jueves, 9 de abril de 2026

EL REY AHOGADO



Existe un singular desenlace en el ajedrez en que, pese a tener una situación dominante, un jugador puede no ganar la partida al ver a su rey comprometido en una situación en la que, se desplace a donde se desplace, se vería en jaque. Al no poder realizar ningún movimiento legítimo, el rey queda inmovilizado en su escaque, por lo que decimos que se encuentra ahogado. En esa situación se considera que la partida termina en empate, o, por usar la terminología ajedrecística, "en tablas".


Ejemplo de "ahogo". Es el turno de mover del rey blanco, pero cualquier
posición a la que se mueva está amenazada por piezas negras. Por tanto,
la partida no puede continuar y hay que aceptar forzosamente el empate.

Esta situación simboliza a la perfección la situación paradójica en la que se encuentra Donald Trump en este momento en la complicada partida geoestratégica que se juega en Oriente Medio: sus fuerzas son muy superiores a las de la República de Irán, pero sus movimientos se ven limitados por una situación en la que la resistencia del enemigo están forzando unas tablas tácticas que le impiden ganar la partida.

Tiene movimientos por hacer aún, pero cualquiera que hiciera, incluídos los que le dieran ventaja en el conflicto, a la larga se traducirían en un perjuicio.

Tiene fuerzas para tomar la isla de Kharg, por donde pasa el 90% de las exportaciones de Irán, pero al hacerlo no solo destruiría la economía persa, sino que provocaría que los precios de los combustibles se disparasen a niveles nunca vistos, sumiendo al planeta entero en una recesión que, en comparación, dejaría la de 1929 como una tormenta en un vaso de agua. Por otra parte, una cosa sería tomar un islote de 23 kms cuadrados y otra mantenerlo bajo fuego continuo de artillería, misiles y drones que castigarían día y noche a la 82 División Aerotransportada hasta diezmarla.

Puede amenazar a Irán con la aniquilación, pero las únicas armas que le permitirían materializar sus bravatas son las nucleares, que destaparían una caja de Pandora de múltiples niveles, desde la contaminación radiactiva de todo el Golfo, incluídos países aliados de EE.UU., hasta lo imprevisible de la respuesta de Rusia y China al evento.

Los gastos que le ocasiona a EE.UU. el prolongar la guerra son, a medio plazo, una sangría constante. A largo plazo sencillamente son insostenibles. Cada hora que dura el conflicto le cuestan al erario estadounidense 41´7 millones de dólares. El gasto de los primeros 36 días de conflicto ha superado los 46.000 millones de dólares. Para una nación en recesión el único horizonte económico que cabe ante estas cifras es la bancarrota.

Haga lo que haga, Trump cae en una auto-trampa. De hecho, la primera en la que cayó fue la de iniciar el conflicto. Es obvio que nunca debió dejarse arrastrar por Israel, y que solo le queda una retirada lo menos deshonrosa posible. Hasta ahora, en vez de dejarse aconsejar por quienes le advertían de lo incierto de esta aventura, ha incurrido en una torpe secuencia de movimientos que le han hecho enredarse cada vez más en una situación cada vez más comprometida, desde proporcionar armas a los kurdos para abrir un frente contra Irán en el norte, proceder que le ha enemistado con Turquía sin que los felices miembros del PKK hayan hecho otra cosa que adueñarse de las armas y guardarlas para cuando les convenga a ellos su uso, hasta anunciar a bombo y platillo su intención de ordenar violaciones del derecho internacional y las leyes de la guerra, lo que le podría acarrear la persecución de la Corte Penal Internacional.


El único consejo que ahora debería escuchar es bien sencillo: "No hagas nada, no digas nada y deja el asunto en manos de los diplomáticos". Por supuesto, no lo escuchará, y a saber con qué nuevas muestras de atolondrada arrogancia saldrá. Lo que ya no puede evitar es verse expuesto como lo que es, un dócil pelele en manos del sionismo que busca en esta coyuntura la materialización del Gran Israel. Que, como toda idea totalitaria, exige sacrificios. Y el suyo -al menos en términos políticos- es el que se perfila en un horizonte nada lejano.

(posesodegerasa)

P.D.: Breaking News Global ha publicado lo que presenta como una filtración altamente creíble sobre por qué Trump desistió de su amenaza de "destruir una civilización en una sola noche" y, en cambio, ordenar el alto el fuego: el CENTCOM (United States Central Command) se habría negado a ejecutar órdenes de atacar objetivos civiles.


Arriesgo una apuesta: Trump, que ha perdido el mando, sufrirá una
oportuna "enfermedad" que le mantendrá apartado de la toma de de-
cisiones y será el vicepresidente, J.D. Vance (menos chantajeable)
quien pilotará las negociaciones de paz.
Fuentes cercanas al Comando Central confirman que la "rendición" diplomática de Donald Trump no fue un acto de voluntad, sino el resultado de un motín legal en la cúpula militar. Los comandantes del CENTCOM se negaron a ejecutar las órdenes de ataque contra infraestructura civil en Irán, calificándolas de órdenes ilegales y crímenes de guerra. Ante la imposibilidad de mover su maquinaria bélica por falta de obediencia en el mando, Trump se vio obligado a aceptar el marco de negociación de Teherán.

Este es el momento más peligroso y, a la vez, más esperanzador, para la paz. La negativa de los militares a ser cómplices de un genocidio valida las advertencias del General Paul Eaton y los artículos de Impeachment presentados por John Larson y AOC. Si el Comandante en Jefe ya no tiene el control operativo de sus tropas porque estas han elegido la Constitución por encima de su voluntad, Washington se encuentra en una situación de "vacío de poder" que solo puede resolverse con la Enmienda 25, que establece los procedimientos para sustituir al presidente en caso de fallecimiento, destitución, dimisión o INCAPACIDAD ... El final político de Trump podría estar en el horizonte inmediato.

De ser cierta esta información, el honor militar habría salvado al mundo de una catástrofe.

1 comentario:

  1. Parece que el aislamiento de EEUU ya ha comenzado. Todo por merito propio del chulo de Trump, guerreando y haciendo declaraciones innecesarias sobre Macron y su pareja.
    Por chuleria, solo por esto, es capaz de dar un portazo en la OTAN igual que en la ONU y eso seria mas y mas aislamiento que se van sumando.
    Esto no seria el fin ni de Trump ni de EEUU como a muchos les gustaria pero nos adentrariamos rapidamente en una nueva situacion donde EEUU tendria menos cartas.

    ResponderEliminar