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viernes, 9 de octubre de 2026

NOS HEMOS ACOSTUMBRADO A LO INACEPTABLE



Quizá el mayor fracaso de nuestra época no sea todo lo que está ocurriendo.

Quizá sea nuestra capacidad para acostumbrarnos a ello.

Hemos atravesado pandemias, guerras, violencia, crisis económicas, desplazamientos, hambre, corrupción, deterioro institucional, censura, manipulación, polarización y una pérdida progresiva de confianza en prácticamente todo.

Nunca habíamos tenido tanta información. Sabemos lo que ocurre casi mientras está ocurriendo.

Y, sin embargo, saberlo todo no está sirviendo para cambiar casi nada.

Ahí está la gran paradoja. Nunca estuvimos tan informados y quizá nunca fuimos tan fáciles de paralizar.

Porque hemos convertido hasta el horror en contenido. Vemos una tragedia mientras desayunamos. Un escándalo político mientras esperamos el autobús. Una guerra entre dos vídeos de TikTok. Un niño destrozado por acoso escolar antes de mirar qué serie ponen esta noche …

Nos indignamos. Compartimos. Ponemos un corazón. Insultamos al bando contrario. Y seguimos deslizando el dedo…

Mañana habrá otro escándalo. Tenemos una capacidad extraordinaria para sobrevivir. El ser humano ha sobrevivido a guerras, pestes, dictaduras, hambre, persecuciones y catástrofes.

Pero esa capacidad tiene una cara mucho menos heroica:

también somos extraordinariamente eficaces normalizando aquello que jamás deberíamos aceptar.

Primero algo nos escandaliza. Después nos preocupa. Luego simplemente nos molesta. Más tarde hacemos un meme. Finalmente forma parte del paisaje. Y entonces ocurre algo todavía más inquietante: quien continúa diciendo que aquello no es normal empieza a parecer el radical …

Nos acostumbramos a que nuestros hijos pasen media vida delante de una pantalla.

A que la educación rebaje exigencias mientras presume de modernidad.

A que trabajar no garantice una vivienda.

A que nuestros mayores envejezcan solos.

A que la política se haya convertido en una pelea de hooligans donde lo importante ya no es lo que ocurre, sino quién lo hace.

A instituciones más preocupadas por conservarse a sí mismas que por cumplir la función para la que existen.

A que una mentira repetida desde el lugar adecuado termine adquiriendo aspecto de verdad.

Y seguimos funcionando. Ese es precisamente el problema. Seguimos funcionando.

Nos levantamos, trabajamos, pagamos, consumimos, discutimos, votamos o no votamos, vemos Netflix y ponemos el despertador.

Por eso un sistema deteriorado puede durar muchísimo tiempo. No necesita que la población esté satisfecha. Ni siquiera necesita que crea en él. Le basta con que esté suficientemente cansada, dividida, entretenida y convencida de que nada puede hacerse.

Nos han enseñado además una magnífica forma de canalizar nuestra frustración: pelearnos entre nosotros.

Izquierda contra derecha. Hombres contra mujeres. Jóvenes contra mayores. Funcionarios contra autónomos. Pobres contra pobres …

No necesitamos otro salvador. Ya hemos probado demasiados. Ni otro partido prometiendo arreglar lo que el anterior prometió arreglar después de que otro prometiera exactamente lo mismo.

Necesitamos algo bastante más incómodo:

Personas capaces de pensar por sí mismas.

Personas que no necesiten pertenecer a un bando para saber que algo está mal.

Que puedan criticar una injusticia aunque la cometan “los suyos”.

Que sean capaces de cambiar de opinión.

Que no confundan obediencia con civismo.

Ni comodidad con libertad.

Ni adaptación con progreso.

Porque el futuro no empezará cuando aparezca alguien dispuesto a salvarnos. Empezará cuando dejemos de esperar que alguien lo haga.

Todavía podemos cambiar muchas cosas. Pero primero tendremos que recuperar algo que estamos perdiendo peligrosamente rápido:

La capacidad de mirar lo inaceptable y negarnos a llamarlo “normal”.

(https://t.me/bycpoornamidam/)

POSIBLE RESOLUCIÓN DE UN ENIGMA HISTÓRICO



Numerosos investigadores apuntaron en su momento a la masonería
como instigadora de los crímenes de Jack el Destripador. Recientes
descubrimientos apuntan, en cambio, al cabalismo satánico judío
(hacer click sobre la imagen para ampliar)

El 31 de agosto de 1888 comenzó la serie de asesinatos rituales atribuidos a Jack el Destripador. Es muy probable que no hayan sido los únicos: la policía ocultó deliberadamente que los principales sospechosos eran judíos, por miedo a desatar reacciones violentas contra una comunidad que ya gozaba de escasa reputación entre la población inglesa. En cambio, difundieron la falsa narrativa de que las víctimas eran prostitutas … cuando en realidad eran devotas católicas.

Las fechas de los crímenes tampoco fueron casuales: cada uno coincide con una festividad cristiana, principalmente mariana, y fueron perpetrados en la madrugada de esas mismas fechas:

31 de agosto, asesinato de Mary Ann Nichols
María Mediadora de Todas las Gracias

8 de septiembre, asesinato de Annie Chapman
Natividad de la Virgen María

30 de septiembre, asesinato de Elizabeth Stride y de Catherine Eddowes
Fiesta de San Miguel Arcángel, 29 de septiembre

9 de noviembre, asesinato de Mary Jane Kelly
Inmaculada Concepción

jueves, 8 de octubre de 2026

DEMOCRACIA Y TIRANÍA PLUTOCRÁTICA



Quien desee vivir sin una venda en los ojos debe empezar aceptando algo elemental: en nuestras sacrosantas democracias quienes deciden de forma efectiva son minorías que escapan al 'control ciudadano' (algo que en puridad no existe, pues la 'ciudadanía' no es otra cosa sino una comparsa a la que se halaga en sus bajos instintos, para hacerle creer que tiene mando), élites que nos imponen su propia concepción del mundo a través de ideologías que les benefician. Durante el siglo XIX y una parte del siglo XX, hasta la eclosión de los totalitarismos, esa ideología fue el liberalismo; luego, con la necesidad de asimilar o amansar la fiera comunista, esa ideología sería el progresismo, que no es sino liberalismo con derechos de bragueta y dengues de justicia social.

Detrás de esta degeneración de la democracia se halla, claro está, la rebelión de la Economía contra la Política. Durante siglos, la Economía estuvo limitada por normas religiosas o morales y supeditada al poder político, que era depositario de esas normas y encargado de velar por su vigencia. Pero, al desvincularse el poder político de esa labor, la Economía se desembridó por completo, hasta subvertir los cimientos de la política mundial; y esa subversión no ha hecho sino agigantarse con el desarrollo de la técnica, hasta llegar a esta fase de capitalismo tardío, en que no sólo los bienes de consumo, sino hasta las interacciones humanas y la propia intimidad se han convertido en activos financieros. De este modo, el estado de subversión originado por el lucro no sólo ha transformado las formas políticas imperantes, sino también la conciencia social, imponiendo una supremacía del dinero sobre cualquier anhelo humano, una prevalencia de las ansias materiales sobre los anhelos espirituales. Así se ha producido una mercantilización completa de la sociedad: el afán de lucro constituye el común denominador de todas las relaciones sociales; e, inevitablemente, la corrupción se ha extendido por doquier.


Los medios de adoctrinamiento de masas, la publicidad comercial, las formas artísticas cada vez más halagadoras de los bajos instintos y, muy especialmente, la 'experiencia' digital regida por algoritmos impulsan un plan disolvente de embrutecimiento colectivo, orientado a mantener al 'usuario' inmerso en un ciclo continuo de consumo y gratificación inmediata; orientado, en realidad, a convertirlo en un animalillo gobernado por impulsos meramente sensitivos, mediante la destrucción de su equilibrio moral y psíquico. A ese hombre embrutecido que ya sólo puede aspirar a la búsqueda de felicidad en un sentido puramente materialista es fácil someterlo a una servidumbre espiritual completa y convertirlo en masa cretinizada.

Entretanto, el régimen de partidos -introducido por el liberalismo burgués e impulsado por el dominio de la Economía sobre la Política- representa un simulacro democrático, mientras sigue las consignas del Dinero. Oswald Spengler lo escribió premonitoriamente hace más de un siglo: «Así como la monarquía inglesa en el siglo XIX, así los Parlamentos serán poco a poco un espectáculo solemne y vano. Como allí el cetro y la corona, así aquí los derechos populares serán expuestos a la masa con gran ceremonia y reverenciados con tanto o más cuidado cuanto menos signifiquen». Y mientras se representa ese espectáculo solemne y vacío (bueno, en el caso español barriobajero y vacío), el verdadero poder se ha desplazado de los (risum teneatis) 'órganos de representación ciudadana' hacia corporaciones transnacionales cuyo valor de mercado supera el PIB de muchas naciones. Los parlamentos ofrecen una soberanía de pega a la 'ciudadanía', con manguerazo de derechos de bragueta y halagos al resentimiento de sus elementos más viles, mientras la alta finanza internacional toma las decisiones. Así la democracia se ha convertido en el arma política de las fuerzas del Dinero, que condicionan la legislación a sus propios intereses a través de un régimen de partidos lacayos y sobornados, mientras las masas, cretinizadas por la depravación intelectual y los cultos falsos, están sometidas a un verdadero hipnotismo ideológico; y guían su conducta según consignas partidistas que, por supuesto, no buscan reflejar la realidad, sino producir 'relatos' mediante la impresión y el impacto emocional en lugar del razonamiento.


La libertad política está ligada íntimamente a la independencia económica; y en las democracias contemporáneas tal independencia no existe. Lo que nosotros llamamos cándidamente 'democracia' no es más que una tiranía plutocrática que ha desarrollado eficacísimos métodos de hipnosis ideológica colectiva.

Juan Manuel de Prada

HACE MÁS DE OCHO AÑOS DE UNAS DECLARACIONES QUE RETRATAN A UN EMBUSTERO PERTINAZ


Pero, oye, no seas malpensado, que seguro que si gana las próximas elecciones esta vez sí que cumple.

miércoles, 7 de octubre de 2026

UNA HIPÓTESIS MÁS QUE PLAUSIBLE (2ª PARTE)



Una escasez administrada es preferible a una escasez proclamada

En nuestro mundo paralelo, la gran conspiración de las élites no existiría para provocar el colapso, sino precisamente para administrarlo y evitar que ocurra de golpe.

Hay una diferencia enorme entre decir «la gasolina ha subido por la guerra» y decir:

«Hemos alcanzado el máximo de producción. A partir de ahora no podemos garantizar que exista petróleo suficiente para mantener simultáneamente el crecimiento económico, el transporte, la agricultura, la industria y el nivel de vida occidental».

La segunda declaración cambia inmediatamente el comportamiento de todo el mundo.

Empresas acumularían combustible; países importadores intentarían aumentar reservas; particulares llenarían depósitos y bidones; navieras, aerolíneas y agricultores asegurarían suministros. Una pequeña insuficiencia física podría convertirse instantáneamente en una gran insuficiencia comercial.

Después vendrían los mercados. Si el petróleo barato constituye una restricción permanente al crecimiento futuro, cambia la valoración de prácticamente todo: aerolíneas, automóviles, turismo, logística, vivienda periférica, industria pesada, deuda empresarial y, finalmente, deuda soberana. El problema dejaría de ser energético para convertirse también en financiero.

Todo este supuesto «teatro» transforma un único problema intolerable en veinte problemas tolerables.

El clima nunca fue el problema

En nuestro mundo paralelo, un día comprendemos que llevábamos décadas mirando en la dirección equivocada.

No se trataba del CO₂. No se trataba de salvar el clima. Ni siquiera se trataba primordialmente de contaminación.

Se trataba del petróleo.

Si los gobiernos hubieran dicho la verdad -«el petróleo barato sobre el que hemos construido nuestra civilización está llegando a su límite y debemos reducir radicalmente nuestra dependencia»- habrían provocado exactamente aquello que intentaban evitar: acaparamiento, especulación, nacionalismo energético, hundimiento de expectativas económicas y una carrera mundial por asegurarse los últimos barriles baratos.

Hacía falta otra razón.

El cambio climático proporcionó una extraordinariamente eficaz: no consumimos menos petróleo porque no haya suficiente para sostener indefinidamente el crecimiento, sino porque virtuosa y voluntariamente estamos «descarbonizando».

Entonces dejan de importar ciertas contradicciones.

¿Fabricar cientos de millones de baterías exige minas, enormes cantidades de materiales, energía, agua, industrias químicas y nuevas infraestructuras? No importa. Porque en nuestro mundo paralelo el objetivo secreto nunca fue evitar todo impacto ambiental.

El objetivo era conseguir que el automóvil pudiera funcionar sin petróleo.

Una vez electrificado, puede alimentarse mañana con nuclear, hidráulica, carbón, gas, solar o eólica. La batería no sería fundamentalmente un dispositivo ecológico.

Sería un dispositivo de sustitución del petróleo.

Y así encajaría también 2020.

Cuando la demanda mundial amenazaba con continuar creciendo mientras el petróleo ya no podía acompañarla, apareció la única medida capaz de reducir el consumo inmediatamente en una magnitud gigantesca: paralizar la movilidad mundial.

Aeropuertos vacíos. Autopistas vacías. fábricas detenidas. Turismo paralizado. Millones trabajando desde casa.

En nuestro universo paralelo, aquello no solucionó nada.

Pero consiguió algo extraordinariamente valioso:

tiempo.

Tiempo para electrificar. Tiempo para construir renovables y nuclear. Tiempo para reorganizar suministros. Tiempo para acostumbrar a la población a consumir menos. Tiempo para que el descenso pudiera administrarse en lugar de anunciarse.

Porque ése sería el secreto verdaderamente terrible de nuestro relato: no estarían intentando salvar el planeta de una catástrofe futura.

Estarían intentando evitar que la civilización descubriera simultáneamente que la energía que hizo posible su prosperidad ya no puede seguir creciendo al mismo ritmo.

Y no porque necesariamente fuese a producirse Mad Max.


Sino porque decírselo a ocho mil millones de personas podría ser precisamente la manera más rápida de provocarlo.

Félix Udivarri
(https://acratasnet.wordpress.com/)

SENTIDO COMÚN



Una persona que se autopercibe de un sexo diferente está errada porque el sexo lo determinan tus cromosomas. Si tienes cromosomas XY, serás hombre para siempre por más que te mutiles. Y si tienes cromosomas XX serás mujer para siempre. Por más que la mona se vista de seda, mona queda.

En 100 años econtrarán tus huesos y dirán "hombre o mujer"... y al antropólogo tú autopercepcion no le importará.

De todos modos, eres libre de autopercibirte como quieras, con la única condición de que no agredas los derechos de los demás.

Eres libre de equivocarte. Eres libre de errar en tu tratamiento y en lugar de sanar tu mente, mutiles tu cuerpo. Nadie te lo impide. Salvo por una condición: no agredir los derechos de los demás.

Y cuando le pides al Estado que te pague tus tratamientos, estás agrediendo la propiedad ajena. Los ingresos ajenos, las necesidades ajenas, porque antes de destinar el dinero a ti, el Estado se la quitó a otro.

Cuando quieres imponer tu autopercepción a los demás, agredes su libertad de conciencia, expresión y pensamiento, con el agravante que le impones que sea cómplice de una ficción, y que se aleje de la verdad biológica.

Y eso está muy mal.

Pretender denunciar y meter en la cárcel a quien dice la verdad y se sostiene en la realidad, o hacerles perder el trabajo si no reconocen tu autopercepción es una forma de totalitarismo pocas veces visto.

Puedes autopercibirte como quieras, pero no le impongas tu autopercepción al prójimo, porque la gente normal tiene derecho a guiarse por la biología y no por autopercepciones que no tienen ninguna base científica.

(Visto en la red)

martes, 6 de octubre de 2026

CONTROL DEL CLIMA Y CALENTAMIENTO ARTIFICIAL



Las mañanas frescas se producen cuando se desconectan los radares que emiten radiación, los radares EVA (radares de vigilancia del espació aéreo, nota del "blogger"). Por otro lado, no paran de fumigar. ¿Para qué? Para lograr después el efecto de temperatura opuesto.

Las temperaturas más elevadas de lo normal que hemos padecido este verano eran causadas por la actuación conjunta de la conexión de estos radares, más la fumigación aérea. La dispersión de nanopartículas de metales pesados reacciona a las ondas de los radares generando calor: Patente US 4,686,605 Method and apparatus for altering a region in the earth's atmosphere, ionosphere, and/or magnetosphere.

Hay varios mecanismos:

Radiación electromagnética no ionizante (por ejemplo, láser o determinadas frecuencias de radio/IR): algunas nanopartículas metálicas presentan resonancias y pueden convertir parte de la energía absorbida en calor. Este fenómeno está muy estudiado como efecto fototérmico/plasmónico.

Radiación ionizante (rayos X, gamma, electrones, etc.): las partículas metálicas pueden absorber energía, producir electrones secundarios y experimentar cambios físicos o químicos. De hecho, la radiación ionizante se utiliza experimentalmente para fabricar nanopartículas metálicas mediante procesos de radiolisis.

Otras patentes relacionadas con estos efectos:

US4712155 — Method and apparatus for creating an artificial ionospheric mirror
US5038664 — Method and apparatus for creating an artificial ionospheric mirror
US5041834 — Artificial Ionospheric Mirror
US5053783 — High power low frequency communications by ionospheric modification
US20060044176 — ELF/VLF wave generator using a virtual vertical electric dipole
US20070238252 — Cosmic particle ignition of artificially ionized plasma patterns in the atmosphere.

Búscalas en google y échales un vistazo.

El Sol produce una sensación de calor seco picante al atravesar con sus haces de luz las nanopartículas de metales pesados. Concretamente, el trimetil de aluminio (trimetilaluminio (TMA, Al(CH₃)₃) material secante y, además, pirofórico. Es decir, puede inflamarse espontáneamente al entrar en contacto con el aire. Además, reacciona violentamente con el agua y libera calor y productos inflamables. Con este dato podríamos entender el sonido constante de truenos dentro de nubes que no acaban nunca de producir precipitación.

Tenemos ya el aumento de temperatura veraniega alcanzado artificialmente durante el día. Pero, ¿por qué aumenta la temperatura un grado después de haberse ocultado el Sol? Nada tiene que ver con la "inercia térmica" ya que ésta solo ralentiza la bajada de la temperatura en ningún caso podría subirla. La respuesta es que la concentración de nanopartículas en el cielo es más elevada en las últimas horas del día. El cielo se encuentra repleto de nanopartículas reaccionando a la intensidad de los radares. Su efecto microondas, aumentado durante las últimas horas del día, produce una mayor alteración de las nanopartículas de dichos metales pesados.

Otras formas de atacar las nubes: mediante las ondas de los radares EVA, Nexrad, Doppler alejan los frentes nubosos. También logran su fragmentación dando lugar al efecto de nubes deshilachadas, deshidratadas y sin cuerpo. Formadas, únicamente, por nanopartículas de metales pesados, con una ausencia de agua absoluta.

En Irán se bombardearon radares EVA en varios países enemigos colidantes a éste. Su clima, árido, se transformó en determinadas regiones en un clima húmedo y de lluvia frecuente. Tanto fue así, que se dieron en Irán múltiples casos de extrusión kárstica o freática: fenómeno natural de salida de agua subterránea por una grieta, cueva o roca producido tras lluvias muy intensas. El agua subterránea sale de forma espectacular y violenta, con mucha presión, pudiendo parecer un géiser y hasta expulsar piedras o producir socavones. No puedo evitar acordarme del final de la película "Desafío Total".

Radares EVA en España: (hay muchos más, seguramente más del doble. Hace unos años que ocultan el aumento de su distribución por el país)

EVA 1 — El Frasno, Zaragoza
EVA 2 — Villatobas, Toledo
EVA 3 — Constantina, Sevilla
EVA 4 — Rosas/Roses, Girona
EVA 5 — Aitana, Alicante
EVA 7 — Puig Major, Mallorca
EVA 9 — Motril, Granada
EVA 10 — Barbanza, A Coruña
EVA 11 — Alcalá de los Gazules, Cádiz
EVA 12 — Espinosa de los Monteros, Burgos
EVA 13 — Sierra Espuña, Murcia
EVA 21 — Pico de las Nieves, Gran Canaria
EVA 22 — Peñas del Chache, Lanzarote

Existen otros radares tanto o más activos que los oficiales que aparecen en esta lista: Níjar (Almería), Aguión, (Asturias), Llucmajor (Baleares), Corbera (Barcelona), Sierra de Fuentes (Cáceres), Cerceda (Coruña), Artenara (Gran Canaria), Torrejón de Velasco (Madrid), Alhaurín el Grande (Málaga), Fortuna (Murcia), Autilla Pino (Palencia), Castillo las Guardas (Sevilla), Cullera (Valencia), Baquio (Vizcaya) y Perdiguera (Zaragoza). En cada aeropuerto existe al menos un radar EVA.

(https://t.me/ElCodigoDeLaMentira)

CEUTA: LAS MENTIRAS CONSTATADAS PONEN AL GABINETE DE SÁNCHEZ CONTRA LAS CUERDAS



Ya consta en sede judicial que toda la monserga del ejecutivo de Pedro Sánchez negando que hubiera tenido noticia previa de la invasión de Ceuta era una patraña sin conexión alguna con la realidad. Pero lo grave no son las mentiras, sino el cómo estas allanaron el camino al avasallamiento al que Marruecos sometió a la nación española, abofeteándola en la ciudad del conde don Julián, muñidor de la primera de las graves traiciones incubadas en la plaza mediterránea hoy codiciada por la dinastía alauita.

La juez Tardón ha cumplido con su parte en el desvelamiento de la verdad. Le toca ahora a otras instancias mover ficha y depurar responsabilidades en el gravísimo trance creado, que ni puede ni debe quedar impune.

Nos va el futuro en ello.

(Hacer click sobre la imagen para ampliar)

MARRUECOS YA NO SOLO NOS ENDOSA A SUS MENORES PROBLEMÁTICOS, AHORA TAMBIÉN FACTURA A COSTA DE SU ATENCIÓN



La empresa de un marroquí, instala en una equipación municipal de Barcelona con el beneplácito del ayuntamiento, se ha embolsado 18,5 millones € públicos desde 2020 por "alojar" menas.

4.541€/mes de tus impuestos por cada uno.

España es el paraíso de los sinvergüenzas.

(https://t.me/espiritutemplario/)

lunes, 5 de octubre de 2026

UNA HIPÓTESIS MÁS QUE PLAUSIBLE (1ª PARTE)



Construyamos un mundo paralelo coherente y no intentemos demostrar ahora si ocurrió realmente. Los datos reales los utilizaremos únicamente como piezas del escenario de la hipótesis.

Supongamos que a finales de 2018 la élite energética conoce algo que todavía no conoce el público: la producción mundial de petróleo barato ha alcanzado prácticamente su máximo y ya no puede acompañar durante mucho tiempo el crecimiento normal de la demanda.

El problema político no sería que «mañana se acaba el petróleo». Sería mucho más difícil de explicar:

Cada año hacen falta aproximadamente 1-1,5 millones de barriles diarios adicionales para mantener el crecimiento normal, pero el sistema empieza a ser incapaz de proporcionarlos de manera sostenida.

En nuestro mundo hipotético, habría que ganar tiempo y reducir demanda sin decir que falta petróleo.

Y entonces la Covi-plandemia de 2020 resulta extraordinariamente conveniente.

El confinamiento produce exactamente la intervención que sería políticamente casi imposible imponer por razones petroleras: aviones en tierra, coches parados, fábricas cerradas, teletrabajo, fronteras restringidas y una contracción brutal del transporte.

La magnitud real nos sirve para dimensionar nuestro mundo paralelo: en 2020 la demanda petrolera cayó unos 8,5 Mb/d, la mayor caída anual registrada; durante abril llegó momentáneamente a estar unos 29 Mb/d por debajo del año anterior.

En nuestra hipótesis, eso equivale a darle al sistema energético varios años de crecimiento de demanda de golpe.

Pero ocurre algo todavía más interesante.

El petróleo se desploma en vez de subir

Si acabara de producirse el Peak Oil, la gente esperaría petróleo carísimo.

Nuestro escenario produciría aparentemente lo contrario.

La destrucción artificial de demanda sería tan gigantesca que aparecería temporalmente sobreoferta. Los depósitos de reservas se llenarían, el precio se desplomaría y el público concluiría:

«¿Peak Oil? Absurdo. Sobra petróleo.»

Precisamente eso sucedió físicamente en 2020: enormes acumulaciones de inventarios, almacenamiento flotante extraordinario y recortes masivos de producción. En mayo la producción mundial había caído alrededor de 12 Mb/d, mientras la OPEP acordaba recortes cercanos a 10 Mb/d.

Dentro de nuestro mundo paralelo, el desplome del precio no refutaría el Peak Oil: contribuiría a ocultarlo. Después habría que impedir que la demanda volviera simplemente a su trayectoria anterior

Y aquí nuestra hipótesis empieza a producir predicciones interesantes.

Esperaríamos que muchas medidas inicialmente presentadas como excepcionales dejaran cambios estructurales: teletrabajo, videoconferencias, reducción de viajes profesionales, digitalización acelerada, restricciones urbanas al automóvil, electrificación, penalización progresiva de vehículos térmicos, eficiencia energética y una nueva legitimidad política para limitar movilidad ante situaciones excepcionales.

De hecho, incluso después del primer rebote, en 2021 la demanda mundial seguía por debajo de 2019, especialmente por la aviación.

En nuestro escenario, COVID habría comprado aproximadamente 2020-2021.

¿Y después?

Aquí necesitaríamos otros mecanismos.

2022: aparece Ucrania

Éste sería el segundo capítulo perfecto de nuestro mundo paralelo.

Cuando desaparece la justificación sanitaria para limitar actividad, aparece una explicación completamente diferente para la energía cara: la guerra.

Ahora gasolina, diésel, gas, electricidad, fertilizantes y transporte pueden encarecerse sin que el ciudadano piense inmediatamente: «El sistema mundial ya no puede producir suficiente energía barata.»

Pensaría: «Es Putin. Son las sanciones. Es Ucrania.»

No necesitamos establecer en nuestro experimento si la guerra fue creada específicamente para ello. Podemos construir dos versiones:

Hipótesis fuerte: determinados acontecimientos geopolíticos son deliberadamente provocados o prolongados para administrar la escasez.

Hipótesis débil: los acontecimientos son reales e independientes, pero los gobiernos los aprovechan para administrar y explicar una restricción energética preexistente.

La segunda necesita muchas menos suposiciones y produce casi los mismos efectos observables.

¿Qué esperaríamos después?

La pinza energética y el regreso del petrodólar

En nuestro mundo paralelo, Ucrania e Irán forman una misma pinza energética.

Europa había construido buena parte de su potencia industrial sobre energía rusa abundante y barata. Ucrania rompe ese eje: Europa pierde Rusia y aumenta su dependencia de otras fuentes, entre ellas el GNL estadounidense.

En el otro extremo, China e India dependen fuertemente del petróleo que atraviesa Ormuz. Trump no necesitaría ganar rápidamente una guerra con Irán. Bastaría con mantener el Golfo suficientemente inseguro para encarecer el petróleo de sus principales competidores: seguros, fletes, retrasos y riesgo permanente.

Mientras tanto, Estados Unidos dispone de petróleo y gas propios, Canadá y una Venezuela nuevamente incorporada a su esfera energética.

Pero queda otra pieza: el dólar.

Estados Unidos arrastra una deuda gigantesca que necesita compradores y demanda internacional de dólares. Al mismo tiempo, China, Rusia, India y otros países llevan años intentando reducir su dependencia del petrodólar.

En nuestro mundo paralelo, Trump responde controlando no todo el petróleo, sino el petróleo marginal que sus competidores necesitan.

Europa pierde Rusia. China e India quedan expuestas en Ormuz. Venezuela gravita hacia Washington. Y buena parte de la energía alternativa vuelve a pasar por la esfera estadounidense.

El círculo se cierra:

energía → dólares → demanda de deuda estadounidense → financiación de EE. UU. → poder para controlar más energía.

Así, Trump no habría iniciado una guerra que no sabe ganar.

Habría iniciado una guerra que no necesita ganar.

Aquí es donde el experimento se vuelve realmente interesante, porque podemos formular predicciones antes de buscar las coincidencias.

En este mundo paralelo esperaría:

Petróleo caro pero extremadamente volátil. No una subida continua. Cuando sube demasiado destruye demanda; después cae; vuelve la actividad; vuelve a subir.

Inflación presentada como múltiples problemas independientes. COVID, cadenas logísticas, Ucrania, Mar Rojo, OPEP, inflación monetaria, refinerías … Cada explicación puede ser cierta y, simultáneamente, ocultar el denominador común energético.

Una sucesión aparentemente interminable de crisis. Cada una justificaría alguna reducción de actividad, aumento de precios o intervención pública.

Guerras y máxima tensión alrededor de productores y rutas. Rusia, Oriente Medio, Irán, Venezuela, Libia, Mar Rojo, Ormuz.

Desaparición gradual del petróleo barato, no del petróleo. Habría muchísimo petróleo bajo tierra. Lo problemático sería conseguir cada nuevo barril al ritmo, coste y retorno energético anteriores.

Dependencia extraordinaria del shale (esquisto) estadounidense. Y aquí nuestro mundo paralelo encuentra una señal particularmente interesante: ya en 2018 el shale representaba aproximadamente el 26% de toda la inversión upstream mundial.

Electrificación acelerada del automóvil. No sería solamente política climática: sería una forma de trasladar transporte desde un combustible líquido difícil de sustituir hacia electricidad producible mediante múltiples fuentes.

Restricciones progresivas al coche térmico. Zonas de bajas emisiones, objetivos de emisiones, impuestos, normas de eficiencia y finalmente prohibiciones futuras de matriculación.

Menos aviación barata. Especialmente sensible porque los aviones son mucho más difíciles de electrificar que los automóviles.

Relocalización industrial. Transportar mercancías diez mil kilómetros resulta menos atractivo cuando energía y transporte dejan de ser extremadamente baratos.

Empobrecimiento energético disfrazado de inflación. El ciudadano no recibe «un 5% menos de petróleo». Simplemente descubre que llenar el depósito, calentar la vivienda, comprar alimentos, viajar y adquirir productos transportados cuesta una fracción creciente de su renta. La pedagogía de la pobreza

En nuestro mundo paralelo, la inmigración masiva y desordenada tendría una función mucho más profunda: enseñar a las sociedades occidentales que se puede vivir con muchísimo menos.

El recién llegado acepta condiciones que el trabajador occidental consideraba incompatibles con el progreso de las últimas décadas: vivienda compartida, habitaciones en lugar de pisos, varios empleos, salarios mínimos, transporte colectivo, escaso ahorro y ayudas públicas que complementan rentas insuficientes.

No porque exista algo intrínseco en el inmigrante que lo haga «conforme», sino porque quien llega desde un nivel material mucho menor tiene inicialmente otro punto de comparación y menor poder negociador.

En nuestro escenario, eso crea el modelo económico del mundo posterior al Peak Oil.

Los salarios reales pueden comprimirse. La vivienda individual deja de ser una expectativa universal. El automóvil particular se convierte paulatinamente en lujo. Viajar, climatizar grandes viviendas o consumir abundantemente energía dejan de ser normales. Y el Estado sustituye progresivamente el antiguo pacto -trabajo estable a cambio de prosperidad creciente por otro: renta mínima a cambio de supervivencia material.

Ahí encajaría el IMV como precursor, no necesariamente con su forma española actual, sino como concepto: una futura renta básica de subsistencia destinada ya no a millones, sino eventualmente a miles de millones de personas en economías incapaces de proporcionar a toda su población empleo suficientemente productivo y energía suficientemente barata.

La inmigración tendría entonces una función casi experimental: mostrar que una sociedad puede seguir funcionando con muchas personas trabajando por poco, compartiendo mucho y no poseyendo nada. (¿No os suena a la Agenda 2030?)

Y el mecanismo tendría una consecuencia adicional: el trabajador occidental ya no negociaría su salario únicamente contra otros trabajadores con sus mismas expectativas materiales. Competiría con una reserva laboral acostumbrada inicialmente a aceptar menos.

En nuestro mundo paralelo, por tanto, no se estaría importando pobreza accidentalmente.

Se estaría importando el estándar de vida que mañana deberá aceptar también Occidente.

Y añadiría un síntoma mucho más sutil: el lenguaje cambiaría antes de reconocer el problema

Probablemente nunca escucharíamos «tenemos Peak Oil».

Escucharíamos:

«transición energética»,
«resiliencia»,
«seguridad energética»,
«reducción de dependencia»,
«movilidad sostenible»,
«eficiencia»,
«descarbonización»,
«economía circular»,
«relocalización»,
«autonomía estratégica».

En nuestro mundo paralelo esas políticas no serían necesariamente falsas. Serían las políticas correctas para administrar el descenso petrolero, pero justificadas públicamente mediante otro marco conceptual.

Y aquí tenemos una manera mucho más potente de continuar el experimento.

Partimos de Peak Oil = 2018 y prohibimos utilizar acontecimientos posteriores para modificar la hipótesis. Nos situamos mentalmente el 31 de diciembre de 2026 y escribimos qué debería ocurrir entre 2027 y 2035 si los gobiernos supieran que el máximo ya ha llegado pero quisieran evitar el pánico.

Eso evitaría buena parte del sesgo retrospectivo. Y sospecho que la lista resultante sería bastante interesante.

Queda para una segunda parte.

Félix Udivarri
(https://acratasnet.wordpress.com/)

LA VIVIENDA, OTRO PROBLEMA CREADO POR LOS POLÍTICOS



Y muchos siguen sin verlo, atrincherados en su cárcel mental de izquierdas o de derechas.

Los mismos políticos que han creado el problema (da igual, izquierdas o derechas, poli bueno-poli malo), todos sin excepción, trabajan para los fondos de inversión

Para muestra, un ejemplo (del que, convenientemente, no se habla):

En España, se están expropiando tierras a los agricultores, se arrancan millones de árboles, se está llevando a cabo una destrucción de nuestro patrimonio natural jamás vista ... y nadie dice nada.

Y, paradójicamente, la luz cada vez es más cara.

Desde hace unos años, con la excusa de las mal llamadas energías renovables estamos asistiendo al saqueo de nuestros recursos naturales, y a la privatización de nuestro agua a favor de grandes multinacionales y fondos de inversión

Ingentes cantidades de agua que van a necesitar los Centros de Datos (a muchos les sonará a "chino") van a necesitar para poder imponer el Euro Digital y el Control Digital a todos los ciudadanos, a esos ciudadanos que dividen entre izquierdas y derechas

Y ningún medio, ni de izquierdas ni derechas, dice nada.

Empezando por unos medios oficialistas que han pasado de informar a difundir propaganda del régimen ...

QUE NO NOS ENGAÑEN DE NUEVO

Ahora con la escenificación de la crisis de la vivienda, utilizan de nuevo la propaganda y la confusión, con el objetivo real de atacar el derecho a la propiedad privada de los ciudadanos.

Durante el Régimen Franquista se construyeron en España millones de viviendas de protección oficial

Durante la supuesta Democracia "Régimen 78" la vivienda la han convertido en un bien de lujo

Durante los más de 8 años de Sánchez en el gobierno ni se ha promovido ni construido vivienda pública en España

En estos años, han entrado en España más de 5 millones de inmigrantes

Hiperinflación en alimentos y bienes provocadas por el apoyo de Gobierno y toda la oposición a políticas de la UE y la OTAN, que tienen como excusa la Guerra de Ucrania, respecto a la que nadie opone el "buscar la paz".

La puntilla es la crisis del Estrecho de Ormuz, iniciada por el "anglosionismo" (U.S.A. e Israel)

La falta de visión estratégica promovida por nuestros partidos políticos y la UE desde hace décadas va a tener su reflejo en la gran crisis que se avecina y de la que casi nadie, curiosamente, tampoco habla


Así nos ha endosado el alcalde el pago del alquiler de
Mari Carmen "la ventajista" a todos los madrileños
¿Buscarán nuestros políticos y los de la UE una próxima guerra para tratar de ocultar su responsabilidad y justificar el control total de los ciudadanos?

Estos son hechos objetivos, que entre otras cosas, han desencadenado, como no podía ser de otra manera, que la compra de una vivienda o su alquiler se convierta en un bien de lujo

EL DECRETO MARICARMEN

No se habla de construir vivienda pública, sólo de alquileres

No va a solucionar nada, sólo va a favorecer a los fondos "buitre"

Da igual que el decreto haya sido finalmente tumbado por el Congreso. Pedro Sánchez ya puede exhibir ante su electorado su enorme preocupación por una situación tan enquistada entre los principales problemas de la población y culpar de que no haya salido adelante a unos socios de gobierno desleales. Sus votantes le comprarán el relato sin preguntarse por qué en ocho años de gobierno no había movido un dedo al respecto y por qué lo hace ahora que se habla de un posible anticipo de elecciones.

Electoralismo barato en estado puro, algo enormemente eficaz ante la desmemoria patológica del español medio.

Mientras tanto, por la puerta de atrás, en la UE y con la connivencia de los partidos políticos españoles se continúa avanzando en implantar medidas sin ninguna legitimidad democrática que ningún ciudadano ha votado y que son más propias de un régimen totalitario, que es a lo que se encamina la UE:

- Euro Digital y fin del dinero en efectivo.

- Chat Control (acabar con la privacidad de las comunicaciones de los ciudadanos)

- Censura en redes sociales con la burda excusa de proteger a los menores

- Identificación Digital

Y Ceuta sigue invadida y convenientemente olvidada

¿Aún crees que vives en una democracia y eres libre?

Cuestiona e investiga

(https://t.me/bycpoornamidam/)

... pero ya la obtendrán por vía rápida, que interesa y mu-
cho a Sánchez el voto cautivo de los "nuevos españoles"
De la prioridad nacional a la postergación nacional. El gobierno
ha ordenado: los inmigrantes primero. El suicidio demográfico
de este país algún día será estudiado en las universidades

EL RECONOCIMIENTO EXPLÍCITO DE QUE TODO LO QUE SUCEDE ESTÁ GUIONIZADO


Un agente de inteligencia israelí salió en una entrevista de 60 Minutes (CBS) emitida el 22 de diciembre de 2024 y dijo esto:

"Creamos un mundo fingido. Somos una compañía de producción global: escribimos el guion. Somos los directores, productores, los actores principales, y el mundo es nuestro escenario".


(https://t.me/rafapalreal/)

domingo, 4 de octubre de 2026

BALANCE DE OCHO AÑOS DE SANCHISMO



"El Partido no era una asociación de hombres que se protegían mutuamente ... Era un sistema de fe sostenido por el doblepensamiento, donde los fieles abrazaban con entusiasmo los mecanismos de su propia destrucción".
("1984", George Orwell)

En política, ocho años son tiempo suficiente para dejar de hablar de intenciones y empezar a hablar de resultados.

Pedro Sánchez llegó a la presidencia del Gobierno en junio de 2018. Cuatro meses antes, la vivienda era una preocupación prácticamente residual para los españoles. Ocho años después, en febrero de 2026, la vivienda se había convertido en el primer problema de España, citada por el 42,8 % de los encuestados por el CIS.

No parece precisamente un éxito.

Durante estos años se han sucedido leyes, anuncios, topes, ayudas y promesas destinadas a facilitar el acceso a la vivienda. El resultado es que comprar una casa se ha alejado de las posibilidades de muchos españoles y, para una parte creciente de la población, el problema ya no es poder comprar: es poder pagar un alquiler.

También se prometió proteger a las familias vulnerables frente a los desahucios. Sin embargo, los lanzamientos judiciales no desaparecieron. Han seguido produciéndose decenas de miles, 90 diarios, fundamentalmente relacionados con el alquiler.

Se habló de aliviar la carga fiscal de los ciudadanos. Ocho años después, la presión fiscal es superior a la existente en 2018. Puede discutirse si ese aumento era necesario y a qué se ha destinado el dinero; el aumento, en cambio, es un dato.

Se prometió reforzar la protección de las mujeres y llegó la ley del «solo sí es sí». El resultado de su primera redacción fue 1.205 reducciones de condena y 121 excarcelaciones, según el recuento del Consejo General del Poder Judicial. La ley tuvo finalmente que ser modificada.


Se aseguró reiteradamente que no habría amnistía para los responsables del procés. Después de las elecciones de 2023, los siete diputados de Junts resultaron determinantes para la investidura de Pedro Sánchez y la amnistía que antes se descartaba terminó aprobándose. El Gobierno defendió que serviría para normalizar la situación política en Cataluña; sus adversarios sostuvieron que fue el precio parlamentario de la investidura. Los hechos permiten confirmarlo.

También se prometió gobernar y aprobar presupuestos. España sí tuvo nuevos presupuestos durante los primeros gobiernos de Sánchez, pero los últimos Presupuestos Generales del Estado aprobados por las Cortes son todavía los de 2023. ¡En 2026 continúan prorrogados! Lo nuca visto.

Se anunciaron mejoras de los servicios públicos y grandes inversiones ferroviarias. España dispone de una extraordinaria red de alta velocidad, pero los retrasos, incidencias y problemas de fiabilidad del ferrocarril, incluidos accidentes mortales, se han convertido al mismo tiempo en una preocupación cotidiana para muchos usuarios.


Que no se diga que tus impuestos no sirven para financiar
obras públicas. Aunque tal vez no donde tú las necesitas

Se habló también de energía más barata, segura y sostenible. Y el 28 de abril de 2025 ocurrió algo que parecía impensable en una economía europea desarrollada: España peninsular y Portugal sufrieron un apagón eléctrico total. La investigación europea posterior determinó que el Gobierno no lo previó. Durante horas, buena parte de un país del siglo XXI descubrió hasta qué punto depende de que funcione aquello que normalmente damos por supuesto.

Y en 2026 llegó Ceuta.

En apenas unas horas, más de 70.000 personas cruzaron desde Marruecos hacia territorio español. Dos meses después, alrededor de 30.000 permanecen todavía en Ceuta. Una frontera española y europea quedó sometida a una presión extraordinaria y fue necesario movilizar recursos militares, policiales, humanitarios y diplomáticos.

También aquí habrá responsabilidades compartidas con el Gobierno, causas internacionales y una evidente agresión marroquí a un estado débil. Precisamente por eso resulta difícil conciliar aquella imagen con los discursos sobre la creciente fortaleza e influencia internacional de España.

Y finalmente está la regeneración democrática.

Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en 2018 mediante una moción de censura cuya justificación central fue la corrupción. Ocho años después, distintos procedimientos judiciales investigan o han investigado actuaciones de personas relacionadas con el PSOE, el Gobierno o su entorno. Una investigación no es una condena y la presunción de inocencia debe respetarse siempre. Pero tampoco puede fingirse que esas investigaciones no existen.

Un Gobierno debe responder de sus decisiones, de sus prioridades y, después de ocho años, también de sus resultados.

Ha llegado el momento de dejar de juzgar este periodo por sus intenciones y hacerlo por algo mucho más elemental: qué España encontraron, qué prometieron cambiar y qué España dejan ocho años después.

EL REPORTER TRIBULETE
(https://acratasnet.wordpress.com/)