domingo, 13 de septiembre de 2026

ABANDONÁSTEIS CEUTA. AHORA RENDIRÉIS CUENTAS



Ceuta ha sido abandonada por el Gobierno de España. Había advertencias, peticiones de auxilio y tiempo para reaccionar. Quienes tenían la obligación de proteger la frontera no dieron ninguna respuesta y ahora se contradicen para eludir sus responsabilidades.

El 29 de julio, el CNI comunicó que se preparaban entradas por la valla y por el mar para el día siguiente. Las convocatorias sumaban 180.000 seguidores. Hubo mensajes y llamadas a la Delegación del Gobierno y a la Guardia Civil. También fue advertida la inteligencia marroquí.

Juan Jesús Vivas asegura que llevaba días avisando a Moncloa del aumento de la presión migratoria. Intentó hablar con Pedro Sánchez y no fue atendido. Llegaron a pedirle que dejara de llamar porque se estaba poniendo «muy pesado».

Una ciudad española pidió auxilio y Moncloa le respondió que dejara de insistir. Si alguien llama repetidamente para advertir de un incendio, la autoridad no puede quejarse de que molesta. Debe comprobar la amenaza, movilizar recursos y salvar a quienes están dentro. El Gobierno despreció las llamadas y dejó a Ceuta sola frente al desastre. Esto nunca se olvidará. Se ha escrito uno de los episodios más cobardes de la historia de España.

Gonzalo Sanz, jefe de Gabinete del delegado del Gobierno, recibió la información del CNI. Afirma que se la comunicó ese mismo día al delegado, Miguel Ángel Pérez Triano. El delegado lo niega. Sanz ha dimitido y ha dejado su versión por escrito. Uno de los dos miente y Vivas cree a Sanz, aunque solo sea porque le trataron igual en sus ruegos a la Moncloa.

La primera cabeza sacrificada no ha sido la de Marlaska, la del delegado ni la de Pedro Sánchez. Ha sido la de un jefe de Gabinete. Han cortado el eslabón más débil para proteger a los superiores. Pero el sacrificado afirma que avisó a su jefe y convierte su dimisión en una acusación contra toda la cadena de mando. Vivas considera «poco probable» que Sanz no informara. Melchor León, vicepresidente socialista de la Asamblea de Ceuta, sostiene que el delegado conocía los mensajes «desde el minuto uno» y señala a Pérez Triano y a Marlaska como «los máximos culpables de la crisis». No lo dice la oposición. Lo dice un dirigente del PSOE ceutí.

Si Pérez Triano fue informado y no actuó, debe responder. Si recibió el aviso y ahora lo niega, debe responder también por la mentira. Si Interior conocía la amenaza y no reaccionó, Marlaska debe responder. Si no se enteró porque su estructura era incapaz de transmitir una advertencia sobre una frontera española, debe responder por el derrumbe del sistema bajo su mando. Si Moncloa no actuó y pidió al “muy pesado” de Vivas que dejara de llamar, debe responder.

Pedro Sánchez está en la cúspide. El presidente de Ceuta quiso hablar con él y fue ignorado. Moncloa conocía las advertencias y pidió a Vivas que no llamara más. Sánchez no puede esconderse detrás de sus subordinados. Suya es la responsabilidad política máxima de un Gobierno que no protegió a una ciudad española y que después solo está buscando cómo salvarse mientras Ceuta es un auténtico polvorín que crece cada día.

Ceuta soportó la entrada de decenas de miles de personas, el colapso de sus servicios y una crisis de seguridad y asistencia sin precedentes. Hubo de 140 fallecidos que si se les hubiera disuadido de intentar entrar con medidas contundentes quizá no hubieran muerto. No se puede borrar esa tragedia discutiendo si lo recibido era una alerta, un WhatsApp o una conversación. Cuando se anuncia un asalto por tierra y por mar, se actúa. Cuando una ciudad pide auxilio, se responde. Cuando una frontera nacional está en peligro, se protege.

Debe saberse si lo sucedido fue una operación organizada, una agresión híbrida o una invasión tolerada o favorecida desde Marruecos. Debe saberse si algún responsable español, conociendo el riesgo y pudiendo actuar, omitió deliberadamente medidas indispensables. Si aparecen indicios de colaboración, facilitación consciente o subordinación a intereses extranjeros, los tribunales deberán examinar los posibles delitos contra la seguridad del Estado, incluida la traición si concurren sus requisitos legales.


La Justicia debe intervenir sin límites políticos. Deben conservarse todos los mensajes, grabaciones, llamadas, informes, órdenes y actas. Deben declarar Sanz, Pérez Triano, Vivas, los agentes del CNI, los mandos de la Guardia Civil, los responsables de Interior, Marlaska, el gabinete de Moncloa y Sánchez. España tiene derecho a conocer quién recibió cada aviso, qué hizo, quién decidió no reforzar la frontera y por qué se ignoraron las llamadas de Ceuta.

El delegado y Marlaska deben dimitir o ser cesados inmediatamente. Sánchez debe comparecer y asumir su responsabilidad. Después, si se acreditan delitos, los responsables deben ser juzgados, condenados y enviados a prisión. Sin privilegios, indultos, cargos de consolación ni cabezas de turco.

No pedimos venganza. Pedimos algo más severo. Verdad probada, juicio justo y cumplimiento íntegro de las condenas.

Quienes continúan justificando al Gobierno tampoco pueden fingir inocencia política. Votar a un partido no hace a nadie responsable penal, pero defender ciegamente el abandono de Ceuta sí implica complicidad absoluta. Un voto no autoriza a desproteger España, ignorar llamadas de auxilio ni sacrificar subordinados para salvar ministros.

Cada votante del Sanchismo debe elegir entre la seguridad de una ciudad española y la supervivencia de un Gobierno. Entre las siglas y la verdad. Entre las víctimas y la obediencia al líder.

Ceuta pidió ayuda y fue abandonada. Hay que echar del gobierno a quienes incumplieron su deber. Que sean juzgados quienes puedan haber delinquido. Que entren en prisión quienes sean declarados culpables.

Esto debe convertirse en un clamor nacional.

Justicia para Ceuta. Justicia para las víctimas. Justicia para España.

David Criado

GPT-6 ASTRA HA SUPERADO LOS 48 NIVELES DEL CAPTCHA «NO SOY UN ROBOT»



Normalmente, los CAPTCHA se utilizan precisamente para distinguir entre humanos y sistemas automatizados, y para dificultar la tarea de los bots. Sin embargo, el hecho de que una IA haya superado con éxito una secuencia de tareas tan compleja demuestra que la idea original de este tipo de verificación podría estar perdiendo eficacia a medida que los modelos modernos evolucionan

El resultado de GPT-6 Astra plantea una pregunta obvia: si una IA ha superado los 48 niveles de un CAPTCHA, entonces el sistema puede considerarse vulnerado.

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sábado, 12 de septiembre de 2026

NOMBRE Y APELLIDOS DE QUIENES TRABAJAN PARA MARRUECOS



Hoy, amigo lector, pondré nombre y filiación a los políticos españoles más destacados que trabajan para Marruecos. Atención: hay de todos los colores. Los agregaremos en cuatro grupos bien diferenciados. Toma asiento y relájate. Verás qué risa.

PRIMER GRUPO:

Políticos del PSOE que, chantajeados por Marruecos, trabajan oscuramente para Mohamed VI. Son dos:

– Pedro Sánchez (PSOE). Actual Presidente del Gobierno. En 2022, tras serle pirateado su móvil, entregó el Sahara a Marruecos sin dar explicaciones a absolutamente nadie. Ahora dice Sánchez que Marruecos “no ha tenido nada que ver con la invasión de Ceuta”, que nuestro rey Felipe es un descuidado por no visitar aquella ciudad, y que el sátrapa de Marruecos es “un socio fiable”.

– Fernando Grande-Marlaska (PSOE). Actual Ministro del Interior. Tras serle pirateado su móvil, dice que la invasión de Ceuta “son cosas que pasan”, y que Marruecos “no ha tenido nada que ver”, y que “nadie le avisó”. Además, hace poco, misteriosamente, disolvió el grupo especial de la Guardia Civil que vigilaba en Andalucía el narcotráfico procedente de Marruecos.


SEGUNDO GRUPO:

Líderes de la izquierda radical española (Podemos, Sumar e Izquierda Hundida) que, a pesar de presentarse como ferozmente prosaharauis, han tragado, callado y colaborado con toda la política sanchista promarroquí a cambio de un sueldazo, un cochazo y un cargazo. Son los siguientes:

2A -Ministros cómplices de la entrega del Sahara a Marruecos en 2022: Yolanda Díaz (Podemos), vicepresidenta del Gobierno; Ione Belarra (Podemos), ministra; Irene Montero (Podemos), ministra; y Alberto Garzón (Izquierda Unida), ministro.

2B-Ministros cómplices de la desastrosa situación de Ceuta en 2026: Yolanda Díaz (Sumar), vicepresidenta del Gobierno; Mónica García (Sumar), ministra; y Sira Rego (Izquierda Unida), ministra.

TERCER GRUPO:

Hay nombres que no deben ser olvidados el día en que
los traidores reciban su merecido
Políticos lobistas del PSOE y del PP que, con un contrato legal y a cambio de dinero, trabajan para Marruecos abiertamente desde la consultora “Acento Public Affairs”. Este lobby defiende en Bruselas el sector agrícola marroquí, en competencia con los agricultores españoles. Realiza asesorías para mejorar la percepción del Gobierno de Rabat en las instituciones europeas. Contrarresta críticas por el conflicto saharaui o por la violación de derechos humanos en Marruecos. Además, consigue fondos europeos destinados a Marruecos. Los miembros de este lobby promarroquí son los siguientes:

– Pepiño Blanco (PSOE), ministro con Zapatero y fundador del lobby.

– Alfonso Alonso (PP), ministro con Rajoy y presidente del lobby.

– Otros miembros destacados: Valeriano Gómez (PSOE), ministro con Zapatero; José María Lasalle (PP), secretario de Estado con Rajoy; Elena Pisonero (PP), secretaria de Estado con Aznar; Esteban González (PP), hijo del eurodiputado pepero Esteban González Pons; y Elena Valenciano (PSOE), vicepresidenta del grupo socialista en el Parlamento Europeo y actual Consejera de Estado.

CUARTO GRUPO:

Políticos del PSOE que, sin recibir “aparentemente” nada y sin estar agrupados en un lobby legal, trabajan abiertamente para Marruecos. Son los siguientes:

– Mohamed Chaib Akdim (PSC-PSOE). Fue la primera persona de origen marroquí en el Parlamento de Cataluña (2003-2010), y luego en el Congreso de los Diputados (2018-2019). En 2018 fue nombrado por el rey de Marruecos “miembro del Consejo Marroquí en el Extranjero”, con rango equivalente al de un ministro marroquí. O sea, el fulano tiene doble obediencia: al monarca alauita y a España. Mohamed Chaib está en las miras del CNI desde hace años, pues lo vinculan al control del asociacionismo islámico en España y a la colaboración con los servicios de Inteligencia marroquíes.

– José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE). Expresidente del Gobierno de España y joyero en sus ratos libres. Es el primer ideólogo de la entrega del Sahara a Marruecos, una entrega que viene defendiendo desde 2008, por lo que ha apadrinado entusiásticamente la decisión de Sánchez. Recordemos que Zapatero es un hombre que tiene muy poco y está dispuesto a dar mucho: concretamente El Sahara.

– Miguel Ángel Moratinos (PSOE). Ministro con Zapatero y firme defensor de Rabat. Ha apoyado la entrega del Sahara a Marruecos por parte de Pedro Sánchez, ha respaldado la expulsión de activistas saharauis del territorio marroquí y ha propiciado que Marruecos pueda organizar el próximo Mundial de fútbol. Y parecía tonto el muchacho.

– Felipe González (PSOE). Expresidente del Gobierno de España y gran defensor (en esa época) del pueblo saharaui. Ahora apoya la entrega del Sahara a Marruecos, en la línea de Pedro Sánchez. Mantuvo una profunda amistad con el rey Hasán II, y la tiene ahora con su hijo Mohamed VI (el actual sátrapa). Introdujo en negocios marroquíes a Zapatero, a Moratinos y a José Bono. Su gran cercanía con el régimen alauita también le facilitó la adquisición de terrenos en la zona más codiciada de la costa norteafricana: Jbila, en Tánger, justo al lado de las residencias veraniegas de la Familia Real Marroquí. Allí construyó una gran mansión de lujo en primera línea de playa, que luego vendió a los monarcas de Arabia Saudí. Y eso que Felipe empezó su andadura con chaquetas de pana.


– José Bono (PSOE). Ministro con Zapatero. Fue, desde siempre, un crítico feroz de la dictadura del sátrapa marroquí. En los últimos años, sin embargo, su postura al respecto ha cambiado radicalmente: defiende con entusiasmo la entrega del Sahara a Marruecos y respalda en ello a Pedro Sánchez. Informaciones periodísticas de alta solvencia desvelan que, gracias al apoyo administrativo del régimen alauita, Bono posee un enorme patrimonio inmobiliario en Marruecos, concretamente en Tánger: una mansión y varias viviendas colindantes donde está edificando un gran hotel para cuando Tánger sea sede del próximo Mundial de fútbol. Y todo con el sueldo de un exministro.


Y, sobre todo, indisponerme con mis vecinos en mi feudo marroquí

– María Antonia Trujillo (PSOE). Ministra con Zapatero. Esta buena mujer es, en estos momentos, un caso espeluznante de traición a España. En 2018 se instaló definitivamente en Marruecos para casarse con un marroquí. Desde entonces viene afirmando que “en Marruecos hay más libertad de expresión que en España”, y también que “el Sahara es marroquí”, y que “España debe devolver Ceuta y Melilla a Marruecos, pues son vestigios coloniales”. Qué cosas hace el amor.

Y eso es todo, querido lector. Con semejantes amigos… ¿para qué queremos enemigos?


Cualquiera que no estuviera compinchado con la otra parte
llamaría a esto "fraude por incumplimiento de contrato".

Juan Manuel Jimenez Muñoz

EL NEGOCIO REDONDO DE CRUZ ROJA



La Cruz Roja, esa organización filantrópica que nunca ayuda cuando los damnificados por alguna catástrofe son nacionales, se embolsa alrededor de 500 € de dinero público por cada inmigrante ilegal que llega a nuestras costas.

Un negocio redondo que pagamos entre todos con el dinero de nuestros impuestos.

Mientras unos hacen negocio, otros cargamos con la factura.

(https://t.me/guerrerosestoicos/)

¿SIRVE EL EJÉRCITO ESPAÑOL PARA ALGO MÁS QUE PARA DESFILAR?



viernes, 11 de septiembre de 2026

ANIVERSARIO DE LA "FALSE FLAG" POR ANTONOMASIA



Hoy se cumplen 25 años de aquella gran mentira televisada. Las torres fueron demolidas de forma contralada mediante nanotermita, un explosivo militar. Además, se explosionaron también pequeñas bombas nucleares en la base de los edificios. 

Entonces, ¿qué es lo que se vio en televisión? Se vio un falso directo, eran imágenes procesadas. Los supuestos aviones no se estrellaron, directamente ‘desaparecían’ en el edificio mediante fundido encadenado, un efecto de montaje de vídeo, muy mal hecho por cierto. 


A las pocas horas de la caída de las dos torres colapsó como por arte de magia un tercer edificio cercano llamado Building 7, que se derrumbó sin haber recibido ningún impacto. Ese edificio cayó también mediante demolición controlada. 

En el Pentágono no cayó ningún avión, fue un misil. 

La mentira siempre tiene prisa, no así la verdad pues ésta tiene todo el tiempo del mundo. La verdad siempre prevalecerá, no importa cuánto tiempo tarde en mostrarse.

(https://t.me/raulrodrigueznews/)

CEUTA: OTRO PASO HACIA LA CATÁSTROFE



Hay decisiones políticas que uno puede considerar equivocadas, otras que parecen fruto de la incompetencia y algunas, mucho más selectas, que alcanzan esa categoría superior en la que el ciudadano termina preguntándose si quienes gobiernan han perdido el juicio o simplemente consideran que la prudencia es una antigualla burguesa. Lo de Ceuta empieza a pertenecer a esta última especie, porque después de una entrada masiva que puso patas arriba la ciudad, después de informes policiales, advertencias de inteligencia, sospechas sobre radicales y posibles infiltrados y una situación de seguridad que continúa lejos de ser normal, al Gobierno no se le ocurre mejor idea que alojar a miles de esas personas en terrenos próximos a instalaciones militares donde, pequeño detalle sin importancia para algún lumbreras de despacho, existen dieciséis búnkeres destinados al almacenamiento de explosivos.

Uno de los campos, citando fuentes militares, se encuentra a unos 150 metros del polvorín. Ciento cincuenta metros. No quince kilómetros ni detrás de siete controles de seguridad, sino una distancia que cualquiera recorre dando un paseo después del café. Y todo ello mientras esas mismas fuentes militares expresan su preocupación porque entre quienes entraron en Ceuta se ha detectado presencia de radicales yihadistas y existen sospechas sobre posibles agentes marroquíes infiltrados. No significa que cada persona allí alojada sea una amenaza, naturalmente; significa algo mucho más elemental y que debería comprender hasta el más obtuso de los asesores monclovitas: cuando no sabes exactamente quién tienes delante, no lo instalas al lado de un polvorín.

Pero aquí hemos alcanzado ese prodigioso estadio del sanchismo en el que lo evidente necesita una comisión, la prudencia requiere un informe de cincuenta páginas y el sentido común debe solicitar audiencia previa en Presidencia. Mientras tanto, Ceuta sigue soportando las consecuencias de aquella entrada masiva y el Gobierno improvisa alojamientos como quien reparte mesas en una boda, con la diferencia nada desdeñable de que aquí alrededor hay instalaciones militares sensibles y explosivos del Ejército.

Y por eso la pregunta resulta inevitable. Si nuestros servicios de seguridad y nuestras Fuerzas Armadas están advirtiendo de riesgos, si todavía existen problemas de identificación y si las propias fuentes militares consideran especialmente delicada la ubicación escogida, ¿qué demonios hace el Gobierno colocando allí estos campamentos?

Sólo encuentro dos explicaciones y ninguna tranquiliza. O estamos gobernados por una colección de incompetentes capaces de convertir una cuestión elemental de seguridad nacional en una tómbola administrativa, o existen razones políticas tan importantes para Pedro Sánchez y su Gobierno que están dispuestos a asumir riesgos que ningún gobernante sensato debería aceptar.

Entre la estupidez y la temeridad todavía debería quedar algún rincón para el sentido común.

Y tratándose de explosivos, convendría encontrarlo antes de que alguien tenga que explicarnos, otra vez, que nadie podía haberlo previsto.

Art. 102 de la Constitución Española: La responsabilidad cri-
minal del Presidente y los demás miembros del Gobierno 
 será exigible ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo

Domingo Martin









EL INEXISTENTE "CAMBIO CLIMÁTICO ANTROPOGÉNICO"



Las palabras son importantes. No es que no exista un "cambio climático". Es que el único clima existente es consustancialmente cambiante. Lo que no significa que nosotros tengamos el menor influjo en su variabilidad.

El astrofísico Piers Corbyn es concluyente al respecto: "La 'teoría del cambio climático' es una teoría conspirativa del cambio climático y es completamente estúpida"

"El problema de la actual narrativa sobre el cambio climático es que es falsa. Afirma que el dióxido de carbono controla la temperatura global, mientras que las pruebas demuestran que son las temperaturas globales las que controlan la concentración de dióxido de carbono".

"El clima actual se está enfriando".

"Lo demuestran los datos de los satélites, a diferencia de los datos fraudulentos producidos por las operaciones estadounidenses y de las Naciones Unidas".

(https://t.me/guerrerosestoicos/)

LA TRAICIÓN QUE NO CESA


Lo de recuperar la normalidad queda descartado. La nueva normalidad
es que la frontera no se defiende y todo el que la viole será recompen-
sado. Gracias, votantes del PSOE y de sus socios

El infame Sánchez quiere que Ceuta estalle y ya ni siquiera se molesta en disimularlo. Anteayer anunció a los ceutíes que deben prepararse para una «nueva realidad», que traducido del dialecto monclovita significa resignarse, callarse y acostumbrarse a convivir con los invasores mientras su Gobierno prepara nuevos espacios para alojarlos.

A los españoles de Ceuta les ofrece abandono, inseguridad y sermones; a quienes han entrado invadiendo territorio nacional, alojamiento y wifi gratuita, no vaya a ser que, mientras ocupan una ciudad española, sufran además la tragedia de quedarse sin cobertura.

Sánchez no pretende solucionar el problema, sino convertirlo en permanente y obligar a los ceutíes a aceptarlo como quien acepta una obra interminable en el portal. Esa es la «nueva realidad» que les anuncia el sátrapa: los invasores instalados, los vecinos arrinconados y el Gobierno ejerciendo de agencia inmobiliaria con internet incluido.

Lo inaudito no es solamente la wifi, sino la obscenidad política de premiar al invasor y exigir resignación al invadido. Ceuta no necesita acostumbrarse a nada; quien debe acostumbrarse cuanto antes a una nueva realidad es Sánchez: la de abandonar la Moncloa.

Domingo Martín


Curioso concepto de soberanía el de un país que rechaza las
visitas molestas y abre las puertas a la invasión foránea

Lo que aún no nos ha explicado el señor Sánchez, alias "perro sin dueño" (no le estoy faltando, porque el mote lo ha elegido él) es como se integra la quema de vehículos particulares y de contenedores en las inmediaciones de un colegio ceutí en la mentada búsqueda de una vida mejor. Debe ser que sumiendo a las familias normales en el miedo y la inseguridad automáticamente los invasores no se ven, en términos comparativos, tan mal.


Lo que parece fuera de toda duda es que la "vida mejor" que buscan los pirómanos, violadores y matadelfines a los que "hay que acostumbrarse" -"stray dog" dixit- no incluye mejora alguna en cuanto a higiene, ya que también quemaron un camión de limpieza poniendo en riesgo a los trabajadores:


Y no me sean tremendistas, que la percepción del miedo es algo subjetivo, como nos ha recordado el insigne psicóloco Gran D Marlaska. ¿Que se quema alguna hectárea de monte? No culpemos a la parrillada de gato al gusto de los diplomados marroquíes. Es el cambio climático. Hay que resignarse, que están en camino muchos más "aspirantes a una vida mejor" y harán las condiciones de vida de los ceutíes aún más angustiosas. Hasta que de la ciudad solo quede un solar carbonizado que ya nadie querrá defender.

jueves, 10 de septiembre de 2026

EN VEZ DE RESOLVER LA CRISIS DE CEUTA, MARLASKA SE HA DEDICADO A ELABORAR UN FICHERO DE PERIODISTAS SEÑALANDO SU ORIENTACIÓN IDEOLÓGICA



¿Qué diablos tiene que ocurrir para que este sinvergüenza sea cesado?

En el Ministerio del Interior, donde cabría esperar que el personal estuviera ocupado persiguiendo delincuentes, protegiendo fronteras o explicando alguno de los misterios que se acumulan bajo la alfombra de Fernando Grande-Marlaska, hubo quien encontró tiempo, sueldo público y entusiasmo administrativo para confeccionar un álbum Panini de la prensa española: 54 páginas, 281 periodistas y tertulianos, fotografías, medios de comunicación y su correspondiente etiqueta ideológica, porque a esta banda ya no le basta con saber qué dice cada cual, también necesita clasificarlo, envolverlo y guardarlo en el cajón de los afectos o en el archivador de los sospechosos.

Allí aparecen categorías tan científicas como «afín al PSOE», «de derechas», «anti-sanchista», «combativa» o «crítico con la amnistía», de modo que solamente faltaban unas estrellitas junto a cada fotografía para indicar el nivel de peligrosidad, la posibilidad de recibir una llamada de Moncloa y el número de veces que el sujeto había pronunciado la palabra dimisión sin persignarse previamente ante el retrato de Pedro Sánchez.

Pero Marlaska, hombre de respuestas serenas cuando se trata de explicar lo inexplicable, asegura que aquello no era una lista negra, ni un fichero ideológico, ni un catálogo de periodistas incómodos, sino un sencillo «documento de trabajo» sin «finalidad espuria». Naturalmente, porque en el Gobierno de Sánchez las cosas jamás son lo que parecen: la amnistía no fue una amnistía hasta que necesitó los votos de Puigdemont, el muro no divide sino que protege, la inseguridad es una sensación subjetiva y un dosier oficial con nombres, fotografías e ideologías no es un fichero, sino una especie de pasatiempo ministerial para las tardes en las que ya se han repartido todas las medallas.

La Oficina de Comunicación de Interior dice ahora que su finalidad era meramente consultiva y pide disculpas a quienes pudieran haberse sentido ofendidos, que es esa forma tan delicadamente miserable de pedir perdón sin admitir culpa alguna; no lamentan haber clasificado a periodistas por sus ideas, sino que alguno haya tenido la extravagancia de molestarse al descubrir que un ministerio del Gobierno de España lo había colocado en una casilla ideológica.

La pregunta, sin embargo, no es si los periodistas se sienten ofendidos, sino quién ordenó elaborar el dosier, quién dedicó horas y recursos públicos a confeccionarlo, quién decidió que la ideología de 281 profesionales debía figurar junto a sus fotografías, quién lo consultó y para qué demonios necesitaba Interior saber si un periodista era dócil, crítico, conservador, socialista, moderado o alérgico al sanchismo. Porque los documentos de trabajo se elaboran para trabajar con ellos, y eso es precisamente lo que Marlaska debería explicar en lugar de esconderse detrás de una expresión burocrática que pretende convertir una obscenidad democrática en material de oficina.

Con este Gobierno siempre ocurre lo mismo: cuando saben, no recuerdan; cuando recuerdan, no participaron; cuando participaron, era legal; y cuando aparece el membrete oficial, todo se reduce a un documento interno sin importancia que casualmente nadie quería que conociéramos.

A esos 54 folios solamente les faltan dos páginas para quedar completos: la número 55, con el nombre de quien ordenó y utilizó semejante fichero, y la número 56, con la carta de dimisión de Fernando Grande-Marlaska. Aunque, tratándose del Gobierno de Sánchez, es mucho más probable que al responsable le concedan una medalla y que a los periodistas fichados les pidan perdón por haber leído lo que nunca debieron descubrir.

Vaya banda.

Domingo Martín

LA CARIDAD LOCA DEL DEMAGOGO



Entre las muchas bazofias demagógicas que el doctor Sánchez vomitó durante su reciente comparecencia parlamentaria acaso ninguna tan sensiblera como aquella en la que formuló el falso dilema que supuestamente se habrían planteado los agentes de policía encargados de vigilar las costas de Ceuta, ante la invasión bárbara que se venía encima: «Nuestros agentes tuvieron que tomar una decisión operativa en pocos minutos. Tuvieron que elegir entre garantizar momentáneamente la estanqueidad [sic] de la frontera o defender la vida humana. Y eligieron defender la vida humana. […] Afirmo que hicieron lo correcto, hicieron lo más inteligente y, diría, lo más valiente, porque ante la amenaza supieron responder con humanidad, que es lo que diferencia a las grandes democracias como la española respecto a otros países». A nadie se le escapa que, detrás de este falso dilema baboso (donde se pretende groseramente que garantizar la seguridad de las fronteras y defender la vida humana son proposiciones contrapuestas, cuando lo cierto es que son compatibles y hasta complementarias), se esconde una perversión del alma del cristianismo; o, dicho con mayor precisión, una perversión de la caridad, que es el alma de la doctrina teológica y moral y de la forma de organización social que el cristianismo propugna. En estas palabras abyectas vuelve a probarse que, como nos enseñaba Chesterton, el mundo moderno «está invadido por las viejas virtudes cristianas que se han vuelto locas»; que han sido despojadas de su meollo y convertidas en carcasas tan vistosas como putrefactas.


El repugnante sofisma lanzado por el doctor Sánchez adultera la caridad cristiana, convirtiéndola en una parodia sensiblera que se opone a la ley. En el imaginario de este turbio demagogo, frente a una ley severa y coactiva que violenta la espontaneidad humana se alza una actitud «humanitaria» que la «comprende», que la «tolera», que acepta que infrinja la ley para lograr sus fines. «Ante la amenaza supieron responder con humanidad», afirmó el muy bellaco, defendiendo un «humanitarismo» convertido en aliciente para la transgresión de la ley. Así, esta parodia de la caridad cristiana se convierte en el más corrosivo elemento de destrucción del orden social.

Pero esta aberración del pensamiento que lanzó el demagogo desde la tribuna o vomitorio parlamentario no se trata, en realidad, de ninguna novedad. Ya en los albores del cristianismo, floreció la venenosa herejía ‘nicolaíta’, que aprovechando el primado de la caridad sobre la ley establecía como principio moral absoluto la indulgencia, incluso ante las más abominables infracciones de la ley. En las sociedades cristianas, la caridad inspira las leyes, las vivifica y robustece, haciendo más sencillo su cumplimiento, no las priva de su carácter coactivo; no las anula ni se opone a ellas; no tiende trampas saduceas ni formula sofismas sensibleros que inviten a conculcar la ley, a declararla abolida o a ignorar su vigencia. La tergiversación perversa que propone el bellaco del doctor Sánchez pretende que esa perversión de la caridad que llama «humanidad» borre de un plumazo la vigencia de la ley; propone que la «lástima» que produce el sufrimiento del prójimo se convierta en motor de la acción política, haciendo decaer los instrumentos coactivos legítimos a disposición de la comunidad. Cualquier persona que no tenga la razón invadida de delicuescencias merengosas, advertirá el poder destructivo de esta sensiblería repugnante, que infiltrada en el ánimo genera un esterilizante complejo de culpa en el ejercicio del poder político y lo convierte en esa indolencia benévola y fatalista que se respira en el célebre poema de Kavafis: «Ya legislarán los bárbaros, cuando lleguen». Y vaya si legislarán, en cuanto puedan hacerlo.

Por supuesto, la babosería proterva del doctor Sánchez no está lanzada a voleo o insensatamente, como mero desahogo o expansión bobalicona. Se trata de una alevosía muy calculada que destruye los cimientos mismos de un orden político inspirado en la caridad, que nada tiene que ver con ninguna «permisividad», «licencia» o «condescendencia» con el mal, sino con su identificación y erradicación de la sociedad, para garantizar la paz, la estabilidad y la justicia que favorecen el bien común. Para lo que se necesitan fronteras aseguradas por la ley que actúen disuasoriamente contra el invasor y permitan «responder con humanidad» al forastero que llega sin violarlas ni infringirlas. Sin fronteras protegidas, sólo funciona la caridad loca que postulan los demagogos como el doctor Sánchez: una caridad con sarna, garrapatas, violaciones y hambruna, con chabolas improvisadas en playas convertidas en letrinas y gentes reducidas a desechos, lo mismo las invadidas que las invasoras.


Escribía Thomas Macaulay que «en todos los siglos, los ejemplos más viles de la naturaleza humana se han encontrado entre los demagogos». En todos los ocasos civilizatorios, en efecto, han florecido -flor de cieno y podredumbre- los demagogos, cuyo rasgo humano principal, a juicio de Ortega, es la irresponsabilidad: «Hostigan a los hombres para que no reflexionen, denigran el servicio a la verdad y nos proponen en su lugar mitos». Es rasgo principal del demagogo -de ahí su constitutiva irresponsabilidad- no medir las consecuencias de sus actos: al demagogo no le importa provocar la avalancha; jugar con el destino del pueblo no le causa la menor zozobra o remordimiento; y la prudencia o la previsión no son, a su juicio, sino palabras rimbombantes. El instinto del demagogo le induce a actuar políticamente echándolo todo a rodar, salga lo que salga, que es la actitud característica de las épocas degeneradas. Pero, para poder actuar irresponsablemente, el demagogo necesita halagar las bajas pasiones de las masas cretinizadas. Y en esta época terminal que nos ha tocado vivir, las bajas pasiones no siempre se expresan como apetitos desatados, sino que a veces necesitan disfrazarse de sentimentalismo y sensiblería, necesitan rebozarse con una parodia de caridad para presentarse ante las masas cretinizadas como «humanitarias». Y es que es propio del demagogo explotar con desparpajo hipócrita –al servicio siempre de sus inconfesables ambiciones, sólo conocidas por el alado Pegaso– los más nobles ideales colectivos. En manos del demagogo, los supremos ideales, las causas más elevadas se desvirtúan y prostituyen, convertidas en instrumentos de su egoísmo y ambición mezquina.


Pero son estas bajas pasiones rebozadas de caridad las que acarrean consecuencias más funestas y catastróficas, como nos enseña Buñuel en ‘Viridiana’, donde la caridad loca de la protagonista acaba convirtiendo su casa en un muladar y causando su desgracia.

Juan Manuel de Prada

Así retratan a Sánchez en la tv francesa: “Pedro Sánchez es alguien profundamente podrido. Es un personaje rodeado de corrupción, está usando las regularizaciones para conseguir votos y es capaz de lo que sea para seguir en el poder":

miércoles, 9 de septiembre de 2026

EL RENACER DEL FASCISMO HISTÓRICO



Las fuerzas históricas del fascismo se reorganizan ante nosotros. Los derrotados de la Segunda Guerra Mundial, los que asesinaron millones de soviéticos, de chinos y de judíos, han regresado al poder en Japón, en Israel y en Ucrania y ahora esperan obtener la revancha. Es nuestro deber denunciar sus preparativos e impedir que desaten el apocalipsis.

Los derrotados en la Segunda Guerra Mundial buscan la revancha. Buscan ganar y reorganizar el mundo de manera jerárquica … con ellos en la cima. Veamos algunas noticias de estos elementos.

PARA LOS NOSTÁLGICOS DEL MILITARISMO NIPÓN, JAPÓN NUNCA PERDIÓ LA GUERRA

La primera ministro de Japón, Sanae Takaichi, es fiel al imperialismo nipón. Cada año, el 15 de agosto, el día de la capitulación, la señora Takaichi visita el santuario Yasukuni, donde se rinde homenaje a quienes dieron la vida por el emperador Hiroito durante la «guerra de los 15 años», o sea durante la invasión japonesa del Extremo Oriente y la Segunda Guerra Mundial.

El 15 de agosto de 2026, diputados y ministros japoneses rindieron homenaje a los criminales guerra y autores de crímenes contra la humanidad sepultados en el santuario Yasukuni. Dado el hecho que, como jefa del gobierno, la ley le prohíbe visitar el santuario, la señora Takaichi se limitó a enviar ofrendas. Pero 4 de sus ministros, que no tienen la misma restricción que ella, y alrededor de 150 miembros del parlamento sí estuvieron personalmente en Yasukuni el 15 de agosto.

Para esos personajes, los crímenes del ejército imperial nunca existieron, afirman que son sólo mentiras de los enemigos de Japón. Pero los coreanos y los chinos tienen recuerdos muy diferentes: el ejército imperial japonés trataba como “subhumanos” a quienes no reconocían al emperador nipón como una divinidad. Los jóvenes reclutas japoneses tenían que aprender a torturar y a liquidar sin piedad a aquella gente, y si se negaban a hacerlo eran sometidos a crueles castigos. En la ciudad china de Nankín 100 000 mujeres y niños fueron violados y reducidos a la esclavitud al servicio de los militares japoneses. Posteriormente, el ejército imperial masacró allí a 300 000 personas. En Corea, la Unidad 731 del ejército imperial nipón practicó vivisecciones de prisioneros, sin anestesia, crímenes que más tarde servirían de “inspiración” al tristemente célebre doctor Menguele, en Auschwitz.

El ejército del emperador Hirohito cometió crímenes similares en Singapur, Malasia, Indochina y Tailandia, aunque en esos países no se conservan de esos hechos un recuerdo tan vivo como los de los pueblos de la península de Corea y de China.

Los militaristas japoneses de hoy no buscan reproducir aquellos crímenes. Saben que en nuestra época sería absurdo tratar de imponer que se adore a un emperador que ha reconocido no ser un dios. Pero están rearmando el país.


Durante la conmemoración de los bombardeos atómicos contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, el 6 y el 9 de agosto pasado, la primera ministro Sanae Takaichi puso el mayor cuidado en evitar recordar que ambas masacres nucleares fueron perpetradas por el ejército de Estados Unidos y por orden del presidente estadounidense Harry Truman. Al contrario de sus predecesores, la actual jefa del gobierno japonés tampoco expresó remordimiento ni presentó la menor excusa por la responsabilidad de Japón en la Segunda Guerra Mundial.

Desde 1945, Japón ha reconocido su derrota una sola vez, en la declaración pública que el primer ministro socialista Tomiichi Murayama emitió el 15 de agosto de 1995, en ocasión del 50º aniversario de la capitulación. Pero aquella declaración fue cuestionada el 3 de agosto de 2016, por el entonces primer ministro, el liberal demócrata Shinzo Abe, durante la nominación de Sanae Takaichi como ministro de Defensa. Aquel cuestionamiento de la derrota de Japón es actualmente la posición oficial de ese país, posición defendida hoy en día por la protegida de Shinzo Abe, la señora Sanae Takaichi, ahora convertida en primera ministro.

Cuando la primera ministro Sanae Takaicho violó el carácter pacifista de la Constitución de Japón, al suministrar transportes militares a los nacionalistas integristas ucranianos y enviar soldados japoneses al cuartel general de la OTAN en Wiesbaden, el pasado 29 de mayo, lo hizo con total conocimiento de causa.


PARA LOS SIONISTAS REVISIONISTAS HA LLEGADO EL MOMENTO DE REANUDAR LA GUERRA CONTRA LOS SIONISTAS

El ministro de Seguridad Nacional de Israel Itamar Ben-Gvir, discípulo del rabino terrorista Meir Kahane, anunció el pasado 28 de agosto que sus hombres encontraron los restos del Altalena, barco que transportaba 900 sionistas revisionistas del grupo terrorista Irgún y un cargamento de armas cuando fue hundido por el ejército israelí, el 22 de junio de 1948, por orden del primer ministro sionista de Israel, David Ben Gurion.

Los sionistas revisionistas, discípulos del judío ucraniano Vladimir Zeev Jabotinsky, y los sionistas, o sea, los seguidores del judío húngaro Theodor Herzl, se odian a muerte. El objetivo del sionista Herzl era crear un país en el que los judíos del mundo entero pudiesen refugiarse para escapar a los pogromos. El objetivo del sionista revisionista Jabotinsky era la creación de un “imperio judío”, similar al imperio italiano que quiso crear el fascista Benito Mussolini.

El nombre mismo del Altalena es una referencia al seudónimo que utilizaba el fascista Jabotinsky. El Altalena había zarpado del puerto francés de Marsella cargado de armas y llevando a bordo 900 sionistas revisionistas que planeaban arrebatar el poder a los sionistas lidereados por Ben Gurion. A pedido de la CGT –la organización sindical más importante de Francia, de inspiración comunista–, los estibadores del puerto de Marsella se declararon en huelga para impedir la partida del Altalena y proteger así a los judíos de Palestina.

Pero los sionistas revisionistas contaban con la protección del entonces primer ministro de Francia, Robert Schuman, y de su ministro de Exteriores, Georges Bidault. Tanto Robert Schuman como Georges Bidault sabían que los sionistas revisionistas eran aliados de las potencias del Eje y que Jabotinsky había instalado el Betar en Roma bajo la protección de Benito Mussolini.

Robert Schuman, el político francés que la propaganda de hoy nos presenta como “el padre de Europa”, había nacido en la región de Lorena y militó para evitar una guerra entre Alemania (su país natal) y Francia (país cuya nacionalidad adquirió cuando la región de Lorena volvió a ser francesa). Schuman fue ministro del mariscal Philippe Petain, el jefe del gobierno francés de colaboración con la Alemania nazi, y su nombre figura entre los de los firmantes del decreto que aprobó el armisticio entre Francia y el Reich hitleriano. En 1942, cuando los soviéticos ya habían vencido las tropas alemanas en Stalingrado y se vislumbraba la derrota de la Alemania nazi, Schuman se pasó al lado de la Resistencia.

Después de la liberación de Francia, Schuman afirmó ante un tribunal que el mariscal Petain había incluido su nombre en el decreto sobre el armisticio sin pedirle su opinión. Robert Schuman escapó así a las acusaciones que lo denunciaban como colaborador del ocupante nazi. Nunca fue llevado a los tribunales … pero el general Charles de Gaulle siempre se negó a estrecharle la mano y no asistió a su funeral, en 1960.

Por su parte, Georges Bidault, fue miembro del Consejo Nacional de la Resistencia encabezado en Francia por Jean Moulin, hizo todo lo posible por deshacerse del general de Gaulle y trató de pasar delante de éste en el Desfile de la Victoria de los Campos Elíseos. Este democratacristiano se opuso a la independencia de Argelia y participó en el putsch de Argel de 1961, durante el cual cuatro generales franceses se sublevaron en Argelia contra el general de Gaulle.

A la vista del conjunto de sus trayectorias, no es sorprendente que, como primer ministro de Francia, Robert Schuman y su ministro de Exteriores Georges Bidault respaldaran una intentona golpista de los sionistas revisionistas contra los sionistas de Tel Aviv.

En 1948, la guerra entre israelíes y árabes acababa de comenzar. Pero ninguno de esos dos bandos contaba con suficiente armamento. Sólo los británicos estaban en condiciones de garantizar la victoria y tuvieron la astucia de no implicar las fuerzas armadas de la metrópoli sino de recurrir a su ejército colonial. Fueron soldados transjordanos, bajo la dirección de oficiales británicos, quienes ganaron aquella guerra, bajo las órdenes del general británico John Bagot Glubb, apodado “Glubb Pachá”.

Ante la furia de los árabes, David Grun Ben-Gurion, que había analizado la correlación de fuerzas, sabía que su única posibilidad de éxito era apoyarse en los ingleses. Tenía, por consiguiente, que apartarse de los sionistas revisionistas –que acababan de participar en la Segunda Guerra Mundial luchando contra el imperio británico–, asesinar en El Cairo al ministro de Colonias de Reino Unido y volar la sede del gobierno de la Palestina bajo mandato británico, el hotel King David.

Después del hundimiento del Altalena, Menahem Beguin, sucesor del ya fallecido Jabotinsky a la cabeza del movimiento sionista revisionista, no podía vengar a sus correligionarios muertos en aquel barco sin poner en peligro la supervivencia de Israel, así que optó por llegar a un acuerdo con Ben-Gurion. De esa manera, el sionista David Ben-Gurion y el sionista revisionista Menahem Beguin evitaron una guerra civil entre judíos, los sionistas conservaron el poder en Israel y los sionistas revisionistas se hicieron cargo del Mossad, desde donde prosiguieron sus actos de terrorismo. Tres meses después, asesinaron al enviado especial de las Naciones Unidas, el diplomático sueco Folke Bernadotte, que había llegado a Palestina para delimitar las zonas que serían asignadas respectivamente a los judíos y los árabes en el nuevo Estado binacional aprobado por la comunidad internacional. Yehoshua Cohen, el asesino del enviado especial de la ONU, se convirtió en guardaespaldas del primer ministro israelí David Ben-Gurion.


En estos últimos días, cuando su ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben-Gvir anunció el hallazgo del Altalena, el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu temió que Ben-Gvir tratara de revivir el recuerdo de aquellos tiempos de agitación y corrió al museo Etzel para tratar de tomar la delantera. Netanyahu anunció que ordenará recuperar el pecio, presentándolo como un símbolo de la unidad israelí. Con esa maniobra, Netanyahu desvía la atención del hecho que los sionistas revisionistas habían planeado un golpe de Estado contra los sionistas de Ben-Gurion y dirigió las miradas hacia el acuerdo de paz civil finalmente pactado entre el sionista Ben-Gurion y el sionista revisionista Menahem Beguin.

El propio Benyamin Netanyahu es hijo del fascista Benzion Netanyahu, quien fue el secretario particular del sionista revisionista Zeev Jabotinsky, así que no es sorprendente que Benyamin Netanyahu haya ordenado al ejército israelí proceder a masacrar la población civil en Gaza.

PARA LOS NACIONALISTAS INTEGRISTAS UCRANIANOS, HA LLEGADO EL MOMENTO DE LIQUIDAR LA CIVILIZACIÓN ESLAVA

El usurpador ucraniano Volodimir Zelenski, cuyo mandato presidencial expiró hace 2 años y 3 meses, ha convertido su régimen, que comenzó siendo una coalición antirrusa que incluía a los nacionalistas integristas, en una dictadura controlada por estos últimos.

Los nacionalistas integristas son una corriente ideológica resueltamente antisoviética y antijázara –o sea antisemita ya que el término “jázaro” es una referencia al imperio judío jázaro que se desarrolló en la Edad Media entre el mar Negro y el Caspio. La expresión “nacionalista integrista” es heredada del fascista francés Charles Maurras.

El nacionalismo integrista ucraniano fue concebido durante la Primera Guerra Mundial por el ucraniano Dimitro Dontsov, un agente del Reich alemán, y se desarrolló en la estela del fascismo italiano y de la Guardia de Hierro rumana. Posteriormente, los nacionalistas integristas ucranianos, reunidos alrededor del esbirro de Dontsov, Stepan Bandera, colaboraron con los nazis de Adolf Hitler.

Durante la segunda mitad de la Segunda Guerra Mundial, el propio Dimitro Dontsov fue administrador del Instituto Reinhard Heydrich, creado por el III Reich, y estuvo entre los planificadores de la “solución final” de los nazis contra los eslavos, los judíos y los gitanos.

Hace menos de un mes, el 11 de agosto pasado, los restos mortales del coronel Yevhen Konovalets, enterrados en el cementerio Crooswijk de Róterdam, fueron exhumados por la Iglesia greco-católica ucraniana, en presencia de la embajadora de Ucrania en los Países Bajos, y repatriados a Ucrania, donde fueron sepultados temporalmente en el cementerio militar nacional ucraniano, en presencia de numerosos miembros del régimen de Kiev y del propio Volodimir Zelenski. Incluso hubo una ceremonia de adiós en la Catedral Patriarcal de la Resurrección de Cristo de la Iglesia greco-católica ucraniana en Kiev. Las obsequias definitivas tendrán lugar en un Panteón Nacional cuya creación ha decidido el régimen de Kiev.

El coronel ucraniano Yevhen Konovalets (1891-1938) fue uno de los fundadores y principales dirigentes de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) y el responsable de la masacre perpetrada contra los bolcheviques de Kiev. Fue amigo personal de Hitler desde 1922 y en 1936 se refugió en Roma, bajo la protección de Mussolini. Konovalets fue asesinado por el NKVD soviético en mayo de 1938, durante un viaje a Róterdam.

Durante su reinhumación temporal en Kiev, la Guardia Presidencial ucraniana rindió honores a los restos de Konovalets. Esa misma Guardia Presidencial ucraniana participó, por invitación del presidente de Francia Emmanuel Macron, en el desfile militar del 14 de julio pasado por el aniversario de la Revolución Francesa. Si tenemos en cuenta que Konovalets fue responsable de numerosas masacres y que colaboró con los nazis y los fascistas durante la Segunda Guerra Mundial, cometiendo incluso crímenes contra la humanidad, queda claro el mensaje de Volodimir Zelenski: no sólo su régimen no desnazificará Ucrania, como exige Rusia, sino que además los nacionalistas integristas han regresado al poder en ese país.

El 24 de agosto pasado Ucrania celebró el 35º aniversario de su independencia, en presencia de los jefes de Estado y/o de gobierno de los Estados nórdicos-bálticos (NB8) y de Reino Unido. Todos esos personajes afirmaron que Rusia quiere invadir Ucrania y anexarla. Repitieron que Crimea, el Donbass y la Novorossya son ucranianas. Pero ninguno mencionó que Crimea proclamó su autonomía de la República Soviética de Ucrania el 15 de febrero de 1991, o sea más de 6 meses antes de que Ucrania proclamara su propia independencia. Ucrania reconoció la proclamación de Crimea como república el 19 de junio de 1991 –más de 2 meses antes de proclamar su propia independencia. El 5 de mayo de 1992, Crimea se declaró independiente. A partir de entonces, Kiev puso fin al pago de las jubilaciones y de los salarios de sus funcionarios en la península. Esos pagos los asumió Moscú, a partir del segundo semestre de 1992 y durante todo el año 1993, hasta que el entonces presidente de Rusia, Boris Yeltsin, decidió suspenderlos.

El 26 de agosto pasado, cuando los invitados oficiales ya se habían ido, Zelenski distribuyó condecoraciones a los militares destacados en el frente de Oleksandrivska (Donbass). En esa ocasión, Zelenski condecoró con la Estrella de Oro de los “Héroes de Ucrania”, la más alta distinción del país, al jefe del 3er Cuerpo de ejército, el general de brigada Andriy Biletski.

El historiador y ahora general Andriy Biletski es autor de una tesis sobre el Ejército Nacional Ucraniano (UPA), texto en el que glorifica el genocidio perpetrado en la región de Volinia contra al menos un centenar de miles de polacos y la masacre de decenas de miles de judíos perpetrada en Babi Yar. Biletski es además el fundador del ultraderechista Pravy Sektor (Sector Derecho) y fue uno de los principales actores del “EuroMaidan”, el golpe de Estado que expulsó del poder al presidente democráticamente electo de Ucrania, Viktor Yanukovich, en febrero de 2014. Posteriormente Biletski fundó el batallón Azov y dio inicio a las masacres de pobladores rusoparlantes de la región de Donbass, antes de participar en las batallas de Mariupol y de Bajmut, siendo ampliamente allí ampliamente derrotado en el plano militar.

Como todos los nacionalistas integristas, Biletski afirma que los “verdaderos ucranianos” no son eslavos sino varegos, o sea descendientes de los vikingos finlandeses. Para los nacionalistas integristas como Biletski, los varegos tienen como misión librar «el combate final» contra los eslavos. En 2010, Biletski declaraba: «La misión histórica de nuestra nación en este momento crítico es conducir las Razas Blancas del mundo en una última cruzada por su supervivencia, una cruzada contra los Untermenschen [subhumanos] dirigidos por los semitas» .

¿Y AHORA?

No podemos mantenernos al margen de lo que está sucediendo. Las fuerzas del fascismo histórico –y no estamos hablando de unos cuantos locos que desfilan disfrazados sino de individuos que esperan retomar algo que creen que quedó pendiente al terminar la Segunda Guerra Mundial– han despertado, han comenzado a reescribir la historia y se valen de la indiferencia generalizada para borrar el recuerdo de sus crímenes.

Nuestra responsabilidad inmediata es negarles todo acceso a responsabilidades políticas antes de que traten de ir por la revancha y de desatar el apocalipsis.


Tenemos que exigir elecciones inmediatas en Ucrania y en Japón. En Israel, las elecciones ya están cerca, pero hay que garantizar la honestidad de ese proceso.

Thierry Meyssan
(Fuente: https://www.voltairenet.org/)

LA CRONOLOGÍA LE QUITA TODA LEGITIMIDAD A LA REIVINDICACIÓN MARROQUÍ SOBRE CEUTA. CUALQUIER CRONOLOGÍA QUE SE ELIJA.



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A la hora de presentar su reclamación sobre Ceuta y Melilla, una reclamación que no tiene base histórica ni jurídica alguna, la élite marroquí pretende deslegitimar el argumento de que su país nace en 1956, -cuando ambas ciudades llevaban siglos siendo plazas españolas-, presentando el Reino de Marruecos como la continuación histórica del Sultanato que nace cuando Mulay al-Rashid unifica el territorio en 1666, instaurando la dinastía alauita, proveniente de Arabia.

Al margen de la falta de continuidad del estado que forja, sometido a la presión de las cabilas del norte, desmembrado y vuelto a recomponer a fines del siglo XVIII y convertido en protectorado francés en 1912, salvo la zona del Rif, transformada en el Protectorado español de Marruecos, hay un detalle interesadamente olvidado en esa supuesta continuidad: el reconocimiento por parte del Sultán Mohammed IV, antepasado directo del actual rey de Marruecos, de la soberanía española "a perpetuidad" sobre Ceuta y Melilla, "con sus fortificaciones, dependencias y pertenencias".


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Dicho reconocimiento se produce con el Tratado de Wad Ras, firmado el 26 de abril de 1860 y cuyos términos pretende trangredir el cúmulo de dolencias (sarcoidosis, EPOC de fumador, tiroiditis, ...) que funge como monarca del país vecino.

Así que estaría bien que los expansionistas marroquíes mantuvieran un solo discurso:

- ¿Nace Marruecos en 1956? Para entonces Ceuta (1580) y Melilla (1497) son territorios españoles desde siglos antes.

- ¿Existía ya Marruecos en 1860? Entonces sus compromisos deben mantenerse sin enmienda ni tachadura, y uno de esos compromisos es respetar la españolidad de nuestras plazas africanas.


A España le asisten mayores razones para reivindicar Larache que a Mojama "el pluripatológico" para presentar Ceuta y Melilla como "colonias". Nunca lo fueron.

(posesodegerasa)