miércoles, 4 de febrero de 2026

ADAMUZ, UN PUNTO DE INFLEXIÓN



No nos engañemos: tanto el presidente del gobierno como el líder de la
oposición comparten su concepto de la administración del estado como 
una agencia de colocación para sus afines, incompetentes probados

La corriente de indignación que está generando la tragedia de Adamuz debería marcar un antes y un después en la política española. Debería servir para que la sociedad reclame, de una vez por todas, que quienes nos gobiernan sean personas preparadas, capaces y comprometidas con el bien común, y no con su propio interés o el de su partido.

Es necesario alzar la voz contra la llamada “cuota de partido”, esa práctica que coloca en puestos estratégicos a personas solo por su carné político y no por su valía. Las consecuencias de esa forma de gobernar están a la vista y, en demasiadas ocasiones, se pagan con sufrimiento humano.

No puede ser que se ponga al frente de Emergencias en Valencia a alguien que ni siquiera conocía la existencia del sistema ES-Alert.

No puede ser que, en plena pandemia, se nombre ministro de Sanidad a alguien sin formación técnica, convertido en simple portavoz del poder político.

No puede ser que se sitúe al frente de una comunidad autónoma a personas que ya han demostrado su incompetencia de manera pública y notoria.

No puede ser que un país esté dirigido por líderes más preocupados por agendas externas, ideológicas o personales que por el bienestar real de sus ciudadanos.

No puede ser que los partidos aparten a los mejores por miedo a perder el control interno, aunque eso suponga debilitar sus propias estructuras.

No puede ser este tremendo gasto político, injustificable en un país con tantas necesidades reales.

No puede ser que un eurodiputado cobre más de 10.000 euros mensuales, más dietas, por acudir unas pocas veces al mes a Bruselas.

No puede ser que se legisle desde trincheras ideológicas que hunden el sector primario, el productivo y el de servicios, con políticas medioambientales mal planteadas o debates artificiales alejados de los problemas reales.

Son demasiadas cosas. Tantas, que resulta inevitable levantar la voz y exigir a los políticos -y lo subrayo, de todos los colores- que dejen de vivir de la política y empiecen a gestionar con responsabilidad, pensando primero en el ciudadano y no en sí mismos.

Podría seguir durante horas, pero no quiero extenderme. Con lo expuesto, espero que se me entienda.

Ojalá lo ocurrido en Adamuz sea, de verdad, un punto de inflexión. Ojalá la clase política empiece a comprender que así no nos gusta cómo están haciendo las cosas.

Pepe Herrero

1 comentario:

  1. Buscador
    Si cuando se critica una mala gestión con muertos incluido eres de derechas, o cuando criticas a la derecha eres de ultra izquierda, el debate pierde mucho de valor para sacar cosas buenas o malas de la política, este es el debate de las dos Españas, hay que mantener al rebaño dividido es la premisa del poder, viene de muy atrás ya cuando el pueblo moría de hambre mientras el dinero que se recaudaba se gastaba en conquistar tierras lejanas para mayor gloria del Imperio, las revueltas sociales se aplacaban en el Coliseo donde se le daba a la chusma pan mientras contemplaban con sangre en las venas de los ojos como se despedazaban guerreros esclavos en la arena, con esa facilidad se contenía la ira de los hambrientos, que diferencia hay hoy día? Ninguna, el líder psicópata de turno saca "leyes" que la chusma cree que es por su bien y siguen viendo con sangre en las venas de los ojos como solo quedan en el papel pero lo ha dicho "uno de los suyos" y su ignorancia perpetúa y dejadez de perro dócil que solo quiere que le acaricie el amo, bendice con palmas de foca todo lo que el guapo diga, soy de izquierdas porque soy "currante", aunque cobre 1.300 al mes y viva con mis padres o con amigos en un piso compartido o sacarme pareja aunque sea del mismo sexo para poder llegar a fin de mes... soy currela por lo tanto progresista de toda la vida, las vías no fueron renovadas desde que se puso el primer Ave, luego vinieron más empresas de sector privado y usaron las mismas vías con trenes que pesan más que los de Renfe, el dinero de mantenimiento fue recortado y el señor Puente, Ministro de Transporte, alias el mejor, ayer dijo que las culpas son de gobiernos anteriores, ellos llevan 7 años en el poder, y por el cambio climático, sabéis lo más triste de todo esto? Que el currela pobre progresista se lo cree porque los otros lo harían peor. Como dije el otro día en otro comentario, ser imbécil no es de nacimiento, es solo una elección, muchas veces personal y otras por pertenencia de grupo, como buen rebaño. Nos matan por ineptitud pero no pasa nada, hasta que un día seamos uno de esos muertos, o nuestros seres queridos.

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