Algunos alzan la voz cuando es tendencia. Publican, marchan y señalan culpables cuando las cámaras están encendidas, y obtienen reconocimiento y visibilidad.
Pero cuando otras crisis humanitarias no generan likes ni titulares, su silencio es absoluto.
La indignación selectiva no es justicia: es cínico oportunismo que demuestra que hay víctimas de primera clase y víctimas que no importan a nadie.
Si la defensa de los derechos humanos depende de la moda del momento, entonces no es solidaridad, es marketing.
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ResponderEliminarO negocio para los de siempre...