lunes, 13 de julio de 2026

LA LARGA Y DELIBERADA PREPARACIÓN DEL SARS-COV-2 Y SUS "VACUNAS" (1ª PARTE)




La supuesta «novedad» del SARS CoV-2 nunca fue tal. Numerosas patentes otorgadas a diversas farmacéuticas desde hacía más de una década sirvieron para explotar comercialmente esta «pandemia». Durante las dos décadas previas el mundo farmacéutico preparó lo que vimos desplegarse hace seis años.

En una entrevista planteada por los coordinadores del Comité Alemán de Investigación del Coronavirus, el Dr. David E. Martin, Director de M-CAM, empresa de control de patentes de innovación a nivel mundial, dió detallada cuenta de la investigación que, como experto mundial en patentes de innovación, venía realizando. Participaron el Dr. Reiner Fuellmich, el Dr. Wolfgang Wodarg, la Dra. Viviane Fischer, y el Dr. Martin Schwab.


(Nota importante: siendo la entrevista de hace cinco años, a las fechas que se dan hay que sumarles el lustro transcurrido desde entonces para situar lo citado en el eje temporal adecuado)

No existió ningún «nuevo» coronavirus

MARTIN: Muy bien. Entonces, y desde el punto de vista de esta presentación, como usted sabe hemos revisado las más de 4000 patentes que se han emitido en torno a SARS coronavirus. Y hemos hecho una revisión muy completa de la financiación de todas las manipulaciones del coronavirus, las que dieron lugar al SARS como subclado de la familia del coronavirus beta.

Lo que quisiera hacer es darle una rápida visión general de la línea de tiempo, porque no vamos a pasar por 4000 patentes en esta conversación, pero un documento que se hizo público en la primavera de 2020 es bastante crítico en el sentido de que tomamos la secuencia genética reportada, que se dijo que fue aislada como un nuevo coronavirus, e indicada como tal por el ICTV, el Comité Internacional de Taxonomía de los Virus, de la Organización Mundial de la Salud. Tomamos las secuencias genéticas reales que fueron reportadas como nuevas, y las comparamos con los registros de patentes que estaban disponibles en la primavera de 2020. Y lo que encontramos, como verán en este informe, son mas de 120 pruebas patentadas que sugieren que la declaración de un nuevo coronavirus era en realidad una falacia completa. No había ningún coronavirus nuevo. De hecho, encontramos registros, en los archivos de patentes, de secuencias atribuidas a lo que se consideró ahora novedoso, que se remontaban a patentes que se solicitaron ya en 1999. Así que esto no era ninguna novedad.

La proteína spike está patentada hace 21 años

Como saben, hasta 1999, la actividad de patentes en torno al coronavirus era algo que existía y se aplicaba exclusivamente a las ciencias veterinarias. La primera vacuna patentada para el coronavirus fue en realidad buscada por Pfizer. Me refiero a la aplicación [a una patente] tendiente a la la primera vacuna para el coronavirus, la cual consistía específicamente en esta proteína S, o espiga (spike). Es exactamente lo mismo que, supuestamente, nos hemos apresurado a inventar ahora. La primera solicitud fue presentada el 28 de enero de 2000. Hace veintiún años.

De modo que la idea de que misteriosamente nos tropezamos con la forma de intervenir en las vacunas no sólo es ridícula, sino que es increíble. Porque Timothy Miller, Sharon Clapford, Albert Paul Reed y Elaine Jones, el 28 de enero de 2000, presentaron lo que en última instancia se emitió como la patente de EE.UU. 6372224, que era la vacuna contra el virus de la proteína de la espiga: una vacuna para el coronavirus canino, que es en realidad una de las múltiples formas de coronavirus.

SARS CoV explorado como vehículo para vacuna HIV y su ganancia de función inicial

Lo que es más problemático, y más grave, es que Anthony Fauci y el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) encontraron que debido a su maleabilidad, el coronavirus resultaba un candidato potencial para las vacunas contra el VIH. De modo que el SARS [Severe Acute Respiratory Syndrome: Síndrome Respiratorio Severo Agudo] no es en realidad una progresión natural de una modificación genética del coronavirus. De hecho, muy específicamente en 1999, Anthony Fauci financió una investigación en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, específicamente para crear… -y uno no puede sino lamentar lo que voy a leer, porque esto viene directamente de una solicitud de patente presentada el 19 de abril de 2002; y sí, has oído bien la fecha: 2002. En esa patente, entonces, el NIAID dice haber creado un «coronavirus infeccioso de replicación defectuosa» [an infectious, replication defective, coronavirus«], ajustado específicamente al epitelio pulmonar humano. En otras palabras, construimos la enfermedad SARS, y lo patentamos el 19 de abril de 2002.

Esto fue antes de que hubiera un supuesto brote en Asia que, como saben, ocurrió varios meses después.

La conversión del SARS CoV en un arma biológica

Esa patente se catalogó como patente de los EE.UU. 7279327. Ella establece claramente en la secuenciación de genes muy específicos, el hecho de que sabíamos que el receptor de la ACE, el dominio de unión ACE2, la proteína espiga S1, y otros elementos de lo que hemos llegado a conocer como este flagelo patógeno, no sólo fueron diseñados, sino que pueden ser modificados sintéticamente en el laboratorio, utilizando nada más que las tecnologías de secuenciación de genes, tomando el código informático y convirtiéndolo en un patógeno, o un intermedio del patógeno. Y esa tecnología se financió exclusivamente, en los primeros tiempos, como un medio por el cual podríamos aprovechar realmente el coronavirus como vector para distribuir una vacuna contra el VIH.

Luego la cosa empeora. A lo largo del otoño de 2001, comenzamos a monitorear un enorme número de patógenos bacterianos y virales que estaban siendo patentados a través de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), el NIAID, el AMRIID, que es el programa de enfermedades infecciosas de los servicios armados de los Estados Unidos, y una serie de otras agencias a nivel internacional que colaboraban con ellos. Y nuestra preocupación era que el coronavirus, estaba siendo visto no sólo como un potencial agente manipulable para su uso potencial como vector de vacunas, sino que también estaba siendo claramente considerado como un candidato a arma biológica.

De modo que nuestro primer informe público sobre esto tuvo lugar antes del brote de SARS, a finales de 2001. Ustedes se pueden imaginar lo decepcionado que estoy al estar sentado aquí 20 años después, habiendo señalado 20 años antes que había un problema que se avecinaba en el horizonte con respecto al coronavirus.

La detección por RT-PCR patentada también

Antes de que los CDC solicitaran la patente, la oficina de patentes encontró un 99,9% de identidad con el coronavirus ya existente, registrado en el dominio público. Y pasándole por encima al rechazo del examinador de patentes, y después de haber pago una «multa de apelación» en 2006, y en 2007, el CDC anuló el rechazo de las oficinas de patentes, y finalmente, en 2007, consiguió que se le otorgase esa patente del coronavirus del SARS.

De modo que todas las declaraciones públicas que el CDC ha hecho diciendo que esto era de interés público resultan ser falsas, al ver este soborno pago a la oficina de patentes. Esto no es algo sutil. Y para empeorar las cosas, pagaron una tasa adicional para mantener su solicitud privada. Si uno trata de poner información a disposición de la investigación pública, uno no paga una tasa extra para mantener esa información privada.

El CDC en negociados de información confidencial con farmacéuticas

El 28 de abril -y escuchen la fecha con mucha atención porque esta fecha es problemática-, tres días después de que el CDC presentara la patente del coronavirus del SARS en 2003, tres días después, Sequoia Pharmaceuticals -una compañía que se estableció en Maryland-, el 28 de abril de 2003 presentó una patente sobre agentes antivirales y tratamiento y control de infecciones por coronavirus. El CDC presentó tres días antes, y el tratamiento estuvo disponible tres días después.

Esto, amigos míos, es la definición de conspiración criminal, chantaje y colusión. Esto no es una teoría. Esto es una evidencia. No se puede tener información que aun está en el futuro informando el tratamiento de una cosa que aun no existía.
 
Las farmacéuticas van patentando las «novedades» del SARS-CoV-2 desde el año 2008

Hay 73 patentes emitidas entre 2008 y 2019, que tienen los elementos que supuestamente resultaron novedosos en el SARS CoV-2. Específicamente en lo que se refiere al sitio de clivaje polibásico, el dominio de unión al receptor de ACE2, y la proteína espiga. Así que los componentes clínicamente novedosos, del clínicamente único, clínicamente contagioso … ¿sabe a dónde voy con esto? Bien. No hubo ningún «brote» de SARS, porque fuimos nosotros mismos quienes habíamos diseñado todos los elementos de eso. Y en 2016, el documento que fue financiado durante la moratoria de la ganancia de función, que decía que el coronavirus del SARS, estaba preparado para la emergencia humana, escrito por nada menos que Ralph Baric… A ver… No sólo estaba preparado para la emergencia humana, sino que ¡había sido patentado para hacer su explotación comercial! Setenta y tres veces.

FUELLMICH: -Ralph Baric… Creo que vi un video con él dando un discurso en el que explícitamente le decía a la audiencia que se puede hacer mucho dinero con esto.

MARTIN: Sí, se puede. Y él ha ganado mucho dinero haciendo esto.

Preparándose para usar todo esto con fines de lucro

Siempre se ha tratado de dinero. Y sólo para responder a una pregunta que se hizo un poco antes: el guión para esto fue escrito por primera vez el 6 de enero de 2004.

FUELLMICH: ¿Y quién escribió el guión?

MARTIN: Al principio Merck, en una conferencia llamada «SARS y bioterrorismo. Bioterrorismo, enfermedades infecciosas emergentes, antimicrobianos, terapéuticos e inmunomoduladores». Merck introdujo la noción de lo que llamaron «La Nueva Normalidad». Nombre propio. Es el lenguaje que se convirtió en la campaña de marca que fue adoptada por la Organización Mundial de la Salud, la GPMB (Junta de Vigilancia de la Preparación Mundial), que fue la Junta en la que el director chino del Centro de Control de Enfermedades, Bill Gates -a través del Dr. Elias, de la Fundación Gates-, y Anthony Fauci se sentaron juntos en la Directiva. Pero la primera introducción de la campaña de la Nueva Normalidad, en que se trataba de conseguir que la gente aceptase una vacuna universal contra el coronavirus y la gripe, se adoptó en realidad el 6 de enero de 2004. Así que ha existido durante bastante tiempo.

Sabemos que desde 2016 hasta 2019, en cada una de las reuniones de la junta directiva del Consejo Asesor del NIAID, Anthony Fauci se lamentaba de no poder encontrar una forma de conseguir que la gente aceptara la vacuna universal contra la gripe, que era lo que tenía como objetivo favorito. Intentaba que la población se comprometiera con este proceso. Esto se hace muy evidente con Peter Dashak, Eco-Health Alliance, UNC Chapel Hill y otros. Y luego, más específicamente, para marzo de 2019, en las presentaciones de patentes modificadas de Moderna, vemos que hay una epifanía, cuando dice: «¿Qué pasaría si hubiese una liberación accidental o intencional de un patógeno respiratorio?» Y lo que hace que esa frase en particular sea problemática es que se recita exactamente igual en el libro A World at Risk que es el escenario que montó la Organización Mundial de la Salud en septiembre de 2019. O sea, meses antes de que haya un supuesto patógeno. Entonces ya escriben que tenemos que tener una experiencia global coordinada de una liberación de un patógeno respiratorio, que para septiembre de 2020 debe poner en marcha una capacidad universal para la gestión de las relaciones públicas, el control de las multitudes, y la aceptación de un mandato de vacuna universal.


Eso fue en septiembre de 2019. Y el lenguaje de «liberación involuntaria de un patógeno respiratorio fue inscripto en un escenario que, cito textualmente, «debe estar montado para septiembre de 2020».

(Transcripción, Agustina Rocca; fuente: https://extramurosrevista.com)

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