lunes, 5 de enero de 2026

LA MEDICINA COMO CIENCIA, NEGOCIO Y ALGO MÁS



Como todos los años por estas fechas, los medios de comunicación vuelven a utilizar todo su poder propagandístico para amedrentar a la población con la llegada de la incombustible gripe (bueno, excepto en el año del Covid que desapareció por arte de magia).

Este año, la Junta de Andalucía ha habilitado unos “vacunódromos” en los centros comerciales para que la gente se pinche a discreción. Es decir, que cualquiera que pase por allí puede recibir un “medicamento” -que no ha sido recetado por ningún facultativo y sin el consentimiento informado- sólo porque se lo ha dicho la televisión. ¿De verdad esto es serio?

En la actualidad, la devoción incondicional a los médicos y a la medicina, en general, no es discutible y menos en los tiempos que corren. Lo vimos durante la falsa pandemia, donde cualquiera que tuviera una opinión diferente a la establecida por la OMS -aunque fuera un Premio Nobel y lo demostrara con datos- era denostado, tachado de negacioncista y condenado al ostracismo.

Sin embargo, durante siglos hemos visto como la medicina oficial tradicional ha defendido intervenciones que, lejos de sanar, han causado sufrimiento inútil, discapacidad parcial o total y, lamentablemente, la muerte de muchos pacientes. Desde las lobotomías practicadas para tratar trastornos psiquiátricos hasta la inhalación de mercurio para curar la sífilis, la historia de la medicina está plagada de tratamientos peligrosos que antaño se consideraron grandes avances y que hoy en día han sido reconocidos como “erróneos”, por decirlo de una manera suave.

Por desgracia, la lista de “errores médicos” mortales ha sido, y sigue siendo aún en nuestros días, larga y preocupante. Las sangrías practicadas a los pacientes para drenar la “sangre mala”, la recomendación del consumo de cigarrillos como remedio para curar el asma o las sesiones de quimioterapia de hoy en día para tratar el cáncer no fueron ni son tratamientos exitosos contrastados, sino aberraciones médicas sin más. Pero como estos tratamientos son abalados por la “sacrosanta medicina” los aceptamos sin rechistar, entre otras cosas, porque no nos ofrecen otras alternativas.

Seamos rigurosos. La medicina convencional no cura prácticamente nada. Esto no lo digo yo, lo dice algún que otro médico valiente como el Dr. Mario Alonso Puig, cirujano cardiovascular: “En medicina solucionamos pocas cosas. A los médicos no nos gusta reconocerlo, y no es agradable, pero resolver resolvemos pocas cosas. Lo que la medicina contemporánea hace es cronificar las enfermedades, pero curar, lo que realmente se dice curar, es decir, el concepto hipocrático de curar una enfermedad: las infecciosas y la cirugía. Lo demás, lo que vemos en los hospitales cada día en todas las especialidades, básicamente son enfermedades crónicas en las que el médico no ha curado a un solo paciente en 40 años de actividad médica profesional. En cardiología, reumatología o endocrinología lo único que hacemos es cronificar la vida de las personas o alargarla con buena calidad –eso está bien- pero no curamos”.

Los “errores” cometidos por la medicina durante lustros no fueron experimentos fallidos sin más, sino la aplicación de protocolos avalados por instituciones y universidades prestigiosas. Pero, ¡oh, sorpresa! Resulta que todos estos protocolos tuvieron un mismo denominador común: el incentivo financiero. Por cierto, incentivo financiero que ha prevalecido hasta nuestros días, anteponiéndose a la ética y a la evidencia científica.

No es ningún secreto que la industria farmacéutica oculta gran parte de los riesgos de los medicamentos, ya que en la mayoría de los casos no se realizan los ensayos suficientes o se ignoran los resultados adversos. También es una realidad que se soborna a los reguladores y se unta a los médicos. Por consiguiente, una medicina anclada en el lucro no es muy de fiar que digamos, ¿no crees?

Todos sabemos que no hay dos personas iguales en todo el mundo, y lo mismo sucede con cada organismo. Por lo tanto, bajo mi punto de vista (que bien puede estar equivocado), aplicar el mismo “brebaje” para todos -como en el caso de las vacunas- no sé si puede ser una irresponsabilidad mayúscula por parte de la profesión médica, pero lo que sí es un inmenso negocio que, por desgracia, está anteponiendo el lucro a la salud del paciente.

La medicina no es una ciencia exacta, sino empírica, lo que implica que no es infalible. Esto supone que cualquier tratamiento estandarizado de hoy puede convertirse en un escándalo mayúsculo el día de mañana, como lleva ocurriendo desde los orígenes de la medicina moderna. Por lo tanto, si las mismas instituciones que antaño avalaron tratamientos erróneos ahora promueven quimioterapias, antidepresivos y vacunas de ARNm, ¿no deberíamos considerarlo antes de aceptarlo sin más?

Lo que pasó hace cinco años ha abierto los ojos a muchas personas, que vieron cómo se aplicaron unos protocolos que se contradecían un día sí y el otro también. Esto ha generado desconfianza hacia el colectivo médico, hacia las agencias reguladoras de medicamentos y, sobre todo, hacia el Ministerio de Sanidad, que fue en última instancia el que ordenó su aplicación. Por cierto, conviene recordar que durante la falsa pandemia el, por entonces, Ministro de Sanidad, Salvador Illa, arengó y coaccionó a la población para que se vacunara contra el Covid-19. Posteriormente, reconoció que él no se había vacunado. ¡Increíble! ¿Verdad? Pues bien. En recompensa a lo “aportado a la causa”, este señor es hoy el Presidente de la Generalitat de Cataluña.

Hay una cosa incuestionable: cuando los gobiernos corruptos -a las órdenes de la todopoderosa industria farmacéutica- dictan los medicamentos que debemos tomar, es seguro que no se trata de priorizar la verdadera curación, sino de lucro y/o alguna que otra cosa más oscura y diabólica.

No sé si será casualidad, pero día tras día nuestros políticos, economistas y medios de comunicación nos bombardean constantemente con propaganda como esta: “La economía no puede soportar la cantidad de jubilados del baby boom”. “El sistema de pensiones es insostenible”. Los ancianos son un colectivo improductivo que sólo genera gastos a la sociedad”.

Evidentemente, un anciano que recibe este tipo de mensaje se asusta, y un anciano asustado es una bomba de relojería a punto de explotar. Si a eso le sumamos que todos los años por estas fechas el gobierno vuelve a colocar la mascarilla obligatoria en hospitales y centros de salud, el miedo está asegurado. De hecho, los ancianos (y algunos no tan ancianos) andan con la mascarilla por la calle como pollos sin cabeza y acuden a los “vacunódromos” incesantemente a recibir su dosis de no sé qué “producto mágico” que le va a proteger, pero que en realidad no le protege de nada pues sigue enfermando igual.

Utilicemos el sentido común. Resulta que si alguien tiene un problema de salud, como, por ejemplo una arritmia cardiaca, debe esperar semanas o meses hasta que consigue una cita con el cardiólogo. Si este decide que le tiene que operar, ingresará en una larga lista de espera -que suele ser de varios meses- hasta la realización de la intervención. Sin embargo, cíclicamente las Consejerías de Sanidad de las diferentes Comunidades Autónomas envían un mensaje al teléfono móvil de cada ciudadano mayor de 60 años, comunicándole que puede acudir -sin cita previa- a su Centro de Salud para dispensarle un “tratamiento” inmediato (vacuna). Dicho “tratamiento” es para combatir una enfermedad que no tiene ni sabe siquiera si la va a tener. O sea, que cuando estamos realmente enfermos no nos hacen ni puñetero caso, pero se preocupan mucho por nuestra salud cuando estamos sanos. Conclusión, es bastante estúpido creer que esta gente se preocupa verdaderamente por nuestra salud, ¿no crees?


La eficacia de la vacuna 2025 de la gripe es ne-
gativa: -26,9%. Es decir, los vacunados tienen un
 26,9% más de probabilidades de infectarse.
La vacuna de la gripe fue desarrollada por Thomas Francis Jr. y aprobada en 1945 en Estados Unidos para uso militar (por cierto, todo lo que tenga que ver con los militares debería ponernos en guardia). Luego se extendió a la población civil. Pero a partir de 1947, se “descubrió” que el virus de la gripe “cambia” constantemente, y se decidió que para que la vacuna fuera efectiva debería actualizarse anualmente. Y he aquí que desde entonces la gente no hace más que vacunarse y, sin embargo, cada año hay más y más gripe. La pregunta es: si el virus de la gripe “cambia” cada año ¿son verdaderamente efectivas las vacunas para atacar un virus mutante? Y la más preocupante: ¿por qué ese interés en vacunar, vacunar y volver a vacunar?

Seamos realistas. En estos tiempos distópicos la medicina ha dejado de ser ciencia para pasar a ser una pseudociencia. Ha convertido la enfermedad en un gigantesco negocio. Y lo más preocupante: está siendo utilizada por el poder como herramienta de control, manipulación y algo más oscuro y diabólico que no sabemos pero intuimos.

¿Recuerdas el vídeo que más se vio en redes sociales, durante la falsa pandemia, donde una mujer médico iba decidiendo en un hospital quien vivía y quien moría? ¡Cuidado con lo que estamos aceptando!

En la actualidad, vacunas de ARNm, tratamientos a base de quimioterapia y todo tipo de medicamentos son experimentados con nosotros en aras a procurar mejorar la salud en el mundo. Sin embargo, a pesar de todos los adelantos y esfuerzos realizados en este sentido la población de hoy en día es la más enferma de la historia de la humanidad. Entonces, ¿cómo se come esto?

Es evidente que medicina, lucro y poder no ligan bien. Por lo tanto, la medicina nunca será de fiar mientras no sea totalmente independiente. Esto no quita que sigamos acudiendo a la medicina para resolver nuestros problemas de salud, pero deberíamos ser más críticos y luchar por una medicina independiente.

(https://pepeluengo2.blogspot.com/)

TU A.D.N. ES EL BOTÍN DE LA GUERRA EN CURSO




DARPA, que desarrolló los ataques mortales de la Operation Warp Speed, ahora quiere inyectar a las personas "complejos proteicos" que, al ser alcanzados por "diferentes longitudes de onda de luz", "sintetizarán secuencias específicas de ADN o ARN a demanda" mediante el programa ontogenético GO, que convierte al organismo humano en el laboratorio de diversas tecnologías de última generación. El objetivo es dirigir la síntesis de ADN y ARN directamente dentro de las células vivas.

Bienvenido a la era de la bioprogramación forzosa.

(https://t.me/No_plandemia/)

UNA PRIMICIA QUE SE VA CUMPLIENDO


El polémico ex-comisario José Manuel Villarejo lo anunció en agosto: Maduro sería capturado por EE.UU., y a rebufo de su detención se producirá la de José Luis Rodríguez Zapatero.

domingo, 4 de enero de 2026

CÓMO LOS DIOSES DE LA I.A. PLANIFICAN NUESTRA EXTINCIÓN (1ª PARTE): TODO ES UN NEGOCIO



Las máquinas no vienen por nosotros. Ya están aquí. Y quienes las
controlan han dejado sus intenciones terriblemente claras.

Hay un momento en el colapso de toda civilización en que los instrumentos de su destrucción se hacen visibles para quienes prestan atención. Vivimos ese momento ahora. Pero las señales de advertencia no están grabadas en piedra ni escritas en profecías: están incrustadas en código fuente, amplificadas por algoritmos y financiadas por hombres que hablan abiertamente de la extinción humana mientras se apresuran a provocarla.

En una oficina anodina de Palo Alto, un hombre que dice temer al fascismo se ha convertido en su arquitecto más sofisticado. En un extenso complejo residencial de Texas, otro hombre que se autodefine como un absolutista de la libertad de expresión usa su plataforma para amplificar las voces que exigen una limpieza étnica. Y en los hospitales bombardeados de Gaza, sus tecnologías convergen en un laboratorio de horrores que prefigura lo que nos espera a todos.

Los cuatro jinetes de este apocalipsis no montan a caballo. Despliegan algoritmos.


La confesión

El profesor Stuart Russell ha dedicado cincuenta años al estudio de la inteligencia artificial. Escribió el libro de texto con el que casi todos los directores ejecutivos de IA de Silicon Valley aprendieron su oficio. Y ahora, ochenta horas semanales, trabaja no para impulsar el campo que ayudó a crear, sino para evitar que aniquile la especie.

“Están jugando a la ruleta rusa con todos los seres humanos de la Tierra”, dijo Russell en una entrevista reciente, con la voz firme de quien ha visto los cálculos y comprendido sus implicaciones. “Sin nuestro permiso. Entran en nuestras casas, les apuntan con una pistola a nuestros hijos, aprietan el gatillo y dicen: “Bueno, ya saben, posiblemente todos mueran. ¡Uy! Pero posiblemente nos hagamos increíblemente ricos”.



Esto no es una exageración de alguien externo. Es la evaluación de un hombre cuyos alumnos ahora dirigen las empresas que construyen estos sistemas. Y esto es lo que debería aterrorizarlos: los propios directores ejecutivos están de acuerdo con él.

Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, estima una probabilidad del 25 % de extinción humana a causa de la IA. Elon Musk la sitúa entre el 20 % y el 30 %. Sam Altman, antes de convertirse en director ejecutivo de OpenAI, declaró que crear inteligencia sobrehumana es «el mayor riesgo que existe para la existencia humana» .

Veinticinco por ciento. Treinta por ciento. Estas no son las probabilidades de un lanzamiento de moneda. Son las probabilidades de una ruleta rusa con dos balas en la recámara. Y aun así, siguen girando el cilindro.

Cuando le preguntaron a Russell si presionaría un botón para detener para siempre todo el progreso de la IA, dudó, no porque crea que la tecnología sea segura, sino porque aún alberga la esperanza de que la humanidad pueda salir de lo que él llama "esta caída en picado". Si le volvieran a preguntar dentro de un año, admite que podría dar una respuesta diferente.

"Pregúntame de nuevo dentro de un año", dijo. "Quizás te diga: "Bueno, sí que tenemos que pulsar el botón".

Pero puede que no haya un botón. Puede que no haya un año. La ventana de oportunidades, como el propio Altman escribió, puede que ya haya quedado atrás.

El problema del gorila

Russell ofrece lo que él llama "el problema del gorila" como marco para comprender nuestra situación. Hace unos millones de años, la línea humana se separó de la línea de los gorilas en la evolución. Hoy en día, los gorilas no tienen voz ni voto en su continuidad. Simplemente somos demasiado inteligentes, demasiado capaces, demasiado dominantes como para que su supervivencia sea algo más que una cuestión de nuestra tolerancia. Nosotros decidimos si los gorilas sobreviven o se extinguen. Por ahora, los dejamos vivir.

“La inteligencia es, de hecho, el factor más importante para controlar el planeta Tierra”, explica Russell. “Y estamos en proceso de crear algo más inteligente que nosotros” .

La lógica es ineludible. Si creamos entidades más capaces que nosotros, nos convertiremos en gorilas. Y los gorilas no pueden negociar los términos de su supervivencia o de su extinción.

Pero aquí es donde el marco de Russell falla y, en mi opinión, requiere una ampliación. Los gorilas se enfrentan a una especie superior. Nosotros nos enfrentamos a algo mucho más insidioso: una inteligencia superior controlada por un puñado de hombres cuyos valores, como demuestran sus acciones, son antitéticos al desarrollo humano.

Los gorilas, al menos, se ven amenazados por la humanidad en su conjunto. Nos amenazan los peores ejemplares de la humanidad, amplificados por tecnologías que multiplican su poder más allá de cualquier otro antecedente histórico.

Los hombres detrás de la cortina

Alexander Karp nació en una familia de activistas. Su madre, una artista afroamericana, creó obras que retrataban el sufrimiento de los niños negros asesinados en Atlanta. Su padre, un inmigrante judío alemán, trabajaba como pediatra. Llevaron al joven Alex a marchas por los derechos civiles, lo expusieron a la injusticia y le enseñaron a luchar contra la opresión.

Y luego creció y construyó Palantir.

Palantir, que recibe su nombre de las Piedras Videntes del Legendarium de Tolkien -artefactos que, aunque destinados a usarse con buenos fines , resultaron ser potencialmente muy peligrosos- , se fundó tras el 11 de septiembre de 2001 con capital inicial de In-Q-Tel, la división de capital riesgo de la CIA. Karp, quien afirma que «no puede hacer algo en lo que no cree », lleva dos décadas haciendo precisamente eso.

El software de la empresa ahora impulsa lo que los soldados israelíes describen con una eficiencia burocrática escalofriante: "Invertía 20 segundos en cada objetivo y realizaba docenas de ellos al día. No aportaba ningún valor añadido como persona. Aparte de ser un sello de aprobación".

Veinte segundos. Ese es el valor de una vida palestina en el cálculo algorítmico creado por Alex Karp. La máquina decide quién muere. El humano simplemente hace clic.

Cuando los denunciantes revelaron que oficiales de inteligencia israelíes estaban usando “dumb bombs” (bombas no guiadas sin capacidad de precisión) contra objetivos identificados por la IA de Palantir, su justificación fue puramente económica: “Estas bombas son más baratas y no quieren desperdiciar bombas costosas en personas sin importancia” .

Personas sin importancia. Niños. Médicos. Periodistas. Poetas.


Karp ha admitido, en un momento de rara franqueza: “ Me he preguntado si fuera más joven, si estuviera en la universidad, ¿estaría protestando contra mí mismo? ”

Él sabe la respuesta. Todos la sabemos. Simplemente no le importa.

Las camisas pardas digitales

Elon Musk se presenta como un titán tecnológico diferente: el ingeniero peculiar, el visionario de Marte, el defensor de la libertad de expresión que compró Twitter para liberarlo del "virus de la mentalidad woke". Pero Sky News realizó recientemente un experimento que despoja a esta imagen cuidadosamente construida.

Los investigadores crearon nueve cuentas nuevas en X (la plataforma renombrada de Musk) y las mantuvieron activas durante un mes. Tres cuentas seguían contenido de izquierdas. Tres seguían contenido de derechas. Tres seguían solo cuentas neutrales, como deportes y música.

Todas las cuentas, independientemente de sus preferencias declaradas, se vieron inundadas de contenido de derecha. Los usuarios que solo seguían equipos deportivos vieron el doble de contenido político de derecha que de izquierda. Incluso las cuentas de izquierdas recibieron un 40% de contenido de derecha.

Esto no es interacción orgánica. Es manipulación algorítmica a escala civilizacional.

“Si abres la aplicación en tu teléfono y ves inmediatamente una agenda de noticias quizás cargada de odio hacia ciertos grupos, eso tendrá un impacto”, observó Bruce Daisley, exdirector de Twitter para Europa, Oriente Medio y África. “Y eso no significa que la libertad de expresión no pueda existir, pero si ocho millones de personas abren sus teléfonos cada día para ver una agenda de noticias que quizás se aleja bastante de lo que estamos acostumbrados, al menos deberíamos tener cierta visibilidad del impacto que esto tendrá en la política” .

Cuando los políticos que Musk favorece publican contenido, su interacción se dispara. Cuando políticos que no le gustan publican la misma cantidad de publicaciones, su alcance se estanca. Esto no es una plaza pública. Es una maquinaria de propaganda cuyo dueño interfiere abiertamente en la política de países que no habita, apoyando a candidatos que no conoce y promoviendo ideologías que hace una década se habrían considerado extremismo marginal.

Y aquí está la conexión que importa: Elon Musk es el director ejecutivo de xAI, el mayor competidor de OpenAI. Ha declarado estar convencido convencido al 30% de que la humanidad se extinguirá a causa de la IA. Y está utilizando la plataforma de redes sociales más influyente del mundo para promover los movimientos políticos con más probabilidades de eliminar las regulaciones que podrían prevenir dicha extinción.

Los eugenistas se han hecho dueños del algoritmo.

El laboratorio del futuro

La Dra. Ghada Karmi era una niña en 1948 cuando perdió su patria. Recuerda lo suficiente como para saber que perdió su mundo. Durante setenta y siete años, ha observado cómo los mecanismos de la supresión palestina evolucionaron, desde rifles y excavadoras hasta algoritmos y sistemas de armas autónomos.

“El sionismo es malvado”, dice con la tranquila certeza de quien ha dedicado toda su vida a estudiar sus consecuencias. “Es pura maldad. Ha creado desastres, miseria, atrocidades, guerras, agresión, infelicidad e inseguridad para millones de palestinos y árabes. Esta ideología no tiene cabida en un mundo justo. Ninguna. Tiene que desaparecer. Tiene que terminar. Y tiene que ser eliminada. Incluso su recuerdo tiene que desaparecer” .

Pero el sionismo, en su versión actual, no es solo una ideología. Es un modelo de negocio. Es una demostración tecnológica. Es la prueba beta de sistemas que eventualmente se implementarán en todas partes.

El Proyecto Lavanda del ejército israelí utiliza IA para identificar objetivos para asesinar. Los soldados describen procesar "docenas de ellos al día" sin ningún valor añadido como humano. El algoritmo marca. El humano hace clic. La bomba cae.

Esto no es una guerra. Es un videojuego enfermizo y retorcido.

La tecnología de Palantir identifica los objetivos. Starlink de Musk proporciona las comunicaciones. Contratistas militares estadounidenses suministran las armas. Y todo el aparato está financiado por gobiernos cuyos ciudadanos han marchado por millones exigiendo su cese.

Máquinas automatizadas con inteligencia artificial matan a palestinos como si erradicaran insectos.

“El genocidio no ha provocado un cambio en la actitud oficial ”, observa la Dra. Karmi. “Estoy asombrada y requiere una explicación”.

La explicación es más simple y aterradora que cualquier conspiración. La explicación es que quienes controlan estas tecnologías han decidido que algunas vidas merecen veinte segundos de consideración y otras no. Y los gobiernos que podrían regularlas han sido capturados por hombres que blanden cheques de cincuenta mil millones de dólares.

“Les ofrecen cheques de cincuenta mil millones de dólares a los gobiernos”, explica el profesor Russell. “Por otro lado, tenemos a científicos brillantes y bienintencionados como Jeff Hinton, que dicen: ‘En realidad, no, este es el fin de la humanidad’. Pero Jeff no tiene un cheque de cincuenta mil millones de dólares ”.


(Fuente: https://bettbeat.substack.com/; visto en https://www.verdadypaciencia.com/)

NUEVO REVÉS PARA LOS PLANES DE LA ÉLITE GLOBALISTA



Pese a los millones invertidos, la mayor granja de insectos de Europa, Ÿnsect, se ha declarado insolvente y ha entrado en liquidación judicial, poniendo fin a uno de los proyectos más ambiciosos -y costosos- de la industria alimentaria alternativa del continente.

La caída de la startup francesa supone el colapso definitivo de una empresa que llegó a recaudar más de 600 millones de dólares en financiación pública y privada, apoyada por inversores institucionales, fondos de impacto y celebridades internacionales. Entre sus respaldos figuraba incluso la Coalición FootPrint impulsada por el actor Robert Downey Jr., quien llegó a promocionar la compañía en televisión estadounidense durante el Super Bowl de 2021.

(Fuente: https://gaceta.es/)

LA U.E., UNIÓN DE ESTAFADORES, BU.E.NA PARA NADA


sábado, 3 de enero de 2026

ACCIÓN MILITAR DE TRUMP CONTRA EL RÉGIMEN CHAVISTA DE VENEZUELA AHORA MISMO




La fuerza aérea estadounidense ha lanzado un ataque masivo contra bases militares venezolanas en lo que parece el preludio del derrocamiento del régimen de Nicolás Maduro.


Según informan fuentes sobre el terreno, las residencias de 4 de los 5 máximos dirigentes del régimen chavista (Maduro, Diosdado, Padrino y Delcy) habrían sido atacadas, al igual que el mausoleo de Hugo Chávez. Donald Trump ha anunciado la captura de Nicolás Maduro y su mujer, que habrían sido trasladados a dependencias militares norteamericanas fuera de Venezuela:


Donald Trump amenaza con una “segunda oleada de ataques” a los líderes militares venezolanos si no entregan el poder.