viernes, 10 de julio de 2026

LO MÁS ATERRADOR QUE HE PRESENCIADO: SABEN LO QUE VAS A HACER ANTES DE QUE LO HAGAS



La inteligencia artificial aplicada a la prevención del delito está redefiniendo la libertad humana. Lo presencié. Y es lo más aterrador que he visto en mi vida.

La sala de seminarios

En un seminario de IA en mi universidad, presenté tres fotografías mías: una frontal, una de perfil y una sonriendo. En aproximadamente un minuto, el sistema generó un vídeo mío. Lo que vi no era una simple imitación. Los pequeños gestos de mi rostro, la ligera asimetría de mi sonrisa, la forma en que mis ojos se arrugan en las comisuras, todo se reprodujo con una precisión asombrosa. Le había proporcionado tres imágenes fijas y me había devuelto mi propio reflejo.

Soy psicólogo. Sé lo que significa la predicción del comportamiento. Entiendo el efecto que los grandes conjuntos de datos tienen sobre el concepto de singularidad individual. Pero sentado en esa sala de seminarios, viendo mi propio rostro moverse en una pantalla que no había animado, algo cambió en mi comprensión de dónde estamos y hacia dónde vamos. No sentí entusiasmo. Sentí el pavor específico de quien acaba de comprender la naturaleza de la jaula que se está construyendo a su alrededor.

Seamos honestos sobre lo que está sucediendo. La cuestión no es si la inteligencia artificial puede predecir el comportamiento humano. Ya puede hacerlo, con una precisión que debería aterrorizar a todo aquel que aún crea en el concepto de un yo individual. La cuestión es quién posee esa capacidad, a quién beneficia y qué tipo de mundo están construyendo con ella.

Somos más predecibles de lo que creemos

Como bien sabe cualquier estudioso serio de la ciencia del comportamiento, los seres humanos somos mucho más predecibles de lo que nos gusta creer. Somos criaturas de patrones, de repetición, de hábitos claros. El yo que experimentamos como soberano y espontáneo es, en conjunto, asombrosamente consistente. Sutiles señales en nuestro entorno desencadenan rutinariamente nuestro comportamiento sin que seamos conscientes de ello, mientras que experimentamos la acción resultante como una elección libre y soberana. El análisis de grandes datos reveló esto sobre nosotros mucho antes de que la generación actual de sistemas de IA llegara para explotarlo.


“La alerta que se envía a la central de policía no indica que esta persona haya cometido un delito. Indica que esta persona se comporta con un setenta por ciento de similitud al perfil de comportamiento de alguien que lo hará”.

Lo que ha cambiado es la escala y el nivel de detalle de la explotación. Los investigadores ya han demostrado que los sistemas de IA pueden predecir el sonido de la voz de una persona a partir de una simple fotografía, infiriendo las propiedades acústicas de la garganta, la forma de la cavidad bucal, la estructura del rostro y, a partir de estos datos físicos, reconstruyendo algo que ninguna imagen estática debería contener. No dimos nuestro consentimiento para esta inferencia. No sabíamos que era posible. La tecnología no nos preguntó.

La invasión se produce en ambas direcciones. Ya en 2022, antes de que la mayoría de la gente tuviera motivos para prestar atención, la IA podía tomar solo el sonido de tu voz y reconstruir tu rostro. Ya eras legible desde dentro hacia fuera.

La máquina precrimen

Ahora bien, consideremos lo que se vuelve posible cuando se alimenta un sistema de IA no con miles, sino con millones de horas de grabaciones de terapia, grabaciones de prisiones, vigilancia de centros de detención y entrevistas clínicas con personas que han cometido actos de robo, violencia o abuso sexual depredador. La IA no piensa. No juzga. Encuentra patrones en las microexpresiones faciales, en la geometría del movimiento ocular, en la sincronización de ciertos grupos musculares, en señales de comportamiento tan sutiles que ningún observador humano podría detectarlas conscientemente. Y luego generaliza. Construye un modelo de cómo se ve un futuro ladrón antes del robo. Cómo se ve un futuro abusador antes del abuso. Asigna probabilidades a los rostros.

Conecta esto con las cámaras inteligentes ya instaladas en nuestras calles, sistemas de transporte público, centros comerciales y lugares de trabajo. Cámaras que no solo graban, sino que analizan, en tiempo real, los rostros y cuerpos de todas las personas dentro de su campo de visión. La alerta que se activa en la central de policía no indica que esta persona haya cometido un delito. Indica que esta persona se comporta con un setenta por ciento de similitud al perfil de comportamiento de alguien que lo hará . Philip K. Dick lo imaginó en 1956 y lo llamó ciencia ficción. Nosotros lo hemos construido y lo llamamos seguridad pública.

Una mascarilla no cambia nada

Pero el reconocimiento facial es, a estas alturas, casi lo menos importante. La tecnología más trascendental es el reconocimiento de la marcha, un sistema biométrico que identifica a las personas no por su rostro, sino por su forma específica de caminar, determinada anatómicamente. La curvatura de la columna, la rotación de las caderas, el ritmo particular de la zancada: estos rasgos son tan únicos como una huella dactilar y mucho más difíciles de disimular. Los sistemas de reconocimiento de la marcha actualmente en funcionamiento pueden identificar a una persona a partir de grabaciones de seguridad incluso cuando su rostro está girado, cubierto por una capucha o escondido tras una máscara. Los manifestantes que se cubrían el rostro en las protestas creían que se protegían. No era así. El sistema ya los había identificado desde los tobillos hacia arriba.


El reconocimiento de la forma de andar le indica al sistema quién eres, incluso cuando crees que estás oculto. Lo que sigue va más allá. A esto se suma el campo emergente del reconocimiento de emociones en tiempo real, sistemas de IA integrados en la misma infraestructura de CCTV que clasifican estados emocionales a partir de expresiones faciales, asignando etiquetas de agitación, hostilidad, miedo u ocultamiento a los rostros de personas que no han hecho nada más que estar en un espacio público.

Y el sistema está mejorando

La precisión es lo que se consigue con miles de millones de dólares de inversión, y la inversión es implacable. Se acerca el día -más cerca de lo que la mayoría de la gente imagina- en que el sistema leerá los miles de marcadores codificados en tu rostro, tu forma de andar, tus microexpresiones, y afirmará con un noventa y cinco por ciento de certeza que cometerás un asesinato. Que cometerás una violación.

No es que lo hayas hecho. No es que lo hayas intentado. Es que lo harás. Y cuando se alcance ese umbral de confianza, la presión para actuar será abrumadora. La sociedad lo aceptará como fundamento para la intervención, la detención, la expulsión preventiva, y la prevención del delito dejará de ser una metáfora distópica para convertirse en política oficial del Estado. Un sistema que etiqueta tu rostro como hostil no tiene por qué ser correcto hoy. Solo tiene que llegar a serlo. Y lo es

Aprende a reconocer las expresiones faciales de soledad y baja autoestima. Ahora, imagina ese sistema integrados en unas gafas. Entra en una habitación. La imagen superpuesta le indica al depredador quién es débil.

El instrumento del depredador

Lo que describí que sucedió en ese seminario representa solo una pequeña faceta de lo que ahora es técnicamente posible. Consideremos otra aplicación, una que debería hacer que toda persona que alguna vez haya sido vulnerable se detenga a reflexionar sobre sus implicaciones.

Vivimos en un mundo plagado de depredadores. Empleadores depredadores. Hombres depredadores. Instituciones financieras depredadoras. Redes depredadoras como la que Jeffrey Epstein operó durante décadas sin consecuencias, al servicio de los hombres más poderosos del mundo.

¿Qué ocurre cuando un depredador de esa clase tiene acceso a un sistema de IA entrenado con miles de horas de entrevistas terapéuticas con supervivientes de abusos, con personas víctimas de trata y con individuos cuyos antecedentes psicológicos los convirtieron en objetivos?

El sistema aprende cómo se ve la vulnerabilidad desde fuera. Aprende la forma particular en que una persona condicionada a la sumisión mueve su cuerpo en un espacio público. Aprende la expresión facial de la soledad, de la baja autoestima, de alguien que no se defenderá o a quien no se le creerá si lo hace.

Ahora, coloca ese sistema integrado en unas gafas. Entra en una habitación. La superposición le indicará al depredador quién es el más débil.

Palantir y la arquitectura del control

Palantir no es una hipótesis. Es una empresa con una valoración de mercado actual que se mide en cientos de miles de millones de dólares, sólidas relaciones contractuales con el ejército de los Estados Unidos, la CIA, el FBI, el Mossad, el MI6 y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, y un conjunto de productos diseñados específicamente para hacer lo que he estado describiendo.

Su plataforma Gotham recopila datos de registros fiscales, archivos del DMV, historial laboral, historial académico, estatus migratorio, cuentas de redes sociales obtenidas mediante citación judicial, incluyendo mensajes privados e historial de ubicaciones, y sintetiza esta información en expedientes individuales que pueden buscarse por tatuaje, vecindario, asociación o patrón de movimiento. Su aplicación de control migratorio, llamada ELITE, muestra en un mapa lo que designa como objetivos de deportación y asigna a cada uno una puntuación de confianza que estima la probabilidad de que una dirección determinada sea donde duermen actualmente. La palabra " objetivo" es suya, no mía.

Este no es un sistema diseñado para la seguridad nacional en ningún sentido significativo de la palabra. La seguridad nacional fue el pretexto utilizado para su creación. En realidad, lo que hace es hacer que la población sea legible, clasificable y susceptible de ser manipulada por quien tenga el contrato. En este momento, entre quienes tienen ese contrato se encuentra una administración que ya ha demostrado su disposición a usar estas herramientas contra estudiantes que participaron en la protesta equivocada, académicos que firmaron la carta equivocada e inmigrantes cuyo único delito fue existir sin documentación en un país que durante décadas dependió de su trabajo.


Un retuit puede abrir un archivo

El programa que el Departamento de Estado denomina "Capturar y Revocar" utiliza herramientas de IA, incluida una plataforma llamada Babel X, para realizar un análisis automatizado del sentimiento en las redes sociales de ciudadanos extranjeros con visa, incluidos estudiantes de posgrado e investigadores. El sistema lee las publicaciones, asigna puntuaciones de intención, marca las cuentas cuyas opiniones expresadas el algoritmo ha clasificado como amenazantes e inicia procedimientos de revocación de visa, todo ello sin una revisión humana significativa. Un retuit puede ahora abrir un expediente. Un comentario dejado en una publicación de hace tres años puede desencadenar un proceso de deportación. La persona afectada no tiene derecho a examinar el algoritmo que lo condenó. El algoritmo es de propiedad exclusiva. Su lógica interna es un secreto comercial.

El acusador al que no puedes enfrentar

Este último punto tiene una importancia que el sistema legal aún no ha empezado a asumir. Los sistemas de IA que se utilizan para predecir el comportamiento, asignar riesgos y dirigir acciones coercitivas son cajas negras, no en el sentido coloquial, sino en el técnico y legal. Las empresas que los desarrollan no tienen la obligación de revelar sus métodos. Un acusado cuyo arresto se desencadenó por una alerta algorítmica no puede solicitar los datos de entrenamiento. Su abogado no puede interrogar al modelo. La presunción de inocencia, el derecho a confrontar al acusador, la estructura básica del debido proceso que requirió siglos de lucha para establecerse, se desmorona en el momento en que el acusador es un sistema de software propietario de una corporación con un contrato gubernamental.


Europa tomó medidas para prohibir esto, o al menos eso afirmaba la legislación. El artículo 5 de la Ley de Inteligencia Artificial de la UE, que entró en vigor a principios de 2025, prohíbe nominalmente los sistemas de IA diseñados para predecir la probabilidad de que una persona cometa un delito. Las excepciones enumeradas en el texto incluyen terrorismo, asesinato, violación y robo a mano armada. En otras palabras, la prohibición se aplica a delitos menores. Para cualquier delito que el Estado clasifique como grave, la predicción está permitida.

Ya sabemos lo flexible que se ha vuelto el término terrorismo. En el Reino Unido, mujeres mayores que participaban en manifestaciones de solidaridad con Palestina han sido catalogadas como simpatizantes terroristas, vigiladas y derivadas a programas de lucha contra el extremismo. La definición se amplía para incluir a cualquiera que el Estado considere inconveniente. Una vez que se comprende esto, las excepciones de la Ley de Inmunidades contra el Terrorismo dejan de parecer garantías legales y se convierten en un cheque en blanco a favor de quien ostente el poder en ese momento.

El ciclo de retroalimentación

En Estados Unidos ni siquiera existe la apariencia de prohibición. Y el problema se agrava como todas las injusticias estructurales cuando las instituciones diseñadas para contenerlas caen en manos equivocadas. Los sistemas de vigilancia predictiva envían más agentes a ciertos barrios. Más agentes en esos barrios generan más arrestos. Más arrestos en esos barrios confirman la predicción original del algoritmo. Los datos no describen un barrio peligroso; lo crean. Los residentes ven cómo sus hijos pasan de ser ciudadanos a precriminales antes incluso de haber cometido delito alguno.

“Los centros de datos no se construyen para agilizar los resultados de búsqueda. Se construyen para almacenar y procesar los perfiles de comportamiento de todas las personas del planeta”.

La clase Epstein que construye esto

Necesitamos hablar con franqueza sobre quién está construyendo esto y por qué. Elon Musk. Peter Thiel, cuyo nombre es sinónimo de Palantir. Donald Trump, cuya administración ha desplegado estas herramientas con una rapidez y agresividad que sugieren que estaban esperando precisamente esta configuración política. Benjamin Netanyahu, bajo cuyo gobierno se utilizaron sistemas de reconocimiento facial para vigilar a civiles palestinos en Cisjordania, generando bases de datos que desde entonces se han ampliado e integrado con redes de inteligencia internacionales.

OpenAI, cuyo director ejecutivo, Sam Altman, pasó años presentándose a sí mismo y a su organización como los responsables y conscientes de la seguridad de la tecnología transformadora -una organización sin ánimo de lucro creada para el beneficio de la humanidad- antes de reestructurarse en una entidad con fines de lucro que ahora busca una valoración que la convierte en una de las instituciones privadas más poderosas de la historia. El mismo Sam Altman cuya hermana, Annie Altman, lo ha acusado pública y repetidamente de violación sistemática desde que tenía tres años. Estas acusaciones no han sido juzgadas en un tribunal. Tampoco han recibido la atención que merecen por parte de la industria, la prensa o los gobiernos que ahora colaboran con su empresa para dar forma a la infraestructura de IA del futuro.

El hombre que construye las herramientas de predicción y clasificación del comportamiento a escala planetaria es alguien a quien su propia hermana dice haber temido desde la infancia. Se nos dice que confiemos en los constructores. No se nos dice que analicemos con detenimiento quiénes son.

Esta es la clase Epstein. No es una metáfora. Jeffrey Epstein fue un depredador y un pedófilo que dirigió, durante décadas, lo que en la práctica fue una operación de inteligencia privada basada en el abuso sexual sistemático de niños por parte de los superricos.

La infraestructura era el chantaje. La moneda de cambio era el acceso: a menores de edad y a los secretos mejor guardados de los hombres más poderosos de la ciencia, las finanzas, la política y la tecnología que se movían en su mundo. Varios de los hombres que ahora construyen la arquitectura de vigilancia del siglo XXI asistieron a sus cenas, volaron en sus aviones, visitaron sus islas y abusaron de sus víctimas. Algunos en la periferia. Otros, considerablemente más cerca del centro.

Lo que Epstein comprendió, y lo que sus invitados comprendieron a su manera, es que el conocimiento absoluto de una persona -sus deseos, su vergüenza, sus secretos, sus vulnerabilidades- equivale a un poder absoluto sobre ella. Él construyó ese sistema a mano, con cámaras, silencio y los cuerpos de niños. Los hombres que compartieron su mesa lo han construido desde entonces a escala planetaria, esta vez con centros de datos, legislación y la cooperación de los gobiernos. La lógica depredadora es idéntica. Solo ha cambiado el mecanismo.

No se trata de actores aislados que persiguen intereses independientes. Son una clase. Han forjado alianzas, inversiones conjuntas, cargos compartidos en juntas directivas y un proyecto político común, características propias de las clases sociales que reconocen una oportunidad común. En este caso, la oportunidad reside en el dominio total de la información sobre el resto de la humanidad. Los centros de datos que se construyen en el suroeste de Estados Unidos, en los estados del Golfo Pérsico y en el sudeste asiático -estructuras enormes y devoradoras de energía, cuya construcción se presenta en la prensa como un ejemplo de crecimiento económico y ambición tecnológica- constituyen la infraestructura física de este dominio.

Los centros de datos no se construyen para agilizar los resultados de búsqueda. Se construyen para almacenar y procesar los perfiles de comportamiento de todas las personas del planeta, para que quienes controlan los sistemas conozcan a los seres humanos de forma tan exhaustiva que la predicción se vuelva indistinguible del control.

Peor de lo que Orwell jamás imaginó

Aldous Huxley comprendió algo que solemos subestimar: que las formas más duraderas de control autoritario no se experimentan como opresión por quienes viven bajo ellas. Se experimentan como comodidad, como seguridad, como la administración razonable de un mundo complejo. La cámara en la esquina no se siente como la Stasi. La aplicación que sabe dónde estás no se siente como la Lubyanka. El algoritmo que te asignó una puntuación de riesgo que nunca verás no se siente como nada, porque no sabes que existe. Esta es la genialidad particular de la arquitectura que se construye a nuestro alrededor. Su violencia es en gran medida invisible, estadística, blanqueada por el lenguaje neutral de la ciencia de datos y la seguridad pública.

La telepantalla de George Orwell te vigilaba y sabías que te vigilaba. Él comprendía que ese conocimiento era en sí mismo una forma de control. Lo que enfrentamos es peor, porque la vigilancia no va acompañada de la conciencia de estar siendo vigilados. Los perfiles de comportamiento que se recopilan sobre cada persona que lleva un teléfono inteligente, que pasa frente a una cámara, que publica en línea, que usa una tarjeta de crédito, que asiste a una escuela, visita a un médico o cruza una frontera, existen en servidores a los que no podemos acceder, propiedad de empresas que no podemos auditar y que se utilizan para fines que legalmente no podemos obligarlas a revelar. El expediente ya está creado. Simplemente no se nos permite leerlo.

Lo que se está construyendo, pieza a pieza, contrato a contrato, cámara a cámara, no es un estado de vigilancia en el sentido del siglo XX. Es algo más total e íntimo. El antiguo estado de vigilancia vigilaba. El nuevo predice. El antiguo acumulaba archivos. El nuevo asigna puntuaciones. El antiguo empleaba informantes e interrogadores. El nuevo opera de forma continua y automática, sobre los rostros de personas que no hacen más que vivir sus vidas en un mundo que se ha convertido silenciosamente en un aparato de clasificación y control.

La finalización de un proyecto

Me quedé en aquella sala de seminarios y vi mi propio rostro moverse en una pantalla que yo no había animado, y comprendí que algo había terminado. Lo que había terminado era la última barrera técnica entre quiénes somos y lo que aquellos con suficiente poder computacional pueden saber sobre nosotros sin nuestro consentimiento ni conocimiento. La barrera ha desaparecido. Lo que la reemplace, ya sea la ley, la resistencia o la clase de furia pública sostenida que en ocasiones a lo largo de la historia ha obligado al poder a retroceder, depende enteramente de si suficientes personas comprenden lo que ya se ha construido y para quién se construyó.

Los oligarcas dueños de estos sistemas no perciben el mundo que la IA está creando como una amenaza. Para ellos, es la culminación de un proyecto. El sueño de una clase que siempre ha querido saberlo todo sobre quienes están por debajo de ellos, predecir sus movimientos, anticipar su disidencia, identificar sus debilidades y vulnerabilidades, para gestionar la población como un granjero gestiona un rebaño, donde cada animal es etiquetado, rastreado y clasificado según su utilidad. Para el resto de nosotros, los que estamos siendo etiquetados, rastreados y clasificados, queda una sola pregunta urgente.

¿En qué momento haremos por detener esto?

Karim
(Fuente: https://bettbeat.substack.com/; visto en https://www.verdadypaciencia.com/)

A PARTIR DE AHORA LOS COCHES EN LA U.E LLEVARÁN UNA CÁMARA QUE ESCANEARÁ EL ROSTRO DEL CONDUCTOR



Desde el pasado martes está en vigor que todos los coches y furgonetas nuevos tendrán que tener el sistema ADDW (Sistema Avanzado de Advertencia de Distracción del Conductor), SUPUESTAMENTE diseñado para detectar cuándo el conductor podría estar distraído o somnoliento.

Este sistema utiliza cámaras interiores cerca del volante que vigilan la mirada, posición de la cabeza, parpadeo, movimientos faciales del conductor ... Se activa automáticamente al arrancar el coche.

La medida convierte cada vehículo particular -un espacio PRIVADO, no lo olvidemos- en un sistema de control. Una cámara interior sigue el movimiento de los ojos y la cabeza del conductor. Si la mirada abandona la vía más de 3,5 segundos por encima de 50 km/h, el vehículo emite alertas sonoras.

La misma normativa impone, además, la caja negra EDR, que registra velocidad, frenado y dirección. La menor transgresión del código de circulación será eficazmente registrada y penalizada.

Todo, por supuesto, por nuestro bien y seguridad. Que nadie pueda estar ya seguro de no estar siendo espiado, escuchado y grabado en el habitáculo de su turismo es lo mejor que nos podía haber pasado, argumenta el "big brother" de Bruselas con aspiraciones de "voyeur" ultrasofisticado.

La dictadura de la U.E. empieza a resultar insoportable.

"LOS BARONES LADRONES DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL", UNA MIRADA AL DISEÑO DE NUESTRO MUNDO POR PARTE DEL PODER FINANCIERO INTERNACIONAL



"Los Barones Ladrones del Nuevo Orden Mundial. De Rothschild a Zelensky" es una obra audaz que se adentra en los mecanismos invisibles y omnipresentes de la dominación económica mundial. A través de este libro, los autores Philippe Broquère y Manuel Sanchez ofrecen un análisis histórico de las estrategias que, según su interpretación, fueron desarrolladas por una élite financiera e industrial que, desde el siglo XIX, ha modelado la arquitectura del poder global.

Con prólogo de Claude Janvier, esta obra invita al lector a cuestionar y desmitificar lo que los autores describen como el sistema de la alta oligarquía financiera internacional.

El libro analiza críticamente el orden mundial contemporáneo y expone, desde la perspectiva de sus autores, los engranajes de un sistema que, bajo el discurso de la filantropía capitalista, el progreso y el crecimiento ilimitado, habría transformado la economía mundial en una gigantesca trampa.


La obra estudia figuras históricas del mundo de las finanzas como John D. Rockefeller, Andrew Carnegie, J. P. Morgan y la familia Rothschild, así como la influencia que, según los autores, su legado habría ejercido sobre instituciones actuales como la Reserva Federal (FED), el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo.

A través de un recorrido histórico por estos llamados "barones ladrones", el libro expone la tesis de que sucesivas generaciones de grandes empresarios y financieros han contribuido a configurar el orden mundial contemporáneo mediante la influencia sobre las finanzas, los conflictos bélicos y las instituciones transnacionales.

Asimismo, al examinar organizaciones como el Council on Foreign Relations y diversas fundaciones filantrópicas, la obra presenta un retrato crítico de lo que los autores consideran una oligarquía globalizada.

Una lectura estimulante para estos días veraniegos que suelen dejar más espacio para el ocio de lo habitual.

(https://jevousauraisprevenu.blogspot.com/)

METIERON EN LOS VIALES DE PFIZER UNA SECUENCIA DEL VIRUS QUE SE USA PARA PROVOCAR TUMORES. ¿POR QUÉ?




En una audiencia del Senado de Carolina del Sur, el senador Billy Garrett le hizo una pregunta directa a la toxicóloga Janci Lindsay. Ella había usado la palabra "siniestro". El senador quiso saber en qué sentido. La respuesta fue demoledora.

"Las secuencias de SV40 no deberían estar ahí", contestó Lindsay. "No hacen falta para cultivar esto en bacterias. No creo que sea un accidente. Podrían haber elegido otro plásmido que no tuviera las secuencias de SV40."

Léelo de nuevo: adentro de los viales de la vacuna de Pfizer hay una secuencia genética que proviene del SV40 -un virus cancerígeno, el mismo que en los laboratorios se usa para provocar tumores en animales- y que NO tiene ninguna razón técnica para estar ahí. No se necesita para fabricar la vacuna. Pero está.

Regla número uno del traficante callejero: 
nunca consumas la mercancía que vendes
¿Y por qué es tan grave? Porque, como explicó la toxicóloga, si esas secuencias se ubican sobre un oncogén y son "promiscuas", es más probable que se integren en tu ADN que otros fragmentos. La palabra clave es mutagénesis insercional. "La mutagénesis insercional de por sí causa cáncer", dijo Lindsay. "Ese es el riesgo. Por eso las terapias génicas no se comercializaron durante tantos años."

Y esto no sale de un tuitero anónimo. El genetista Phillip Buckhaults, de la Universidad de Carolina del Sur, ya había declarado ante ese mismo Senado que encontró contaminación con ADN plasmídico en los viales de Pfizer.

Hay respaldo publicado y revisado por pares: un estudio de McKernan y colaboradores (revista Autoimmunity, 2025) detectó la secuencia promotora de SV40 SOLO en los viales de Pfizer -en los de Moderna no aparecía- y, medido por qPCR, encontró lotes que superaban el límite regulatorio.

¿Y los datos oficiales para poder chequear todo esto? Tachados. "Fuimos a ver los niveles de endotoxinas, pero los tienen todos tachados", denunció Lindsay. "¿Por qué los tacharías si estuvieras tratando de ser transparente? ¿Por qué retendrías todos los datos clínicos durante 75 años?"

La pregunta se contesta sola.

Lindsay terminó rogándoles a los senadores: "Les ruego que protejan a sus ciudadanos. Necesitamos que un estado se plante y haga lo correcto, para que otros sigan el ejemplo."

Una secuencia de un virus cancerígeno, metida adentro del vial, sin ninguna razón para estar. Datos escondidos por 75 años. Y te pidieron que confiaras con los ojos cerrados.

jueves, 9 de julio de 2026

CHAT CONTROL 1.0 HA SIDO APROBADO HOY 9 DE JULIO DE 2026 EN EL PARLAMENTO EUROPEO.



Esto crea un precedente peligroso porque se normaliza el escaneo masivo de comunicaciones privadas de ciudadanos inocentes bajo la excusa de "proteger a los niños". Es el típico caballo de Troya que hemos visto tantas veces, empiezan con material de abuso sexual infantil, luego "desinformación", "extremismo", "odio", etc.

No "obliga" a las plataformas a escanear todo, pero les da base legal para hacerlo de forma voluntaria y en la práctica, muy incentivada.

El 1.0 es el voluntario temporal que resucitaron y el 2.0 es el permanente y obligatorio que sigue en negociación, ese sí pretende órdenes de detección incluso en chats encriptados, lo que obligaría a romper o debilitar el cifrado. El 1.0 es el pie en la puerta.


La UE que preside von den Leyen, una intrigante que hizo de-
saparecer sus whatsapp cruzados con Pfizer, acaba de aprobar
que la privacidad que ella se autoconcedió -fraudulentamente-
jamás se te aplique a ti. Así entiende la "igualdad" esta gente
Esto no es protección sino el avance del Gran Ojo digital, donde unos pocos controlan la narrativa y el flujo de información. Venden "seguridad", erosionan la libertad individual y la capacidad de comunicarnos sin intermediarios vigilantes.

(https://t.me/ElAdeptoIniciado/)

Es descorazonador que millones de personas desconocen lo que supone lo que hoy se está aprobando en Bruselas.

Es flipante que sea el PP Europeo quien lo promueva.

Es irritante que lo hagan retorciendo la normativa parlamentaria.

Es insultante que se excusen en los niños.

Es indignante que las ausencias cuenten como votos a favor. Que quien no viaje a Estrasburgo esté, sin saberlo, aprobando la ley.


Cuando pierdas una votación, cambia las reglas de
la votación. Así se gobierna ahora en Bruselas
Es cínico que se haya elegido el último día de sesión antes del receso de verano, cuando medio hemiciclo ya tiene la maleta hecha.

Es grave que para frenar el texto haga falta una mayoría absoluta de 361 votos, y para colarlo baste con vaciar la sala.

Es revelador que cuando un Parlamento pierde una votación, la respuesta no sea aceptarla, sino cambiar las reglas hasta ganarla.

Es preocupante que el cifrado de extremo a extremo, la última frontera real de la privacidad, dependa hoy de un truco de calendario.

Es paradójico que se cite la protección infantil mientras las propias organizaciones de infancia digital piden que la prórroga corrija antes las carencias legales, no que se apruebe tal cual.

Es sintomático que el propio Supervisor Europeo de Protección de Datos avise de que cualquier renovación debe evitar el escaneo general e indiscriminado, y que ese aviso no frene nada.


En marzo Chat Control fue rechazado con 311 votos en contra. Perdieron.
 Y en vez de aceptarlo, la presidencia de la Eurocámara y el PPE han mon-
tado la jugada: colar la misma propuesta por la vía de urgencia, la que 
exige mayoría absoluta para bloquearla en lugar de mayoría simple.
Es oportunista que el texto que hoy se vota sea exactamente el mismo que el Parlamento rechazó hace meses, sin una coma de cambio, solo con el envoltorio procesal distinto.

Es un puente que esta prórroga temporal, la 1.0, sea precisamente la vía que se usa para mantener con vida el debate del Chat Control 2.0 permanente, el que sí obligaría al escaneo.

Es alarmante que la excepción se plantee hasta 2028, dos años de margen para normalizar lo que en marzo se consideró inaceptable.

Es temerario que se use un procedimiento de urgencia reservado para emergencias reales con el único objetivo de esquivar el resultado de una votación anterior.

Y es, sobre todo, un aviso de lo fácil que resulta legislar sobre la intimidad de 450 millones de personas cuando se elige bien el día en que nadie mira.


Estos son los eurodiputados españoles, del PP y del PSOE (en cues-
tiones como esta son uña y carne) que han votado Sí al Chat Control,
es decir, SÍ al espionaje masivo de nuestras comunicaciones. Gracias
por imponernos la dictadura digital, piara de vendidos

(https://t.me/bycpoornamidam/)

LAS GUERRAS DE ISRAEL EN ORIENTE MEDIO NO TERMINARÁN NUNCA



La rotunda y desafortunada frase fue pronunciada por Netanyahu en una reciente entrevista al Canal 14 de Noticias. El primer ministro israelí respondía a una pregunta sobre si las guerras de Israel en la región están concluyendo.

“Hemos logrado enormes logros”, dijo Netanyahu, citando los asesinatos de los dirigentes de Hamas y Hezbollah y la ocupación de partes de Gaza, Líbano y Siria.

“Rompimos la barrera del miedo. Durante 47 años, nadie se atrevió a atacar a Irán”, dijo, refiriéndose a las dos guerras iniciadas por Israel y Estados Unidos contra Irán.

Cuando le preguntaron si el objetivo de la “victoria total”, un término que Netanyahu acuñó inmediatamente después de la operación del 7 de octubre de 2023, es alcanzable, el primer ministro respondió que “nunca termina”.

“Si quieres vivir en Oriente Medio, y en el mundo, tienes que ser muy fuerte”, dijo Netanyahu, y agregó que ahora “Israel es más fuerte que nunca”.

Por su parte, el ministro de Defensa, Israel Katz, declaró que el ejército israelí continuará ocupando áreas en Líbano, Siria y Gaza “hasta nuevo aviso”.

Katz afirmó que las tropas israelíes han establecido las llamadas “zonas de seguridad” que están diseñadas “para proteger a los residentes y comunidades de Israel de los terroristas yihadistas”.

En otro acto, Katz dijo que Israel podría atacar a Irán de nuevo “si lo considera necesario”, a pesar de los continuos esfuerzos de Estados Unidos para llegar a un acuerdo con Irán.

Hablando en una ceremonia conmemorativa de los muertos en la guerra de 2006 en Líbano, Katz dijo: “Hemos atacado dos veces con ataques proactivos y preventivos en Irán y, si es necesario, atacaremos por tercera vez”.

Katz también dijo que las fuerzas israelíes ocuparían indefinidamente Líbano, Siria y Gaza. El ministro no ha ofrecido ningún cronograma para la retirada de las tropas israelíes, incluso en Líbano, que Hezbollah ha dicho que es primordial para cualquier acuerdo de paz entre los países y no puede depender del desarme de la organización libanesa.

Israel está llevando a cabo un ‘genocidio reproductivo’ contra los palestinos

Durante décadas Israel ha llevado a cabo un “genocidio reproductivo” de la población palestina, destruyendo instituciones médicas, ejecutando a mujeres y niños y degradando el entorno vivido hasta tal punto que ha causado infertilidad.

Esta práctica se ha acelerado desde que comenzó el genocidio de Israel en Gaza después del 7 de octubre de 2023, con la intención de hacer imposible que la vida palestina continúe.

La semana pasada, el principal órgano de investigación de la ONU sobre Palestina e Israel concluyó que las fuerzas israelíes habían atacado deliberadamente a niños palestinos como un elemento central de su asalto a Gaza.

El informe de la ONU examinó el alcance completo de los daños infligidos a los niños, desde tiroteos de precisión por francotiradores y drones, hasta la tortura durante la detención, la violencia reproductiva y la destrucción de escuelas y hospitales.

Israel ha matado a más de 21.000 niños palestinos desde octubre de 2023, y se estima que otros 5.160 niños están enterrados bajo los escombros de Gaza, según el informe de la ONU. A partir de octubre de 2024, al menos 15.000 niños habían perdido a sus madres.

(Visto en https://mpr21.info/)

EUROPA SE HA RENDIDO A LOS BÁRBAROS



El día de la marmota borroka: la victoria del PSG en la Champions
hace mes y medio, un anticipo de lo que volverá a ocurrir esta noche

No hay clickbait en el titular, sino la fría constatación de que, ante la barbarie programada para esta madrugada, un país que presumía en otro tiempo de orden y civismo ha tirado la toalla y aceptado con bovina resignación ser vandalizado por hordas de salvajes incontrolados. ¿La excusa? El partido que celebrarán esta noche (franja peninsular española) las selecciones de Francia y Marruecos en cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA. Sea cual sea el resultado, ya sea para celebrar la victoria o para desahogar la frustración de la derrota, se cuenta con que miles de magrebíes se echarán a las calles a destrozar el mobiliario urbano, quemar vehículos, asaltar comercios y provocar el caos. Es lo que ha ocurrido en anteriores ocasiones, y nadie cuenta con que la "tradición urbana" vaya a dar un respiro a nuestros vecinos. Ya con la victoria marroquí contra Canadá en octavos de final hubo disturbios en el barrio parisino de Saint Denis, además de en La Haya, Róterdam, Leiden, Utrecht y Tilburgo. Pero esta vez la reacción de los bárbaros será contra el país que les acoge, lo que garantiza un extra de rabia y resentimiento.

Ante este panorama, causan escándalo las declaraciones del jefe operativo de la Policía de Ámsterdam, Sander van der Hulle, quien ha declarado al diario «De Telegraaf» que las fuerzas policiales neerlandesas han preferido mantener un perfil bajo ante los altercados y no actuar resolutivamente por no añadir leña al fuego, aconsejando a sus homólogos franceses no intervenir ante delitos menores para evitar una escalada de violencia y disturbios. «Si se impone el orden, se desatará la guerra», afirma sin sonrojo el acomodadizo en cuestión, ejemplo máximo de unos Países Bajos que lo son sobre todo en lo referente a dignidad.

La paz social, tal como la entienden los pusilánimes, es posible simplemente con rendirse, algo en lo que Francia tiene una bochornosa tradición, con su colaboracionismo en Vichy como ejemplo máximo. Francia arderá porque no tiene quién la defienda. Barra libre para los saqueadores, violadores y demás incontrolados. Las leyes son para los nacionales, no para los inmigrantes, que aplicársela es racismo. Así que mejor no hacer nada, como aconseja Sander van de Cule. Por una noche de purga de vez en cuando, como en la saga cinematográfica aquélla, tampoco pasa gran cosa. Europa ha aceptado su cruel destino, y lo que no consiguió el pintor austriaco aquel que preguntaba febril al general Dietrich von Choltitz "¿Arde París?" lo van a materializar la horda irracional de los que tienen por patria el odio.


La Europa en la que uno de sus máximos genios, Goethe, proclamó aquello de "prefiero la injusticia al desorden", ha abierto las puertas de par en par a ambos. El apaciguamiento de quienes  nunca se dan por satisfechos es mala política, como demostrarán las previsibles imágenes de violencia en las calles de París, Montpellier, Lyon, Marsella y demás enclaves donde la integración del inmigrante es una utopía, pero la desintegración del orden social es una realidad. No aplicar la ley en determinadas circunstancias crea una inseguridad mayor que la que se pretende prevenir, consagrando un doble rasero a favor del violento. Las exigencias de impunidad, sharia, zonas no-go vienen a rebufo. Y algún Bataclán o Charlie Hebdo también.


(posesodegerasa)