La decisión de la Moncloa de utilizar las dos áreas logísticas más valiosas de la ciudad autónoma para alojar la inmigración ilegal supone un peligro extremo para la seguridad nacional. Al amparo del Real Decreto 681/2026 de 25 de agosto, el Ejecutivo central está reubicando a miles de personas en la antigua fábrica de harina de Otero y en los accesos del saturado CETI. Lejos de ser parcelas ordinarias, estos recintos representan el corazón del cinturón defensivo que custodia el litoral de la ciudad.
Los análisis de inteligencia militar e imágenes satelitales confirman la gravedad de la situación en el terreno. Las inmediaciones del CETI colindan directamente con las vías tácticas de acceso al arsenal de Benzú, mientras que la fábrica de harina se sitúa en el pasillo estratégico que sube al Monte Hacho, bloqueando los depósitos de combustible militar y los polvorines de armamento pesado del Regimiento de Artillería.
Neutralizar estos puntos metiendo masa humana en el corazón de las guarniciones anula la capacidad operativa del Ejército de Tierra.
Esta maniobra funciona como la primera fase de una rendición encubierta dictada desde los despachos de Madrid en mitad de una crisis de soberanía. Meter a la masa ocupante -varones en edad militar, fuertes y capaces- dentro de las propias áreas de seguridad de nuestras tropas impide cualquier respuesta eficaz ante una acción armada de Marruecos, país en el cual la exigencia de cesión de las plazas españolas es cada vez más insistente.
La absurda intención de descongestionar el colapso de Ceuta ubicando a los invasores, cuya devolución a Marruecos es la única salida digna y segura para nuestra soberanía, en los pasillos operativos que Defensa habría de usar en una escalada de la crisis demuestra en el mejor de los casos una improvisación atolondrada e irresponsable, y en el peor una estrategia de facilitar la toma de la ciudad por parte de la quinta columna que el asalto fronterizo ha situado en nuestra retaguardia.
En particular, crear un campamento para inmigrantes irregulares cerca de la antigua Fábrica de Harinas, un enclave situado junto al acceso al monte Hacho, pone al alcance de su mano a infraestructuras estratégicas clave:
- El segundo gran arsenal y polvorín de Ceuta (el primero, junto a la Playa del Trampolín, está amenazado a su vez por el asentamiento "espontáneo" de los asaltantes).
- El tercer depósito de combustible de la ciudad.
- La principal zona segura para la llegada por vía aérea de refuerzos procedentes de la península.
El acceso a esta auténtica “ciudadela” se realiza a través de tres puentes situados sobre el foso de agua del conjunto fortificado.
Son pasos críticos para controlar y defender la ciudad ante una posible invasión.
Pero esto no termina aquí.
También se pretende trasladar a otro grupo de inmigrantes hasta una antigua base militar situada en pleno centro de Ceuta, cuyos terrenos fueron cedidos a la ciudad en abril de 2026. (Fábrica de harinas Otero, Base Coronel FISCER).
Estas instalaciones se encuentran en la avenida de Otero, junto al parque móvil de la Policía Local y los Bomberos: nuevamente, servicios e infraestructuras críticas para la seguridad y el funcionamiento de la ciudad.
Con estas decisiones, España estaría concentrando a estas personas en las inmediaciones de enclaves militares, depósitos de combustible, accesos estratégicos y servicios de emergencia esenciales.
En vez de declarar el estado de excepción y militarizar la ciudad, que es lo que las circunstancias exigen, se bloquea la operatividad del ejército.
Hay ya indicios -de los que Marlaska y Sánchez, por supuesto, no se enterarán más que ante los hechos consumados- de que se pretende provocar un apagón en toda Ceuta que suma a la ciudad en el caos. Si se materializa, la ciudad caería en horas. ¿Qué hace Defensa ante esta posibilidad? Suministrar carpas de lona en las que ubicar a los agentes de ese caos. Tanta negligencia por parte de las autoridades resulta harto sospechosa.
Ya no solo se trata de privar a la ciudad de espacios públicos como polideportivos o la Hípica, donde se ha cancelado la terapia con caballos para niños con discapacidad, sino de maniatar al ejército y poner sus polvorines y depósitos de armas al alcance de los invasores bajo el disfraz de una "acogida humanitaria" que pone a la ciudad en sus manos. Para esta "respuesta" del ejecutivo a la crisis más valía que los ineptos y traidores ministros del gabinete Sánchez hubieran seguido de vacaciones. Ahora, en cambio, queda claro que los ceutíes están vendidos. Parece que la consigna es que no quede ni una explanada en la ciudad que no se cubra con carpas de lona en las que tener a los miles de infiltrados cómodos en espera de ser activados.
Entretanto los ceutíes empiezan a reaccionar con la creación de patrullas ciudadanas contra las que la Policía ya ha disparado, y los choques contra los ilegales auguran un agravamiento de la situación.
Si nuestros gobernantes no fueran tan cobardes, trasladarían a los ilegales a un buque fondeado a distancia de la ciudad, desde donde cada día se facilitaría el retorno a Marruecos de todo el que lo solicitase, y se retendría a los contumaces, librando a los ceutíes de la intolerable presión que están soportando, y se apartaría a las ONG de la vergonzosa labor de apoyo, avituallamiento y respaldo a los invasores. Pero el miedo a ser tachados de xenófobos, y la ignominiosa política de "prioridad marroquí" de Pedro Sánchez arrojan todo el peso de esta intolerable situación sobre las espaldas de los ciudadanos a los que la codicia de Mohamed VI y la complicidad de Moncloa han convertido en rehenes de lo que de facto constituye un asedio inaceptable.
Todo lo que apunta a que el destino de Ceuta está apalabrado y que solo queda por ver cómo se presenta ante la opinión pública son bastante más que indicios. Hace dos días el ministro del interior de Marruecos revelaba que lleva dos años de conversaciones SECRETAS con el gabinete Sánchez. Raro sería que no hubiera frutos de esas negociaciones, teniendo en cuenta que cada vez que Rabat presiona al "gobierno más progresista de nuestra historia" obtiene lo que quiere. Recordemos que el cambio de opinión de Pedro Sánchez sobre el Sáhara, después de décadas en que nuestro país era el valedor de su población original y de que el mandato otorgado por la ONU sigue vigente, un bandazo que ni siquiera consultó al Consejo de Ministros, no fue anunciado por Moncloa sino por el ejecutivo marroquí, que se arrogó la función de portavoz de Sánchez. O que la reclamación de desmantelar el OCON-Sur de la guardia civil, especialistas en el narcotráfico del estrecho y que tanto daño causaba al trapicheo marroquí también fue atendido en tiempo record.
Frente al colaboracionismo de unos traidores sin paliativos queda la declaración de un ex-agente del CNI a @todoesmentiratv, cuando, tras anunciar que se iba a mojar en un debate sobre lo que ha fallado en Ceuta, terminó diciendo:
“En Ceuta realmente no falló nada”.
Que cada uno saque conclusiones.
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| Entretanto, nuestros indeseados huéspedes se entretienen como pueden, calentando para el momento en que esto sea generalizado |
(Fuentes: https://x.com/MPSnoserinde/; @EstrateMilitar; https://x.com/donaresvivir7)
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