domingo, 6 de septiembre de 2026

LOS BÁRBAROS ESTÁN A LAS PUERTAS



Decía el Quijote que «de los moros no se puede esperar verdad alguna, porque todos son embelecadores, falsarios y quimeristas» . Del gobierno español puede decirse lo mismo. Sus ridículas explicaciones exonerando a toda prisa a Marruecos de cualquier responsabilidad en los gravísimos acontecimientos de Ceuta son un ejemplo más de su sospechoso entreguismo a los intereses marroquíes. ¿Qué le debe a Marruecos? En este sentido, la postura corporal de Sánchez cuando se presenta ante Mohamed VI resulta esclarecedora: generalmente chulesco en su rol de macho alfa, ante el rey marroquí el presidente español adopta la postura del colegial que va a ver al director a su despacho para ser reprendido, o la del subordinado sumiso esperando órdenes. ¿Cuándo nos van a explicar el brusco abandono del Sahara a cambio de nada, la dejación ante las narcolanchas que zarpan de Marruecos y el incomprensible desmantelamiento del OCON-Sur, la unidad especializada de la Guardia Civil en la lucha contra el narcotráfico en el Estrecho?

Respecto a lo ocurrido en Ceuta, ¿no resulta extraño que el gobierno español no haya formalizado en ningún momento una protesta diplomática ni exigido explicación alguna al gobierno marroquí? ¿No resulta extraño que, si es inocente, Marruecos, lejos de disculparse, haya tildado de «ciudades ocupadas» a Ceuta y Melilla y que el Consejo de Derechos Humanos marroquí (un gracioso oxímoron) acuse a la policía española de «agresiones», a supuestos «grupos extremistas» de «insultos y palizas» a los intrusos, y a la ciudad de Ceuta de no cuidar adecuadamente de aquellos?

La invasión de alrededor de 80.000 individuos (¿cuántos infiltrados y delincuentes habrá entre ellos?) gracias a la pasividad y colaboración de las fuerzas policiales marroquíes resultó en un centenar de muertes ante el absoluto desinterés de Marruecos por su suerte. Un mes más tarde, miles de intrusos continúan malviviendo en la ciudad y provocando problemas evidentes de orden y salud pública que están haciendo la vida imposible a nuestros conciudadanos ceutíes.

Algunos de los invasores han cometido serios delitos, dato que ya no puede sorprendernos. En efecto, según las estadísticas oficiales, los inmigrantes marroquíes delinquen (en proporción a su población) mucho más, en orden de magnitud, que otros subsegmentos de inmigrantes o que la población española autóctona, como tuve ocasión de mostrar en un artículo anterior. Convendría que los periodistas de nuestro país -tras realizar un cursillo de respeto a la verdad y otro de matemáticas elementales- reflejaran este hecho en vez de repetir consignas.

Inicialmente, Sánchez tildó el incidente de «violación de la integridad territorial», ofensa grave a la soberanía de un país que suele constituir un casus belli. Más tarde, la ministra de Defensa hablaría de un «ataque híbrido por parte de un actor interesado» (¿identidad del actor?). Sin embargo, poco después, el ministro del Interior y el propio Sánchez corrían a alabar y absolver a Marruecos («socios fiables») de toda culpa, actitud que mantienen contra toda evidencia.

Anatomía de una agresión

¿Qué ha ocurrido? Para comprenderlo, hay que partir de varias premisas. La primera es que los acontecimientos de Ceuta nada tienen que ver con la inmigración, sino con un pulso geoestratégico: constituyen a todas luces un serio paso adelante en la reclamación marroquí de las ciudades españolas situadas en la costa sur del Mediterráneo. Marruecos tiene un proyecto; España, no.

La segunda reflexión es que Marruecos es el principal, único y obvio sospechoso, y cuenta con antecedentes, como tendremos ocasión de explorar. Lo tercero es que, a pesar de ser un país pobre, corrupto y gobernado por un régimen autoritario escasamente ejemplar, Marruecos ha ido tejiendo alianzas con padrinos poderosos con las que alcanza un peso que no se corresponde con su modesta realidad política, social y económica. Así, jamás actúa sin contar con la cobertura de las grandes potencias, con cuyos intereses siempre busca alinearse.

Finalmente, debemos comprender que Marruecos cuenta con una élite políglota y bien preparada que ha desarrollado una hábil y consistente política exterior en las últimas décadas dedicando esfuerzo y dinero para comprar voluntades a ambos lados del océano (en EEUU, en la UE y también entre políticos y periodistas de este país). Por el contrario, la política exterior española ha carecido de rumbo, consistiendo en una combinación de seguidismo, complejo de inferioridad y bandazos en función de las simpatías políticas o ideológicas de los distintos gobiernos, es decir, de las filias y fobias de sus presidentes, en perjuicio de los intereses a largo plazo de España. En este sentido, la aspaventera hostilidad de los gobiernos del PSOE de Zapatero y Sánchez hacia una gran potencia como EEUU, aliada de Marruecos, nos ha hecho un daño enorme que el país magrebí ha sabido aprovechar. Hostilidad innecesaria, por otra parte, pues, aunque los intereses de España -que son los únicos que debemos defender- no tengan por qué coincidir con los de EEUU, existen cauces para gestionar las diferencias sin necesidad de acudir a la provocación.

Una vez dicho esto, existen sobrados indicios para especular que lo ocurrido este mes de julio ha sido un claro ataque híbrido de Marruecos. ¿Por qué ahora? En el orden global de las cosas, Marruecos es consciente de la ventana de oportunidad que supone la presidencia de Trump-Israel y la extrema debilidad política de Sánchez. También ha tenido en cuenta su aislamiento internacional tras sus fricciones con EEUU y con la UE, por sus suicidas políticas migratorias.

Por otro lado, la coincidencia con el día del Trono, lejos de exonerar a Marruecos, refuerza la sospecha. En efecto, no hay que olvidar que la invasión de Perejil tuvo lugar la víspera del comienzo de los fastos de la celebración pública de la boda de Mohamed VI (12-14 julio de 2002), por lo que parece una costumbre suya hacerse regalos a sí mismo en fechas señaladas. Además, el día del Trono es precisamente el día en que el rey marroquí recibe las felicitaciones de sus aliados. Este año se conmemoraba además el 250 aniversario de la fundación de los EEUU y, habiendo sido Marruecos el primer país del mundo en reconocer la independencia de EEUU en 1777, el mensaje de felicitación del presidente Trump al rey Mohamed era este año particularmente elocuente: «El sabio liderazgo de Su Majestad ha sido una piedra angular de la estabilidad. El firme compromiso de Marruecos con el fomento de la paz, la lucha contra el extremismo y la protección de la seguridad estadounidense y marroquí -entre otras cosas, a través de su papel fundamental en los Acuerdos de Abraham- refleja una valiosa colaboración para Estados Unidos».

Por otro lado, la sentencia del Supremo del 29 de junio permitió a Marruecos contar con una coartada: la burda cortina de humo de la movilización espontánea. También es posible que Marruecos eligiera el final de julio anticipando que el presidente del gobierno iba a hacer gala de su nulo amor por España al no interrumpir sus vacaciones bajo ningún concepto. Los países árabes atacaron a Israel en la fiesta del Yom Kipur; Marruecos lo ha hecho justo antes de agosto.

Los indicios que apuntan a Marruecos son abrumadores. En primer lugar, Marruecos tiene un móvil claro (testar y desestabilizar) del que carece cualquier otro «actor interesado»: ¿qué interés tendrían unas mafias o unos individuos anónimos en provocar una avalancha? Por otro lado, es absolutamente imposible que una movilización de 80.000 personas le pasara desapercibida al controladísimo estado policial marroquí, y mucho menos si se dirigían a una ciudad situada a escasos kilómetros de donde el rey Mohamed celebraba el día del Trono. Del mismo modo, es imposible que las 80.000 personas coincidieran casualmente en Ceuta el mismo día. Si hubiera sido una movilización espontánea por redes sociales se habría producido un goteo incesante durante semanas, pero no una avalancha en 24 horas. Está claro que fue un movimiento organizado, y no por unas mafias, innecesarias para que alguien coja el autobús o el tren dentro del propio Marruecos.


Gendarmes marroquíes en territorio español. Marlaska todavía está pidiendo que le
aclaren que esto ha sucedido porque cree más al Saunas que a sus propios ojos.
Algo que deja claro su nivel de inteligencia. 

En segundo lugar, la policía de fronteras marroquí adoptó la misma pasividad que había adoptado en el incidente fronterizo del 2021, permitiendo y dirigiendo, según diversos informes policiales, la entrada de los invasores. Estos quizá conocían la sentencia del Supremo, pero ¿cómo sabían que la policía marroquí les permitiría cruzar la frontera ese día? Cuando Marruecos no quiere, nadie cruza, como comprobamos el 15 de agosto. ¿Quién dio las órdenes a la policía marroquí de no hacer nada -ni enviar refuerzos- durante al menos 24 horas?

Finalmente, el hecho de que Marruecos accediera al retorno en caliente de la inmensa mayoría de los invasores no prueba nada. Exactamente lo mismo ocurrió en el incidente del 2021, cuya autoría marroquí nadie puso en duda.

¿Qué debería haber hecho España?

En unas circunstancias normales, la reacción de España habría sido muy diferente. Una España normal habría montado en cólera, convocado al embajador marroquí, llamado a consultas al embajador en Marruecos y denunciado lo ocurrido en todos los foros internacionales.


Encuentre el lector las diferencias entre una nación que
defiende sus fronteras y un país cuyo presidente lo con-
sidera una extensión del prostíbulo de su suegro.
Inmediatamente habría reforzado la presencia policial y militar en Ceuta, aprestado una presencia significativa de la Armada en Ceuta (por ejemplo, una fragata) y anunciado la construcción de un aeródromo de uso civil y militar. Un gesto que habría lanzado un mensaje prístino sobre la españolidad de las ciudades autónomas habría sido la presencia del rey y del gobierno en pleno celebrando un consejo de ministros en la ciudad.

Del mismo modo, una España normal no habría dado de comer gratuitamente a los invasores, un incentivo perverso, sino todo lo contrario: habría utilizado el hambre a su favor para que en 24-48h los propios intrusos hubieran vuelto a sus casas dirigidos por su estómago vacío. Caridad y estupidez no son sinónimos.

Asimismo, una España normal habría listado todos aquellos puntos en los que puede hacer daño a Marruecos (relaciones comerciales bilaterales, relaciones con la UE, suministro eléctrico y energético, ayuda a países rivales, socavación de la imagen interna del régimen por los estilos de vida de sus más altos representantes, etc.), mostrando los dientes al país vecino en vez de menear la cola. Lo ideal es tener relaciones cordiales y mutuamente fructíferas con todo el mundo, pero estas deben estar basadas en el respeto mutuo y a las reglas del juego: «Amigos, muy amigos, pero el burro a la linde».

En definitiva, una España normal habría reaccionado con una política de dura represalia, disuasoria de futuros intentos, y anunciado un golpe de timón a la excesivamente obsequiosa política española hacia Marruecos, que tan amargos frutos ha dado, comenzando a tratar al país magrebí como lo que es: un Estado conflictivo con todos sus vecinos. Pero España ha dejado de ser un país normal, y Marruecos lo sabe.

Primer antecedente: la Marcha Verde

Decíamos al principio que Marruecos es un sospechoso que cuenta con antecedentes. En efecto, en noviembre de 1975 -en medio de la agonía de Franco-, el país magrebí lanzó a centenares de miles de civiles que penetraron en el Sahara español. En ese momento, Hassán II supo calibrar bien al joven e inexperto príncipe Juan Carlos, entonces jefe de Estado interino, y comprendió que se le presentaba una oportunidad para hacer lo que jamás había tenido valor de hacer en vida de Franco.

EEUU apoyó explícitamente a Marruecos, acallando la protesta de la ONU por la vulneración flagrante de la legislación internacional y presionando para asegurarse la no oposición española. Los norteamericanos se mostraban entusiasmados con el régimen marroquí como contrapeso a Argelia, que se movía en la órbita soviética. Así, el despiadado pero inteligente Hassán II supo explotar el miedo de EEUU a dos escenarios: a que en el Sahara se instalara un Frente Polisario controlado por la URSS y a que en España el final de la dictadura diera lugar a un caos político que contribuyera a la inestabilidad de la región. Por todo ello, la Marcha Verde constituyó una operación de EEUU tanto o más que de Marruecos, una escaramuza más de la Guerra Fría en la que España se limitó a jugar un triste papel: el de peón de EEUU sacrificado en el gran tablero de ajedrez de las superpotencias. Marruecos también obedeció a los intereses norteamericanos, pero en su caso coincidían con los suyos.

Segundo antecedente: Perejil

En julio de 2002, Marruecos envió un exiguo contingente armado a tomar posesión del desierto islote Perejil, de soberanía española. Los gendarmes -que inmediatamente izaron una bandera marroquí- pronto serían sustituidos por infantes de Marina de aspecto poco aseado. Naturalmente, las autoridades marroquíes negaron inicialmente tener conocimiento alguno de lo acontecido, como ahora; más tarde afirmaron con desfachatez que aquello tenía que ver con la lucha contra la droga. Sin embargo, el gobierno español de aquel entonces supo leer perfectamente que se encontraba ante una seria amenaza que creaba un peligroso precedente. En efecto, la acción marroquí quería medir la voluntad española de defender su integridad territorial, motivo por el cual eligieron adrede un pequeño islote sin importancia y a escasos metros de su costa que hiciera dudar a España si merecía la pena oponerse. De este modo, debilitaban cualquier respuesta española, que los marroquíes tildarían inmediatamente de sobrerreacción. Afortunadamente, España reaccionó con firmeza utilizando una superioridad militar abrumadora que hizo desistir a Marruecos de cometer ninguna tontería. Como consecuencia de ello, el intento marroquí se saldó en un humillante fracaso, y España compró dos décadas de calma en su frontera sur.

En Perejil, Marruecos también creyó contar con la complicidad norteamericana. Tres meses antes del incidente, Mohamed VI había realizado una exitosa visita a EEUU (la segunda en dos años) en la que Marruecos había aprovechado el nuevo sentimiento de vulnerabilidad norteamericano tras el 11-S para prometer un total apoyo contra el terrorismo yihadista. Del mismo modo que, en tiempos de Hassán II, Marruecos había manejado el miedo de EEUU a un desembarco soviético en el Sahara, en tiempos de Mohamed VI manejaría el miedo de EEUU a que la caída de la frágil dinastía alauita diera paso a un régimen islamista radical (o pro-China) que pudiera ejercer un control sobre el estratégico estrecho de Gibraltar. La táctica es la misma: «O yo o el desastre»; sólo cambia el enemigo a temer. En aquella ocasión, sin embargo, las fluidas relaciones de España con EEUU anularon los cantos de sirena marroquíes, y los norteamericanos se limitaron a facilitar una salida diplomática desde una postura desdeñosa, pero neutral.

Por su parte, Francia, siempre interesada en debilitar a España, apoyó abiertamente a Marruecos. El presidente Chirac aconsejó al gobierno español que aceptara el fait accompli, e incluso sugirió la entrega de Ceuta y Melilla y el abandono de las pretensiones legales sobre el Sahara. El gobierno francés también permitió que el ministro de exteriores marroquí defendiera su postura desde París en rueda de prensa. Pero el apoyo francés a Marruecos fue más allá: una vez las fuerzas especiales españolas habían retomado el islote, despegaron de Marruecos tres cazas rumbo al mismo, lo que llevó a las fuerzas aeronavales españolas a ponerse en zafarrancho de combate. Sin embargo, a sólo 30 millas de su aparente objetivo, la formación se disolvió: dos cazas resultaron ser Mirage franceses, que se dirigieron hacia el norte, y sólo uno marroquí, que volvió a su aeródromo de origen. Cabe imaginar las consecuencias que habría tenido esta provocación de no haber mantenido el ejército español su temple.

¿Qué pasó el 11-M? Menos de dos años después del asalto de Perejil se produjo el oscuro atentado del 11-M, que, lejos de parecer un atentado de Al-Qaeda (¿diez bombas casi sincronizadas, explosionadas en vísperas electorales, y sin terroristas suicidas?), presentó elementos típicos de una acción subversiva con una clara intencionalidad política. Como es más que obvio, el objetivo inmediato del atentado era provocar un vuelco electoral (o, más bien, un cambio de régimen) y la llegada al poder del siniestro Zapatero, que había prometido retirar las tropas españolas de la impopular -e injusta- guerra de Irak. Eso nos conduce a su verosímil objetivo estratégico: la destrucción de la naciente alianza entre España y EEUU, que había relegado a Francia a un segundo plano por primera vez desde la II Guerra Mundial y había hecho peligrar las privilegiadas relaciones de Marruecos con EEUU. La retirada de las tropas españolas, realizada por Zapatero adrede de forma innecesariamente brusca e insultante para los norteamericanos, logró dicho objetivo. Como consecuencia del 11-M, cuya verdadera naturaleza no supo entender el pueblo español (que cayó en la trampa de los autores intelectuales del atentado), España jamás recuperaría el mismo protagonismo internacional. El atentado fue un éxito.


Antes de descartar lo anterior como una especulación febril, conviene leer la escena que relata Jaime Mayor Oreja en su libro Una verdad incómoda. En un almuerzo en 2005 con el exministro de Interior marroquí Driss Basri, con el que mantenía una relación periódica, este le dijo: «Supongo que no tendrás dudas de que el atentado del 11-M fue obra de un servicio secreto. La lógica es que fueran los nuestros, pero como los he reclutado, formado y escogido yo, quiero decirte que son incapaces de organizar un atentado tan complejo y difícil como el que habéis padecido. Mirad hacia los servicios secretos de otro país vecino». Basri había sido el hombre fuerte de Hassán II y ministro de interior durante 20 años, pero tras la llegada de Mohamed VI había sido cesado y vivía autoexiliado en París.

Al leer esto lo primero que me vino a la cabeza fue: «Excusatio non petita, accusatio manifesta». Luego me pregunté: ¿cómo van los servicios secretos franceses a participar en el asesinato de 200 inocentes? Pero me vino a la cabeza otra pregunta: ¿no cobijó Francia a los terroristas de ETA durante dos décadas mientras estos asesinaban a 500 españoles?

La autoría intelectual del 11-M sigue siendo un misterio, en parte por lo bien que sus profesionales autores limpiaron sus huellas y en parte por la falta de voluntad por conocer la verdad. Que nuestro país haya pasado de puntillas ante el grave testimonio del exministro marroquí demuestra nuestro miedo a asomarnos a ese abismo. Los autores del atentado contaban con ello.


En solo cinco años hemos pasado de desin-
centivar el cruce ilegal de nuestra frontera
a recompensarlo. Que nadie se extrañe de
que cada vez más ilegales nos chuleen
Tercer antecedente: 2021

En 2021, como respuesta a la acogida -a petición de Argelia- del líder del Frente Polisario en un hospital español, Marruecos llamó a consultas a su embajador en Madrid y permitió el cruce de la frontera de Ceuta y Melilla de unos 8.000 invasores ante la pasividad de la policía marroquí, como ha ocurrido en esta ocasión. Argelia y Marruecos pronto romperían relaciones diplomáticas tras acusar el primero al segundo de infectar los móviles de numerosos altos cargos argelinos con el spyware Pegasus (¿les suena?).

El incidente fronterizo de 2021 también tuvo su propio contexto geopolítico. En 2020, al final del primer mandato de Trump, EEUU declaró tener intención de apoyar las reclamaciones de Marruecos sobre el Sahara Occidental como premio a la normalización de relaciones entre Israel y Marruecos mediante la firma de los Acuerdos de Abraham. Una de las ventajas asociadas a los firmantes era el acceso a Pegasus, arma poderosa cuya comercialización requiere del permiso expreso, cliente a cliente, del Ministerio de Defensa de Israel.

Asimismo, en 2021 Mohamed VI concedió a Trump la Orden de Mahoma (máxima condecoración de Marruecos) y Trump correspondió concediendo al rey marroquí la medalla de la Legión del Mérito. Por tanto, Marruecos tomó la decisión de enviar su pequeñaMarcha Verde de 2021 con la tranquilidad de contar con la simpatía americana.

Conclusión

Los marroquíes son especialistas en tirar la piedra y esconder la mano. Sin duda, la imagen de 80.000 desharrapados desesperados por salir de su país con lo puesto (poca cosa) no deja en buen lugar a Marruecos. Sin embargo, dudo mucho que a un rey que pasa gran parte de su tiempo bajo protección francesa en París y vive en la ostentación y la opulencia en medio de un pueblo pobre le importe mucho esa imagen.

Debemos ser conscientes de que Marruecos viene lanzando cargas de profundidad. La primera consiste en convencer a EEUU de que ellos son un socio más fiable que España, y que quizá le convenga a los norteamericanos diversificar el control del estrecho de Gibraltar y evitar que España sea el único país que controla ambos lados. De forma alucinante, nuestra inane clase política sigue sin comprender el valor estratégico que supone el control del Estrecho (cosa que sí hacen Inglaterra y Marruecos) ni la enorme importancia estratégica de Ceuta y sus aguas. Nuestros políticos tampoco comprenden que la más eficaz política exterior hacia Marruecos es socavar su imagen ante EEUU.

La segunda carga de profundidad marroquí consiste en plantar la semilla de la duda en los países de la UE de que quizá sea más seguro para ellos que la frontera sur del Espacio Schengen tenga un mar de por medio, y no una simple valla.

Marruecos -como hizo en Perejil y en 2021- ha testado la reacción de España ante una agresión que no tiene precedentes desde la Marcha Verde. El resultado quizá le anime a ir más lejos, pues sabe que este gobierno no le va a frenar. No obstante, la multitudinaria e indignada reacción popular en las calles -que no se esperaba-, quizá sí. Ojo con despertar el secular orgullo nacional del español.

Dicho todo esto, lo más grave es que todos los indicios apuntan a que Marruecos ejerce un control sobre Sánchez (tras el espionaje de su móvil con Pegasus) y sobre su ministro del Interior (por razones desconocidas y, por lo tanto, abiertas a la imaginación). Por el motivo que sea, nuestro gobierno no defiende los intereses de España sino los de Marruecos, por lo que el problema no es sólo que los bárbaros estén a las puertas, sino que los traidores están dispuestos a abrírselas.

Fernando del Pino Calvo-Sotelo
(https://www.fpcs.es/)

EL VERDADERO PROPÓSITO DE HAARP


PACMA DESLEGITIMA EL ANIMALISMO "COMPASIVO" CON SU COMPRENSIÓN HACIA EL ECOCIDIO URBANO EN CEUTA



El partido PACMA, el Partido Animalista Con el Medio Ambiente, autoproclamado "único partido político en España que lucha por los derechos de todos los animales y por el medio ambiente", ha decidido quitarse la careta y autodestruir toda legitimidad que pudiera asistirles al anteponer los derechos de una jauría de desalmados a los de una especie protegida, con el cinismo añadido de presentar a unos bigardos a los que las ONG reparten comida varias veces al día, y en cantidad suficiente como para que luego alguno la revenda en las playas, como pobrecitos famélicos impelidos a llevarse a la boca lo que puedan: gatos, que ya son una especie desaparecida en las calles de Ceuta, ocas, delfines, ...



Es curiosa la interpretación "pácmica" del asunto cuando las imágenes del crimen muestran a los inmigrantes en animado jolgorio sacando del agua a una cría de delfín, que llegó viva y desorientada a la playa del Trampolín, golpeándola hasta la muerte y pasándosela de unos a otros como un trofeo, mientras alguno del grupo lo graba con su IPhone 17 Pro Max, el teléfono celular del tercer mundo, por lo que se ve. No hay constancia alguna de que se lo comieran (el delfin, no el móvil), con lo que la patética justificación del partido "de todos los animales" queda en evidencia como lo que es: una interpretación oportunista de los hechos que abunda en el relato de la necesidad de unos pobrecitos refugiados sumidos en la desesperación. Un relato lacrimógeno y culpabilizador que queda desmentido cuando se investiga quiénes son estos vándalos "vulnerables".



Ya solo falta la demagoga ministra de (in)sanidad, Mónica García, pontificando sobre que relacionar la desaparición de la fauna urbana y litoral con la inmigración es racista y xenófobo, lo que no explica por qué estas cosas no pasaban antes del 30 de julio y ahora son el día a día de la ciudad tomada.

La invasión marroquí también tiene un alcance ecológico, pero cuando los ecologetas tienen tan a mano la denuncia de lo que está sucediendo, miran hacia otro lado. Que no es ni la luna ni el dedo del sabio, sino el discurso del cinismo y la insensibilidad.


Matar a una cría de delfín puede suponer una pena de dos años de pri-
sión y multa de hasta 200.000 € (art. 334 del Código Penal), pero al
parecer solo si el perpetrador es blanco y español de origen

Los salvajes que vulneran nuestras fronteras "tienen que comer". Seamos comprensivos con todos, no solo con los inmigrantes. Los cazadores tienen que entretenerse. Los aficionados a los toros tienen que divertirse. Así podemos seguir sin encontrar un límite: los que ahorcan galgos tienen que librarse de su cuidado, salvando las distancias, como las madres que matan a sus hijos. Solo que este último caso no creo que le importe mucho a los hipócritas de PACMA. El humano no es especie protegida. Piénselo el lector cuando en las próximas elecciones estos maulas pidan ser respaldados con su voto.

Recuerda: la introducción de especies invasoras siempre acaba por arruinar
los ecosistemas autóctonos

... y si quieren una ciudad, la invaden. Esto es lo que PACMA defiende, porque
 son muy progres ellos. Y si lo criticas es que eres un facha machirulo nazi xe-
nófobo racista reaccionario insolidario con los desfavorecidos ...
en el reparto de la inteligencia.

Hoy, el Tarajal. Muy pronto tu ciudad:


sábado, 5 de septiembre de 2026

SÁNCHEZ, ATRAPADO EN SUS PROPIAS MENTIRAS SOBRE CEUTA



Este detestable sujeto está ejecutando un plan consensuado con Marruecos para expulsar
 a la población española de Ceuta por miedo, desesperación, hastío o empobrecimiento.

Pedro Sánchez volvió al Congreso de los Diputados a hacer lo que mejor sabe: retorcer la realidad, repartir mierda alrededor y confiar en que, entre tanta palabra, tanta propaganda y tanta explicación de prestidigitador de feria, nadie recuerde exactamente qué ocurrió en Ceuta ni qué dijeron antes sus propios ministros, la Policía o los informes que ya obran en sede judicial.

El problema es que esta vez el relato se le desmonta casi solo. Sánchez insiste en que ningún informe de inteligencia anticipó la magnitud de lo sucedido en Ceuta, mientras el informe que tiene en su poder la juez María Tardón sostiene que sí hubo alertas previas procedentes del CENIF; además, pone en duda que aquello fuese una acción planificada, justo cuando la Policía sostiene que no respondió a un fenómeno espontáneo de inmigración irregular, sino a un proceso preparado con anterioridad. Ya no es la oposición contradiciendo al presidente: es la propia Policía contradiciendo al presidente.

Y por si faltaba algo, ahora conocemos otro dato que deja todavía más maltrecha la versión presidencial: Defensa disponía de una nota elaborada por el Regimiento de Guerra Electrónica 32 a partir de comunicaciones interceptadas a agentes marroquíes, en las que tres días antes ya se advertía de la posibilidad de una entrada masiva coincidiendo con la Fiesta del Trono. No hablamos, por tanto, de un rumor de redes sociales ni de una ocurrencia retrospectiva, sino de información obtenida por una unidad militar y trasladada a la cadena de inteligencia militar y al CNI.

Y todavía hay más. El informe del CENIF incorpora fotografías de agentes marroquíes, uniformados y de paisano, que lejos de contener a quienes se dirigían hacia Ceuta aparecen organizándolos y conduciéndolos hacia la frontera. Conviene detenerse un segundo aquí, porque mientras Sánchez pone en duda que aquello fuese una acción planificada, aparecen informes policiales, avisos previos, comunicaciones interceptadas y hasta imágenes que apuntan precisamente en la dirección contraria. A este paso, para sostener la versión de Sánchez habrá que declarar enemigos de la democracia a los informes, a las fotografías y hasta a las ondas de radio.

Y después aparece la joya diplomática. Sánchez aseguró que Exteriores citó el 21 de agosto a la embajadora marroquí Karima Benyaich tras determinadas declaraciones sobre Ceuta y Melilla. El pequeño inconveniente es que, según la información publicada, la embajadora no estaba ese día en España. Pero tampoco conviene ponerse quisquillosos: después de años de sanchismo, reunirse con alguien que no está parece casi una minucia administrativa.

Pero que el festival de mentiras de Sánchez no consiga apartarnos de lo verdaderamente importante, porque mientras él se entretiene en el Congreso retorciendo cifras, contradiciendo informes y fabricando relatos, el problema sigue exactamente donde estaba: en las calles, las plazas y las playas de Ceuta. Allí continúan miles de invasores cuya devolución a Marruecos sigue pendiente, y son los ceutíes quienes soportan cada día las consecuencias de una situación que este Gobierno parece mucho más interesado en disfrazar con palabras que en solucionar. Porque detrás de las estadísticas, los discursos y la propaganda hay una realidad bastante menos cómoda: robos, agresiones, violaciones y otros delitos ya acreditados que no desaparecen por mucho que Sánchez mire hacia otro lado. Ceuta no necesita que desde Madrid le expliquen cómo debe llamar a lo que está viviendo; necesita que terminen de una vez con ello.

Lo verdaderamente grave no es que Sánchez mienta, algo a lo que ya estamos acostumbrados, lo grave es que mientras tanto hay una ciudad española esperando soluciones y ciudadanos españoles preguntándose cuánto tiempo más deberán soportar las consecuencias de una crisis que ellos no provocaron.

Ceuta no necesita más relatos. Necesita respuestas, seguridad y una solución. Y la necesita ya.

Domingo Martin

... pero Marruecos colabora en todo con España, es un socio fiable
y nunca se agradece lo bastante su colaboración

Tome nota el lector: quien "abre un conflicto" es quien se defien-
de de una agresión, no quien la provoca. Si uno acepta todas las
bofetadas que le den, no hay conflicto alguno. Ni Chamberlain
lo explicaría mejor. Ah, y quien permite una situación ilegal no
es culpable de "inacción". El cinismo de este tipo es de Guiness

Ya están en dar facilidades para el próximo asalto

Que no se nos enfade Mojama Sexta si el rey de España circula li-
bremente por el territorio español. Este es el concepto de sobera-
nía que tiene el chuloputas de la Moncloaca.

¿TE HAS DADO CUENTA YA?


MARLASKA, INEPTO, LOS MEDIOS ALTERNATIVOS SEGUIMOS HACIÉNDOTE EL TRABAJO POR EL QUE COBRAS



Antes de que el mayor inepto del gobierno Sánchez -y mira que es un título reñido- pueda decir a toro pasado que a él nadie le informó, aprovecho la monitorización de la red por sus secuaces para hacer llegar a quien corresponda una información de enorme gravedad: se está preparando un nuevo asalto a la ciudad de Ceuta para una fecha cercana, que podría ser el 20 o el 23 de este mes de septiembre.

No pretendo ser un lince, otros ya lo han divulgado. De hecho, no me cabe duda de que la información le ha llegado, aunque usted es capaz de negarlo con la contumacia de Pedro y la desvergüenza de Judas.

Tiene tiempo y medios para que no llegue a consumarse el ataque.

¿Va a hacer algo o concentrará sus esfuerzos en justificar de nuevo su incapacidad y en blanquear a su amo marroquí?

viernes, 4 de septiembre de 2026

¿QUIÉN IBA A IMAGINAR QUE UNA INVASIÓN DESDE SU TERRITORIO FUERA OBRA DE MARRUECOS? HOMBRE, POR FAVOR ...



La lógica de Pedro Sánchez: Venían de Marruecos. Los trasladaron camiones ma-
rroquíes. Les escoltaban y dirigían gendarmes marroquíes. ¿Quién habrá organi-
zado todo esto? Putín y Netanyahu, no cabe duda. Todo cuadra. ¡Qué listo soy!


Tras las estupefacientes declaraciones del presidente del gobierno ante el Congreso, se impone una conclusión rotunda:

Pedro Sánchez padece una grave discapacidad intelectual.

Es oligofrénico.

Deficiente mental.

Subnormal, en terminología políticamente incorrecta, pero que todos entendemos.

No cabe otra conclusión ante su sorpresa al empezar a sospechar, con un mes de retraso -en lo cronológico, en lo neurológico son eones- que tal vez Marruecos organizó la invasión de Ceuta. Su socio fiable, su aliado incondicional, ... haciéndole la cama. ¿Quién podía imaginarlo?

Solo porque repite lo que ya hizo en 2021, ¿es razón suficiente para desconfiar?

¿Tenía que guiarse por topicazos como que el que hace un cesto hace ciento, o que la cabra siempre tira al monte?

Para el Saunas creer que decenas de miles de personas se despertaron una mañana con la misma ocurrencia, corrieron hacia los mismos lugares y entraron en Ceuta por oleadas perfectamente coordinadas porque la sarna, una mutación genética colectiva inesperada o el sempiterno cambio climático había creado en ellos una eficaz mente colmena que dirigía estratégicamente sus acciones es más razonable que suponer que la policía de fronteras marroquí estaba detrás del festival de despropósitos de los días 30 y 31 de julio.

Mucho más razonable, donde va a parar.

El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras venía detectando las convocatorias en las redes MARROQUÍES, indicando el día y los lugares de paso e impartiendo instrucciones.

Imágenes captadas al otro lado de la frontera muestran a la policía MARROQUÍ escoltando camiones cargados de mastuerzos mazados, todos con su móvil de última generación y su complexión de gimnastas olímpicos.

El informe de 55 páginas elaborado por el CENIF y remitido a la Audiencia Nacional documenta cómo gendarmes uniformados MARROQUÍES, agentes de paisano MARROQUÍES y otros vestidos de guías turísticos MARROQUÍES guiaron a los asaltantes hacia determinados puntos de entrada.


En cambio, la policía de fronteras MARROQUÍ había desparecido.

¿Es motivo para suponer que Marruecos tuviera la menor responsabilidad en todo ello?

La información, coordinación, control del territorio, vigilancia sobre el terreno y capacidad para retirar oportunamente a las fuerzas de seguridad solo estaban al alcance de la comandancia MARROQUÍ. Pero Pedro prefiere culpar a Rusia, Israel, la internacional ultraderechista (!), la prensa desafecta, Vito Quiles, Bertrand Mondongo, Elon Musk, Trump, etc.

¿Con qué pruebas?

Pero, hombre, ¿quién necesita pruebas teniendo la ciencia infusa que adorna al inquilino de la Moncloa?

La información sobre lo sucedido ha tenido que pedirla la juez de guardia, porque si hay algo que teme Interior es el "dato mata relato" que podría dejar en evidencia los delirios del presidente. Así que con no pedir informes, nadie va a contradecirle. Y si hay algo más de lo que enterarse, ya se enterará por los medios.

El contraargumento definitivo a las lucubraciones de Sánchez y Marlaska llegó el 15 de agosto. Hubo una nueva convocatoria para entrar masivamente en Ceuta. Esta vez Marruecos desplegó a sus agentes, controló la frontera durante más de 48 horas y evitó el asalto. Cuando quiso cerrarla, la cerró.

La frontera es un coladero cuando Marruecos quiere. Es un grifo que se abre y cierra desde Rabat.


Pero, para deficientes como Sánchez y Marlaska, no se sabe si fue Marruecos. Fueron únicamente sus policías, sus gendarmes y sus agentes secretos, todos actuando coordinadamente DENTRO DE MARRUECOS.

Y además coincidiendo con la Fiesta del Váter, perdón, del trono MARROQUÍ.

Obviamente, una mera coincidencia.

Insisto, Sánchez solo está empezando a dar cabida a la sospecha. Sigue sin aceptar las evidencias de que el vecino fue el organizador, evidencias que amenazan con sepultarle. Sigue con su cantinela de "No lo sabemos nosotros ni los servicios de inteligencia".

Decenas de miles de personas se concentraron alrededor de Castillejos y avanzaron hacia Ceuta.

No llegaron desperdigadas, cada una por su lado y preguntando dónde estaba El Tarajal. Entraron en oleadas: primero saturaron los servicios de salvamento y después colapsaron el sistema fronterizo. Una coreografía demasiado precisa para ser una excursión improvisada.

La policía marroquí había desaparecido.
Igual tuvieron que ir todos a aliviarse tras unos setos porque les habían servido en la cena un cus-cús en mal estado

Las imágenes estudiadas por la Policía española muestran carreteras, playas y accesos despejados. Marruecos, que habitualmente controla aquella zona hasta para saber quién compra tabaco, debía haber organizado unos juegos del aniversario mojámico, y tocaba el escondite.

En cambio, agentes del servicio secreto marroquí, perfectamente identificados, dirigían el tráfico humano por los pasos fronterizos.

Los hackers de Jabaroot aseguran poseer órdenes de misión, comunicaciones internas y nombres de agentes enviados a Castillejos. Señalan a Abdelatif Hammouchi, jefe de la Policía y de la inteligencia interior, y a Fouad Ali el Himma, consejero íntimo de Mohamed VI.

Las imágenes del pastoreo humano se han difundido en redes sociales, y han aparecido, sin ir más lejos, en este blog, que al parecer es más fiable que los servicios que informan (es un decir) a Interior.

La propia Policía española ya ha descrito una operación ejecutada por el aparato de seguridad MARROQUÍ.

Y en Marruecos, donde el rey controla la seguridad, la inteligencia, la política exterior y todo lo relacionado con Ceuta, una operación de esta magnitud no la organiza por iniciativa propia un comandante fronterizo
con ganas de hacerse notar.

Marruecos retiró la vigilancia, permitió las concentraciones, dirigió las oleadas y cerró la frontera cuando decidió hacerlo.

No fue una crisis migratoria espontánea. Fue un mensaje de Rabat
transmitido mediante seres humanos usados como arietes contra nuestra soberanía.

Pero don Pedro Sánchez Castejón prefiere no darse por enterado, y quedar como un subnormal más que profundo, abisal, antes que admitir que su amo marroquí tuvo algo que ver con lo que él mismo calificó de "ataque".

Porque sabe que la alternativa a quedar como un tonto de baba es que se despejen las dudas sobre su manifiesta -y punible- traición.

Y ser discapacitado mental no conlleva penas de cárcel, pero colaborar con el enemigo sí, y bastante severas.

Así que, Pedro, gandul, que te vote Abdul. Ya falta menos para enterarnos de qué le debes a Marruecos.

Como si fuera el personaje más grotesco de una ópera bufa, el cornudo
enamorado que, ante testimonios y pruebas abrumadoras sigue negando
la evidencia, Pedro "el Saunas" se ha enrocado en su no querer ver la
mano negra de Marruecos detrás de la periódica avalancha humana con
que su amigo, el "Moja", apuñala a España cuando quiere sentirse pode-
roso. Y si el jefe niega, los super-pelotas de su gabinete se lanzan por 
la misma linde que solo lleva al bochorno y al ridículo:





Y ahora, queridos discapacitados mentales con asiento en la bancada
azul, a repetir todos a coro: "Marruecos es nuestro amigo, Marruecos
no nos ataca, Marruecos no nos putea, ni nos jode ni amenaza".
Bieeeeen. Venga, un pastelito Tigretón con cromo a cada uno



(posesodegerasa, con mi agradecimiento a David Criado por una certera entrada de Facebook de la que he tomado no solo ideas, sino frases literales, algo que espero que disculpe y entienda como lo que es, mi reconocimiento a su solvencia y precisión. Yo admito y honro las fuentes de que bebo, sin ocultar los "préstamos" ocasionales, señor Luis Miguel Fuentes)