El ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, ha vuelto a poner sobre la mesa la reivindicación de Ceuta y Melilla como territorio de Marruecos, en unas declaraciones realizadas a Asharq News en las que también abordó la crisis migratoria y la relación bilateral con España.
Ouahbi confirmó que la cuestión de las dos ciudades autónomas españolas forma parte habitual de la agenda en los encuentros entre Rabat y Madrid. "Este asunto sigue sobre la mesa y, cada vez que nos reunimos con los españoles, planteamos la cuestión", afirmó el ministro, antes de subrayar de forma tajante: "Nos seguimos aferrando a nuestras tierras".
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La legación diplomática marroquí celebra una agre- sión territorial que constituyó un innoble acto de ra- piña, y Exteriores ni siquiera exige al embajador una retractación. ¡Manda huevos! |
Ceuta y Melilla no son enclaves coloniales pendientes de una "devolución" territorial. Los registros diplomáticos del derecho internacional custodian una realidad fáctica que destruye por completo este discurso artificial. En abril de 1956, cuando España y Francia firmaron la declaración conjunta que otorgaba la independencia al Protectorado de Marruecos, las ciudades de Ceuta y Melilla ni siquiera fueron mencionadas en los tratados de entrega. La razón jurídica es indiscutible: no se puede devolver un territorio a un Estado que jamás lo ha poseído.
Cuando el Marruecos moderno nació como nación soberana a mediados del siglo veinte, Ceuta ya llevaba tres siglos integrada de forma ininterrumpida en la Corona española -desde 1678-, y Melilla formaba parte del reino de España desde 1497, siglos antes de que el propio Estado marroquí existiera en los mapas. La farsa de la etiqueta colonial quedó definitivamente desmontada ante el derecho internacional en mil novecientos setenta y cinco, cuando la propia ONU rechazó de forma tajante el intento de Rabat de incluir a ambas plazas en la lista de territorios pendientes de descolonización, dictaminando que son municipios españoles de pleno derecho constitucional, idénticos a Madrid o Sevilla. La soberanía no se negocia al vaivén de las consignas políticas de actualidad; se fundamenta en los archivos, la ley y los tratados firmados por las propias naciones.
Sin embargo, el dictamen de las Naciones Unidas fue un varapalo judicial rotundo para las aspiraciones del régimen de Rabat: el Comité de la ONU desestimó la petición de Marruecos y se negó de forma definitiva a incluir a las dos ciudades en la lista de territorios a descolonizar. Las Naciones Unidas dictaminaron que no existía ningún "pacto" o "tratado colonial" sobre ellas, sino que Ceuta y Melilla están plenamente amparadas por el principio de integridad territorial de los Estados (recogido en el artículo 2 de la Carta de la ONU). Al estar representadas políticamente en las Cortes y estructuradas internamente igual que cualquier provincia de la península, la ONU ratificó que son territorio nacional e integral de España, zanjando el debate internacional.
Más allá de los archivos y los tratados, existe un factor humano definitivo que la propaganda prefiere ignorar: la voluntad soberana de sus propios habitantes. El comportamiento histórico y diario de los ceutíes deja claro que se reafirman con orgullo e inquebrantable firmeza en su condición de ciudadanos españoles de pleno derecho. Al igual que tantos marroquíes prefirieron ampararse bajo la ley de España, hoy la población de nuestras ciudades autónomas rechaza unánimemente abandonar su Estado para someterse al control de un régimen vecino. En pleno siglo veintiuno, la voluntad, las libertades y los derechos de las personas tienen que prevalecer por encima de las ambiciones territoriales de cualquier ambicioso reyezuelo.
Adolfo Suáres supo responder al papá de Mohamed VIH cuando amenazó a España con una nueva Mar- cha Verde sobre Ceuta y Melilla. Era un político de raza, no como los timoratos y medrosos actuales |
La lógica militar exigiría una demostración de fuerza, por ejemplo, cegando el espacio aéreo marroquí. Nuestros "Europhayter" del Ala 11 estarían volando sobre Marruecos en ocho minutos. Tampoco estaría de más reeditar lo que hizo Franco en 1957-58, desplegando media flota frente a Marruecos con todos los cañones apuntando a la capital, en un eficaz recordatorio de que la integridad territorial se defiende. En cambio, los pusilánimes de nuestro gobierno siguen repitiendo como papagayos que el país vecino es un socio fiable y que colabora en la resolución de la crisis que él mismo ha creado.
Como ya afirmé en una entrada anterior, es la misma conducta que tiene la mujer sumisa que justifica a su maltratador ... hasta que éste un día la asesina.
P.D.:
Despido la entrada con un sorprendente "anime" mediante el cual una cuenta de X de la que no tenía noticia explica unas cuantas cosas de un modo bastante gráfico para el que sepa interpretar su narrativa:
Weaponized migration in Spain pic.twitter.com/wXgK1A0N71
— PsyopAnime (@PsyopAnime) July 31, 2026
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