ASTILLAS DE REALIDAD
Contrainformación que no encontrarás en los medios oficiales y pistas que ayuden al despertar ciudadano y espiritual
viernes, 26 de junio de 2026
LA BATALLA CULTURAL: QUIÉN MOLDEA UNA SOCIEDAD Y CON QUÉ OBJETIVOS
Las sociedades se engañan con una facilidad asombrosa: como niños, muchos creen que los grandes cambios nacen de revoluciones sangrientas, de golpes de Estado o de crisis económicas que lo derrumban todo. La verdad es más simple y más lenta: los cambios que realmente moldean un pueblo ocurren en silencio, durante décadas, en las aulas, en las redacciones, en las universidades, en las pantallas y en los despachos donde se decide qué es conveniente decir y qué debe ser silenciado.
El poder real no se mide en bancas parlamentarias, sino en la capacidad de moldear el sentido común.
Argentina (y todo lo que se apunta a continuación es rigurosa e igualmente aplicable a España, nota del "blogger") vivió uno de esos procesos en las últimas décadas. No fue solo un giro político. Fue una reingeniería cultural profunda que alteró la forma en que millones de personas entienden la familia, la educación, el sexo, la autoridad, la nación y hasta el significado de las palabras. Sus impulsores lo vendieron como progreso inevitable y moralmente superior. Sus críticos lo señalaron como lo que era: un proyecto deliberado de desmantelamiento de los valores y estructuras que habían sostenido la convivencia.
Ninguna transformación de esta magnitud surge por generación espontánea. Requiere dinero, instituciones, militantes pagados, ONGs, organismos internacionales, fundaciones extranjeras, universidades capturadas y medios alineados. Aquí entra en escena un actor clave: las grandes fundaciones y ONGs internacionales. Organizaciones como Open Society Foundations, Ford Foundation, Rockefeller y agencias de la ONU (UNFPA, entre otras) inyectaron cientos de millones de dólares durante décadas en Iberoamérica y en Argentina específicamente para promover agendas de género, derechos sexuales y reproductivos, diversidad queer y deconstrucción familiar.
No fue filantropía desinteresada. Nunca lo es cuando se trata de poder a gran escala. Estos actores operan con objetivos estratégicos claros: imponer marcos ideológicos uniformes a nivel global que debiliten las soberanías nacionales, erosionen las identidades culturales fuertes y faciliten el control supranacional. Históricamente, muchas de estas mismas fundaciones promovieron políticas de control poblacional en el Tercer Mundo para “estabilizar” recursos y mercados. Hoy disfrazan el mismo impulso bajo el lenguaje de “justicia de género” y “emancipación individual”. Una población que no se reproduce, que prioriza el individualismo hedonista y la autopercepción por encima de la continuidad biológica y cultural, es más manejable, más dependiente de flujos globales de capital, bienes y migración, y menos capaz de resistir agendas externas.
El impacto demográfico es devastador y predecible. Los países que más se adhirieron a esta agenda -incluida Argentina- registraron caídas brutales en sus tasas de fertilidad. En Argentina la tasa bajó a niveles catastróficos, rondando el 1.1-1.2 hijos por mujer en los últimos años, muy por debajo del nivel de reemplazo (2.1). Las familias estables se volvieron más escasas, la maternidad se postergó dramáticamente, la natalidad adolescente colapsó gracias a campañas masivas de anticoncepción y aborto legal, y una generación entera creció priorizando “realizarse” individualmente sobre la transmisión de la vida. Esto no es casualidad ni mero “progreso moderno”. Es el resultado lógico de una cultura que patologiza la masculinidad, celebra la esterilidad como liberación, y trata la familia tradicional como una reliquia opresiva.
El resultado es una bomba de tiempo demográfica: envejecimiento acelerado, fuerza laboral futura diezmada, sistemas de seguridad social insostenibles y una nación que, a mediano plazo, pierde densidad humana y capacidad de defensa territorial y cultural. Países que se vacían demográficamente terminan importando población, muchas veces incompatible con la cultura original, profundizando aún más la fragmentación.
Argentina no salió de este experimento más unida, más libre ni más próspera. Salió fragmentada, de rodillas y dependiente. Los resultados están a la vista: la natalidad se hundió, la destrucción de la familia estable se volvió la norma y la confianza social fue arrasada. El sistema educativo fue vaciado de conocimiento para ser convertido en una maquinaria de adoctrinamiento ideológico, mientras se ejecutaba el desmantelamiento sistemático de toda autoridad: la de los padres, la de los docentes y la de las instituciones.
El verdadero objetivo de este proceso fue la demolición deliberada de la cohesión social. Destruyeron la idea de una ciudadanía común para imponer un tribalismo fanático, donde la identidad de cada grupo se financia a través de la victimización y el odio al otro: hombres contra mujeres, blancos contra negros, nativos contra “colonialismo”, tradición contra “diversidad”, biología contra autopercepción. Liquidaron el “nosotros” para entronizar una guerra civil cultural: un permanente «nosotros contra ellos».
Una sociedad así es estructuralmente débil. Pierde la capacidad de generar consenso mínimo, de transmitir cultura de forma estable, de resistir presiones externas. Un pueblo atomizado, donde cada individuo busca validación en su identidad particular, es mucho más fácil de gobernar desde arriba. Depende del Estado, de los medios y de las corporaciones culturales para saber quién es y qué debe pensar.
En la educación esto se vio con una claridad tremenda. La escuela dejó de ser el lugar donde se transmitían conocimientos duros, disciplina intelectual y una narrativa cultural compartida. Se convirtió en un centro de intervención emocional y política. Se bajó la exigencia, se cuestionó la autoridad del docente, se patologizó la masculinidad, se sexualizó prematuramente a los niños bajo el disfraz de “educación afectiva” y se trató la herencia cultural como algo sospechoso. El resultado es previsible: chicos que saben menos, que toleran menos la frustración y que están más expuestos a la propaganda del momento.
Mientras tanto, la tan proclamada “diversidad” se reveló como un engaño. Nunca hubo tanta uniformidad ideológica en universidades, medios, cine, música y organismos públicos. La diversidad se tolera siempre y cuando coincida con la línea preestablecida. Disentir sigue siendo costoso.
Lo más revelador es que esta ocupación cultural sobrevive a las derrotas electorales. Las batallas políticas son coyunturales y se dirimen cada cuatro u ocho años; las batallas culturales son estructurales: se ganan a lo largo de décadas mediante la colonización institucional, el adoctrinamiento de cuadros y el secuestro del lenguaje. Por eso las mismas consignas destructivas reaparecen una y otra vez, aunque la sociedad las haya escupido en las urnas. Tienen infraestructura. Tienen recursos extranjeros. Tienen un fanatismo ciego.
El resultado de este sabotaje es una población anestesiada. Mientras provocan el colapso de la economía real, desintegran la excelencia educativa y hunden la demografía, dilapidan la energía pública en guerras simbólicas sobre pronombres, baños y «violencias» inventadas. Es una estrategia clásica de dominación: agotar a la comunidad en debates estériles para que sea incapaz de defender lo esencial.
Esa es la verdadera disputa de nuestro tiempo. No entre izquierda y derecha tradicionales, sino entre quienes creen que la comunidad humana es una herencia imperfecta que debe mejorarse sin destruirla, y quienes ven en esa herencia solo cadenas que hay que romper para "liberar" al individuo (y, de paso, controlarlo mejor).
Los resultados del segundo camino los tenemos delante. Ya es hora de mirarlos sin miedo.
Ivone Alves García
(Visto en https://noticiasholisticas.com.ar/)
LA VERDADERA MEDICINA NO ES LA QUE FOMENTA LA O.M.S.
En los años 50, la Organización Mundial de la Salud lanzó una advertencia. La lactancia materna enferma a los bebés debido a las bacterias en el pezón de la madre.
En Argentina existía un extraordinario pediatra llamado Florencio Escardó. Decidió investigar, le resultaba sospechoso que justo Nestlé acababa de lanzar la solución al "problema", la leche maternizada.
Escardó demostró que los directivos de la OMS había recibido poco más de un millón de dólares de Nestlé.
Un día una madre le llevó un niño pálido y enfermizo.
- Debe llevarlo a la plaza, a jugar.
- Pero doctor! La plaza está llena de gérmenes, niños resfriados y suciedad.
- Por eso mismo, señora, es que debe llevarlo.
Decía que jamás debe despertarse la sexualidad de los niños antes de tiempo, debido a ello los docentes de la Facultad de Psicología lo acusaron de retrógrado y de oponerse a la educación sexual.
Afirmaba que la relación del bebé con la madre es insustituible, y las feministas lo acusaron de machista opresor, y de fascista por defender la importancia de la familia.
Enemigo de la hiperinflación de análisis de laboratorio, cuando le traían un niño, dejaba los analisis al costado, y primero se dedicaba a observarlo. "En realidad, comienzo a observarlos discretamente cuando están en la sala de espera", decía.
¡Es un médico de 1900 en 1960!, decían sus colegas progres.
En la Facultad de Medicina, donde era Decano, apareció una pintada: "Escardó facho". En una Asamblea lo declararon "Enemigo de la Universidad Nacional y Popular" (sic).
Recibía amenazas telefónicas de Montoneros, anunciándole que estaba en la lista negra.
Pero cuando el pequeño hijo del dirigente montonero Miguel Bonasso cayó gravemente enfermo, y ningún médico encontraba la causa, Bonasso lo llevó corriendo a la consulta de Escardó. El niño llegó casi sin pulso y sin respirar.
Escardó le salvó la vida.
Como Bonasso estaba prófugo, tanteó al médico para saber si lo denunciaría. Él respondió:
- La vida y la salud de un niño está sobre cualquier otra consideración, traígalo siempre que lo necesite.
Horacio Rivara
jueves, 25 de junio de 2026
"RUSH", THE RETURN OF THE WORKING MEN
Dentro de la práctica a que me han forzado las sucesivas cancelaciones de Google al blog la de recuperar artículos dedicados a la que fuera en su día música puntera es una de las que más disfruto. Y aprovecho este mes de junio que supone la vuelta a los escenarios de la banda canadiense por antonomasia, Rush -con permiso de los Crazy Horse de Neil Young, The Guess Who, Bachman Turner Overdrive, Steppenwolf, los infravalorados Trumph o April Wine- para recuperar la entrada en que hace ya once años glosé su impecable trayectoria, en un momento en que aún integraba el combo el añorado Neil Peart, uno de los indiscutibles mejores baterías del rock, que nos dejaba hace ya seis años y medio, y cuya partida con la etiqueta de "insustituible" parecía condenar a la banda al retiro perpétuo.
Pero el "mono" de escenario ha podido más que el agujero negro creado por su marcha, y los dos supervivientes del power trio han hecho sitio al sustituto menos probable, la baterista alemana Anika Nilles, colaboradora de Jeff Beck y técnicamente poco menos que perfecta, para acompañar a unos músicos tan absolutamente virtuosos y de impecable técnica. La gira "Fifty Something" arrancaba el pasado día 7 en el KIA Forum de los Angeles y se está desarrollando ahora mismo por escenarios de EE.UU., Canadá y Méjico, antes de recalar en el Viejo Continente. Como era de esperar, España está una vez más excluida, por lo que verles implica viajar a Londres, Milán, Paris o alguna otra de las ciudades que honrarán con su presencia. Como consuelo, queda esta grabación compartida por un fan que documentó pormenorizadamente el desempeño de Anika a las baquetas la noche de su debut:
Y, la verdad, si hay que ponerle nota, del sobresaliente no baja.
Pero ahora vayamos a esos tiempos pasados que los nostálgicos siempre considerarán mejores.
Una entrada "diferente" para celebrar la existencia de una banda modélica, ahora (2015) que empiezan a encenderse las señales que hacen temer una retirada que sin duda merecen, pero que nos dejará huérfanos de una de las pocas leyendas en activo del rock. Una leyenda, como se verá, en la que se dan cita elementos tragicómicos, una insobornable profesionalidad y la inusual lealtad de una legión de fans para los que siempre han tenido calidez y cercanía.
Allá por el hoy lejano 1974 las emisoras de Canadá comenzaron a radiar un album cuya portada solo incluía una palabra, "Rush" (impetu), y cuyo contenido -parte del cual era el exitoso single "Working man", "currante" en traducción coloquial- destilaba el "heavy metal" enérgico y contundente que grupos como Budgie o Slade habían convertido en éxito.
La voz del cantante, extremadamente chillona y de un registro intermedio entre Robert Plant y Janis Joplin, hizo creer a muchos oyentes que se les estaba ofreciendo la primicia de un nuevo álbum de Led Zeppelin. Deshecho el equívoco, la audiencia descubría a un "power trío" radicado en Toronto, y cuya trayectoria (reseñada en ese excelente documental que es "Beyond the lighted stage") llega hasta nuestros días. Ignorados -o casi- en nuestro país, son una de las bandas más respetadas por público y crítica, héroes musicales de la clase trabajadora del otro lado del Atlántico, y a los que haber superado la sesentena no parece haber restado energía, ganas y profesionalidad.
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| Power trío en el estado de gracia en que llevan ya más de cuatro décadas |
El núcleo originario de la banda eran dos entusiastas músicos que provenían de la emigración europea a Canadá: el hijo mayor de una familia serbia, Alex Lifeson (guitarrista) y el inquieto hijo de una pareja de judíos polacos supervivientes de los campos de exterminio nazis, Geddy Lee (bajo y voz), un perfeccionista musical dotado de una inconfundible voz de contratenor, una de las más agudas del rock, y sobre cuyo género se hicieron absurdas cábalas por entonces, puesto que su voz, el epiceno diminutivo con que se identificaba y su aspecto asexuado llevaron a suponer a muchos que se trataba de una mujer. De hecho, una publicación musical de la época llegó a plantear en un artículo -ilustrado con su foto- la ofensiva cuestión "¿Es ésta la mujer más fea del mundo?".
Aún más delirante fue la obsesión de un fan que se dedicó a enviarle proposiciones de matrimonio como si fuera el personaje interpretado por Joe E. Brown en "Con faldas y a lo loco", y a quien el bueno de Geddy acabó por ponerle ante los ojos la concluyente demostración anatómica de su masculinidad. Las leyendas del rock a veces resultan estar tejidas con los mimbres del disparate.
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| Lifeson, Peart y Lee. No, no es la mujer más fea del mundo, no se equivoquen. Es el bajista en activo más talentoso del rock. Y, probablemente, un buen tipo. |
El hecho es que el siguiente paso lógico para una banda que empezaba a ser reconocida -pese a que llevaba ya seis años de rodaje- era salir de gira por los vecinos E.E.U.U., pero el batería con que contaban por entonces, John Rutsey, padecía una diabetes que sería muy difícil de tratar en la carretera, por lo que abandonó el proyecto, dejando a sus ex-compañeros con la papeleta de buscarle un sustituto en solo dos semanas. Tras varias pruebas a diversos candidatos, el elegido fue Neil Peart, un competente y talentoso percusionista que aportaría a la banda, además de la poderosa base rítmica que define a Rush, unas letras inspiradas por sus variadas lecturas -Ayn Raid, Tolkien, Asimov- que se recrean en la ciencia ficción, la fantasía, el espíritu adolescente y un individualismo libertario del que Peart ha hecho gala no solo literaria, sino también vital, como pronto veremos.
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| Un motero, un judío y un serbio sobrados de talento: la imagen actual de un trío de entusiastas del rock puro y duro. |
Será su cuarto album, "2112", editado en 1976, el que les convierta en super-estrellas. Grabado contra el criterio de su compañía discográfica, Mercury, que empieza a considerarles acabados y les presiona para que desistan de los temas largos y busquen la comercialidad, el disco ofrece en su cara A un único tema de 20 minutos dividido en varias secciones y de una sonoridad demoledora que no decae en ningún momento. Sin doblegarse ni renunciar a su identidad, Rush demostraban que eran capaces de sostener toda una épica "suite" con solo guitarra, bajo, batería y voz.
El éxito de ventas (el disco fue multiplatino) y el reconocimiento de la crítica permitió al grupo empezar a hacer las cosas a su manera. Se mudan temporalmente a Gran Bretaña y sus grabaciones, cada vez más complejas temática, formal e instrumentalmente, se verán adscritas al rock progresivo justo en el momento en que las grandes bandas del género empiezan a convertirse en dinosaurios fuera de época.
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| "Más alto, más rápido, más fuerte": el espíritu olímpico del rock |
El disco que marca ese cambio de rumbo será "Permanent Waves", que contiene varios singles de éxito, como "The spirit of the radio", de simbólico título, pero el album que les integrará en la radiofórmula -sin haber perdido un ápice de su alto nivel de exigencia musical- es "Moving Pictures" (1981), una deslumbrante sucesión de temas que dejan sin aliento, incluyendo el himno "Tom Sawyer" y el prodigioso instrumental "YYZ" que muchos consideran el mejor de la historia del rock. Nuevo multiplatino y comienzo de una etapa de creatividad desbordante que les granjeará legiones de nuevos fans.
"Signals" (1982) y "Grace under pressure" (1984) testimonian la capacidad del trio para reinventar su sonido de acuerdo a los cánones imperantes, de un modo que solo los grandes como Queen o Bowie supieron hacer por la misma época. Crean un estilo ampuloso y algo efectista que va a ser criticado por los fans más "puristas" y que desarrollarán hasta el final de la década, cuando deciden cambiar de discográfica y estilo, recuperando protagonismo la guitarra de Lifeson y perdiéndolo los sintetizadores de los que venían haciendo un uso constante.
La década de los 90 aporta a su música nuevas influencias, que van del hip hop al jazz, a la vez que numerosas bandas (Metalica, Dream Theater, Symphony X, Queensryche, Smashing Pumpkins, ...) empiezan a reconocer su influencia. Sus conciertos, en los que prescinden de teloneros, son apabullantes despliegues de energía. Pero justo entonces irrumpe en sus vidas una doble tragedia que desactivará el grupo durante cinco años: en agosto de 1997 un accidente de coche acaba con la vida de Selena, la única hija de Peart. Su esposa, Jackie, nunca lo superará. Se sume en la depresión, falleciendo de cáncer diez meses después. Durante el funeral de Selena, Peart, destrozado, anuncia que a todos los efectos se retira de la banda.
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| All the world´s a stage |
Aliviado su dolor, Peart llama a sus ex-compañeros, que entretanto han editado sendos discos en solitario, para comunicarles que desea retomar la aventura de Rush. El grupo vuelve al estudio, lanzando en 2002 "Vapor trails", rock pletórico y directo, y retoma las giras. En 2003 tocan ante 40.000 enfervorecidos cariocas -que llegan a corear incluso los temas instrumentales, improvisando en "YYZ" un "scat" multitudinario sencillamente apabullante- en el estadio Maracaná, concierto que se edita en DVD y que da testimonio de que, pasada la cincuentena, estos tres talentosos canadienses no tienen nada que envidiar a ningún grupo en activo en cuanto a dinamismo, espíritu de diversión y tralla sin complejos.
La banda va espaciando su producción en estudio, lanzando en 2007 el aclamado "Snakes & Arrows" y en 2012 "Clockwork angels", de cuya gira de presentación también existe DVD en directo, con la novedad de que por primera vez comparten escenario con otros músicos, un conjunto de ocho ejecutantes de cuerda que alivian el circense desempeño de Lifeson, quien toca la guitarra activando "samplers" con los pies, y, sobre todo, de Geddy Lee, quien canta, toca bajo y teclados y ejecuta algunos de estos con pedales como un hombre orquesta de apabullante precisión.
Recientes declaraciones de Lifeson y Lee apuntan a que los shows de tres horas de duración pronto serán solo un recuerdo: la edad empieza a pasar factura a los músicos, y tal vez más pronto que tarde anuncien su retirada de los escenarios, una decisión comprensible pero que dejará un sabor agridulce a todos los que disfrutamos, aunque sea "enlatados", de un directo en el que su magisterio es indiscutible. De momento, el grupo anuncia que este 2015 habrá gira mundial (¿la última?).
Larga vida a estos currantes del rock.
(posesodegerasa)
LO QUE ESTÁ OCURRIENDO NO ES NINGUNA CASUALIDAD
Durante décadas nos han dicho que las naciones, las fronteras, las culturas y las identidades son obstáculos para el progreso.
Pero... ¿quién se beneficia realmente de un mundo donde todos piensan igual, consumen igual y obedecen las mismas reglas?
El llamado Plan Kalergi es uno de los temas más controvertidos y censurados del último siglo. Para algunos, una simple teoría. Para otros, una hoja de ruta que explicaría muchos de los cambios que estamos viendo en Occidente.
Mientras la población discute sobre problemas superficiales, las transformaciones más profundas avanzan silenciosamente:
- Fronteras cada vez más difusas.
- Pérdida de soberanía nacional.
- Ingeniería social a través de medios y entretenimiento.
- Uniformidad cultural y pensamiento dirigido.
La pregunta no es si estás de acuerdo con esta teoría. La verdadera pregunta es:
¿Quién decide el futuro de las naciones? ¿Los pueblos... o quienes poseen el poder financiero, político y mediático?
Porque cuando controlas la información, no necesitas imponer una verdad... Basta con decidir qué preguntas no deben hacerse.
¿Estamos presenciando el fin de las naciones tal y como las conocemos?
(https://t.me/rvnesaragesaracovid19/)
miércoles, 24 de junio de 2026
¿POR QUÉ LOS ABOGADOS CIVILES NO EMPRENDEN ACCIONES CONTRA LOS FABRICANTES DE LAS "VACUNAS" COVID?
Existe un creciente conjunto de estudios revisados por pares relacionados con los eventos adversos de la vacuna COVID. La lista cuenta actualmente con 4.530 estudios y puede consultarse aquí.
Es desconcertante que con una cantidad tan enorme de evidencia disponible, los abogados especializados en salud pública no hayan presentado demandas colectivas contra los fabricantes de la "vacuna" Covid.
La evidencia parece ser concluyente y los acusados parecerían incluir a la mayoría, si no a todos, los gobiernos del mundo, sus presidentes, primeros ministros, funcionarios médicos, asociaciones médicas y todos los que permitieron la vacunación masiva contra el Covid, además de las grandes farmacéuticas y Anthony Fauci. Los acuerdos podrían alcanzar un billón de dólares, quizás más. Sin embargo, no existe ninguna demanda por daños a la salud pública.
Quizás los abogados especializados en litigios se hayan sentido intimidados por las acciones del gobierno alemán. El abogado alemán Reiner Fuellmich fundó una organización que documentó violaciones de la ley, negligencia médica y fraude científico relacionados con el escándalo del Covid-19. Justo cuando estaba a punto de presentar una demanda colectiva, el gobierno alemán lo secuestró en el extranjero, lo encarceló en Alemania con cargos que muchos consideran falsos y le revocó la licencia para ejercer la abogacía. Cuando los gobiernos actúan al margen de la ley, esta no puede ejercerse. Solo la coerción prevalece.
El gobierno alemán, al igual que otros que conforman lo que alguna vez fue la civilización occidental, nos está haciendo retroceder a la Edad Media.
Da la impresión de que el Big Pharma es demasiado poderoso como para resultar seriamente cuestionado.
Lo mismo sucede en EE.UU.: las grandes farmacéuticas parecen tener más control sobre los CDC que el secretario de Salud, Robert Kennedy.
Esto debería decirnos todo lo que necesitamos saber sobre el mito liberal de que el pueblo gobierna.
Gobiernan los grupos de presión, de los cuales el lobby israelí es el más poderoso.
Durante la Guerra Fría, los anticomunistas escribieron libros sobre las Naciones Cautivas. Hoy las Naciones Cautivas son los países, que ya no son naciones, sino torres de Babel que componen el Mundo Occidental.
Están gobernados por poderosos intereses económicos y por Israel, que utiliza miles de millones de dólares donados por Washington para comprar gobiernos.
Los estadounidenses son el primer pueblo de la historia en sufragar de su propio bolsillo su sometimiento a un estado extranjero que, sin derrota militar de por medio, les impone tributos para poder comprar con dinero estadounidense no sólo al gobierno de Estados Unidos sino también a otros gobiernos de otros países.
Paul Craig Roberts
(Fuente: thttps://www.globalresearch.ca/; traducción: Astillas de Realidad)
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