sábado, 4 de abril de 2026

LOS MÉDICOS NO DEBEN SER EJECUTORES ACRÍTICOS DE MEDIDAS AUTORITARIAS (1ª PARTE)



Históricamente, códigos como el Código de Núremberg se crearon precisamente para evitar que la profesión médica se convirtiera en un brazo ejecutor del Estado.

El médico tiene el deber ético de anteponer la autonomía del paciente y el principio de no causar daño a cualquier mandato administrativo o político que sea perjudicial o irracional.

En esencia, la medicina no es una técnica de obediencia, sino un ejercicio de discernimiento ético constante.

Los principios que forman la base de la profesión médica moderna están establecidos en los principales códigos internacionales de ética, como el Asociación Médica Mundial (WMA)

Los médicos deben poder decidir el mejor tratamiento basándose en la evidencia y su conciencia, libres de presiones externas de gobiernos, corporaciones o instituciones.

Resolver los desacuerdos con respeto es fundamental dentro de los equipos de atención médica para garantizar una atención segura y centrada en el paciente.

Ejercer la medicina con prudencia, habilidad y cuidado requiere un desarrollo profesional continuo.

Los médicos que no se someten a intereses externos protegen la profesión, actuando como defensores de la salud del paciente por encima de todas las demás responsabilidades.

Este marco ético actúa como escudo contra el autoritarismo, garantizando que el médico sea siempre un aliado del paciente y nunca un mero ejecutor de políticas que puedan comprometer la integridad humana.

Una de las tensiones éticas más profundas de la historia reciente de la medicina ha sido el conflicto entre las políticas de salud pública a gran escala y la autonomía clínica individual.

Durante la pandemia de COVID-19, surgió un fenómeno global en el que las jerarquías institucionales y los organismos reguladores, como los colegios y juntas médicas, priorizaron el cumplimiento de las directrices globales sobre la libertad de criterio del médico.

En España, el Consejo General de Asociaciones Médicas Oficiales (CGCOM) y algunas asociaciones médicas abrieron procedimientos disciplinarios contra profesionales que cuestionaron públicamente el uso de mascarillas o la seguridad de las “vacunas” contra la COVID-19, para las cuales no existían datos de seguridad a medio ni a largo plazo y cuya eficacia, lejos de ser duradera como se anunció inicialmente, requería dosis de refuerzo constantes cada pocos meses.

Las autoridades justificaron estas sanciones contra médicos que sometían la ciencia a la falsabilidad bajo el pretexto de combatir la desinformación. Por lo tanto, para muchos médicos, esto fue percibido como un intento de silenciar el debate científico y socavar el juicio independiente necesario para la medicina personalizada.

En países como España, el Tribunal Constitucional terminó declarando inconstitucionales partes clave de los estados de alarma, reforzando el argumento de que estas medidas carecían de una base jurídica sólida, a pesar de haber sido defendidas sin crítica por las asociaciones médicas.

El uso de procedimientos disciplinarios para castigar la disidencia médica y científica sienta un precedente que debilita el papel del médico como escudo contra el poder político.

Este periodo ha tensado la relación entre las asociaciones médicas y algunos de sus miembros, reabriendo el debate sobre si estas instituciones deben ser garantes de la libertad médica o meros instrumentos de la administración pública.

Casos específicos y dramáticos como el del Dr. Ángel Ruiz-Valdepeñas, con la severidad de su sanción -una inhabilitación de seis años y una multa de 11.666 € (que, sumada a otras multas, podría haber alcanzado cantidades mayores)- son un claro ejemplo de la persecución de la disidencia, incluso fuera del ámbito estrictamente clínico.

La cronología y el origen de las sanciones contra el Dr. Ángel Ruiz Valdepeñas están estrechamente vinculados a su participación en reuniones públicas, concretamente a la celebrada en agosto de 2020 en la Plaza de Colón (Madrid).

En septiembre de 2025, un juzgado de Palma redujo de tres años a uno una suspensión distinta impuesta por el Servicio de Salud de las Islas Baleares (IB-Salut) por hechos relacionados, si bien la sanción del Colegio de 2021 mantuvo su validez general de seis años en los registros profesionales.

El caso de Ruiz-Valdepeñas es crucial por varias razones. El hecho de que una asociación profesional (Islas Baleares) sancionara a un médico por acciones realizadas en su vida privada (una manifestación en Madrid) y por simplemente leer un texto ajeno, del que ni siquiera era autor, y que los organizadores de la manifestación le pidieron que diera voz solo unos minutos antes de la lectura propiamente dicha, suscita un debate sobre si estas asociaciones actúan como tribunales de honor u opinión (prohibidos), en lugar de como garantes de la práctica médica.

La sanción no se basó en una mala praxis con un paciente específico, sino en sus declaraciones públicas. Esto contradice directamente la idea de que los médicos son ciudadanos con plenos derechos civiles y que su criterio independiente debe protegerse incluso cuando contradice la versión oficial.

Al imponer castigos tan desproporcionados, el Colegio Médico dejó de ser un escudo y se convirtió en un instrumento de castigo estatal, lo que confirma el argumento de que muchas instituciones actuaron como ejecutoras de medidas autoritarias durante la crisis.

Es fundamental no minimizar estos hechos, ya que el uso de la inhabilitación profesional como herramienta para silenciar la disidencia constituye una de las violaciones más graves de la autonomía. Cuando la supervivencia económica y profesional de una persona se ve comprometida por sus creencias, la obediencia deja de ser una opción y se convierte en una imposición coercitiva.

Este tipo de sanciones ha generado una autocensura permanente dentro de la profesión médica para evitar futuros cuestionamientos. Esta forma de manipulación debe ser rechazada por completo.

Esta autocensura es sintomática de una profesión sometida a coacción. Cuando el temor a perder el sustento o la licencia supera la libertad de criterio, el médico deja de ser un profesional autónomo y se convierte en un técnico dócil.

Esta manipulación mediante castigos ejemplares (como en el caso del Dr. Ruiz-Valdepeñas) rompe el contrato social de la medicina: el paciente ya no puede estar seguro de si su médico le ofrece una opinión sincera basada en la ciencia y la conciencia, o si simplemente repite el protocolo oficial para evitar represalias.

Y este no es un hecho aislado, sino la manifestación de una patología institucional que se ha diseccionado desde las cenizas de la Segunda Guerra Mundial. Nos hallamos ante una ortodoxia tecnocrática que, bajo el palio de la “evidencia científica”, ha mutado el colegio profesional -que debía ser garante de la ética- en un tribunal de la inquisición ideológica.

Hemos analizado el caso del Dr. Ängel Ruiz Valdepeñas, pero hay más, de los casos, la Dra Martínez Albarracín, el Dr. Juanjo Martínez, el Dr. Koldo Aso, la emblemática Nadiya Popel. Por todo ello debemos aplicar una lente que trascienda lo administrativo.

La deontología como mordaza

El uso del código deontológico para perseguir opiniones emitidas en el ágora pública -fuera de la consulta clínica- revela una pretensión de dominio total sobre la conciencia del individuo. Cuando el Colegio de Baleares sanciona a Ruiz Valdepeñas por leer un manifiesto ajeno en una plaza de Madrid, no está protegiendo la salud pública; está reclamando la propiedad de su voz las veinticuatro horas del día. Es la abolición del ciudadano en favor del súbdito corporativo.

Dra. María José Martínez Albarracín (Murcia)

El Colegio de Médicos de Murcia intentó abrirle un expediente por sus declaraciones públicas sobre el virus y las vacunas.

La doctora se había dedo baja de la colegiación antes de que el proceso disciplinario interno pudiera concluir.

El Colegio de médicos elevó el caso a la Fiscalía. Sin embargo, la investigación fue archivada al no apreciarse indicios de delito en sus intervenciones, quedando el asunto fuera del ámbito penal.


Koldo Aso, un profesional admirable y un mé-
dico valiente al que no pudieron silenciar.
El refugio de la jurisdicción y la derrota judicial

El caso de los doctores Juanjo Martínez y Koldo Aso es paradigmático de la resistencia del Derecho frente al arbitrio. Fueron expedientados y sancionados por su colegio de médicos (en el ámbito del País Vasco/Vizcaya). Tras un largo recorrido judicial, el Tribunal Supremo terminó dándoles la razón. La sentencia del Tribunal Supremo que les dio la razón supone un dique de contención contra el autoritarismo sanitario. El tribunal recordó algo que la soberbia colegial pretendió olvidar: que un médico no pierde sus derechos fundamentales por poseer un título. La justicia detectó que la sanción no buscaba corregir una mala praxis, sino extirpar la disidencia.

Lo que el Tribunal Supremo dictaminó no es solo una victoria procesal, sino una enmienda a la totalidad contra la soberbia del consenso.

Al desautorizar la sanción, el Alto Tribunal ha recordado una premisa filosófica fundamental que el corporativismo médico pretendió sepultar: el consenso no es sinónimo de verdad científica, sino simplemente de un acuerdo temporal y, a menudo, político-administrativo.

El consenso como herramienta de poder

La falacia que se intentó imponer es la de la ciencia por decreto. En esta arquitectura del control, el “consenso” actúa como una aduana del pensamiento:


Karl Popper sostenía que un enunciado solo puede ser con-
siderado científico cuando podemos establecer claramente
bajo qué condiciones podríamos probar su falsedad. En 
consecuencia, toda afirmación que pretendamos válida
debe ser sometida a crítica rigurosa, y toda "verdad" 
científica es, necesariamente, provisional.
La ciencia, por definición, es una búsqueda incesante basada en la refutación (el falsacionismo de Popper “La ciencia normal y sus peligros” /Normal Science and its Dangers), jamás puede ser Dogmatismo frente a Método. Karl Popper en su Coloquio Internacional sobre Filosofía de la Ciencia de 1965, celebrado en el Bedford College (Regent’s Park) de la Universidad de Londres, Del 11 al 17 de julio de 1965 defendió la falsabilidad frente a las ideas de Kuhn.

Thomas Kuhn por su parte presentó “Lógica del descubrimiento o psicología de la investigación”, donde criticaba el falsacionismo de Popper por no ajustarse a la realidad histórica de la “ciencia normal”. Popper defendió que el científico debe mantener siempre una actitud crítica y estar dispuesto a abandonar sus teorías si son falsadas. Criticó la idea de Kuhn de la “ciencia normal” (donde los científicos no cuestionan el paradigma vigente), calificándola como una actividad dogmática y peligrosa para el progreso científico.

Popper dio en el clavo al advertir sobre el peligro del científico “normal”. Para Popper, este es alguien a quien se le ha enseñado mal, alguien que acepta un dogma sin cuestionarlo. En el contexto actual, los Colegios de Médicos han actuado como los guardianes de ese dogmatismo kuhniano:

- Han decretado que el “paradigma” (las medidas oficiales) es incuestionable.

- Han tratado cualquier anomalía o crítica no como un motor de progreso, sino como si se tratara de una patología social que debe ser extirpada.


Los promotores del dogma "Covid" nunca sometieron
sus afirmaciones a análisis ninguno, como si estuvie-
ran proclamando una nueva -y tortuosa- religión
La falsabilidad como delito


Para Popper, la ciencia solo avanza si intentamos demostrar que estamos equivocados. Sin embargo, en los expedientes sancionadores como el de Ruiz Valdepeñas o el mío propio, el intento de falsar la versión oficial se castigó como una falta deontológica. Se invirtió la lógica científica: la duda, que es el motor del conocimiento, se transformó en “negacionismo” o “desinformación”.

(https://nataliaprego.substack.com/)

¿ASUME TRUMP LA DERROTA EN ORIENTE MEDIO?



Trump acaba de decir lo siguiente a los periodistas:

“Nos vamos de Irán en tres semanas y lo que pase de aquí en más con el Estrecho de Ormuz ya no es problema nuestro”.

Además agregó que a partir de ahora China va a hacer lo que quiera en la región del Golfo Pérsico.

Solo cabe concluir que, tal y como este blog viene pronosticando, Irán ha triunfado, aunque no es el único ganador.


El estrecho de Ormuz era de libre tránsito antes del 28 de febrero.
 La campaña de Trump y Netanyahu ha llevado a Irán a cobrar pea-
je por utilizarlo. Tras crear el problema, Trump ha dicho a la U.E.
"Os toca ver cómo os apañáis con el encarecimiento del crudo. 
Eso sí, podéis comprar del mío". Esto ha sido un Nord Stream 2,
con EE.UU. buscando privar a Europa de energía barata y sabo-
teando su acceso a un suministrador tradicionals. Gracias, "aliado".
También ganó China y no solo porque va a hacer lo que quiera, de acuerdo con el propio Trump. También por esto:

1. Los Estados Unidos enajenaron en un mes a prácticamente todos sus aliados y se quedaron solos en un matrimonio con su peor enemigo: Israel.

2. Los israelíes están resentidos por lo que interpretan como un abandono y seguramente van a castigar a los yanquis de alguna forma. Atentos a los atentados de "false flag" que el Mossad pondrá en escena en breve.

3. EE.UU. ha perdido todas sus bases militares en Medio Oriente y además ha sido expulsado a patadas de Irak.

4. Trump hizo una serie de amenazas que nunca pudo cumplir. La credibilidad de Washington ha quedado por los suelos, al demostrarse que Mao tenía razón: el imperialismo yanqui es un tigre de papel.

5. Los Estados Unidos gastaron una fortuna en esta guerra y no saben como van a pagar la factura, porque están quebrados.

6. El Estrecho de Ormuz, que hasta el 28 de febrero estaba abierto a la libre navegación, ahora está bajo el control de Irán. Solo pasa el petróleo, el gas natural y el fertilizante que Irán quiera que pase, lo que le fortalece al convertirse en el aduanero regional.

7. Los iraníes ahora pueden fabricar todas las bombas atómicas que quieran si lo quieren hacer y no tienen que darle explicaciones a nadie, ni siquiera tienen que permitir inspecciones.

8. Irán expuso la decadencia y obsolescencia del aparato bélico de la supuesta primera potencia global.

9. Cayó el petrodólar porque ahora el negocio del petróleo se va a hacer todo en yuanes. Fin de la hegemonía global unipolar e inicio del siglo oriental.

Todo esto y mucho más lo logró Trump en poco más de un mes solo por darles el gusto a los israelíes y al final tampoco les ha servido de valedor porque, como se ve, han quedado abandonados por el primo -tonto- de Zumosol, con el territorio devastado, la reputación de invulnerabilidad destruida y tantos frentes abiertos que lo interesante ahora es ver ahora cómo se las van a apañar.

(Fuente: https://www.facebook.com/)


Comentario del "blogger":

La historia se está escribiendo delante de nuestros ojos, y revela que Trump ha terminado por ser el Gorbachov de los Estados Unidos, el gestor de una debacle irreversible que despoja a su país del estatus de superpotencia, una "perestroika"(reconstrucción) made in USA con muy poca "glasnost" (transparencia), un tahúr encaramado a un gigante con los pies de barro que no sabe cómo conducirlo ni hacia dónde, como un Koji Kabuto que tiene a Mazinger Z ejecutando una yenka entre catastrófica y ridícula porque no sabe qué más hacer con él -bueno, en breve será de dominio público que lo que sí ha hecho es un negocio redondo para él y para sus socios con la información privilegiada que les facilitaba la Casa Blanca-, y que ha convertido el lema MAGA en un bochornoso "Make America Garbage Again".

El repliegue de los EE.UU. hacia el continente americano ya no es una decisión estratégica, sino una necesidad práctica: el imperio americano ya no puede liderar el mundo, y solo le queda poner orden en su patio trasero, único escenario donde podrá exhibir victorias no excesivamente costosas y reordenar el mapa geopolítico a su conveniencia. Ya ha iniciado la reconfiguración de la situación política en Venezuela y se anuncia Cuba -con Colombia y Brasil esperando turno- como nuevo escenario de su intervención, siempre que Rusia acceda al cambio de cromos previsible: te dejo las manos libres en la isla si a cambio me las dejas tú a mí en Ucrania.

Solo que para este apaño Trump no necesita a la OTAN, que le supone un cuantioso gasto (el setenta por ciento de la financiación de la organización corre a cargo de USA).

Si EE UU. se retira de la OTAN esperemos que Europa tenga la sensatez de replantearse su belicismo contra Putin y llegar a algún tipo de acuerdo de pacificación con el que podría volver a ser un aliado beneficioso, como lo era antes de que la nefasta Victoria Nuland y los halcones del Pentágono nos enfrentasen artificiosamente contra una Rusia que nos exportaba petróleo y gas a precio ventajoso.


La retirada de tropas y el cierre de bases estadounidenses en Europa no tiene por qué ser una catástrofe, sino una oportunidad para que Europa asuma su soberanía y deje de ser un pelele al servicio de la geoestrategia de Washington. Otra cosa es que Bruselas desaproveche por enésima vez su ventana de oportunidades y se enfrasque en alguna nueva iniciativa absurda y ruinosa tipo Mercosur, regalo de armas a Ucrania o sumisión a Soros y el Plan Kalergi.

Entretanto, TelePSOE sigue buscando el monopolio del bulo con análisis
de la situación que harían enrojecer al mismísimo Goebbels. Ya sabes,
(des)informate por los canales oficiales que al final ya no sabrás ni por
donde te da el aire ni de dónde te vienen las -merecidas- collejas.

EL SECRETO DEL TITANIC


viernes, 3 de abril de 2026

NUEVO GOLPE DE REALIDAD FRENTE A LA ARROGANCIA DE LA CASA BLANCA


EXTORSIONES TRUMP, S.L.: EL PRESIDENTE PRETENDE COBRAR LA FACTURA DE LA GUERRA A LOS PAÍSES DEL GOLFO



Trump convierte la guerra contra Irán en un negocio: ahora quiere que los países del Golfo PAGUEN los 35.000 millones de dólares que ya quemó en solo 30 días mientras el imperio se hunde en el mayor ridículo estratégico de su historia.

El cinismo yanqui no tiene límites! La Casa Blanca de Trump acaba de soltar la bomba que desnuda toda la podredumbre del imperio: después de gastar 35 mil millones de dólares en solo 30 días de guerra (más de 1,166 millones de dólares diarios), ahora Trump quiere que los países ricos del Golfo Pérsico -Arabia Saudita, Emiratos, Kuwait- le paguen la cuenta completa.

La portavoz Karoline Leavitt lo dijo sin vergüenza en conferencia de prensa: “Es algo que al presidente le interesaría mucho convocarles … es una idea que tiene y de la que van a oír hablar mucho más”. Recordó descaradamente la Guerra del Golfo de 1991, donde Arabia Saudita sola pagó el 27 % de los costos y los aliados árabes cubrieron la “vasta mayoría”.

Pero esta vez es diferente. Esa guerra la inició Saddam Hussein invadiendo Kuwait.

La actual la inició Estados Unidos e Israel atacando Irán. Los países del Golfo no pidieron esta guerra, no la quieren, y sin embargo ya están pagando un precio brutal: ataques iraníes a sus bases, puertos, refinerías y aeropuertos, caídas en el precio del petróleo y una economía regional en caída libre.

Mientras Trump exige que los árabes financien su aventura fallida, Irán sigue controlando el Estrecho de Ormuz (por donde pasa el 21 % del petróleo mundial), lanza misiles noche tras noche y acaba de anunciar que se sale del Tratado de No Proliferación Nuclear, cierra las puertas a inspectores de la ONU y acelera su programa.

Medvedev ya lo advirtió: Irán terminará con armas nucleares.

El desastre es total: Estados Unidos no pudo reabrir el estrecho, no destruyó la capacidad misilística iraní, quemó miles de millones en Patriots carísimos contra drones baratos, y ahora pretende cobrarle la factura a quienes más sufren las consecuencias.

Es el clásico imperialismo del siglo XXI: Estados Unidos inicia la guerra, destruye la estabilidad regional, genera miles de millones en costos … y luego le pasa la cuenta a sus “aliados”.

Arabia Saudita ya le respondió indirectamente a Marco Rubio: “Ustedes no nos protegen, nosotros defendemos nuestros intereses nacionales”.


Fujairah, el puerto que permite a Emiratos Árabes exportar petróleo sin pasar por el Estrecho
de Ormuz se ha convertido en blanco de los ataques iraníes. Una nueva vía de destrucción de 
la economía de los países del Golfo, a los que es obvio que EE.UU. no ha logrado proteger.

Trump no está “ganando” nada. Está intentando convertir una derrota militar y estratégica en un negocio privado. Pero la realidad es más fuerte: el imperio ya no tiene el poder ni el dinero para sostener sus guerras eternas, y sus propios aliados empiezan a hartarse de subsidiar la arrogancia yanqui.

(Fuente: Noticias SoyAcapulco)

JAQUE DE DAMA



Dorsa Derakhshani creció en Teherán a finales de los años noventa y principios de los dos mil, aprendiendo ajedrez cuando todavía era una niña. Ganó títulos nacionales antes de llegar a la adolescencia. Mediada ésta ya había sumado varios títulos del Campeonato Asiático Juvenil y había obtenido dos de las distinciones más prestigiosas del ajedrez: Gran Maestra Femenina y Maestro Internacional.

Estaba construyendo una de las carreras más destacadas del ajedrez iraní.

Y el régimen la observaba en cada movimiento. Lo que la hacía sospechosa era destacar en un juego que el mismo ayatollah Jomeini había prohibido desde su llegada al poder hasta 1988.

En 2017, Dorsa viajó a Gibraltar para competir en un torneo internacional de ajedrez. Tenía dieciocho años. Jugó sin llevar hiyab. Cuando terminó el torneo, la Federación Iraní de Ajedrez la apartó de la selección nacional.

Su falta, expresada de forma directa en las comunicaciones oficiales, fue competir con el cabello descubierto.

Y la federación no se detuvo ahí. Su hermano Borna, que había participado en el mismo torneo, también fue sancionado. Su “delito” fue haber disputado una partida contra un jugador israelí.

Dos jugadores. Una familia. Ambos castigados por el mismo torneo.

Dorsa había pasado años convirtiéndose en una de las mejores jugadoras que su país había producido. La respuesta de Irán fue borrarla de su lista por la forma en que llevaba el cabello.


Dorsa con Borna, su hermano
Se fue a los diecinueve años.

Seis maletas. Un pasaporte. Una beca completa de ajedrez en la Universidad de Saint Louis, en Estados Unidos. Sin su familia cerca. Sin red de seguridad.

Ha contado que llegó completamente sola, sabiendo que si fracasaba no habría nadie allí para sostenerla.

No fracasó.

Compitió para la Federación de Ajedrez de Estados Unidos y siguió construyendo la carrera que Irán había intentado frenar. Al mismo tiempo, siguió estudios en ciencias de la salud y biología, con la intención de llegar a ser cirujana.

El tablero de ajedrez y el quirófano no están tan lejos el uno del otro. Ambos exigen ver toda la posición con claridad antes de mover.

Ha hablado en público, con cuidado, sobre Irán. Sobre el amor que sigue sintiendo por su país y por su gente. Sobre la forma en que se extraña el hogar, incluso cuando una se acostumbra a vivir lejos.

Y sobre saber que no puede volver mientras el régimen actual siga en el poder.

“Si regreso”, ha dicho, “me van a meter en la cárcel en algún lugar y nadie volverá a saber de mí”.


No creo que la durara ni quince minutos. En la
partida, quiero decir. No me san malpensados.
Lo dice sin dramatismo. Como un hecho con el que ha aprendido a vivir.

La joven a la que quisieron reducir por su aspecto se convirtió en una mujer que dejó atrás todo lo que conocía antes de aceptar ser borrada por esa misma lógica.

Si alguna vez te hicieron sentir, de forma abierta o silenciosa, que tu sola presencia era el problema en vez de quienes intentaban empequeñecerte, entonces ya entiendes algo de aquello de lo que Dorsa Derakhshani decidió alejarse.

Y también entenderás que quienes sostienen que el hiyab es un símbolo de libertad y empoderamiento femenino -curiosamente, los mismos ignorantes que alaban a los cubanos por vivir bajo un régimen de hambre y miseria que su fanatismo ha idealizado- no pueden ser más imbéciles.

Fuente: Chess.com ("Ousted Iranian Player: 'My Wardrobe Should Not Be Anyone's Business!", 1 de marzo de 2017)

LA VERDAD DE LA MUERTE DE NOELIA CASTILLO


Todos los hechos apuntan a que Noelia del Castillo fue drogada y manipulada hasta solicitar su propio suicidio asistido.

Los hechos también apuntan al arranque de un nuevo negocio, que consiste en la ejecución de enfermos mentales, potenciales suicidas y personas deprimidas a base de drogas que inciten al suicidio.

Eliminar a los débiles e inadaptados, el sueño dorado de cualquier dictadura genocida, es algo que comienza a configurarse a los ojos de todos.