miércoles, 26 de agosto de 2026

SÁNCHEZ HA ORDENADO NO VER, NO OÍR Y NO ACTUAR




Hay noticias que no necesitan ser escandalosas para resultar inquietantes. Basta con colocarlas unas junto a otras. Primero fue la avalancha sobre Ceuta. Después, las informaciones según las cuales el CNI había advertido de movimientos extraños al otro lado de la frontera, advertencias que Marlaska negó haber recibido. Más tarde surgieron indicios sobre la posible presencia de miembros de los servicios marroquíes entre quienes aprovecharon el caos para entrar en España. Y ahora un grupo de hackers asegura haber obtenido decenas de miles de identidades vinculadas al aparato de seguridad e inteligencia de Marruecos.


Por separado, todo admite explicación. Junto, empieza a parecer otra cosa.

Marlaska insiste en que nadie le avisó, que Marruecos continúa siendo un socio fiable y que aquí no ocurre nada que deba alterar esa exquisita confianza que nuestro Gobierno mantiene con Rabat. Es una confianza admirable, casi religiosa, porque sobrevive a Pegasus, a las crisis fronterizas, a las presiones diplomáticas y hasta a las sospechas de infiltración. Hay matrimonios que soportan bastante menos.


¿Hacen falta más pruebas de la dejación de fun-
ciones del ministerio del interior? Un grupo de
hackers hace el trabajo que deberían sacar ade-
lante los servicios secretos españoles. Esos cu-
ya presencia en Marruecos fue desmantelada 
por Zapatero tras el 11-M sin explicación al-
guna, como cabía esperar.
Naturalmente, la información de unos hackers no convierte automáticamente una sospecha en certeza, ni permite afirmar alegremente que Marruecos organizó cuanto ocurrió en Ceuta. Pero sí obliga a recordar algo elemental: para eso existen los servicios de inteligencia, para advertir antes de que el desastre venga acompañado de certificado, sello oficial y fotografía del culpable.

Y ahí empieza el verdadero problema. Porque si el CNI avisó, como se ha publicado, habrá que explicar por qué Interior no actuó con mayor previsión. Y si Marlaska sostiene que aquel aviso nunca llegó hasta él, convendría saber dónde terminó. En un cajón, en una mesa, en algún despacho particularmente despistado o en ese extraño territorio administrativo en el que desaparecen siempre las responsabilidades políticas.

¿Marruecos no es un enemigo? Lo que no es, es una ONG fronteriza dedicada a proteger nuestros intereses. Es un Estado que defiende los suyos, utiliza sus instrumentos de presión y posee unos servicios de inteligencia cuya actividad España conoce sobradamente. Tratar con Rabat exige diplomacia, firmeza y prudencia. Lo que no exige es ingenuidad.

Por eso quizá haya llegado el momento de que Marlaska deje de explicarnos lo fiable que es Marruecos y empiece a explicar algo bastante más sencillo: qué sabía Interior, cuándo lo sabía y qué hizo exactamente con aquello que sabía.

Porque cuando las advertencias empiezan a aparecer por todas partes menos en el despacho del ministro, uno acaba preguntándose si el problema es que nadie le avisó o que nadie quiso escuchar.

Todo lo sucedido plantea una duda bastante incómoda: ¿Marlaska realmente no sabía nada de lo que podía ocurrir en Ceuta o sabía lo suficiente y decidió no hacer nada? No estoy afirmando una cosa ni la otra; precisamente por eso debería dar explicaciones claras y documentadas.

Las mismas explicaciones que todavía merece el desmantelamiento en 2022 del OCON-Sur, el Órgano de Coordinación contra el Narcotráfico de la Guardia Civil: una unidad creada en 2018, integrada por unos 150 agentes y convertida durante años en uno de los principales instrumentos contra las grandes redes que introducían droga desde Marruecos por el Campo de Gibraltar.

Interior sostuvo que era temporal y que sus efectivos serían redistribuidos. Cuatro años después, viendo cómo ha evolucionado el narcotráfico en el sur, resulta legítimo preguntar qué interés tenía el ministro para desmantelar la unidad.


Demasiadas decisiones importantes alrededor de Marruecos terminan acompañadas por la misma pregunta: ¿por qué? Y demasiadas veces Marlaska está en medio.

Domingo Martín

¿Para quién gobierna realmente este sujeto? Las infraestructuras que
en España se caen a trozos por falta de mantenimiento, los medios
del aparato represivo y hasta el armamento que Marruecos puede
acabar usando contra nosotros son sufragados generosamente con
nuestros impuestos por decisión personal del presidente menos
 legitimado de la historia de España. Y el despilfarro continúa:
(Hacer click sobre la imagen para ampliar)

PARA LOS QUE TODAVÍA PIENSAN QUE LO QUE HAY EN GAZA ES UNA GUERRA


SEGUIMOS CON PREGUNTITAS LEVEMENTE CAPCIOSAS



Si las fronteras funcionan, si quien entra ilegalmente es devuelto y si disminuyen los flujos, aparece una pregunta obscena: ¿qué hacemos con toda la industria que vive de gestionarlos? Subvenciones, convenios, centros, proyectos, asesores, empleados, campañas … Mucha «solidaridad», pero siempre con dinero de nuestros impuestos.


Hay negocios que necesitan clientes y otros que necesitan problemas. El negocio de la inmigración necesita que el problema nunca termine. Así que cuando algunas ONG protestan contra las expulsiones inmediatas, quizá convenga dejar el pañuelo humanitario y sacar la calculadora. Sin inmigrantes que atender, ¿de qué viven quienes cobran por atender inmigrantes?

(https://t.me/cristinamartinjimenezescritora/)

martes, 25 de agosto de 2026

MANUEL GODOY, BAJA CONDICIÓN Y ALTA TRAICIÓN



El discapacitado moral que veranea en La Mareta ha tenido la ocurrencia de pedir a nuestro rey que llame por teléfono al sátrapa de Marruecos y que lo felicite por invadirnos. Horroroso, lector. Horroroso. Qué cabrón. Digo el sátrapa de Marruecos, no el discapacitado moral que veranea en La Mareta.

Lo que estamos viendo ahora no es novedad: felones los hubo siempre. Fue en otra época, con otros nombres … pero la misma traición y la misma descomposición del Estado. Con permiso de mis lectores, repasaré sucintamente la Historia de España entre 1807 y 1808. No se preocupen las víctimas de la LOGSE: seré breve.

Reinaba por entonces en España el Borbón Carlos IV con su mujer María Luisa. El rey no era guapo, pero María Luisa era fea de cojones. Sin embargo, la reina se echó un amante más joven llamado Manuel Godoy, y al rey, con aquella cornamenta, se le quedaron bajitos los dinteles del Palacio. ¿Se molestó por ello el monarca? En absoluto. Es más: en recompensa por cepillarse a la reina, Carlos IV nombró Primer Ministro de España al tal Godoy, un tipo más peligroso que toser con diarrea, y más inútil que el cenicero de una moto, un desahogado amoral igual de jeta que Sánchez, pero gordito y lustroso.


Mientras tanto, en Francia y en casi toda Europa mandaba Napoleón: el Emperador de los gabachos. Ignoramos lo que le daba Napoleón a Godoy para mantenerlo dócilmente a su servicio. Eso sí: queda descartado que Napoleón piratease el teléfono móvil de Godoy con un programa Pegasus y que luego lo chantajease (nota mental para las víctimas de la LOGSE: en 1807 ni existían los teléfonos móviles ni el programa Pegasus). El caso es –sépalo ya el lector– que Napoleón tenía cogido a Godoy por el mismo instrumento que usaba Godoy para contentar a la reina.

En octubre de 1807, Napoleón y Godoy firmaron el Tratado de Fontainebleau, un despropósito que contenía dos cláusulas secretísimas:

1- Godoy dejaría cruzar la frontera de los Pirineos a 68.000 soldados franceses para que conquistasen Portugal. Nótese que es un número inferior al de marroquíes que han invadido Ceuta. Los franchutes, a marchas forzadas, pasarían de largo (y sin molestar) por los pueblos y ciudades de España. Vamos: que no nos tocarían ni un pelo.

2- Conquistado Portugal por Napoleón, las regiones del Alentejo y Los Algarves se constituirían como Reino independiente; y su nuevo monarca sería … ¿lo adivina ya el lector? Efectivamente: Manuel Godoy.

A principios de 1808, en base al susodicho Tratado, empezaron a entrar en España miles y miles de franceses, decenas de miles, cientos de miles. Y venga soldados. Y más soldados. Y más soldados. Los políticos del PGOE (Partido Godoysista Obrero Español) lo justificaban así: que si razones humanitarias, que si son cosas que pasan, que si no hay que caer en actitudes xenófobas, que si hay que llevarse bien con los países vecinos, que si no conviene enfadar a Napoleón, que si el Tratado de Fontainebleau no produce efecto llamada, que si los franceses también son personas, que si la Ley prohíbe su expulsión, que si lo mejor sería regularizarlos, que si la situación ya se está normalizando, que si la culpa la tiene el novio de Ayuso, que si la culpa la tienen las mafias, que si la culpa la tiene el heteropatriarcado opresor, etcétera, etcétera, etcétera.

La gente de a pie, en cambio, ante tanto trasiego de gabachos, estaba muy, muy, muy, pero que muy mosqueada. Más mosqueada que un pavo en vísperas de Navidad. Y los españoles, como fascistas que eran, como franquistas incorregibles, como ultraderechistas irredentos, empezaron a denominar “invasión” a aquel amable paseíto de los socios de Godoy. Y más que se mosquearon cuando los franchutes se detuvieron en cada pueblo y ciudad para destituir a las autoridades locales, saquear iglesias y violar mujeres.

¿Qué órdenes daba entonces Godoy a los mandos civiles y militares españoles de Cataluña, Navarra, Vascongadas, Castilla la Vieja y Galicia? Yo te lo diré, lector: no ofrecer resistencia, deponer las armas, entregar las plazas y ponerse a disposición de los franceses. Más o menos como Sánchez en Ceuta, pero con el parle vous francaise y sin la horrible presencia de ciertos y ciertas ministros y ministras.

Mientras todo esto sucedía, Napoleón exigió a Carlos IV, a la reina María Luisa, al príncipe heredero Fernando VII y al propio Manuel Godoy que se personaran en Francia para un asunto menor: quitarles la Corona de España y entregársela a José Bonaparte, hermano del Emperador. Dóciles como ministros de Sumar, los miembros de la Familia Real Española (y también Manuel Godoy) se dirigieron a Bayona para entregar España a Napoleón. Y justo en ese momento, el pueblo español reaccionó. Destruidas las estructuras del Estado, traicionados los ciudadanos por sus políticos, en cada municipio de España se constituyó una Junta de Defensa Nacional. En Madrid, como sabrán mis lectores, se armó la del Dos de Mayo: verduleras y modistillas cargaban cañones contra los franceses; amas de casa y criadas les lanzaban macetas desde los balcones; pasteleros y aguadores apaleaban gabachos a garrotazos; y ebanistas y relojeros acuchillaban caballos franceses al grito de ¡Viva España! Porque, a esas alturas de la película, algo ya tenían clarísimo los españoles de entonces: si en tu Patria entran de golpe y a las bravas 80.000 extranjeros, a ese país invasor se le denomina “potencia enemiga”. No como ahora, que se le denomina “socio fiable”.

Cagoentóloquesemenea y mitad del cuarto más.

Juan Manuel Jimenez Muñoz.

(Advertencia a los eruditos que me leen: sí, sí, sí; me he saltado el Motín de Aranjuez para no complicar el relato).

FRANCE 24h APLICA LA PEDAGOGÍA DE LA QUE ES INCAPAZ RTVE


El canal francés, France 24h, explica ante el mundo por qué Ceuta y Melilla son Españolas, algo que no hace RTVE (a.k.a. "TelePedro")



En cambio, TVE borraba ayer este video, en el cual el ministro de Asuntos Religiosos marroquí y adalid supremo en lo referente a ignorancia histórica, llamaba a la "movilización" para "liberar los territorios ocupados", insistiendo en dar la turra con la misma cantinela que parece obsesionar al ministro de justicia del reino alauita:

LA REVANCHA



Desde hace algunos años, ha ido tomando cuerpo en España una insistente ansia de revancha de nuestra última contienda fratricida, que estalló hace noventa años. Esta revancha se libra como una nueva guerra civil, afortunadamente híbrida, en la que no se combate con ejércitos convencionales y en campos de batalla tradicionales, sino mediante la fractura social deliberada y azuzada, el bloqueo y el colapso institucionales y la polarización radical de las posturas, que desembocan en un enfrentamiento civil.

Lo que se manifiesta en el alineamiento de dos bandos separados por un muro. Un maldito muro erigido en mala hora por el presidente Sánchez. Estos bandos son los mismos que definió el Pacto de San Sebastián en 1930 y se enfrentaron en 1936. Por un lado, las izquierdas de distinto octanaje, más las derechas separatistas catalana y vasca; y por otro, el resto de las derechas.

El objetivo que persigue esta revancha, iniciada ¡desde el poder! por el presidente Rodríguez Zapatero y potenciada sin límite por el presidente Sánchez, es: a) poner fin a la segunda restauración monárquica instaurada en la persona del Rey Don Juan-Carlos; b) derogar la Constitución de 1978; c) abrogar el Régimen implantado por ella; d) derrocar al Rey Don Felipe, para conectar directamente con la legalidad de la Segunda República (profanada en su día, primero por un bando y luego por el otro); y d) instaurar una Tercera República presidencialista, plurinacional y confederal, que ponga fin a España como nación, es decir, como un ámbito de solidaridad primaria e inmediata conformado por la geografía y por la historia, en el que todos los españoles son iguales.

Otra vez las malditas "dos Españas". Y seamos claros: no son adversarias, sino que son enemigas. La resolución de su conflicto no atenderá, por tanto, a unas reglas aceptadas por todos, sino al respectivo poder de las fuerzas en presencia, con el apoyo sicario de sus respectivas tropas auxiliares mediáticas.El choque se iniciará pronto. A lo más tardar, en un año. Y este conflicto civil coincidirá quizá con el estallido de la crisis larvada y agravada de Ceuta y Melilla, que, vistos los antecedentes, acabará en un nuevo 98.

Será el "Desastre" final. España estará más sola que nunca, gracias a una política exterior demencial, y no tendrá ni el consuelo de salvar su honor gracias, como siempre, al sacrificio de sus soldados, como sí se salvó en Cuba y Filipinas. ¿Y las consecuencias de este desastre? Eso, sábelo Dios. En cualquier caso, España perderá. Y entonces, todos, absolutamente todos, podremos decir refiriéndonos a España: "Entre todos la matamos y ella sola se murió". No habremos sabido preservar ni el legado que recibimos. En medio de esta penosa situación, que nos aboca al despeñadero, puede ser aleccionador, e incluso ameno, leer un libro reciente del historiador Juan-Francisco Fuentes, catedrático del ramo en la Complutense, que recoge su discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia.

Se titula "Hambre de patria" (un título que no refleja la sutileza del texto) y recoge con minucioso rigor muchos aspectos de la peripecia vital, intelectual y sentimental del exilio republicano tras la guerra civil. Una peripecia que cristalizó en una verdad como un templo: la Transición (prescindir del pasado para pactar el futuro) se soñó en el exilio mucho antes de que los de dentro acertásemos ni tan siquiera a imaginarla.

Por eso, considero hoy a muchos de los líderes republicanos de entonces como si fuesen "míos" de toda la vida, mientras que desconfío y reniego de nuestros actuales dirigentes. Son legítimos, pero carecen para mí de "auctoritas", de credibilidad. Ojalá un líder, tan demócrata como patriota, saque a España de este mal trance desde la ley, con la ley y por la ley. Como cuando de Gaulle levantó a Francia de su "extraña derrota" (Marc Bloch), llevándola a figurar luego entre los vencedores de la guerra. Y como cuando Churchill llevó al Reino Unido a resistir primero para vencer después. Todos necesitamos, a veces, un milagro. Así sea.

Juan José López Burniol

lunes, 24 de agosto de 2026

BULOS Y BULLYING INFORMATIVO



... esos que dicen que Marruecos es un socio leal y que está colaborando
con España en que la frontera sea un coladero, en que vengan aquí to-
dos sus delincuentes excarcelados y en que Ceuta se convierta en un 
lugar invivible abandonado por sus habitantes
 en resolver esta crisis

Uno esperaría un mínimo de coherencia en las informaciones que nos suministra la administración Sánchez acerca de la crisis desatada en Ceuta, más que nada porque la llamada del presidente del (des)gobierno a informarnos exclusivamente en medios oficiles debería ser el corolario de un cuidado exquisito en respetar la veracidad de la información y la inteligencia de sus destinatarios. Sánchez insistió en su momento en que este era el modo de evitar caer en indeseables bulos.

Lo singular es que frente al bulo de toda la vida, cuya falsedad es demostrable por el sencillo procedimiento de contrastarlo con los hechos, la información oficial que se nos expele incurre en una categoría que va más allá del bulo, entrando en una nueva categoría cuyo denominador común es la contradicción permanente. Veamos unos ejemplos.

- Se nos ha dicho que los asaltavallas y nadadores transfronterizos no son delincuentes, ladrones, violadores ni -Alá nos libre- asesinos. También se nos ha dicho que hay 500 niñas y adolescentes que hay que mantener apartadas de ellos para evitar que las violen los no-violadores.

O son todas unas paranoicas que imaginan imposibles metafísicos, o la violación no es tan ajena a las malas bestias que andan raptando a niñas para abusar de ellas en lugares apartados. Y dados los casos constatados, que ya superan la quincena, la primera información resulta ser falsa e inconsistente con los hechos. Lo que nos lleva a que, o la violación ha dejado de ser delito -para convertirse, no se, en "patrimonio inmaterial del inmigrante" o alguna otra denominación chorra de las que inventan los políticos- o hay que admitir que entre los indeseados huéspedes que vienen a practicar la "kale morroca" a nuestro suelo sí hay, efectivamente, delincuentes que deberían ser identificados y expulsados "manu militari".

- Se nos dice que el rechazo del Islam y las imposiciones que conlleva es un argumento para conceder el asilo a las mujeres y niñas que lo reclaman, reacias a someterse al patriarcado moruno y sus entretelas, nunca mejor dicho, que van del discreto pañuelo al agobiante burka, pasando por el niqab, el chador y otros "modelitos" que eran el último grito camellero en moda femenina hace unos quince siglos, sin haber experimentado actualización alguna desde entonces. Pero las feministas no dejan de insistir en que dichas prendas son "empoderantes" y que las mujeres las usan porque quieren. Lo de que quienes realmente lo quieren sean sus padres, maridos y tutores impuestos en general, machirulos que se creen sus dueños y actúan como tales, no parece plantearles la menor contradicción a las "hermanas sororidianas" -teledirigidas por Soros-, cuyo discurso es refractario a la coherencia lógica. Hay que concluir que las musulmanas deben ser acogidas para evitarles la libertad, el empoderamiento y la liberación que no aceptan. De locos. Perdón, de locas. Y de loques.


Para más despiporre, el diario EL PAÍS nos presentaba como portavoz de tan extravagante reclamación a la que ha resultado ser una pija y viajada "influencer", Wafae Atid, que ha descubierto las bondades del turismo sin visado.


Pero el perfil en redes sociales de tan desdichada "refugiada" nos la presentaba disfrutando de viajes a Qatar, Turquía, Dubai, Malasia, acompañando en estadios a la selección marroquí, de fiesta, en fin, una vidorra que pocas españolas pueden permitirse:



No se, igual es que solo la exigen cubrirse los días pares.


La imagen del hambre y las privaciones

Obsérvese el rotundo rechazo al jefe de estado marroquí


La rectificación del diario oficialista no puede ser menos convincente:


No es musulmana. Por eso pregrina a La Meca.
Es lo que hacen habitualmente los no musulmanes.


Otro medio afín al gobierno, ElDiario.es del inefable Ignacio Escolar se descolgaba el pasado día 20 con una entrevista a María João Forjaz, presidenta de la Sociedad Española de Epidemiología, en la que la intefecta nos revelaba que los asaltavallas y nadadores transfronterizos vienen a nuestro territorio fuertes como robles y en un envidiable estado de salud para ponerse pachuchos apenas pisan suelo español. Vamos, que a los "refugiados climáticos" les sienta peor el clima de Ceuta que el de su terruño de procedencia:


Recomiendo encarecidamente la lectura del panfleto en cuestión, porque el nivel de disparate, elucubración fantasiosa y acientificidad rampante es de los que le dejan a uno con los ojos haciendo chiribitas. La señora Torcaz deduce que la aparición de casos de sarna y tuberculosis se debe a la deshidratación, el hacinamiento y la malnutrición, pero no dice de quién se contagian los inmigrantes:

La sarna se contagia a través del contacto directo y prolongado, piel con piel, o si se comparten sábanas, toallas y ropa contaminada. En el caso de la tuberculosis, a través de microgotas de la persona infectada a las demás. Ese riesgo aumenta en lugares cerrados y sin ventilación, por lo que si hay más personas juntas, puede haber más contagios.

Y lo impepinable es que, si llegan rebosantes de salud y se convierten en reservorios de enfermedades que NO TRAÍAN hay que concluir que, o bien la generación espontánea es real en cuanto a gérmenes, patógenos y bacterias, y toca revisar todos los libros de medicina, volviendo a las teorías previas a Pasteur, o Ceuta es una especie de lazareto mortal cuyos habitantes contagian a todo el que entra allí.

Vamos, que la muchachada ha asaltado la Ciudad Autónoma con el mismo acierto que si hubiera invadido la isla de Molokai.

Salir de Málaga para caer en Malagón. O, aplicando el rigor geográfico, salir de El Jadida para caer en La jodida leprosería.

Como si los ceutíes no tuvieran bastante con haberse convertido en extras involuntarios de una película de zombies, ahora la señora Torcaz les acusa de contagiar a pobres inmigrantes que no se aclimatan a la insalubridad de la Ciudad Autónoma, siendo ellos todo higiene, asepsia y pulcritud cual clones de Don Limpio.


Que una tipa que seguro que durante el arresto domiciliario al que nos sometió el Saunas por la gripe rebautizada andaría repitiendo como cacatúa sobreestimulada lo de "Hay que creer a la ciencia" venga a resucitar teorías desterradas hace más de 2.500 años dice bastante de cómo hay que tomarse su delirio. ¿Surgen las infecciones de la nada, señora Torcaz? ¿O los ceutíes eran diftéricos, tuberculosos y sarnosos ASINTOMÁTICOS cuya condición se ha revelado ahora? ¿No ve que lo que sugiere es una sandez sin fundamento?

Una vez analizado lo que expele la epidemióloga por su boca es evidente que su tesis tiene menos recorrido que los 150 metros de espigón que nos decía algún noticiario de la Sexta -otros que tal bailan- que se tardaba seis horas en rodear a nado, que ya es rodear. Y eso que alguno lo hacía en plan triathlon:



El insulto a la inteligencia del panfleto de Iñaki (pre)Escolar no deja títere con cabeza. Para el que se lo crea, por su carencia absoluta de sentido crítico. Y para los inmigrantes, porque los retrata como un tanto lerdos:

Vienen buscando una vida mejor, y a los dos días pierden la salud.

Vienen huyendo del hambre, y se ponen en huelga de hambre.

Igual el sol de África les ha socarrado las neuronas, y eso lo explica todo.


Repite conmigo: todo es culpa de un ceutí que se comió
una sopa de murciélago que había tenido relaciones con
un pangolín y la enfermedad saltó de especie a especie
hasta aterrizar entre los humanos en Ceuta por pura ca-
sualidad. Total, el relato ya coló en una ocasión anterior
En cualquier caso, ¿no debería ser una prioridad absoluta devolverlos a sus países de procedencia para evitar que se pongan malitos? Visto que en Ceuta no había sarna, varicela, polio, difteria, tuberculosis ..., pero llegan ellos y los caballas se ponen sarnosos para joderles la vida, ¿no habría que impedirles el acceder a tan insalubre lugar?

No es xenofobia, es que Ceuta les sienta mal.

Aunque también se puede pensar que Maria Joao -con virgulilla de "ñ" sobre la "a" de astenia- Torcaz es una mercenaria que repite lo que le dictan los blanqueadores de la invasión, aunque la cosa no tenga ni pies ni cabeza.

Y entonces se impone una rotunda conclusión: los que nos dicen que nos fiemos de fuentes oficiales no quieren evitarnos el bulo, sino monopolizarlo.

(posesodegerasa)

P.D.: Todavía queda otro de los "meta-bulos" oficialistas que nos sueltan en la cara con una desvergüenza que le deja a uno más pasmado que el careto de Gabino Diego interpretando a Felipe IV, y es la absoluta incompatibilidad de las versiones de la ministra de Defensa y el ministro del Interior sobre si la entrada masiva de inmigrantes fue detectada con antelación por los servicios de inteligencia.

Margarita Robles dice que el CNI avisó de la invasión y que esa información se compartió con las fuerzas de seguridad. "Gran D" Marlaska no tiene empacho, en cambio, en repetir que nadie le avisó, y que los servicios de inteligencia, un hatajo de incompetentes, no se enteraron de nada pese a que la aglomeración de decenas de miles de personas al otro lado de la valla no tenía exactamente pinta de romería festiva, de excursión micológica o de "flash mob" tiktokero.


Si hacemos caso al presidente de la nación y damos crédito a los pronunciamientos oficiales del gobierno tenemos que dejar la lógica a un lado y concluir que el CNI dio el aviso de Schrodinger, por lo que, en un momento de superposición cuántica y simultaneidad de universos alternativos, el anuncio de la invasión se produjo y no se produjo, algo a lo que es mejor no darle demasiadas vueltas por riesgo de implosión cerebral.

Si, en cambio, tiramos de sentido común solo cabe una conclusión: alguien miente, y mantener a un mentiroso en el gobierno no es precisamente de las cosas que llevan a confiar en él. Pero el que espere dimisiones o ceses que se ponga cómodo, porque ni siquiera la Freedonia que regía Groucho Marx en "Sopa de ganso" llegaba a los niveles de incompetencia, irresponsabilidad y surrealismo a los que estamos asistiendo. Que serían hasta divertidos si no confuyeran dos dramas simultáneos: el que están viviendo nuestros compatriotas de Ceuta, con una ciudad convertida en escenario de una invasión zombie, y el constante insulto a la inteligencia en que incurre el gabinete Sánchez, convencido de que todos somos imbéciles y tragaremos con lo que sea.