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viernes, 24 de abril de 2026
UN PREMIO NOBEL Y CIENTOS DE ACADÉMICOS ISRAELÍES DENUNCIAN EL TERRORISMO DE ESTADO QUE SE EJERCE CONTRA CISJORDANIA
¿Qué hace falta para que el mundo llame a las cosas por su nombre? ¿Cuántas casas demolidas? ¿Cuántas escuelas clausuradas? ¿Cuántos palestinos muertos sin que nadie rinda cuentas? ¿Cuántas aldeas vaciadas hasta el silencio?
El 30 de marzo de 2026, más de 600 académicos israelíes -profesores universitarios, investigadores, intelectuales de las instituciones más prestigiosas de Israel, entre ellos un Premio Nobel- firmaron una petición que sacude los cimientos del discurso oficial israelí. No la firmaron desde Ginebra ni desde Washington. La firmaron desde adentro. Desde la Universidad Hebrea de Jerusalén. Desde el corazón mismo del Estado cuya conducta denuncian.
Lo que dijeron no es menor. Es devastador.
"Nuestro gobierno no solo no ha protegido a las comunidades palestinas, sino que ha amparado a los responsables de la violencia".
Esa frase, pronunciada por académicos israelíes en suelo israelí, en plena guerra contra Irán, con el gobierno de Benjamin Netanyahu en estado de cruzada, no es una declaración de principios abstracta. Es un acto de coraje político que merece ser leído en toda su dimensión. Y en toda su consecuencia jurídica.
Porque lo que esos profesores describieron -sin usar el término, pero dibujándolo con precisión quirúrgica- es terrorismo de Estado.
La carta: lo que dijeron y lo que arriesgaron
El documento fue impulsado desde la Universidad Hebrea de Jerusalén. Uno de sus organizadores, el Dr. Yiftah Elazar, docente de ciencia política con doctorado de Princeton, declaró a Haaretz que el deterioro de la situación ha llegado a un punto de urgencia inmediata. Sus palabras exactas: "Esto ha sido durante mucho tiempo una fuente de repugnancia moral e indignación para nosotros, pero ahora se ha convertido en una cuestión de urgencia inmediata."
La carta describe un patrón sostenido de ataques de colonos israelíes extremistas coordinados con el objetivo de erradicar la presencia palestina de zonas rurales de Cisjordania. Denuncia que las fuerzas policiales y militares israelíes han evitado intervenir y, en algunos casos, han colaborado directamente con los atacantes. Señala que no existen detenciones significativas. Que la impunidad persiste pese a la evidencia. Que decenas de palestinos han sido asesinados en este contexto por colonos israelíes armados.
Vincula todo esto con la política del gobierno Netanyahu: la expansión de asentamientos, la anexión de facto de Cisjordania, y las reformas judiciales que, al debilitar al poder judicial israelí, han reducido aún más la capacidad del Estado para investigar y sancionar estos crímenes.
Y concluye con una demanda de intervención internacional directa: proteger a las comunidades palestinas, reforzar la documentación de los abusos y aplicar sanciones contra individuos y entidades involucradas en violaciones sistemáticas de derechos humanos.
¿Qué significa firmar este documento en Israel hoy? Significa arriesgar la carrera. Significa enfrentar el escarnio público de un gobierno que ha demostrado su disposición a criminalizar la disidencia. Significa ser señalado por ministros como Itamar Ben-Gvir -quien celebró con champán la aprobación de una ley que amplía la pena de muerte aplicable exclusivamente a prisioneros palestinos- y Bezalel Smotrich, quien en el funeral de un colono israelí muerto llamó abiertamente al "colapso" de la Autoridad Palestina y al control israelí total de Cisjordania. Significa pronunciarse en el mismo Israel que ha aprobado leyes para silenciar a las organizaciones que defienden derechos palestinos, que ha clasificado como "amenaza de seguridad nacional" a las ONG humanitarias internacionales y que demolió la sede de UNRWA en Jerusalén Este el 20 de enero de 2026 con bulldozers y fuerza policial frente a las cámaras del mundo.
Esos 600 académicos israelíes sabían todo eso. Y firmaron de todas formas.
Simultáneamente, más de 2.000 artistas y figuras culturales israelíes hicieron lo mismo en una petición paralela exigiendo acción decisiva contra la violencia de colonos israelíes. Y más de 3.000 miembros de la diáspora judía mundial —incluyendo al ex ministro de Exteriores británico Malcolm Rifkind, junto a líderes religiosos, diplomáticos y académicos de Europa, América del Norte, África y Australia— enviaron una carta abierta al presidente israelí Isaac Herzog describiendo los ataques de colonos israelíes extremistas como una "abominación".
En Israel mismo, el ex primer ministro Ehud Olmert presentó públicamente su intención de recurrir a la Corte Penal Internacional en un intento de, en sus propias palabras, "salvar a palestinos e israelíes" de lo que describe como violencia de colonos israelíes respaldada por el Estado. Incluso el prominente analista político Amit Segal -una voz central en la conversación pública israelí y cercano al movimiento colono- dijo en cámara: "No hay duda de que esto es terrorismo".
Esas palabras, en ese país, en ese momento, son un terremoto.
Lo que está ocurriendo en Cisjordania: los hechos
Para entender por qué 600 académicos israelíes rompieron el silencio, hay que mirar lo que está ocurriendo sobre el terreno. Desde que comenzó la guerra contra Irán en marzo de 2026, la violencia de colonos israelíes en Cisjordania ha escalado de manera sistemática. Human Rights Watch documentó que en solo 11 días, colonos israelíes armados -tres de ellos en uniforme militar- dispararon y mataron a cinco palestinos. La ONU reportó que entre el 1 de marzo y el 27 de ese mes, más de 150 ataques de colonos israelíes resultaron en víctimas o daños materiales en aproximadamente 90 comunidades: más de seis ataques diarios.
El dato más revelador lo entregó la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) el 27 de marzo de 2026: en menos de tres meses, la violencia de colonos israelíes y las restricciones de acceso desplazaron a casi 1.700 palestinos, superando ya el total registrado durante todo 2025. Desde 2023, 38 comunidades palestinas han sido completamente vaciadas de su población. No se trata de incidentes aislados. El informe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU (OHCHR) correspondiente al período hasta octubre de 2025 documentó 1.732 incidentes de violencia de colonos israelíes con víctimas o daños materiales, un aumento respecto a los 1.400 del período anterior. En 2025, al menos 240 palestinos fueron asesinados, ya sea por colonos israelíes o por el ejército.
Los ataques perpetrados por colonos israelíes incluyen disparos con munición real contra civiles desarmados, quema de viviendas y vehículos, destrucción de cosechas de olivo, robo de ganado -en un caso documentado por OCHA, colonos israelíes robaron 150 ovejas tras golpear y atar a un pastor palestino-, profanación de tierras agrícolas, y grafitis en hebreo que dicen "muerte a los árabes".
En una aldea de la región de Nablus, un sobreviviente palestino relató ante PBS News cómo veinte colonos israelíes atacaron a su familia entera: "Ataron a todos, excepto a una bebé de cuatro meses que dormía. A todos los golpearon, incluidos los niños."
El ejército israelí confirmó, en sus propias estadísticas internas, un aumento del 27% en los llamados "crímenes nacionalistas" en Cisjordania en 2025 respecto a 2024, con los incidentes graves aumentando más del 50%.
Y sin embargo: desde 2022, no se ha registrado ni una sola condena penal de un colono israelí por el asesinato de un civil palestino en Cisjordania. De 1.500 asesinatos documentados entre 2017 y septiembre de 2025, las autoridades israelíes abrieron 112 investigaciones. Una sola condena. Una.
¿Cómo se llama eso, si no es impunidad estructural de Estado?
Lo que destruye Israel: escuelas, hospitales, el derecho de existir
La violencia física de los colonos israelíes es solo una dimensión del patrón. La otra es la destrucción metódica de la infraestructura que hace posible la vida civil palestina, ejecutada directamente por el Estado israelí.
El 20 de enero de 2026, bulldozers israelíes demolieron la sede de UNRWA en el barrio Sheikh Jarrah de Jerusalén Este, mientras fuerzas de seguridad israelíes izaban una bandera israelí sobre las ruinas. El Secretario General de la ONU, António Guterres, condenó la operación como una "entrada ilegal" a propiedad de Naciones Unidas. Días antes, el 12 de enero, fuerzas israelíes habían irrumpido en el Centro de Salud de Jerusalén operado por UNRWA y ordenado su cierre por 30 días, exigiendo además la retirada de los emblemas de la ONU.
El 27 y 28 de enero, Israel cortó el agua y la electricidad a múltiples instalaciones de UNRWA en Jerusalén Este, afectando directamente escuelas, centros de salud y puntos de servicio para refugiados palestinos en campamentos de la ciudad. La legislación que autorizó estos cortes fue aprobada por la Knesset en diciembre de 2025.
En mayo de 2025, el Ministerio de Educación israelí, acompañado de efectivos policiales, cerró seis escuelas de UNRWA en Cisjordania, colgando órdenes de cierre en sus puertas y obligando a evacuar a estudiantes y docentes, privando de educación a más de 800 estudiantes. En octubre del mismo año, las fuerzas israelíes irrumpieron en la Escuela Secundaria de Kisan, al este de Belén, alegando que la emisión escolar había abordado la causa de los prisioneros palestinos.
En marzo de 2026, Israel notificó a 37 organizaciones no gubernamentales internacionales que serían expulsadas de Gaza y Cisjordania por negarse a entregar al gobierno israelí listas completas de su personal, en lo que Human Rights Watch calificó como una politización de los requisitos humanitarios que amenaza con cortar la asistencia vital a la población civil palestina.
¿Qué se destruye cuando se demuela una escuela? ¿Qué se borra cuando se corta el agua a un hospital? ¿Qué se cancela cuando se expulsa a una familia de su hogar con una orden firmada por el Estado? Se destruye el futuro. Se borra la memoria. Se cancela la posibilidad misma de un pueblo de permanecer en su tierra. Y cuando esa destrucción es sistemática, planificada, legislada y ejecutada con impunidad, deja de ser daño colateral. Se convierte en política.
El marco jurídico: los crímenes que tienen nombre
Aquí es donde la petición de los 600 académicos israelíes adquiere su mayor peso político. Porque lo que describen no es solo moralmente insoportable. Es jurídicamente tipificable, en múltiples marcos normativos simultáneos.
La Corte Internacional de Justicia ya habló, con toda la autoridad del tribunal más importante del mundo, en julio de 2024. Su opinión consultiva es precisa y demoledora.
La CIJ estableció que los asentamientos israelíes en Cisjordania y Jerusalén Este, así como el régimen asociado a ellos, han sido establecidos y mantenidos en violación del derecho internacional. Que las políticas de Israel -desalojos forzados, demoliciones masivas de viviendas, restricciones de residencia y movimiento, confiscaciones de tierra para reasignarlas a asentamientos israelíes- violan la prohibición de transferencia forzosa de la población protegida bajo el artículo 49 del IV Convenio de Ginebra. Que las leyes israelíes implementan una separación entre palestinos y colonos israelíes en los territorios ocupados que viola el artículo 3 de la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, que prohíbe la segregación racial y el apartheid. Que Israel debe retirar a todos los colonos israelíes de los territorios ocupados, desmantelar las secciones del muro construido en Cisjordania, pagar reparaciones integrales y permitir el retorno de todos los palestinos desplazados desde 1967.
Y estableció algo aún más grave: que todos los demás Estados del mundo están legalmente obligados a no reconocer la ocupación israelí como legal y a no prestar ayuda ni asistencia para mantenerla.
El repertorio de violaciones tipificables es el siguiente:
Crímenes de guerra, bajo el derecho internacional humanitario: el asesinato deliberado de civiles, la destrucción de bienes protegidos -escuelas, hospitales, instalaciones de la ONU-, la transferencia forzosa de población civil, el uso excesivo de la fuerza, y la privación intencional de agua, electricidad y servicios básicos a la población bajo ocupación.
Crímenes contra la humanidad, bajo el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional: la persecución de una población civil por motivos étnicos o raciales, la deportación o el traslado forzoso de población, los actos de exterminio y los actos inhumanos de carácter similar cometidos como parte de un ataque generalizado y sistemático contra la población civil.
Apartheid, bajo la Convención Internacional sobre la Represión y el Castigo del Crimen de Apartheid y el Estatuto de Roma: el mantenimiento de un régimen institucionalizado de opresión y dominación sistemática de un grupo racial sobre otro. La CIJ ya estableció la separación discriminatoria entre palestinos y colonos israelíes; la Relatora Especial de la ONU y múltiples organizaciones de derechos humanos han concluido que el sistema en su conjunto constituye apartheid.
Transferencia forzosa de población, explícitamente prohibida por el artículo 49 del IV Convenio de Ginebra, codificada como crimen de guerra en Nuremberg y aplicada directamente por la CIJ a las prácticas israelíes en Cisjordania. La propia Oficina de Derechos Humanos de la ONU concluyó en marzo de 2026 que el patrón de desplazamientos "parece indicar una política israelí concertada de transferencia forzosa masiva en todo el territorio ocupado, dirigida al desplazamiento permanente", generando preocupaciones de limpieza étnica. Desde 2023, 38 comunidades palestinas han sido completamente evacuadas.
Genocidio: la Comisión de Investigación de la ONU emitió en septiembre de 2025 un informe que concluye que Israel cometió genocidio en Gaza. La Corte Internacional de Justicia tiene abierto el caso presentado por Sudáfrica bajo la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. Los expertos independientes de derechos humanos de la ONU señalaron en septiembre de 2025 que "la naturaleza colectiva y de amplio alcance del genocidio en curso se ha vuelto innegable."
Las consecuencias en un mundo que aplicara su propio derecho
¿Qué pasaría si el derecho internacional fuera aplicado con la misma energía con que fue redactado?
Netanyahu enfrentaría la ejecución de las órdenes de arresto que la Corte Penal Internacional emitió en noviembre de 2024 por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Esas órdenes siguen vigentes -la CPI rechazó en julio de 2025 el pedido israelí de retirarlas- y obligan a los 124 Estados parte del Estatuto de Roma a detenerlo si pisa su territorio. Lo mismo aplica para el ex ministro de Defensa Yoav Gallant.
Los ministros Smotrich y Ben-Gvir enfrentarían, además de los mecanismos de la CPI, sanciones individuales bajo los regímenes de derechos humanos de la Unión Europea y el Reino Unido, y eventualmente podrían ser procesados por incitación al genocidio, transferencia forzosa y crímenes de apartheid. Sus declaraciones públicas -Smotrich pidiendo la "demolición" de comunidades palestinas, Ben-Gvir celebrando la pena de muerte para prisioneros palestinos- forman ya parte del registro probatorio internacional.
Israel como Estado enfrentaría, en un mundo que aplicara sus propias normas: suspensión inmediata de todas las transferencias de armas, establecida como obligación por la Convención de Ginebra y reafirmada por la CIJ; embargo sobre el comercio con los asentamientos israelíes ilegales; suspensión de acuerdos de asociación preferencial con la Unión Europea; reparaciones integrales a la población palestina, incluyendo restitución de tierras y propiedades desde 1967, compensación económica y retorno de los desplazados; y cooperación obligatoria con las investigaciones de la CPI y los mecanismos de la ONU.
Y los Estados que continúen prestando apoyo a la ocupación israelí -vendiéndole armas, bloqueando resoluciones en el Consejo de Seguridad, manteniendo comercio preferencial con asentamientos israelíes- estarían, según la propia CIJ, en riesgo de convertirse en cómplices de actos internacionalmente ilícitos.
Lo que los académicos israelíes pusieron en palabras
Hay algo en esta carta que va más allá del catálogo de violaciones. Es el reconocimiento, desde adentro de Israel, de que la violencia de colonos israelíes no es un problema de "manzanas podridas". Es política de Estado.
Los expertos en derecho internacional son precisos en este punto. La académica Mais Qandeel, de la Universidad de Örebro, argumenta que sancionar a colonos israelíes individuales mientras el Estado continúa operando es un error de atribución jurídica: la responsabilidad es estatal, no individual. El Instituto Lieber de West Point recuerda que el artículo 43 del Reglamento de La Haya obliga a Israel, como potencia ocupante, no solo a abstenerse de la violencia sino a proteger activamente a la población ocupada y a no tolerar tal violencia por parte de ningún tercero.
Los expertos independientes de derechos humanos de la ONU lo expresaron con una claridad que pocas veces se escucha en el lenguaje diplomático: "La violencia masiva y los brutales ataques de colonos israelíes armados no pueden ser descartados como acciones de unos pocos funcionarios descarriados. Están siendo auxiliados y avalados por el Estado en todos sus niveles. Cada rama del Estado israelí -el Ejecutivo, el Parlamento y los Tribunales- ha fallado en restringir o remediar este abuso de poder."
¿Qué significa eso en términos prácticos? Significa que cuando un colono israelí dispara contra un agricultor palestino en Cisjordania, el Estado de Israel tiene responsabilidad jurídica directa. Cuando ese colono no es procesado, la responsabilidad se profundiza. Cuando un ministro del gobierno celebra esa impunidad, la responsabilidad alcanza el nivel de complicidad activa. Y cuando el aparato legislativo construye el marco normativo que hace posible todo lo anterior -la ley que autorizó cortar el agua a UNRWA, la que amplió la pena de muerte para prisioneros palestinos, la que expulsa a las ONG humanitarias- estamos ante la definición operativa de terrorismo de Estado.
El mundo observa. La humanidad toma nota.
Hay un momento en la historia de todos los grandes crímenes del siglo XX en que el registro documental existía, los testigos habían hablado, los juristas habían tipificado los hechos, y sin embargo el mundo no actuó. Ese momento -el momento en que la impunidad se convirtió en norma- es el que las generaciones siguientes no han podido perdonarse. Estamos, ahora mismo, en ese momento.
Seiscientos académicos israelíes, un Premio Nobel entre ellos, lo saben. Y por eso firmaron. Porque conocen el peso de esa firma. Porque saben que el silencio tiene un costo que la historia siempre cobra.
La pregunta que nos devuelven a todos -a los gobiernos, a las instituciones internacionales, a la prensa, a los ciudadanos del mundo que observamos- es simple y demoledora: si ni siquiera los intelectuales del propio Estado agresor pueden seguir callando, ¿qué estamos esperando los demás?
Claudia Aranda
(https://www.pressenza.com/)
CUANDO NO HAY VERDADES, SINO PROPAGANDA
No, Napoleón no era bajito. Media 1,68, cuando el promedio de los hombres de su época era de 1,65. Hacerle creer a la gente que era chiquito fue una farsa diseñada por la oficina de guerra psicológica del servicio de inteligencia militar inglés. Todos los medios de comunicación de la época salieron a operar esta mentira, especialmente los caricaturistas.
No, Ricardo III no era jorobado y deforme, esa mentira fue impulsada por la Casa Tudor, en Guerra con la Casa York de Ricardo. Pero sin duda era una pésima persona. Es dudoso que gritara: ¡Mi reino por un caballo! para huir de la batalla perdida. Pero esta se la dejamos pasar porque tiene un hermoso valor literario. Pongamos que lo dijo, aunque había tanto ruido que no estamos seguros.
No, Alemania y Austria no perdieron la I Guerra por una "cuchillada por la espalda de los judios". 110.000 judios combatieron por Alemania, y 12.000 murieron. 18.000 recibieron la Cruz de Hierro. Otros 300.000 lucharon por Austria-Hungría. Siendo el 4,5% de la población, el porcentaje de combatientes judíos superó esa proporción.
Perdieron la guerra al ser rota su línea de trincheras al cabo de cuatro años. Cuando estalló la revolución interna, ya la guerra estaba militarmente perdida.
El mito fue creado por el Alto Mando Militar para exculpar sus funestas decisiones, luego por los nazis y trasmitido por los medios de comunicación de la época.
No, el asesinato de 20.000 oficiales e intelectuales polacos en los bosques de Katyn no lo cometieron los nazis, sino los soviéticos por orden directa de Stalin. Los alidos occidentales mantuvieron la mentira para mantener la lucha contra uno de los agresores de Polonia, el Tercer Reich y seguir ayudando al otro de los agresores. Recién en 1990 los rusos reconocieron que este crimen en particular era de su autoría.
No, nunca hubo un agujero de ozono. La farsa científico-mediatica fue impulsada por crear un villano, los gases de freón, con patentes vencidas y reemplazarlos por gases de hidrocarburos, más caros y peligrosos, pero con patentes nuevas.
No, no hay calentamiento global por causas humanas, y mucho menos por el CO2. Ante las evidencias, la narrativa rotó a "cambio climático". Una estupidez, es clima porque cambia, sino no existiría esa palabra.
No, jamás existió el Sars Cov 2, nunca fue aislado, la secuencia es escrita en computadora, es virtual, y no cumple con ninguno de los cuatro postulados de Koch. Por eso ganamos todos los juicios y fuimos absueltos, sin excepción, en todas las denuncias por incumplir los mandatos de la dictadura sanitaria global.
No, lo que le inyectaron a la gente no era vacunas. Una vacuna lleva entre 30 y 40 años para su desarrollo. Incluso si pudiese reducirse este tiempo, luego del horror de la talidomida, se precisan 10 años de experimentos para poder ser utilizada.
Sí, luego de la vacunación se dispararon las trombosis, infartos, inflamaciones cardíacas y parálisis faciales en los vacunados.
Sí, la cantidad de niños autistas crece sin parar. Aunque es evidencia anécdoctica, le pido al lector no demasiado joven que recuerde si en los años 60 y 70 supo de algún niño autista en su entorno o escuela. Y que luego le pregunte a una maestra cuantos niños autistas tiene actualmente por curso.
El tragacionista cree que todo es cierto, el negacionista que todo es mentira, la realidad es que mentira y verdad están enredadas, enmarañadas como al red de pesca de un pescador impaciente.
Los estudios científicos no sirven de nada si no sabemos quien los financia. Siempre hay alguien pagando la tinta de los periódicos.
Como diría el gran Catón: "Dubitatis de omnibis res, durus testiculatis".
O sea, duda de todas las cosas, alma de cántaro.
Horacio Rivara
jueves, 23 de abril de 2026
LA MATANZA INDUSTRIALIZADA DE NIÑOS: GAZA FUE EL LABORATORIO, LÍBANO ES LA RÉPLICA E IRÁN ES LA ESCALADA (1ª PARTE)
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"No fueron daños colaterales. Fueron el objetivo. Y lo sabíamos. Y vigila- mos. Y suministramos las armas. Vetamos las resoluciones que querían evitar que sucediera. Y lo llamamos legítima defensa". |
La confesión que nadie hizo
Comencemos con la frase que todos los ministros de Asuntos Exteriores occidentales, todos los portavoces de la Casa Blanca y todos los portavoces de la Unión Europea se han negado a pronunciar en 18 meses de matanza:
Israel está matando niños. Deliberadamente. Sistemáticamente. Con nuestras armas. Con nuestro dinero. Con nuestra cobertura diplomática. Y lo estamos permitiendo.
Esa es la sentencia. No es propaganda. No es antisemitismo. No es una teoría conspirativa difundida en sitios web marginales. Es la conclusión documentada, verificada y contrastada de UNICEF, la Organización Mundial de la Salud, Human Rights Watch, Amnistía Internacional, la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, la Corte Internacional de Justicia, The Lancet y, desde enero de 2026, las propias fuentes militares israelíes, que finalmente aceptaron el recuento de muertos del Ministerio de Salud de Gaza.
Más de 21 289 niños han muerto en Gaza desde el 7 de octubre de 2023. Más de 44 500 niños han resultado heridos, muchos de ellos de forma permanente. Más de 172 niños han muerto en Líbano en seis semanas de reanudación de la guerra. Al menos 254 niños han muerto en Irán desde el 28 de febrero de 2026, incluyendo más de 165 niñas que murieron en un solo ataque contra la escuela primaria femenina Shajareh Tayyebeh en Minab. Más de 50 000 niños han muerto o resultado heridos en toda la región en menos de treinta meses.
Esto no es una guerra. Esto no es autodefensa. Esto no es una consecuencia trágica pero inevitable de complejas operaciones militares en zonas densamente pobladas. Esto es el exterminio sistemático y a escala industrial de niños árabes, financiado por Estados Unidos, posibilitado por la cobardía de Europa y ejecutado por el Estado de Israel con una precisión y una coherencia que no dejan lugar a la palabra «accidente».
Este texto no será diplomático. Ante lo que se ha cometido, la diplomacia es una obscenidad.
Antes de la mentira del 7 de octubre: El largo registro
La historia que Israel y sus aliados occidentales cuentan comienza el 7 de octubre de 2023. Según su relato, un Estado civilizado y democrático -un faro de los valores occidentales en una región convulsa- fue atacado sin previo aviso por terroristas salvajes y respondió, lamentablemente pero necesariamente, con la fuerza militar. Todo lo anterior queda borrado. Todo lo que sucedió después queda justificado.
Se trata de una mentira de tal magnitud que llamarla propaganda sería quedarse corto. Es la fabricación deliberada de amnesia histórica al servicio del genocidio.
Esto es lo que estaba sucediendo antes del 7 de octubre:
Entre septiembre de 2000 y octubre de 2023, las fuerzas israelíes asesinaron a más de 2171 niños palestinos. No en una sola operación. No en una guerra con principio y fin. De forma continua. De forma rutinaria. Como una característica inherente, no un error, de la ocupación militar. En Cisjordania, en Gaza, en Jerusalén Este: un niño por semana, año tras año, década tras década, y cada asesinato fue ignorado, procesado y castigado por nadie.
Operación Plomo Fundido, diciembre de 2008 a enero de 2009: 22 días, 1383 palestinos muertos, 333 de ellos niños. Isra' Qusay al-Habbash, de 13 años, y su prima Shadha, de 10, murieron a causa de un misil mientras jugaban en el tejado de su casa en la ciudad de Gaza. No eran combatientes. Eran niñas en un tejado. La Misión de Investigación de la ONU concluyó que la operación fue «un ataque deliberadamente desproporcionado diseñado para castigar, humillar y aterrorizar a la población civil». La pena más alta impuesta a un soldado israelí por todos los crímenes de la Operación Plomo Fundido fue de siete meses y medio, por robar una tarjeta de crédito.
Operación Margen Protector, julio-agosto de 2014: 50 días, 551 niños muertos, 3436 niños heridos, más de 1000 discapacitados permanentes, más de 1500 huérfanos. De las 180 víctimas más jóvenes -bebés, niños pequeños, menores de seis años- ninguna era combatiente. En tan solo dos días -lo que se conoció como el Viernes Negro- las fuerzas israelíes mataron a 207 personas en Rafah, entre ellas 64 niños. La investigación de B'Tselem concluyó que ningún alto mando enfrentó consecuencias legales.
Entre 2015 y 2022, las Naciones Unidas atribuyeron más de 8700 bajas infantiles a las fuerzas israelíes. Durante esos mismos años, la "lista de la vergüenza" anual del Secretario General de la ONU -que nombra a las fuerzas militares que no protegen a los niños y les exige la elaboración de planes de acción- excluyó sistemáticamente a Israel. Se incluyeron fuerzas que mataron a muchos menos niños. Israel no figuraba en la lista. Ni una sola vez en ocho años.
Tan solo en los primeros nueve meses de 2023 -antes de que cayera un solo cohete el 7 de octubre- 38 niños palestinos murieron a manos de las fuerzas israelíes en Cisjordania, convirtiéndose así en el año más mortífero registrado para la infancia palestina en la región. Save the Children lo confirmó. UNICEF lo confirmó. OCHA lo confirmó.
El 7 de octubre no creó esta realidad. La acentuó. Y la respuesta del mundo -armar al perpetrador, protegerlo de la rendición de cuentas y llamar a la escalada "legítima defensa"- es la decisión política más catastrófica desde el punto de vista moral del siglo XXI.
La taxonomía del asesinato
Seamos precisos. El asesinato de niños palestinos adopta múltiples formas, cada una documentada, cada una sistemática, cada una con la impronta de una política deliberada.
Con bombas
Un niño cada 15 minutos durante las primeras semanas de octubre de 2023. Más de cien niños murieron al día en el punto álgido de la campaña. Para septiembre de 2025, se reportaron al menos 19.424 niños muertos. Para febrero de 2026, se confirmaron 21.289. Se trata de niños atacados en sus hogares, en sus escuelas, en hospitales, en refugios, en instalaciones de la UNRWA marcadas explícitamente con coordenadas de la ONU compartidas con el ejército israelí con antelación. Las fuerzas israelíes los bombardearon de todos modos.
Por inanición
Israel impuso un bloqueo que redujo la subsistencia de 2,3 millones de personas a 245 calorías diarias, menos de la doceava parte del requerimiento mínimo humano. Los residentes se alimentaban de hierba, hierbas silvestres y agua contaminada. Para agosto de 2025, más de 54.600 niños sufrían desnutrición aguda. Jinan Iskafi tenía cuatro meses cuando falleció el 3 de mayo de 2025. Murió de marasmo -una grave desnutrición proteico-energética- porque la fórmula infantil especializada que necesitaba fue bloqueada en la frontera por decisión militar israelí. Tenía cuatro meses de vida. Fue asesinada por el bloqueo.
Amnistía Internacional revisó su historial médico.
Human Rights Watch documentó el mecanismo de bloqueo.
Oxfam lo calificó así: "Israel está tomando decisiones deliberadas para provocar la hambruna entre la población civil".
El Comité Especial de la ONU confirmó que cumple con la definición legal de utilizar el hambre como arma de guerra, un crimen según el Estatuto de Roma.
La CPI tiene jurisdicción. No ha actuado.
Por amputación.
En junio de 2024, los médicos de Gaza estimaron que 3.000 niños habían perdido una o más extremidades.
En enero de 2025, UNICEF contabilizó 4.000 niños amputados. El coordinador de la OMS advirtió que algunas amputaciones eran innecesarias, ya que se realizaban no por razones médicas, sino porque los hospitales carecían del equipo y la experiencia necesarios para brindar una atención más precisa, y porque no había tiempo: la siguiente oleada de víctimas ya estaba llegando.
Niños que perdían piernas, brazos, manos, ojos, no porque les hubiera alcanzado un arma, sino porque un bloqueo garantizaba que no existieran los instrumentos necesarios para salvarlos.
Mediante el encarcelamiento y la tortura
Desde 1967, más de 55.500 niños palestinos han sido arrestados por las fuerzas israelíes. Desde el 7 de octubre de 2023, más de 1.700 solo en Cisjordania. A diciembre de 2025, 351 niños estaban detenidos en prisiones israelíes; 180 de ellos, o el 51%, estaban detenidos sin cargos, sin juicio, basándose en pruebas secretas renovables indefinidamente. Israel negó al Comité Internacional de la Cruz Roja el acceso a cualquier detenido palestino desde el 7 de octubre de 2023. Un informe de Save the Children de 2023 encontró que el 86% de los niños palestinos detenidos fueron golpeados; el 69% sometidos a registros corporales; el 60% puestos en aislamiento; al 68% se les negó atención médica. Waleed Ahmed, de 17 años, murió en una prisión israelí en marzo de 2025. Un juez israelí concluyó que probablemente murió de inanición. En prisión. En 2025. En un estado que se autodenomina democracia.
Mediante la aniquilación psicológica.
Para agosto de 2024, se estimaba que 19 000 niños habían perdido a uno o ambos padres. A principios de 2026, la cifra superaba los 58 000. En los campamentos de desplazados, que habían sido bombardeados repetidamente, el 70 % de los niños presentaba signos clínicos de angustia psicológica: trastornos del sueño, disociación y terror incontrolable. El término utilizado por los trabajadores humanitarios —WCNSF, «Niño Herido Sin Familia Sobreviviente»— se incorporó al léxico médico en noviembre de 2023. Describe a un niño que ha sufrido lesiones físicas, ha perdido a todos los miembros de su familia y se encuentra en una situación para la que no se diseñó ningún protocolo humanitario, porque nadie había imaginado una guerra que produjera este resultado a esta escala.
Estos no son subproductos de la guerra. Son su arquitectura.
Los nombres que exige el juicio
Las estadísticas son el lenguaje de las burocracias. Los nombres son el lenguaje de la justicia. Aquí les presentamos algunos nombres.
Jinan Iskafi. Cuatro meses de edad. Gaza. Falleció el 3 de mayo de 2025 a causa de un marasmo provocado por la escasez de leche de fórmula derivada del bloqueo. Amnistía Internacional revisó su historial médico.
Abdelaziz nació prematuro en el Hospital Kamal Adwan el 24 de febrero de 2024. Su madre se alimentó principalmente de legumbres y comida enlatada. Fue conectado a un respirador artificial. El respirador dejó de funcionar cuando el hospital se quedó sin combustible. Su padre conservó su certificado de defunción. Falleció pocas horas después de nacer.
Nour al-Huda. Once años. Fibrosis quística. Ingresó en el Hospital Kamal Adwan el 15 de marzo de 2024 con desnutrición, deshidratación e infección pulmonar. Su madre declaró a Human Rights Watch: «Se le notan los huesos del pecho».
Laila Khatib. Dos años. Murió abatida a tiros en el dormitorio de su casa en Jenin por disparos de francotiradores israelíes durante la Operación Muro de Hierro, el 25 de enero de 2025. Es la víctima mortal más joven mencionada en el informe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU de octubre de 2025.
Rida Ali Ahmed Bisharat, de ocho años, y Hamza Ammar Ahmed Bisharat, de diez años, eran hermanos. Murieron el 8 de enero de 2025 en el patio de su casa en Tammun, Tubas, a causa de un misil aire-tierra israelí. Estaban desarmados. El ejército israelí admitió posteriormente que no había verificado la identidad de las víctimas antes de disparar.
Waleed Ahmed. Diecisiete años. Falleció bajo custodia israelí en marzo de 2025. Un juez israelí concluyó que probablemente murió de inanición.
Jawad Younes. Once años, Saksakieh, sur del Líbano. Acababa de acompañar a su hermano Mehdi, de cuatro años, a casa después de su partido de fútbol porque el pequeño estaba cansado. Regresó al partido. Un ataque israelí impactó la casa de su tío. Su madre dijo: «Lo presentí». Murió el 27 de marzo de 2026.
Zeinab al-Jabali. Diez años. Valle de Bekaa, Líbano. Falleció el 5 de marzo de 2026 mientras ayudaba a preparar el iftar durante el Ramadán. En 1982, el hermano de su padre, también de diez años, murió a causa de un misil israelí en el mismo país.
Las alumnas de Minab. Al menos 165 personas murieron cuando un ataque israelí alcanzó la escuela primaria femenina Shajareh Tayyebeh en Minab, Irán, el 28 de febrero de 2026. La mayoría eran niñas. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Araghchi, compartió una fotografía de ellas. El nombre de la escuela significa "El Buen Árbol".
Los niños de la familia al-Najjar. Nueve hermanos murieron en Khan Younis en mayo de 2025. Todos menores de 12 años. Fueron rescatados de entre los escombros de su casa. Uno sobrevivió, aunque con heridas graves.
Estos son diez nombres de un registro que contiene más de veintiún mil. Cada uno tenía un nombre antes de convertirse en un número. La historia exige que digamos sus nombres. La historia también exige que nombremos a los responsables.
Laala Bechetoula
(Fuente: https://www.globalresearch.ca/; visto en https://www.verdadypaciencia.com/)
EE.UU. CONCENTRA MÁS DE LA MITAD DE SU FLOTA DE SUPERFICIE FRENTE A IRÁN
El despliegue naval estadounidense frente a Irán no tiene precedentes desde la Guerra del Golfo. El USS Abraham Lincoln opera en el Mar Arábigo ejecutando el bloqueo de Ormuz. El USS George H.W. Bush acaba de llegar al Mar Arábigo tras rodear África para evitar el Bab el-Mandeb. El USS Gerald R. Ford, que acumula el despliegue más largo de un portaaviones estadounidense desde la Guerra Fría con 296 días en el mar, cruzó el Canal de Suez y opera en el Mar Rojo tras volver ayer de semanas de reparaciones, tras afirmarse que tardaría 14 meses. Se desconoce si fue reparado por completo.
En total: tres grupos de ataque de portaaviones, un grupo anfibio listo con el USS Tripoli, un submarino de misiles clase Ohio y 25 destructores Arleigh Burke. Más de la mitad de la flota de superficie estadounidense en un solo teatro de operaciones. Con una carga estándar de Tomahawks por destructor más los del submarino, la flota acumula cerca de mil misiles de crucero listos para operar.
El despliegue incluye además transporte aéreo masivo con aviones C-5 y C-17 hacia Jordania y Arabia Saudita, ejercicios de asalto anfibio en Baréin y vuelos de reconocimiento sobre islas iraníes, confirmados por seguimiento en tiempo real de fuentes abiertas. No es posicionamiento defensivo. Es la arquitectura de una ofensiva.
Irán lee el mismo mapa. Según Tasnim, agencia vinculada al CGRI, Teherán considera este despliegue compatible con dos escenarios: presión psicológica para forzar concesiones en la negociación, o cobertura para un ataque sorpresa. Su conclusión es que el segundo escenario es más probable que el primero.
El alto al fuego venció ayer, 22 de abril. Las negociaciones en Islamabad están trabadas. Y EEUU tiene concentrada frente a Irán una fuerza naval que no se veía en la región desde hace tres décadas. Los números hablan solos.
(Fuente: Conflictos Militares del Siglo XXI)
¿QUIÉN FINANCIÓ LOS ATAQUES DEL 7 DE OCTUBRE DE 2023? LA RESPUESTA TE SORPRENDERÁ
35 millones de dólares al mes. En maletas. En efectivo estadounidense. Entregado a Hamás. Aprobado por Netanyahu. Durante años.
Un documental titulado “The Bibi Files” (se puede ver subtitulado aquí), publicado en la red TCN de Tucker Carlson y dirigido por el cineasta ganador del Oscar Alex Gibney, afirma que el gobierno del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu aprobó durante años el envío de unos 35 millones de dólares mensuales en efectivo desde Qatar hacia Gaza, controlada por Hamás, antes de los ataques del 7 de octubre de 2023. En total, la cifra habría superado los 1.000 millones de dólares. El dinero se entregaba en maletas llenas de dólares, con escolta, según el documental, de la seguridad israelí.
La película sostiene que esto formaba parte de una estrategia deliberada de “divide y gobierna”: mantener a Hamás en Gaza y a la Autoridad Palestina en Cisjordania, evitando una unidad política y permitiendo a Netanyahu argumentar que no había un interlocutor real para la paz. El exministro de Defensa israelí Avigdor Lieberman, que renunció a su cargo, dijo que el ataque del 7 de octubre fue una “consecuencia” de la decisión tomada en 2018 de seguir con estos pagos. Netanyahu, por su parte, ha defendido que el objetivo era mantener la calma en la frontera sur de Israel.
El documental está prohibido en Israel por leyes de privacidad relacionadas con investigaciones policiales. Incluye grabaciones filtradas de interrogatorios vinculados a casos de corrupción de Netanyahu. Aun así, se ha vuelto viral en todo el mundo.
miércoles, 22 de abril de 2026
EE.UU. ACTIVA MODO ECONOMÍA DE GUERRA … Y EL MENSAJE ES CLARO
El Pentágono ya no está pensando en la guerra actual … está preparándose para la siguiente.
Según The Wall Street Journal, funcionarios de defensa se reunieron con líderes de gigantes industriales como General Motors y Ford Motor Company para discutir algo que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial: convertir capacidad automotriz en producción militar.
No es simbólico. Es estructural.
También están en conversaciones con GE Aerospace y Oshkosh Corporation.
¿La razón? La guerra con Irán dejó una conclusión incómoda:
- Los misiles Tomahawk se consumieron a un ritmo 9 veces mayor al de reposición anual
- Se agotaron los sistemas PrSM disponibles
- Y los interceptores Patriot quedaron bajo presión en toda la región
Traducción: la maquinaria militar de EE.UU. no está diseñada para guerras prolongadas de alta intensidad.
Esto es un punto de inflexión.
Durante décadas, la industria de defensa operó bajo lógica de disuasión: producción limitada, alta tecnología, bajo volumen.
Pero los conflictos actuales están demostrando otra cosa:
La guerra moderna vuelve a ser de alto consumo, alta rotación y desgaste industrial.
Y ahí es donde entra Detroit.
- Producción masiva
- Optimización de líneas de ensamblaje
- Escalabilidad inmediata
Exactamente lo que los contratistas militares tradicionales no pueden hacer con rapidez.
Pero hay un detalle clave:
Adaptar fábricas de autos para producir misiles no es inmediato.
Implica rediseño industrial, cadenas de suministro nuevas y certificaciones militares.
Esto no es una solución de semanas … es una señal de largo plazo.
Mientras Donald Trump afirma que la guerra está cerca de terminar, el Pentágono está haciendo lo contrario: prepararse para más conflictos.
EE.UU. está reconociendo una verdad incómoda: su poder militar depende de su capacidad industrial. Y hoy, esa capacidad necesita reconfigurarse. Cuando una potencia empieza a movilizar su industria civil hacia la guerra … no está cerrando un conflicto. Está anticipando el siguiente.
(Fuente: La granja humana)
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