ASTILLAS DE REALIDAD
Contrainformación que no encontrarás en los medios oficiales y pistas que ayuden al despertar ciudadano y espiritual
lunes, 27 de abril de 2026
¿HA SIDO UN MONTAJE EL SUPUESTO ATENTADO CONTRA TRUMP?
“Algo huele mal en este presunto intento de asesinato contra Trump”, afirma el ex espía de la CIA Larry Johnson.
“En primer lugar, el Servicio Secreto lleva un ejército de agentes para proteger a Trump en especial por los dos atentados anteriores. Y este hombre, Cole Thomas Allen, puede pasar uno de los perímetros de seguridad del Servicio Secreto? Como es eso posible?”, se pregunta.
“En segundo lugar, el Servicio Secreto se llevó primero al vicepresidente y no a Trump. Pero que es eso? Cuando se ha visto algo así? Lo pueden ver perfectamente en el video. Primero aparecen los guardaespaldas del vicepresidente y se lo llevan corriendo. Tienen que pasar unos treinta segundos para que se lleven a Trump. Eso no tiene ningún sentido”, continúa.
“Hay mucha especulación de cómo favorece esto a Trump. A mí no me extrañaría que las autoridades supieran que esto iba a ocurrir y simplemente dejaron que sucediera”, agrega.
“Nunca sabes qué hay detrás de algo así. ¿Recuerdan el supuesto operativo relacionado con Irán para supuestamente matar a Trump? Una estupidez. Ese hombre fue arrestado en Singapur por drogas. Ya sabemos que Singapur es un país muy muy duro con todo el tema de las drogas pero el hombre salió en libertad. ¿Saben que significa eso? Que se convirtió en informante de la DEA, sino jamás hubiera sido puesto en libertad. ¿Y luego lo acusan de planificar el asesinato de Trump? ¿Trabajando para la DEA, la agencia antidrogas de EEUU? Por favor, que ridículo”, afirma.
“Aquí algo huele mal”, insiste.
(Visto en la Red)
¿ESTÁN RELACIONADAS LAS ESTELAS QUÍMICAS QUE ESPARCEN LOS AVIONES CON EL PROGRAMA HAARP?
En estos días de primavera, estamos asistiendo al espectáculo dantesco –al cual ya estamos acostumbrados- del rociado de nuestros cielos con inagotables estelas que cambian el color del cielo en el transcurso de unas horas. Cualquier observador que haya mirado el cielo durante años, sabrá que esas estelas no son como las de antes que se disipaban en unos segundos, sino que no desaparecen, se expanden y dejan el cielo blanquecino.
La pregunta es: ¿esas estelas forman parte de algún experimento “científico”?
Harald Kautz (investigador científico de nacionalidad alemana) dice que, desde una perspectiva técnica y operativa, la respuesta al enunciado de este artículo es un SÍ rotundo. Según Kautz, la relación entre los aerosoles atmosféricos (chemtrails) y estaciones como HAARP (y sus “hermanas” más modernas como EISCAT en Europa o las instalaciones en China) es la de hardware y software: uno no funciona sin el otro.
Harald Kautz explica cómo funciona este vínculo fuera de la narrativa oficial:
1. El cielo como una "placa de circuito"
HAARP es un transmisor de radiofrecuencia de alta potencia que bombardea la ionosfera. Sin embargo, el aire limpio es un pésimo conductor.
El vínculo
Para que las ondas de HAARP tengan un efecto físico tangible en la atmósfera inferior (donde vivimos), necesitan un medio conductor. Los aerosoles de bario, aluminio y grafeno rociados por aviones actúan como un "puente".
La función
Estos metales convierten la atmósfera en un plasma que puede ser manipulado. HAARP envía la energía y la estela de avión coloca el material que recibe y canaliza esa energía. Fuente: Scientific American: “Geoengineering and Atmosphere”.
2. La creación de "lentes" y "espejos"
Cuando HAARP enfoca sus ondas en un área saturada con estos aerosoles metálicos, se produce un fenómeno de calentamiento selectivo.
La mecánica
Al calentar estos metales suspendidos, el aire a su alrededor se expande. Esto hace posible crear una "lente" de alta presión o un "vacío" de baja presión a voluntad.
El uso real
Al mover estas masas de aire, pueden desviar la corriente en chorro. Si mueves la corriente en chorro, mueves el clima de un continente entero. Puedes empujar un frente de lluvia hacia un país aliado o condenar una región enemiga a una sequía absoluta. Fuente: Fuerza Aérea de EEUU: “El clima como un multiplicador de fuerzas”.
3. El radar de "sobre el horizonte" (OTH)
Las grandes distancias desde la Tierra impiden que los radares normales vean más allá de unos pocos cientos de kilómetros.
El vínculo
HAARP rebota las ondas de la ionosfera para ver más lejos, pero la señal suele ser débil. Al inyectar capas de partículas metálicas usando aviones, crean una capa reflectante artificial a una altitud inferior.
El resultado
Esto permite la vigilancia total y la guía de armas a miles de kilómetros de distancia con una precisión que el GPS (que es vulnerable) no puede garantizar. El cielo se convierte en una pantalla de radar activa 24 horas al día.
En definitiva, sin los metales en el aire HAARP sería sólo un experimento científico; con ellos, es un sistema de armas global capaz de controlar el clima, las comunicaciones y, potencialmente, la biología de los seres vivos.
Si actualmente los militares disponen de tecnología suficiente para hacer este tipo de cosas, ahora se entiende mejor la machacona propaganda del “cambio climático antropogénico”. Porque entonces igual el clima sí está cambiando por la acción del hombre; eso sí, manipulándolo mediante tecnología y no por las emisiones de CO2 como nos quieren hacer creer.
Bien es verdad que desde siempre hemos conocido sequías, inundaciones y todo tipo de fenómenos meteorológicos adversos. Sin embargo, lo que no habíamos visto, hasta ahora, es la frecuencia tan elevada con la que se han producido este invierno.
En España, este invierno hemos estado prácticamente dos meses sufriendo borrasca tras borrasca sin parar. Pero no una borrasca cualquiera, sino una serie de borrascas seguidas, a cada cual más dañina, que han devastado la Península Ibérica de norte a sur con inundaciones, árboles arrancados de cuajo por el fuerte viento y ríos que han multiplicado varias veces su caudal. Y así día tras día durante casi dos meses. He de decir, que esta cantidad tan seguida de borrascas destructivas nadie las recuerda por estos lares.
Y lo mismo ocurre con la calima. Desde hace unos años, en España venimos sufriendo unos episodios de calima cada vez más frecuentes nunca antes vistos.
La cuestión es si esta serie de fenómenos son producidos por la propia naturaleza o provocados intencionadamente (o negligentemente) por alguna tecnología capaz de mover la corriente en chorro.
Según la Organización Meteorológica Mundial, “una corriente en chorro es una fuerte y estrecha corriente de aire concentrada a lo largo de un eje casi horizontal en la alta troposfera o en la estratosfera, caracterizada por una fuerte cizalladura vertical y horizontal del viento. Esta corriente determina la trayectoria de tormentas y masas de aire frío/cálido, siendo fundamental para el clima”.
Si lo que dice Harald Kautz es cierto, y los militares son capaces de desviar la corriente en chorro, entonces no hay la menor duda de que están capacitados para manipular el tiempo atmosférico. Por lo tanto, todos esos fenómenos atmosféricos fuera de lo común, que cada vez se producen con más frecuencia, bien podrían deberse a la manipulación del clima y no a la estúpida idea de que es el CO2, causado por la actividad humana, el culpable.
Y tú, ¿qué piensas?
(https://pepeluengo2.blogspot.com/)
¿DE VERDAD ÉSTE ES EL EJÉRCITO "MÁS MORAL DEL MUNDO"?
Porque yo solo veo a una caterva de descerebrados incapaces de la menor empatía y entregados al asesinato, el robo, la humillación, la violación y la tortura, que se saben impunes porque sus mandos no solo miran hacia otro lado cuando se entregan a todo tipo de excesos, sino que los estimulan en ese camino de odio y depravación. Matones que se toman fotografías con la ropa interior de las mujeres cuyas casas destruyeron, y a las que posiblemente asesinaron con sus familias, publicadas por ellos mismos para presumir de sus "hazañas". Fanáticos que se ensañan con los símbolos de la fe que no comparten, y cuya llamada al perdón y la reconciliación solo despierta su burla.
domingo, 26 de abril de 2026
LA MATANZA INDUSTRIALIZADA DE NIÑOS: GAZA FUE EL LABORATORIO, LÍBANO ES LA RÉPLICA E IRÁN ES LA ESCALADA (2ª PARTE)
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Un nuevo documental sobre el asesinato de Hind Rajab pone de manifiesto una socie- dad israelí profundamente enferma, arrastrada a los rincones más oscuros por una ideología racista que afirma que las vidas judías importan, pero las palestinas no. |
La geografía de la impunidad se expande: Líbano, Irán
Gaza fue el laboratorio. Líbano es la réplica. Irán es la escalada. La doctrina trasciende fronteras con la coherencia de una política, no con el caos de una guerra.
En Líbano, desde el 2 de marzo de 2026: 172 niños muertos, 600 niños muertos o heridos, casi 390.000 niños desplazados. Las fuerzas israelíes han atacado viviendas lejos de cualquier línea del frente, en barrios de población mixta considerados seguros, en edificios de apartamentos sin presencia militar, sin previo aviso, en la madrugada, durante el Ramadán, durante el iftar, mientras las familias comían juntas. Al ser consultado, el ejército israelí no negó que hubiera niños muertos. Afirmó haber atacado "instalaciones de Hezbolá". No proporcionó pruebas. No mencionó objetivos. No enfrenta consecuencias.
En Irán, desde el 28 de febrero de 2026: al menos 254 niños han muerto en ataques estadounidenses e israelíes, según la organización de derechos humanos HRANA. El total de víctimas civiles en Irán asciende a 1701. Un análisis de BBC Verify confirmó que misiles de precisión estadounidenses impactaron edificios residenciales y un polideportivo en la ciudad de Lamerd, causando la muerte de 21 personas, entre ellas 4 niños. Al menos 65 escuelas fueron atacadas en todo Irán, al menos 14 centros médicos y más de 5500 viviendas. Una investigación militar interna estadounidense sobre la masacre en la escuela de niñas de Minab reconoció que el ataque se debió a "datos de puntería obsoletos". Así es como Estados Unidos denomina a las 165 niñas muertas: datos de puntería obsoletos.
Mientras se mantenía el alto el fuego entre Islamabad e Irán, Netanyahu anunció públicamente que Líbano «no formaba parte del alto el fuego» y continuó bombardeándolo por cuadragésimo quinto día consecutivo. Lo dijo abiertamente. Sin vergüenza. Porque nunca ha tenido motivos para sentir vergüenza.
Este patrón no es una coincidencia. Es una doctrina: matar suficientes niños, en suficientes países, con la suficiente constancia, hasta que el mundo acabe aceptando el infanticidio como una característica permanente del panorama de Oriente Medio, tan natural como el clima, tan inevitable como la geografía. Los bebés de Gaza, las escolares de Minab, los futbolistas de Saksakieh: todos reducidos a una categoría llamada «el precio de la seguridad regional».
¿Seguridad para quién?
Trump, Estados Unidos y el negocio de matar niños
Donald Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025 con la promesa de acabar con las guerras. No acabó con ninguna. Empezó una: la guerra contra Irán, lanzada conjuntamente con Israel el 28 de febrero de 2026, en la que misiles Tomahawk y misiles de precisión estadounidenses atacaron ciudades iraníes, matando a niños en escuelas y a civiles en reuniones para romper el ayuno durante el Ramadán. Trump la calificó como un intento de "inducir un cambio de régimen". Describió al liderazgo supremo de Irán como un régimen que "oprime a su pueblo". Afirmó que el pueblo iraní merecía la libertad.
Las estudiantes de Minab eran iraníes. No recibieron libertad. Recibieron un misil estadounidense. Ciento sesenta y cinco de ellas.
Trump envió 3.800 millones de dólares en ayuda militar anual a Israel al regresar al poder. Aceleró las transferencias de armas que la administración Biden había suspendido. Trasladó la embajada estadounidense a Jerusalén. Reconoció la soberanía israelí sobre los Altos del Golán. Respaldó la anexión de Cisjordania. Vetó las resoluciones de alto el fuego del Consejo de Seguridad de la ONU. Bloqueó la jurisdicción de la Corte Penal Internacional sobre funcionarios israelíes. Calificó a Benjamin Netanyahu como «el mayor líder en la historia de Israel». No asistió al funeral de ningún niño palestino.
Durante tres décadas, Estados Unidos ha sido el principal patrocinador financiero, el principal proveedor de armas, el principal escudo diplomático y el principal propagandista del Estado de Israel. Cada bomba lanzada sobre una escuela de Gaza lleva un número de serie estadounidense. Cada misil que impactó en un edificio de apartamentos libanés fue pagado con los impuestos de los contribuyentes estadounidenses. Cada veto que impidió una resolución de alto el fuego de la ONU fue emitido por un diplomático estadounidense con pleno conocimiento de lo que su veto permitía que continuara. Esto no es una acusación. Esto es un análisis exhaustivo.
En octubre de 2024, 99 trabajadores sanitarios estadounidenses que habían prestado servicio en Gaza escribieron al presidente Biden para señalar que, según los indicadores estándar de seguridad alimentaria, al menos 62 413 muertes en Gaza se debieron a la inanición -la mayoría de ellas de niños pequeños- y al menos 5000 a la falta de acceso a la atención médica para enfermedades crónicas. Escribieron al presidente de Estados Unidos, quien no respondió modificando su política. En cambio, envió más armas.
Estados Unidos no solo apoya a Israel, sino que es su socio operativo en el asesinato de niños. En el contexto de la mortalidad infantil palestina, la distinción entre ambos gobiernos es irrelevante.
Y Trump, que llegó al poder por segunda vez con la promesa de ser el hombre que diría la verdad que nadie más se atrevía a decir, que se autodenominó enemigo del establishment corrupto, que afirmó representar a los trabajadores olvidados contra una élite global: este es el hombre que eligió, como logro culminante de su política en Oriente Medio, bombardear una escuela de niñas en el sur de Irán y enviar más dinero a un gobierno que deja morir de hambre a los bebés en Gaza. La hipocresía no es casual. Es el resultado.
La cómoda cobardía de Europa
Si Estados Unidos es el cómplice armado, Europa es el espectador bien vestido que presenció el crimen, se aseguró de que nadie lo viera y se fue a casa a cenar.
Desde octubre de 2023, los gobiernos europeos han emitido comunicados de preocupación. Han manifestado profunda inquietud. Han pedido pausas humanitarias. Han votado a favor de resoluciones no vinculantes de la ONU. Han enviado pequeñas cantidades de ayuda que Israel ha bloqueado en la frontera. Han asistido a conferencias donde se ha debatido la situación con semblante serio y las manos vacías. Y, además, han continuado exportando armas a Israel, han renovado acuerdos comerciales, han invitado a funcionarios israelíes a sus capitales y han permitido que medios de comunicación estatales informaran a sus poblaciones de que lo que ocurría en Gaza era un «conflicto entre dos bandos».
El Reino Unido vendió armas a Israel por valor de 69 millones de libras esterlinas en 2023. Alemania continuó exportando armas durante meses después del 7 de octubre. Francia mantuvo relaciones diplomáticas y comerciales durante todo el proceso. Italia dudó y continuó exportando. Los tribunales neerlandeses ordenaron legalmente a los Países Bajos que detuvieran las exportaciones de componentes del F-35 a Israel, pero encontraron maneras de retrasar el cumplimiento.
La Unión Europea habla de su «orden internacional basado en normas» con el fervor de una religión. Resulta que dichas normas se aplican a la invasión rusa de Ucrania con una rapidez y determinación ejemplares. No se aplican al asesinato de 21.000 niños palestinos. El orden, en realidad, se basa en la preservación de los intereses estratégicos occidentales, no en la protección de la vida de los niños árabes.
Este doble rasero no es un defecto de la política exterior europea, sino su principio rector. La vida de los árabes siempre se ha valorado de forma distinta en la cosmovisión europea. Los niños de Gaza no son lo suficientemente europeos como para que sus muertes constituyan una crisis de conciencia. Son lo suficientemente distantes, lo suficientemente morenos, suficientemente musulmanes, suficientemente palestinos, como para ser tratados como una «situación humanitaria que requiere una solución política». Sus muertes son una situación. Las necesidades militares israelíes son un compromiso.
Lo que Europa ha demostrado, con absoluta claridad, durante estos treinta meses, es que el «Nunca más» -la promesa fundamental de la civilización europea posterior al Holocausto- siempre fue condicional. Significaba: nunca más para nosotros. No significaba: nunca más para nadie. Ciertamente no significaba: nunca más, ni siquiera cuando el Estado establecido en nombre de los supervivientes del Holocausto es el que comete los asesinatos.
Esto no es una paradoja. Es una política. Y cada ministro de Asuntos Exteriores europeo que haya firmado otra declaración de preocupación al aprobar otra licencia de armas tiene la responsabilidad moral y legal personal por lo que esas armas han hecho a los niños de Gaza, Líbano e Irán.
Laala Bechetoula
(Fuente: https://www.globalresearch.ca/; visto en https://www.verdadypaciencia.com/)
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