martes, 12 de mayo de 2026

YO DISIDO, ES MI DICISIÓN, DISIDA USTED



Disidir: Del lat. dissidēre. Separarse de la común doctrina, creencia o conducta.
 Raíz del participio "disidente".


Apreciados lectores:

Quizá no nos hemos dado cuenta, tal vez ha sido un proceso paulatino que nos ha ido embaucando progresivamente sin nuestro consentimiento explícito; pero lo cierto es que hemos perdido en gran parte la capacidad de escuchar con cariño las opiniones de otros.

¿En qué momento decidimos dejar de escuchar a alguien en cuanto un leve atisbo en sus palabras denota que no piensa exactamente como nosotros?

Creo que no lo hemos elegido, estoy convencido de que nos lo han inoculado sin que nos diéramos cuenta.

Nunca me gustó que me dijeran “estoy completamente de acuerdo con usted”, porque de inmediato pienso que a esa persona no le he aportado absolutamente nada.

Esa frase me la escriben a menudo en las redes para agasajarme, pero me causa inquietud. Es mucho más excitante cuando alguien le dice a uno que no está de acuerdo en nada o en muchas cosas, pero que, sin embargo, le encanta leerte. Esto último sí que es precioso.

¿Por qué nos embarga el sesgo de confirmación por encima de la curiosidad intelectual? A mí me fascina tratar de entender a quien ha llegado a conclusiones diferentes a las que he llegado yo, eso aporta, estar de acuerdo en todo me deja frío.

La obsesión de un zoólogo es tratar de entender a los animales, cómo piensan, por qué actúan como lo hacen, qué hay detrás de su comportamiento más complejo. Por eso estamos adiestrados para entender al león, no para estar de acuerdo o no con él. Vemos al otro mamífero como lo que es, no tratamos de convencerlo. Este ejercicio que parece trivial es muy importante a la hora de enfrentarnos a otros especímenes de nuestra propia especie.

Por eso hay tantos zoólogos anglosajones que escriben libros de éxito acerca de temas sociales, nuestra forma de analizar al ser humano es la misma que si intentáramos entender a una sociedad de hormigas.

No quiero ser una hormiga, ni me interesa convertir a esos insectos en fernanditos, solo trato de entender por qué hacen lo que hacen.

Pero resulta que algo que debería ser muy normal, se ha convertido en extraordinario en nuestro mundo algoritmizado donde solo nos muestran lo mismo que pensamos.

También tengo algo muy claro, la gente auténtica es interesante sea de la tribu que sea. Hay una búsqueda social de lo genuino, la profusión de vendedores de alfombras y flautistas de Hamelin ha credo en todas las personas intelectualmente inquietas la búsqueda incesante de autores verdaderos que se crean lo que dicen, que luchen por una causa honesta, y que sean coherentes. En cuanto vemos a uno, lo abrazamos como a una reliquia valiosa, porque son cada vez más escasos.

Nos quieren convencer de que lo inteligente es disimular, de que el que es discreto gana, de que ocultar los pensamientos y evitar luchar por la justicia es lo adaptativo. Y después están los falsos héroes, los que fingen disidir, los que solo lo hacen cuando les favorece o les prestigia, de esos ahora hay muchos. Vayan a los primeros meses de 2020 y verán que la mayoría estaban debajo de la cama esperando a que pasara la tormenta. Cuando hacerse el nega empezó a estar de moda, todos enarbolaron la bandera de la conveniencia; es óptimo recolectar las mieles de la valentía sin ninguna de sus vicisitudes negativas.

Así que, queridos, disidamos entre nosotros a más no poder; disidamos hasta con nuestra sombra, leamos a quienes no se apuntan siempre a caer bien, porque eso lo sabemos hacer todos, a quienes nos sueltan verdades incomodas de vez en cuando, a quienes les dicen eso de “eres tu peor enemigo ¿qué te costaría callar eso?” Cuanto más conozco a las personas que obran así, menos me apetece ser uno de ellos. Estar todo el día midiendo frases para parecer estupendo me aburre soberanamente, y me parece una pésima idea de vida. No quiero caer bien a nadie que no conozca mis grises, por eso los muestro; si no le gustan, usted tampoco me va a aportar nada.

La vida es demasiado corta para perder ni un segundo con personas cuyo único afán es agradar para ser popus. Los bienqueda me causan ictericia pertinaz.

No hagamos como con la comida, que no nos importe más el aspecto exterior que el sabor, la calidad y el aporte nutricional de dentro. No me comeré ninguna manzana, pero mucho menos la que más brille, esa que me ofrezca una serpiente sonriente.

Fernando Lopez-Mirones
(https://t.me/elaullido/)

LA MALDAD DE LOS MANDATARIOS ISRAELÍES, RESUMIDA EN UNA IMAGEN


Durante la celebración de sus 50 años, la esposa del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, le entrega un pastel con un diseño de una soga, en alusión a la ley de pena de muerte que él promueve.

En el video se ve cómo, tras recibir el pastel, posa sonriendo mientras le hacen fotografías.

A esta gente la perspectiva de matar les hace inmensamente felices.

Están mucho más enfermos de lo que la mayoría puede imaginar.

KARINA ACEVEDO ACLARA LO QUE INTERESA SABER SOBRE EL "CANTAVIRUS"


Una clase de una hora para convertirse en experto de Hantavirus (y otros virus) y vacunarse contra la ignorancia y el miedo

lunes, 11 de mayo de 2026

ACTOR DE CRISIS DETECTADO EN LA PUESTA EN ESCENA DEL BARCO "INFECTADO"



En un crucero con capacidad para más de 200 personas, se nos dice que
15 han contraido un raro "cantavirus" después de 40 días. Rosmarin, 
criatura, ¿no crees que estás dramatizando un poco? ¿y no crees tam-
bién que se nota mucho que estás leyendo las jeremiadas que sueltas?
Hay actores de raza, y actores de "razzie", y a ti nunca te confundirán
con Lawrence Oliver, sobre todo si no memorizas tu patético monólogo

Cada día se le va más el plumero a los muñidores de todo este circo pre-plandémico. La muestra más obvia es el recurso al mastuerzo que, desde el lazareto flotante, nos ha ido lanzando mensajes intranquilizadores de acuerdo con las necesidades de una mafia farmacéutica que necesita crear una psicosis colectiva, un clásico "crisis actor" que con voz lastimera nos comunicaba su angustia e incertidumbre por el encierro en el Hondius.



Pobre hombre, primero le toca padecer el Coronabicho y ahora esto. Los hay que tienen mala suerte, pero también los que se quedan encasillados en el mismo papel y lo repiten una y otra vez ante la desmemoria de las masas.


De promover las "vacunas" Covid a intentar dar pena con su desgracia marinera. Solo que no ha sido un tuerto quien le ha mirado, sino la agencia de "casting" del Centro de Asuntos Públicos de Jerusalén (JCFA), un destacado centro de estudios especializado en diplomacia y política de seguridad en Oriente Medio donde jóvenes talentosos (ejem) encuentran salidas a su vocación de histriones a cambio de no prestar servicio militar, y en el que se encontraba hace diez años, justo antes de asumir su fachada de "influencer" viajero proclive a las desgracias "imprevistas".


Pillado a la primera. Si es que el cutre-montaje no llega ni a 
relleno de "Cine de barrio". Como mucho, "cine poligonero"

El entorno del "figurante" éste resulta también de lo más sospechoso: Su marido, Alex Cestari, es abogado en Boston y trabaja para un banco de inversión, mientras que su hermana, Rachel Rosmarin, trabaja en Hagerty Consulting, empresa especializada en salud global y recuperación ante desastres. Parece que el negocio sanitario planea sobre el sobreactuado farsante.

¿No va siendo hora de renovar la plantilla de actores de crisis?

(Fuente: https://t.me/guerrerosestoicos/)

EL "CANTAVIRUS", EXPLICADO SIN TREMENDISMO NI DEMAGOGIA



El hantavirus suele generar preocupación cada vez que aparece en las noticias, pero la información y la prevención siguen siendo las mejores herramientas para reducir riesgos sin caer en el miedo. Conocer cómo se transmite, cuáles son los síntomas y qué medidas realmente funcionan para evitar el contagio permite actuar con tranquilidad, especialmente en zonas rurales o durante actividades al aire libre. En este artículo se explica de forma clara y sencilla todo lo que necesitas saber sobre el hantavirus y cómo protegerte correctamente ...

El hantavirus no es una enfermedad nueva. Se conocen brotes desde los años noventa en Estados Unidos, y en Sudamérica ha habido episodios graves, como el de la región patagónica a fines de los noventa, con decenas de muertos. Pero para el público general, sigue siendo un misterio.

Se trata de un virus que vive en roedores. Los ratones silvestres lo portan sin enfermarse, pero lo eliminan a través de la orina, las heces y la saliva. Cuando esas secreciones se secan, el virus se convierte en partículas microscópicas que quedan en el polvo. Al ingresar a un ambiente cerrado o removerse la tierra, esas partículas se dispersan en el aire.

El contagio humano ocurre principalmente por inhalación. Una persona respira ese polvo contaminado y el virus se aloja en sus pulmones. De allí puede pasar a la sangre y desencadenar una reacción grave.

Otras formas de contagio menos comunes incluyen el contacto directo con excrementos o saliva de roedores y llevarse las manos a la boca o nariz, el consumo de alimentos contaminados o, en rarísimas ocasiones, una mordedura de roedor infectado.

Existen variantes del virus según la región. En América, la forma predominante es el síndrome cardiopulmonar y por hantavirus, que afecta los pulmones y puede llevar a insuficiencia respiratoria rápidamente. En otras partes del mundo, como Europa y Asia, hay variantes que afectan más a los riñones.

Los síntomas

El gran problema del hantavirus es que al principio parece una gripe común. Los primeros síntomas incluyen fiebre alta, dolores musculares intensos, fatiga extrema, dolor de cabeza, escalofríos, náuseas o vómitos. Casi nadie va al médico con eso. Se toman un paracetamol y esperan a que pase.

Pero entre el cuarto y el décimo día, si el virus evoluciona, aparecen los síntomas respiratorios. Aparece tos seca, dificultad para respirar, sensación de opresión en el pecho. Los pulmones se llenan de líquido y la sangre deja de oxigenarse bien. En esta etapa, la persona puede deteriorarse en cuestión de horas.


(Hacer click sobre la imagen para ampliar)

La tasa de mortalidad varía según la región y el tipo de virus, pero puede llegar al cuarenta por ciento. No es una enfermedad que se pueda tomar a la ligera.

La prevención

No hay vacuna contra el hantavirus. La prevención es la única herramienta real.

Las recomendaciones son claras, pero requieren cambiar algunos hábitos, especialmente en zonas rurales o para quienes realizan actividades al aire libre.

Antes de entrar a un lugar cerrado y abandonado

Ventilar es lo primero. Si se va a entrar a una cabaña, galpón, bodega o casa que ha estado cerrada durante semanas o meses, hay que abrir todas las puertas y ventanas y dejar que el aire circule durante al menos treinta minutos antes de ingresar.

No barrer en seco. Es el error más común. Barrer levanta el polvo y con él las partículas del virus. Si hay excrementos secos de roedores, lo que hay que hacer es rociarlos con una solución de lavandina diluida (una parte de lavandina por diez de agua). Dejar actuar treinta minutos y luego recoger los restos con un trapo húmedo, no con escoba.

Usar protección. Mascarilla (preferentemente N95) y guantes de goma. Al terminar, lavarse bien las manos con agua y jabón.

En la vida cotidiana en el campo

No dejar comida o basura al alcance de los roedores. Almacenar alimentos en recipientes herméticos. Tapar los agujeros por donde puedan entrar ratones a la vivienda. Mantener el pasto corto alrededor de la casa. No acumular leña o escombros cerca de las paredes.

En actividades al aire libre

Acampar solo en lugares habilitados. No dormir directamente sobre el suelo. Mantener la comida en envases cerrados. No beber agua de fuentes naturales sin hervir o filtrar adecuadamente.

El tratamiento

No hay un medicamento antiviral específico que cure el hantavirus. El tratamiento es de soporte. Consiste en oxigenoterapia, asistencia respiratoria mecánica en casos graves, control de líquidos y monitoreo cardíaco y respiratorio.

Cuanto antes se reciba atención médica, mejores son las probabilidades de sobrevivir. Por eso, ante la sospecha, hay que ir al hospital sin demora. No esperar a que la fiebre baje sola.

La transmisión entre humanos

En la mayoría de las variantes del hantavirus, no existe transmisión de persona a persona. El único riesgo es el contacto con roedores o sus excrementos.

Sin embargo, en Sudamérica se han documentado casos de transmisión entre humanos en brotes específicos, como el registrado en la Patagonia argentina en los años noventa y más recientemente en la región de Los Ríos en Chile. Fueron brotes limitados, con transmisión por contacto estrecho con un paciente infectado, pero no por vía aérea ni por gotitas.

La OMS recomienda extremar las precauciones con pacientes contagiados: aislamiento, uso de mascarillas y guantes, y evitar compartir espacios cerrados sin ventilación.

Dónde hay riesgo real

El hantavirus no está en las grandes ciudades. Su hábitat son las zonas rurales, boscosas, de pastizales o esteparias donde viven los roedores portadores. En Argentina, por ejemplo, el principal vector es el ratón colilargo, que habita principalmente al sur del paralelo 30, en la Patagonia y regiones cordilleranas. En Chile, el ratón de cola larga o el de los espinos son las especies transmisoras.

Pero también se han detectado casos en zonas más al norte, asociados a otras especies de roedores. El mapa del hantavirus no es fijo. Va cambiando con las condiciones climáticas, los incendios, la deforestación y la expansión agrícola.

¿Qué dice la ciencia de esto?


El mensaje es claro: viva aterrorizado. O no viva.
Pero no renuncie al miedo. Sea responsable.
Diversos organismos internacionales y estudios científicos respaldan la información sobre el hantavirus y su forma de transmisión. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos explican que el contagio ocurre principalmente por inhalación de partículas contaminadas provenientes de orina, saliva o heces de roedores infectados, además de detallar los síntomas respiratorios graves asociados al síndrome cardiopulmonar por hantavirus. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud también advierte sobre el riesgo en zonas rurales y la importancia de ventilar espacios cerrados antes de limpiarlos. En Sudamérica, investigaciones publicadas en la revista científica Emerging Infectious Diseases documentaron casos de transmisión interpersonal durante el brote ocurrido en la Patagonia argentina a fines de los años noventa Estudio sobre transmisión interpersonal en Argentina. Además, un informe publicado por The New England Journal of Medicine analizó la evolución clínica y la elevada mortalidad del síndrome cardiopulmonar asociado al virus NEJM – Hantavirus Pulmonary Syndrome.

Para concluir

El hantavirus no es una enfermedad para entrar en pánico, pero sí para tener en cuenta. Basta con seguir unas pocas reglas básicas: ventilar antes de entrar a lugares cerrados, no barrer en seco, usar protección al limpiar excrementos, mantener la comida y la basura fuera del alcance de los ratones, y acampar con precaución.


Y sobre todo, no ignorar los síntomas. Si después de haber estado en una zona de riesgo empieza la fiebre y los dolores musculares, consultar al médico y mencionar la posible exposición. Puede marcar la diferencia entre una recuperación y una tragedia.

El virus está ahí. Pero la información y la prevención son el mejor escudo.

Marcos Goldcheidt
(https://sanarcuerpo.com/)

¿VAS A SEGUIR CREYÉNDOTE SU TEATRILLO CUTRE?







Y, de nuevo, cuando creen que no hay cámaras grabando, los actores de crisis contratados para escenificar el relato se relajan y ni EPI ni BLAS. Fuera mascarillas, que agobian:

Atención al macarra del teléfono móvil de la imagen precedente, que resulta ser el Director General de Salud Pública de la ministra Mónica García, uno de tantos colocados a dedo al que el puesto le queda grande y que a la hora de contestar a preguntas que no han sido previamente pactadas se cabrea como una mona a la que le quitan sus cacahuetes:


Por si fuera poco, en hebreo la palabra "hanta" significa "engaño" o "mentira":

INGENIERÍA SOCIAL: ASÍ TE MANIPULAN