domingo, 8 de febrero de 2026

¿CONVIRTIÓ LA VACUNA COVID-19 EL CUERPO DE LOS INOCULADOS EN UN TRANSMISOR?



La entrevista que enlazo a continuación presenta a Jesse Beltrán, investigador técnico de fenómenos electromagnéticos anómalos asociados con casos de Síndrome de La Habana.

Beltrán afirma que, tras la distribución de la vacuna contra el COVID-19, su equipo observó señales electromagnéticas similares en personas vacunadas, incluyendo supuestas emisiones de radiofrecuencia y la detección de respuestas similares a las de los semiconductores en el cuerpo humano mediante equipos especializados. Además, sostiene que estos fenómenos podrían estar relacionados con la nanotecnología, las nanopartículas lipídicas o los materiales basados en grafeno, y vincula estas afirmaciones con preocupaciones más amplias sobre la vigilancia, el transhumanismo y la experimentación sin consentimiento informado.

Afirma también que los marcos legales, en particular las disposiciones de la Ley de Sanidad, permiten que ciertos tipos de investigación se excluyan de la divulgación pública, incluso de las solicitudes de la Ley de Libertad de Información (FOIA), amparándose en la seguridad nacional o en las protecciones de la Junta de Revisión Institucional (IRB).

El entrevistado plantea preguntas legítimas sobre:

- transparencia en la investigación biomédica
- límites del consentimiento informado
- la expansión de las tecnologías de vigilancia
- La confianza pública después de la pandemia
- y cómo el miedo, el secretismo y la autoridad interactúan en tiempos de crisis

La gran pregunta para mí es: ¿puede la tecnología secuestrar nuestro libre albedrío y nuestra espiritualidad? Al parecer, sí. Y estaba previsto.


Las edades del hombre soñadas por Nabucodonosor
en la interpretación del profeta Daniel

En Daniel 2:43 está escrito: «Así como viste el hierro mezclado con arcilla, así se mezclarán con la simiente humana; pero no se unirán, como el hierro no se mezcla con la arcilla». Esto parece describir un híbrido de hombre (arcilla) mezclado con máquina (hierro). Y a medida que el transhumanismo y la biotecnología cobran impulso, ejércitos de humanos híbridos de hierro (metal) y arcilla (carne) podrían ser una posibilidad real en un futuro no muy lejano, del que la ciencia-ficción lleva décadas avisándonos.



Nota: para acceder a los subtítulos en castellano hay que activarlos, en primer lugar en el inglés original pulsando la rueda dentada que vemos abajo a la derecha del vídeo y luego sobre el tercer icono vertical que nos aparece en el menú desplegable, un rectángulo con las letras CC dentro y la leyenda "Subtitles/CC(1)". Esto nos permite acceder a los subtítulos de la locución original: "English (auto-generated)". Activada esta opción, pues vienen desactivados por defecto (off) el siguiente paso será colocar el cursor sobre la indicación "CC Subtitles/CC (1) English (auto-generated)":
... y "pinchar" sobre ella, lo que despliega el menú intertextual que nos ofrece la opción "Auto-translate", que una vez activada haciendo "clic" sobre ella nos presenta un listado alfabético de idiomas en el que deberemos buscar y pinchar sobre "spanish":


Hecho esto, solo queda intentar no sumirse en el terror ante la magnitud de los impactantes datos que se nos revelan.

(Fuente: https://prepareforchange.net/; visto en https://www.verdadypaciencia.com/)

15 MINUTOS QUE OBLIGAN A ABRIR LOS OJOS A LO QUE SUCEDIÓ EN VALENCIA EN OCTUBRE DE 2024


LA POLÍTICA MIGRATORIA DE ESPAÑA, UN SUICIDIO DEMOGRÁFICO



El 44% de los inmigrantes en edad de trabajar no están afiliados a la Seguridad Social.

Mientras que en la población española cotiza el 74,4% de las personas en edad de trabajar, en el caso de los extranjeros lo hacen apenas el 56%. Este porcentaje, de hecho, se sitúa por debajo del 50% si se elimina de la ecuación a los inmigrantes que vienen de países de la Unión Europea, que cotizan en promedio incluso más que los españoles (76%).

Marruecos aporta 723.000 personas en edad laboral, de las cuales cotizan solo la mitad. El caso colombiano es incluso peor, y solo el 47,3% cotiza. Rumanía, por su parte, sí presenta una tasa acorde con su pertenencia a la Unión Europea, con el 75,3% de sus extranjeros en edad laboral cotizando, una cifra casi idéntica a la española.



Si dicen que son menores, así necesiten
andador, son menores. Si dicen que no
tienen antecedentes, aunque estén vio-
lando a una menor, se les acepta. Creo
que para ellos la ecuación español=
gilipollas es indiscutible.
El corolario lógico de esta situación sería admitir como inmigrantes a aquellos que quieren insertarse en el mercado de trabajo y vienen a aportar al bienestar de la nación. En vez de ello, se recoge a una masa de población improductiva que solo aspira a ser mantenida, con lo cual ni siquiera cabe consolarse con lo de "lo comido por lo servido": al final hay más beneficiarios de ayudas que trabajadores que las generan. Y si la población inmigrante no se sostiene con su aportación, ya sabemos al final quien paga el pato (suponiendo que el pato sea comida halal, que ciertos huéspedes de los que nos meten en la casa común son muy "especialitos" con lo que les ponemos en la mesa).

Ya que cierta izquierda rendida a convertir la Península en una ONG pretende estar practicando algo parecido a la caridad neotestamentaria con los que, en vez de llamar a nuestra puerta, saltan los vallados o desembarcan en la costa como si el año estuviese compuesto de 365 reediciones del día D, pero sin resistencia al asalto, debería establecerse algún criterio de prioridad que diese oportunidades a quien las necesita y descartase a los aprovechados. Por ejemplo, admitir solo a nigerianos de creencia cristiana, perseguidos y masacrados en su país, y no a nigerianos musulmanes, que son precisamente sus verdugos. Pero me temo que esto de racionalizar la acogida no va con los demagogos que han hecho de la barra libre su bandera y que quieren erradicar a los "fachas" sin plantearse que llegará un momento en que nadie producirá nada y entonces habrá que plantearse qué pasa con los consumidores improductivos, que exigirán sus tres comidas -"halal", por supuesto- con rabiosa urgencia e impaciente destemplanza.

Cuestión aparte es la de los supuestos menores de edad -se les admite como tales sin comprobar si lo son, lo que dispara un fraude evidente- que deberían ser devueltos a sus familias de origen, pero inexplicablemente son acogidos como si convertir España en la guardería del Magreb, con la sangría que esto causa en los presupuestos, fuera algo razonable. Que yo sepa ningún partido lleva esta hospitalidad disparatada en su programa electoral, pero a la hora de la verdad PP y PSOE compiten por ser los más obsequiosos con la muchachada sobrevenida.

¿De verdad esta es la inmigración que necesitamos?


Me adelanto a las críticas: no se pueden achacar conduc-
tas delictivas a todos los inmigrantes. Pero sí recriminar
a las autoridades migratorias la ausencia de controles
efectivos que eviten que se nos cuelen criminales co-
mo los autores de esta barbaridad. Nuestros gobernan-
tes parecen haber abdicado de su responsabilidad "in
vigilando", al igual que los votantes de toda exigen-
cia de evitar que nuestras ciudades sean una selva
donde solo aspirar a la mera supervivencia.
Lo de que vienen a pagar las pensiones hace tiempo que ha revelado su carácter de chiste de mal gusto: ni siquiera dan de sí para pagar las pensiones de los demás inmigrantes. De hecho, los datos demuestran que la hucha de las pensiones estaría más equilibrada sin ellos. Recogerlos al por mayor como si fueran gatitos con los que uno se encariña es de una irresponsabilidad suicida. Si los Óscar Camps y demás "filantrópos" que se dedican a hacer caridad con el dinero ajeno tuvieran que mantenerlos está claro que rebajarían mucho su misericordia. Y, dado que al final lo único que nos queda a los que vemos el futuro al que esta situación nos aboca con lucidez y la amargura de ser desoídos es el apócrifo dictamen de Pol-Pot "si no puedes evitarlo, al menos diviértete con ello", recuerdo a los "acogedores" sin orden ni criterio que a los gatitos se les desparasita, se les esteriliza y se les busca familia de acogida, no se les devuelve a las calles con un cínico "ahí te las apañes".

Por supuesto, esto es humor rayano en lo desaprensivo, y no voy a sacar conclusiones de la comparación que planteo en el párrafo precedente. Soy consciente de que hablamos de seres humanos, con sus necesidades y peculiaridades. Simplemente, llegará el momento en que no podamos ofrecer nada a quienes acudan a la llamada de una prosperidad que cada vez se reduce más, entre otros factores por esta política de puertas abiertas que nos ha convertido en manirrotos, en derrochadores de la herencia recibida que conjuran una ruina que, más pronto que tarde, será la que se nos cuele por esa puerta arrancada de su marco que no niega la entrada a nadie ni a nada, así venga África en su totalidad a instalarse entre nosotros.

(posesodegerasa)

sábado, 7 de febrero de 2026

UNA VERDAD INCÓMODA QUE NADIE QUIERE RECONOCER



El ser humano nació libre, pero todo se complicó en el momento que aceptó que un ser humano gobernara sobre otro. Porque, lo mires por donde lo mires, un ser humano que ansía gobernar a otro es un tirano que no merece ningún respeto.

Nuestra civilización no tiene nada de civilizada, no es más que una tiranía, ejercida por unos cuantos, para garantizar que los ricos y poderosos sean cada vez más ricos y poderosos y los pobres más pobres, indefensos e ignorantes.

Cualquiera que haya seguido mis artículos sabrá que el poder no es santo de mi devoción. Los políticos, las fuerzas de orden público, el ejército, el gobierno, las organizaciones gubernamentales y todo lo que tenga que ver con el poder me da nauseas. De hecho, no he votado en mi vida y no puedo entender cómo hay gente que lo haga. Para mí, los políticos –sin excepción- son lo peorcito de cada país. Por eso aborrezco la política, y estoy harto de que todo lo encasillen en su estúpido espectro ideológico izquierda-derecha.

Evidentemente, habrá mucha gente que no comparta mi opinión. Pero una cosa son las opiniones y otra los hechos. De por sí, toda la gente que sigue los mandatos del gobierno lo hace por alguna de estas tres razones: miedo, comodidad o ignorancia.

Pondré un ejemplo reciente. El Gobierno de España ha impuesto la obligatoriedad de llevar en el coche la baliza V16 (una luz naranja intermitente para colocar en el techo del coche cuando sufres una avería o accidente). Lamentablemente, la mayoría de los conductores se apresuraron a comprarla antes del 1 de enero de 2026, que es cuando entró en vigor la obligatoriedad de llevarla. Y lo han hecho sin cuestionar siquiera su utilidad, ya que poner una luz naranja intermitente en el techo del vehículo, cuando tienes dos luces naranjas intermitentes delante y otras dos detrás que se accionan apretando un botón desde el interior del habitáculo, no sé qué sentido tiene.

Sin embargo, la gente ha comprado la absurda baliza (o no tan absurda) por miedo a que le sancionen, por la comodidad que le supone cumplir con la norma para evitarse problemas o por la ignorancia de lo que verdaderamente significa portar la baliza V16 que, entre otras cosas, al activarla revela tu ubicación a la DGT, y probablemente a alguien más.

Bueno, pues lo mismo que la gente ha aceptado sin rechistar la estúpida baliza acepta todo lo demás. Bajo mi punto de vista, no sé cómo puede soportar a un gobierno cada vez más autoritario, a unas fuerzas armadas represivas que no le protegen de nada y a ricos hacerse cada vez más ricos a su costa. Si a esto le sumamos su apatía ante la injusticia y la corrupción, tenemos al idiota perfecto, que es lo que quiere el sistema. Así que no es de extrañar que la gente termine mentalmente enferma o se vuelva cada vez más miserable. Creo que, en el fondo, sabe que es cómplice de este “sarao”, pero no quiere oír hablar de ello.

Dicho esto, deberíamos preguntarnos: ¿esto es todo lo que nuestros gobiernos pueden hacer por nosotros? ¿Es todo lo que tienen para ofrecernos? Entonces, ¿por qué les hacemos caso?

Evidentemente, los gobiernos no tienen el control, el control lo tiene gente muy poderosa que está por encima de ellos. Esto ya debería saberlo cualquier persona con dos neuronas en el cerebro que le funcionen. Por otro lado, tampoco hay que ser ninguna lumbrera para saber que el sistema está amañado y los abusos de poder son parte integral del mismo.

Todos los políticos son por definición narcisistas, egocéntricos, megalómanos, mentirosos compulsivos e incluso hay algunos psicópatas entre ellos. Ante esta realidad, ¿somos conscientes en manos de quiénes estamos?

La creencia generalizada de que vivimos en una democracia, con los supuestos derechos y obligaciones que ello conlleva, son la clave para conseguir la indolencia generalizada de la población. Luego están las narrativas prefabricadas por los medios de comunicación, cuya única función es legitimar el estado actual de las cosas. El resultado: una sociedad apática dispuesta a tragar con todo.

Es obvio que nunca saldremos de este atolladero votando, ya que llevamos demasiado tiempo haciéndolo sin ningún resultado. Votas al partido azul, y el partido azul pasa de ti y hace lo que le da la gana. Votas al partido rojo, y el partido rojo hace lo mismo. Entonces vuelves a votar al partido azul y vuelta a empezar.

La única salida a esta pesadilla es que la gente use su inmenso poder numérico para forzar un cambio real. Nosotros somos muchísimos más que ellos, y lo saben. Esto es lo único que temen de nosotros. Porque por mucha represión que ejerzan no pueden con todos. Saben que encarcelarnos o asesinarnos a todos no es posible. Y saben también que si nos unimos y persistimos somos invencibles. Por eso su obsesión es dividirnos (izquierda vs derecha, blancos vs negros, cristianos vs musulmanes, comunistas vs fascistas, etc.).

Aunque nos cueste creerlo, podemos bajarles de su poltrona cuando queramos. Como ya he dicho, somos demasiados y ellos muy pocos. Simplemente (ya sé que no es tan simple) tenemos que unirnos (palabra clave) y decirles que se vayan. Y entonces lo harán, ya que eso significaría que ejército, policía, y todas las instituciones -que no olvidemos están compuestas por gente del pueblo- estarían de nuestro lado.

La pregunta es: ¿queremos acabar con el establishment o seguir soportando un “Efecto Cantillon” permanentemente? (El “Efecto Cantillon” es una teoría económica que explica cómo la creación de nuevo dinero por un banco central (inflación) no afecta a todos por igual: siempre favorece a los ricos y perjudica a los pobres).

Es un hecho incontestable que la verdadera fuerza del poder reside en la debilidad del pueblo: el poder está compuesto por una minoría lista y organizada, mientras que las masas ignorantes, miedosas y torpes están divididas y nada organizadas. Por cierto, cuando se dice eso de que “el pueblo no es tonto”, es mentira: el pueblo es extremadamente tonto.

Sólo cuando entendamos esta realidad podremos cambiar las cosas. Sin embargo, he de decir que no es tarea fácil, ya que la educación tan increíblemente deficiente que hemos recibido nos da justo los conocimientos necesarios para pasar el día. De hecho, el nivel de ignorancia, ingenuidad y estupidez de la mayoría de los 8.000 millones de personas que habitamos el planeta es enorme. Y esto se acentúa aún más cada día a través del Smartphone, la televisión y la inteligencia artificial: el Smartphone tiene idiotizada a la población más joven, la televisión amedrentada a la gente mayor y la inteligencia artificial engañados a los dos.

Probablemente, habrá quien se dé por aludido, se ofenda y asegure que él ni es tonto ni un ignorante. Me alegro por él. Es más, me atrevería a decir que la gran mayoría de la gente se cree muy lista y nada ignorante. Si verdaderamente es así, ¿cómo se entiende que una minúscula minoría acapare el 90% de la riqueza del planeta? Y la pregunta clave: si la gente es tan lista, ¿por qué se deja gobernar por un puñado de mediocres?

Que nadie se me ofenda, pero la verdad es que generaciones enteras llevamos siendo completamente adoctrinadas y embrutecidas, hasta haber conseguido que vivamos un vacío intelectual y unos niveles de ignorancia que nos han conducido a una indiferencia generalizada. Ante esto, ¿qué se puede esperar?

Esta es la verdad incómoda que nadie quiere reconocer. Mientras no la reconozcamos, no seremos conscientes del verdadero poder que tenemos si nos unimos. Por cierto, “unidos” significa “juntos”, que no “revueltos”. Podemos ser diferentes, pensar diferente y unirnos para evitar ser gobernados por nadie, ya que el error más grande que ha cometido el ser humano ha sido el de dejarse gobernar.

(https://pepeluengo2.blogspot.com/)

LAS COSAS POR SU NOMBRE


PROHIBIDO RECOGER LO QUE CAE DEL CIELO



EE.UU.: Un ciudadano fue demandado por 250 000 dólares por recolectar agua de lluvia en su propia propiedad. Sí, agua que cae gratis del cielo terminó siendo tratada como un “recurso controlado”. El argumento oficial: alterar el flujo natural afecta derechos hídricos establecidos. Traducción real: hasta la lluvia tiene dueño cuando entra en el sistema.

Durante siglos el agua fue vida compartida; hoy es mercancía regulada, medida y vigilada. No es ecología, es control. Primero privatizan ríos, luego nacimientos, después pozos… y finalmente hasta las gotas que caen sobre tu techo.

Cuando algo tan básico necesita permiso legal, ya no hablamos de leyes ambientales sino de soberanía robada. La naturaleza es libre. El problema es quién decidió ponerle precio.

(https://t.me/Despertadordelamatrix/)

viernes, 6 de febrero de 2026

JEFFREY EPSTEIN, UN CADÁVER QUE PARECE GOZAR DE EXCELENTE SALUD



¡Que no se diga que el Mossad no cuida a los suyos!

Jeffrey Epstein, el pedófilo que ha actuado como conseguidor de "carne fresca" -y no me refiero a ningún entrecot, aunque alguno de los menores con los que traficaba acabaran siendo consumidos por degenerados con poder- para la élite durante las últimas décadas, gozando de la protección de poderosos que van desde los Clinton hasta el Papa instalado en una conveniente inopia, Juan Pablo II, ha sido visto deambulando por la antigua capital israelí acompañado de varios guardaespaldas. Como un Francisco Paesa, parece gozar de más vidas que un gato y de más identidades que Mortadelo. Su cacareado "sucidio" en una celda de máxima seguridad en la que, oportunamente, ni las cámaras grabaron nada ni los guardianes eran capaces de mantenerse despiertos, ya dio que pensar en su momento. Solo que ahora lo que entonces era sospecha se ha convertido en certeza: sigue vivo, y, teniendo en cuenta dónde se le ha localizado, protegido por la gente que gusta de meter sus prominentes narices en todo. Ustedes ya me entienden.