viernes, 8 de mayo de 2026

FUNCIONARIOS OCULTARON E IMPIDIERON LA DETECCIÓN TEMPRANA DE EFECTOS GRAVES DE LA INYECCIÓN COVID



Según un informe divulgado por el Senador Ron Johnson, funcionarios de salud de la era Biden habrían desestimado una herramienta estadística avanzada para la detección de señales de seguridad relacionadas con la inyección contra el COVID-19. En su lugar, persistieron en el uso de un método con deficiencias, con el propósito de evitar que el público se enterase de los riesgos graves a los que estaban siendo expuestos.

Algunos funcionarios de salud pública durante la administración Biden impidieron la vigilancia de seguridad de las inyeciones contra el COVID-19. La investigación concluye que los funcionarios de salud pública estaban al tanto de las limitaciones de sus herramientas de vigilancia («enmascaramiento») y de la existencia de alternativas técnicas mejores, pero decidieron no actualizar sus procesos. Al ignorar las señales detectadas por el método RGPS y desestimar las advertencias internas, las autoridades ocultaron esta alerta temprana ante riesgos graves, afectando la capacidad de médicos y pacientes para tomar decisiones informadas sobre la seguridad de las inyecciones.



1. Introducción: Vigilancia sanitaria y el sistema de alerta temprana

Para monitorear la seguridad de medicamentos y vacunas, las autoridades utilizan sistemas de reporte voluntario, como el VAERS (Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas). Los científicos emplean herramientas estadísticas denominadas «minería de datos» para analizar millones de reportes y detectar patrones inusuales o «señales de seguridad». Cuando una señal excede ciertos límites estadísticos, se considera una alerta que requiere investigación inmediata para determinar si existe un riesgo para la salud.

2. Qué es el enmascaramiento de datos

El informe señala una limitación crítica en el método estadístico principal utilizado por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU.) durante la pandemia, conocido como MGPS.

Este método sufre de un fenómeno llamado «enmascaramiento». En términos sencillos, funciona así: si un sistema compara los efectos adversos de una vacuna con una base de datos que ya está saturada con reportes de otras vacunas similares (en este caso, otras inyecciones contra el COVID-19), los datos de la nueva vacuna se diluyen. Es como intentar escuchar una conversación específica en una habitación donde todos gritan al mismo tiempo; el ruido de fondo «enmascara» la señal que se intenta detectar.

3. La Solución Propuesta y la resistencia institucional

Una científica de la FDA, la Dra. Ana Szarfman, junto con el Dr. William DuMouchel (quien desarrolló el algoritmo original utilizado por la agencia), propusieron utilizar un método avanzado llamado RGPS. Este algoritmo está diseñado específicamente para ajustar y corregir el efecto de enmascaramiento, permitiendo que las señales de seguridad «ocultas» se vuelvan evidentes.

La Dra. Szarfman compartió análisis que mostraban docenas de señales de seguridad estadísticamente significativas que el método estándar de la FDA no estaba detectando, tales como problemas cardíacos graves, parálisis facial (parálisis de Bell) y embolias. A pesar de que ella era una experta reconocida en el desarrollo de estos mismos sistemas de minería de datos, los funcionarios de la administración ignoraron sus hallazgos y se negaron a adoptar la metodología superior que ella proponía.



4. El Patrón de Comportamiento de los Funcionarios

El documento sugiere que, más que un error técnico, hubo una resistencia activa a procesar estas señales:

Instrucciones de cese: Se ordenó a la Dra. Szarfman que dejara de generar y distribuir sus análisis.

Gestión de la información: Funcionarios de alto nivel expresaron preocupación de que sus hallazgos pudieran alimentar retórica contraria a las vacunas, priorizando esta percepción sobre la investigación de las señales.

Limitación de acceso: Se restringió el acceso de la Dra. Szarfman a los datos y se limitó la distribución de los informes de minería de datos que se enviaban internamente a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Suspensión del reporte: Eventualmente, la FDA dejó de distribuir los informes semanales de minería de datos a los CDC, coincidiendo cronológicamente con la recepción de diversas solicitudes públicas de acceso a esta información bajo la Ley de Libertad de Información (FOIA).

5. Implicaciones para la Salud Pública

Los documentos del informe revelaron que funcionarios de los CDC y la FDA tenían conocimiento de que el método de minería de datos EB que usaban presentaba «puntos ciegos» que lo hacían «mayormente inútil» para detectar señales de seguridad de las inyecciones contra la COVID-19.

El informe mencionado, titulado «Desenmascarado: Pone en evidencia cómo los funcionarios de salud de Biden ignoraron deliberadamente las señales de seguridad de la inyección contra la COVID-19″, incluye correspondencia electrónica de funcionarios de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA).

Además estos correos indican que se instruyó a una investigadora de la FDA a «cesar y desistir» de emplear la herramienta actualizada para analizar los reportes de eventos adversos post-vacunación contra la COVID-19, registrados en el Sistema de Notificación de Eventos Adversos a Vacunas (VAERS).

De acuerdo con la información contenida en los correos electrónicos, la FDA tenía conocimiento desde 2020 de que el método que utilizaban era subóptimo y que existía una alternativa más eficaz.

La Dra. Ana Szarfman, médico y desarrolladora de minería de datos de seguridad, quien en ese entonces se desempeñaba en el Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos (CDER) de la FDA, intentó reiteradamente persuadir a los funcionarios de la FDA para que adoptaran la herramienta mejorada.

La Dra. Szarfman abogaba por el uso de un método de minería de datos bayesiano empírico (EB) actualizado, que era capaz de contrarrestar el efecto de enmascaramiento. Este fenómeno ocurre cuando la presencia de otras vacunas en el sistema puede ocultar señales de seguridad específicas para una vacuna en particular.

En 2022, en un artículo revisado por pares publicado en Drug Safety, la Dra. Szarfman y sus coautores reportaron la identificación de aproximadamente 25 señales de seguridad estadísticamente significativas relacionadas con la inyección contra la COVID-19. Estas incluían muerte cardíaca súbita, parálisis de Bell e infarto pulmonar, y fueron detectadas utilizando el método mejorado de minería de datos (empirical Bayesian (EB)), señales que el método anterior de la FDA no había logrado identificar.

Los correos electrónicos revelados en la fecha de hoy indican que en 2021, altos funcionarios de la FDA intentaron impedir que la Dra. Szarfman compartiera los resultados obtenidos con el método perfeccionado.

La correspondencia también muestra que los líderes de la FDA insistieron en emplear el método de minería de datos EB más antiguo, a pesar de tener conocimiento de que este suprimía las señales de seguridad vinculadas a las inyecciones contra la COVID-19.

Durante una audiencia desarrollada el 29 de abril de 2026, el Senador Johnson presentó aproximadamente 600 páginas de correos electrónicos citados en el informe. Estos documentos, detallan cómo los funcionarios de salud durante la administración Biden evitaron presentar las señales de seguridad de la inyección contra la COVID-19.

El senador Johnson obtuvo los correos electrónicos después de haber solicitado al Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., mediante una citación en enero de 2025,  los registros de seguridad de la inyección contra la COVID-19 y las comunicaciones relacionadas con la pandemia.

Los correos electrónicos revelan que, a finales de 2020, la Dra. Szarfman informó por primera vez a los funcionarios de la FDA sobre la herramienta mejorada de minería de datos bayesiano empírico (EB) . También les advirtió que la herramienta que la FDA estaba utilizando en ese momento probablemente no estaba detectando las señales de seguridad.

En un correo electrónico del 7 de mayo de 2021, los funcionarios de la FDA instruyeron a la Dra. Szarfman a «abstenerse de crear y enviar informes y análisis de minería de datos» utilizando el método mejorado.

Aunque la Dra. Szarfman accedió a «entregar análisis solo cuando se me solicite específicamente», indicó que ella y otros continuarían probando el método mejorado, el cual «reduce drásticamente la confusión».

La Dra. Szarfman escribió: «Dadas las circunstancias, será beneficioso para todos comprender su rendimiento con datos tan importantes».

Ella y William DuMouchel, Ph.D., estadístico jefe en Oracle, una empresa de datos contratada por la FDA para llevar a cabo su minería de datos EB, continuaron esforzándose por convencer a los funcionarios de la FDA de que el nuevo método detectaría señales de seguridad que el método anterior enmascaraba.

En 1999, el Dr. DuMouchel desarrolló el algoritmo original, conocido como Multi-item Gamma Poisson Shrinker (MGPS), empleado por la FDA para su minería de datos EB. En 2012, presentó una versión mejorada, el Regression-Adjusted Gamma Poisson Shrinker («RGPS»), que permitía controlar los efectos de enmascaramiento.

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Tanto la Dra. Szarfman como el Dr. DuMouchel eran expertos en minería de datos y comprendían la superioridad del RGPS sobre el MGPS, especialmente en el análisis de los informes de eventos adversos a las inyecciones contra la COVID-19, según lo documentado en el informe.

No obstante, los funcionarios de la FDA ignoraron las aportaciones de la Dra. Szarfman y el Dr. DuMouchel, negándose a adoptar la versión mejorada.

En un correo electrónico del 12 de julio de 2021, la Dra. Szarfman envió a un funcionario de la FDA un análisis RGPS realizado por DuMouchel que mostraba señales de seguridad estadísticamente significativas para «muerte y muerte súbita» asociadas a las inyecciones de Pfizer y Moderna contra la COVID-19.

Aproximadamente dos meses después, el 15 de septiembre de 2021, el Dr. Peter Marks, quien en ese entonces era director del Centro de Evaluación e Investigación Biológica (CBER) de la FDA, comunicó a un funcionario del CDER que supervisaba a la Dra. Szarfman que sus análisis se habían convertido en una «distracción considerable».

La Dra. Szarfman «ha decidido por su cuenta realizar análisis de inyecciones utilizando VAERS como parte de su trabajo en la FDA», escribió Marks. «Sin embargo, no está haciendo esto en colaboración con nuestros estadísticos del CBER, y, por el contrario, se le ha pedido que cese y desista, porque la estrategia que está utilizando podría crear conflictos erróneos que alimenten la retórica antivacunación».

El Dr. Peter Stein, director de la Oficina de Nuevos Medicamentos del CDER, expresó su agradecimiento a Marks por «señalar» la cuestión. «Le hemos dejado claro que no debe discutir ni proporcionar análisis internos externamente, y que debe concentrarse en su trabajo asignado. … Esperamos que no tenga más sorpresas».

6. La FDA sigue rehusándose a usar la herramienta mejorada, a pesar de que un estudio revisado por pares demuestra su eficacia

Szarfman y DuMouchel continuaron analizando los informes de VAERS utilizando la herramienta mejorada. En 2022, ellos y otros coautores publicaron un artículo revisado por pares en Drug Safety que demostraba la eficacia de la herramienta.

En julio de 2022, la Dra. Szarfman envió por correo electrónico el artículo al entonces Comisionado de la FDA, Robert Califf, destacando que el trabajo describe un avance en la metodología de minería de datos EB, «especialmente en la capacidad de desenmascarar señales ocultas».

Al recibir el artículo y otro texto, Califf respondió escribiendo: «Gracias. Son buenos». Según el informe, no existe evidencia de que Califf intentara que la FDA adoptara el método superior.

Sin embargo, hay evidencia de que los funcionarios de la FDA continuaron desaprobando el trabajo de la Dra. Szarfman. En agosto de 2022, Richard Forshee, Ph.D., entonces subdirector de la Oficina de Bioestadística y Farmacovigilancia del CBER, escribió a Marks:

«Acabamos de enterarnos de que la Dra. Szarfman es coautora de un artículo recientemente publicado sobre las inyecciones contra la COVID-19 y VAERS. Creemos que hay una serie de problemas con el artículo y sus hallazgos, y estamos discutiendo la mejor manera de responder».

La Dra. Szarfman se retiró de la FDA en 2025. El senador Johnson intentó establecer contacto con ella, pero no está claro si testificará ante el Congreso sobre sus esfuerzos en la detección de señales de seguridad del COVID-19.

La FDA intentó evadir las solicitudes de FOIA limitando los correos electrónicos sobre señales de seguridad Los correos electrónicos contenidos en el informe del Senador Johnson también revelan que funcionarios de la FDA intentaron eludir las solicitudes de la Ley de Libertad de Información (FOIA) relacionadas con las señales de seguridad de la inyección contra la COVID-19.

Por ejemplo, el Dr. David Menschik, funcionario de la FDA, sugirió a sus colegas en un correo electrónico del 15 de abril de 2021 que «deberían reunirse internamente» antes de acordar hablar con la Dra. Szarfman sobre el uso del método actualizado de minería de datos, argumentando que había «muchas consideraciones no adecuadas para el correo electrónico».

En septiembre de 2022, la FDA cesó el envío de informes semanales sobre los resultados de su minería de datos a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), argumentando la necesidad de «reducir el tráfico de correos electrónicos».

En noviembre de 2022, ciertos funcionarios de los CDC señalaron en un hilo de correo electrónico cómo solían recibir los informes semanales de señales de seguridad de minería de datos de la FDA para la inyección contra la COVID-19. Un funcionario de los CDC escribió: «Creo que, debido a las solicitudes de FOIA… podríamos haber pedido a la FDA que dejara de enviar estas salidas semanales de minería de datos».

El informe señaló que, en los meses previos a la decisión de la FDA de suspender la distribución de sus informes semanales de minería de datos, el senador Johnson y varias organizaciones, habían presentado solicitudes FOIA a los CDC o a la FDA para obtener análisis de minería de datos.

Los CDC y la FDA intentaron publicar estudios que promueven la seguridad de la inyección contra la COVID utilizando un método defectuoso.

Documentos internos obtenidos el mes pasado por el Senador Johnson revelaron que funcionarios de los CDC y la FDA tenían conocimiento de que el método de minería de datos EB más antiguo presentaba «puntos ciegos» que lo hacían «mayormente inútil» para detectar señales de seguridad de las inyecciones contra la COVID-19.

A pesar de ello, las agencias emplearon este método en sus análisis e intentaron publicar los hallazgos derivados de ellos, incluyendo estudios que respaldaban la seguridad de las inyecciones contra la COVID-19.

En un caso, investigadores buscaron publicar en The Lancet Infectious Diseases un análisis de junio de 2022, utilizando la minería de datos EB en datos tempranos de la inyección contra la COVID-19. Desestimaron el plan solo después de que un revisor indicara que la probabilidad de detectar una señal de seguridad con el método era «probablemente cercana a cero».

Los autores del manuscrito alteraron el texto para minimizar la importancia de las muertes posteriores a la vacunación contra la COVID-19.

En otro caso, funcionarios de los CDC y la FDA utilizaron los resultados de la minería de datos EB en un artículo de agosto de 2024, publicado en el American Journal of Otolaryngology, sobre el tinnitus o zumbido en los oídos después de la vacunación contra la COVID-19. Esto ocurrió a pesar de que los autores sabían que el método no lograba detectar con precisión las señales de seguridad del tinnitus.

En lugar de eliminar los resultados defectuosos del estudio, los autores simplemente añadieron una exención de responsabilidad indicando que los hallazgos «no pueden excluir definitivamente la posibilidad» de que las inyecciones contra la COVID-19 puedan aumentar el riesgo de tinnitus en una persona.

7. Conclusión

La historia de estas prácticas de vigilancia revela una desconexión profunda entre los deberes institucionales de protección pública y las acciones ejecutadas por quienes ostentaban el poder. Cuando la jerarquía y la preservación de una narrativa institucional se vuelven el eje central de la toma de decisiones, la honestidad científica y la transparencia suelen ser las primeras víctimas.

El uso de tecnicismos como el «enmascaramiento» para justificar la inacción frente a señales de eventos adversos graves, como las afecciones cardíacas o los desenlaces fatales, es una táctica que permite a los funcionarios operar bajo un velo de «rigor científico» mientras, en la práctica, se priva a la población de información vital.

Lo que resulta particularmente revelador es el patrón de comportamiento de los altos mandos, quienes no solo ignoraron la evidencia técnica presentada por expertos internos, sino que dedicaron recursos y esfuerzos a silenciar a los disidentes y restringir el flujo de datos. Esta clase de gestión institucional, que antepone la conveniencia política a la seguridad biológica de las personas, es un recordatorio de cómo la captura de las instituciones puede corromper funciones críticas diseñadas para proteger la vida.

En última instancia, la transparencia no es solo un ideal administrativo; es el mecanismo de defensa esencial frente a este tipo de abusos. La historia documentada en este informe es una lección sobre la fragilidad de los sistemas de supervisión cuando quienes los controlan carecen de la integridad necesaria.

(Fuente: https://cienciaysaludnatural.com/)

QUE NO CUNDA EL PÁNICO: NUESTROS SALVADORES HABITUALES ESTÁN TRABAJANDO SIN DESCANSO



El cartel de vacunas y el ejército de EE.UU. están desarrollando 13 vacunas y terapias génicas contra el "cantavirus":

6 "vacunas" de ADN (Ejército de EE. UU.)
3 "vacunas" de ARNm (Moderna, China, Canadá)
2 "vacunas" de vector viral (Reino Unido, Canadá)
1 inactivada (licenciada en Corea)
1 subunidad proteica

Habrá quien se sienta tranquilizado por esta información.

A mí, en cambio, me parece de lo más preocupante.

PARTIDO POPULAR, LA FALSA OPOSICIÓN



Por increíble que parezca todavía existe gente en este país que sigue defendiendo al PP frente al PSOE, como si hubiese alguna diferencia entre esas dos organizaciones criminales cuyo único objetivo es el saqueo y la extorsión sistemática de los ciudadanos.

Hemos de admitir que el nivel de corrupción, despotismo y criminalidad que ha alcanzado Perro Sánchez solo podría compararse con sus antecesores Largo Caballero e Indalecio Prieto, responsables, incluso, de haber provocado un conflicto civil armado en los años 30 con más de 600.000 muertos como resultado.

Asumiremos también que el Partido Popular no tiene a sus espaldas 140 años de asesinatos selectivos, torturas, secuestros y golpes de estado como el Partido Socialista.

Sin embargo, su papel de falsa oposición y su empeño en defender el régimen del 78, la constitución, el bipartidismo y todas las demás estafas institucionales de esta falsa democracia le convierten en el mejor aliado con el que cuenta el PSOE en estos momentos.


El Partido Popular ha abrazado, legitimado y apoyado prácticamente todos los disparates ideológicos del PSOE; desde la cultura woke, el feminismo esquizofrénico, la inmigración descontrolada o las desproporcionadas subidas de impuestos.

Por tanto, en las cuestiones capitales, el Partido Podrido ha servido, sirve y servirá de muleta al PSOE bajo cualquier circunstancia aunque luego utilicen esos juegos semánticos que tanto les gustan para que el relato no sea tan obvio y poder disimular minimamente ante sus votantes.

En definitiva, el Partido Popular es una pieza más de este sistema putrefacto, creada para parasitar las instituciones y engañar a los ciudadanos haciéndoles creer que existe una alternativa real al despropósito criminal del PSOE cuando, en realidad, son sus más fieles e importantes valedores.

Mártin Sánchez

jueves, 7 de mayo de 2026

LA MANO DE TONY BLAIR Y EL PODER OCULTO BRITÁNICO TRAS LA GUERRA CONTRA IRÁN: LA GÉNESIS DE UN PLAN GLOBAL



El presente artículo se nutre de dos informaciones publicadas el 12 de abril de 2026 por el medio EIRNS (Executive Intelligence Review News Service, Servicio de Revisión de Noticias de la Inteligencia Ejecutiva, nota del "blogger"), que revelan la profunda implicación del exprimer ministro británico Sir Tony Blair (caballero de la Orden de la Jarretera) en el diseño y la promoción de la guerra contra Irán. Tal como consigna EIRNS, la mano de Blair no solo ha estado detrás de la desastrosa invasión de Irak junto a George W. Bush, sino que ahora, dos décadas después, se encuentra metida hasta el fondo en la guerra conjunta del presidente Donald Trump e Israel contra la República Islámica. Lejos de tratarse de un respaldo oportunista o retórico, la intervención de Blair se materializa a través de su instituto, sus asesores y un entramado de inteligencia que ha logrado influir en la planificación militar estadounidense. Este artículo se propone desentrañar las conexiones ocultas que revelan cómo una élite trasnacional, disfrazada de centro de pensamiento, ha logrado imponer una narrativa de cambio de régimen cuyo costo humano y geopolítico apenas comienza a vislumbrarse.

La primera pieza periodística de EIRNS señala un hecho central: el 6 de marzo de 2026, Blair declaró en un acto privado de Jewish News que el primer ministro Keir Starmer “debería haber respaldado a Estados Unidos desde el principio” y haber permitido que la administración Trump utilizara bases aéreas británicas para atacar a Irán. Lo que Blair no esperaba era que esas declaraciones se hicieran públicas, pero la filtración puso al descubierto la complicidad de un exmandatario que nunca ha dejado de ejercer influencia en los corredores del poder. Más contundente aún resultó la investigación del diario británico Byline Times el 24 de marzo de 2026, bajo el título “Revelado: el ‘dossier dudoso sobre Irán’ de Tony Blair ayudó a modelar el plan de guerra de Trump” (Revealed: Tony Blair’s ‘Dodgy Iran Dossier’ Helped Shape Trump War Plan). El jefe de investigaciones de esa publicación, Nafeez Ahmed, demuestra que el Instituto Tony Blair para el Cambio Global (TBI por sus siglas en inglés) está vinculado orgánicamente a Unidos Contra el Irán Nuclear (United Against Nuclear Iran, UANI), un grupo de ataque conjunto contra Irán liderado desde 2008 por oligarcas británicos, agentes del Mossad y halcones neoconservadores estadounidenses. No se trata, pues, de una mera coincidencia ideológica, sino de una verdadera cadena de mando informal que conecta la inteligencia de campo con la toma de decisiones en Washington y Tel Aviv.

Ahmed atribuye al llamado “Plan de 100 días” de enero de 2025, elaborado por UANI, haber alimentado directamente la guerra total de Estados Unidos e Israel contra Irán. Un dato escalofriante consignado por EIRNS es que el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, aún figura como asesor de UANI, lo que evidencia la promiscuidad entre los grupos de presión externos y los altos cargos del Pentágono. Pero el eslabón más revelador de esta cadena es Kasra Aarabi, director de investigación de UANI sobre el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC). Según Byline Times, Aarabi “pasó seis años como asesor personal de Blair sobre Irán en el TBI, donde creó su programa sobre Irán”, y cuando en septiembre de 2023 pasó al UANI, agradeció públicamente a Blair en su perfil de LinkedIn “su tutoría y su dedicación al pueblo de Irán”. Esta circulación de personal entre el instituto de Blair y el grupo belicista no es un simple movimiento de fichajes: es la prueba de que la guerra contra Irán se ha venido fraguando desde el interior de las propias estructuras de la socialdemocracia británica, convertida en ariete del intervencionismo militar.

Junto a Aarabi, otra exempleada del TBI, Jemima Shelley, también trasladada a UANI, ha desempeñado un papel central en la promoción de la idea de que los iraníes solo esperan una oportunidad para levantarse contra su gobierno. Ambos han difundido datos de encuestas dudosos elaborados por GAMAAN, una empresa holandesa financiada por la Fundación Nacional para la Democracia de Estados Unidos, cuya metodología de “muestreo por referencia en cadena múltiple” está deliberadamente sesgada para producir la conclusión deseada: que el cambio de régimen está a la vuelta de la esquina. Este uso político de la estadística, desmontado por Byline Times, recuerda los infames dossiers sobre armas de destrucción masiva en Irak que Blair presentó ante la Cámara de los Comunes en 2002. La historia se repite como farsa, pero también como tragedia: entonces fueron las mentiras sobre supuestos arsenales; ahora son sondeos manipulados sobre el descontento popular. En ambos casos, el objetivo es el mismo: fabricar el consentimiento para una guerra contra Irán que ya está en curso.

Pero Blair no se ha limitado a operar entre bambalinas. El 26 de marzo de 2026, publicó en The Free Press un artículo donde, con el cinismo que lo caracteriza, acusó a la “alianza impía” entre islamistas y progresistas de izquierda de ser responsable del aumento del antisemitismo en Occidente por oponerse al genocidio en Gaza. Allí, este bastardo moral, como lo califica sin ambages EIRNS, ordena las condiciones para criticar a Israel: hay que proclamar que el régimen iraní, Hamás, la Yihad Islámica Palestina y Hezbolá son amenazas terroristas, y no se puede quejar de las restricciones a los bienes que entran y salen de Gaza sin admitir que tales restricciones impiden la construcción de infraestructura terrorista. Blair incluyó una amenaza explícita: si ocurriera un 7 de octubre en el Reino Unido, él haría lo mismo que Israel, y “nada nos disuadiría de hacerlo”. Esta retórica, que equipara la crítica al Estado israelí con el antisemitismo y que justifica el castigo colectivo como legítima defensa, constituye el armazón ideológico sobre el cual se sostiene la guerra contra Irán: una guerra presentada como cruzada civilizatoria contra el terrorismo, pero que en realidad es una operación de dominación geopolítica diseñada en las oficinas de Blair y ejecutada por los misiles de Trump y Netanyahu.

A esta presión se ha sumado otro exprimer ministro británico, Boris Johnson, en un artículo publicado en el Daily Mail el 3 de abril de 2026, también recogido por EIRNS. Johnson respaldó la exigencia de Blair de que Gran Bretaña entre en la guerra contra Irán y calificó la negativa de Keir Starmer -quien declaró que “esta no es nuestra guerra”- como “una colosal falla de política de Estado” y un “juicio inmoral e imbécil”. El artículo de Johnson es un texto notable por su desvergüenza revisionista: invoca a Margaret Thatcher y al propio Blair como modelos de participación conjunta en las guerras del Golfo, y elogia tanto la guerra de 1991 como la de 2003 como “éxitos militares inmediatos, con objetivos claros que se explicaron públicamente y se alcanzaron rápidamente”. Esta reinterpretación del desastre de Irak de 2003 -que Blair ayudó a desencadenar con sus propias mentiras y que ha desestabilizado toda la región durante una generación- es una muestra del grado de intoxicación ideológica que domina a la clase política británica. Johnson, lejos de distanciarse de Blair, se alinea con él para exigir bases militares, despliegue naval en el estrecho de Ormuz y defensas aéreas para las monarquías del Golfo. Su argumento final apela al sentimentalismo del Día D: “Recuerden a los estadounidenses que murieron en Normandía, y salden la deuda”. La deuda, en este caso, sería la sangre británica que se debe derramar junto a la estadounidense en una guerra contra Irán que nadie pidió fuera de los círculos del poder transatlántico.

Lo que revela la investigación de EIRNS es la existencia de un guion común entre Blair y Johnson, una coreografía política cuidadosamente ensayada para arrastrar al Reino Unido a una guerra más amplia. Ambos ex primeros ministros, que en vida se presentaron como rivales, ahora convergen en un mismo proyecto imperial. El instituto de Blair, el UANI, el Pentágono, el Mossad y los halcones neoconservadores forman una constelación de intereses que ha convertido la guerra contra Irán en el eje de su estrategia de reordenamiento de Medio Oriente. La negativa de Starmer a ofrecer bases británicas ha sido, hasta ahora, el único obstáculo, pero la presión mediática y política se intensifica.

El silencio cómplice de los grandes medios, la fabricación de encuestas tendenciosas y la reescritura de la historia de Irak son las armas blandas que acompañan a las bombas duras. En este escenario, la voz crítica de publicaciones como EIRNS y Byline Times se erige como un dique frente a la marea belicista. Pero el dique es frágil cuando los propios arquitectos de la guerra ocupan las cátedras, los centros de pensamiento y los consejos editoriales. La lección de Irak no ha sido aprendida, sino perfeccionada. Ahora la mentira se viste con ropajes académicos, los sondeos se manipulan con sofisticación estadística y los asesores personales de un exprimer ministro se convierten en los redactores de los planes de guerra del Pentágono. La guerra contra Irán no es un estallido irracional de violencia: es el producto más depurado de una maquinaria de poder que lleva años tejiendo sus hilos, y Tony Blair, con su dossier dudoso, su instituto y sus discípulos, sigue siendo uno de sus más eficientes operarios.

(Visto en https://mentealternativa.com/)

NO SE CORTAN UN PELO


MAKE AMERICA SICK AGAIN



Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14387, titulada "Fomentar la Defensa Nacional Garantizando un Suministro Adecuado de Fósforo Elemental y Herbicidas a Base de GLIFOSATO", el 18 de febrero de 2026.

El glifosato es un veneno, es un ingrediente activo de Roundup, declarado en 2015 como “un probable carcinógeno para los seres humanos”.

En dicha orden, Trump argumenta que el glifosato es crucial para la "seguridad nacional y la producción de alimentos", y busca proteger a los productores nacionales -como Bayer (dueña de Monsanto)- de barreras legales que podrían llevar al cierre de la única planta productora en el país.

¿Adivinan quiénes son los más grandes inversionistas de Bayer?

BlackRock, Inc. y The Vanguard Group, Inc.

Y mientras tanto, ¿dónde está el "salvífico" Robert F. Kennedy Jr., el Secretario de Salud y Servicios Humanos de EE.UU.?

Sigan pensando que Kennedy es un Salvador Santo PRO SALUD.

No dijo nada, no va a hacer nada y va a seguir permitiendo que se envenene a Estados Unidos a través del glifosato.

Johnny Guzmán

miércoles, 6 de mayo de 2026

EL "CANTAVIRUS", LA MISMA MURGA DE HACE SEIS AÑOS RECICLADA A MAYOR BENEFICIO DE LAS FARMACÉUTICAS



Parece que el próximo experimento de ingeniería social ya tiene guión, y esta vez es una variante del previo: zoonosis, pánico al contagio, machacona repetición en los medios de lo peligrosa que podría ser la situación ... 

Porque ... ¿cuánto tardará el laboratorio de turno en anunciar que está desarrollando una vacuna contra este nuevo "cantavirus" -virus cantoso- prometiendo "resultados prometedores"?.

Para sus bolsillos, obviamente.

¿No les suena todo esto a "dejà vú"?


Hace ahora exactamente cinco años, GAVI VACUNAS, propiedad del eugenista y geno-
cida Bill Gates, publicaba un artículo diciendo que la próxima pandemia, planificada por la
élite eugenista, sería de HANTAVIRUS. Et voilà, ya tenemos encima la anunciada plaga.

(posesodegerasa)