sábado, 9 de mayo de 2026

LA GENOCIDA GUERRA ENERGÉTICA GLOBAL DE LAS ÉLITES FINANCIERAS ANGLOSAJONAS Y LA DEMOLICIÓN MALTUSIANA DEL ORDEN MUNDIAL



En un análisis publicado por La Organización LaRouche Organization, Dave Christie ha expuesto con escalofriante claridad la naturaleza real del actual conflicto que sacude al mundo, revelando que tras la fachada de las tensiones geopolíticas se oculta una guerra energética global orquestada por las élites financieras anglosajonas. El término “Rey Tampón”, acuñado para referirse al monarca británico por su infame deseo de ser el “tampón” de Camila mientras mantenía una relación adúltera con la princesa Diana, resume la degradación moral de una institución que, lejos de ser una reliquia pintoresca, opera como el eje de un imperio financiero decidido a imponer una demolición maltusiana a escala planetaria. La visita de esta figura a Estados Unidos en la conmemoración del 250 aniversario de la independencia estadounidense, una independencia que se libró precisamente contra la Compañía Británica de las Indias Orientales y su política de hambrunas forzadas que acabaron con treinta millones de vidas en la India, constituye una ofensa directa a la memoria revolucionaria y una señal inequívoca de que la guerra energética global ha entrado en su fase más peligrosa. Mientras los medios oficiales presentan el bloqueo del estrecho de Ormuz como una maniobra de negociación de la administración Trump, la realidad que emerge de los datos es la de un colapso intencionado de las cadenas de suministro de fertilizantes, cuyo precio se ha duplicado y cuya recuperación requeriría años incluso si el conflicto cesara hoy, con sesenta millones de personas adicionales enfrentándose ya a la hambruna.

El arquitecto intelectual de esta guerra energética global no es otro que el propio Rey Tampón, quien en su intervención en la cumbre COP21 de 2021 exigió una “campaña de estilo militar masivo” para transformar radicalmente la economía global de los combustibles fósiles hacia fuentes renovables y supuestamente sostenibles, advirtiendo que esto costaría billones, no miles de millones, de dólares y requería movilizar al sector privado global con recursos que superan el PIB mundial. Como acertadamente señala el historiador Matthew Ehret, lo que el entonces príncipe Carlos estaba proponiendo no era una transición ecológica genuina, sino la continuación por otros medios de una agenda de depopulación que ha caracterizado a la aristocracia negra británica durante siglos. La guerra energética global no es un efecto colateral de las tensiones geopolíticas, sino el objetivo mismo: colapsar la economía física para consolidar el poder de Wall Street y la City de Londres sobre los restos de un mundo desindustrializado y hambriento. La evidencia es abrumadora: desde la destrucciónn del gasoducto Nordstream, ejecutada casi con certeza por las fuerzas especiales británicas en coordinación con la CIA, hasta la oleada sincronizada de incendios en refinerías de petróleo que han afectado a India, Indonesia, México, Australia, Irán, Rumanía, Hungría, Kuwait y Texas desde el inicio de las hostilidades contra Irán, pasando por el cierre de la refinería de Grangemouth en Escocia por razones ideológicas. Más de cincuenta refinerías han sido destruidas o incapacitadas en lo que solo puede describirse como una operación de control de daños orquestada desde las alturas del poder global.

La genealogía de esta guerra energética global se remonta a las figuras siniestras del príncipe Felipe y el príncipe Bernardo de los Países Bajos, un antiguo oficial nazi, quienes fundaron el World Wildlife Fund en 1961 como caballo de Troya de una ideología maltusiana que consideraba a la humanidad como un virus canceroso que debía ser erradicado de la faz de la Tierra. El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel, declaró explícitamente su deseo de reencarnarse como un virus mortal para reducir la población humana, y junto a Bernardo, un cardenal del nazismo internacional, crearon la infraestructura ideológica que hoy se disfraza de ambientalismo. Como documenta Dennis Small, analista central del movimiento LaRouche y el Instituto Schiller, los verdaderos herederos de esta tradición son los tecnócratas de Palantir y el complejo ESG, que pretenden sustituir la economía física basada en la producción de acero, energía y alimentos por un mundo de derivados financieros y burbujas especulativas que ya suman dos mil cuatrocientos billones de dólares, una cifra tan astronómica que resulta literalmente impagable. La guerra energética global es la expresión violenta de una crisis terminal del sistema financiero occidental, que necesita destruir la economía real para justificar la existencia de su castillo de naipes especulativo.

Esta guerra energética global se sitúa así mismo en el contexto más amplio de una transición civilizatoria que enfrenta a tres facciones del poder occidental oculto, que, aunque tienen objetivos distintos, se relacionan entre sí como círculos de Euler: Por un lado, los tecnocrátas estadounidenses encarnados por Palantir y su manifiesto de la república tecnológica, que propone la fusión entre el Estado y las corporaciones tecnológicas bajo el mando de la inteligencia artificial como instrumento de guerra permanente y control total de la población. Por otro lado, el proyecto cabalista de Londres, que actúa mediante la gestión del caos, los equilibrios y el control de los nodos críticos del sistema energético mundial, así como los grupos internacionales ligados al Vaticano, que se metamorfosean en direcciones múltiples para modular la tensión entre los distintos actores. Y finalmente, el proyecto continental euroasiático liderado por China, Rusia y los países del Sur Global, que operan en ciclos de décadas y buscan un nuevo orden basado en la cooperación para el desarrollo, la energía nuclear avanzada y el respeto a las soberanías nacionales. La guerra energética global no es un conflicto más, sino la colisión violenta de estas cosmovisiones, donde el primer proyecto utiliza el segundo y tercero como arietes para destruir al último, mientras la población mundial es tratada como mera carne de cañón o, peor aún, como excedente demográfico a eliminar.


La evidencia de que estamos ante una demolición maltusiana deliberada, y no ante una crisis accidental, se multiplica cada día. El estrecho de Ormuz no solo canaliza el veinte por ciento del petróleo mundial, sino también entre una cuarta parte y un tercio de los fertilizantes globales, cuyo encarecimiento y escasez ya ha desencadenado procesos inflacionarios que golpean primero a los más vulnerables del Sur Global. Pero más allá de las proporciones inmediatas, lo que está en juego es la propia posibilidad de una economía física compleja. Como explica Dennis Small recurriendo a la triple curva de Lyndon LaRouche, los agregados financieros crecen exponencialmente mientras la economía física se desploma, y la única manera de mantener la burbuja es mediante el gasto militar creciente que hoy ya consume el treinta y seis por ciento del presupuesto federal estadounidense, con proyecciones de alcanzar el billón y medio de dólares anuales en gasto militar para 2027. No son las guerras las que generan el gasto militar, sino el gasto militar y los pagos de intereses de una deuda astronómica los que generan las guerras, en un circuito perverso que convierte al Pentágono y a Wall Street en socios inseparables de la muerte. La guerra energética global es el mecanismo mediante el cual este sistema caníbal se devora a sí mismo, destruyendo las bases materiales de la vida para mantener intactas las ganancias financieras de una oligarquía que ya no produce nada, solo especula y mata.

El discurso del entonces Príncipe Carlos en la COP21, convenientemente olvidado por los medios, revela la verdadera naturaleza de este plan: la “transición fundamental” no es hacia una economía verde viable, un imposible técnico dado que ni los aerogeneradores ni los paneles solares pueden producir acero, cemento, fertilizantes o combustible para aviones, sino hacia un colapso controlado que permita a la City de Londres y a Wall Street apropiarse de los activos reales que queden en pie. Cuando los países africanos, India, Rusia y China rechazaron este dictamen imperial como “colonialismo por otro nombre”, la respuesta fue la guerra energética global: la destrucción de oleoductos, los incendios sincronizados de refinerías, el cierre del estrecho de Ormuz y el empuje hacia una confrontación directa con Irán y, tras él, con Rusia y China. La locura de la administración Trump, que algunos atribuyen a una combinación de narcisismo, demencia senil y lo que los psicólogos llaman la tríada oscura, no es sino el instrumento consciente o inconsciente de un plan que trasciende a cualquier presidente individual. La creación del Commonwealth americano, esa propuesta que Trump recibió con entusiasmo infantil diciendo “me suena bien”, representa la traición definitiva a la herencia revolucionaria de 1776 y la sumisión voluntaria de Estados Unidos al imperio que sus fundadores juraron destruir.


Frente a esta guerra energética global y al proyecto de demolición maltusiana que la anima, la única esperanza reside en la movilización política masiva para cortar los fondos al conflicto, tal como el Congreso estadounidense logró hacer durante la guerra de Vietnam, forzando a Richard Nixon a detener las hostilidades pese a su veto presidencial. Organizaciones como el Instituto Schiller, dirigido por Helga Zepp-LaRouche, y movimientos como la Coalición Internacional por la Paz están presionando a los representantes y senadores estadounidenses con cartas de ciudadanos de todo el mundo, incluyendo decenas de misivas desde América Latina traducidas al inglés y entregadas en el Capitolio. El testimonio de ciento cincuenta veteranos de las guerras de Irak y Afganistán protestando en silencio en la rotonda del edificio Cannon, sesenta de los cuales fueron detenidos por su acto de conciencia, demuestra que existe una corriente dispuesta a recuperar el espíritu anticolonial de la independencia estadounidense. Pero el conflicto real no se decide únicamente en el plano de las instituciones o las tecnologías, sino en el plano del significado, en la capacidad de las sociedades para dotar de sentido a su existencia más allá del consumo y la especulación, pues la inteligencia artificial sin humanismo, la acumulación sin sentido, solo pueden conducir a la barbarie.


Como recuerda Dennis Small, el economista jefe de la FAO advirtió que tres meses de bloqueo del estrecho de Ormuz generarían cambios en cadena irreversibles para la economía física mundial, y ya hemos superado ese umbral. La economía física es un todo viviente, no una suma de partes independientes: cortar el veinte por ciento de su flujo energético no deja intacto el ochenta por ciento restante, sino que provoca un colapso sistémico, como extraer el corazón de un cuerpo so pretexto de que pesa menos del uno por ciento del total.

En este contexto de guerra energética global y demolición maltusiana, las propuestas de Palantir y su fundador Alex Karp adquieren una dimensión verdaderamente siniestra. Su manifiesto tecnocrático exige la militarización de la inteligencia artificial, el servicio militar obligatorio en todas las naciones occidentales, el rearme de Alemania y Japón, y la tolerancia cero con lo que llaman “psicologización de la política”, es decir, con cualquier consideración ética que interfiera con la lógica de la guerra permanente. Pero como señala Estulin, la inteligencia artificial no puede reemplazar la chispa divina del ser humano, esa capacidad de intuición y creatividad que escapa a cualquier algoritmo. Los errores grotescos de los sistemas de IA, que inventan precedentes legales inexistentes o confunden blancos militares con civiles, demuestran que entregar el poder de decisión sobre la vida y la muerte a máquinas es una receta para el desastre.

La historia reciente está llena de incidentes en los que oficiales humanos, desobedeciendo las alarmas automáticas de los sistemas de detección nuclear, evitaron una guerra termonuclear al confiar en su juicio frente al error de las máquinas. Eliminar ese juicio humano en nombre de la eficiencia tecnológica no es progreso, sino la abolición de la humanidad misma. La guerra energética global no puede ser combatida con más tecnología ni con más guerra, sino con política, con movilización ciudadana, con la recuperación de los principios del derecho internacional y con la construcción de un nuevo orden basado en la cooperación para el desarrollo, como propuso John F. Kennedy antes de ser asesinado por las mismas redes que hoy impulsan esta catástrofe.

El momento que vivimos no es el fin del mundo, sino el fin de un mundo: aquel que nació hace doscientos cincuenta años con la Revolución Industrial y el capitalismo liberal, y que ahora agoniza bajo el peso de sus propias contradicciones. La guerra energética global es el parto violento de una nueva civilización, pero como toda violencia obstétrica, puede matar al recién nacido si no se ejerce con cuidado. La alternativa no es entre dos sistemas económicos, sino entre dos concepciones del ser humano: como excedente desechable en un planeta sobrepoblado o como portador de una chispa infinita capaz de trascender cualquier límite mediante la creatividad y la cooperación. Como cantó Percy Shelley en su poema La máscara de la anarquía, “levantaos como leones del letargo en número invencible, sacudíos las cadenas como rocío que en sueños cayó sobre vosotros”. La guerra energética global que nos ha sido impuesta desde las alturas de la aristocracia negra y los tecnócratas de Silicon Valley no es invencible, porque sus ejecutores son pocos y frágiles, atrapados en su propia burbuja financiera y su demencia moral.


La tarea de los patriotas estadounidenses, en este 250 aniversario de la Declaración de Independencia, es recordar que la revolución de 1776 fue una inspiración para todos los pueblos del planeta que deseaban liberarse del yugo imperial británico, y que hoy esa misma lucha debe ser retomada no contra un rey loco, sino contra un sistema financiero global que ha convertido la guerra energética y la demolición maltusiana en su principal herramienta de dominación. La diferencia es que hoy contamos con nuevos aliados: las naciones emergentes de la mayoría global, los movimientos sociales que resisten el colonialismo verde, y una ciudadanía cada vez más consciente de que el verdadero eje del mal no se encuentra en Teherán ni en Moscú, sino en los despachos acristalados de la City de Londres y en los pasillos del poder de Wall Street. La guerra energética global puede ser detenida, pero solo si actuamos ahora, con la urgencia que exige una crisis que ya ha comenzado a cobrar sus primeras víctimas por hambruna, y con la determinación de quienes saben que el infinito habita en el corazón humano y que ningún algoritmo ni ningún imperio puede apagar esa llama sin antes destruirse a sí mismo.


Noticia de hoy mismo que abunda en las "casualidades" a que se
refiere la entrada: la refinería de Chalmette, que procesa cerca
de 189.000 barriles al día, sufre una detonación "por causas 
desconocidas".

José Luis Preciado
(Visto en https://mentealternativa.com/)

LA "IGUALDAD" DE UNOS MEDIOS CORROMPIDOS HASTA LA MÉDULA



Imaginad que un hombre asesina a su hijo porque un juez entrega la custodia a la madre. Llevaríamos días escuchando palabras como monstruo, patriarcado, violencia estructural y terrorismo machista.

Ahora escuchemos atentamente qué se nos dice cuando el caso es el contrario: una mujer mata con barbitúricos a su hija de seis años porque la custodia iba a ser para el padre. En este caso los términos son “suicidio ampliado” y “homicidio por compasión”.


El crimen se maquilla lingüísticamente hasta convertirlo casi en una tragedia romántica. Porque hoy no importa lo que ocurre. Importa qué encaja mejor en el relato oficial. Y ese relato convierte cada crimen que comete la Medea de turno en algo de lo que se la exculpará con los más peregrinos argumentos. La mujer es un ser de luz, capaz de asesinar con saña, pero no con maldad. Las mujeres no asesinan, "suicidan" a otros con maternal desvelo.

¿Lo entiende el lector? Acabar con la vida de una criatura inocente es aberrante si lo hace un varón, pero disculpable y casi caritativo si lo hace una mujer.

Hay que ser rastrero y miserable para justificar este crimen.

(Fuente: https://t.me/cristinamartinjimenezescritora/)

LA O.M.S. RECONOCE EL "CANTAVIRUS" COMO UNO DE LOS POSIBLES EFECTOS DE LA "VACUNA" COVID


La IA reconoce la verdad de lo que los medios oficialistas están
tildando unánimemente de "fake new". Usted mismo puede com-
probar en https://vigiaccess.org que los informativos -que le han
 dicho son la fuente de la que debe fiarse- le están mintiendo a la
cara con un cinismo que tira de espaldas.

Resulta que el hantavirus es un efecto secundario de la "vacuna" contra el COVID-19.

Además de debilitar el sistema inmunitario hasta el punto de hacer susceptible a muchas infecciones virales, es posible que el hantavirus esté presente en la propia "vacuna" contra la COVID-19, y por eso GAVI predijo la nueva pandemia ya en 2021, cuando se lanzó la "vacuna" contra el COVID-19.


Esto no sería algo sin precedentes, ya que otras "vacunas", incluida la "vacuna" contra la polio, contenían el virus SV40, el virus cancerígeno de los monos, y también se encontraron secuencias de este virus en la "vacuna" contra el COVID-19.



Han pasado cinco años de la inoculación de la pócima, y ahora aparece algo que, curiosamente, estaba entre las previsiones del fabricante, como consta en esos documentos que quería mantener secretos durante 75 años y que un juez obligó a publicar en respuesta a una petición hecha al amparo de la ley de libertad de información. Pregúntese el lector qué edad tendrán los afectados del crucero y -lo que no nos dirán los medios- si recibieron la "vacuna" o no, y ate cabos.

O no, mejor no haga caso a estas revelaciones, que son cosa de desinformadores antisistema, conspiranoicos y otras gentes inadaptadas a nuestra maravillosa sociedad del bienestar, el pleno empleo y la cancelación definitiva de la guerra, la explotación económica y la inseguridad en las calles. ¿Quién iba a propagar una enfermedad -real o imaginaria- para enriquecerse vendiendo el -supuesto- remedio?

Nadie es tan desaprensivo, ¿verdad?

(posesodegerasa)

CUANDO NO SE CONOCE LA CAUSA, DIGA QUE ES UN NUEVO VIRUS



En 1950, durante la guerra de Corea, un par de soldados norteamericanos, apostados en la orilla del Rio Han, en Seúl, enfermaron. Fiebre, tos, ciertas dificultades respiratorias, ... algo común en la guerra: mala alimentación, stress, frío, proliferación de ratas y ratones.

Los médicos elaboraron la teoría de que enfermaron por respirar las heces de los roedores, y, para ganar fama, dijeron que podia un nuevo tipo de virus, al que llamaron Hanta.

Por supuesto que nadie nunca lo vió ni probó su existencia.

Antes de seguir, le debe quedar claro a todo el mundo que los tiempos de la naturaleza no son los nuestros. A modo de ejemplo: los murciélagos aparecieron hace 52 millones de años, y les llevó 20 millones de años evolucionar la ecolocalización.

Ningún humano vió ni verá un insecto nuevo, muchos menos un mamífero, ni siquiera una bacteria.

Un "virus" no puede evolucionar, simplemente porque no es un ser vivo. Y no es esa pelota con mangueras chuponas que les hicieron creer, si existe, es una frágil cadena de ARN o ADN, diez mil veces más pequeña que una molecula de aire. No circula, no "da vueltas", no podria sobrevivir al aire libre. No hay "cepas nuevas" con cada temporada de Netflix.

Ahora, de los creadores de la plandemia, del quedate en casa y de los bozales, surgió El Chantavirus.

Comienza con un gaucho patagónico enfermo con Chatavirus, o sea fiebre, tos, malestar general. Mi abuela lo llamaba gripe, los covidiotas, cobicho.

Luego hace su aparición El Barco. Solos en la inmensidad del mar los pasajeros luchan contra la enfermedad. Un Youtuber con cuatro millones de seguidores trasmite la angustia escondido en el baño.

Un pasajero bajó. Los Miedos de cominicación a full.

No hay ratones colilargos en el barco, ni un hamster llevan. Pero los libretistas se ganan el sueldo, el chantavirus mutó, se saltó 50 millones de años en tres días. Ahora se transmite el el aire.

Algunos creen que se vienen nuevos encierros y pinchazos. Ah, dice Pfizer que ya tiene la vacuna, patentada el año pasado.

No lo creo, no pueden organizar otro encierro mientras dure la guerra en Ucrania. No pueden contar con Putin y Rusia como la vez pasada, ya no es el niño mimado de Europa. China tiene otros problemas. Trump les es impredecible, Kennedy está en salud y mucha gente se va enterando de qué va la película. No están dada las condiciones.


La prueba concluyente de que hay animales ajenos a toda evolución

Es un globo de ensayo, se mide el miedo, se analizan estrategias, se programa la IA, no hay un solo Me gusta,Me entristece, Me divierte que no sea analizado por supercomputadoras.

Cuando vengan de verdad todos nosotros vamos a estar bloqueados en internet minutos antes.

Pero cada persona puede volver a ser dueña de sus pensamientos. Puede elegir el heroismo antes que la cobardía. Dudar en vez de creer. Plantar cara en vez de cubrirla con un bozal.

Esta vez no van a ganar.

Horacio Rivara

viernes, 8 de mayo de 2026

FUNCIONARIOS OCULTARON E IMPIDIERON LA DETECCIÓN TEMPRANA DE EFECTOS GRAVES DE LA INYECCIÓN COVID



Según un informe divulgado por el Senador Ron Johnson, funcionarios de salud de la era Biden habrían desestimado una herramienta estadística avanzada para la detección de señales de seguridad relacionadas con la inyección contra el COVID-19. En su lugar, persistieron en el uso de un método con deficiencias, con el propósito de evitar que el público se enterase de los riesgos graves a los que estaban siendo expuestos.

Algunos funcionarios de salud pública durante la administración Biden impidieron la vigilancia de seguridad de las inyeciones contra el COVID-19. La investigación concluye que los funcionarios de salud pública estaban al tanto de las limitaciones de sus herramientas de vigilancia («enmascaramiento») y de la existencia de alternativas técnicas mejores, pero decidieron no actualizar sus procesos. Al ignorar las señales detectadas por el método RGPS y desestimar las advertencias internas, las autoridades ocultaron esta alerta temprana ante riesgos graves, afectando la capacidad de médicos y pacientes para tomar decisiones informadas sobre la seguridad de las inyecciones.



1. Introducción: Vigilancia sanitaria y el sistema de alerta temprana

Para monitorear la seguridad de medicamentos y vacunas, las autoridades utilizan sistemas de reporte voluntario, como el VAERS (Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas). Los científicos emplean herramientas estadísticas denominadas «minería de datos» para analizar millones de reportes y detectar patrones inusuales o «señales de seguridad». Cuando una señal excede ciertos límites estadísticos, se considera una alerta que requiere investigación inmediata para determinar si existe un riesgo para la salud.

2. Qué es el enmascaramiento de datos

El informe señala una limitación crítica en el método estadístico principal utilizado por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU.) durante la pandemia, conocido como MGPS.

Este método sufre de un fenómeno llamado «enmascaramiento». En términos sencillos, funciona así: si un sistema compara los efectos adversos de una vacuna con una base de datos que ya está saturada con reportes de otras vacunas similares (en este caso, otras inyecciones contra el COVID-19), los datos de la nueva vacuna se diluyen. Es como intentar escuchar una conversación específica en una habitación donde todos gritan al mismo tiempo; el ruido de fondo «enmascara» la señal que se intenta detectar.

3. La Solución Propuesta y la resistencia institucional

Una científica de la FDA, la Dra. Ana Szarfman, junto con el Dr. William DuMouchel (quien desarrolló el algoritmo original utilizado por la agencia), propusieron utilizar un método avanzado llamado RGPS. Este algoritmo está diseñado específicamente para ajustar y corregir el efecto de enmascaramiento, permitiendo que las señales de seguridad «ocultas» se vuelvan evidentes.

La Dra. Szarfman compartió análisis que mostraban docenas de señales de seguridad estadísticamente significativas que el método estándar de la FDA no estaba detectando, tales como problemas cardíacos graves, parálisis facial (parálisis de Bell) y embolias. A pesar de que ella era una experta reconocida en el desarrollo de estos mismos sistemas de minería de datos, los funcionarios de la administración ignoraron sus hallazgos y se negaron a adoptar la metodología superior que ella proponía.



4. El Patrón de Comportamiento de los Funcionarios

El documento sugiere que, más que un error técnico, hubo una resistencia activa a procesar estas señales:

Instrucciones de cese: Se ordenó a la Dra. Szarfman que dejara de generar y distribuir sus análisis.

Gestión de la información: Funcionarios de alto nivel expresaron preocupación de que sus hallazgos pudieran alimentar retórica contraria a las vacunas, priorizando esta percepción sobre la investigación de las señales.

Limitación de acceso: Se restringió el acceso de la Dra. Szarfman a los datos y se limitó la distribución de los informes de minería de datos que se enviaban internamente a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Suspensión del reporte: Eventualmente, la FDA dejó de distribuir los informes semanales de minería de datos a los CDC, coincidiendo cronológicamente con la recepción de diversas solicitudes públicas de acceso a esta información bajo la Ley de Libertad de Información (FOIA).

5. Implicaciones para la Salud Pública

Los documentos del informe revelaron que funcionarios de los CDC y la FDA tenían conocimiento de que el método de minería de datos EB que usaban presentaba «puntos ciegos» que lo hacían «mayormente inútil» para detectar señales de seguridad de las inyecciones contra la COVID-19.

El informe mencionado, titulado «Desenmascarado: Pone en evidencia cómo los funcionarios de salud de Biden ignoraron deliberadamente las señales de seguridad de la inyección contra la COVID-19″, incluye correspondencia electrónica de funcionarios de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA).

Además estos correos indican que se instruyó a una investigadora de la FDA a «cesar y desistir» de emplear la herramienta actualizada para analizar los reportes de eventos adversos post-vacunación contra la COVID-19, registrados en el Sistema de Notificación de Eventos Adversos a Vacunas (VAERS).

De acuerdo con la información contenida en los correos electrónicos, la FDA tenía conocimiento desde 2020 de que el método que utilizaban era subóptimo y que existía una alternativa más eficaz.

La Dra. Ana Szarfman, médico y desarrolladora de minería de datos de seguridad, quien en ese entonces se desempeñaba en el Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos (CDER) de la FDA, intentó reiteradamente persuadir a los funcionarios de la FDA para que adoptaran la herramienta mejorada.

La Dra. Szarfman abogaba por el uso de un método de minería de datos bayesiano empírico (EB) actualizado, que era capaz de contrarrestar el efecto de enmascaramiento. Este fenómeno ocurre cuando la presencia de otras vacunas en el sistema puede ocultar señales de seguridad específicas para una vacuna en particular.

En 2022, en un artículo revisado por pares publicado en Drug Safety, la Dra. Szarfman y sus coautores reportaron la identificación de aproximadamente 25 señales de seguridad estadísticamente significativas relacionadas con la inyección contra la COVID-19. Estas incluían muerte cardíaca súbita, parálisis de Bell e infarto pulmonar, y fueron detectadas utilizando el método mejorado de minería de datos (empirical Bayesian (EB)), señales que el método anterior de la FDA no había logrado identificar.

Los correos electrónicos revelados en la fecha de hoy indican que en 2021, altos funcionarios de la FDA intentaron impedir que la Dra. Szarfman compartiera los resultados obtenidos con el método perfeccionado.

La correspondencia también muestra que los líderes de la FDA insistieron en emplear el método de minería de datos EB más antiguo, a pesar de tener conocimiento de que este suprimía las señales de seguridad vinculadas a las inyecciones contra la COVID-19.

Durante una audiencia desarrollada el 29 de abril de 2026, el Senador Johnson presentó aproximadamente 600 páginas de correos electrónicos citados en el informe. Estos documentos, detallan cómo los funcionarios de salud durante la administración Biden evitaron presentar las señales de seguridad de la inyección contra la COVID-19.

El senador Johnson obtuvo los correos electrónicos después de haber solicitado al Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., mediante una citación en enero de 2025,  los registros de seguridad de la inyección contra la COVID-19 y las comunicaciones relacionadas con la pandemia.

Los correos electrónicos revelan que, a finales de 2020, la Dra. Szarfman informó por primera vez a los funcionarios de la FDA sobre la herramienta mejorada de minería de datos bayesiano empírico (EB) . También les advirtió que la herramienta que la FDA estaba utilizando en ese momento probablemente no estaba detectando las señales de seguridad.

En un correo electrónico del 7 de mayo de 2021, los funcionarios de la FDA instruyeron a la Dra. Szarfman a «abstenerse de crear y enviar informes y análisis de minería de datos» utilizando el método mejorado.

Aunque la Dra. Szarfman accedió a «entregar análisis solo cuando se me solicite específicamente», indicó que ella y otros continuarían probando el método mejorado, el cual «reduce drásticamente la confusión».

La Dra. Szarfman escribió: «Dadas las circunstancias, será beneficioso para todos comprender su rendimiento con datos tan importantes».

Ella y William DuMouchel, Ph.D., estadístico jefe en Oracle, una empresa de datos contratada por la FDA para llevar a cabo su minería de datos EB, continuaron esforzándose por convencer a los funcionarios de la FDA de que el nuevo método detectaría señales de seguridad que el método anterior enmascaraba.

En 1999, el Dr. DuMouchel desarrolló el algoritmo original, conocido como Multi-item Gamma Poisson Shrinker (MGPS), empleado por la FDA para su minería de datos EB. En 2012, presentó una versión mejorada, el Regression-Adjusted Gamma Poisson Shrinker («RGPS»), que permitía controlar los efectos de enmascaramiento.

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Tanto la Dra. Szarfman como el Dr. DuMouchel eran expertos en minería de datos y comprendían la superioridad del RGPS sobre el MGPS, especialmente en el análisis de los informes de eventos adversos a las inyecciones contra la COVID-19, según lo documentado en el informe.

No obstante, los funcionarios de la FDA ignoraron las aportaciones de la Dra. Szarfman y el Dr. DuMouchel, negándose a adoptar la versión mejorada.

En un correo electrónico del 12 de julio de 2021, la Dra. Szarfman envió a un funcionario de la FDA un análisis RGPS realizado por DuMouchel que mostraba señales de seguridad estadísticamente significativas para «muerte y muerte súbita» asociadas a las inyecciones de Pfizer y Moderna contra la COVID-19.

Aproximadamente dos meses después, el 15 de septiembre de 2021, el Dr. Peter Marks, quien en ese entonces era director del Centro de Evaluación e Investigación Biológica (CBER) de la FDA, comunicó a un funcionario del CDER que supervisaba a la Dra. Szarfman que sus análisis se habían convertido en una «distracción considerable».

La Dra. Szarfman «ha decidido por su cuenta realizar análisis de inyecciones utilizando VAERS como parte de su trabajo en la FDA», escribió Marks. «Sin embargo, no está haciendo esto en colaboración con nuestros estadísticos del CBER, y, por el contrario, se le ha pedido que cese y desista, porque la estrategia que está utilizando podría crear conflictos erróneos que alimenten la retórica antivacunación».

El Dr. Peter Stein, director de la Oficina de Nuevos Medicamentos del CDER, expresó su agradecimiento a Marks por «señalar» la cuestión. «Le hemos dejado claro que no debe discutir ni proporcionar análisis internos externamente, y que debe concentrarse en su trabajo asignado. … Esperamos que no tenga más sorpresas».

6. La FDA sigue rehusándose a usar la herramienta mejorada, a pesar de que un estudio revisado por pares demuestra su eficacia

Szarfman y DuMouchel continuaron analizando los informes de VAERS utilizando la herramienta mejorada. En 2022, ellos y otros coautores publicaron un artículo revisado por pares en Drug Safety que demostraba la eficacia de la herramienta.

En julio de 2022, la Dra. Szarfman envió por correo electrónico el artículo al entonces Comisionado de la FDA, Robert Califf, destacando que el trabajo describe un avance en la metodología de minería de datos EB, «especialmente en la capacidad de desenmascarar señales ocultas».

Al recibir el artículo y otro texto, Califf respondió escribiendo: «Gracias. Son buenos». Según el informe, no existe evidencia de que Califf intentara que la FDA adoptara el método superior.

Sin embargo, hay evidencia de que los funcionarios de la FDA continuaron desaprobando el trabajo de la Dra. Szarfman. En agosto de 2022, Richard Forshee, Ph.D., entonces subdirector de la Oficina de Bioestadística y Farmacovigilancia del CBER, escribió a Marks:

«Acabamos de enterarnos de que la Dra. Szarfman es coautora de un artículo recientemente publicado sobre las inyecciones contra la COVID-19 y VAERS. Creemos que hay una serie de problemas con el artículo y sus hallazgos, y estamos discutiendo la mejor manera de responder».

La Dra. Szarfman se retiró de la FDA en 2025. El senador Johnson intentó establecer contacto con ella, pero no está claro si testificará ante el Congreso sobre sus esfuerzos en la detección de señales de seguridad del COVID-19.

La FDA intentó evadir las solicitudes de FOIA limitando los correos electrónicos sobre señales de seguridad Los correos electrónicos contenidos en el informe del Senador Johnson también revelan que funcionarios de la FDA intentaron eludir las solicitudes de la Ley de Libertad de Información (FOIA) relacionadas con las señales de seguridad de la inyección contra la COVID-19.

Por ejemplo, el Dr. David Menschik, funcionario de la FDA, sugirió a sus colegas en un correo electrónico del 15 de abril de 2021 que «deberían reunirse internamente» antes de acordar hablar con la Dra. Szarfman sobre el uso del método actualizado de minería de datos, argumentando que había «muchas consideraciones no adecuadas para el correo electrónico».

En septiembre de 2022, la FDA cesó el envío de informes semanales sobre los resultados de su minería de datos a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), argumentando la necesidad de «reducir el tráfico de correos electrónicos».

En noviembre de 2022, ciertos funcionarios de los CDC señalaron en un hilo de correo electrónico cómo solían recibir los informes semanales de señales de seguridad de minería de datos de la FDA para la inyección contra la COVID-19. Un funcionario de los CDC escribió: «Creo que, debido a las solicitudes de FOIA… podríamos haber pedido a la FDA que dejara de enviar estas salidas semanales de minería de datos».

El informe señaló que, en los meses previos a la decisión de la FDA de suspender la distribución de sus informes semanales de minería de datos, el senador Johnson y varias organizaciones, habían presentado solicitudes FOIA a los CDC o a la FDA para obtener análisis de minería de datos.

Los CDC y la FDA intentaron publicar estudios que promueven la seguridad de la inyección contra la COVID utilizando un método defectuoso.

Documentos internos obtenidos el mes pasado por el Senador Johnson revelaron que funcionarios de los CDC y la FDA tenían conocimiento de que el método de minería de datos EB más antiguo presentaba «puntos ciegos» que lo hacían «mayormente inútil» para detectar señales de seguridad de las inyecciones contra la COVID-19.

A pesar de ello, las agencias emplearon este método en sus análisis e intentaron publicar los hallazgos derivados de ellos, incluyendo estudios que respaldaban la seguridad de las inyecciones contra la COVID-19.

En un caso, investigadores buscaron publicar en The Lancet Infectious Diseases un análisis de junio de 2022, utilizando la minería de datos EB en datos tempranos de la inyección contra la COVID-19. Desestimaron el plan solo después de que un revisor indicara que la probabilidad de detectar una señal de seguridad con el método era «probablemente cercana a cero».

Los autores del manuscrito alteraron el texto para minimizar la importancia de las muertes posteriores a la vacunación contra la COVID-19.

En otro caso, funcionarios de los CDC y la FDA utilizaron los resultados de la minería de datos EB en un artículo de agosto de 2024, publicado en el American Journal of Otolaryngology, sobre el tinnitus o zumbido en los oídos después de la vacunación contra la COVID-19. Esto ocurrió a pesar de que los autores sabían que el método no lograba detectar con precisión las señales de seguridad del tinnitus.

En lugar de eliminar los resultados defectuosos del estudio, los autores simplemente añadieron una exención de responsabilidad indicando que los hallazgos «no pueden excluir definitivamente la posibilidad» de que las inyecciones contra la COVID-19 puedan aumentar el riesgo de tinnitus en una persona.

7. Conclusión

La historia de estas prácticas de vigilancia revela una desconexión profunda entre los deberes institucionales de protección pública y las acciones ejecutadas por quienes ostentaban el poder. Cuando la jerarquía y la preservación de una narrativa institucional se vuelven el eje central de la toma de decisiones, la honestidad científica y la transparencia suelen ser las primeras víctimas.

El uso de tecnicismos como el «enmascaramiento» para justificar la inacción frente a señales de eventos adversos graves, como las afecciones cardíacas o los desenlaces fatales, es una táctica que permite a los funcionarios operar bajo un velo de «rigor científico» mientras, en la práctica, se priva a la población de información vital.

Lo que resulta particularmente revelador es el patrón de comportamiento de los altos mandos, quienes no solo ignoraron la evidencia técnica presentada por expertos internos, sino que dedicaron recursos y esfuerzos a silenciar a los disidentes y restringir el flujo de datos. Esta clase de gestión institucional, que antepone la conveniencia política a la seguridad biológica de las personas, es un recordatorio de cómo la captura de las instituciones puede corromper funciones críticas diseñadas para proteger la vida.

En última instancia, la transparencia no es solo un ideal administrativo; es el mecanismo de defensa esencial frente a este tipo de abusos. La historia documentada en este informe es una lección sobre la fragilidad de los sistemas de supervisión cuando quienes los controlan carecen de la integridad necesaria.

(Fuente: https://cienciaysaludnatural.com/)

QUE NO CUNDA EL PÁNICO: NUESTROS SALVADORES HABITUALES ESTÁN TRABAJANDO SIN DESCANSO



El cartel de vacunas y el ejército de EE.UU. están desarrollando 13 vacunas y terapias génicas contra el "cantavirus":

6 "vacunas" de ADN (Ejército de EE. UU.)
3 "vacunas" de ARNm (Moderna, China, Canadá)
2 "vacunas" de vector viral (Reino Unido, Canadá)
1 inactivada (licenciada en Corea)
1 subunidad proteica

Habrá quien se sienta tranquilizado por esta información.

A mí, en cambio, me parece de lo más preocupante.

PARTIDO POPULAR, LA FALSA OPOSICIÓN



Por increíble que parezca todavía existe gente en este país que sigue defendiendo al PP frente al PSOE, como si hubiese alguna diferencia entre esas dos organizaciones criminales cuyo único objetivo es el saqueo y la extorsión sistemática de los ciudadanos.

Hemos de admitir que el nivel de corrupción, despotismo y criminalidad que ha alcanzado Perro Sánchez solo podría compararse con sus antecesores Largo Caballero e Indalecio Prieto, responsables, incluso, de haber provocado un conflicto civil armado en los años 30 con más de 600.000 muertos como resultado.

Asumiremos también que el Partido Popular no tiene a sus espaldas 140 años de asesinatos selectivos, torturas, secuestros y golpes de estado como el Partido Socialista.

Sin embargo, su papel de falsa oposición y su empeño en defender el régimen del 78, la constitución, el bipartidismo y todas las demás estafas institucionales de esta falsa democracia le convierten en el mejor aliado con el que cuenta el PSOE en estos momentos.


El Partido Popular ha abrazado, legitimado y apoyado prácticamente todos los disparates ideológicos del PSOE; desde la cultura woke, el feminismo esquizofrénico, la inmigración descontrolada o las desproporcionadas subidas de impuestos.

Por tanto, en las cuestiones capitales, el Partido Podrido ha servido, sirve y servirá de muleta al PSOE bajo cualquier circunstancia aunque luego utilicen esos juegos semánticos que tanto les gustan para que el relato no sea tan obvio y poder disimular minimamente ante sus votantes.

En definitiva, el Partido Popular es una pieza más de este sistema putrefacto, creada para parasitar las instituciones y engañar a los ciudadanos haciéndoles creer que existe una alternativa real al despropósito criminal del PSOE cuando, en realidad, son sus más fieles e importantes valedores.

Mártin Sánchez