"La historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa" (Karl Marx) |
España ha alcanzado la perfección democrática: gobernantes y gobernados pueden manifestarse juntos contra las leyes de esos gobernantes que los gobernados han votado.
El 15-M tenía al menos una lógica elemental: ciudadanos en la calle frente a un poder político al que acusaban de no representarles: «No nos representan», gritaban.
Quince años después, el caso de Mari Carmen vuelve a llenar las calles de indignación. Pero ahora convendría hacer una pregunta: ¿contra qué o contra quiénes se manifiestan?
Si formas parte del poder, ¿protestas contra las leyes que tú mismo apruebas, contra las que no has querido cambiar o contra tu propia incapacidad o falta de voluntad para hacerlo?
Y si llevas años votando a quienes gobiernan, legislan y prometen protegerte, ¿contra qué protestas después? ¿contra las consecuencias de las leyes del Gobierno que elegiste?
El sistema nos permite elegir a quienes hacen las normas, padecer sus consecuencias y después salir juntos a la calle para protestar contra ellas. Incluso nuestros gobernantes pueden acompañarnos. Todo muy antisistema.
El 15-M quería llevar la protesta hasta el poder. Al final ocurrió algo mucho más divertido: el poder bajó a la manifestación para protestar contra sí mismo.
https://t.me/cristinamartinjimenezescritora/
Estamos viviendo la apoteosis de una forma de hacer política que se resume en el insulto permanente al votante, al que se le toma por imbécil con un preocupante fundamento: en un porcentaje abrumador, resulta serlo más allá de toda medida.
Otros regímenes han construído a su medida al enemigo frente al cual construir una conveniente unanimidad. Con la nueva convocatoria de acampada en Sol asistimos a una sorprendente vuelta de tuerca del recurso a la disidencia controlada: el régimen se toma a sí mismo por el enemigo y moviliza a la sociedad para protestar contra su propia gestión.
Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno. pide movilizarse contra el Gobierno.
— Pedro Otamendi (@PedroOtamendi) September 27, 2026
“Movilicémonos”. 🤦🏻♂️ pic.twitter.com/9BIZVFH21M
Ver a ese meme ambulante que es Yolanda Díaz, vicepresidenta del gobierno, llamando a movilizarse contra el gobierno, resume la paradójica jugada maestra del sanchismo: no el ninguneo de la -teórica y blandengue- oposición, sino su fagocitación por los tentáculos del poder. El gobierno es su propia oposición, asumiendo la "boutade" de Rimbaud "Je suis un autre" a un nivel más patafísico que metafísico: "Je suis moi et je suis un autre".
¿Cómo no lo vimos venir? Cuando alguna iluminada defendía que había que distinguir al Pedro Sánchez de la oposición del presidente que ha hecho justo lo que criticaba en otros porque eran dos entidades distintas, cuando se criticaba a la justicia belga por no detener a un prófugo que luego puede pasearse por territorio español con total impunidad, cuando el Saunas se distancia de su esposa, convertida en Begoña Gómez y no en su cónyuge, debimos ver venir el desdoblamiento final. Y éste ya está entre nosotros. Como un eco del 15-M original, y cuando los gestores de aquél engaño de masas contra una casta en la que hoy están plenamente integrados, ha llegado el momento de tirar de manual y repetir la jugada. Protestemos contra la protesta misma desde ese espacio mental en el que Kafka, Berlanga y Dalí toman el té como personajes del País de las Maravillas de una Alicia más lisérgica que nunca mientras Freud se arranca los pocos pelos que le quedan mientras intenta entender algo.
El gobierno más progresista de la democracia, el más feminista -aunque con mayor porcentaje de puteros- y el que mejor representa los intereses de la gente ... mononeuronal, ha encontrado en el circo del Sol la cortina de humo con la que ocultar el fracaso absoluto de su gestión. Y dada la imposibilidad de hacer comprender a sus palmeros el principio de no contradicción, abramos por sus flancos menos sólidos el melón podrido al que se aferra.
Primero, la excusa de todo este "circo del Sol" es el desahucio de una funcionaria privilegiada que, al amparo de una ley franquista, disfrutó en régimen de alquiler nunca actualizado de un inmueble de los que hoy son inaccesibles para la mayoría de los currantes, y cuyo chollo se le acabó con una ley aprobada por un gobierno del PSOE que ha tardado décadas en serle aplicada:
El caso de una "pobrecita" que quería vivir eternamente en una casa que no era suya pagando un precio de los años 50, años de una oprobiosa dictadura que no previó que la inflación jugaría en contra de los propietarios, provoca la solidaridad indignada de una masa nada encefálica -más bien al contrario- que enarbola como bandera a la vieja ventajista, en un aquelarre en el que no falta ni el despiste de la izquierda caviar -Carlos Bardem haciendo gala de su apoyo a "Paquita"-, el olvido de la hemeroteca -"no va a haber desahucios en España cuando haya gobierno socialista" pregonaba un Sánchez ávido de ocupar la Moncloa en 2018 (ha habido 272.000 desde entonces, 90 al día)- o la conversión del presidente del gobierno -no confundir con el ciudadano privado Pedro Sánchez- que culpaba de la política de vivienda al gobierno central cuando él era oposición, pero ha descubierto que en realidad aquél, si él lo detenta, es inocente cual borreguito del belén, siendo los responsables ahora ayuntamientos y comunidades ... siempre que no las gobiernen los suyos, porque solidaridad con Olga Matute, ciudana de L´Hospitalet de Llobregat que se quitó la vida el pasado día 9 tras ser desahuciada, no es que haya habido mucha por parte de las instituciones.
La hipocresía de quienes atizan esta hoguera no puede ser mayor. Por cada desahucio que hay en Madrid se producen cinco en la Cataluña del PSOE, pero no le hagamos pasar un mal rato al president Salvador -"todo el mundo sabe que no me he vacunado"- Illa, ese que durante la Plandemia ocupaba la cartera de Sanidad con expresión de sufrir más que una viuda hindú poliándrica.
Y ahora que, tras los años transcurridos desde el 11-M "ingénuo" algunos hemos aprendido a mirar más allá de las apariencias, la pregunta por quién organiza y financia la fiesta nos conduce al segundo aspecto del asunto que constituye el flanco que más flaquea en este sindiós.
Como entonces, aparecen en primera línea "portavoces" nada espontáneos que en este caso son dos individuas debutantes con curriculum en master en organizaciones internacionales.
La primera es Valeria Racu, portavoz del sindicato de inquilinas. Su despertar reivindicativo ocurrió estudiando antropología, becada por la Caixa, en el Soas de Londres, y tras pasar por un colegio de la red de United World College, la misma red, por cierto, donde estudió la princesa Leonor. En PSOES, perdón, en Soas, Racu fue copresidenta -remunerada- del sindicato de estudiantes. Dicha escuela universitaria es una de las doce fundaciones de la Open Society University Network, la red académica milmillonaria que presentó George Soros en Davos. Ya tardaba en salir el intrigante judío húngaro.
La segunda es Carmen Arcarazo, economista y politóloga catalana que allá por 2020 escribía artículos de investigación para Open Democracy, medio digital subvencionado con más de 1,6 millones de dólares por la fundación de George Soros entre 2016 y 2020, además de dinero de la Rockefeller Brotherfunds y de la Ford Foundation, una "niña de papá" que juega a "justice social warrior" con todos los gastos pagados por ya sabemos quién.
Como hace quince años, bajo la apariencia de movimiento espontáneo y auto-organizado, y para sopresa de nadie mínimante informado, asoma la patita el mismo "filántropo" que utiliza como peón a un Sánchez que no es únicamente el pagafantas de Mohamed VI, sino también el grimoso ejecutor de los turbios manejos del "Jabba el Hutt" jázaro.
Y los que podemos atender a más de un asunto a la vez no deberíamos olvidar lo que este cortinaje de humo pretende ocultarnos: la okupación en masa de Ceuta, la sustracción de pruebas del accidente de Adamuz, las joyas no declaradas de ZP, Koldo, Ábalos, Begoña Gómez a juicio, Tito Berni, la catástrofe del informe Pisa, la gasolina a 2€, un ex-senador marroquí amenazando de muerte a Felipe VI si pone el pie en Ceuta (cero consecuencias diplomáticas, por supuesto, ni llamada al orden a la embajadora de Marruecos ni protesta formal ninguna), la cocción del fraude electoral de la Ley de Nietos innumerables, Santos Cerdán, García Ortiz, el caso Plus Ultra, el caso Hidrocarburos, el caso de las mascarillas, los del volcán abandonados, los de la Dana ídem, el apagón sin responsables... y un largo etcétera que revela la podredumbre de un régimen de estado en estado terminal.
La semana que empezaba con revelaciones como que el PSOE recababa en Argentina pasaportes de fallecidos para inflar los votos al partido en 2023 o que la cloaca del partido pretendió encargar a un clan gitano un "susto" -no sabemos de qué calibre- a la juez que investigaba al hermanísimo del presidente, propuesta que los romaníes rechazaron porque no consideraban fiables a Leire Díaz & Co. (saquen ustedes sus propias conclusiones), termina con un gobierno que se alza contra sí mismo legitimando la acampada ilegal de Ceuta con su réplica capitalina para la que nunca faltan descerebrados inconscientes de la inconsistencia de su proceder, "indignados" que al final son títeres de los mismos poderes contra los que creen estar protestando.
La especulación inmobiliaria, algo condenable ... cuando la practican otros. |
Cuando se anuncia la nueva edición de la Fiesta de la Trashumancia en Madrid ya tenemos quiénes van a ser los pastores ... y quiénes los borregos.
"Nihil novum sub sole"
(posesodegerasa)
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