miércoles, 4 de febrero de 2026

EL CASO EPSTEIN Y EL COLAPSO MORAL DE LAS ÉLITES



2026 marca una ruptura. Ya no es posible tratar el caso Epstein como un escándalo sexual que involucra a personas poderosas. Lo que ahora ha salido a la luz (documentos, imágenes, registros, conexiones explícitas) ha llevado el debate a otro nivel. Ya no se trata de «abusos», «excesos» o «delitos individuales». Lo que se ha revelado apunta a prácticas sistemáticas, organizadas y ritualizadas. Y eso lo cambia todo.

Durante años, se condicionó al público para que aceptara una narrativa ambigua. Siempre había dudas, siempre faltaba una «prueba definitiva», siempre se pedía cautela. Ese tiempo ha terminado. El material publicado no deja lugar a la ingenuidad. Cuando surgen pruebas de violencia extrema contra niños, de prácticas que van más allá de cualquier categoría delictiva convencional, el debate deja de ser jurídico y se convierte en civilizatorio.

Lo que está en juego ya no es quién «visitó la isla» o quién «viajó en el avión de Epstein». Lo que está en juego es el hecho de que las redes de este tipo solo existen cuando cuentan con una profunda protección institucional. No hay pedofilia ritual, ni tráfico de personas a escala transnacional, ni producción sistemática de material extremo sin la cobertura política, policial, judicial y mediática. No se trata de una conspiración: es la lógica del poder.

A partir de ahora, Occidente ya no puede esconderse tras la idea del declive gradual. No se trata solo de una degeneración cultural o una pérdida de valores. Es algo más oscuro: una élite que opera al margen de cualquier límite moral reconocible y, sin embargo, sigue gobernando. Las personas que participan directa o indirectamente en este mundo siguen decidiendo las elecciones, las guerras, las políticas económicas y el destino de sociedades enteras.

Otro elemento decisivo es que aún no sabemos quién está detrás de la filtración. Esta incertidumbre es fundamental. Puede ser una maniobra de Donald Trump o de sectores alineados con él, que intentan destruir definitivamente a sus enemigos internos y reorganizar el poder en Estados Unidos en una dirección mínimamente positiva. Puede ser todo lo contrario: una divulgación controlada de material destinado a presionar a Trump para que sirva a los intereses de los demócratas y del Estado profundo.

Y la incómoda verdad, imposible de ignorar, es que todo esto puede seguir formando parte de un plan aún más profundo y macabro del Estado profundo (que abarca tanto a demócratas como a republicanos) para «resolver el asunto Epstein» mediante una brutal campaña de desensibilización colectiva, «normalizando» en la opinión pública la idea de que la élite occidental está compuesta por pedófilos, satanistas y caníbales.

Esto refuerza un punto crítico: la verdad solo salió a la luz porque dejó de ser útil mantenerla oculta. Durante décadas, todo esto se sabía entre bastidores. El silencio no fue el resultado de un fracaso de la investigación, sino de una decisión de alto nivel. La prensa guardó silencio. Las agencias guardaron silencio. Los tribunales guardaron silencio. El sistema funcionó exactamente como se suponía que debía hacerlo, todo con el fin de protegerse a sí mismo.

Las sociedades occidentales se enfrentan ahora a un dilema que no puede resolverse mediante elecciones, comisiones parlamentarias o discursos alentadores. ¿Cómo se puede seguir aceptando la autoridad de unas instituciones que han protegido este nivel de horror? ¿Cómo se puede mantener el respeto por unas leyes que aplican de forma selectiva personas que viven por encima de ellas? ¿Cómo se puede hablar de «valores occidentales» después de esto?

El problema es que el Occidente moderno ha olvidado cómo reaccionar ante cualquier cosa que sea vil y esencialmente malvada. En las sociedades occidentales, la gente ya no sabe cómo lidiar con el mal absoluto, especialmente cuando se encuentra en la cima de la sociedad. Todo se convierte en procedimiento, todo se convierte en mediación, todo se convierte en lenguaje técnico. Mientras tanto, la confianza social se evapora.

Ya no se trata de izquierda y derecha, liberalismo y conservadurismo. Se trata de una ruptura entre el pueblo y las élites. Entre sociedades que aún conservan cierto sentido de los límites y una clase dominante que opera como si estuviera fuera de la especie humana común.

Si hay algo positivo en este momento, es el fin de la ingenuidad. Ya no es posible fingir que el sistema está «enfermo, pero recuperable». Lo que quedaba del proyecto (anti)civilizatorio occidental se ha corroído desde dentro. Lo que vendrá después aún es incierto, y será cuestionado por todos los medios posibles y necesarios.


Pero una cosa está clara: después de Epstein, nada puede seguir como antes. Quien actúe como si nada hubiera cambiado, o bien no comprende la gravedad de lo que ha salido a la luz, o bien finge no comprenderlo.

Lucas Leiroz
(Fuente: https://strategic-culture.su/; traducido por https://es.sott.net/)


La modelo mejicana de 21 años Gabriela Rico Jiménez entró en colapso nervioso en tras asistir a una fiesta privada de la élite en agosto de 2009 en Monterrey. Acusó a los asistentes al evento, incluida la entonces reina Isabel II de Inglaterra y el empresario Carlos Slim, de haber asesinado a personas y comido su carne. Ahora, en 2026, las páginas de los archivos de Epstein reivindican todo lo que ella dijo haber visto: las "élites" torturan, sacrifican y realizan rituales caníbales.

DE SENTIDO COMÚN


ADAMUZ, UN PUNTO DE INFLEXIÓN



No nos engañemos: tanto el presidente del gobierno como el líder de la
oposición comparten su concepto de la administración del estado como 
una agencia de colocación para sus afines, incompetentes probados

La corriente de indignación que está generando la tragedia de Adamuz debería marcar un antes y un después en la política española. Debería servir para que la sociedad reclame, de una vez por todas, que quienes nos gobiernan sean personas preparadas, capaces y comprometidas con el bien común, y no con su propio interés o el de su partido.

Es necesario alzar la voz contra la llamada “cuota de partido”, esa práctica que coloca en puestos estratégicos a personas solo por su carné político y no por su valía. Las consecuencias de esa forma de gobernar están a la vista y, en demasiadas ocasiones, se pagan con sufrimiento humano.

No puede ser que se ponga al frente de Emergencias en Valencia a alguien que ni siquiera conocía la existencia del sistema ES-Alert.

No puede ser que, en plena pandemia, se nombre ministro de Sanidad a alguien sin formación técnica, convertido en simple portavoz del poder político.

No puede ser que se sitúe al frente de una comunidad autónoma a personas que ya han demostrado su incompetencia de manera pública y notoria.

No puede ser que un país esté dirigido por líderes más preocupados por agendas externas, ideológicas o personales que por el bienestar real de sus ciudadanos.

No puede ser que los partidos aparten a los mejores por miedo a perder el control interno, aunque eso suponga debilitar sus propias estructuras.

No puede ser este tremendo gasto político, injustificable en un país con tantas necesidades reales.

No puede ser que un eurodiputado cobre más de 10.000 euros mensuales, más dietas, por acudir unas pocas veces al mes a Bruselas.

No puede ser que se legisle desde trincheras ideológicas que hunden el sector primario, el productivo y el de servicios, con políticas medioambientales mal planteadas o debates artificiales alejados de los problemas reales.

Son demasiadas cosas. Tantas, que resulta inevitable levantar la voz y exigir a los políticos -y lo subrayo, de todos los colores- que dejen de vivir de la política y empiecen a gestionar con responsabilidad, pensando primero en el ciudadano y no en sí mismos.

Podría seguir durante horas, pero no quiero extenderme. Con lo expuesto, espero que se me entienda.

Ojalá lo ocurrido en Adamuz sea, de verdad, un punto de inflexión. Ojalá la clase política empiece a comprender que así no nos gusta cómo están haciendo las cosas.

Pepe Herrero

martes, 3 de febrero de 2026

PREGUNTAS QUE DEBEN SER RESPONDIDAS



¿Recuerdan cuando los “expertos” nos decían constantemente qué hacer durante la pandemia de covid-19? Resulta que se equivocaron espectacularmente en casi todo. Y en 19 aspectos importantes de la cuestión se equivocaron por completo, desde cómo se propaga el virus, hasta si las mascarillas realmente funcionan (spoiler: esas mascarillas de tela eran básicamente accesorios de moda).

El Dr. Fauci es el santo patrono de las TERRIBLES políticas contra el covid. Se equivocó en MUCHOS PUNTOS. Es hora de dejar las cosas en claro. ¿Acertó en algo?


Origen de la enfermedad: incorrecto
Transmisión: incorrecto
Propagación asintomática: incorrecto
Test PCR: incorrecto
Tasa de mortalidad: incorrecto
Confinamientos: incorrecto
Factores desencadenantes en la comunidad: incorrecto
Cierre de empresas: incorrecto
Cierre de escuelas: incorrecto
Cuarentena de personas sanas: incorrecto
Impacto en los jóvenes: incorrecto
Sobrecarga hospitalaria: incorrecto
Barreras de plexiglas: incorrecto
Distanciamiento social: incorrecto
Propagación al aire libre: incorrecto
Mascarillas: incorrecto
Impacto de las variantes: incorrecto
Inmunidad natural: incorrecto
Eficacia de la vacuna: incorrecto
Lesiones por vacunas: incorrecto

El año pasado, el Grupo Norfolk lanzó un documento bomba que exponía todos estos fracasos. Y no se trata sólo de una crítica del Lunes por la mañana: tienen los recibos. Estudios reales que demuestran que la inmunidad natural era realmente legítima, mientras Fauci pretendía que no existía; datos que prueban que las escuelas podrían haber permanecido abiertas ‒como se hizo en Suecia‒, y evidencia de que encerrar a personas sanas en sus casas no fue la estrategia brillante que afirmaban.

No estoy aquí para decir “se lo dije” (bueno, tal vez un poco), pero debemos hablar de ésto. Porque si no aprendemos de lo mal que se equivocaron nuestros “expertos”, sólo estamos pidiendo que se repita la actuación la próxima vez. Y honestamente, no creo que ninguno de nosotros pueda soportar otra ronda de teatro de plexiglás y doble mascarilla.

Analicemos exactamente cómo se equivocaron y, lo que es más importante, por qué siguieron redoblando la apuesta incluso cuando la evidencia decía lo contrario. Abróchese el cinturón: este será un viaje salvaje a través del mayor fracaso de la salud pública en la historia moderna. ¡éstas son las preguntas que queremos que se respondan!

TRANSMISIÓN

¿Por qué los funcionarios insistieron en los protocolos de transmisión por superficies, cuando la evidencia mostraba propagación principalmente respiratoria?

¿Por qué los hospitales no evaluaban los patrones de transmisión de manera temprana para informar las políticas?

¿Por qué los CDC no realizaron estudios sobre los patrones de transmisión reales en las escuelas y en los lugares de trabajo?

¿Por qué se hizo demasiado hincapié en la transmisión al aire libre, a pesar de la evidencia mínima?

¿Por qué no se priorizaron los estudios de transmisión para orientar políticas basadas en la evidencia?

PROPAGACIÓN ASINTOMÁTICA

¿Qué evidencia respaldó la afirmación de que la propagación asintomática era un factor a tener en cuenta?

¿Por qué los funcionarios de salud enfatizaron la propagación asintomática sin datos sólidos?

¿Por qué se desperdiciaron recursos en realizar pruebas a personas asintomáticas cuando podrían haberse centrado en los casos sintomáticos?

¿Cómo afectó el énfasis en la propagación asintomática a la confianza pública cuando la evidencia no lo respaldaba?

¿Qué datos existían realmente sobre las tasas de transmisión asintomáticas reales (en comparación con las presintomáticas)?

TEST PCR

¿Por qué los CDC insistieron en desarrollar su propia prueba, en lugar de utilizar la de la OMS?

¿Por qué no se estandarizaron o informaron los valores umbral de ciclo?

¿Por qué los laboratorios utilizaron umbrales de ciclo de hasta 40, cuando ésto condujo a falsos positivos?

¿Por qué no se priorizaron los test PCR para las poblaciones de alto riesgo desde el principio?

¿Cómo afectaron los umbrales de ciclo altos a los recuentos de casos y las decisiones políticas?

TASA DE MORTALIDAD

¿Por qué las tasas de mortalidad por infección no fueron adecuadamente estratificadas por edad desde el principio?

¿Por qué fueron diferenciadas las muertes “con covid” de las muerte “por covid”?

¿Cómo afectaron las tasas de mortalidad infladas a la percepción pública y a las políticas?

¿Por qué fueron claramente comunicadas las tasas de letalidad precisas estratificadas por edad?

¿Cómo afectó la tergiversación de las tasas de mortalidad a la confianza pública?

CONFINAMIENTOS

¿Por qué fueron aplicados confinamientos obligatorios sin un análisis de costo-beneficio?

¿Por qué fueron ignorados los daños del confinamiento (salud mental, atención médica tardía, etc.)?

¿Qué evidencia respaldó la efectividad de los confinamientos?

¿Por qué fueron probadas primero medidas de protección focalizadas menos restrictivas?

¿Cuántas muertes en exceso se produjeron por las políticas de confinamiento?

Por qué no fueron tenidos en cuenta los factores regionales o estacionales en las decisiones de confinamiento?

FACTORES DESENCADENANTES COMUNITARIOS

¿Por qué fueron utilizados arbitrarios números de casos para activar las restricciones?

¿Por qué no fueron priorizadas las métricas de capacidad hospitalaria sobre los recuentos de casos?

¿Cómo fueron determinados los umbrales de activación comunitaria?

¿Por qué los factores de activación no fueron ajustados en función de los niveles de riesgo reales?

¿Por qué no fueron establecidos criterios de salida claros para las restricciones?

CIERRE DE EMPRESAS

¿Qué evidencias respaldaron el cierre de pequeñas empresas, mientras se mantenían abiertas las grandes tiendas minoristas eran mantenidas abiertas?

¿Por qué no fueron probados límites de ocupación antes de los cierres totales?

¿Cuántas empresas fueron innecesariamente destruidas?

¿Por qué no fueron sopesados los impactos económicos frente a los beneficios mínimos para la salud?

¿Qué datos respaldaron la eficacia de los cierres de empresas?

CIERRE DE ESCUELAS

¿Por qué fueron cerradas las escuelas a pesar de la evidencia temprana de bajo riesgo para los niños?

¿Por qué se ignoraron los datos de las escuelas europeas que permanecieron abiertas?

¿Por qué no fueron considerados los daños sobre el desarrollo y la educación de los niños?

¿Cómo afectó el cierre de escuelas a la salud mental y las tasas de suicidio en los jóvenes?

¿Por qué no fue examinada la influencia de los sindicatos de docentes en las decisiones de cierre?

¿Qué evidencia respaldó las afirmaciones de que las escuelas eran vectores importantes de transmisión?

CUARENTENA DE PERSONAS SANAS

¿Por qué fue implementada una cuarentena masiva, sin precedentes ni evidencia?

¿Por qué en cambio no fueron probadas medidas focalizadas de protección?

¿Cuál fue el análisis de costo-beneficio de poner en cuarentena a los grupos de bajo riesgo?

¿Cómo afectó la cuarentena masiva en la salud mental?

¿Por qué en cambio no fueron priorizadas a las poblaciones vulnerables?

IMPACTO EN LOS JÓVENES

¿Por qué fueron considerados los impactos en el desarrollo de los niños?

¿Cómo afectó el aislamiento a la salud mental y las tasas de suicidio?

¿Cuáles fueron las pérdidas educativas del aprendizaje remoto?

¿Por qué no fueron preservados los deportes y las actividades para el bienestar de los jóvenes?

¿Cómo afectaron las mascarillas y el distanciamiento al desarrollo social?

¿Cuáles fueron los impactos en la salud mental y el desarrollo de los estudiantes universitarios?

SOBRECARGA HOSPITALARIA

¿Por qué no fueron desarrollados protocolos de tratamiento temprano para prevenir hospitalizaciones?

¿Por qué fueron construidos hospitales de campaña que nunca fueron utilizados?

¿Cómo afectó el mensaje de “aplanar la curva” a los preparativos hospitalarios?

¿Por qué no fue entregado a las poblaciones en riesgo para prevenir hospitalizaciones?

¿Cuál fue el uso de la capacidad hospitalaria real frente al proyectado?

BARRERAS DE PLEXIGLAS

¿Qué evidencia respaldó la eficacia de las barreras?

¿Por qué no fueron considerados los patrones de flujo de aire?

¿Cómo afectaron las barreras a la ventilación?

¿Cuál fue el costo-beneficio de la instalación de barreras?

¿Por qué no fueron actualizadas las recomendaciones de barreras, cuando se demostró que no eran efectivas?

DISTANCIAMIENTO SOCIAL

¿Qué evidencia respaldó el distanciamiento de 2 mts?

¿Por qué el distanciamiento no fue ajustado en función de la ventilación/mascarillas/contexto?

¿Cómo afectaron las reglas de distancia arbitrarias a las empresas/escuelas?

¿Por qué fue actualizada la distancia de 1 mtr?

¿Fue previamente considerado que el distanciamiento social era adecuado?

¿Qué investigaciones respaldaron los requisitos de distanciamiento social al aire libre?

PROPAGACIÓN AL AIRE LIBRE

¿Por qué fueron restringidas las reuniones al aire libre, a pesar del riesgo mínimo de transmisión?

¿Por qué fueron cerradas las playas y los parques?

¿Por qué no fueron fomentadas las actividades al aire libre como alternativas más seguras?

¿Cómo afectaron las restricciones al aire libre a la salud mental y física?

¿Qué evidencias respaldaron el uso de mascarillas al aire libre?

MASCARILLAS

¿Por qué fueron implementados mandatos de uso de mascarillas sin evidencia?

¿Por qué no fueron considerados los posibles daños del uso de mascarillas en los niños?

¿Por qué fueron promovidas las mascarillas de tela a pesar de su ineficacia?

¿Cómo afectaron las mascarillas al aprendizaje y el desarrollo de los niños?

¿Por qué no fueron actualizadas las políticas sobre el uso de mascarillas, cuando los estudios mostraron su limitado beneficio?

¿Por qué fue descartada la inmunidad natural en las políticas sobre el uso de mascarillas?

IMPACTO DE LAS VARIANTES

¿Por qué fueron utilizadas variantes para justificar la continuación de las restricciones?

¿Cómo afectaron los temores respecto de las variantes a la confianza en las vacunas?

¿Por qué no fueron ajustadas las políticas para las variantes más leves?

¿Cómo afectó el mensaje de las variantes a la confianza pública?

¿Por qué no fueron considerados los patrones estacionales en las proyecciones de variantes?

INMUNIDAD NATURAL

¿Por qué fue ignorada la inmunidad natural en las decisiones políticas?

¿Por qué fue exigido a las personas recuperadas que se vacunaran?

¿Por qué no fue estudiada más a fondo la inmunidad natural?

¿Cómo afectó la confianza pública el hecho de descartar la inmunidad natural?

¿Por qué fueron ignorados los estudios de inmunidad natural de otros países?

EFICACIA DE LAS VACUNAS

¿Por qué no fueron adecuadamente calificadas las afirmaciones iniciales sobre su eficacia?

¿Por qué no fue comunicada antes la disminución de la eficacia?

¿Cómo afectó la exageración de la eficacia a la confianza pública?


¿Por qué no fue efectuado seguimiento adecuado de los casos de infección por el nuevo coronavirus?

¿Por qué fueron promocionadas las vacunas de refuerzo sin evidencia clara de su beneficio?

LESIONES POR VACUNAS

¿Por qué no fue efectuado un eguimiento o investigación adecuados de los eventos adversos?

¿Por qué le fue restada importancia o o fue desestimada la incidencia de las lesiones por vacunas?

¿Cómo afectó la interpretación de los datos del VAERS a la confianza pública?

¿Por qué no fueron efectuados análisis de riesgo-beneficio estratificados por edad?

¿Por qué no fueron investigadas más a fondo las señales de alerta temprana?

¿Cómo afectó la falta de atención de las lesiones a la confianza en las vacunas?

Tenemos MUCHO trabajo por hacer y, AFORTUNADAMENTE, es posible que tengamos personas a cargo que estén dispuestas a formular estas preguntas.

(Fuente: https://rothbardbrasil.com/; traducción: Cristian Vasylenko)

¿A ALGUIEN LE CONSTAN LAS DISCULPAS DE ESTE CERRIL SUJETO?


Las orejeras del tal Luis "Enjuagues" deben ser dignas de los monos del templo, si aún no ha recapacitado acerca de sus bárbaras declaraciones, inconsistentes con lo que entonces (finales de 2021) anunciábamos los escépticos y hoy confirman los medios y hasta la misma OMS:

LA ESTAFA DEL COCHE ELÉCTRICO, EXPUESTA POR UN EXPERTO


lunes, 2 de febrero de 2026

EN DEFENSA DEL CO2 (2ª PARTE)



4 El CO2 durante las glaciaciones

Es frecuente considerar al CO2 como el factor director de los cambios climáticos que suceden y han sucedido durante el Cuaternario. Pero es la modificación en el reparto estacional de la radiación solar que llega a la Tierra la que ha dirigido los ciclos climáticos de glaciaciones e interglaciares de los dos últimos millones de años. Estas modificaciones orbitales dirigen los ciclos glaciales durante el Cuaternario, aunque todavía no sabemos los mecanismos y el encadenamiento preciso de sus efectos, ya que las modificaciones de insolación afectan en formas y en tiempos diferentes a cada latitud

Es probable que las glaciaciones comiencen cuando veranos con baja intensidad solar en las latitudes altas del hemisferio norte permiten que las nevadas del invierno perduren y que el hielo se vaya acumulando en Canadá y en la región finoescandinava. Por el contrario, el deshielo de los grandes mantos de hielo glaciares se produce cuando aumenta la intensidad solar veraniega.

Diversos ciclos largos, de unos 20.000, 40.000 y 100.000 años de período, correspondientes a la precesión de los equinoccios (las fechas de mayor y menor lejanía de la Tierra al Sol), a los cambios en la inclinación del eje terrestre y a la excentricidad de la órbita alrededor del Sol, interfieren entre sí y modulan el clima en escalas de tiempo de decenas de miles de años. Se les llama ciclos de Milankovitch, en honor del investigador serbio cuyas ideas tardaron muchos años en aceptarse. Como resultado de estos cambios orbitales se producen ciclos largos glaciales, de unos 100.000 años, e interglaciales, de entre 10.000 y 20.000 años..

Estas variaciones térmicas, de origen orbital, influyen a su vez en la modificación de otros muchos factores climáticos, como son principalmente el albedo (la reflectividad de la luz solar debido a la mayor o menor blancura de los paisajes y de los mares helados); las corrientes oceánicas, que transportan calor de unas latitudes a otras; los gases invernadero, como el vapor de agua, el CO2, o el metano, que calientan las capas bajas de atmósfera.

Apuntaré aquí que el incremento del vapor de agua en el aire es con mucha diferencia el que más efecto invernadero añade: entre un 60% y un 80%. Desgraciadamente sólo se pueden trazar gráficas teóricas y no empíricas de su evolución cuaternaria pues no existen, como para otros gases, restos que lo conserven. Por el contrario, gracias al análisis del aire atrapado en las burbujas de las capas del hielo antiguo que recubre Groenlandia y la Antártida, se conoce con bastante exactitud cómo fue variando a lo largo de los últimos ciclos glaciales la concentración de algunos de los otros gases invernadero, el CO2, el metano, el óxido nitroso, así como también se puede saber la evolución de los sulfatos, sales y polvo conservados en los hielos.

Durante el último ciclo glacial, las catas en el hielo indican que desde que acabó el interglacial Eemiense, hace 115.000 años, hasta el último máximo de frío, hace 22.000 años, la concentración de CO2 bajó desde unas 280 ppm hasta unas 200 ppm. El descenso de la concentración de CO2 no fue uniforme sino que después de algunos eventos de calentamiento aumentaba en unas 20 ppm y posteriormente disminuía otra vez. Probablemente el océano era el que absorbía o soltaba CO2 siguiendo el ritmo térmico.

Si se compara la evolución de las temperaturas y la evolución de las concentraciones de CO2 en los últimos ciclos glaciales, se observa que casi siempre los cambios térmicos precedieron a los cambios en el CO2. Así, durante la entrada en la última glaciación, hace 115.000 años, al final del Eemiense, el descenso térmico fue mucho más rápido que el descenso de la concentración de CO2 , que se mantuvo alta durante unos cuantos miles de años más, a pesar de que el frío de la glaciación entrante ya se había hecho notar.

La diferencia de unas 80 ppm en la concentración de CO2 entre el Eemiense y el último máximo glacial no es suficiente como para explicar por sí sola la bajada de temperatura. El incremento de pérdida de radiación infrarroja en el techo de la troposfera provocada por la disminución de 80 ppm en la concentración atmosférica de CO2 sería de unos 2,4 W/m2, lo que teóricamente supondría una bajada de temperatura troposférica, sin otros efectos de feedback añadidos —como el del aumento del albedo debido a los mantos de hielo—, de sólo 0,7ºC. Sin embargo, la temperatura media global durante la última glaciación era unos 7ºC inferior a la actual.

Modelos informáticos que mantienen estable la insolación modificando la concentración de CO2 muestran lo mismo: que los ciclos glaciales e interglaciales no pueden explicarse por los cambios en la concentración atmosférica de CO2 , aunque estos cambios contribuyesen también a ellos.

5 Más frío: más aridez

Continuamente los medios de comunicación nos insisten, en textos e imágenes de mensaje equivocado, que el calor trae la aridez y el frío trae la humedad, pero la historia del clima muestra que, con excepciones, lo correcto es más bien lo contrario.

Durante las glaciaciones del Cuaternario, el frío -del que la baja concentración de CO2 era en parte culpable-, vino acompañado, a escala global, aunque con excepciones, por una mayor aridez, debido sobre todo a la ralentización del ciclo evaporación/precipitación. Durante los tiempos fríos el desierto del Sahara era bastante más extenso que el actual. Avanzaba hacia el sur y se prolongaba por todo el Oriente Próximo y el Suroeste de Asia.

En general, del estudio de los yacimientos de polen, del análisis de los paleosuelos y de los sedimentos glaciales, se deduce que hubo un gran empobrecimiento en la biomasa terrestre durante la glaciación. En Europa se extendían por sus latitudes medias extensas áreas de permafrost (suelo pemanentemente congelado) sobre el cual sólo podía crecer una vegetación de tundra. Incluso las tierras ribereñas del norte del Mediterráneo estuvieron ocupadas por una vegetación esteparia y seca.

En África tropical, en donde durante la glaciación la bajada térmica fue de unos 5ºC, las selvas del Congo y de la costa del Golfo de Guinea se sabanizaron en su mayor parte y apenas quedaron unos retazos de selva cerrada en las riberas de los ríos y en algunos lugares costeros favorecidos por la topografía. En las altas mesetas de África oriental, los estudios polínicos indican una reducción de las precipitaciones de un 30 %, lo que parece concordar con las estimaciones derivadas de las fluctuaciones del nivel de los lagos. En la Amazonia la temperatura bajó unos 6ºC. Con el enfriamiento, las precipitaciones se redujeron y, en consecuencia, la extensión selvática perdió terreno a costa también de un incremento de las sabanas.

6 El CO2 y la temperatura

Ha habido épocas recientes de más calor que ahora, que no pueden ser atribuidas al CO2 pues el nivel de éste era inferior al actual. Por citar tres, de diferente intensidad y escala, una de ellas fue el anterior interglacial Eemiense (hace unos 125.000 años), otra la del óptimo climático del Holoceno Medio (hace unos 6.000 años) y la tercera fue el Optimo Climático Medieval (hacia el año 1.000 de nuestra era).

El Eemiense

El anterior interglacial, el Eemiense, ocurrió entre hace 127.000 y 115.000 años. La concentración de CO2 no llegaba entonces a las 300 ppm pero la temperatura era posiblemente superior a la actual en casi todo el planeta. Se cree que en los momentos álgidos de aquel interglacial las temperaturas a escala global eran entre 1ºC y 2ºC superiores a las actuales. En nuestro entorno, el análisis de la temperatura del agua en el Mar de Alborán indica que era unos 2ºC o 3ºC más alta que la de hoy.

El nombre que se le da en Europa a este penúltimo interglacial procede del valle del río Eem, en Holanda, en donde se encontraron sedimentos de aquella época que contenían fósiles de fauna templada y pólenes de árboles frondosos.

Lo más interesante es que el nivel del mar quedaba entonces entre 4 y 6 metros por encima de la cota actual. Las terrazas de coral, como las de la península de Huon, en Papua-Nueva Guinea, muestran que alcanzó su cota más alta -y los hielos continentales su volumen mínimo- entre el 125.000 y el 120.000 antes del presente.

El alto nivel del mar durante la mayor parte del Eemiense implicaba cambios en las líneas de costa. Es posible que Escandinavia quedase convertida en una gran isla al quedar sumergida parte de Finlandia, con lo que se unían el Báltico y el Artico. Es posible también que el istmo de Jutlandia en Dinamarca quedase también convertido aislado por el mar.

A los finlandeses se les asusta ahora con lo mismo, conque se les puede inundar medio país, pero no se les explica que aquellos calores veraniegos venían motivados porque la insolación estival, debido a razones orbitales, llegaba a ser 60 W/m2 más potente que la actual, mientras que el incremento reciente del CO2 apenas la potencia en 1 o 2 W/m2.

El óptimo del Holoceno Medio

La última glaciación terminó hace unos 11.500 años. Desde entonces los humanos crecimos, nos multiplicamos y nos dispersamos por todos los confines del planeta, que se hizo mucho más habitable desde entonces. A este interglacial lo llamamos Holoceno (en griego: todo nuevo).

La primera mitad del Holoceno, también por razones orbitales, y no por los niveles de CO2 (unos 280 ppm), fue más caliente que el clima que tenemos ahora. Y mucho más húmeda en las zonas hoy áridas de África. El período culminante de temperatura óptima y humedad ocurrió entre el 9.000 y el 6.000 antes del presente.

La razón del calentamiento y de la humedad en esta época del Holoceno era que, en el hemisferio norte, la diferencia de insolación entre las estaciones, era bastante mayor que la actual. Más insolación que la actual en verano y menos insolación que la actual en invierno. Los cambios de este reparto estacional de la radiación solar en los trópicos repercutieron en la evolución de algunas características importantes de la circulación atmosférica y, sobre todo, de la humedad sahariana. Para el geógrafo francés Leroux, la explicación hay que buscarla más lejos: en los cambios circulatorios atmosféricos que afectan a toda la zona atlántica y que se originan primordialmente en el Ártico, en donde los cambios del reparto estacional de la insolación han sido a lo largo del Holoceno más importantes que en el Trópico.

Durante este período el clima africano fue especialmente mucho más húmedo que el actual. El mayor calor veraniego formaba bajas presiones térmicas en el Sahara que atraían vientos húmedos del Atlántico. El Sahara y su franja meridional, el Sahel, no eran las tierras de arena que hoy conocemos, sino zonas que gozaban de períodos prolongados de humedad, con numerosos lagos y zonas marismáticas que hoy aparecen completamente desecadas. El lago Chad era entonces enorme.

En la zona de los macizos del Hoggar y del Tibesti, en el centro del Sahara, aparecen miles de figuras en pinturas rupestres de aquella época que muestran escenas con girafas y otros mamíferos de la sabana. Innumerables pinturas rupestres en la meseta de Tassili, en el corazón del Sahara argelino, indican que en áreas hoy superáridas y recubiertas de dunas pastaba una fauna típica de sabana. En el noroeste del Sahara, en la zona que al parecer se mantuvo más árida, aparecen grandes yacimientos de conchas de caracoles, restos de la alimentación de sus habitantes. Y en el este, muy lejos de las orillas del Nilo, no faltan monumentos megalíticos, en una región que actualmente es hiperárida e inhabitable.

Período Cálido Medieval

En una escala de tiempo más pequeña, con cambios climáticos menos agudos y menos extensos, la relación entre la marcha de las temperaturas y la de los niveles de CO2 se difumina por completo.

Las variaciones climáticas seculares de los últimos milenios se relacionan por algunos investigadores con el comportamiento de las corrientes marinas profundas y superficiales, que variarían en ciclos milenarios. Otros atribuyen los cambios a las variaciones en la actividad del Sol, que afectarían tanto a la radiación solar recibida en la Tierra, como a la radiación cósmica entrante, la cual, a su vez, modificaría la nubosidad.

Sea por la razón que fuese, en este último milenio existieron dos períodos, al menos en Europa, con diferencias térmicas apreciables: un Período Cálido Medieval y una Pequeña Edad de Hielo posterior, al que ha seguido el calentamiento reciente.

El clima en Europa durante el Período Cálido Medieval (también llamado Optimo Climático Medieval), entre el año 700 y el 1300, parece que fue más cálido que el actual. A los catastrofistas del calentamiento no les gusta nada referirse a esta época. El anterior informe del IPCC, en el 2001, intentó gráficamente darlo por inexistente.

Creen los historiadores medievales que entre el año 1000 y el 1300 la población de Europa se multiplicó por tres o cuatro. Coincidió probablemente con un clima óptimo que favoreció la actividad agrícola y la cultura árabe en España. El apogeo del período debió alcanzarse hacia el año 1100. Fue una época de clima tan suave que el cultivo de la vid se extendió por el sur de Inglaterra. Los glaciares suizos se retiraron a cotas más altas.

Lo más notable, por su connotación climática fue la expansión vikinga por el Atlántico Norte. Pueblos de origen escandinavo dejaron sus hogares para aventurarse en tierras lejanas. Los vikingos de Suecia cruzaron el Báltico y se establecieron en tierras eslavas.

Los vikingos de Dinamarca ocuparon y se hicieron fuertes en el sur de Gran Bretaña y en Normandía. Hacia el año 800 navegaron hacia el sur por la costa de Francia y de la Península Ibérica y entraron en el Mediterráneo arrebatando Sicilia a los árabes.

Los vikingos de Noruega se aventuraron aún más. Después de ocupar gran parte de las islas británicas y sus islas septentrionales, entre el año 870 y el 930 se asentaron en Islandia. Aprovecharon un período en el que las aguas de aquellos mares se libraban del hielo y gozaban de un clima más cálido. Más tarde siguieron la aventura viajera y al mando de Erik el Rojo, que había sido expulsado de Islandia por criminal, arribaron a lo que llamaron exageradamente Groenlandia, tierra verde, en donde lograron crear en algunos fiordos y durante unos siglos una colonia relativamente boyante, que alcanzó a tener unos 5.000 miembros.

Al final, hacia el año 1300, el clima de nuevo se fue enfriando. El estrecho que separa Groenlandia de Islandia comenzó a cerrarse con mayor frecuencia debido al avance de la banquisa ártica marina. La navegación se hizo cada vez más difícil. La incomunicación, el frío y el acoso de los inuit -que tuvieron que bajar desde el Artico persiguiendo a las focas y, a su vez, huyendo del frío- acabó con el asentamiento de los vikingos. El último obispo murió hacia 1378. Los viajes a Vinland fueron desde entonces sólo recuerdos y leyendas. Durante muchos inviernos de los siglos siguientes el avance de la banquisa hacía que la propia Islandia quedase toda ella rodeada por hielos, trayendo zozobras y tiempos difíciles, según narran las crónicas históricas islandesas.

Se llama Pequeña Edad del Hielo a este período entre el siglo XIV y el XIX, en el que las temperaturas medias bajaron sensiblemente, haciendo más duras las condiciones para la vida humana. De aquellos fríos, durante los cuales los glaciares nórdicos y alpinos avanzaron por los valles tragándose tierras de labor y viviendas de asustados campesinos, nos recuperamos en el reciente siglo XX. Por eso algunos climatólogos atrevidos denominan Optimo Climático Moderno al período actual, en el que, además, la actividad solar, ha aumentado.

El calentamiento actual

Los registros de las temperaturas indican que la temperatura media global, medida a dos metros del suelo, se ha elevado unas seis o siete décimas en un siglo. Este calentamiento no ha sido regular sino que ha ocurrido primordialmente durante dos períodos, 1915-1945 y 1975-1998.

Durante el primero de ellos las emisiones antrópicas de CO2 eran muy escasas y no pudieron tener una influencia relevante en el calentamiento. Entre estos dos períodos de calentamiento se produjo entre 1945 y 1975 un período de leve enfriamiento que fue más importante en el hemisferio norte. Algunos lo atribuyen a la influencia de los sulfatos emitidos por la quema de carbón. Los sulfatos, al reflejar la luz solar, habrían reducido la entrada neta de radiación solar en la troposfera. Es una teoría que no casa bien con el hecho de que el enfriamiento, aunque más leve, también se manifestó en el hemisferio sur, de atmósfera mucho más limpia, y tampoco con el hecho de que la emisión de sulfatos en China e India fue posteriormente cuando más se intensificó.

Tampoco es verdad que la temperatura media global haya aumentado peligrosamente en las dos últimas décadas y que las medidas sean de extrema urgencia. En estas décadas el evento más influyente desde Enero de 1990 fue la erupción del volcán Pinatubo, en Filipinas, en Junio de 1991, que inyectó grandes cantidades de gases de azufre en la estratosfera. Los aerosoles sulfatados que se formaron permanecieron allí arriba, a más de 15 km de altitud, durante muchos meses, oscureciendo la atmósfera y enfriando el aire troposférico subyacente. La temperatura media global descendió unas 6 décimas de grado en superficie. El segundo evento importante fue el fenómeno oceánico de El Niño de 1997-98, en el Pacífico, que elevó la temperatura media global y la llevó al máximo del período. Luego la temperatura media global descendió pero subió algo en el 2001. Desde entonces, en estos últimos seis años la temperatura global no ha aumentado nada y estos últimos meses, por la influencia de una Niña, ha tendido más bien a enfriarse.

Desde que en 1979 se realizan mediciones satelitarias que permiten hacer comparaciones latitudinales mejor que antes, se ha observado que la tendencia térmica ha sido muy desigual en unas zonas y en otras. Ha habido un calentamiento en el Ártico y en las latitudes medias, pero este calentamiento no se ha manifestado ni en la Antártida, ni tampoco en la zona tropical.

Por otra parte, una de las inconsistencias más importantes entre lo observado en las últimas décadas y lo que hubiera debido ocurrir según los modelos que pronostican el calentamiento global son las diferencias de temperatura en la vertical de la troposfera, especialmente en la zona tropical. En esta región, según los modelos, el calentamiento debería ser mucho mayor en superficie que en la troposfera media y alta. Sin embargo los datos observados no lo señalan.

Los errores se deben probablemente a una de las mayores incertidumbres del funcionamiento del clima: cómo afecta el calentamiento superficial a la humedad del aire y a la nubosidad en diferentes zonas y niveles del planeta. Se sabe, por ejemplo, que, en la troposfera tropical, en unas zonas el aire asciende muy húmedo y en otras desciende muy seco. En algunos sitios el aire asciende en poderosas torres de nubes cumuliformes llevando hacia arriba el vapor de agua que acaba condensándose y que en forma de agua líquida precipita al suelo. Dependiendo de la mayor o menor violencia de las ascensiones, se forman nubes con más o menos agua precipitable. Algunas gotitas sobrantes se congelan en la alta troposfera y forman cirroestratos que se despegan de los cúmulos, se extienden en la horizontal y tienen un efecto de calentamiento extenso y notable, pues retienen la radiación infrarroja y apenas reflejan la radiación solar (su efecto invernadero es mayor que su efecto albedo).

Según la teoría de Richard Lindzen, si aumenta la temperatura del mar, aumenta la violencia de las ascensiones y las gotas de las nubes son más gordas, por lo que precipitan más y más rápido y dejan seca la alta troposfera, sin posibilidad de que se formen esos extensos cirroestratos desgajados de las columnas ascendentes. Por lo tanto se produce un feedback negativo. A más temperatura del agua del mar, menos cirros y, por lo tanto, enfriamiento. Una teoría que algunos dicen que se cumple y otros que no.

Lo que está claro es que las variaciones de la humedad del aire y del tipo de nubes en los trópicos, y fuera de los trópicos, dependen no sólo de la evaporación provocada por la temperatura, sino también de las precipitaciones. Con lo mal que se entiende aún la formación de las nubes y de las precipitaciones, y, sobre todo, con lo mal que se sabe pronosticar la lluvia, es difícil atribuir a un determinado incremento del CO2 un determinado aumento de la temperatura. En realidad, sin ningún otro efecto de feedback, como los cambios de la nubosidad y de la concentración de vapor de agua en el aire, los modelos indican que el calentamiento provocado por la duplicación del CO2 (que se alcanzará dentro de muchas décadas) sería tan sólo de apenas 1ºC. Todo el calentamiento extra tan temido sería causado por efectos indirectos, aún mal conocidos y mal modelizados.

7 Conclusión

El CO2 es un gas esencial de los que se sirve la vida. El CO2 y el agua son los dos ingredientes de la fotosíntesis, el proceso en el que se crea la materia orgánica. Por lo tanto, el incremento anual del CO2 del aire, entre una y dos millonésimas partes de su volumen total, no ha entrañado ni entraña ningún riesgo especial ni para la vida de las plantas, ni para la salud de los animales.

Es cierto que el CO2 es un gas invernadero y contribuye a un calentamiento del aire en la troposfera pero el proceso es lento e incierto, porque infinidad de otros factores mal comprendidos, como la nubosidad y las corrientes oceánicas, juegan un papel en el proceso. Además ahí están los datos que suavizan las urgencias: durante los últimos diez años la tendencia de la temperatura global media superficial ha sido nula, con una bajada en los últimos meses.

Antón Uriarte Cantolalla
(Visto en https://www.ingeba.org/)