ASTILLAS DE REALIDAD
Contrainformación que no encontrarás en los medios oficiales y pistas que ayuden al despertar ciudadano y espiritual
viernes, 4 de septiembre de 2026
¿QUIÉN IBA A IMAGINAR QUE UNA INVASIÓN DESDE SU TERRITORIO FUERA OBRA DE MARRUECOS? HOMBRE, POR FAVOR ...
Tras las estupefacientes declaraciones del presidente del gobierno ante el Congreso, se impone una conclusión rotunda:
Pedro Sánchez padece una grave discapacidad intelectual.
Es oligofrénico.
Deficiente mental.
Subnormal, en terminología políticamente incorrecta, pero que todos entendemos.
No cabe otra conclusión ante su sorpresa al empezar a sospechar, con un mes de retraso -en lo cronológico, en lo neurológico son eones- que tal vez Marruecos organizó la invasión de Ceuta. Su socio fiable, su aliado incondicional, ... haciéndole la cama. ¿Quién podía imaginarlo?
Solo porque repite lo que ya hizo en 2021, ¿es razón suficiente para desconfiar?
¿Tenía que guiarse por topicazos como que el que hace un cesto hace ciento, o que la cabra siempre tira al monte?
Para el Saunas creer que decenas de miles de personas se despertaron una mañana con la misma ocurrencia, corrieron hacia los mismos lugares y entraron en Ceuta por oleadas perfectamente coordinadas porque la sarna, una mutación genética colectiva inesperada o el sempiterno cambio climático había creado en ellos una eficaz mente colmena que dirigía estratégicamente sus acciones es más razonable que suponer que la policía de fronteras marroquí estaba detrás del festival de despropósitos de los días 30 y 31 de julio.
Mucho más razonable, donde va a parar.
El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras venía detectando las convocatorias en las redes MARROQUÍES, indicando el día y los lugares de paso e impartiendo instrucciones.
Imágenes captadas al otro lado de la frontera muestran a la policía MARROQUÍ escoltando camiones cargados de mastuerzos mazados, todos con su móvil de última generación y su complexión de gimnastas olímpicos.
El informe de 55 páginas elaborado por el CENIF y remitido a la Audiencia Nacional documenta cómo gendarmes uniformados MARROQUÍES, agentes de paisano MARROQUÍES y otros vestidos de guías turísticos MARROQUÍES guiaron a los asaltantes hacia determinados puntos de entrada.
En cambio, la policía de fronteras MARROQUÍ había desparecido.
¿Es motivo para suponer que Marruecos tuviera la menor responsabilidad en todo ello?
La información, coordinación, control del territorio, vigilancia sobre el terreno y capacidad para retirar oportunamente a las fuerzas de seguridad solo estaban al alcance de la comandancia MARROQUÍ. Pero Pedro prefiere culpar a Rusia, Israel, la internacional ultraderechista (!), la prensa desafecta, Vito Quiles, Bertrand Mondongo, Trump, etc.
¿Con qué pruebas?
Pero, hombre, ¿quién necesita pruebas teniendo la ciencia infusa que adorna al inquilino de la Moncloa?
La información sobre lo sucedido ha tenido que pedirla la juez de guardia, porque si hay algo que teme Interior es el "dato mata relato" que podría dejar en evidencia los delirios del presidente. Así que con no pedir informes, nadie va a contradecirle. Y si hay algo más de lo que enterarse, ya se enterará por los medios.
El contraargumento definitivo a las lucubraciones de Sánchez y Marlaska llegó el 15 de agosto. Hubo una nueva convocatoria para entrar masivamente en Ceuta. Esta vez Marruecos desplegó a sus agentes, controló la frontera durante más de 48 horas y evitó el asalto. Cuando quiso cerrarla, la cerró.
La frontera es un coladero cuando Marruecos quiere. Es un grifo que se abre y cierra desde Rabat.
Pero, para deficientes como Sánchez y Marlaska, no se sabe si fue Marruecos. Fueron únicamente sus policías, sus gendarmes y sus agentes secretos, todos actuando coordinadamente DENTRO DE MARRUECOS.
Y además coincidiendo con la Fiesta del Váter, perdón, del trono MARROQUÍ.
Obviamente, una mera coincidencia.
Insisto, Sánchez solo está empezando a dar cabida a la sospecha. Sigue sin aceptar las evidencias de que el vecino fue el organizador, evidencias que amenazan con sepultarle. Sigue con su cantinela de "No lo sabemos nosotros ni los servicios de inteligencia".
Decenas de miles de personas se concentraron alrededor de Castillejos y avanzaron hacia Ceuta.
No llegaron desperdigadas, cada una por su lado y preguntando dónde estaba El Tarajal. Entraron en oleadas: primero saturaron los servicios de salvamento y después colapsaron el sistema fronterizo. Una coreografía demasiado precisa para ser una excursión improvisada.
La policía marroquí había desaparecido. Igual tuvieron que ir todos a aliviarse tras unos setos porque les habían servido en la cena un cus-cús en mal estado
Las imágenes estudiadas por la Policía española muestran carreteras, playas y accesos despejados. Marruecos, que habitualmente controla aquella zona hasta para saber quién compra tabaco, debía haber organizado unos juegos del aniversario mojámico, y tocaba el escondite.
En cambio, agentes del servicio secreto marroquí, perfectamente identificados, dirigían el tráfico humano por los pasos fronterizos.
Los hackers de Jabaroot aseguran poseer órdenes de misión, comunicaciones internas y nombres de agentes enviados a Castillejos. Señalan a Abdelatif Hammouchi, jefe de la Policía y de la inteligencia interior, y a Fouad Ali el Himma, consejero íntimo de Mohamed VI.
Las imágenes del pastoreo humano se han difundido en redes sociales, y han aparecido, sin ir más lejos, en este blog, que al parecer es más fiable que los servicios que informan (es un decir) a Interior.
La propia Policía española ya ha descrito una operación ejecutada por el aparato de seguridad MARROQUÍ.
Y en Marruecos, donde el rey controla la seguridad, la inteligencia, la política exterior y todo lo relacionado con Ceuta, una operación de esta magnitud no la organiza por iniciativa propia un comandante fronterizo con ganas de hacerse notar.
Marruecos retiró la vigilancia, permitió las concentraciones, dirigió las oleadas y cerró la frontera cuando decidió hacerlo.
No fue una crisis migratoria espontánea. Fue un mensaje de Rabat transmitido mediante seres humanos usados como arietes contra nuestra soberanía.
Pero don Pedro Sánchez Castejón prefiere no darse por enterado, y quedar como un subnormal más que profundo, abisal, antes que admitir que su amo marroquí tuvo algo que ver con lo que él mismo calificó de "ataque".
Porque sabe que la alternativa a quedar como un tonto de baba es que se despejen las dudas sobre su manifiesta -y punible- traición.
Y ser discapacitado mental no conlleva penas de cárcel, pero colaborar con el enemigo sí, y bastante severas.
Así que, Pedro, gandul, que te vote Abdul. Ya falta menos para enterarnos de qué le debes a Marruecos.
(posesodegerasa, con mi agradecimiento a David Criado por una certera entrada de Facebook de la que he tomado no solo ideas, sino frases literales, algo que espero que disculpe y tome como lo que es, mi reconocimiento a su solvencia y precisión. Yo admito y honro las fuentes de que bebo, sin ocultar los "préstamos" ocasionales, señor Luis Miguel Fuentes)
CRISIS DE VALORES
Siempre que analizamos las calamidades que nos gangrenan tendemos a fundarlas en una ‘crisis de valores’. Este sintagma que se ha convertido en una suerte de placebo inane que, sin embargo, se sigue presentando como una suerte de panacea universal. Pero lo cierto es que los ‘valores’ son productos culturales, cuya jerarquía establece cada época en función de sus preferencias e intereses; y cuya vigencia declina a medida que tales preferencias e intereses cambian. Frente a los eventuales y voltarios ‘valores’ se alzan las inmutables virtudes, que los antiguos invocaban en circunstancias similares a las que nosotros ahora sufrimos; pero para que tales virtudes puedan ser invocadas, hace falta reconocer una ley moral de la que tales virtudes emanen, cosa a la que nuestra época no parece dispuesta.
Hoy se habla incansablemente, en una logomaquia aturdidora, de valores sociales, valores políticos, valores educativos, etcétera; pero hablar de ‘valores’ es como hacer un brindis al sol. Pues lo cierto es que los llamados ‘valores’ (término de inequívoco tufillo bursátil) son percepciones subjetivas sobre la realidad de las cosas, acuñaciones culturales que en tal o cual época se reputan convenientes o beneficiosas; y que, como todas las acuñaciones culturales, son necesariamente cambiantes, sobre todo en sociedades tan ‘diversas’ y ‘plurales’ como las nuestras, donde ‘coexisten’ (odiándose en sordina) personas con valores radicalmente opuestos e incompatibles. Referirse en una sociedad ‘plural’ a los valores es como referirse a los gustos personales: cada quisque elabora los suyos; y tratar de entenderse en medio de un hormiguero de valores personales inconciliables es tan ilusorio y grotesco como pretender hacerlo entre los escombros de la torre de Babel. En nuestras sociedades, más que una ‘crisis de valores’, hallamos una ‘plétora de valores’, un ‘supermercado de valores’ –a veces conformados por las ideologías en liza, a veces por la pura conveniencia personal– que las incapacita para los esfuerzos colectivos.
Pero es lógico que, faltándonos la capacidad para medir el bien conforme a una ley moral inmutable, acabemos cifrándolo en aquello que nos conviene o beneficia, en aquello que ratifica o exalta nuestras ‘opciones’ vitales, en aquello que postula nuestra ideología. Esta ‘plétora de valores’ es la consecuencia natural de la ‘autonomía personal’, que es un dogma inatacable de las democracias modernas. Cada persona juzga la naturaleza de sus acciones sin aceptar -sin considerar siquiera- la existencia de una fuente suprema de autoridad moral. Y faltando esa fuente suprema que determine dónde se halla el error, empezamos perdonándonos nuestros propios errores, hasta llegar a amarlos; y, una vez que los amamos, deseamos que tales errores sean reconocidos públicamente como aciertos (cosa que lograremos si una mayoría se adhiere a ellos). La ley moral ya no obliga a la voluntad de la persona –como pretendía el iluso de Kant–, sino que la voluntad de la persona establece a su capricho la ley moral, que ya no es ley ni moral, sino repertorio de valores ad hoc.
Esta ‘plétora de valores’ que no reconoce una ley moral puede aspirar a lo sumo a imponer una ‘disciplina ética’ que refrene nuestros apetitos e intereses, erigidos en criterio legitimador de nuestra conducta. Pero esa ‘disciplina ética’ acaba relajándose tarde o temprano, pues se limita a enjuiciar las acciones por sus consecuencias -criterio de pragmatismo-, sin atreverse a reconocer una norma suprema que enjuicie la naturaleza de las acciones en sí. Así, por ejemplo, la ‘disciplina ética’ vigente en nuestra época postula que las personas somos libres para actuar según nuestro deseo; y que tal libertad sólo será reprobable cuando acarree consecuencias dañinas para un tercero. Pero no se acepta la calificación de la naturaleza de nuestras acciones, independientemente de las consecuencias que acarreen; pues para ello tendríamos que restringir nuestra libertad, tendríamos que someterla a un freno moral previo. Y esto exigiría reconocer una ley moral universal que no puede ser modificada en atención a nuestras preferencias e intereses; y cuyo castigo no dependa –o sólo dependa a la hora de establecer su graduación– de las consecuencias dañinas que pueda acarrear a terceros. Mientras esa ley suprema no sea restablecida, todo intento de regeneración social será baldío; pues las ‘disciplinas éticas’ acaban relajándose, adaptándose a las circunstancias, para poder seguir satisfaciendo preferencias e intereses personales, hasta finalmente pudrirse. A esto lo solemos llamar ‘crisis de valores’, pero es la desembocadura natural de la ‘plétora de valores’.
Juan Manuel de Prada
LOS DIRIGENTES DEL REINO UNIDO NI SE MOLESTAN EN DISIMULAR LAS POLÍTICAS DEL REEMPLAZO
La urgencia por acelerar el genocidio blanco llega al extremo de que el servicio secreto británico ha anunciado que si Reino Unido entrara en guerra con Rusia y llevara a cabo un reclutamiento forzoso para ir a filas ... la población musulmana quedaría exenta, siendo su incorporación al ejército meramente voluntaria.
Pero, recuerda, el plan Kalergi es un invento de los conspiracionistas.
jueves, 3 de septiembre de 2026
ESPAÑA, PAÍS DONDE SE VENDEN MÁS PERIODISTAS QUE PERIÓDICOS
Basta escuchar a los ministros que pasan por el Congreso para comprender que el Gobierno de Pedro Sánchez vive al margen de la realidad. Mientras Ceuta intenta recuperarse de una crisis sin precedentes, los ministros describen un país imaginario en el que nadie se equivocó, todo funcionó correctamente y Sánchez estuvo siempre al mando.
Robles y Marlaska se enzarzan públicamente a cuenta de los avisos previos a la invasión. Defensa sostiene que Interior conocía lo que podía ocurrir. Interior intenta sacudirse la responsabilidad. Dos ministros del mismo Gobierno discuten sobre quién sabía qué mientras los españoles seguimos sin saber quién falló.
Para Bolaños y Mónica García, lo sucedido era imposible de evitar. La ministra de Sanidad incluso presume de la gestión realizada. No hay, según ella, crisis sanitaria. Decenas de miles de personas entraron irregularmente en una ciudad de 85.000 habitantes, sus servicios están desbordados y sus vecinos viven jornadas de angustia, pero el Gobierno certifica que todo está bajo control. La culpa la tienen los ultras, el PP, Vox, los periodistas críticos, los ceutís, la internacional ultraderechista, Elon Musk y Rusia.
También hemos descubierto que Marruecos continúa siendo un socio fiable y leal. Da igual que miles de personas alcanzaran Ceuta desde territorio marroquí. Da igual que Rabat utilizara una vez más la inmigración como instrumento de presión. La versión oficial exige mirar hacia otro lado y elogiar al vecino. ¿Pegasus?
Y, por supuesto, Sánchez tampoco estuvo de vacaciones. Pasó veintiséis días en La Mareta, desapareció de la escena pública mientras la crisis crecía y regresó para convocar tarde una Junta de Seguridad Nacional. Pero no estaba descansando. Estaba “al teléfono”. Según semejante teoría, ningún presidente se va jamás de vacaciones: basta con llevarse el móvil.
Aquí nadie dimite. Nadie pide perdón. Nadie reconoce un error. La culpa pertenece siempre a otro y cualquier desastre termina presentado como un éxito de gestión.
Ceuta ha sufrido una invasión, los ministros se contradicen, Marruecos vuelve desafiar a España y Sánchez ha estado ausente. Pero el Gobierno insiste en que todo salió estupendamente. Nos mean encima y todavía pretenden convencernos de que llueve.
Felipe León
SABÍAN LO QUE IBA A SUCEDER Y SE FUERON DE VACACIONES
Sabían cuándo, dónde y cómo. Los informes policiales advertían de miles de personas preparadas para entrar en Ceuta y de un «riesgo extremo». Pero los tiranos que despliegan toda la maquinaria del Estado para perseguirte, censurarte, expoliarte y controlar hasta el último céntimo decidieron que defender la frontera podía esperar. Ellos tenían vacaciones. España, que se joda.
Ahora los informes difundidos por Código 10 apuntan a policías y servicios de Inteligencia marroquíes. Si se confirma, Marruecos habría utilizado seres humanos como arma de guerra híbrida contra España mientras nuestros gobernantes conocían la amenaza.
¿Gobernantes? Títeres. Lacayos del poder, matones con su pueblo y cobardes ante quienes atacan los intereses de la nación que juraron defender.
Y después activan la neolengua globócrata. La invasión se convierte en «crisis humanitaria». La pérdida de soberanía, en «gestión migratoria». Y repartir por toda España las consecuencias de su rendición, en «solidaridad». La ingeniería social siempre empieza pervirtiendo las palabras para que termines aceptando lo que jamás consentirías si lo llamaran por su nombre.
No nos gobiernan inútiles. Esa explicación ya es demasiado indulgente. Si sabían lo que iba a ocurrir, permitieron que España quedara expuesta y después ocultaron al pueblo la dimensión de la amenaza, hablamos de algo mucho más siniestro.
Los tiranos someten. Los títeres obedecen. Y los que sacrifican España para conservar el poder tienen un nombre desde que existen las naciones: traidores.
(https://t.me/cristinamartinjimenezescritora/)
miércoles, 2 de septiembre de 2026
CARTA ABIERTA A UN PRESIDENTE QUE SOBREESTIMA SUS VACACIONES
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El narcisismo de un majadero impresentable |
"He trabajado y he descansado. Es mi derecho".
Una afirmación que sería inobjetable en un país en que se cumplieran los derechos de todos, y en el que un gobierno solícito velase porque así fuese. Pero no es el caso, señor presidente. Compatriotas nuestros están viendo pisoteado su derecho a salir de su casa sin verse amenazados por turbas de maleantes a los que nunca invitaron a instalarse en sus calles, sus playas y su entorno. Sus niños no disfrutan de espacios de esparcimiento porque están tomados por invasores. Sus hijas no pueden circular libremente sin riesgo de ser violadas. Sus comerciantes ven sus tiendas saqueadas por indeseables. Sus calles rebosan suciedad, heces e insalubridad. ¿Qué ha sido de los derechos que ellos también tienen? ¿Son menos importantes que los suyos?
Si frente a esa situación usted no hace todo lo humanamente posible para solucionarla en el menor tiempo posible, y tiene recursos de sobra para ello, su invocación de sus propios derechos frente a la anulación de los de otros es de un cinismo rayano en lo obsceno. Porque un líder nunca reclama para sí lo que no promueve para todos. Y usted viene demostrando un egoísmo y una insensibilidad impropias de un presidente de gobierno. Su narcisismo es un insulto a los ceutíes, a los que ha abandonado, primero no previniendo lo que se les vino encima cuando tuvo sobrada información de ello, y segundo, no poniendo inmediato remedio a un caos y una destrucción de la normalidad que ha abocado a toda una comunidad a la desesperación.
Pero, oh, infortunio, la invasión de la ciudad tuvo lugar mientras usted estaba de vacaciones, así que los ceutíes tenían que esperar a que las disfrutase, y a la vuelta ya veremos. No ha podido hacer como Gila, coger el teléfono y decirle a ese aduanero grotesco que rige el país vecino: "Me viene mal el asalto ese día, ¿no podías retrasarlo?". Tampoco hubiera dicho "Oiga, ¿es el enemigo?" porque hablamos de quien no deja de calificar de socio fiable, colaborador y amistoso, al que, pese a no haber ajustado el calendario a su conveniencia, hay que estarle extremadamente agradecido, aunque nadie sabe por qué. Quizá por la hospitalidad que la embajada marroquí daba a la mitad de su gabinete mientras sus gendarmes abrían los pasos fronterizos a las turbas desatadas. Y su despedida hubiera tenido más del Fernando Galindo que interpretaba José Luis López Vázquez en "Atraco a las 3" que de Gila: "Aquí un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo". Un bufón áulico, en definitiva.
"Lo primero, mis vacaciones". Ese ha sido su planteamiento, infantil y egocéntrico, que supone que ha sido elegido para disfrutar de los privilegios inherentes al cargo y postergar sus obligaciones, anteponiendo sus prebendas medievales a sus deberes para con quienes le pagamos su sueldo. Solo le importa su propio bienestar, y al fastidioso ejercicio de gobernar ha dejado claro que prefiere el más pasivo de resistir, como indica el título del tocho ese que le han escrito otros, como la tesis doctoral, por cierto. Resistir, así se hunda España. Que es lo que está ocurriendo.
¿Qué Ceuta se ha convertido en algo más parecido al "far west" que a una ciudad del siglo XXI? Que resistan. ¿Que los padres ceutíes no saben si sus hijos podrán incorporarse al nuevo curso con normalidad o tendrán que ser escoltados por el ejército para evitar agresiones? Que resistan. ¿Que patrullas de la policía son atacadas a diario con piedras y cócteles Molotov? Que resistan. Su fórmula no contempla excepciones. Que resistan todos lo inaceptable como usted resiste en palacios donde las penalidades de sus súbditos jamás le alcanzan.
¿Recuerda, usted que tanto pondera el mundo islámico, aquellos relatos de "Las mil y una noches" en que el Califa de Bagdag se disfrazaba de hombre común y corriente y salía a recorrer las calles, mezclándose con sus súbditos para tener de primera mano información de lo que en sus dominios acontecía? ¿No le tienta la experiencia? Tal vez tuvo suficiente con el desplante que le hicieron en Paiporta, donde no resistió, por cierto, dejando una constancia de una falta de gallardía que le perseguirá mientras viva. Desde entonces prefiere la plebe a distancia, que son quejicosos y exigen orden y normalidad. Mejor la descansada vida del que huye del mundanal ruido. Usted tiene mucho más derecho a su descanso del que tenían los ceutíes a la feria que hubieron de cancelar, faltaría más. España tiene derecho a la fiesta, excepto Ceuta, que, como al Fort Apache del celuloide, le toca resistir.
Y encima esa plebe irritada e irritante no le agradece que interrumpiera su "dolce far niente" para asumir -por un ratito, la puntita nada más- los molestos deberes de su cargo. Un ratito que al parecer le justifica para restregarnos con su habitual suficiencia su tramposo "he trabajado".
Usted no ha trabajado, señor Saunas. Al menos no como un gobernante responsable. Usted ha movilizado a su gabinete de imagen para vendernos un posado vergonzante en el que aparecía como un preocupado dirigente interconectado con su equipo, solo que los burdos editores de la imagen difundida cometieron dos errores de bulto que delatan su mentira: no haber intercalado una alfombrilla de CGI entre el ratón óptico y la mesa de cristal, donde aquél no se puede mover, y el haberle borrado las piernas, en un involuntario testimonio de cómo usted ni tiene ni los pies en el suelo ni la voluntad de maniobrar ante una crisis en la que, una vez más, ha antepuesto el cálculo de su beneficio al de la población.
Sus cuidadosísimas puestas en escena son grotescas, señor Sánchez. Como cuando en el Falcón mira atentamente informes sin duda importantísimos sin quitarse las gafas de sol. Como cuando se aplaudía a sí mismo tras perder una votación en el Congreso. Tal vez se sienta irresistible, pero es usted un fantoche ridículo.
¡Vayase a descansar, si tanto lo desea, pero de forma permanente! España necesita de dirigentes capaces de sacrificio personal, sabedores de que están al servicio de algo más grande que ellos. Y usted solo está al servicio de su propio ego, de su megalomanía galopante, de creerse por encima de todo y de todos. Usted no soluciona nada porque ha terminado por convertirse en el gran problema de este país, tan poblado de sinvergüenzas que ha acabado por instalar a uno en la Moncloa.
Egipto padeció en el pasado las bíblicas plagas que el libro del Éxodo nos refiere. España le padece a usted. No se cuál de los dos reinos, a fin de cuentas, sale peor parado. Y aún es pronto para saberlo porque su historial de infamia y de deshonor amenaza con prorrogarse con nuevos e ignominiosos capítulos.
Supo con antelación lo que se venía y no solo no hizo absolutamente nada, sino que se fue a disfrutar tan ricamente del sol y la playa mientras los ceutíes que- daban condenados a no poder hacerlo ya veremos hasta cuándo. Pedro Sán- chez es menos un presidente que una fábrica viviente de mentiras, bulos, jus- tificaciones, incompetencia y servilismo hacia el sátrapa marroquí. |
Escuche el clamor de este pueblo al que tanto desprecia.
Desaloje a los invasores o acabará siendo usted desalojado sin miramientos, y más pronto que tarde, para alivio de la gente de bien y escarnio de sinvergüenzas y vendepatrias.
(posesodegerasa)
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