ASTILLAS DE REALIDAD
Contrainformación que no encontrarás en los medios oficiales y pistas que ayuden al despertar ciudadano y espiritual
miércoles, 23 de septiembre de 2026
DISCURSO DE PEDRO SÁNCHEZ EN LA ONU
Se ha filtrado -por una tubería de La Moncloa, naturalmente- el discurso que Pedro Sánchez "el Saunas" ha pronunciado ante la Asamblea General de Naciones Unidas para explicar al mundo el extraordinario éxito del modelo migratorio español. No puedo garantizar su autenticidad, pero contiene tantas mentiras, tanto autobombo y tan poca vergüenza que todo apunta a que es el original.
«Señor presidente, excelencias, jeques, dictadores, sátrapas, demócratas en prácticas y demás propietarios de un voto en esta Asamblea.
Comparezco ante ustedes para presentarles el milagro migratorio español. Otros países gestionan la inmigración con fronteras, acuerdos internacionales, previsión y policías que reciben órdenes. Nosotros hemos prescindido de todo eso. Resultaba carísimo y, además, había que trabajar.
Lo sucedido en Ceuta no ha sido una crisis migratoria. Tampoco una invasión, una avalancha ni un monumental descontrol. Ha sido un festival espontáneo de movilidad humana con vistas al Mediterráneo. Una experiencia intercultural inmersiva.
Se ha hablado mucho de las chabolas levantadas en las playas. Falso. España no construye chabolas. Son ecobungalós bioclimáticos a pie de mar, elaborados con materiales reciclados y diseñados por el prestigioso Estudio de Arquitectura Cartón, Plástico y Manta Asociados, que casualmente son también amiguetes del partido más progresista. No tienen electricidad porque aprovechamos la luz solar. No disponen de agua corriente porque el mar está al lado. Carecen de cuarto de baño porque defendemos los espacios abiertos. Y no tienen puertas, lo cual demuestra nuestro compromiso inequívoco con una política de puertas abiertas.
En Ibiza cobrarían setecientos euros por noche. Nosotros los ofrecemos gratis y todavía hay gente que lo llama abandono. ¡Cuánto clasismo!
Los inmigrantes están encantados. Algunos llevan semanas sin querer marcharse. Eso, en cualquier escuela de negocios, se llama fidelización del cliente. Quienes deambulan por las calles no están desatendidos, sino realizando rutas urbanas autogestionadas. Quienes duermen al raso disfrutan de turismo astronómico. Además, los subsaharianos cantan por la noche «Kumbaya, my Lord, kumbaya / Oh Lord, kumbaya», y los vecinos salen a hacerles los coros. Un ejemplo de convivencia para el mundo.
También se ha dicho que hay menores solos. No están solos. Están precozmente emancipados. España es el primer país del mundo que permite a un muchacho independizarse antes de saber siquiera quién debería hacerse cargo de él. Es una política revolucionaria. El Estado los recibe, Ceuta los atiende, las comunidades autónomas protestan y yo culpo a Vivas. Se llama cogobernanza.
Nuestro éxito integrador resulta tan extraordinario que incluso los espías enviados por Marruecos han terminado afiliándose al PSOE. Uno ya dirige una agrupación local, otro espera entrar en una lista electoral y un tercero ha sido contratado como asesor de Presidencia. Integramos tan bien que los espías marroquíes olvidan para quién trabajaban, mientras algunos de mis ministros todavía no lo han averiguado.
La colaboración con Su Majestad Mohamed VI es tan estrecha que estamos estudiando regalarle Cataluña. No venderla, porque eso sonaría mercantilista. Sería una cesión sin afán de lucro patrimonial, afectiva, sostenible y plurinacional. La entregaríamos envuelta en una estelada, con Puigdemont dentro y una tarjeta que dijera «no se admiten devoluciones».
La operación tendría enormes ventajas. El problema catalán pasaría automáticamente a ser un conflicto internacional; la frontera se trasladaría al Ebro; TV3 podría seguir hablando mal de España con acento extranjero, y los españoles nos ahorraríamos varias amnistías, dos referéndums y cuarenta y siete reuniones en Suiza.
Mis ministros están celosos. Llevan años adulándome y jamás les he regalado una comunidad autónoma. Ángel Víctor Torres ha pedido una isla. Marlaska se conforma con una medalla rosa muy grande, dice. Óscar Puente ha ofrecido a Marruecos la red de Cercanías, pero Mohamed VI ha respondido que una cosa es la amistad y otra cargar con material averiado. A la que no colocamos es a la Yoli: no quieren que sea la jefa del zoo porque se han rebelado los tucanes.
En Navidad pondremos en marcha nuestro nuevo programa estrella: «Un marroquí en casa». Cada Charito socialista, de bolso de tela, pulsera solidaria, pañuelo palestino y chalet con alarma, podrá acoger a un joven marroquí durante las fiestas. Las Charitos están entusiasmadas. Ya han preparado la habitación de invitados, lavado la colcha de ganchillo y le han explicado a sus maridos -algunos están un poco moscas- que la solidaridad verdadera empieza dentro del domicilio conyugal. El folleto del Ministerio asegura que los muchachos son muy cariñosos y recomienda prolongar la acogida después de Reyes si la convivencia resulta satisfactoria.
A los maridos que manifiesten alguna objeción se les impartirá un cursillo para explicarles que los celos son una construcción patriarcal con componentes xenófobos. Algunos ya han solicitado pasar la Navidad en casa de sus suegras. Nunca una política migratoria había contribuido tanto a la movilidad interior y al reencuentro yerno-suegra.
También adaptaremos los belenes. San José podrá descansar, Baltasar doblará turno y la mula será sustituida por un patinete eléctrico subvencionado con fondos europeos. El niño Jesús seguirá siendo palestino, salvo que Marruecos presente una reclamación histórica sobre el pesebre.
Excelencias, España ha demostrado que cualquier catástrofe puede convertirse en un éxito con una buena rueda de prensa. Basta cambiar los nombres. Una invasión pasa a ser una llegada. El colapso se convierte en desafío. El abandono se llama cogobernanza. Las chabolas son bungalós. Los inmigrantes hacinados, huéspedes. A los ceutíes cabreados los seguimos llamando igual, ya se acostumbrarán.
A España lo que le sobran son fachas, no moros, no lo olviden. Esa es nuestra prioridad: la del Gobierno, el Consejo de Ministros, el Consejo de Charitos y nuestros borre …, ejem, perdón, nuestros votantes. Muchas gracias»
David Criado
"CEUTANASIA" FORZOSA A ESPAÑA
Ceuta le está sirviendo al gobierno socialista para llevar a cabo la principal tarea a la que está dedicando todos sus esfuerzos desde hace años: desacreditar los fundamentos del Estado para agradar así a sus principales socios, Mohamed VI y los nacionalistas antiespañoles que los mantienen en el poder.
Gracias a Ceuta, los socialistas han conseguido (como consiguieron con la DANA) que veamos al Ejército como un cuerpo militar inútil e incapaz de defender las fronteras y proteger a la población; que sintamos que el CNI es un organismo podrido de arriba abajo por las lealtades políticas; que percibamos la inoperancia del régimen autonómico para la resolución de emergencias nacionales; que el Rey quede retratado como una figura inútil, atada de pies y manos por el gobierno de turno.
Ceuta se ha convertido así en la obra maestra del socialismo español, en el mayor éxito de la política sanchista. Con Ceuta han conseguido que los españoles dejemos de preguntarnos qué está haciendo mal el gobierno y empecemos a preguntarnos qué está mal en España, por qué somos un Estado tan débil, tan incapaz de defenderse y tan necesitado de una reforma en profundidad. Algo que, al fin y al cabo, es lo que siempre han demandado los enemigos de nuestro régimen constitucional.
Como esos políticos municipales que degradan a propósito un barrio para, inoculadas ya en él la ruina, la delincuencia y el crimen, convencer después a sus vecinos de que no queda más remedio que demolerlo, así está actuando los socialistas con nuestro país. Primero se permite que las instituciones aparezcan impotentes y después se señala su impotencia como prueba de que deben ser arrasadas.
Ceuta es la imagen de Estado fallido que siempre han buscado los socios del Gobierno, la demostración de sus pecados de origen y el ejemplo más acabado de que España, tal y como la conocemos, no funciona y debe ser rehecha. Pedro Sánchez queda así investido de la autoridad de quien, denunciando la podredumbre del régimen que gobierna, se cree legitimado para destruirlo. Como un nuevo don Julián, como aquel legendario gobernador de Ceuta y traidor a la patria que abrió las puertas de España a las fuerzas invasoras musulmanas que acabaron sometiendo a los españoles a un yugo que duraría 800 años.
(Artículo visto en la Red, el título propuesto es original mío)
martes, 22 de septiembre de 2026
RABAT CONSIDERA A ESPAÑA UN ESTADO FALLIDO, INCAPAZ DE DEFENDERSE
Mientras el presidente de la ciudad de Ceuta avisaba, el CNI señalaba convocatorias masivas y miles de personas se acumulaban al otro lado, el Gobierno restó importancia, tardó días en coger el teléfono y acabó discutiendo si las alertas eran “rutinarias”. Eso no es un error, sino la fotografía de un Estado que ha perdido el instinto de supervivencia. Marruecos ha comprobado que la cobardía y el desconcierto han hecho de España un país de gelatina.
Rabat ha visto cómo el sanchismo antepone el relato, el pacto y la comodidad política a la integridad territorial. La podredumbre no se limita a la frontera sur. El Gobierno ha sembrado confusión institucional, ha convertido la lealtad partidaria en criterio de mando y ha sustituido la autoridad por el cálculo electoral.
Numerosos estrategas de Marruecos creen que este es el momento oportuno para adueñarse de Ceuta, Melilla y hasta de Canarias porque enfrente sólo hay un gobierno inepto, sometido a los deseos de Rabat, incapaz y únicamente obsesionado con el relato, la supervivencia y la compra de votos y voluntades.
Las Fuerzas Armadas españolas no quedan al margen del desconcierto y la debilidad. Quedan subordinadas a un poder que premia la docilidad y castiga la incomodidad. Un ejército no se derrumba solo por falta de presupuestos; se pudre cuando sus mandos perciben que la iniciativa, el honor y la responsabilidad operativa no encajan en el discurso oficial.
La desmoralización no es una metáfora de café, sino la consecuencia de ver como crisis sucesivas -Covid, DANA, apagón, Adamuz, Ceuta- se han gestionado con imbecilidad, tardanza, negación y búsqueda de culpables ajenos.
Por eso en Rabat circula una idea que debería estremecer a cualquier español que aún recuerde lo que es un Estado: que una fuerza motorizada marroquí, desembarcada en Algeciras, podría llegar hasta Oviedo sin encontrar, en este momento de la historia, la resistencia política ni la cohesión militar que una nación soberana debería oponer. Es una tesis exagerada, casi un chiste, pero refleja la realidad de una España anulada por el mal gobierno.
No hace falta dibujar mapas ni enumerar unidades para entender el mensaje. El aviso no habla de invencibilidad marroquí; habla de una España que se ha acostumbrado a no reaccionar a tiempo, a no creerse amenazada y a no exigir de sus mandos otra cosa que sumisión. Un país que duda de sí mismo invita a que otros dejen de dudar y lo miren con desprecio.
El sanchismo responderá que todo es alarmismo, desinformación o “internacional ultraderechista”.
Es su muletilla favorita cuando la realidad le golpea. Pero la debilidad no se rebate con ruedas de prensa. Se rebate con frontera defendida, con alertas atendidas, con un mando militar que no tema ejercer su oficio y con un Gobierno que no convierta cada drama en un problema de imagen.
Mientras Sánchez siga gobernando a golpe de relato y de huida, Marruecos -y no solo Marruecos- seguirá viendo en España no a un adversario serio, sino a un país desconcertado, dividido y dispuesto a pagar con territorio, prestigio y vidas la indolencia de quien lo dirige.
Francisco Rubiales
¿ALGUIEN LO DUDABA?
Israel y Marruecos han reforzado sus lazos diplomáticos, económicos y de aviación en Nueva York, apenas siete semanas después de la crisis de Ceuta, lo que aviva aún más las sospechas de que ambos países podrían haber utilizado deliberadamente el caos fronterizo como una operación híbrida contra España. El acuerdo profundiza una alianza de defensa ya estrecha, mientras Madrid investiga quién pudo haber planeado la invasión de julio.
La coincidencia de fechas no podría ser más sospechosa. Cuando decenas de miles de personas inundaron Ceuta los días 30 y 31 de julio, surgió de inmediato una teoría muy extendida : que la propia campaña de presión de Marruecos contra España podría haber coincidido con los intereses de Washington y Jerusalén.
(https://t.me/guerrerosestoicos/)
SÁNCHEZ A LOS CEUTÍES: ABANDONAD TODA ESPERANZA
El déspota -dice con razón Fernando Paz- no tiene intención alguna de solucionar la pesadilla que los ceutíes están viviendo a causa de las hordas que, procedentes de Marruecos, los invadieron. Y si no tiene tal intención, ¿no será porque está conchabado, desde el inicio, con el Sultán marroquí? Por las razones que sea. O bien porque el contenido de lo espiado por Pegasus es tan gordo que Sánchez, para salvar el pellejo, cede y cederá lo que sea. O bien (y ambas posibilidades son perfectamente compatibles) porque desea generar el caos a fin de que sean los ceutíes, no los invasores, quienes desaparezcan de la ciudad. De este modo, el desmoronamiento sufrido por España -este país al que odia- en tierras africanas se sumará al producido en tierras catalanas y vascas.
lunes, 21 de septiembre de 2026
MARLASKA OS AMA, CEUTÍES LOQUITOS
Aunque su voz arrastrada y afónica no recuerde la voz aterciopelada y sensual de Charles Boyer, el ministrillo Marlaska ha decidido hacer con los ceutíes lo mismo que el malvado personaje encarnado por Boyer hacía con Ingrid Bergman en 'Luz de gas'.
Hace algunos días, el ministrillo Marlaska, en una comparecencia reveladora de una psicología muy alambicada y perversa, deslizaba en un tonillo melifluo que «entiende» el «sentimiento de inseguridad subjetiva» que aflige a los ceutíes, asegurando que el «objetivo prioritario» del Gobierno es «revertir esa sensación». Exactamente igual que Charles Boyer en 'Luz de gas', donde trata con condescendencia y fingida amabilidad a la sufrida Ingrid Bergman, para que dude de su cordura. Charles Boyer 'entiende' la histeria de Ingrid Bergman, exactamente igual que Marlaska 'entiende' el pánico de los ceutíes, como un producto de percepciones mentales averiadas. Pues los ceutíes incuban fantasías desquiciadas, paranoias racistas que les han instilado los seudomedios de la fachosfera, haciéndoles ver violentos invasores donde sólo hay bondadosos africanos que vienen a pagar sus pensiones.
Marlaska nos revela que el objetivo prioritario del Gobierno no es revertir la realidad, expulsando a los invasores, sino revertir esa 'sensación' imaginaria o ideación paranoica. Y, aunque podría perfectamente abandonar a los ceutíes, dejándolos que se pudran entre los miasmas de su racismo repulsivo, el Gobierno, como es compasivo, desea sanarlos de su trastorno. La primera y más recomendable solución (el equivalente a los ansiolíticos) consiste en que los ceutíes dejen de frecuentar los seudomedios de la fachosfera y empiecen a frecuentar los medios gubernamentales y sabrosamente untados que hacen entrevistas relajantes al doctor Sánchez y cantan las loas de la multiculturalidad y los beneficios de la convivencia con esos africanos tan simpáticos que vienen a pagar nuestras pensiones, aunque de vez en cuando quemen coches o conviertan las playas en un estercolero (pero también vosotros prendéis hogueras por San Juan, pillines, y echáis una meadita subrepticia en la piscina, cuando os aprieta la vejiga). Y si esta solución idónea no funciona, el Gobierno todavía tiene otra, más drástica pero sumamente efectiva (el equivalente al manguerazo de agua fría a presión), que consiste en que los ceutíes entreguen sus barrios, para marcharse a vivir con su tía la de Cuenca, que está la pobrecita viuda, o con su hermano el de Móstoles, que es un solterón recalcitrante y tiene habitaciones de sobra. De este modo, los africanos invasores se instalarán pacíficamente en los barrios abandonados sin mayores sobresaltos ni violencias; y hasta dejarán de quemar coches y cagar en la playa. El ministrillo Marlaska os ama, ceutíes, y os ofrece soluciones infalibles para curar vuestros trastornos mentales; y, mientras decidís qué solución preferís, os hace luz de gas, condescendiente y melifluo.
Juan Manuel de Prada
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