jueves, 10 de septiembre de 2026

EN VEZ DE RESOLVER LA CRISIS DE CEUTA, MARLASKA SE HA DEDICADO A ELABORAR UN FICHERO DE PERIODISTAS SEÑALANDO SU ORIENTACIÓN IDEOLÓGICA



¿Qué diablos tiene que ocurrir para que este sinvergüenza sea cesado?

En el Ministerio del Interior, donde cabría esperar que el personal estuviera ocupado persiguiendo delincuentes, protegiendo fronteras o explicando alguno de los misterios que se acumulan bajo la alfombra de Fernando Grande-Marlaska, hubo quien encontró tiempo, sueldo público y entusiasmo administrativo para confeccionar un álbum Panini de la prensa española: 54 páginas, 281 periodistas y tertulianos, fotografías, medios de comunicación y su correspondiente etiqueta ideológica, porque a esta banda ya no le basta con saber qué dice cada cual, también necesita clasificarlo, envolverlo y guardarlo en el cajón de los afectos o en el archivador de los sospechosos.

Allí aparecen categorías tan científicas como «afín al PSOE», «de derechas», «anti-sanchista», «combativa» o «crítico con la amnistía», de modo que solamente faltaban unas estrellitas junto a cada fotografía para indicar el nivel de peligrosidad, la posibilidad de recibir una llamada de Moncloa y el número de veces que el sujeto había pronunciado la palabra dimisión sin persignarse previamente ante el retrato de Pedro Sánchez.

Pero Marlaska, hombre de respuestas serenas cuando se trata de explicar lo inexplicable, asegura que aquello no era una lista negra, ni un fichero ideológico, ni un catálogo de periodistas incómodos, sino un sencillo «documento de trabajo» sin «finalidad espuria». Naturalmente, porque en el Gobierno de Sánchez las cosas jamás son lo que parecen: la amnistía no fue una amnistía hasta que necesitó los votos de Puigdemont, el muro no divide sino que protege, la inseguridad es una sensación subjetiva y un dosier oficial con nombres, fotografías e ideologías no es un fichero, sino una especie de pasatiempo ministerial para las tardes en las que ya se han repartido todas las medallas.

La Oficina de Comunicación de Interior dice ahora que su finalidad era meramente consultiva y pide disculpas a quienes pudieran haberse sentido ofendidos, que es esa forma tan delicadamente miserable de pedir perdón sin admitir culpa alguna; no lamentan haber clasificado a periodistas por sus ideas, sino que alguno haya tenido la extravagancia de molestarse al descubrir que un ministerio del Gobierno de España lo había colocado en una casilla ideológica.

La pregunta, sin embargo, no es si los periodistas se sienten ofendidos, sino quién ordenó elaborar el dosier, quién dedicó horas y recursos públicos a confeccionarlo, quién decidió que la ideología de 281 profesionales debía figurar junto a sus fotografías, quién lo consultó y para qué demonios necesitaba Interior saber si un periodista era dócil, crítico, conservador, socialista, moderado o alérgico al sanchismo. Porque los documentos de trabajo se elaboran para trabajar con ellos, y eso es precisamente lo que Marlaska debería explicar en lugar de esconderse detrás de una expresión burocrática que pretende convertir una obscenidad democrática en material de oficina.

Con este Gobierno siempre ocurre lo mismo: cuando saben, no recuerdan; cuando recuerdan, no participaron; cuando participaron, era legal; y cuando aparece el membrete oficial, todo se reduce a un documento interno sin importancia que casualmente nadie quería que conociéramos.

A esos 54 folios solamente les faltan dos páginas para quedar completos: la número 55, con el nombre de quien ordenó y utilizó semejante fichero, y la número 56, con la carta de dimisión de Fernando Grande-Marlaska. Aunque, tratándose del Gobierno de Sánchez, es mucho más probable que al responsable le concedan una medalla y que a los periodistas fichados les pidan perdón por haber leído lo que nunca debieron descubrir.

Vaya banda.

Domingo Martín

¿TIEMPO DE REACCIÓN?, ¡QUÉ ESTRESANTE! EN ESPAÑA APLICAMOS EL CALENDARIO DE REACCIÓN




(https://t.me/espiritutemplario/)

LA CARIDAD LOCA DEL DEMAGOGO



Entre las muchas bazofias demagógicas que el doctor Sánchez vomitó durante su reciente comparecencia parlamentaria acaso ninguna tan sensiblera como aquella en la que formuló el falso dilema que supuestamente se habrían planteado los agentes de policía encargados de vigilar las costas de Ceuta, ante la invasión bárbara que se venía encima: «Nuestros agentes tuvieron que tomar una decisión operativa en pocos minutos. Tuvieron que elegir entre garantizar momentáneamente la estanqueidad [sic] de la frontera o defender la vida humana. Y eligieron defender la vida humana. […] Afirmo que hicieron lo correcto, hicieron lo más inteligente y, diría, lo más valiente, porque ante la amenaza supieron responder con humanidad, que es lo que diferencia a las grandes democracias como la española respecto a otros países». A nadie se le escapa que, detrás de este falso dilema baboso (donde se pretende groseramente que garantizar la seguridad de las fronteras y defender la vida humana son proposiciones contrapuestas, cuando lo cierto es que son compatibles y hasta complementarias), se esconde una perversión del alma del cristianismo; o, dicho con mayor precisión, una perversión de la caridad, que es el alma de la doctrina teológica y moral y de la forma de organización social que el cristianismo propugna. En estas palabras abyectas vuelve a probarse que, como nos enseñaba Chesterton, el mundo moderno «está invadido por las viejas virtudes cristianas que se han vuelto locas»; que han sido despojadas de su meollo y convertidas en carcasas tan vistosas como putrefactas.


El repugnante sofisma lanzado por el doctor Sánchez adultera la caridad cristiana, convirtiéndola en una parodia sensiblera que se opone a la ley. En el imaginario de este turbio demagogo, frente a una ley severa y coactiva que violenta la espontaneidad humana se alza una actitud «humanitaria» que la «comprende», que la «tolera», que acepta que infrinja la ley para lograr sus fines. «Ante la amenaza supieron responder con humanidad», afirmó el muy bellaco, defendiendo un «humanitarismo» convertido en aliciente para la transgresión de la ley. Así, esta parodia de la caridad cristiana se convierte en el más corrosivo elemento de destrucción del orden social.

Pero esta aberración del pensamiento que lanzó el demagogo desde la tribuna o vomitorio parlamentario no se trata, en realidad, de ninguna novedad. Ya en los albores del cristianismo, floreció la venenosa herejía ‘nicolaíta’, que aprovechando el primado de la caridad sobre la ley establecía como principio moral absoluto la indulgencia, incluso ante las más abominables infracciones de la ley. En las sociedades cristianas, la caridad inspira las leyes, las vivifica y robustece, haciendo más sencillo su cumplimiento, no las priva de su carácter coactivo; no las anula ni se opone a ellas; no tiende trampas saduceas ni formula sofismas sensibleros que inviten a conculcar la ley, a declararla abolida o a ignorar su vigencia. La tergiversación perversa que propone el bellaco del doctor Sánchez pretende que esa perversión de la caridad que llama «humanidad» borre de un plumazo la vigencia de la ley; propone que la «lástima» que produce el sufrimiento del prójimo se convierta en motor de la acción política, haciendo decaer los instrumentos coactivos legítimos a disposición de la comunidad. Cualquier persona que no tenga la razón invadida de delicuescencias merengosas, advertirá el poder destructivo de esta sensiblería repugnante, que infiltrada en el ánimo genera un esterilizante complejo de culpa en el ejercicio del poder político y lo convierte en esa indolencia benévola y fatalista que se respira en el célebre poema de Kavafis: «Ya legislarán los bárbaros, cuando lleguen». Y vaya si legislarán, en cuanto puedan hacerlo.

Por supuesto, la babosería proterva del doctor Sánchez no está lanzada a voleo o insensatamente, como mero desahogo o expansión bobalicona. Se trata de una alevosía muy calculada que destruye los cimientos mismos de un orden político inspirado en la caridad, que nada tiene que ver con ninguna «permisividad», «licencia» o «condescendencia» con el mal, sino con su identificación y erradicación de la sociedad, para garantizar la paz, la estabilidad y la justicia que favorecen el bien común. Para lo que se necesitan fronteras aseguradas por la ley que actúen disuasoriamente contra el invasor y permitan «responder con humanidad» al forastero que llega sin violarlas ni infringirlas. Sin fronteras protegidas, sólo funciona la caridad loca que postulan los demagogos como el doctor Sánchez: una caridad con sarna, garrapatas, violaciones y hambruna, con chabolas improvisadas en playas convertidas en letrinas y gentes reducidas a desechos, lo mismo las invadidas que las invasoras.


Escribía Thomas Macaulay que «en todos los siglos, los ejemplos más viles de la naturaleza humana se han encontrado entre los demagogos». En todos los ocasos civilizatorios, en efecto, han florecido -flor de cieno y podredumbre- los demagogos, cuyo rasgo humano principal, a juicio de Ortega, es la irresponsabilidad: «Hostigan a los hombres para que no reflexionen, denigran el servicio a la verdad y nos proponen en su lugar mitos». Es rasgo principal del demagogo -de ahí su constitutiva irresponsabilidad- no medir las consecuencias de sus actos: al demagogo no le importa provocar la avalancha; jugar con el destino del pueblo no le causa la menor zozobra o remordimiento; y la prudencia o la previsión no son, a su juicio, sino palabras rimbombantes. El instinto del demagogo le induce a actuar políticamente echándolo todo a rodar, salga lo que salga, que es la actitud característica de las épocas degeneradas. Pero, para poder actuar irresponsablemente, el demagogo necesita halagar las bajas pasiones de las masas cretinizadas. Y en esta época terminal que nos ha tocado vivir, las bajas pasiones no siempre se expresan como apetitos desatados, sino que a veces necesitan disfrazarse de sentimentalismo y sensiblería, necesitan rebozarse con una parodia de caridad para presentarse ante las masas cretinizadas como «humanitarias». Y es que es propio del demagogo explotar con desparpajo hipócrita –al servicio siempre de sus inconfesables ambiciones, sólo conocidas por el alado Pegaso– los más nobles ideales colectivos. En manos del demagogo, los supremos ideales, las causas más elevadas se desvirtúan y prostituyen, convertidas en instrumentos de su egoísmo y ambición mezquina.


Pero son estas bajas pasiones rebozadas de caridad las que acarrean consecuencias más funestas y catastróficas, como nos enseña Buñuel en ‘Viridiana’, donde la caridad loca de la protagonista acaba convirtiendo su casa en un muladar y causando su desgracia.

Juan Manuel de Prada

Así retratan a Sánchez en la tv francesa: “Pedro Sánchez es alguien profundamente podrido. Es un personaje rodeado de corrupción, está usando las regularizaciones para conseguir votos y es capaz de lo que sea para seguir en el poder":

miércoles, 9 de septiembre de 2026

EL RENACER DEL FASCISMO HISTÓRICO



Las fuerzas históricas del fascismo se reorganizan ante nosotros. Los derrotados de la Segunda Guerra Mundial, los que asesinaron millones de soviéticos, de chinos y de judíos, han regresado al poder en Japón, en Israel y en Ucrania y ahora esperan obtener la revancha. Es nuestro deber denunciar sus preparativos e impedir que desaten el apocalipsis.

Los derrotados en la Segunda Guerra Mundial buscan la revancha. Buscan ganar y reorganizar el mundo de manera jerárquica … con ellos en la cima. Veamos algunas noticias de estos elementos.

PARA LOS NOSTÁLGICOS DEL MILITARISMO NIPÓN, JAPÓN NUNCA PERDIÓ LA GUERRA

La primera ministro de Japón, Sanae Takaichi, es fiel al imperialismo nipón. Cada año, el 15 de agosto, el día de la capitulación, la señora Takaichi visita el santuario Yasukuni, donde se rinde homenaje a quienes dieron la vida por el emperador Hiroito durante la «guerra de los 15 años», o sea durante la invasión japonesa del Extremo Oriente y la Segunda Guerra Mundial.

El 15 de agosto de 2026, diputados y ministros japoneses rindieron homenaje a los criminales guerra y autores de crímenes contra la humanidad sepultados en el santuario Yasukuni. Dado el hecho que, como jefa del gobierno, la ley le prohíbe visitar el santuario, la señora Takaichi se limitó a enviar ofrendas. Pero 4 de sus ministros, que no tienen la misma restricción que ella, y alrededor de 150 miembros del parlamento sí estuvieron personalmente en Yasukuni el 15 de agosto.

Para esos personajes, los crímenes del ejército imperial nunca existieron, afirman que son sólo mentiras de los enemigos de Japón. Pero los coreanos y los chinos tienen recuerdos muy diferentes: el ejército imperial japonés trataba como “subhumanos” a quienes no reconocían al emperador nipón como una divinidad. Los jóvenes reclutas japoneses tenían que aprender a torturar y a liquidar sin piedad a aquella gente, y si se negaban a hacerlo eran sometidos a crueles castigos. En la ciudad china de Nankín 100 000 mujeres y niños fueron violados y reducidos a la esclavitud al servicio de los militares japoneses. Posteriormente, el ejército imperial masacró allí a 300 000 personas. En Corea, la Unidad 731 del ejército imperial nipón practicó vivisecciones de prisioneros, sin anestesia, crímenes que más tarde servirían de “inspiración” al tristemente célebre doctor Menguele, en Auschwitz.

El ejército del emperador Hirohito cometió crímenes similares en Singapur, Malasia, Indochina y Tailandia, aunque en esos países no se conservan de esos hechos un recuerdo tan vivo como los de los pueblos de la península de Corea y de China.

Los militaristas japoneses de hoy no buscan reproducir aquellos crímenes. Saben que en nuestra época sería absurdo tratar de imponer que se adore a un emperador que ha reconocido no ser un dios. Pero están rearmando el país.


Durante la conmemoración de los bombardeos atómicos contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, el 6 y el 9 de agosto pasado, la primera ministro Sanae Takaichi puso el mayor cuidado en evitar recordar que ambas masacres nucleares fueron perpetradas por el ejército de Estados Unidos y por orden del presidente estadounidense Harry Truman. Al contrario de sus predecesores, la actual jefa del gobierno japonés tampoco expresó remordimiento ni presentó la menor excusa por la responsabilidad de Japón en la Segunda Guerra Mundial.

Desde 1945, Japón ha reconocido su derrota una sola vez, en la declaración pública que el primer ministro socialista Tomiichi Murayama emitió el 15 de agosto de 1995, en ocasión del 50º aniversario de la capitulación. Pero aquella declaración fue cuestionada el 3 de agosto de 2016, por el entonces primer ministro, el liberal demócrata Shinzo Abe, durante la nominación de Sanae Takaichi como ministro de Defensa. Aquel cuestionamiento de la derrota de Japón es actualmente la posición oficial de ese país, posición defendida hoy en día por la protegida de Shinzo Abe, la señora Sanae Takaichi, ahora convertida en primera ministro.

Cuando la primera ministro Sanae Takaicho violó el carácter pacifista de la Constitución de Japón, al suministrar transportes militares a los nacionalistas integristas ucranianos y enviar soldados japoneses al cuartel general de la OTAN en Wiesbaden, el pasado 29 de mayo, lo hizo con total conocimiento de causa.


PARA LOS SIONISTAS REVISIONISTAS HA LLEGADO EL MOMENTO DE REANUDAR LA GUERRA CONTRA LOS SIONISTAS

El ministro de Seguridad Nacional de Israel Itamar Ben-Gvir, discípulo del rabino terrorista Meir Kahane, anunció el pasado 28 de agosto que sus hombres encontraron los restos del Altalena, barco que transportaba 900 sionistas revisionistas del grupo terrorista Irgún y un cargamento de armas cuando fue hundido por el ejército israelí, el 22 de junio de 1948, por orden del primer ministro sionista de Israel, David Ben Gurion.

Los sionistas revisionistas, discípulos del judío ucraniano Vladimir Zeev Jabotinsky, y los sionistas, o sea, los seguidores del judío húngaro Theodor Herzl, se odian a muerte. El objetivo del sionista Herzl era crear un país en el que los judíos del mundo entero pudiesen refugiarse para escapar a los pogromos. El objetivo del sionista revisionista Jabotinsky era la creación de un “imperio judío”, similar al imperio italiano que quiso crear el fascista Benito Mussolini.

El nombre mismo del Altalena es una referencia al seudónimo que utilizaba el fascista Jabotinsky. El Altalena había zarpado del puerto francés de Marsella cargado de armas y llevando a bordo 900 sionistas revisionistas que planeaban arrebatar el poder a los sionistas lidereados por Ben Gurion. A pedido de la CGT –la organización sindical más importante de Francia, de inspiración comunista–, los estibadores del puerto de Marsella se declararon en huelga para impedir la partida del Altalena y proteger así a los judíos de Palestina.

Pero los sionistas revisionistas contaban con la protección del entonces primer ministro de Francia, Robert Schuman, y de su ministro de Exteriores, Georges Bidault. Tanto Robert Schuman como Georges Bidault sabían que los sionistas revisionistas eran aliados de las potencias del Eje y que Jabotinsky había instalado el Betar en Roma bajo la protección de Benito Mussolini.

Robert Schuman, el político francés que la propaganda de hoy nos presenta como “el padre de Europa”, había nacido en la región de Lorena y militó para evitar una guerra entre Alemania (su país natal) y Francia (país cuya nacionalidad adquirió cuando la región de Lorena volvió a ser francesa). Schuman fue ministro del mariscal Philippe Petain, el jefe del gobierno francés de colaboración con la Alemania nazi, y su nombre figura entre los de los firmantes del decreto que aprobó el armisticio entre Francia y el Reich hitleriano. En 1942, cuando los soviéticos ya habían vencido las tropas alemanas en Stalingrado y se vislumbraba la derrota de la Alemania nazi, Schuman se pasó al lado de la Resistencia.

Después de la liberación de Francia, Schuman afirmó ante un tribunal que el mariscal Petain había incluido su nombre en el decreto sobre el armisticio sin pedirle su opinión. Robert Schuman escapó así a las acusaciones que lo denunciaban como colaborador del ocupante nazi. Nunca fue llevado a los tribunales … pero el general Charles de Gaulle siempre se negó a estrecharle la mano y no asistió a su funeral, en 1960.

Por su parte, Georges Bidault, fue miembro del Consejo Nacional de la Resistencia encabezado en Francia por Jean Moulin, hizo todo lo posible por deshacerse del general de Gaulle y trató de pasar delante de éste en el Desfile de la Victoria de los Campos Elíseos. Este democratacristiano se opuso a la independencia de Argelia y participó en el putsch de Argel de 1961, durante el cual cuatro generales franceses se sublevaron en Argelia contra el general de Gaulle.

A la vista del conjunto de sus trayectorias, no es sorprendente que, como primer ministro de Francia, Robert Schuman y su ministro de Exteriores Georges Bidault respaldaran una intentona golpista de los sionistas revisionistas contra los sionistas de Tel Aviv.

En 1948, la guerra entre israelíes y árabes acababa de comenzar. Pero ninguno de esos dos bandos contaba con suficiente armamento. Sólo los británicos estaban en condiciones de garantizar la victoria y tuvieron la astucia de no implicar las fuerzas armadas de la metrópoli sino de recurrir a su ejército colonial. Fueron soldados transjordanos, bajo la dirección de oficiales británicos, quienes ganaron aquella guerra, bajo las órdenes del general británico John Bagot Glubb, apodado “Glubb Pachá”.

Ante la furia de los árabes, David Grun Ben-Gurion, que había analizado la correlación de fuerzas, sabía que su única posibilidad de éxito era apoyarse en los ingleses. Tenía, por consiguiente, que apartarse de los sionistas revisionistas –que acababan de participar en la Segunda Guerra Mundial luchando contra el imperio británico–, asesinar en El Cairo al ministro de Colonias de Reino Unido y volar la sede del gobierno de la Palestina bajo mandato británico, el hotel King David.

Después del hundimiento del Altalena, Menahem Beguin, sucesor del ya fallecido Jabotinsky a la cabeza del movimiento sionista revisionista, no podía vengar a sus correligionarios muertos en aquel barco sin poner en peligro la supervivencia de Israel, así que optó por llegar a un acuerdo con Ben-Gurion. De esa manera, el sionista David Ben-Gurion y el sionista revisionista Menahem Beguin evitaron una guerra civil entre judíos, los sionistas conservaron el poder en Israel y los sionistas revisionistas se hicieron cargo del Mossad, desde donde prosiguieron sus actos de terrorismo. Tres meses después, asesinaron al enviado especial de las Naciones Unidas, el diplomático sueco Folke Bernadotte, que había llegado a Palestina para delimitar las zonas que serían asignadas respectivamente a los judíos y los árabes en el nuevo Estado binacional aprobado por la comunidad internacional. Yehoshua Cohen, el asesino del enviado especial de la ONU, se convirtió en guardaespaldas del primer ministro israelí David Ben-Gurion.


En estos últimos días, cuando su ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben-Gvir anunció el hallazgo del Altalena, el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu temió que Ben-Gvir tratara de revivir el recuerdo de aquellos tiempos de agitación y corrió al museo Etzel para tratar de tomar la delantera. Netanyahu anunció que ordenará recuperar el pecio, presentándolo como un símbolo de la unidad israelí. Con esa maniobra, Netanyahu desvía la atención del hecho que los sionistas revisionistas habían planeado un golpe de Estado contra los sionistas de Ben-Gurion y dirigió las miradas hacia el acuerdo de paz civil finalmente pactado entre el sionista Ben-Gurion y el sionista revisionista Menahem Beguin.

El propio Benyamin Netanyahu es hijo del fascista Benzion Netanyahu, quien fue el secretario particular del sionista revisionista Zeev Jabotinsky, así que no es sorprendente que Benyamin Netanyahu haya ordenado al ejército israelí proceder a masacrar la población civil en Gaza.

PARA LOS NACIONALISTAS INTEGRISTAS UCRANIANOS, HA LLEGADO EL MOMENTO DE LIQUIDAR LA CIVILIZACIÓN ESLAVA

El usurpador ucraniano Volodimir Zelenski, cuyo mandato presidencial expiró hace 2 años y 3 meses, ha convertido su régimen, que comenzó siendo una coalición antirrusa que incluía a los nacionalistas integristas, en una dictadura controlada por estos últimos.

Los nacionalistas integristas son una corriente ideológica resueltamente antisoviética y antijázara –o sea antisemita ya que el término “jázaro” es una referencia al imperio judío jázaro que se desarrolló en la Edad Media entre el mar Negro y el Caspio. La expresión “nacionalista integrista” es heredada del fascista francés Charles Maurras.

El nacionalismo integrista ucraniano fue concebido durante la Primera Guerra Mundial por el ucraniano Dimitro Dontsov, un agente del Reich alemán, y se desarrolló en la estela del fascismo italiano y de la Guardia de Hierro rumana. Posteriormente, los nacionalistas integristas ucranianos, reunidos alrededor del esbirro de Dontsov, Stepan Bandera, colaboraron con los nazis de Adolf Hitler.

Durante la segunda mitad de la Segunda Guerra Mundial, el propio Dimitro Dontsov fue administrador del Instituto Reinhard Heydrich, creado por el III Reich, y estuvo entre los planificadores de la “solución final” de los nazis contra los eslavos, los judíos y los gitanos.

Hace menos de un mes, el 11 de agosto pasado, los restos mortales del coronel Yevhen Konovalets, enterrados en el cementerio Crooswijk de Róterdam, fueron exhumados por la Iglesia greco-católica ucraniana, en presencia de la embajadora de Ucrania en los Países Bajos, y repatriados a Ucrania, donde fueron sepultados temporalmente en el cementerio militar nacional ucraniano, en presencia de numerosos miembros del régimen de Kiev y del propio Volodimir Zelenski. Incluso hubo una ceremonia de adiós en la Catedral Patriarcal de la Resurrección de Cristo de la Iglesia greco-católica ucraniana en Kiev. Las obsequias definitivas tendrán lugar en un Panteón Nacional cuya creación ha decidido el régimen de Kiev.

El coronel ucraniano Yevhen Konovalets (1891-1938) fue uno de los fundadores y principales dirigentes de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) y el responsable de la masacre perpetrada contra los bolcheviques de Kiev. Fue amigo personal de Hitler desde 1922 y en 1936 se refugió en Roma, bajo la protección de Mussolini. Konovalets fue asesinado por el NKVD soviético en mayo de 1938, durante un viaje a Róterdam.

Durante su reinhumación temporal en Kiev, la Guardia Presidencial ucraniana rindió honores a los restos de Konovalets. Esa misma Guardia Presidencial ucraniana participó, por invitación del presidente de Francia Emmanuel Macron, en el desfile militar del 14 de julio pasado por el aniversario de la Revolución Francesa. Si tenemos en cuenta que Konovalets fue responsable de numerosas masacres y que colaboró con los nazis y los fascistas durante la Segunda Guerra Mundial, cometiendo incluso crímenes contra la humanidad, queda claro el mensaje de Volodimir Zelenski: no sólo su régimen no desnazificará Ucrania, como exige Rusia, sino que además los nacionalistas integristas han regresado al poder en ese país.

El 24 de agosto pasado Ucrania celebró el 35º aniversario de su independencia, en presencia de los jefes de Estado y/o de gobierno de los Estados nórdicos-bálticos (NB8) y de Reino Unido. Todos esos personajes afirmaron que Rusia quiere invadir Ucrania y anexarla. Repitieron que Crimea, el Donbass y la Novorossya son ucranianas. Pero ninguno mencionó que Crimea proclamó su autonomía de la República Soviética de Ucrania el 15 de febrero de 1991, o sea más de 6 meses antes de que Ucrania proclamara su propia independencia. Ucrania reconoció la proclamación de Crimea como república el 19 de junio de 1991 –más de 2 meses antes de proclamar su propia independencia. El 5 de mayo de 1992, Crimea se declaró independiente. A partir de entonces, Kiev puso fin al pago de las jubilaciones y de los salarios de sus funcionarios en la península. Esos pagos los asumió Moscú, a partir del segundo semestre de 1992 y durante todo el año 1993, hasta que el entonces presidente de Rusia, Boris Yeltsin, decidió suspenderlos.

El 26 de agosto pasado, cuando los invitados oficiales ya se habían ido, Zelenski distribuyó condecoraciones a los militares destacados en el frente de Oleksandrivska (Donbass). En esa ocasión, Zelenski condecoró con la Estrella de Oro de los “Héroes de Ucrania”, la más alta distinción del país, al jefe del 3er Cuerpo de ejército, el general de brigada Andriy Biletski.

El historiador y ahora general Andriy Biletski es autor de una tesis sobre el Ejército Nacional Ucraniano (UPA), texto en el que glorifica el genocidio perpetrado en la región de Volinia contra al menos un centenar de miles de polacos y la masacre de decenas de miles de judíos perpetrada en Babi Yar. Biletski es además el fundador del ultraderechista Pravy Sektor (Sector Derecho) y fue uno de los principales actores del “EuroMaidan”, el golpe de Estado que expulsó del poder al presidente democráticamente electo de Ucrania, Viktor Yanukovich, en febrero de 2014. Posteriormente Biletski fundó el batallón Azov y dio inicio a las masacres de pobladores rusoparlantes de la región de Donbass, antes de participar en las batallas de Mariupol y de Bajmut, siendo ampliamente allí ampliamente derrotado en el plano militar.

Como todos los nacionalistas integristas, Biletski afirma que los “verdaderos ucranianos” no son eslavos sino varegos, o sea descendientes de los vikingos finlandeses. Para los nacionalistas integristas como Biletski, los varegos tienen como misión librar «el combate final» contra los eslavos. En 2010, Biletski declaraba: «La misión histórica de nuestra nación en este momento crítico es conducir las Razas Blancas del mundo en una última cruzada por su supervivencia, una cruzada contra los Untermenschen [subhumanos] dirigidos por los semitas» .

¿Y AHORA?

No podemos mantenernos al margen de lo que está sucediendo. Las fuerzas del fascismo histórico –y no estamos hablando de unos cuantos locos que desfilan disfrazados sino de individuos que esperan retomar algo que creen que quedó pendiente al terminar la Segunda Guerra Mundial– han despertado, han comenzado a reescribir la historia y se valen de la indiferencia generalizada para borrar el recuerdo de sus crímenes.

Nuestra responsabilidad inmediata es negarles todo acceso a responsabilidades políticas antes de que traten de ir por la revancha y de desatar el apocalipsis.


Tenemos que exigir elecciones inmediatas en Ucrania y en Japón. En Israel, las elecciones ya están cerca, pero hay que garantizar la honestidad de ese proceso.

Thierry Meyssan
(Fuente: https://www.voltairenet.org/)

EL GRAN TIMO GLOBALISTA


LA CRONOLOGÍA LE QUITA TODA LEGITIMIDAD A LA REIVINDICACIÓN MARROQUÍ SOBRE CEUTA. CUALQUIER CRONOLOGÍA QUE SE ELIJA.



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A la hora de presentar su reclamación sobre Ceuta y Melilla, una reclamación que no tiene base histórica ni jurídica alguna, la élite marroquí pretende deslegitimar el argumento de que su país nace en 1956, -cuando ambas ciudades llevaban siglos siendo plazas españolas-, presentando el Reino de Marruecos como la continuación histórica del Sultanato que nace cuando Mulay al-Rashid unifica el territorio en 1666, instaurando la dinastía alauita, proveniente de Arabia.

Al margen de la falta de continuidad del estado que forja, sometido a la presión de las cabilas del norte, desmembrado y vuelto a recomponer a fines del siglo XVIII y convertido en protectorado francés en 1912, salvo la zona del Rif, transformada en el Protectorado español de Marruecos, hay un detalle interesadamente olvidado en esa supuesta continuidad: el reconocimiento por parte del Sultán Mohammed IV, antepasado directo del actual rey de Marruecos, de la soberanía española "a perpetuidad" sobre Ceuta y Melilla, "con sus fortificaciones, dependencias y pertenencias".


(hacer click sobre la imagen para ampliar)

Dicho reconocimiento se produce con el Tratado de Wad Ras, firmado el 26 de abril de 1860 y cuyos términos pretende trangredir el cúmulo de dolencias (sarcoidosis, EPOC de fumador, tiroiditis, ...) que funge como monarca del país vecino.

Así que estaría bien que los expansionistas marroquíes mantuvieran un solo discurso:

- ¿Nace Marruecos en 1956? Para entonces Ceuta (1580) y Melilla (1497) son territorios españoles desde siglos antes.

- ¿Existía ya Marruecos en 1860? Entonces sus compromisos deben mantenerse sin enmienda ni tachadura, y uno de esos compromisos es respetar la españolidad de nuestras plazas africanas.


A España le asisten mayores razones para reivindicar Larache que a Mojama "el pluripatológico" para presentar Ceuta y Melilla como "colonias". Nunca lo fueron.

(posesodegerasa)

martes, 8 de septiembre de 2026

FANÁTICOS ANTI-CONSPIRACIÓN: TUTELADOS DEL ESTADO CON EL CEREBRO LAVADO PSICOLÓGICAMENTE



“La gente conspira, eso no es una teoría” (Michael Palmero)

Jamás un término tan absurdo había tenido un impacto tan grande contra la verdad como la frase destructora del pensamiento «teoría de la conspiración». Si bien los «verificadores de hechos» estatistas, comprados y pagados, intentaron eximir de responsabilidad al gobierno en este golpe de estado lingüístico fraudulento, especialmente a la CIA, esa operación criminal y encubierta, directamente responsable de instrumentalizar este término condenatorio, sabía perfectamente lo que hacía. Esto ocurrió en los años 60 para impedir que nadie cuestionara la narrativa o buscara la verdad sobre quienes conspiraron y asesinaron a JFK. La Comisión Warren fue un fraude y un encubrimiento que requirió el condicionamiento psicológico del público adoctrinado; por lo tanto, el uso de este término se explotó con éxito. El uso engañoso de la frase «teórico de la conspiración» ha sido una táctica propagandística para apoyar la mentira durante los últimos 50 años, especialmente desde la conspiración de falsa bandera del 11-S.

El término «teoría de la conspiración» infunde temor y ansiedad en casi todas las figuras públicas, especialmente en periodistas y académicos (y ahora también en escritores, podcasters, denunciantes y defensores de la verdad). Desde la década de 1960, esta etiqueta se ha convertido en un instrumento disciplinario sumamente eficaz para definir ciertos eventos como temas prohibidos para la investigación o el debate. Especialmente en Estados Unidos, plantear preguntas legítimas sobre narrativas oficiales dudosas destinadas a influir en la opinión pública (y, por ende, en las políticas públicas) es un grave delito de pensamiento que debe ser erradicado a toda costa. El documento 1035-960 de la CIA desempeñó un papel decisivo al convertir el término «teoría de la conspiración» en un arma para ser utilizada contra casi cualquier individuo o grupo que cuestione los programas y actividades cada vez más clandestinos del gobierno. – Del documento 1035-960 de la CIA

“Sabremos que nuestro programa de desinformación está completo cuando todo lo que el público estadounidense crea sea falso” (William Casey, primer director de la CIA de Ronald Reagan)

Esto es tan obviamente un ataque personal que debería resultar ridículo, pero considerando su efectividad a largo plazo, es necesario comprender el poder de la manipulación psicológica sobre las mentes débiles, adoctrinadas y maleables de los estadounidenses ingenuos. De hecho, los insultos como forma de silenciar, que es el motivo exclusivo del término "teoría de la conspiración", incluso por parte del narcisista imbécil de Trump en la Casa Blanca, son ahora una forma común de lo que yo denomino lavado de cerebro abiertamente burdo y manipulador.

La palabra «conspirar», raíz de conspiración, significa aspirar o planear maliciosamente, ponerse de acuerdo (dos o más personas) para cometer un acto criminal o reprobable; concordar, unirse, conspirar, literalmente respirar juntos. Teoría, del latín y el griego, significa concepción, percepción, contemplación, especulación. En realidad, estos dos términos, si bien suenan bien por separado, no se combinan en el sentido en que se entienden hoy en día. El término «teoría de la conspiración», como concepto, es contradictorio, porque se usa estrictamente como un arma contra la libertad de expresión. Se basa en la capacidad de promover la negativa a cuestionar, debatir, argumentar o verificar la verdad. Es un efecto de condena orquestado, una conspiración en sí misma, que destruye la validez de esta respuesta fabricada y adulterada.

La conspiración real abunda por doquier y constantemente, especialmente donde se manifiesta alguna clase dominante, gobierno, medios de comunicación alternativos controlados o falsos, o comportamiento criminal. En definitiva, se trata simplemente de insultos; de desestimar, rechazar, marginar, silenciar, condenar, avergonzar, impedir el cuestionamiento, destruir la libertad de pensamiento y expresión, y frenar toda curiosidad intelectual. Resulta dolorosamente obvio que el uso de este término es completamente deshonesto.

Abordar esto con honestidad implicaría describir el uso del término «teoría de la conspiración» como una mera agresión y oposición a cualquier rebelión individual, y una afrenta para cualquiera que cuestione la tiranía, la autoridad ilegítima y falsa (que en realidad es toda autoridad), y para cualquiera que cuestione u objete cualquier gobierno o norma abusiva. En resumen, quienes anhelan la verdadera libertad son odiados y temidos por los que ostentan el poder y por aquellos necios que utilizan este término para silenciar la verdad.

Existe una cita que afirma que lo principal de las "teorías de la conspiración" es que quienes las creen las entienden porque les resultan más tranquilizadoras. Lo cómico de esta ridícula cita es que es justo lo contrario. Quienes aceptan que las conspiraciones son parte de la vida, quienes entienden que la colusión entre otros busca engañar o perjudicar, no buscan consuelo, sino quienes se niegan a ver la verdad, quienes gritan "teoría de la conspiración" a cada paso para silenciar el debate, son quienes realmente buscan un falso "consuelo" para no tener que asumir ninguna responsabilidad.

Existe otra cita, erróneamente atribuida a George Orwell, que dice: «En tiempos de engaño, decir la verdad es un acto revolucionario». Esto es absolutamente cierto, pero los actos «revolucionarios», la disidencia común y cualquier desobediencia a la autoridad ilegítima son vistos por las hordas de siervos que conforman la mayor parte de esta población como un riesgo para su dependencia del Estado, por lo que se esconden de la verdad como si fuera su enemiga. Esto nos lleva a esta misma discusión: atacar a cualquiera que denuncie la corrupción de la clase dominante, simplemente tachándolo de «teórico de la conspiración» y escondiendo la cabeza bajo tierra para no perturbar su ignorancia ni exponer su cobardía ante el régimen totalitario y la corrupción.

Hay muchos términos que se usan como "argumentos" ad hominem para disuadir a los realistas de la conspiración de hablar de temas tabú o denunciar conspiraciones obvias, comportamientos inescrupulosos, gobiernos tiránicos, maldades individuales y estatales, exponer operaciones de falsa bandera y etiquetar a las personas para encasillarlas en una posición incómoda dentro de la sociedad y así sofocar la disidencia. Algunos de estos términos que me irritan son las descripciones de "píldoras", rojas, blancas y negras. Está el método idiota de protección de masas de Trump MAGA de afirmar que alguien tiene TDS (Síndrome de Trastorno de Trump) como si fuera una forma legítima o constructiva de discusión. Me han dicho que padezco esta tontería incontables veces. Loco, demente, mentalmente inestable, psicótico, conspiranoico, antivacunas, "antisemita" y, por supuesto, los que dicen la verdad son constantemente bombardeados con un centenar de otros insultos.

Como ya está ocurriendo, muchos de quienes denuncian estas conspiraciones reales de la clase dirigente y el gobierno, entre otros actores, están siendo señalados, amenazados, multados, despedidos, excluidos de sus cuentas bancarias, censurados, encarcelados o incluso asesinados. Esto se está volviendo mucho más frecuente en todo el mundo, y ya está presente en Estados Unidos, especialmente en el caso de información sensible o de alto nivel divulgada o discutida en foros públicos, o al denunciar directamente a los políticos de alto rango y sus abusos. Esta situación solo empeorará a medida que el sistema de gobierno mundial avance sin una resistencia real.

Y sí, soy un realista de las conspiraciones, y sí, las conspiraciones reales están más vivas que nunca, especialmente dentro de este culto gubernamental estadounidense. Por supuesto, todas las agencias secretas clandestinas patrocinadas por el Estado (como la CIA, el MI6 y el Mossad) recurren de forma rutinaria y descarada a las mentiras, el secretismo, el engaño y las operaciones de falsa bandera en sus asuntos cotidianos. Es algo habitual para estas agencias secretas y todo se lleva a cabo en nombre de la «seguridad nacional».


“Por muy paranoico o propenso a las teorías conspirativas que seas, lo que el gobierno está haciendo en realidad es peor de lo que puedes imaginar” (William Blum)

(Fuente: https://www.garydbarnett.com/; visto en https://www.verdadypaciencia.com/)