sábado, 5 de septiembre de 2026

SÁNCHEZ, ATRAPADO EN SUS PROPIAS MENTIRAS SOBRE CEUTA



Este detestable sujeto está ejecutando un plan consensuado con Marruecos para expulsar
 a la población española de Ceuta por miedo, desesperación, hastío o empobrecimiento.

Pedro Sánchez volvió al Congreso de los Diputados a hacer lo que mejor sabe: retorcer la realidad, repartir mierda alrededor y confiar en que, entre tanta palabra, tanta propaganda y tanta explicación de prestidigitador de feria, nadie recuerde exactamente qué ocurrió en Ceuta ni qué dijeron antes sus propios ministros, la Policía o los informes que ya obran en sede judicial.

El problema es que esta vez el relato se le desmonta casi solo. Sánchez insiste en que ningún informe de inteligencia anticipó la magnitud de lo sucedido en Ceuta, mientras el informe que tiene en su poder la juez María Tardón sostiene que sí hubo alertas previas procedentes del CENIF; además, pone en duda que aquello fuese una acción planificada, justo cuando la Policía sostiene que no respondió a un fenómeno espontáneo de inmigración irregular, sino a un proceso preparado con anterioridad. Ya no es la oposición contradiciendo al presidente: es la propia Policía contradiciendo al presidente.

Y por si faltaba algo, ahora conocemos otro dato que deja todavía más maltrecha la versión presidencial: Defensa disponía de una nota elaborada por el Regimiento de Guerra Electrónica 32 a partir de comunicaciones interceptadas a agentes marroquíes, en las que tres días antes ya se advertía de la posibilidad de una entrada masiva coincidiendo con la Fiesta del Trono. No hablamos, por tanto, de un rumor de redes sociales ni de una ocurrencia retrospectiva, sino de información obtenida por una unidad militar y trasladada a la cadena de inteligencia militar y al CNI.

Y todavía hay más. El informe del CENIF incorpora fotografías de agentes marroquíes, uniformados y de paisano, que lejos de contener a quienes se dirigían hacia Ceuta aparecen organizándolos y conduciéndolos hacia la frontera. Conviene detenerse un segundo aquí, porque mientras Sánchez pone en duda que aquello fuese una acción planificada, aparecen informes policiales, avisos previos, comunicaciones interceptadas y hasta imágenes que apuntan precisamente en la dirección contraria. A este paso, para sostener la versión de Sánchez habrá que declarar enemigos de la democracia a los informes, a las fotografías y hasta a las ondas de radio.

Y después aparece la joya diplomática. Sánchez aseguró que Exteriores citó el 21 de agosto a la embajadora marroquí Karima Benyaich tras determinadas declaraciones sobre Ceuta y Melilla. El pequeño inconveniente es que, según la información publicada, la embajadora no estaba ese día en España. Pero tampoco conviene ponerse quisquillosos: después de años de sanchismo, reunirse con alguien que no está parece casi una minucia administrativa.

Pero que el festival de mentiras de Sánchez no consiga apartarnos de lo verdaderamente importante, porque mientras él se entretiene en el Congreso retorciendo cifras, contradiciendo informes y fabricando relatos, el problema sigue exactamente donde estaba: en las calles, las plazas y las playas de Ceuta. Allí continúan miles de invasores cuya devolución a Marruecos sigue pendiente, y son los ceutíes quienes soportan cada día las consecuencias de una situación que este Gobierno parece mucho más interesado en disfrazar con palabras que en solucionar. Porque detrás de las estadísticas, los discursos y la propaganda hay una realidad bastante menos cómoda: robos, agresiones, violaciones y otros delitos ya acreditados que no desaparecen por mucho que Sánchez mire hacia otro lado. Ceuta no necesita que desde Madrid le expliquen cómo debe llamar a lo que está viviendo; necesita que terminen de una vez con ello.

Lo verdaderamente grave no es que Sánchez mienta, algo a lo que ya estamos acostumbrados, lo grave es que mientras tanto hay una ciudad española esperando soluciones y ciudadanos españoles preguntándose cuánto tiempo más deberán soportar las consecuencias de una crisis que ellos no provocaron.

Ceuta no necesita más relatos. Necesita respuestas, seguridad y una solución. Y la necesita ya.

Domingo Martin

... pero Marruecos colabora en todo con España, es un socio fiable
y nunca se agradece lo bastante su colaboración

Tome nota el lector: quien "abre un conflicto" es quien se defien-
de de una agresión, no quien la provoca. Si uno acepta todas las
bofetadas que le den, no hay conflicto alguno. Ni Chamberlain
lo explicaría mejor. Ah, y quien permite una situación ilegal no
es culpable de "inacción". El cinismo de este tipo es de Guiness

Ya están en dar facilidades para el próximo asalto

Que no se nos enfade Mojama Sexta si el rey de España circula li-
bremente por el territorio español. Este es el concepto de sobera-
nía que tiene el chuloputas de la Moncloaca.

¿TE HAS DADO CUENTA YA?


MARLASKA, INEPTO, LOS MEDIOS ALTERNATIVOS SEGUIMOS HACIÉNDOTE EL TRABAJO POR EL QUE COBRAS



Antes de que el mayor inepto del gobierno Sánchez -y mira que es un título reñido- pueda decir a toro pasado que a él nadie le informó, aprovecho la monitorización de la red por sus secuaces para hacer llegar a quien corresponda una información de enorme gravedad: se está preparando un nuevo asalto a la ciudad de Ceuta.

No pretendo ser un lince, otros ya lo han divulgado. De hecho, no me cabe duda de que la información le ha llegado, aunque usted es capaz de negarlo con la contumacia de Pedro y la desvergüenza de Judas.

Tiene tiempo y medios para que no llegue a consumarse el ataque.

¿Va a hacer algo o concentrará sus esfuerzos en justificar de nuevo su incapacidad y en blanquear a su amo marroquí?

viernes, 4 de septiembre de 2026

¿QUIÉN IBA A IMAGINAR QUE UNA INVASIÓN DESDE SU TERRITORIO FUERA OBRA DE MARRUECOS? HOMBRE, POR FAVOR ...



La lógica de Pedro Sánchez: Venían de Marruecos. Los trasladaron camiones ma-
rroquíes. Les escoltaban y dirigían gendarmes marroquíes. ¿Quién habrá organi-
zado todo esto? Putín y Netanyahu, no cabe duda. Todo cuadra. ¡Qué listo soy!


Tras las estupefacientes declaraciones del presidente del gobierno ante el Congreso, se impone una conclusión rotunda:

Pedro Sánchez padece una grave discapacidad intelectual.

Es oligofrénico.

Deficiente mental.

Subnormal, en terminología políticamente incorrecta, pero que todos entendemos.

No cabe otra conclusión ante su sorpresa al empezar a sospechar, con un mes de retraso -en lo cronológico, en lo neurológico son eones- que tal vez Marruecos organizó la invasión de Ceuta. Su socio fiable, su aliado incondicional, ... haciéndole la cama. ¿Quién podía imaginarlo?

Solo porque repite lo que ya hizo en 2021, ¿es razón suficiente para desconfiar?

¿Tenía que guiarse por topicazos como que el que hace un cesto hace ciento, o que la cabra siempre tira al monte?

Para el Saunas creer que decenas de miles de personas se despertaron una mañana con la misma ocurrencia, corrieron hacia los mismos lugares y entraron en Ceuta por oleadas perfectamente coordinadas porque la sarna, una mutación genética colectiva inesperada o el sempiterno cambio climático había creado en ellos una eficaz mente colmena que dirigía estratégicamente sus acciones es más razonable que suponer que la policía de fronteras marroquí estaba detrás del festival de despropósitos de los días 30 y 31 de julio.

Mucho más razonable, donde va a parar.

El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras venía detectando las convocatorias en las redes MARROQUÍES, indicando el día y los lugares de paso e impartiendo instrucciones.

Imágenes captadas al otro lado de la frontera muestran a la policía MARROQUÍ escoltando camiones cargados de mastuerzos mazados, todos con su móvil de última generación y su complexión de gimnastas olímpicos.

El informe de 55 páginas elaborado por el CENIF y remitido a la Audiencia Nacional documenta cómo gendarmes uniformados MARROQUÍES, agentes de paisano MARROQUÍES y otros vestidos de guías turísticos MARROQUÍES guiaron a los asaltantes hacia determinados puntos de entrada.


En cambio, la policía de fronteras MARROQUÍ había desparecido.

¿Es motivo para suponer que Marruecos tuviera la menor responsabilidad en todo ello?

La información, coordinación, control del territorio, vigilancia sobre el terreno y capacidad para retirar oportunamente a las fuerzas de seguridad solo estaban al alcance de la comandancia MARROQUÍ. Pero Pedro prefiere culpar a Rusia, Israel, la internacional ultraderechista (!), la prensa desafecta, Vito Quiles, Bertrand Mondongo, Trump, etc.

¿Con qué pruebas?

Pero, hombre, ¿quién necesita pruebas teniendo la ciencia infusa que adorna al inquilino de la Moncloa?

La información sobre lo sucedido ha tenido que pedirla la juez de guardia, porque si hay algo que teme Interior es el "dato mata relato" que podría dejar en evidencia los delirios del presidente. Así que con no pedir informes, nadie va a contradecirle. Y si hay algo más de lo que enterarse, ya se enterará por los medios.

El contraargumento definitivo a las lucubraciones de Sánchez y Marlaska llegó el 15 de agosto. Hubo una nueva convocatoria para entrar masivamente en Ceuta. Esta vez Marruecos desplegó a sus agentes, controló la frontera durante más de 48 horas y evitó el asalto. Cuando quiso cerrarla, la cerró.

La frontera es un coladero cuando Marruecos quiere. Es un grifo que se abre y cierra desde Rabat.


Pero, para deficientes como Sánchez y Marlaska, no se sabe si fue Marruecos. Fueron únicamente sus policías, sus gendarmes y sus agentes secretos, todos actuando coordinadamente DENTRO DE MARRUECOS.

Y además coincidiendo con la Fiesta del Váter, perdón, del trono MARROQUÍ.

Obviamente, una mera coincidencia.

Insisto, Sánchez solo está empezando a dar cabida a la sospecha. Sigue sin aceptar las evidencias de que el vecino fue el organizador, evidencias que amenazan con sepultarle. Sigue con su cantinela de "No lo sabemos nosotros ni los servicios de inteligencia".

Decenas de miles de personas se concentraron alrededor de Castillejos y avanzaron hacia Ceuta.

No llegaron desperdigadas, cada una por su lado y preguntando dónde estaba El Tarajal. Entraron en oleadas: primero saturaron los servicios de salvamento y después colapsaron el sistema fronterizo. Una coreografía demasiado precisa para ser una excursión improvisada.

La policía marroquí había desaparecido.
Igual tuvieron que ir todos a aliviarse tras unos setos porque les habían servido en la cena un cus-cús en mal estado

Las imágenes estudiadas por la Policía española muestran carreteras, playas y accesos despejados. Marruecos, que habitualmente controla aquella zona hasta para saber quién compra tabaco, debía haber organizado unos juegos del aniversario mojámico, y tocaba el escondite.

En cambio, agentes del servicio secreto marroquí, perfectamente identificados, dirigían el tráfico humano por los pasos fronterizos.

Los hackers de Jabaroot aseguran poseer órdenes de misión, comunicaciones internas y nombres de agentes enviados a Castillejos. Señalan a Abdelatif Hammouchi, jefe de la Policía y de la inteligencia interior, y a Fouad Ali el Himma, consejero íntimo de Mohamed VI.

Las imágenes del pastoreo humano se han difundido en redes sociales, y han aparecido, sin ir más lejos, en este blog, que al parecer es más fiable que los servicios que informan (es un decir) a Interior.

La propia Policía española ya ha descrito una operación ejecutada por el aparato de seguridad MARROQUÍ.

Y en Marruecos, donde el rey controla la seguridad, la inteligencia, la política exterior y todo lo relacionado con Ceuta, una operación de esta magnitud no la organiza por iniciativa propia un comandante fronterizo
con ganas de hacerse notar.

Marruecos retiró la vigilancia, permitió las concentraciones, dirigió las oleadas y cerró la frontera cuando decidió hacerlo.

No fue una crisis migratoria espontánea. Fue un mensaje de Rabat
transmitido mediante seres humanos usados como arietes contra nuestra soberanía.

Pero don Pedro Sánchez Castejón prefiere no darse por enterado, y quedar como un subnormal más que profundo, abisal, antes que admitir que su amo marroquí tuvo algo que ver con lo que él mismo calificó de "ataque".

Porque sabe que la alternativa a quedar como un tonto de baba es que se despejen las dudas sobre su manifiesta -y punible- traición.

Y ser discapacitado mental no conlleva penas de cárcel, pero colaborar con el enemigo sí, y bastante severas.

Así que, Pedro, gandul, que te vote Abdul. Ya falta menos para enterarnos de qué le debes a Marruecos.

Como si fuera el personaje más grotesco de una ópera bufa, el cornudo
enamorado que, ante testimonios y pruebas abrumadoras sigue negando
la evidencia, Pedro "el Saunas" se ha enrocado en su no querer ver la
mano negra de Marruecos detrás de la periódica avalancha humana con
que su amigo, el "Moja", apuñala a España cuando quiere sentirse pode-
roso. Y si el jefe niega, los super-pelotas de su gabinete se lanzan por 
la misma linde que solo lleva al bochorno y al ridículo:





Y ahora, queridos discapacitados mentales con asiento en la bancada
azul, a repetir todos a coro: "Marruecos es nuestro amigo, Marruecos
no nos ataca, Marruecos no nos putea, ni nos jode ni amenaza".
Bieeeeen. Venga, un pastelito Tigretón con cromo a cada uno



(posesodegerasa, con mi agradecimiento a David Criado por una certera entrada de Facebook de la que he tomado no solo ideas, sino frases literales, algo que espero que disculpe y entienda como lo que es, mi reconocimiento a su solvencia y precisión. Yo admito y honro las fuentes de que bebo, sin ocultar los "préstamos" ocasionales, señor Luis Miguel Fuentes)

CRISIS DE VALORES



Siempre que analizamos las calamidades que nos gangrenan tendemos a fundarlas en una ‘crisis de valores’. Este sintagma que se ha convertido en una suerte de placebo inane que, sin embargo, se sigue presentando como una suerte de panacea universal. Pero lo cierto es que los ‘valores’ son productos culturales, cuya jerarquía establece cada época en función de sus preferencias e intereses; y cuya vigencia declina a medida que tales preferencias e intereses cambian. Frente a los eventuales y voltarios ‘valores’ se alzan las inmutables virtudes, que los antiguos invocaban en circunstancias similares a las que nosotros ahora sufrimos; pero para que tales virtudes puedan ser invocadas, hace falta reconocer una ley moral de la que tales virtudes emanen, cosa a la que nuestra época no parece dispuesta.

Hoy se habla incansablemente, en una logomaquia aturdidora, de valores sociales, valores políticos, valores educativos, etcétera; pero hablar de ‘valores’ es como hacer un brindis al sol. Pues lo cierto es que los llamados ‘valores’ (término de inequívoco tufillo bursátil) son percepciones subjetivas sobre la realidad de las cosas, acuñaciones culturales que en tal o cual época se reputan convenientes o beneficiosas; y que, como todas las acuñaciones culturales, son necesariamente cambiantes, sobre todo en sociedades tan ‘diversas’ y ‘plurales’ como las nuestras, donde ‘coexisten’ (odiándose en sordina) personas con valores radicalmente opuestos e incompatibles. Referirse en una sociedad ‘plural’ a los valores es como referirse a los gustos personales: cada quisque elabora los suyos; y tratar de entenderse en medio de un hormiguero de valores personales inconciliables es tan ilusorio y grotesco como pretender hacerlo entre los escombros de la torre de Babel. En nuestras sociedades, más que una ‘crisis de valores’, hallamos una ‘plétora de valores’, un ‘supermercado de valores’ –a veces conformados por las ideologías en liza, a veces por la pura conveniencia personal– que las incapacita para los esfuerzos colectivos.

Pero es lógico que, faltándonos la capacidad para medir el bien conforme a una ley moral inmutable, acabemos cifrándolo en aquello que nos conviene o beneficia, en aquello que ratifica o exalta nuestras ‘opciones’ vitales, en aquello que postula nuestra ideología. Esta ‘plétora de valores’ es la consecuencia natural de la ‘autonomía personal’, que es un dogma inatacable de las democracias modernas. Cada persona juzga la naturaleza de sus acciones sin aceptar -sin considerar siquiera- la existencia de una fuente suprema de autoridad moral. Y faltando esa fuente suprema que determine dónde se halla el error, empezamos perdonándonos nuestros propios errores, hasta llegar a amarlos; y, una vez que los amamos, deseamos que tales errores sean reconocidos públicamente como aciertos (cosa que lograremos si una mayoría se adhiere a ellos). La ley moral ya no obliga a la voluntad de la persona –como pretendía el iluso de Kant–, sino que la voluntad de la persona establece a su capricho la ley moral, que ya no es ley ni moral, sino repertorio de valores ad hoc.

Esta ‘plétora de valores’ que no reconoce una ley moral puede aspirar a lo sumo a imponer una ‘disciplina ética’ que refrene nuestros apetitos e intereses, erigidos en criterio legitimador de nuestra conducta. Pero esa ‘disciplina ética’ acaba relajándose tarde o temprano, pues se limita a enjuiciar las acciones por sus consecuencias -criterio de pragmatismo-, sin atreverse a reconocer una norma suprema que enjuicie la naturaleza de las acciones en sí. Así, por ejemplo, la ‘disciplina ética’ vigente en nuestra época postula que las personas somos libres para actuar según nuestro deseo; y que tal libertad sólo será reprobable cuando acarree consecuencias dañinas para un tercero. Pero no se acepta la calificación de la naturaleza de nuestras acciones, independientemente de las consecuencias que acarreen; pues para ello tendríamos que restringir nuestra libertad, tendríamos que someterla a un freno moral previo. Y esto exigiría reconocer una ley moral universal que no puede ser modificada en atención a nuestras preferencias e intereses; y cuyo castigo no dependa –o sólo dependa a la hora de establecer su graduación– de las consecuencias dañinas que pueda acarrear a terceros. Mientras esa ley suprema no sea restablecida, todo intento de regeneración social será baldío; pues las ‘disciplinas éticas’ acaban relajándose, adaptándose a las circunstancias, para poder seguir satisfaciendo preferencias e intereses personales, hasta finalmente pudrirse. A esto lo solemos llamar ‘crisis de valores’, pero es la desembocadura natural de la ‘plétora de valores’.

Juan Manuel de Prada

LOS DIRIGENTES DEL REINO UNIDO NI SE MOLESTAN EN DISIMULAR LAS POLÍTICAS DEL REEMPLAZO



La urgencia por acelerar el genocidio blanco llega al extremo de que el servicio secreto británico ha anunciado que si Reino Unido entrara en guerra con Rusia y llevara a cabo un reclutamiento forzoso para ir a filas ... la población musulmana quedaría exenta, siendo su incorporación al ejército meramente voluntaria.

Pero, recuerda, el plan Kalergi es un invento de los conspiracionistas.

jueves, 3 de septiembre de 2026

ESPAÑA, PAÍS DONDE SE VENDEN MÁS PERIODISTAS QUE PERIÓDICOS



Basta escuchar a los ministros que pasan por el Congreso para comprender que el Gobierno de Pedro Sánchez vive al margen de la realidad. Mientras Ceuta intenta recuperarse de una crisis sin precedentes, los ministros describen un país imaginario en el que nadie se equivocó, todo funcionó correctamente y Sánchez estuvo siempre al mando.

Robles y Marlaska se enzarzan públicamente a cuenta de los avisos previos a la invasión. Defensa sostiene que Interior conocía lo que podía ocurrir. Interior intenta sacudirse la responsabilidad. Dos ministros del mismo Gobierno discuten sobre quién sabía qué mientras los españoles seguimos sin saber quién falló.

Para Bolaños y Mónica García, lo sucedido era imposible de evitar. La ministra de Sanidad incluso presume de la gestión realizada. No hay, según ella, crisis sanitaria. Decenas de miles de personas entraron irregularmente en una ciudad de 85.000 habitantes, sus servicios están desbordados y sus vecinos viven jornadas de angustia, pero el Gobierno certifica que todo está bajo control. La culpa la tienen los ultras, el PP, Vox, los periodistas críticos, los ceutís, la internacional ultraderechista, Elon Musk y Rusia.

También hemos descubierto que Marruecos continúa siendo un socio fiable y leal. Da igual que miles de personas alcanzaran Ceuta desde territorio marroquí. Da igual que Rabat utilizara una vez más la inmigración como instrumento de presión. La versión oficial exige mirar hacia otro lado y elogiar al vecino. ¿Pegasus?

Y, por supuesto, Sánchez tampoco estuvo de vacaciones. Pasó veintiséis días en La Mareta, desapareció de la escena pública mientras la crisis crecía y regresó para convocar tarde una Junta de Seguridad Nacional. Pero no estaba descansando. Estaba “al teléfono”. Según semejante teoría, ningún presidente se va jamás de vacaciones: basta con llevarse el móvil.

Aquí nadie dimite. Nadie pide perdón. Nadie reconoce un error. La culpa pertenece siempre a otro y cualquier desastre termina presentado como un éxito de gestión.

Ceuta ha sufrido una invasión, los ministros se contradicen, Marruecos vuelve desafiar a España y Sánchez ha estado ausente. Pero el Gobierno insiste en que todo salió estupendamente. Nos mean encima y todavía pretenden convencernos de que llueve.

Felipe León