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El narcisismo de un majadero impresentable |
"He trabajado y he descansado. Es mi derecho".
Una afirmación que sería inobjetable en un país en que se cumplieran los derechos de todos, y en el que un gobierno solícito velase porque así fuese. Pero no es el caso, señor presidente. Compatriotas nuestros están viendo pisoteado su derecho a salir de su casa sin verse amenazados por turbas de maleantes a los que nunca invitaron a instalarse en sus calles, sus playas y su entorno. Sus niños no disfrutan de espacios de esparcimiento porque están tomados por invasores. Sus hijas no pueden circular libremente sin riesgo de ser violadas. Sus comerciantes ven sus tiendas saqueadas por indeseables. Sus calles rebosan suciedad, heces e insalubridad. ¿Qué ha sido de los derechos que ellos también tienen? ¿Son menos importantes que los suyos?
Si frente a esa situación usted no hace todo lo humanamente posible para solucionarla en el menor tiempo posible, y tiene recursos de sobra para ello, su invocación de sus propios derechos frente a la anulación de los de otros es de un cinismo rayano en lo obsceno. Porque un líder nunca reclama para sí lo que no promueve para todos. Y usted viene demostrando un egoísmo y una insensibilidad impropias de un presidente de gobierno. Su narcisismo es un insulto a los ceutíes, a los que ha abandonado, primero no previniendo lo que se les vino encima cuando tuvo sobrada información de ello, y segundo, no poniendo inmediato remedio a un caos y una destrucción de la normalidad que ha abocado a toda una comunidad a la desesperación.
Pero, oh, infortunio, la invasión de la ciudad tuvo lugar mientras usted estaba de vacaciones, así que los ceutíes tenían que esperar a que las disfrutase, y a la vuelta ya veremos. No ha podido hacer como Gila, coger el teléfono y decirle a ese aduanero grotesco que rige el país vecino: "Me viene mal el asalto ese día, ¿no podías retrasarlo?". Tampoco hubiera dicho "Oiga, ¿es el enemigo?" porque hablamos de quien no deja de calificar de socio fiable, colaborador y amistoso, al que, pese a no haber ajustado el calendario a su conveniencia, hay que estarle extremadamente agradecido, aunque nadie sabe por qué. Quizá por la hospitalidad que la embajada marroquí daba a la mitad de su gabinete mientras sus gendarmes abrían los pasos fronterizos a las turbas desatadas. Y su despedida hubiera tenido más del Fernando Galindo que interpretaba José Luis López Vázquez en "Atraco a las 3" que de Gila: "Aquí un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo". Un bufón áulico, en definitiva.
"Lo primero, mis vacaciones". Ese ha sido su planteamiento, infantil y egocéntrico, que supone que ha sido elegido para disfrutar de los privilegios inherentes al cargo y postergar sus obligaciones, anteponiendo sus prebendas medievales a sus deberes para con quienes le pagamos su sueldo. Solo le importa su propio bienestar, y al fastidioso ejercicio de gobernar ha dejado claro que prefiere el más pasivo de resistir, como indica el título del tocho ese que le han escrito otros, como la tesis doctoral, por cierto. Resistir, así se hunda España. Que es lo que está ocurriendo.
¿Qué Ceuta se ha convertido en algo más parecido al "far west" que a una ciudad del siglo XXI? Que resistan. ¿Que los padres ceutíes no saben si sus hijos podrán incorporarse al nuevo curso con normalidad o tendrán que ser escoltados por el ejército para evitar agresiones? Que resistan. ¿Que patrullas de la policía son atacadas a diario con piedras y cócteles Molotov? Que resistan. Su fórmula no contempla excepciones. Que resistan todos lo inaceptable como usted resiste en palacios donde las penalidades de sus súbditos jamás le alcanzan.
¿Recuerda, usted que tanto pondera el mundo islámico, aquellos relatos de "Las mil y una noches" en que el Califa de Bagdag se disfrazaba de hombre común y corriente y salía a recorrer las calles, mezclándose con sus súbditos para tener de primera mano información de lo que en sus dominios acontecía? ¿No le tienta la experiencia? Tal vez tuvo suficiente con el desplante que le hicieron en Paiporta, donde no resistió, por cierto, dejando una constancia de una falta de gallardía que le perseguirá mientras viva. Desde entonces prefiere la plebe a distancia, que son quejicosos y exigen orden y normalidad. Mejor la descansada vida del que huye del mundanal ruido. Usted tiene mucho más derecho a su descanso del que tenían los ceutíes a la feria que hubieron de cancelar, faltaría más. España tiene derecho a la fiesta, excepto Ceuta, que, como al Fort Apache del celuloide, le toca resistir.
Y encima esa plebe irritada e irritante no le agradece que interrumpiera su "dolce far niente" para asumir -por un ratito, la puntita nada más- los molestos deberes de su cargo. Un ratito que al parecer le justifica para restregarnos con su habitual suficiencia su tramposo "he trabajado".
Usted no ha trabajado, señor Saunas. Al menos no como un gobernante responsable. Usted ha movilizado a su gabinete de imagen para vendernos un posado vergonzante en el que aparecía como un preocupado dirigente interconectado con su equipo, solo que los burdos editores de la imagen difundida cometieron dos errores de bulto que delatan su mentira: no haber intercalado una alfombrilla de CGI entre el ratón óptico y la mesa de cristal, donde aquél no se puede mover, y el haberle borrado las piernas, en un involuntario testimonio de cómo usted ni tiene ni los pies en el suelo ni la voluntad de maniobrar ante una crisis en la que, una vez más, ha antepuesto el cálculo de su beneficio al de la población.
Sus cuidadosísimas puestas en escena son grotescas, señor Sánchez. Como cuando en el Falcón mira atentamente informes sin duda importantísimos sin quitarse las gafas de sol. Como cuando se aplaudía a sí mismo tras perder una votación en el Congreso. Tal vez se sienta irresistible, pero es usted un fantoche ridículo.
¡Vayase a descansar, si tanto lo desea, pero de forma permanente! España necesita de dirigentes capaces de sacrificio personal, sabedores de que están al servicio de algo más grande que ellos. Y usted solo está al servicio de su propio ego, de su megalomanía galopante, de creerse por encima de todo y de todos. Usted no soluciona nada porque ha terminado por convertirse en el gran problema de este país, tan poblado de sinvergüenzas que ha acabado por instalar a uno en la Moncloa.
Egipto padeció en el pasado las bíblicas plagas que el libro del Éxodo nos refiere. España le padece a usted. No se cuál de los dos reinos, a fin de cuentas, sale peor parado. Y aún es pronto para saberlo porque su historial de infamia y de deshonor amenaza con prorrogarse con nuevos e ignominiosos capítulos.
Supo con antelación lo que se venía y no solo no hizo absolutamente nada, sino que se fue a disfrutar tan ricamente del sol y la playa mientras los ceutíes que- daban condenados a no poder hacerlo ya veremos hasta cuándo. Pedro Sán- chez es menos un presidente que una fábrica viviente de mentiras, bulos, jus- tificaciones, incompetencia y servilismo hacia el sátrapa marroquí. |
Escuche el clamor de este pueblo al que tanto desprecia.
Desaloje a los invasores o acabará siendo usted desalojado sin miramientos, y más pronto que tarde, para alivio de la gente de bien y escarnio de sinvergüenzas y vendepatrias.
(posesodegerasa)
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