El pasado lunes, vigesimocuarto día de la guerra desatada en Oriente Medio, se produjo uno de esos inesperados giros estratégicos que permiten vislumbrar que "algo" puede estar cambiando en este conflicto: Trump declaraba que Estados Unidos e Irán habían mantenido "conversaciones productivas" durante el fin de semana y que aplazaba durante cinco días los ataques militares contra instalaciones energéticas iraníes. En un posteo en TRUTH escrito en mayúsculas, como suele hacer para dar énfasis a sus declaraciones, Trump dijo que tomó la decisión de posponer los ataques con base en el "tono y tenor" de las conversaciones. El texto íntegro del anuncio rezaba: "He dado instrucciones al Departamento de Guerra para que posponga todos y cada uno de los ataques militares contra las centrales eléctricas y la infraestructura energética iraníes durante un periodo de cinco días, sujeto al éxito de las reuniones y negociaciones en curso."
Este giro -que llegaba pocas horas después del ultimátum de 48 horas para destruir plantas eléctricas- es exactamente el escenario que el analista Robert Reich anticipó en su columna del 23 de marzo. Su diagnóstico merece ser leído junto al análisis geopolítico porque describe con precisión clínica la lógica interna del poder trumpista: no una estrategia de largo plazo, sino una gestión narcisista del corto plazo que busca maximizar apariencias y minimizar pérdidas personales. La reacción de los mercados confirmó la lectura de Reich: las bolsas europeas pasaron de caer más de un 2% a repuntar con fuerza. El barril de Brent se hundía un 10,19%, hasta los 100,76 dólares por barril, después de haber superado los 119 dólares la semana anterior.
Pero antes de examinar ese giro y sus implicaciones, es necesario registrar la escalada que lo precedió. La noche del sábado 21 de marzo fue una de las más duras para Israel. Misiles iraníes de largo alcance impactaron en las ciudades de Dimona y Arad, en el sur del país -a escasos kilómetros del principal complejo nuclear israelí, el Centro de Investigación Nuclear del Negev-, causando más de 120 heridos, once de ellos graves, incluida una niña de cuatro años. Las Fuerzas de Defensa de Israel reconocieron que no lograron interceptar los misiles antes de su impacto. La OIEA informó no tener constancia de daños en el centro nuclear. En la madrugada del domingo, Israel lanzó una nueva oleada de ataques sobre Teherán. Arabia Saudí reportó la interceptación de drones y misiles balísticos dirigidos contra Riad y su región oriental.
La IEA (International Energy Agency, Agencia Internacional de la Energía, nota del "blogger") advirtió este lunes que la crisis energética es peor que las crisis petroleras de la década de 1970. El director ejecutivo de la IEA lo cuantificó sin ambigüedades: "Muchos de nosotros recordamos las dos crisis petroleras consecutivas de los años 1970. En cada crisis, el mundo perdió unos cinco millones de barriles de crudo por día. En la actualidad, perdimos 11 millones de barriles por día, así que más que los dos grandes choques petroleros juntos."
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbás Araqchí, remitió una carta urgente al Consejo de Seguridad de la ONU denunciando los ataques contra sus instalaciones atómicas y exigiendo compensación íntegra por los daños causados. Araqchí detalló tres incursiones críticas: dos contra el complejo de Natanz (los días 1 y 21 de marzo) y una tercera contra un edificio a escasos 350 metros de la central activa de Bushehr, advirtiendo que estos bombardeos sobre instalaciones bajo supervisión internacional suponen un riesgo de catástrofe radiactiva.
La Guardia Revolucionaria iraní afirmó que las empresas con acciones estadounidenses serán "completamente destruidas" si las instalaciones energéticas iraníes son atacadas por Washington, y que las instalaciones energéticas de los países que albergan bases estadounidenses serán objetivos "legítimos".
La Guardia Revolucionaria iraní negó que Teherán vaya a atacar las centrales eléctricas de la región, pero alertó de que si Estados Unidos agrede las instalaciones de la República Islámica, esta "responderá de la misma manera." Por su parte, la agencia Fars, cercana a la Guardia Revolucionaria iraní, insistió en que el estrecho de Ormuz no regresará a las condiciones anteriores al conflicto "mientras dure la guerra psicológica."
La devastación en toda la Palestina ocupada es enorme. El conflicto se ha extendido a al menos una docena de países, ha cerrado de facto el Estrecho de Ormuz -la principal arteria petrolera del mundo- y ha matado a más de 2.300 personas en la región.
I. MÁS ALLÁ DE LA DECAPITACIÓN: ANATOMÍA DE UN TERREMOTO CIVILIZATORIO QUE AMENAZA UNA CIVILIZACIÓN
Hay eventos que no son simples noticias. Son fracturas en el tiempo. El asesinato del Guía Supremo iraní Ali Jamenei -ejecutado en el marco de la Operación Epic Fury, el nombre en clave del bombardeo conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, en la madrugada del 28 de febrero de 2026- no fue una operación quirúrgica de cambio de régimen. Es, en términos históricos y estructurales, el equivalente funcional del disparo de Sarajevo en 1914: un acto que no solo mata a un hombre, sino que destruye el sistema de significados, lealtades y legitimidades sobre el que reposaba un orden entero.
Para comprender la magnitud del error estratégico, conviene recurrir a las llamadas "fuerzas profundas" que Renouvin y Duroselle identificaron como los verdaderos motores de las relaciones internacionales: factores geográficos, intereses económicos y mentalidades colectivas, entre las que se cuentan sentimientos nacionales como la redención territorial o el excepcionalismo. Estas fuerzas nunca dejaron de enmarcar los vínculos entre naciones, y quienes diseñaron la Operación Epic Fury las ignoraron deliberadamente. A inicios del siglo XXI lo advirtió Robert D. Kaplan (El retorno de la antigüedad y la política de los guerreros, 2002) y Robert Kagan (El retorno de la historia y el fin de los sueños, 2008).
La historia suele ser más paciente que los hombres. Quienes diseñaron la Operación Epic Fury repitieron, sin saberlo, el mismo craso error de Marco Licinio Craso en Carras, el año 53 antes de Cristo: cruzar el Éufrates convencido de que se enfrentaba a un adversario inferior, sin comprender el terreno, sin conocer la cultura y, sobre todo, sin entender que el mundo que tenían enfrente era heredero de una civilización milenaria. Irán no es un actor menor de la historia. Es una de las civilizaciones más antiguas del mundo, una nación que ha sobrevivido a griegos, árabes, mongoles y otomanos. Despreciarla es, exactamente, el verdadero craso error.
La CIA llevaba meses rastreando los movimientos de Jamenei. Cuando sus servicios de inteligencia confirmaron que una reunión de máximo nivel iba a celebrarse aquella mañana de sábado en Teherán, la información fue transmitida a Israel. A las 9:40 horas de Teherán, los misiles cayeron. Al día siguiente, la televisión estatal iraní confirmó lo que el mundo ya sabía: Ali Jamenei había muerto en su despacho.
Es crucial comprender las circunstancias de su muerte para dimensionar su impacto. Jamenei se negó a esconderse en un refugio cuando la guerra recomenzó, insistiendo en permanecer en las mismas condiciones que el resto de la población. En el mismo ataque murieron también su esposa, su hija, su yerno, su nuera, una nieta y un nieto, además de más de 40 altos cargos de seguridad y gobierno. El expresidente Mahmoud Ahmadineyad se encontraba entre las víctimas.
Según datos del Pentágono, en las primeras tres semanas de conflicto se han atacado más de 7.000 objetivos en Irán, y el Departamento de Defensa solicita al Congreso un presupuesto adicional de 200.000 millones de dólares para financiar la guerra. La solicitud del ejército estadounidense de 200.000 millones de dólares en fondos adicionales para la guerra contra Irán se enfrenta a una oposición férrea en el Congreso, donde los demócratas e incluso algunos republicanos cuestionan su necesidad. El Secretario de Defensa, Pete Hegseth, justificó la cifra con una frase que condensa la lógica del patriarcado armado en toda su brutalidad: "cuesta dinero matar a los malos".
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EE.UU. pretendía derribar un símbolo, y ha acabado for- taleciéndolo. El sanguinario Alí Jamenei es ahora para los suyos un mártir que supo morir con dignidad |
Jamenei no era un presidente ni un jefe de Estado en el sentido occidental del término. Era, simultáneamente, el eje teológico, político y simbólico de la República Islámica, del chiísmo político global y del llamado Eje de la Resistencia. Su muerte no elimina una pieza del tablero; destruye el tablero, las reglas y el manual de instrucciones que permitía a los actores saber cómo comportarse.
II. EL SUCESOR DINÁSTICO: MOJTABA JAMENEI Y LA PARADOJA DE LA CONTINUIDAD
Lo que Washington esperaba era el caos: una teocracia decapitada que implosionara bajo el peso de sus contradicciones internas. Lo que obtuvo fue algo diferente, más inquietante: la respuesta más monolítica posible.
El 8 de marzo de 2026, diez días después del asesinato de su padre y mientras los misiles seguían cayendo sobre Irán, la Asamblea de Expertos nombró a Mojtaba Jamenei, de 56 años, como tercer Guía Supremo de la República Islámica. La paradoja dinástica es elocuente: la República Islámica nació en 1979 derrocando a una monarquía dinástica. Cuarenta y siete años después, bajo el fuego de los misiles estadounidenses e israelíes, ha instaurado de facto su propia dinastía. Tras casi cinco décadas en el exilio, Reza Pahlavi, heredero del depuesto Shah, había pasado de ser una figura nostálgica a posicionarse como el líder potencial de una transición post-teocrática, impulsado por las masivas protestas de enero de 2026 y su cercanía con la administración Trump y el gobierno de Netanyahu. A pesar de haber intentado durante años presentarse como un unificador democrático, su reciente postura de "solo yo" y su apoyo explícito a la intervención militar extranjera -a la que califica de "misión de rescate humanitario"- han generado una profunda grieta en la oposición.
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El hijo del Shah es ahora visto como el aliado de los enemigos de Irán. Sus posibilidades de liderar una transición son casi las mismas que tengo yo. |
III. LAS FUERZAS PROFUNDAS: GEOPOLÍTICA, RELIGIÓN Y EL CALLEJÓN SIN SALIDA
Ya en la cuarta semana de las hostilidades, los objetivos declarados por EE.UU. resultan comunicacionalmente elusivos. El pesado fuego lanzado sobre Irán, incluida la decapitación de una docena de líderes y altos mandos, no persuadió a Teherán para negociar en condiciones desfavorables su programa balístico. El objetivo principal que Trump cita con mayor frecuencia -que Irán ya no tenga la capacidad de fabricar armas nucleares- sigue sin concretarse: su combustible nuclear altamente enriquecido permanece enterrado a gran profundidad.
El primer ministro israelí Netanyahu ha afirmado que "no se puede hacer una revolución desde el aire (...); tiene que haber también un componente terrestre." Israel, por boca del general de brigada Effie Defrin, prevé varias semanas más de combates contra Irán y el movimiento islamista proiraní libanés Hezbolá. Netanyahu dijo que Irán "tiene capacidad de llegar hasta lo más profundo de Europa."
La advertencia que supuso el ataque a la terminal petrolera de la isla Kharg abrió paso a una escalada casi sin retorno. Israel golpeó en South Pars uno de los más importantes yacimientos de gas del mundo. La represalia iraní se inició con el ataque a la infraestructura energética catarí de Ras Laffan, contrayendo en un cuarto la capacidad de exportación de gas licuado de Qatar, y después alcanzó depósitos petrolíferos saudíes y la refinería israelí de Haifa. El aeropuerto internacional de Dubái, el más transitado del mundo, tuvo que interrumpir operaciones temporalmente tras el impacto de un dron.
En este cuadro, el lenguaje religioso actúa como un acelerante que impide cualquier acuerdo. El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, citó el Génesis para apoyar el derecho bíblico de Israel de instalarse más allá de sus fronteras en la región. En Irán, la tradición mahdista de espera vigilante de un mesías "oculto", antes de la conflagración definitiva entre el bien y el mal, tampoco ayuda a rebajar tensiones.
IV. EL PATRIARCADO ARMADO: LA LÓGICA PROFUNDA DEL CONFLICTO
Para comprender la ferocidad de este choque, debemos ir más allá de la geopolítica inmediata y preguntarnos por las estructuras profundas que lo hacen posible. No es solo un conflicto entre estados; es la manifestación contemporánea del "patriarcado armado", esa tecnología de poder que nació hace 4.500 años en las estepas euroasiáticas cuando la metalurgia del bronce y la domesticación del caballo dieron origen a los pueblos kurganes.
La impunidad absoluta con la que se ha actuado es el mensaje central: no hay límite para la crueldad cuando se ejerce desde el poder.
V. LA ADICCIÓN ESTADOUNIDENSE A LA VIOLENCIA, LA INEPTITUD ESTRUCTURAL Y LA TRAMPA DE LA INTELIGENCIA MANIPULADA
Desde su independencia en 1776 hasta hoy, los Estados Unidos han estado en guerra, en conflicto armado, en intervención militar o en operación encubierta durante aproximadamente el 93% de su historia como nación. No es una hipérbole; es una contabilidad histórica. Estados Unidos no hace guerras cuando la paz fracasa. Las hace porque su modelo de poder, su economía y su identidad nacional las necesitan.
Y sin embargo, la improvisación de esta administración es tal que ni siquiera estaba preparada para la guerra que ella misma inició. El exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo de EE.UU., Joe Kent -quien renunció a su cargo por discrepancias con la conducción de la guerra-, reconoció que "a una buena parte de los principales responsables de la toma de decisiones no se les permitió expresar su opinión al presidente" en la antesala de este conflicto, y que la capacidad de la comunidad de inteligencia para ofrecer una comprobación de cordura fue "en gran medida sofocada."
"Esta administración ha perdido totalmente el contacto con la realidad", dijo el senador demócrata Chris Murphy. "Esta guerra se está saliendo de control. Los precios se están disparando para millones de estadounidenses … No se ve el final." El líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, sentenció: "No tienen visión, no tienen plan, no tienen estrategia de salida. Está claro que no anticiparon algunas de las cosas que han ocurrido, incluido el cierre del estrecho de Ormuz."
Robert Reich ofrece una lectura complementaria e igualmente demoledora desde la perspectiva de la psicología del poder. Según Reich, Trump está a punto de retirarse porque "no le importa nada más que mantener su riqueza y poder, y la guerra ahora le está costando ambas cosas." Está perjudicando a sus patrocinadores financieros en Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar, cuya vulnerabilidad ha quedado al descubierto. Está enfureciendo a los donantes políticos ricos en Estados Unidos, quienes sufren grandes pérdidas a medida que las bolsas se desploman. Y está indignando a los votantes, porque la gasolina se acerca a los cuatro dólares el galón. La lógica, para Reich, es simple y brutal: Trump inició esta guerra con la promesa de reducir precios y evitar conflictos internacionales, y ha logrado exactamente lo contrario.
En este contexto de degradación institucional, gente dudosamente preparada gestiona instrumentos de poder colosal: Pete Hegseth, sin experiencia ejecutiva real, dirige el Pentágono; Jared Kushner y Steve Witkoff -promotores inmobiliarios- negocian los conflictos más explosivos del planeta. El derribo de tres cazas F-15 propios por fuego amigo fue el colmo emblemático de esta descoordinación.
Trump no es una anomalía en este relato. Es su síntesis más desnuda. Fue elegido con la promesa de "Se acabaron las guerras" y ha iniciado el conflicto más caro en décadas. El vicealmirante retirado de la Marina de Estados Unidos Robert Harward advirtió: "Cuanto más continúa esto, es otro símbolo de la (fragilidad del) Gobierno y de su estrategia de aguantar más que Trump, algo que no creo que vaya a ocurrir."
French lo formuló en términos más duros: Trump "está cometiendo el error fundamental de tantos líderes en tiempos de guerra: malinterpretar por completo la mentalidad del enemigo." Irán es un régimen de verdaderos creyentes. Y Trump, un hombre que no cree en nada, no entiende a quienes sí creen.
VI. EL ESTRECHO DE ORMUZ: LA GARGANTA DEL MUNDO Y LA GUERRA DE DESGASTE ECONÓMICO
El 2 de marzo de 2026, cuatro días después del asesinato de Jamenei, los Pasdaran cerraron de facto el Estrecho de Ormuz. Y lo hicieron sin una flota naval, solo con drones baratos. El Brent ha subido aproximadamente un 80% desde que comenzó el conflicto, llegando a rozar los 119 dólares por barril, y el Dubai crude alcanzó un máximo histórico superior a los 150 dólares. Los conductores han gastado casi 4.500 millones de dólares más en gasolina desde que Estados Unidos e Israel atacaron Irán por primera vez. Un hogar con dos coches está gastando una media de entre 20 y 40 dólares más a la semana en gasolina. "Este dinero no se está canalizando hacia el resto de la economía porque los estadounidenses lo están dejando en la gasolinera", según Patrick De Haan de GasBuddy.
El promedio nacional de precios de la gasolina probablemente llegará a 4 dólares por galón, y "puede que eso sea solo la punta del iceberg", advirtió el analista De Haan. "Los precios de la gasolina aún no han terminado de subir."
La debilidad de la defensa subcontratada quedó expuesta sin apelación: solo contra los Emiratos Árabes Unidos se lanzaron 189 misiles balísticos y 941 ataques con drones; la defensa aérea de los EAU solo derribó 3 de los 189 misiles. Para derribar un dron de 35.000 dólares, se disparó un misil de 1,4 millones de dólares.
El cierre del Estrecho ha desencadenado la mayor perturbación del suministro de petróleo en la historia. Reich añade una dimensión geoeconómica decisiva: Irán genera enormes ganancias con la venta de petróleo, principalmente a China, estimadas en 8.700 millones de dólares adicionales desde el inicio de la guerra, impulsadas por el aumento de 47 dólares por barril en los precios comparado con los niveles previos al conflicto. La guerra que busca destruir la economía iraní la está enriqueciendo en términos relativos.
Washington tiene un serio obstáculo para proseguir su campaña bélica en un contexto energético alcista. De ahí la paradoja de autorizar al Departamento del Tesoro para la venta de petróleo iraní ya cargado en buques -una licencia válida hasta el 19 de abril-, levantando en parte las sanciones contra el mismo país que están bombardeando. Funcionarios de Trump estiman ahora, en privado, que los precios más altos podrían persistir durante meses.
La nueva amenaza -luego pospuesta por cinco días- de destruir plantas eléctricas iraníes añadía una dimensión crítica: Irán había advertido que respondería atacando no solo infraestructura energética, sino también plantas de desalinización. Esto no es una amenaza menor: la mitad de los 65 millones de habitantes del Consejo de Cooperación del Golfo depende de esas plantas para el agua potable.
Irán no necesita superar la tecnología de Washington. Solo necesita ejecutar una auditoría hostil sobre sus costes. El vuelo del dron es el ataque. El impacto es financiero, no físico. En la sabiduría de esta asimetría reside la continuación del craso error romano en Carras.
VI-bis. EL ÍNDICO: EL TERCER FRENTE Y EL PRIMER TORPEDO DESDE 1945
El océano Índico ha emergido como el tercer teatro de esta guerra. El 4 de marzo de 2026, seis días después del inicio de la Operación Epic Fury, un submarino estadounidense hundió la fragata iraní IRIS Dena con un torpedo en aguas internacionales, frente a las costas de Sri Lanka, a unos 3.200 kilómetros de las costas iraníes. Fue el primer hundimiento de un buque enemigo mediante torpedo por parte de la Marina de EE.UU. desde la Segunda Guerra Mundial. El IRIS Dena llevaba 180 tripulantes a bordo. La Marina de Sri Lanka recuperó 87 cuerpos y rescató a 32 personas. Diecisiete días después, el 20 de marzo de 2026, Irán respondió lanzando dos misiles balísticos de alcance intermedio contra Diego García. La trayectoria de vuelo de 3.218 km sugirió que bases y buques que Estados Unidos creía fuera de alcance podrían ser vulnerables. La supuesta limitación de 2.000 kilómetros de alcance de la balística iraní resultó ser una estimación errada.
VII. EL SUICIDIO GEOPOLÍTICO: CINCO VECTORES DE AUTODESTRUCCIÓN
La guerra contra Irán es grave. Pero es -como señala con precisión el analista Andrea Rizzi en El País- solo el enésimo episodio de una acción autodestructiva serial y sistemática. Son cinco los vectores de este suicidio geopolítico:
PRIMER VECTOR: La destrucción del entramado de alianzas
El primer aspecto fundamental del golpe autoinfligido a la primacía de EE.UU. es la destrucción del formidable entramado de alianzas que Washington construyó, con consenso bipartidista, a lo largo de ocho décadas. Ningún aliado se fía ya de la Casa Blanca. La prueba concreta está en la guerra: ningún aliado -ni europeos, ni Corea del Sur, ni Japón, ni Australia- se ha comprometido a enviar buques al estrecho de Ormuz. El portavoz del gobierno alemán, Stefan Kornelius, lo explicó con claridad institucional: "La OTAN es una alianza para la defensa del territorio de sus miembros. Esta no es la guerra de Europa." El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, respaldó la ofensiva militar, aunque su postura ha generado tensiones internas en la alianza.
El presidente de España, Pedro Sánchez, exigió la apertura inmediata del estrecho de Ormuz y la preservación de "todos los yacimientos energéticos" de Oriente Medio, advirtiendo que el actual escenario internacional sitúa al mundo en "un punto de inflexión global." Esta fractura no es coyuntural; es estructural y tendrá consecuencias duraderas. Los alemanes han roto un tabú al entablar un diálogo nuclear con los franceses, algo que habría sido impensable hace dos años. Ese diálogo no existía ni en los peores momentos de la guerra de Irak.
SEGUNDO VECTOR: La devastación del sistema económico globalizado
El segundo aspecto crucial es la devastación del sistema económico globalizado que ha sido el sustrato de la hegemonía de Estados Unidos. Los aranceles trumpistas fueron considerados ilegales por el Tribunal Supremo. La acción ha desatado la reacción durísima de Pekín. El Global Soft Power Index 2026 de Brand Finance, elaborado sobre encuestas a más de 150.000 personas de más de 100 países, muestra que China ocupa ya el segundo lugar global. Los mercados dudan de la Reserva Federal, el dólar pierde peso como moneda de reserva, y el costo de la guerra en Irán amenaza con persistir en forma de precios energéticos elevados durante meses.
TERCER VECTOR: El abandono del orden internacional
El tercer aspecto del daño autoinfligido es el abandono de un orden internacional que EE.UU. contribuyó a construir más que nadie. La Estrategia de Defensa Nacional de Trump usa un lenguaje amenazador hacia América Latina, Europa e Irán, mientras trata con amabilidad a Rusia y China. China no pierde ocasión para perfilarse como el actor responsable frente al "grandullón infantilizado." Mientras Washington gastó 4 billones de dólares en Irak y Afganistán destruyendo y retirándose, China invirtió 182.000 millones de dólares en infraestructuras en 49 países africanos.
CUARTO VECTOR: El deterioro democrático
El cuarto aspecto es el deterioro democrático. El prestigioso instituto V-Dem ha publicado en su informe anual que ya no considera a EE.UU. una democracia plena -por primera vez desde 1965- y que la velocidad con la cual está siendo desmantelada por el trumpismo carece de precedentes. El Global Soft Power Index 2026 registra una caída de 48 escalones de EE.UU. en el pilar de "Personas y Valores."
En el plano interno, Trump impulsa obsesivamente la llamada Ley SAVE America como cortina de humo ante su gestión calamitosa de la guerra. Menos del 30% de la población estadounidense apoya la guerra contra Irán. La encuesta genérica para los republicanos es "devastadora": los demócratas están arriba por ocho o nueve puntos. El desgaste de Trump en las encuestas -que Reich vincula directamente a los precios de la gasolina y las pérdidas bursátiles- es el factor que, según el analista, explica el giro negociador de este lunes: Trump no busca una salida estratégica, busca una salida política.
QUINTO VECTOR: El desgaste del poder blando
El quinto vector del suicidio geopolítico es el desgaste del poder blando. El poder blando -llamarlo "poder discreto" sería más adecuado que el oxímoron con que se ha consagrado el concepto, nota del "blogger"- no es un recurso que se gasta con el uso; se gasta con el abuso. Y el abuso acumulado durante 14 meses es de proporciones históricas. La caída del soft power estadounidense hace mucho más difícil construir coaliciones diplomáticas o militares con aliados frente a Rusia y China. Sin poder blando, incluso el poder militar pierde eficacia. En la competición del siglo XXI, China ofrece financiamiento sin condiciones políticas explícitas. EE.UU. ofrece ultimátums en Truth Social —y los retira 24 horas después.
VIII. CHINA Y LA APUESTA DE TAIWÁN: LA LÓGICA DE LA LLAVE
¿Por qué China está tan tranquila? La respuesta es sencilla: no se interviene cuando el enemigo se autodestruye. China elude los llamados de Trump para enviar buques de guerra a reabrir el estrecho de Ormuz. Frente a la lógica del hacha, China representa la posibilidad de la llave: "Una llave requiere conocimiento; un hacha, solo voluntad de destruir".
Jack Watling, respetado experto del RUSI (Royal United Services Institute, Instituto Real de Servicios Unificados para la Defensa y Estudios de Seguridad, prestigioso "think tank" británico, nota del "blogger") ha señalado que en círculos estratégicos y de inteligencia de Washington hay mucho temor de que China emprenda en 2027 una acción militar contra Taiwán —coincidiendo con el centenario del Ejército Popular de Liberación— y que la lógica detrás de la Operación Epic Fury es precisamente esa: debilitar los focos alternativos de resistencia antes de que estalle el pulso armado entre las superpotencias. El problema es que la ejecución de esa lógica produce precisamente el efecto contrario.
El aplazamiento de la cumbre Trump-Xi -prevista para el 31 de marzo al 2 de abril, pospuesta porque Trump quiere permanecer en Washington durante la guerra- podría jugar a favor de Pekín: si Trump pierde el control del conflicto iraní, que ya amenaza el suministro de petróleo y el crecimiento económico mundial, ello fortalecería la posición negociadora china. India continúa aumentando sus compras de energía a Rusia. Modi, tras una embestida comercial de la Casa Blanca, ha dado pasos de deshielo con China.
IX. LA MUERTE DE UN ORDEN Y EL NACIMIENTO DE OTRO: LA RENDICIÓN QUE SE LLAMA VICTORIA
La víctima más importante de este conflicto no es humana: es el orden internacional basado en normas. Ese orden ha muerto en el Estrecho de Ormuz.
Los ataques de represalia de Irán han tenido como objetivo varios lugares en Israel, así como refinerías de petróleo, bases militares estadounidenses, aeropuertos y transporte marítimo comercial en los seis estados del Golfo y más allá. El propio Natanz fue bombardeado el 21 de marzo, en lo que constituye una escalada de enorme magnitud simbólica. Irán lanzó además una advertencia de alcance global: sus fuerzas "vigilarán" a funcionarios y militares de EE.UU. e Israel dondequiera que se encuentren. Según la agencia iraní Tasnim, el estrecho de Ormuz no regresará a las condiciones anteriores al conflicto "mientras dure la guerra psicológica."
Independientemente del resultado final de esta guerra, Irán ya ha alcanzado logros históricos. Como señala Marandi: "el daño causado al régimen israelí es irreversible. En el futuro, nadie va a invertir en Israel porque saben que siempre será vulnerable."
El análisis de Robert Reich aporta aquí su dimensión más brutal y más profética: Estados Unidos, tras este conflicto, no habrá obtenido nada. "De hecho, menos que nada, porque en muchos sentidos estamos peor que al principio." El régimen en Irán ha cambiado, pero no ha habido un cambio de régimen propiamente dicho. Y el cambio que se ha producido ha conducido hacia un Estado islámico más duro, nacionalista y beligerante. Irán sigue ocultando su uranio enriquecido y, presumiblemente, está más decidido que nunca a convertirlo en ojivas nucleares. Trece militares estadounidenses han muerto, y la guerra le ha costado a Estados Unidos al menos 18.000 millones de dólares hasta la fecha, sin contar el aumento de precios de la energía y los alimentos para los consumidores.
El giro del 23 de marzo -posponer los ataques a plantas eléctricas durante cinco días mientras se negocia- puede leerse de dos maneras radicalmente opuestas. Para los defensores de Trump, es demostración de que la presión extrema funciona: Irán está negociando. Para Reich, Rizzi y French, es la prueba de que Trump no tenía estrategia de salida desde el primer día, y que está buscando, como el senador George Aiken aconsejó sobre Vietnam en 1966, simplemente "declarar la victoria y retirarse." Si esto ocurre, será una rendición que se llamará victoria. Y el mundo lo sabrá, aunque Trump no lo diga.
La diferencia con episodios anteriores de descarrilamiento estratégico es ahora abismal. El mandato de Trump, más que hacer America grande de nuevo, parece autoinfligirle heridas con potencial letal para su primacía: la desconfianza, el desprecio, el rencor, la reconsideración de las relaciones con China y la exigencia generalizada de independizarse de Washington son de tal calibre que ya no necesitan un adversario externo que los destruya. Están bastante avanzados en destruirse solos.
Lo que ha quedado al descubierto es lo que la analogía con Craso articula magistralmente: el verdadero error no fue simplemente perder una batalla. Fue algo mucho más profundo: despreciar una civilización que no se comprendía. Y sin embargo, la historia tiene más paciencia que los hombres. Observa, registra y espera. Y cuando la ilusión ciega aparece, vuelve a repetir la misma advertencia que dejó Carras hace más de dos mil años: ese es, exactamente, el verdadero craso error.
Resulta pertinente cerrar con la doble advertencia que deja el conjunto de este análisis. Por un lado, la que proviene de Joseph Nye antes de su muerte: el poder blando estadounidense padeció con Vietnam, con Irak y con el primer mandato de Trump, pero en todos esos casos se recuperó. Ahora bien, "cuando la confianza se pierde es difícil recuperarla." Por otro lado, la de Rizzi en El País: "Estados Unidos es un país que sigue siendo formidable, y quien lo subestime lo hace a su riesgo y peligro." Y la de Reich, desde el extremo opuesto del análisis: la victoria proclamada habrá sido, simplemente, una rendición con otro nombre. Como dijo el propio Aiken en 1966: declarar la victoria y retirarse.
Dos mil años después de Carras, la trampa sigue siendo la misma.
Humberto Del Pozo López
(https://desenfoque.cl/)
P.D.: Frente al anuncio de Trump de haber iniciado unas "conversaciones productivas" para llegar a un acuerdo de paz, Irán ha negado de forma categórica cualquier negociación con Estados Unidos. Parece que en su estrategia de improvisación constante, el presidente ha dicho lo que los mercados financieros querían escuchar, sin que ningún hecho respalde sus declaraciones. El profesor Seyed Mohammad Marandi, de la Universidad de Teherán, le ha tomado la medida al embustero, explicando: " La firme amenaza de Irán -atacar la industria energética, los sistemas de comunicaciones y las plantas desalinzadoras de Israel y las monarquías del Golfo- ha obligado una vez más a Trump a dar marcha atrás. Ellos dirán lo que sea para mantener el precio del petróleo bajo".
Y por si estuviera poco complicada la situación, el vecino de Irán hace chas y aparece a su lado, superadas las rencillas de la guerra que mantuvieron en los ochenta:
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