miércoles, 25 de marzo de 2026

EL DISPARO DE SARAJEVO SOBRE EL GOLFO PÉRSICO



El pasado lunes, vigesimocuarto día de la guerra desatada en Oriente Medio, se produjo uno de esos inesperados giros estratégicos que permiten vislumbrar que "algo" puede estar cambiando en este conflicto: Trump declaraba que Estados Unidos e Irán habían mantenido "conversaciones productivas" durante el fin de semana y que aplazaba durante cinco días los ataques militares contra instalaciones energéticas iraníes. En un posteo en TRUTH escrito en mayúsculas, como suele hacer para dar énfasis a sus declaraciones, Trump dijo que tomó la decisión de posponer los ataques con base en el "tono y tenor" de las conversaciones. El texto íntegro del anuncio rezaba: "He dado instrucciones al Departamento de Guerra para que posponga todos y cada uno de los ataques militares contra las centrales eléctricas y la infraestructura energética iraníes durante un periodo de cinco días, sujeto al éxito de las reuniones y negociaciones en curso."

Este giro -que llegaba pocas horas después del ultimátum de 48 horas para destruir plantas eléctricas- es exactamente el escenario que el analista Robert Reich anticipó en su columna del 23 de marzo. Su diagnóstico merece ser leído junto al análisis geopolítico porque describe con precisión clínica la lógica interna del poder trumpista: no una estrategia de largo plazo, sino una gestión narcisista del corto plazo que busca maximizar apariencias y minimizar pérdidas personales. La reacción de los mercados confirmó la lectura de Reich: las bolsas europeas pasaron de caer más de un 2% a repuntar con fuerza. El barril de Brent se hundía un 10,19%, hasta los 100,76 dólares por barril, después de haber superado los 119 dólares la semana anterior.

Pero antes de examinar ese giro y sus implicaciones, es necesario registrar la escalada que lo precedió. La noche del sábado 21 de marzo fue una de las más duras para Israel. Misiles iraníes de largo alcance impactaron en las ciudades de Dimona y Arad, en el sur del país -a escasos kilómetros del principal complejo nuclear israelí, el Centro de Investigación Nuclear del Negev-, causando más de 120 heridos, once de ellos graves, incluida una niña de cuatro años. Las Fuerzas de Defensa de Israel reconocieron que no lograron interceptar los misiles antes de su impacto. La OIEA informó no tener constancia de daños en el centro nuclear. En la madrugada del domingo, Israel lanzó una nueva oleada de ataques sobre Teherán. Arabia Saudí reportó la interceptación de drones y misiles balísticos dirigidos contra Riad y su región oriental.

La IEA (International Energy Agency, Agencia Internacional de la Energía, nota del "blogger") advirtió este lunes que la crisis energética es peor que las crisis petroleras de la década de 1970. El director ejecutivo de la IEA lo cuantificó sin ambigüedades: "Muchos de nosotros recordamos las dos crisis petroleras consecutivas de los años 1970. En cada crisis, el mundo perdió unos cinco millones de barriles de crudo por día. En la actualidad, perdimos 11 millones de barriles por día, así que más que los dos grandes choques petroleros juntos."

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbás Araqchí, remitió una carta urgente al Consejo de Seguridad de la ONU denunciando los ataques contra sus instalaciones atómicas y exigiendo compensación íntegra por los daños causados. Araqchí detalló tres incursiones críticas: dos contra el complejo de Natanz (los días 1 y 21 de marzo) y una tercera contra un edificio a escasos 350 metros de la central activa de Bushehr, advirtiendo que estos bombardeos sobre instalaciones bajo supervisión internacional suponen un riesgo de catástrofe radiactiva.


La Guardia Revolucionaria iraní afirmó que las empresas con acciones estadounidenses serán "completamente destruidas" si las instalaciones energéticas iraníes son atacadas por Washington, y que las instalaciones energéticas de los países que albergan bases estadounidenses serán objetivos "legítimos".

La Guardia Revolucionaria iraní negó que Teherán vaya a atacar las centrales eléctricas de la región, pero alertó de que si Estados Unidos agrede las instalaciones de la República Islámica, esta "responderá de la misma manera." Por su parte, la agencia Fars, cercana a la Guardia Revolucionaria iraní, insistió en que el estrecho de Ormuz no regresará a las condiciones anteriores al conflicto "mientras dure la guerra psicológica."

La devastación en toda la Palestina ocupada es enorme. El conflicto se ha extendido a al menos una docena de países, ha cerrado de facto el Estrecho de Ormuz -la principal arteria petrolera del mundo- y ha matado a más de 2.300 personas en la región.


I. MÁS ALLÁ DE LA DECAPITACIÓN: ANATOMÍA DE UN TERREMOTO CIVILIZATORIO QUE AMENAZA UNA CIVILIZACIÓN

Hay eventos que no son simples noticias. Son fracturas en el tiempo. El asesinato del Guía Supremo iraní Ali Jamenei -ejecutado en el marco de la Operación Epic Fury, el nombre en clave del bombardeo conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, en la madrugada del 28 de febrero de 2026- no fue una operación quirúrgica de cambio de régimen. Es, en términos históricos y estructurales, el equivalente funcional del disparo de Sarajevo en 1914: un acto que no solo mata a un hombre, sino que destruye el sistema de significados, lealtades y legitimidades sobre el que reposaba un orden entero.

Para comprender la magnitud del error estratégico, conviene recurrir a las llamadas "fuerzas profundas" que Renouvin y Duroselle identificaron como los verdaderos motores de las relaciones internacionales: factores geográficos, intereses económicos y mentalidades colectivas, entre las que se cuentan sentimientos nacionales como la redención territorial o el excepcionalismo. Estas fuerzas nunca dejaron de enmarcar los vínculos entre naciones, y quienes diseñaron la Operación Epic Fury las ignoraron deliberadamente. A inicios del siglo XXI lo advirtió Robert D. Kaplan (El retorno de la antigüedad y la política de los guerreros, 2002) y Robert Kagan (El retorno de la historia y el fin de los sueños, 2008).

La historia suele ser más paciente que los hombres. Quienes diseñaron la Operación Epic Fury repitieron, sin saberlo, el mismo craso error de Marco Licinio Craso en Carras, el año 53 antes de Cristo: cruzar el Éufrates convencido de que se enfrentaba a un adversario inferior, sin comprender el terreno, sin conocer la cultura y, sobre todo, sin entender que el mundo que tenían enfrente era heredero de una civilización milenaria. Irán no es un actor menor de la historia. Es una de las civilizaciones más antiguas del mundo, una nación que ha sobrevivido a griegos, árabes, mongoles y otomanos. Despreciarla es, exactamente, el verdadero craso error.

La CIA llevaba meses rastreando los movimientos de Jamenei. Cuando sus servicios de inteligencia confirmaron que una reunión de máximo nivel iba a celebrarse aquella mañana de sábado en Teherán, la información fue transmitida a Israel. A las 9:40 horas de Teherán, los misiles cayeron. Al día siguiente, la televisión estatal iraní confirmó lo que el mundo ya sabía: Ali Jamenei había muerto en su despacho.

Es crucial comprender las circunstancias de su muerte para dimensionar su impacto. Jamenei se negó a esconderse en un refugio cuando la guerra recomenzó, insistiendo en permanecer en las mismas condiciones que el resto de la población. En el mismo ataque murieron también su esposa, su hija, su yerno, su nuera, una nieta y un nieto, además de más de 40 altos cargos de seguridad y gobierno. El expresidente Mahmoud Ahmadineyad se encontraba entre las víctimas.

Según datos del Pentágono, en las primeras tres semanas de conflicto se han atacado más de 7.000 objetivos en Irán, y el Departamento de Defensa solicita al Congreso un presupuesto adicional de 200.000 millones de dólares para financiar la guerra. La solicitud del ejército estadounidense de 200.000 millones de dólares en fondos adicionales para la guerra contra Irán se enfrenta a una oposición férrea en el Congreso, donde los demócratas e incluso algunos republicanos cuestionan su necesidad. El Secretario de Defensa, Pete Hegseth, justificó la cifra con una frase que condensa la lógica del patriarcado armado en toda su brutalidad: "cuesta dinero matar a los malos".


EE.UU. pretendía derribar un símbolo, y ha acabado for-
taleciéndolo. El sanguinario Alí Jamenei es ahora para
los suyos un mártir que supo morir con dignidad
Como señala Mohammad Marandi, profesor de la Universidad de Teherán y consultor del gobierno iraní en las negociaciones del JCPOA, el sacrificio de Jamenei "tuvo un enorme impacto en la sociedad iraní y fortaleció la resistencia y la resiliencia del pueblo iraní. Los unió aún más que antes." Y es que, en la tradición chií, Jamenei se ha convertido en shahid: el mártir que lucha y se sacrifica en defensa de su dios y su rebaño.

Jamenei no era un presidente ni un jefe de Estado en el sentido occidental del término. Era, simultáneamente, el eje teológico, político y simbólico de la República Islámica, del chiísmo político global y del llamado Eje de la Resistencia. Su muerte no elimina una pieza del tablero; destruye el tablero, las reglas y el manual de instrucciones que permitía a los actores saber cómo comportarse.

II. EL SUCESOR DINÁSTICO: MOJTABA JAMENEI Y LA PARADOJA DE LA CONTINUIDAD

Lo que Washington esperaba era el caos: una teocracia decapitada que implosionara bajo el peso de sus contradicciones internas. Lo que obtuvo fue algo diferente, más inquietante: la respuesta más monolítica posible.

El 8 de marzo de 2026, diez días después del asesinato de su padre y mientras los misiles seguían cayendo sobre Irán, la Asamblea de Expertos nombró a Mojtaba Jamenei, de 56 años, como tercer Guía Supremo de la República Islámica. La paradoja dinástica es elocuente: la República Islámica nació en 1979 derrocando a una monarquía dinástica. Cuarenta y siete años después, bajo el fuego de los misiles estadounidenses e israelíes, ha instaurado de facto su propia dinastía. Tras casi cinco décadas en el exilio, Reza Pahlavi, heredero del depuesto Shah, había pasado de ser una figura nostálgica a posicionarse como el líder potencial de una transición post-teocrática, impulsado por las masivas protestas de enero de 2026 y su cercanía con la administración Trump y el gobierno de Netanyahu. A pesar de haber intentado durante años presentarse como un unificador democrático, su reciente postura de "solo yo" y su apoyo explícito a la intervención militar extranjera -a la que califica de "misión de rescate humanitario"- han generado una profunda grieta en la oposición.


El hijo del Shah es ahora visto como el aliado de los enemigos de Irán. Sus
posibilidades de liderar una transición son casi las mismas que tengo yo.

III. LAS FUERZAS PROFUNDAS: GEOPOLÍTICA, RELIGIÓN Y EL CALLEJÓN SIN SALIDA

Ya en la cuarta semana de las hostilidades, los objetivos declarados por EE.UU. resultan comunicacionalmente elusivos. El pesado fuego lanzado sobre Irán, incluida la decapitación de una docena de líderes y altos mandos, no persuadió a Teherán para negociar en condiciones desfavorables su programa balístico. El objetivo principal que Trump cita con mayor frecuencia -que Irán ya no tenga la capacidad de fabricar armas nucleares- sigue sin concretarse: su combustible nuclear altamente enriquecido permanece enterrado a gran profundidad.

El primer ministro israelí Netanyahu ha afirmado que "no se puede hacer una revolución desde el aire (...); tiene que haber también un componente terrestre." Israel, por boca del general de brigada Effie Defrin, prevé varias semanas más de combates contra Irán y el movimiento islamista proiraní libanés Hezbolá. Netanyahu dijo que Irán "tiene capacidad de llegar hasta lo más profundo de Europa."

La advertencia que supuso el ataque a la terminal petrolera de la isla Kharg abrió paso a una escalada casi sin retorno. Israel golpeó en South Pars uno de los más importantes yacimientos de gas del mundo. La represalia iraní se inició con el ataque a la infraestructura energética catarí de Ras Laffan, contrayendo en un cuarto la capacidad de exportación de gas licuado de Qatar, y después alcanzó depósitos petrolíferos saudíes y la refinería israelí de Haifa. El aeropuerto internacional de Dubái, el más transitado del mundo, tuvo que interrumpir operaciones temporalmente tras el impacto de un dron.

En este cuadro, el lenguaje religioso actúa como un acelerante que impide cualquier acuerdo. El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, citó el Génesis para apoyar el derecho bíblico de Israel de instalarse más allá de sus fronteras en la región. En Irán, la tradición mahdista de espera vigilante de un mesías "oculto", antes de la conflagración definitiva entre el bien y el mal, tampoco ayuda a rebajar tensiones.

IV. EL PATRIARCADO ARMADO: LA LÓGICA PROFUNDA DEL CONFLICTO

Para comprender la ferocidad de este choque, debemos ir más allá de la geopolítica inmediata y preguntarnos por las estructuras profundas que lo hacen posible. No es solo un conflicto entre estados; es la manifestación contemporánea del "patriarcado armado", esa tecnología de poder que nació hace 4.500 años en las estepas euroasiáticas cuando la metalurgia del bronce y la domesticación del caballo dieron origen a los pueblos kurganes.


El ataque contra Irán se inició con un crimen de guerra que
desacredita a EE.UU. e Israel sin matices: tras el ataque ini-
cial se produjo uno posterior cuando los servicios de emer-
gencia y los familiares acudían a socorrer a las víctimas.
La Sociedad de la Media Luna Roja iraní reportó que desde el comienzo de la guerra más de 18.000 civiles han resultado heridos y 204 niños han sido asesinados en Irán. Las autoridades iraníes indicaron que más de 70.000 estructuras civiles -incluidas viviendas, centros comerciales, escuelas e infraestructura clave- resultaron dañadas entre el 3 y el 17 de marzo. El incidente más mortífero ocurrió en la ciudad de Minab, donde un ataque contra una escuela de niñas mató a más de 170 personas, en su mayoría alumnas. El director de la OMS afirmó que la guerra ha alcanzado una "etapa peligrosa" con los ataques cerca de las instalaciones nucleares. En el Líbano, más de un millón de personas han sido desplazadas por los ataques de Israel desde el 2 de marzo de 2026, con los bombardeos causando 886 muertos, entre ellos 111 niños, 67 mujeres y 38 profesionales sanitarios.

La impunidad absoluta con la que se ha actuado es el mensaje central: no hay límite para la crueldad cuando se ejerce desde el poder.

V. LA ADICCIÓN ESTADOUNIDENSE A LA VIOLENCIA, LA INEPTITUD ESTRUCTURAL Y LA TRAMPA DE LA INTELIGENCIA MANIPULADA

Desde su independencia en 1776 hasta hoy, los Estados Unidos han estado en guerra, en conflicto armado, en intervención militar o en operación encubierta durante aproximadamente el 93% de su historia como nación. No es una hipérbole; es una contabilidad histórica. Estados Unidos no hace guerras cuando la paz fracasa. Las hace porque su modelo de poder, su economía y su identidad nacional las necesitan.

Y sin embargo, la improvisación de esta administración es tal que ni siquiera estaba preparada para la guerra que ella misma inició. El exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo de EE.UU., Joe Kent -quien renunció a su cargo por discrepancias con la conducción de la guerra-, reconoció que "a una buena parte de los principales responsables de la toma de decisiones no se les permitió expresar su opinión al presidente" en la antesala de este conflicto, y que la capacidad de la comunidad de inteligencia para ofrecer una comprobación de cordura fue "en gran medida sofocada."

"Esta administración ha perdido totalmente el contacto con la realidad", dijo el senador demócrata Chris Murphy. "Esta guerra se está saliendo de control. Los precios se están disparando para millones de estadounidenses … No se ve el final." El líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, sentenció: "No tienen visión, no tienen plan, no tienen estrategia de salida. Está claro que no anticiparon algunas de las cosas que han ocurrido, incluido el cierre del estrecho de Ormuz."

Robert Reich ofrece una lectura complementaria e igualmente demoledora desde la perspectiva de la psicología del poder. Según Reich, Trump está a punto de retirarse porque "no le importa nada más que mantener su riqueza y poder, y la guerra ahora le está costando ambas cosas." Está perjudicando a sus patrocinadores financieros en Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar, cuya vulnerabilidad ha quedado al descubierto. Está enfureciendo a los donantes políticos ricos en Estados Unidos, quienes sufren grandes pérdidas a medida que las bolsas se desploman. Y está indignando a los votantes, porque la gasolina se acerca a los cuatro dólares el galón. La lógica, para Reich, es simple y brutal: Trump inició esta guerra con la promesa de reducir precios y evitar conflictos internacionales, y ha logrado exactamente lo contrario.

En este contexto de degradación institucional, gente dudosamente preparada gestiona instrumentos de poder colosal: Pete Hegseth, sin experiencia ejecutiva real, dirige el Pentágono; Jared Kushner y Steve Witkoff -promotores inmobiliarios- negocian los conflictos más explosivos del planeta. El derribo de tres cazas F-15 propios por fuego amigo fue el colmo emblemático de esta descoordinación.

Trump no es una anomalía en este relato. Es su síntesis más desnuda. Fue elegido con la promesa de "Se acabaron las guerras" y ha iniciado el conflicto más caro en décadas. El vicealmirante retirado de la Marina de Estados Unidos Robert Harward advirtió: "Cuanto más continúa esto, es otro símbolo de la (fragilidad del) Gobierno y de su estrategia de aguantar más que Trump, algo que no creo que vaya a ocurrir."

French lo formuló en términos más duros: Trump "está cometiendo el error fundamental de tantos líderes en tiempos de guerra: malinterpretar por completo la mentalidad del enemigo." Irán es un régimen de verdaderos creyentes. Y Trump, un hombre que no cree en nada, no entiende a quienes sí creen.

VI. EL ESTRECHO DE ORMUZ: LA GARGANTA DEL MUNDO Y LA GUERRA DE DESGASTE ECONÓMICO

El 2 de marzo de 2026, cuatro días después del asesinato de Jamenei, los Pasdaran cerraron de facto el Estrecho de Ormuz. Y lo hicieron sin una flota naval, solo con drones baratos. El Brent ha subido aproximadamente un 80% desde que comenzó el conflicto, llegando a rozar los 119 dólares por barril, y el Dubai crude alcanzó un máximo histórico superior a los 150 dólares. Los conductores han gastado casi 4.500 millones de dólares más en gasolina desde que Estados Unidos e Israel atacaron Irán por primera vez. Un hogar con dos coches está gastando una media de entre 20 y 40 dólares más a la semana en gasolina. "Este dinero no se está canalizando hacia el resto de la economía porque los estadounidenses lo están dejando en la gasolinera", según Patrick De Haan de GasBuddy.

El promedio nacional de precios de la gasolina probablemente llegará a 4 dólares por galón, y "puede que eso sea solo la punta del iceberg", advirtió el analista De Haan. "Los precios de la gasolina aún no han terminado de subir."

La debilidad de la defensa subcontratada quedó expuesta sin apelación: solo contra los Emiratos Árabes Unidos se lanzaron 189 misiles balísticos y 941 ataques con drones; la defensa aérea de los EAU solo derribó 3 de los 189 misiles. Para derribar un dron de 35.000 dólares, se disparó un misil de 1,4 millones de dólares.

El cierre del Estrecho ha desencadenado la mayor perturbación del suministro de petróleo en la historia. Reich añade una dimensión geoeconómica decisiva: Irán genera enormes ganancias con la venta de petróleo, principalmente a China, estimadas en 8.700 millones de dólares adicionales desde el inicio de la guerra, impulsadas por el aumento de 47 dólares por barril en los precios comparado con los niveles previos al conflicto. La guerra que busca destruir la economía iraní la está enriqueciendo en términos relativos.

Washington tiene un serio obstáculo para proseguir su campaña bélica en un contexto energético alcista. De ahí la paradoja de autorizar al Departamento del Tesoro para la venta de petróleo iraní ya cargado en buques -una licencia válida hasta el 19 de abril-, levantando en parte las sanciones contra el mismo país que están bombardeando. Funcionarios de Trump estiman ahora, en privado, que los precios más altos podrían persistir durante meses.

La nueva amenaza -luego pospuesta por cinco días- de destruir plantas eléctricas iraníes añadía una dimensión crítica: Irán había advertido que respondería atacando no solo infraestructura energética, sino también plantas de desalinización. Esto no es una amenaza menor: la mitad de los 65 millones de habitantes del Consejo de Cooperación del Golfo depende de esas plantas para el agua potable.

Irán no necesita superar la tecnología de Washington. Solo necesita ejecutar una auditoría hostil sobre sus costes. El vuelo del dron es el ataque. El impacto es financiero, no físico. En la sabiduría de esta asimetría reside la continuación del craso error romano en Carras.

VI-bis. EL ÍNDICO: EL TERCER FRENTE Y EL PRIMER TORPEDO DESDE 1945

El océano Índico ha emergido como el tercer teatro de esta guerra. El 4 de marzo de 2026, seis días después del inicio de la Operación Epic Fury, un submarino estadounidense hundió la fragata iraní IRIS Dena con un torpedo en aguas internacionales, frente a las costas de Sri Lanka, a unos 3.200 kilómetros de las costas iraníes. Fue el primer hundimiento de un buque enemigo mediante torpedo por parte de la Marina de EE.UU. desde la Segunda Guerra Mundial. El IRIS Dena llevaba 180 tripulantes a bordo. La Marina de Sri Lanka recuperó 87 cuerpos y rescató a 32 personas. Diecisiete días después, el 20 de marzo de 2026, Irán respondió lanzando dos misiles balísticos de alcance intermedio contra Diego García. La trayectoria de vuelo de 3.218 km sugirió que bases y buques que Estados Unidos creía fuera de alcance podrían ser vulnerables. La supuesta limitación de 2.000 kilómetros de alcance de la balística iraní resultó ser una estimación errada.

VII. EL SUICIDIO GEOPOLÍTICO: CINCO VECTORES DE AUTODESTRUCCIÓN

La guerra contra Irán es grave. Pero es -como señala con precisión el analista Andrea Rizzi en El País- solo el enésimo episodio de una acción autodestructiva serial y sistemática. Son cinco los vectores de este suicidio geopolítico:

PRIMER VECTOR: La destrucción del entramado de alianzas

El primer aspecto fundamental del golpe autoinfligido a la primacía de EE.UU. es la destrucción del formidable entramado de alianzas que Washington construyó, con consenso bipartidista, a lo largo de ocho décadas. Ningún aliado se fía ya de la Casa Blanca. La prueba concreta está en la guerra: ningún aliado -ni europeos, ni Corea del Sur, ni Japón, ni Australia- se ha comprometido a enviar buques al estrecho de Ormuz. El portavoz del gobierno alemán, Stefan Kornelius, lo explicó con claridad institucional: "La OTAN es una alianza para la defensa del territorio de sus miembros. Esta no es la guerra de Europa." El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, respaldó la ofensiva militar, aunque su postura ha generado tensiones internas en la alianza.

El presidente de España, Pedro Sánchez, exigió la apertura inmediata del estrecho de Ormuz y la preservación de "todos los yacimientos energéticos" de Oriente Medio, advirtiendo que el actual escenario internacional sitúa al mundo en "un punto de inflexión global." Esta fractura no es coyuntural; es estructural y tendrá consecuencias duraderas. Los alemanes han roto un tabú al entablar un diálogo nuclear con los franceses, algo que habría sido impensable hace dos años. Ese diálogo no existía ni en los peores momentos de la guerra de Irak.

SEGUNDO VECTOR: La devastación del sistema económico globalizado

El segundo aspecto crucial es la devastación del sistema económico globalizado que ha sido el sustrato de la hegemonía de Estados Unidos. Los aranceles trumpistas fueron considerados ilegales por el Tribunal Supremo. La acción ha desatado la reacción durísima de Pekín. El Global Soft Power Index 2026 de Brand Finance, elaborado sobre encuestas a más de 150.000 personas de más de 100 países, muestra que China ocupa ya el segundo lugar global. Los mercados dudan de la Reserva Federal, el dólar pierde peso como moneda de reserva, y el costo de la guerra en Irán amenaza con persistir en forma de precios energéticos elevados durante meses.

TERCER VECTOR: El abandono del orden internacional

El tercer aspecto del daño autoinfligido es el abandono de un orden internacional que EE.UU. contribuyó a construir más que nadie. La Estrategia de Defensa Nacional de Trump usa un lenguaje amenazador hacia América Latina, Europa e Irán, mientras trata con amabilidad a Rusia y China. China no pierde ocasión para perfilarse como el actor responsable frente al "grandullón infantilizado." Mientras Washington gastó 4 billones de dólares en Irak y Afganistán destruyendo y retirándose, China invirtió 182.000 millones de dólares en infraestructuras en 49 países africanos.

CUARTO VECTOR: El deterioro democrático

El cuarto aspecto es el deterioro democrático. El prestigioso instituto V-Dem ha publicado en su informe anual que ya no considera a EE.UU. una democracia plena -por primera vez desde 1965- y que la velocidad con la cual está siendo desmantelada por el trumpismo carece de precedentes. El Global Soft Power Index 2026 registra una caída de 48 escalones de EE.UU. en el pilar de "Personas y Valores."

En el plano interno, Trump impulsa obsesivamente la llamada Ley SAVE America como cortina de humo ante su gestión calamitosa de la guerra. Menos del 30% de la población estadounidense apoya la guerra contra Irán. La encuesta genérica para los republicanos es "devastadora": los demócratas están arriba por ocho o nueve puntos. El desgaste de Trump en las encuestas -que Reich vincula directamente a los precios de la gasolina y las pérdidas bursátiles- es el factor que, según el analista, explica el giro negociador de este lunes: Trump no busca una salida estratégica, busca una salida política.

QUINTO VECTOR: El desgaste del poder blando

El quinto vector del suicidio geopolítico es el desgaste del poder blando. El poder blando -llamarlo "poder discreto" sería más adecuado que el oxímoron con que se ha consagrado el concepto, nota del "blogger"- no es un recurso que se gasta con el uso; se gasta con el abuso. Y el abuso acumulado durante 14 meses es de proporciones históricas. La caída del soft power estadounidense hace mucho más difícil construir coaliciones diplomáticas o militares con aliados frente a Rusia y China. Sin poder blando, incluso el poder militar pierde eficacia. En la competición del siglo XXI, China ofrece financiamiento sin condiciones políticas explícitas. EE.UU. ofrece ultimátums en Truth Social —y los retira 24 horas después.

VIII. CHINA Y LA APUESTA DE TAIWÁN: LA LÓGICA DE LA LLAVE

¿Por qué China está tan tranquila? La respuesta es sencilla: no se interviene cuando el enemigo se autodestruye. China elude los llamados de Trump para enviar buques de guerra a reabrir el estrecho de Ormuz. Frente a la lógica del hacha, China representa la posibilidad de la llave: "Una llave requiere conocimiento; un hacha, solo voluntad de destruir".

Jack Watling, respetado experto del RUSI (Royal United Services Institute, Instituto Real de Servicios Unificados para la Defensa y Estudios de Seguridad, prestigioso "think tank" británico, nota del "blogger") ha señalado que en círculos estratégicos y de inteligencia de Washington hay mucho temor de que China emprenda en 2027 una acción militar contra Taiwán —coincidiendo con el centenario del Ejército Popular de Liberación— y que la lógica detrás de la Operación Epic Fury es precisamente esa: debilitar los focos alternativos de resistencia antes de que estalle el pulso armado entre las superpotencias. El problema es que la ejecución de esa lógica produce precisamente el efecto contrario.

El aplazamiento de la cumbre Trump-Xi -prevista para el 31 de marzo al 2 de abril, pospuesta porque Trump quiere permanecer en Washington durante la guerra- podría jugar a favor de Pekín: si Trump pierde el control del conflicto iraní, que ya amenaza el suministro de petróleo y el crecimiento económico mundial, ello fortalecería la posición negociadora china. India continúa aumentando sus compras de energía a Rusia. Modi, tras una embestida comercial de la Casa Blanca, ha dado pasos de deshielo con China.

IX. LA MUERTE DE UN ORDEN Y EL NACIMIENTO DE OTRO: LA RENDICIÓN QUE SE LLAMA VICTORIA

La víctima más importante de este conflicto no es humana: es el orden internacional basado en normas. Ese orden ha muerto en el Estrecho de Ormuz.

Los ataques de represalia de Irán han tenido como objetivo varios lugares en Israel, así como refinerías de petróleo, bases militares estadounidenses, aeropuertos y transporte marítimo comercial en los seis estados del Golfo y más allá. El propio Natanz fue bombardeado el 21 de marzo, en lo que constituye una escalada de enorme magnitud simbólica. Irán lanzó además una advertencia de alcance global: sus fuerzas "vigilarán" a funcionarios y militares de EE.UU. e Israel dondequiera que se encuentren. Según la agencia iraní Tasnim, el estrecho de Ormuz no regresará a las condiciones anteriores al conflicto "mientras dure la guerra psicológica."

Independientemente del resultado final de esta guerra, Irán ya ha alcanzado logros históricos. Como señala Marandi: "el daño causado al régimen israelí es irreversible. En el futuro, nadie va a invertir en Israel porque saben que siempre será vulnerable."

El análisis de Robert Reich aporta aquí su dimensión más brutal y más profética: Estados Unidos, tras este conflicto, no habrá obtenido nada. "De hecho, menos que nada, porque en muchos sentidos estamos peor que al principio." El régimen en Irán ha cambiado, pero no ha habido un cambio de régimen propiamente dicho. Y el cambio que se ha producido ha conducido hacia un Estado islámico más duro, nacionalista y beligerante. Irán sigue ocultando su uranio enriquecido y, presumiblemente, está más decidido que nunca a convertirlo en ojivas nucleares. Trece militares estadounidenses han muerto, y la guerra le ha costado a Estados Unidos al menos 18.000 millones de dólares hasta la fecha, sin contar el aumento de precios de la energía y los alimentos para los consumidores.

El giro del 23 de marzo -posponer los ataques a plantas eléctricas durante cinco días mientras se negocia- puede leerse de dos maneras radicalmente opuestas. Para los defensores de Trump, es demostración de que la presión extrema funciona: Irán está negociando. Para Reich, Rizzi y French, es la prueba de que Trump no tenía estrategia de salida desde el primer día, y que está buscando, como el senador George Aiken aconsejó sobre Vietnam en 1966, simplemente "declarar la victoria y retirarse." Si esto ocurre, será una rendición que se llamará victoria. Y el mundo lo sabrá, aunque Trump no lo diga.

La diferencia con episodios anteriores de descarrilamiento estratégico es ahora abismal. El mandato de Trump, más que hacer America grande de nuevo, parece autoinfligirle heridas con potencial letal para su primacía: la desconfianza, el desprecio, el rencor, la reconsideración de las relaciones con China y la exigencia generalizada de independizarse de Washington son de tal calibre que ya no necesitan un adversario externo que los destruya. Están bastante avanzados en destruirse solos.

Lo que ha quedado al descubierto es lo que la analogía con Craso articula magistralmente: el verdadero error no fue simplemente perder una batalla. Fue algo mucho más profundo: despreciar una civilización que no se comprendía. Y sin embargo, la historia tiene más paciencia que los hombres. Observa, registra y espera. Y cuando la ilusión ciega aparece, vuelve a repetir la misma advertencia que dejó Carras hace más de dos mil años: ese es, exactamente, el verdadero craso error.

Resulta pertinente cerrar con la doble advertencia que deja el conjunto de este análisis. Por un lado, la que proviene de Joseph Nye antes de su muerte: el poder blando estadounidense padeció con Vietnam, con Irak y con el primer mandato de Trump, pero en todos esos casos se recuperó. Ahora bien, "cuando la confianza se pierde es difícil recuperarla." Por otro lado, la de Rizzi en El País: "Estados Unidos es un país que sigue siendo formidable, y quien lo subestime lo hace a su riesgo y peligro." Y la de Reich, desde el extremo opuesto del análisis: la victoria proclamada habrá sido, simplemente, una rendición con otro nombre. Como dijo el propio Aiken en 1966: declarar la victoria y retirarse.

Dos mil años después de Carras, la trampa sigue siendo la misma.

Humberto Del Pozo López
(https://desenfoque.cl/)

P.D.: Frente al anuncio de Trump de haber iniciado unas "conversaciones productivas" para llegar a un acuerdo de paz, Irán ha negado de forma categórica cualquier negociación con Estados Unidos. Parece que en su estrategia de improvisación constante, el presidente ha dicho lo que los mercados financieros querían escuchar, sin que ningún hecho respalde sus declaraciones. El profesor Seyed Mohammad Marandi, de la Universidad de Teherán, le ha tomado la medida al embustero, explicando: " La firme amenaza de Irán -atacar la industria energética, los sistemas de comunicaciones y las plantas desalinzadoras de Israel y las monarquías del Golfo- ha obligado una vez más a Trump a dar marcha atrás. Ellos dirán lo que sea para mantener el precio del petróleo bajo".



Y por si estuviera poco complicada la situación, el vecino de Irán hace chas y aparece a su lado, superadas las rencillas de la guerra que mantuvieron en los ochenta:

DE SAFARI POR LA HABANA



El club del turismo ideológico que agitadores de asamblea convertidos en millonarios merced a la política ha convertido en un "hobby" ha recalado en Cuba (Gaza empieza a parecerles un destino inseguro). Y en La Habana la denuncia del imperialismo yanki y la "solidaridad" con el pueblo cubano por parte de Pablo Iglesias, ex-vicepresidente devenido en tabernero, pasa por hospedarse en el hotel más lujoso de la capital, el único lugar con corriente eléctrica en medio de los continuos apagones, una confortable atalaya desde la que lanzar sus prédicas revolucionarias y sus alegatos de superioridad moral, a los que un ciudadano de a pie responde con la contundencia que el desvergonzado demagogo merece:


Una réplica que debería hacer que se les cayera la cara de vergüenza a estos pijoprogres de manual, "turistas solidarios" que van a justificar la miseria creada por el régimen. "Safaris de la miseria" llaman los lugareños a estas visitas, en las que el comportamiento de la "flotilla humanitaria" de turno incurre en el morbo solapado, la falsa superioridad y la conmiseración más hipócrita.


En el video que sigue se ve como los de la flotilla comunista pusieron a niños a bailar a cambio de galletas:

"Mira ese hombre, con una galletica en la mano. Con una galletita en la mano pone a los niños a bailar por una galletica, aprovechándose de la miseria cubana. Esto es una falta de respeto"



Fotografiando pobres y aprovechándose de menores como si estuvieran en un parque temático o en un zoológico. Estos racistas encubiertos se divierten meando en la sopa de los pobres y pretenden que así los alimentan.

Su postureo a costa de los necesitados va más allá del adjetivo "repugnante". Menos mal que cada vez menos gente se deja embaucar por su retórica hueca y la opción política que representan va cayendo progresivamente en la irrelevancia.

(posesodegerasa)

martes, 24 de marzo de 2026

ISRAEL ES EL MAYOR OBSTÁCULO PARA LA PAZ EN ORIENTE MEDIO



En una sorprendente dimisión que conmocionó a Washington, el exdirector del Centro Nacional Antiterrorista, Joe Kent, puso al descubierto lo que muchos sospechaban desde hace tiempo, pero que pocos se habían atrevido a afirmar públicamente: Israel está socavando sistemáticamente la paz en Oriente Medio para servir a su propia agenda expansionista.

Joe Kent, veterano de las Fuerzas Especiales del Ejército con 20 años de servicio, quien perdió a su primera esposa en un atentado suicida en Siria, no se anduvo con rodeos. Su acusación es simple pero devastadora: Israel está saboteando intencionalmente las soluciones diplomáticas porque la paz amenaza sus objetivos estratégicos.

El asesinato de la paz misma

La evidencia más convincente que apoya la afirmación de Kent es el asesinato selectivo de Ali Larijani, Asesor de Seguridad Nacional de Irán y jefe negociador nuclear.

De acuerdo con Kent, Larijani no era sólo otro oficial iraní. Estaba participando activamente en negociaciones que podrían haber disminuido las tensiones regionales.

"Larijani estaba ansioso por conseguirnos un trato", reveló Kent en una entrevista con Tucker Carlson. Pero en lugar de seguir la diplomacia, los ataques estadounidenses-israelíes lo eliminaron, junto con su hijo y varios miembros del personal. El mensaje no podría ser más claro: cualquiera dispuesto a negociar por la paz se convierte en un objetivo.

Esto no fue solo otra operación militar. Larijani representaba el ala pragmática del establishment iraní, alguien capaz de llevar a cabo el tipo de conversaciones necesarias para poner fin a los conflictos. Al eliminarlo, Israel aseguró que se cerrara el camino de la negociación, dejando sólo el camino de la escalada.

Guerra energética disfrazada de seguridad

La segunda afirmación explosiva de Kent se refiere a la infraestructura energética.

Sostiene que las oportunidades estratégicas, especialmente el potencial de gas de Qatar para estabilizar los mercados globales, han sido deliberadamente atacadas para aumentar las tensiones en lugar de reducirlas.

Los hechos lo respaldan. El 18 de marzo de 2026, Israel lanzó un importante ataque aéreo contra el yacimiento de gas de South Pars en Irán, que proporciona casi el 70% del gas que Irán consume internamente. El primer ministro Benjamin Netanyahu admitió que Israel "actuó solo" en este ataque. ¿El resultado? Irán respondió atacando la Ciudad Industrial de Ras Laffan en Qatar, el principal centro mundial de GNL, dañando aproximadamente el 17% de la capacidad de exportación de Qatar.

Los precios mundiales del gas se dispararon hasta alcanzar los 117 dólares por barril. El precio de referencia en el Reino Unido llegó a casi 183 peniques por termia. Los mercados se desestabilizaron. ¿Y para qué?

He aquí la incómoda verdad: un mercado energético estable, que se beneficiara del gas catarí e iraní, reduciría los incentivos para el conflicto. Al atacar esta infraestructura, Israel se aseguró de que la interdependencia económica -a menudo la base de una paz duradera- siga siendo imposible.

Incluso el presidente Trump se distanció del ataque, afirmando que Estados Unidos "no sabía nada sobre este ataque en particular" y describiéndolo como una "iniciativa violenta" de Israel. Cuando un presidente estadounidense se siente obligado a desautorizar públicamente las acciones de su aliado regional más cercano, algo anda fundamentalmente mal.

La estrategia Clean Break: 30 años de sabotaje.

Las acusaciones de Kent no surgieron de la nada. Reflejan un patrón constante que se remonta a 1996, cuando un grupo de neoconservadores -entre ellos figuras que más tarde servirían en la administración Bush- elaboró un documento político titulado "Una ruptura limpia: una nueva estrategia para asegurar el reino".

Este documento, preparado para Netanyahu, rechazaba explícitamente la fórmula de "tierra por paz" y proponía reordenar Oriente Medio mediante enfrentamientos militares y cambios de régimen. Identificaba a Irak, Siria, Líbano, Libia e Irán como objetivos. Exigía "derrocar a Saddam Hussein del poder" y "debilitar, contener e incluso hacer retroceder a Siria".

Tres décadas después, estamos viviendo las consecuencias. La guerra de Irak costó miles de vidas estadounidenses. Siria se sumió en una guerra civil catastrófica. Y ahora Irán se enfrenta a ataques constantes. Todo esto mientras la seguridad de Israel -no la de Estados Unidos- seguía siendo el objetivo central.


La carta de renuncia de Kent conectaba directamente estos puntos: "Está claro que comenzamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense ... Esta es la misma táctica que los israelíes utilizaron para arrastrarnos a la desastrosa guerra de Irak".

El costo humano.

Quizás el aspecto más condenatorio de la acusación de Kent sea personal. Su esposa, la criptóloga de la Marina Shannon Kent, murió en Siria en un atentado suicida. Kent ahora describe ese conflicto como "una guerra fabricada por Israel". Reflexionemos sobre esto. Una esposa que murió en combate -alguien que pagó el precio máximo por la política exterior estadounidense- nos dice que su esposa murió en una guerra que sirvió a los intereses israelíes, no a los estadounidenses. Si eso no exige un análisis crítico, ¿qué lo hace? Por qué esto importa ahora.

Los críticos tachan a Kent de antisemita o afirman que filtra información clasificada. Pero los ataques personales no abordan el fondo del asunto. ¿Atacó Israel a un negociador que buscaba activamente la paz? Sí. ¿Atacó Israel la infraestructura energética a sabiendas de que desestabilizaría los mercados globales? Sí. ¿Tiene Israel una estrategia documentada de 30 años de confrontación militar por encima de la diplomacia? Sí.

La situación en Gaza ilustra aún más este patrón. Como señaló un análisis, el "alto el fuego" de Netanyahu le otorgó a Israel un respiro para consolidar su control político mientras eludía la rendición de cuentas. En cuestión de días, el parlamento israelí aprobó un proyecto de ley que allanaba el camino para la anexión de Cisjordania. Esto no es paz, es una pausa para el rearme.

La metáfora del parásito

Un parásito se alimenta de su huésped, debilitándolo mientras parece inseparable de él. La relación de Israel con la política exterior estadounidense encaja incómodamente bien con esta descripción. El capital y la sangre estadounidenses financian los objetivos israelíes. La credibilidad estadounidense se resiente cuando los aliados actúan unilateralmente. Los intereses estadounidenses en mercados energéticos estables se sacrifican en aras de la seguridad israelí.

Las acusaciones de Joe Kent merecen algo más que un rechazo automático. Merecen ser investigadas. Porque si un marido de una soldado que cayó en combate y exjefe antiterrorista tiene razón -si Israel está saboteando la paz para sus propios fines-, entonces los estadounidenses tienen derecho a saber por qué sus soldados están muriendo y sus mercados se desestabilizan por los objetivos estratégicos de otra nación.

El título de este artículo puede sonar duro. Pero a veces, las verdades crudas son las únicas que logran desenmascarar las mentiras cómodas. Israel se ha posicionado como el aliado indispensable de Estados Unidos. La renuncia de Kent sugiere que, en realidad, podría ser el parásito que drena el poder estadounidense mientras sabotea cualquier posibilidad de paz en Oriente Medio.

Marcus Alexander
(Visto en https://www.verdadypaciencia.com/)

JAMES CORBETT: EUGENESIA Y CONTROL DE LA POBLACIÓN


La preocupación primordial de la élite globalista, lo que les quita el sueño, es el control de la 'superpoblación'. Y tú eres el objetivo. Odian nuestra existencia.

Para ello llevan décadas estudiando nuestra biología y nuestras mentes.

ESTE ES EL ROSTRO DE UN ÁNGEL



Cuando la locura del Covid se desató sobre el mundo, hubo quien hizo lo que era justo. Es el caso de la enfermera italiana Emanuela Petrillo. Sus superiores la exigieron que envenenase a personas asustadas con una terapia experimental sin garantías presentada como si fuera una vacuna. Ella fingió hacerlo, pero inoculó una inocua solución salina en vez del veneno diseñado por las élites. 8.000 personas se salvaron de la lista de más de 1.200 efectos secundarios dañinos de la poción satánica, incluídos 500 niños. Las sospechas llegaron porque los pequeños con ella no lloraban, los mayores no sufrían desmayos, el pinchazo no resultaba dramático.

Fue delatada por compañeros envidiosos y condenada a ocho años y seis meses de cárcel. El Tribunal de Apelación redujo a la mitad su condena de 8 a 4 años, enviándola a su casa con sus hijos y confiándola a servicios sociales en libertad condicional.

Los Torquemada que pululan por ahí dicen que faltó a su deber. A lo que no faltó fue a su conciencia. Supo estar a la altura cuando el mundo se hundía en una paranoia suicida. Bendita sea

(posesodegerasa)

lunes, 23 de marzo de 2026

AL FINAL, LA HUÍDA HACIA ADELANTE DE TRUMP LE EMPUJA A LO QUE HA INTENTADO EVITAR A TODA COSTA: MOVILIZAR LA INFANTERÍA



Ante la baza geográfica que está jugando Irán al cerrar al tráfico marítimo el estrecho de Ormuz, EE.UU. parece haberse decidido a intentar ocupar ese enclave geoestratégico. Para ello se está desplazando hacia la zona el 11º Grupo Expedicionario de marines (MEU), un cuerpo creado específicamente para llevar a cabo desembarcos anfibios y poder ocupar territorios con acceso al mar.

Es el segundo MEU desplegado por EE.UU en Medio Oriente, y transporta a 5.000 efectivos. El grupo naval está compuesto por los buques USS Boxer, USS Comstock y el USS Portland, que han partido desde San Diego en California y tardarán todavía cinco días en llegar.

Se ha filtrado la intención del Pentágono de tomar la isla de Kharg, que es dónde se encuentra la mayor terminal para la exportación de crudo en Irán (el 90% de su producción, de hecho). El enclave ya fue bombardeado por EE.UU., pero sin afectar a la infraestructura petrolera, solo a las bases militares de la isla.

La realidad es que esa isla, que está al Norte del Golfo Pérsico, no tiene ningún valor para abrir el estrecho de Ormuz, y aunque Trump ha amenazado con destruir la infraestructura que permite la extracción del petróleo y gas iraní, no va a cumplir una amenaza que va contra los intereses de las petroleras de EE.UU., que cuentan con que Irán será derrotado y que cuando eso suceda, el petróleo y gas iraní pasarán a manos norteamericanas. No tiene sentido destruir unas infraestructuras que después tendrían que reparar durante meses o incluso años.

De hecho, una de las iniciativas israelíes que están sacando de quicio a Trump es la destrucción deliberada de una infraestructura energética que la Casa Blanca quiere intacta, primero para no ahondar en la recesión mundial a cuenta del conflicto, y segundo, porque quiere recibirla como botín de guerra.

Cada vez que las instalaciones gasísticas o petrolíferas de Irán son atacadas Teherán devuelve el golpe en un "ojo por ojo y diente por diente" que está dejando la región ciega y desdentada. Así ha pasado recientemente con Lass Raffan, en Qatar, de dónde sale el 40% del gas que se consume en el mundo y que Irán atacó en represalia por el ataque israelí a South Pars, de dónde extrae Irán gran parte de su gas. Los daños en Lass Raffan se estima que tardarán tres años en ser reparados. El gas subió un 30% en el mercado internacional después de conocerse el ataque a estas instalaciones.

Irán ya ha anunciado que si la isla de Kharg es tomada, activará a sus aliados hutíes para que cierren el estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el Mar Rojo con el Océano Índico, bloqueando un 10% adicional del comercio mundial de petróleo. Ya lo hicieron en 2024 y la armada de EE.UU. no pudo evitarlo. Irán le está advirtiendo al mundo con anticipación: si atacan Kharg, la economía mundial pagará las consecuencias.

Si Bab al-Mandeb se cierra por completo, el Canal de Suez se vuelve inservible. Cada barco que viaja de Asia a Europa añade tres semanas a su ruta. La cadena de suministro global se rompe.

Cuando hace dos años los hutíes bloquearon el estrecho los barcos que debían ingresar al Mar Rojo fueron desviados rodeando África. Los costos aumentaron un 400%. Y eso que el estrecho aún estaba parcialmente abierto.

La jugada iraní es implacable: pueden estrangular los dos cuellos de botella por donde pasa el 30% del petróleo y el 10% del tráfico marítimo mundial. La secuencia de hechos que vendría a continuación es para echarse a temblar: el petróleo supera los 200 dólares. La gasolina alcanza los 12 dólares por galón. Recesión global en cuestión de días. EE.UU. "gana" la isla de Kharg, pero la economía mundial se derrumba. Irán no necesita derrotar al ejército estadounidense. Necesita hacer que el costo de la victoria sea insoportable.

Restablecer la navegación en Ormuz y evitar el cierre de Bab el-Mandeb es condición "sine qua non" para inclinar la balanza a favor de Trump. Otra cosa es que ese objetivo esté a su alcance: EE.UU. necesitaría ocupar las islas que hay en la zona más estrecha de Ormuz, particularmente la isla de Queshm, y las costas adyacentes, para intentar imponer desde ahí el desbloqueo del estrecho. Si una operación anfibia consigue asegurar el dominio de los marines sobre ese territorio -algo que costará bajas y provocará la difusión de la imagen que más teme Trump, la de cadáveres de jóvenes norteamericanos repatriados en ataúdes- instalará un sistema de interceptores para proteger el tránsito de buques petroleros de los misiles y drones que Irán lance contra ellos. El Pentágono ha desmontado este sistema en Asia, dejando desprotegidos a Taiwán y Japón frente a Corea del Norte y China, para trasladarlo a Oriente Medio, en una muestra más que concluyente de que ya no puede proteger todos los posibles frentes que ha defendido hasta ahora, y que tiene que priorizar unos escenarios frente a otros.


Aunque tomen las islas e incluso las costas adyacentes a la zona más estrecha de Ormuz, que es la que ofrecen la mayor dificultad para pasar, la realidad es que Irán no necesita ni las islas ni el control de la costa para lanzar misiles y drones desde cualquier punto de Irán para hundir a cualquier barco que quiera pasar por el estrecho o atacar a la flota naval de EE.UU. De hecho, los dos portaviones estadounidenses que estaban en la zona -el "Harry Truman" y el "Gerald Ford"- se han tenido que retirar porque han sido atacados y han sufrido daños, ocultos por la propaganda USA bajo extrañas referencias a incendios inexplicados a bordo. Parece que están siendo reparados en Malta.

EE.UU. cuenta con unos 50.000 soldados en Oriente Medio, repartidos en las distintas bases de los países del Golfo, más los alrededor de 5.000 marines que se dirigen ahora hacia la zona, insuficientes para invadir Irán pero suficientes para tomar las islas y la costa alrededor del estrecho de Ormuz. Otra cuestión es como asegurar esa posición frente a los misiles iraníes. Teherán puede además minar el estrecho para impedir el paso de barcos.

El pentágono ha solicitado 200.000 millones para esta nueva fase de la guerra, que abre un periodo de incertidumbre. Lo que hará a continuación dependerá en gran medida del éxito en lo referente a controlar el estrecho y permitir que pasen los barcos, de las bajas sufridas y de factores que puede que aún no contemplemos ...

Evidentemente las petroleras de EE.UU. quieren quedarse con el petróleo y gas iraní, pero para ello deberán derrocar al régimen de los ayatoláhs. Visto que no ha acontecido el levantamiento popular con el que un mal informado Trump contaba -tanto fiarse del Mossad ha sido uno de los mayores errores de su segundo mandato-, tendría que invadir por tierra todo el país, y no limitarse solo a la zona del estrecho, pero para eso hace falta al menos un ejército de 500.000 hombres que no parece que vayan a conseguir y desplazar de forma fácil. Con el escaso apoyo que tiene esta guerra entre los estadounidenses las voces que exigen su fin inmediato van a crecer de forma exponencial una vez que el número de bajas norteamericanas alcance una cifra crítica.

La sociedad estadounidense considera inaceptable la muerte de soldados en misiones exteriores. La de 18 marines en la batalla de Mogadiscio en 1993, algunos de cuyos cuerpos fueron arrastrados por las calles, supuso un duro golpe para el orgullo nacional. Clinton tomó buena nota de ello, limitando las "intervenciones humanitarias" en el exterior a campañas aéreas, como la de Bosnia, en que la superioridad del ejército USA era indudable, a la vez que se evitaba la exposición sobre el terreno. La irrupción de drones baratos en los conflictos del siglo XXI ha convertido ese modo de combatir en algo bastante complicado, mientras que los ataques de saturación convierten la situación en caótica. Un buen ejemplo de ello es que tres F-15 norteamericanos fueran derribados el pasado 2 de marzo por el "fuego amigo" de las defensas antiaéreas kuwaitíes. ¿De quién habrán copiado lo de disparar primero y preguntar después?.


Con su armada destruida y prácticamente sin aviación, Irán está aguantando el pulso a
EE.UU.-Israel solo con misiles y drones. Su último contragolpe, por ahora, ha sido la
 destrucción de una de las dos estaciones de tren más grandes de Israel, en Tel Aviv, lo
 que no solo ha paralizado gran parte del transporte ferroviario en todo el país, sino 
que complica el transporte de tropas si se anuncia una movilización masiva.

Irán es, además, una fortaleza geográfica casi inexpugnable, protegida por barreras naturales como la cordillera Zagros y los desiertos y áridas mesetas que constituyen el corazón del país, y donde cualquier avance en línea recta es impracticable. Afganistán, que ya doblegó a soviéticos y estadounidenses, tiene 652.000 km². Irán es 2,5 veces más grande. Su población es la orgullosa heredera de una tradición de resistencia que solo pudieron doblegar Alejandro Magno en el siglo IV a.C. y los mongoles en el siglo XIII (no por nada Netanyahu -o su recreación IA- rememoraba recientemente a Gengis Khan en una alocución entre surrealista y disparatada). Además cuenta con el apoyo satelital de una red de aguerridas milicias (Hezbolá, hutíes, grupos afines en Irak y Siria, ...) que asegurarían una campaña de desgaste brutal contra un ejército invasor. Ningún ejército moderno ha ocupado exitosamente un territorio de 1,6 millones de km² con población hostil. La recurrente comparación de lo que puede ocurrir con lo sucedido en Vietnam no es nada descabellada.


Una imagen que amenaza con repetirse en bucle en todos los noticiarios.
La única variable será que los ocupantes de los féretros serán distintos.
Y tal vez que el arrogante Trump se quite la gorra e incline la cerviz.

Llevar tropas al estrecho de Ormuz significa ponerlas a merced de los misiles y drones iraníes, que han llegado a atacar objetivos tan lejanos como la isla de Diego García, a 4.000 kilómetros, con lo que se es fácil augurar una carnicería. Y luego está el ver si una o varias cabezas de puente en territorio iraní bastará para que los petroleros puedan transitar por el estrecho: a lo largo de toda la trayectoria pueden ser atacados múltiples veces y las famosas cúpulas de hierro e interceptores han demostrado no ser tan infalibles como pretendían Israel y EE.UU.

De hecho en los últimos días ha salido información de que tanto israelíes como los EE.UU. se están quedando sin interceptores para neutralizar los ataques con misiles y drones iraníes.

No se sabe muy bien cuantos misiles le quedan a Irán, pero los más potentes aún no han sido utilizados, porque antes se ha dedicado a cegar los radares e interceptores. Si decidiera lanzarlos sería a partir de ahora, cuando la famosa cúpula de hierro de la que presumía Israel está ya muy deteriorada y los ataques con misiles más potentes tendrían mayor impacto.


La alianza táctica entre USA e Israel cojea por la disparidad de objeti-
vos: USA quiere adueñarse de los recursos de Irán, Israel quiere su to-
tal destrucción. Esa contradicción puede dinamitar su colaboración

Trump ya no puede dar marcha atrás sin pagar un precio político exhorbitante. O toma las islas y desembarca en la costa iraní, asumiendo centenares de bajas, o se retira aceptando una clara derrota al no haber conseguido derrocar al régimen iraní. Con Israel presionándole con argumentos fáciles de imaginar -recordemos para quien trabajaba el chantajista Epstein- se encuentra entre la espada y la pared. Y en cuanto empiece el desfile de soldados muertos hacia EE.UU. la presión social lo va a liquidar políticamente. Si no libera el estrecho es un cadáver político, y si tarda mucho y se empantana la cosa también. Ya no tiene salidas fáciles, y la guerra de desgaste que sostiene va a marcar las elecciones de medio mandato que previsiblemente le supondrán un rapapolvo tremendo, además de posibilitar un "impeachment" que lo desaloje de la presidencia. No tiene nada fácil el salir de ésta.

Luego está la desesperación de su "aliado" Israel, que soporta bombardeos iraníes día y noche y que le utiliza como el matón del barrio utiliza a sus secuaces, que desprecia pero que le hacen el trabajo sucio. La tentación de recurrir a su arsenal nuclear es cada día que pasa mayor, y si al final lo empleara nadie puede pronosticar qué pasaría. Desde luego, Rusia y China no se iban a quedar de brazos cruzados.


Da la impresión de que el presidente repetidor está improvisando a diario su enfoque de este conflicto, mientras que Irán tiene cartas guardadas que va poniendo sobre la mesa a medida que se desarrollan los acontecimientos. Los misiles balísticos que va desplegando -los Quad, Emad, Sejjil, Khorramshahr, Soumar, ... y toda una panoplia de "juguetitos" que deja corto el catálogo de Toys´r´us- son cada vez más sofisticados, con velocidades de Mach 15 y capacidad de rebote atmosférico. Estos misiles hipersónicos no solo son más rápidos, sino que son impredecibles, y lo más importante: son baratos en comparación con los sistemas defensivos que pretenden contrarrestarlos. Un Fattah-2 cuesta una fracción de un Patriot, y puede destruir el radar que guía al Patriot.

Descartada por ahora la vía diplomática para resolver el conflicto, porque EE.UU. ya demostró su nula fiabilidad al atacar en plenas negociaciones de paz en Omán, ya solo queda el lenguaje de las amenazas. La última proferida por Irán es la de cortar los cables submarinos que conectan a Internet media Asia, dejando mermadas las comunicaciones exteriores de las monarquías del Golfo. A su vez Trump, al tiempo que cada dos por tres anuncia una «victoria» contra Irán que se contradice con los hechos y afirma sin ruborizarse que todos los misiles iraníes han sido destruidos, exige la reapertura del estrecho de Ormuz amenazando con destruir todas las centrales eléctricas de Irán si aquella no se produce. Uno no puede evitar fantasear con que en las conferencias de prensa de la Casa Blanca haya un periodista tocapelotas en plan Vito Quiles que haga la pregunta que tanta fanfarronada exige: "Presidente, si todos los misiles de Irán ya han sido destruidos, ¿qué es lo que teme que arrojen a los barcos que intenten pasar por el estrecho de Ormuz? ¿Piedras?, ¿alfarería típica de la zona?, ¿ropa sucia?, ¿mocos?". Para un mandatario tan acostumbrado a burlarse con arrogancia de la prensa sería un correctivo merecido, no me lo nieguen.


Lo más paradójico de la situación es que Trump pretendió justificar este desaguisado afirmando que Irán iba a disponer en breve de armas atómicas, y es su campaña bélica la que puede acabar materializando una hipótesis que en el momento de ser formulada era más falsa que un billete de tres euros, no porque el país esté en condiciones de desarrollar un arsenal "made in Irán", sino porque Rusia o China pueden facilitárselo. De momento EE.UU. ya ha asesinado a los líderes iraníes que más se habían significado en su oposición al uso de armas nucleares. Como se dice irónicamente, "un plan sin fisuras".

Pero es que además Irán está utilizando armas de una capacidad destructiva que no tiene nada que envidiar a las armas atómicas convencionales. Los misiles Kheibar llevan ojivas de hasta mil quinientos kilos de explosivo en algunos modelos, y su potencia es suficiente para generar una onda expansiva masiva, que se propaga a velocidades supersónicas, superiores a los dos mil kilómetros por hora, reventando cuerpos y edificios. Sin radiación, sin contravenir los acuerdos suscritos por Irán con la OIEA porque no hablamos de un arma nuclear, y aún así igualando la devastación que aquella causaría. Misiles como el Khorramshahr-4 pueden llevar hasta ochenta y siete submuniciones, lo que no solo crea una onda masiva, sino un enjambre de explosiones que cubren un área extensa saturando la zona de destrucción. Las bombas de racimo empleadas por Israel contra la población civil de Gaza no llegan ni a caricatura de esta Hidra de múltiples cabezas. El régimen de los Ayatoláhs ha hecho los deberes, y ahora hasta su enemigo imperial está copiando sus drones para abaratar una campaña que engulle miles de millones de dólares sin que eso le reporte ventajas significativas. Y hablamos de unos Estados Unidos cuya deuda lastra su economía de un modo brutal, que le obliga a pagar unos intereses anuales de un billón de dólares.

De momento el presidente del pelo naranja va de pataleta en pataleta, echando pestes de una OTAN que le apoya solo de boquilla y que no le secunda en su aventura, y con razón, porque hacerlo sería convertir a Europa -más aún- en títere del supremacismo israelí, y suicidarse por amistad a un patán y un genocida del que éste es el tonto útil no es un plan apetecible. En todo el planeta, solo Milei, otro que tal baila, y no por tangos, ha asegurado que mandará tropas a Oriente Medio "si se lo pide su amigo Trump". El diablo del populismo los cría y ellos se juntan.

Esta guerra nunca se debió producir, partió de premisas erradas y cada día en que se mantiene se alimenta la magnitud de la crisis económica global que está provocando. Hay puertas que nunca deben abrirse. El pueblo de EE.UU. ha apostado por un demente para intentar revertir su decadencia y lo que ha hecho es acelerarla y certificarla.

(Artículo basado en múltiples fuentes, siendo las principales una entrada del blog de Javier Quintero y el excelente portal ácratas.net, fuentes ambas a las que desde aquí agradezco sus exhaustivos análisis)