lunes, 6 de julio de 2026

INMIGRACIÓN



El problema de la inmigración entra de lleno en el terreno de la aritmética. En efecto, dentro de nuestras fronteras viven 50 millones de personas y fuera de ellas 8.200 millones, la inmensa mayoría de las cuales habita en países más pobres e inestables que el nuestro. Por lo tanto, dado que 8.200>50, la presión es estructural y no podemos hacer un llamamiento general para que todos los que quieran entrar, entren, porque no caben.

Pero intentemos explicarlo de un modo más gráfico. Imaginen una guerra en un país lejano. Del único puerto operativo va a salir el último barco de refugiados. En el muelle se aglomera una gran multitud. Desesperados en medio del caos, todos esperan poder subir a bordo y abandonar ese infierno, pero el barco sólo tiene capacidad para 500 pasajeros y en el muelle se arremolinan 80.000 personas. No cabe duda de que, o hay una pasarela estrecha y un severo control de accesos, o muy pronto el barco será asaltado por una turba descontrolada, escorará, volcará y zozobrará.

El problema no termina ahí. Se sabe por experiencia que una parte de los refugiados que embarquen no respetará las normas impuestas a bordo: no sólo se negarán a echar una mano, sino que desacatarán la autoridad de los tripulantes y causarán conflictos con otros pasajeros. A pesar de todo ello, hay quienes gritan que, por motivos humanitarios, en el barco deben poder entrar todos aquellos que lo deseen, y que defender lo contrario es discriminatorio, xenófobo, inhumano e incluso poco cristiano. ¿Cómo abordar esta cuestión?

La pregunta no es ociosa, pues la inmigración no es sólo un problema de organización social, sino una cuestión humanitaria y de búsqueda del bien común que hay que resolver con inteligencia. En efecto, sin el uso de la inteligencia, la caridad («actitud solidaria con el sufrimiento ajeno») corre el riesgo de hacer más mal que bien. Por eso, el problema de la inmigración debe abordarse desde el amor a la verdad, con datos y realismo, y no desde una visión «abstracta» y buenista.

(...)

La responsabilidad de Europa, en todo caso, recae en los efectos llamada. En primer lugar, en su insostenible modelo de Estado de Bienestar, que permite vivir sin trabajar y tener acceso a los servicios sociales, lo cual resulta muy atrayente; y, en segundo lugar, en las políticas de inmigración desacertadas o maliciosas, como la reciente regularización masiva decretada por el gobierno español. Estos efectos llamada sí son responsables indirectos de que «el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas», y no la supuesta dureza de corazón de las poblaciones de los países de acogida. Por el contrario, la existencia de políticas disuasorias -filtros de entrada rigurosos y mecanismos de expulsión inmediata- tiene la capacidad de reducir dichas muertes.


Nos dijeron que venían a pagarnos las pensiones, pero al
final somos nosotros los que se las pagaremos a ellos

Los datos

Hemos hablado de la necesidad de abordar la cuestión de la inmigración desde el realismo que aportan los datos. En España hay unos 10 millones de personas de origen inmigrante (el 20% de la población), de los que unos 7 millones poseen nacionalidad extranjera y 3 millones tienen la nacionalidad española, pero han nacido en el extranjero. El peso de la población inmigrante varía mucho de región a región: poco tiene que ver el caso de Extremadura (con sólo un 6% de residentes nacidos en el extranjero) con el caso de Cataluña o Baleares (con hasta un 28% de población nacida en el extranjero).

En las últimas dos décadas la población inmigrante en España ha aumentado significativamente, tanto en términos absolutos como relativos (debido a la dramática caída de la natalidad en nuestro país, que es el quid de la cuestión). Sin embargo, el flujo migratorio no ha tenido un crecimiento lineal, sino que ha dependido de las políticas de inmigración españolas y de su efecto llamada, de la situación política y económica de los países de origen y de la situación económica de España. También han influido, aunque en menor medida, los periódicos chantajes de países vecinos como Marruecos, que abren y cierran la espita de la inmigración ilegal como arma de presión geopolítica.

El origen geográfico de estos inmigrantes es un dato muy relevante, pues no todos los inmigrantes tienen el mismo perfil laboral o sociológico ni los mismos patrones o dinámicas de integración. En España, grosso modo, el 50% de la población inmigrante proviene de Centroamérica y Sudamérica (países hermanos con el que tantos lazos nos unen), el 25% de Europa, el 17% de África (mayoritariamente de Marruecos, primer país por número de inmigrantes) y el 8% de Asia.

La presencia laboral de la población inmigrante es especialmente patente en algunos sectores, como la hostelería o el sector primario: en Murcia, por ejemplo, «el 36% de los trabajadores agrícolas son inmigrantes de origen africano [fundamentalmente marroquí], el 34% en Almería y el 24% en Huelva».

Sin embargo, dentro de los subsegmentos de la población inmigrante existen diferencias significativas que ponen de manifiesto una gran heterogeneidad laboral y sociológica, como muestra un estudio del Real Instituto Elcano. Por ejemplo, la inmigración africana -de la que casi tres cuartas partes procede de Marruecos- posee «el menor nivel educativo de todos los grupos de inmigrantes».

Más preocupante resulta «el muy alto abandono educativo entre los adolescentes y jóvenes de origen inmigrante, duplicando al de los autóctonos, lo que implica dificultades para su integración laboral y social». Especialmente, «el 55% de los inmigrantes subsaharianos de entre 16 y 20 años no cursa estudios y lo mismo pasa con el 26% de los marroquíes; entre estos últimos, el problema afecta mucho más a los varones (37%) que a las mujeres (16%)».

Es asimismo preocupante la tasa de paro de la población inmigrante, que también muestra heterogeneidad. Según este mismo estudio, los marroquíes tienen «una tasa de paro del 27%, que triplica a la de los autóctonos y es mucho más alta que la de los subsaharianos (16%)». Las peores cifras de desempleo corresponden «a las mujeres inmigrantes marroquíes, pues sólo el 42% de ellas trabaja o busca trabajo». Que su unidad familiar sólo tenga un sueldo no parece ser óbice para que tengan muchos hijos, de modo que «un 31% de los nacidos en España de padre y madre inmigrantes, lo son de padres inmigrantes marroquíes», lo que nos devuelve al problema de fondo: la baja natalidad española.

Inmigración y delincuencia

Resulta indudable que existen indicadores, como las tasas de condenados por delitos y de población reclusa (relativos a la población), que indican que la población inmigrante delinque claramente más que la población española autóctona. El problema no es sólo español: en Europa el 25% de la población reclusa es extranjera (en España es el 31%), lo que significa que la tasa de población reclusa/100.000 habitantes es casi el triple entre la población extranjera que entre la autóctona. Es posible que la estratificación de los datos -considerando las diferencias de edad, sexo, y situación socioeconómica, por ejemplo- reduzca un poco la diferencia, pero, al ser ésta tan gigantesca, no la anula.

Un dato relevante que debe ser objeto de especial estudio es la especial sobrerrepresentación de ciertos subsegmentos de inmigrantes en las estadísticas de delincuencia. En efecto, para resolver un problema primero hay que acotarlo bien, y la ley de Pareto aplica a la delincuencia como a tantas otras variables sociales y económicas.

En este sentido, el gobierno de España -con la complicidad de los medios- es muy opaco respecto al origen geográfico de los delincuentes. No obstante, algunas estadísticas se le escapan. Por ejemplo, según datos oficiales el 40% de las personas detenidas o investigadas por delitos de agresión sexual son extranjeras, siendo la nacionalidad «más frecuente» la marroquí. La opacidad del gobierno de Sánchez contrasta con la transparencia de la Generalidad de Cataluña, que muestra que los extranjeros tienen una tasa de población reclusa (por 100.000 habitantes) varias veces superior a la de los españoles autóctonos, siendo la población de origen magrebí la que registra, de lejos, las tasas más elevadas en orden de magnitud. En el País Vaco el 58% de las agresiones sexuales las cometen extranjeros; asimismo, el 60% de los autores de robos con violencia, por ejemplo, provienen del Magreb. Ignoro si el Marruecos de Mohamed VI exporta delincuentes como hizo la Cuba de Fidel Castro en su día, pero sin duda esta segmentación muestra un problema real que hay que abordar.


Extraños compañeros de cama

Con todos estos datos en la mano, el sentido común invita a juzgar las políticas de inmigración sin caer en la corrección política o en un estéril afán de lograr el aplauso ajeno. Por eso sorprende que la Conferencia Episcopal Española (CEE) alabara sin matices la regularización masiva del actual gobierno socialista, el más destructivo para el bien común de nuestra historia reciente, realizada al margen el debate parlamentario por espurias razones políticas y manifiestamente injusta con los inmigrantes que de buena fe han seguido los cauces pertinentes, primeros perjudicados por las políticas de inmigración inadecuadas


La iniciativa gubernamental tuvo su origen en una propuesta realizada por movimientos claramente ideologizados -generalmente, de ultraizquierda- cuya portavoz, una activista boliviana, denunciaba que España «es racista» y «nos maltrata» y proponía «cambiar el paradigma de género, racismo y clase» mientras denuncia «el sistema patriarcal, colonialista y racista que se viene imponiendo durante siglos y que ha caído sobre los cuerpos feminizados». Me cuesta comprender qué hace la Conferencia Episcopal en semejante compañía.

Estos movimientos pro-regularización también llamaban a manifestarse en todo «el Estado», especialmente «el 12 de octubre anticolonial», y denominaban «masacres» a tentativas fallidas de entrada de inmigrantes ilegales, como aquella en la que murieron 23 personas -algunas de ellas armadas y violentas, según observadores independientes- cuando unos 2.000 sudaneses intentaron asaltar la valla, la mayoría por estampidas y caídas de la valla tras ser repelidos por la policía española y marroquí. En su día, Sánchez lo calificaría de «asalto violento», responsabilizando a las «mafias que trafican con seres humanos». Hoy los regulariza para atraer más.

Inmigración y bien común

El debate sobre la inmigración suele ceñirse a la diferencia entre inmigración legal e ilegal. Ciertamente debe combatirse la inmigración ilegal, pero la cuestión de la inmigración trasciende el estatus legal del inmigrante. En efecto, lo más relevante es su actitud: no es lo mismo un inmigrante que viene con ganas de trabajar duro y acatar la ley que otro que viene dispuesto a delinquir o a aprovecharse del Estado de Bienestar para zanganear. Tampoco es lo mismo un inmigrante capaz de integrarse en la cultura del país de acogida que otro que provenga de una cultura con «un derecho de familia incompatible con el nuestro o una concepción de la mujer muy alejada de la nuestra», lo que puede conducir a dificultades de integración o a la creación de guetos. Como recordaba el cardenal Biffi, «de cara a una convivencia pacífica y fructífera y a una deseable integración», la legislación debe procurar distinguir bien entre estos dos perfiles.

Pero la integración -como el tango- es cosa de dos: el país de acogida debe acabar considerando al inmigrante un conciudadano más sin hacer acepción de su origen, evitando toda discriminación o la negación de la dignidad de «estos hermanos nuestros»; pero el inmigrante también tiene el deber de integrarse trabajando, aprendiendo la lengua y respetando las leyes y las normas sociales de convivencia del país que le acoge. En este sentido, el problema de la inmigración sólo podrá afrontarse desde la evidencia empírica y el sentido común, nunca desde la ideología, la hipocresía o el buenismo.


Fernando del Pino Calvo-Sotelo
(Artículo completo en https://www.fpcs.es/)

CORREOS INTERNOS DEL NIH REVELAN LA PLANIFICACIÓN DE LA "PANDEMIA" AÑOS ANTES DEL COVID



Cuando surgió el Covid en 2020, muchos de los actores poderosos de la salud mun-
dial asumieron sin problemas roles para los que llevaban años preparándose

Un conjunto de correos electrónicos internos obtenidos de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EE.UU. ha revelado años de planificación estratégica para futuras pandemias en la que participaron gobiernos, fundaciones, organizaciones internacionales y compañías farmacéuticas.

Los documentos, que se remontan al menos a 2016, muestran que el Dr. Francis Collins, director de los NIH entre 2009 y 2021, estuvo en el centro de estos planes.

En ese cargo, supervisó la asignación del considerable presupuesto de investigación de la agencia, que ascendía a decenas de miles de millones de dólares anuales.

Los correos electrónicos revelan que Collins colaboró estrechamente con la Fundación Gates, Wellcome Trust, el Banco Mundial, el Foro Económico Mundial, la Academia Africana de Ciencias y las principales compañías farmacéuticas para fortalecer la infraestructura de investigación, la preparación regulatoria y la coordinación internacional mucho antes de la aparición del Covid-19.

Para el público, la respuesta al Covid se presentó como una crisis inesperada. Los gobiernos parecían estar tomando decisiones difíciles mientras lidiaban con una profunda incertidumbre.

Pero estos correos electrónicos cuentan una historia diferente.

(Fuente: https://blog.maryannedemasi.com/; traducción: Astillas de Realidad)

DELEGAR EL RAZONAMIENTO Y REHUIR TODA DUDA CONDUCE A LA ATROFIA INTELECTUAL


domingo, 5 de julio de 2026

EL GOBIERNO DE EE.UU. SE PREPARA PARA DISTURBIOS NACIONALES CONTRA LA I.A.



Nuevos documentos de agencias gubernamentales como el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional revelan que Washington se está preparando para disturbios generalizados contra la IA, a medida que esta tecnología destruye comunidades e industrias en todo el país. Irónicamente, la administración Trump ya está utilizando tecnología de IA invasiva para identificar y reprimir a quienes denomina "extremistas" anti-IA, y en el proceso, está involucrando a toda la nación en su enorme red de vigilancia.

Más de 1000 páginas de documentos filtrados, revisados por la revista WIRED, revelan que las agencias gubernamentales anticipan una enorme ola de disturbios internos en los próximos años, a medida que la inteligencia artificial transforma la sociedad estadounidense. La pérdida de empleos relacionada con la automatización podría devastar industrias enteras, mientras que la construcción de gigantescos centros de datos reducirá el suministro público de agua y electricidad, elevando el precio de los pocos recursos disponibles.

Como señala un informe de la Oficina de Inteligencia y Contraterrorismo de Nueva York:

“El ambiente caótico que podría resultar de la aparición de nuevas tecnologías de IA en los próximos cinco años podría alimentar protestas a gran escala que degeneren en disturbios civiles y actividades extremistas violentas contra la tecnología, especialmente en grandes áreas urbanas como la ciudad de Nueva York”

Una catástrofe ambiental y sanitaria

El año pasado, la industria tecnológica invirtió en conjunto alrededor de medio billón de dólares en la construcción de nuevos centros de datos. Estos edificios consumen cantidades casi insaciables de energía y agua. Se prevé que para 2030 representen aproximadamente el 12 % del consumo total de electricidad en Estados Unidos. Un gran centro de datos consume hasta cinco millones de galones de agua al día, tanto como una ciudad pequeña. Se ha calculado que una sola solicitud de IA de 100 palabras a un chatbot como Claude o ChatGPT consume más de medio litro de agua, equivalente a una botella.

Cuando un centro de datos se instala en una ciudad, los precios de los servicios públicos se disparan. En esta situación, la electricidad al por mayor, por ejemplo, aumenta hasta un 267%. Los estadounidenses de a pie no pueden competir con empresas como Amazon o Microsoft, y pueden verse privados incluso de las necesidades básicas, lo que genera un resentimiento generalizado.

Vivir cerca de un centro de datos también puede ser perjudicial para la salud. Debido a los ruidos de baja frecuencia que producen, los residentes suelen presentar síntomas crónicos como insomnio, vértigo y náuseas. Peor aún, para satisfacer su enorme demanda energética, los centros de datos suelen depender de generadores de gas o diésel, que emiten altos niveles de óxidos de nitrógeno, partículas finas y sustancias químicas persistentes al aire, lo que complica aún más la situación.

La IA también tendrá un profundo impacto en el empleo. Goldman Sachs predice que, en la próxima década, se podrían perder 300 millones de empleos debido a la automatización basada en IA. Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, la empresa matriz de ChatGPT, sugirió que industrias enteras podrían ser reemplazadas por su producto. "Clases enteras de empleos desaparecerán para siempre", afirmó con seguridad en 2019. Ante la creciente indignación pública, el mes pasado rectificó esas declaraciones, asegurando al público que no habría un "apocalipsis laboral".

Pero si estas predicciones se acercan a la realidad, provocarán una grave crisis económica en todo Estados Unidos y sumirán a pueblos y ciudades enteras, dependientes de ciertos tipos de empleo, en depresiones potencialmente permanentes. La reciente noticia de que Washington se está preparando para tratar estos disturbios como si fueran terrorismo debería ser motivo de gran preocupación para todos los estadounidenses.

El lado oscuro de la IA

La opinión pública, en general, se muestra muy escéptica ante la inteligencia artificial. Una encuesta reciente reveló que solo el 5% confía plenamente en ella, mientras que el 77% cree que podría representar una amenaza fundamental para la humanidad.

El aparato de seguridad nacional estadounidense, sin embargo, se ha comprometido plenamente con la IA y la está utilizando para vigilar masivamente a la población e identificar a quienes no apoyan suficientemente esta nueva tecnología. En marzo, el director del FBI, Kash Patel, confirmó que la agencia está comprando datos personales de usuarios estadounidenses a intermediarios para rastrear a la población. El Departamento de Seguridad Nacional ha gastado millones en la compra de software de IA que detecta el sentimiento y las emociones en las publicaciones en línea de los estadounidenses, y lo está utilizando para identificar activistas y otras posibles "amenazas". También ha enviado citaciones a Google, Facebook, Instagram, Reddit, Discord y otras grandes aplicaciones de redes sociales exigiendo que compartan la información personal y la identidad de usuarios anónimos que han criticado las acciones de la administración Trump. Funcionarios gubernamentales confirmaron a The New York Times que las plataformas a menudo han accedido a sus solicitudes.

El gigante de la IA, Anthropic, se retiró públicamente de un acuerdo con el Departamento de Guerra de EE. UU. para desarrollar sistemas de IA en "entornos clasificados", alegando que temían que la tecnología se utilizara de inmediato para llevar a cabo vigilancia masiva en Estados Unidos. "No podemos, en conciencia, acceder a su petición", declararon, explicando su decisión. La administración Trump calificó inmediatamente a la empresa como un "riesgo para la cadena de suministro" de seguridad nacional, y OpenAI se hizo cargo del contrato.

Greg Brockman, cofundador de OpenAI, es uno de los donantes más generosos de Trump, habiendo aportado 25 millones de dólares al super PAC del presidente, MAGA Inc. También ha invertido 50 millones de dólares en Leading the Future, un super PAC bipartidista destinado a promover legislación a favor de la IA en Washington, D.C., y a derrotar y silenciar a los legisladores que desean frenar la influencia y el poder de esta nueva industria.

Aún está por verse hasta qué punto la IA se convertirá en una tecnología revolucionaria, pero lo que sí está claro es que el gobierno estadounidense se está preparando para una importante disrupción económica y social. Sin embargo, en lugar de crear planes de rescate económico y programas de asistencia social para ayudar a los más afectados, está preparando una respuesta autoritaria, con el objetivo de reprimir la disidencia. Lo que hace que este futuro sea aún más irónicamente distópico es que, para lograrlo, está utilizando la misma IA que originó el problema.

Alan MacLeod
(Fuente: https://www.mintpressnews.com/; visto en https://www.verdadypaciencia.com/)

LA PARTE DE LA GUERRA QUE NADIE CUENTA


CIENTÍFICO DESTROZA EL SECTARISMO CLIMÁTICO DE LOS POLÍTICOS


sábado, 4 de julio de 2026

10 DERECHOS QUE NOS ARREBATARÁN SI NO REACCIONAMOS



La marcha de la tiranía está sobre nosotros. La vemos todos los días en los confinamientos de covid, la propaganda de vacunas, la censura patrocinada por el gobierno y las restricciones bancarias/financieras a lo que se te autoriza hacer con tu propio dinero.

La impactante verdad, sin embargo, es que se va a poner mucho, mucho peor si no detenemos la marcha de la tiranía que se está acelerando a nuestro alrededor.

En el análisis de hoy, detallo 10 cosas increíbles que seguramente ocurrirán si no detenemos la marcha de la tiranía y recuperamos nuestra privacidad, nuestra dignidad y nuestro futuro.

La humanidad se enfrenta ahora a una elección crítica: O elegimos el camino de la esclavitud total bajo una dictadura autoritaria y tecnofascista, o elegimos abrazar las finanzas descentralizadas, la libertad de expresión, la racionalidad y el estado de derecho.

Aquí está mi lista de 10 cosas increíbles que ocurrirán si no detenemos la tiranía, con los resultados más suaves en la parte superior de la lista y los resultados más aterradores en la parte inferior de esta lista.

Diez resultados de pesadilla si no hacemos retroceder a la tiranía

1) Se prohibirán todas las criptomonedas, el oro y la plata. Todas las transacciones financieras tendrán que pasar por sistemas de control centralizados dirigidos por el régimen, incluyendo las CBDC. Tendrás que participar en una CBDC para pagar impuestos, comprar alimentos y recibir un UBI (Ingreso Básico Universal). Todas tus compras serán controladas y restringidas, si es necesario, para moldear tu comportamiento.

2) Tu capacidad para comprar alimentos (y carne en particular) estará severamente restringida en función de tu puntuación de conformidad cultural y climática. Se te restringirá a un límite de calorías de compras de comestibles permitidas, y se restringirá cualquier alimento que se considere que no cumple con la propaganda climática (es decir, queso, carne y leche).

3) Se te exigirá que te ajustes a las exigencias narrativas del régimen, y si el régimen cambia su postura sobre algo, se te exigirá que actualices retroactivamente todos tus artículos, vídeos, publicaciones en redes sociales y podcasts anteriores para que se ajusten a la nueva narrativa, o te enfrentarás a sanciones y censura.

4) Se te prohibirá cultivar alimentos, guardar semillas o criar pollos de traspatio sin recibir permiso (y licencia) del gobierno, que te obligará a utilizar semillas modificadas genéticamente y a vacunar repetidamente a tus animales de granja, si es que todavía se te permite tener una granja que no sea de insectos. (Y no se permitirá la leche cruda).

5) Se te prohibirá por completo la compra de armas de fuego, municiones, cuchillos, chalecos balísticos u otros artículos de defensa personal, dejándote a merced del estado sin ley que está desfinanciando a la policía y liberando a criminales violentos en las calles.

6) El estado secuestrará médicamente a tus hijos y los mutilará para lograr «transiciones de género«, y si intentas interferir, serás acusado de delitos graves y abuso infantil. Esto está a punto de convertirse en ley en California.

7) Se te exigirá que instales en tu casa una red de cámaras de vídeo y micrófonos vigilada por el gobierno para asegurarse de que no dices nada que pueda ir en contra de los «hechos» que promueve el régimen. Los sistemas de inteligencia artificial vigilarán tu discurso y tus actividades, y te denunciarán a las autoridades gubernamentales si te desvías del grado de obediencia exigido.

8) Se te prohibirá comprar un vehículo de gasolina o diésel, pero al mismo tiempo, el uso de electricidad en tu hogar estará estrictamente limitado en función de tu puntuación de conformidad con el clima y la cultura. En otras palabras, si alguna vez quieres cargar tu coche y conducir a algún sitio, tendrás que ser completamente obediente a la narrativa del régimen, o nunca tendrás suficientes kilovatios hora disponibles para cargar tu vehículo eléctrico. Sólo quienes repitan como loros las ridículas mentiras del régimen -por ejemplo, «un hombre puede convertirse en mujer»- podrán utilizar el transporte.

9) Lo más probable es que sea sustituido por sistemas de inteligencia artificial o robots automatizados que se harán cargo de su trabajo actual. Cuando seas desplazado del trabajo, se te colocará en un sistema UBI (Renta Básica Universal) para recibir pagos digitales automáticos, pero tu capacidad para acceder a tus «beneficios» UBI requerirá que te mantengas totalmente al día en todos los requisitos de vacunas, sin importar cuántas se exijan (e independientemente de tu seguridad). Efectivamente, para recibir una UBI y poder permitirte suficiente comida para evitar por poco la inanición, tendrás que aceptar someterte al suicidio médico patrocinado por el Estado a través de interminables inyecciones de vacunas. Para vivir, en otras palabras, tendrás que rendirte a que el Estado te mate lentamente.

10) Se concederán beneficios UBI adicionales a las personas que voluntariamente permitan a los «verificadores de hechos» y a los «ejecutores de la seguridad pública» tener acceso ilimitado y en tiempo real a los micrófonos y cámaras de sus dispositivos móviles. Esto convertirá a los ciudadanos de a pie en máquinas espía andantes que barrerán todo el audio y vídeo de su entorno inmediato. Para lograrlo se necesitan velocidades de comunicación 5G, y cuando la «ropa inteligente» sea una realidad, se incorporarán micrófonos y cámaras en camisas, chaquetas, sombreros y otras formas de ropa, que transmitirán audio y vídeo en tiempo real a los controladores del gobierno, que utilizarán análisis de inteligencia artificial para generar transcripciones que podrán buscarse mediante palabras clave para detectar «violaciones de la libertad de expresión» que darán lugar a duras sanciones. Esto significará que cualquiera podrá espiarte, en cualquier lugar y en cualquier momento, incluso simplemente caminando por una acera o charlando en un restaurante. El alcance del régimen será ilimitado. Esta tecnología ya se puso a prueba durante el covid, rastreando los movimientos individuales y obligando a la gente a confinarse si los datos de geolocalización de su teléfono mostraban que entraban en las proximidades de alguien que más tarde diera positivo por covid.

Si no queremos vivir en el mundo descrito anteriormente, es hora de frenar la tiranía y construir una infraestructura descentralizada para la libertad humana.

Si no hacemos nada diferente, acabaremos siendo esclavos de la pesadilla distópica descrita anteriormente. Pero podemos elegir un camino diferente, y comienza con nosotros cambiando nuestros recursos, activos y enfoque mental hacia el tipo de infraestructura descentralizada, pro-humana y pro-libertad que queremos construir para el futuro de la humanidad.

(Visto en la Red)