viernes, 12 de junio de 2026

SI EUROPA PERSISTE EN ENFRENTARSE A RUSIA, CAVARÁ SU PROPIA TUMBA



"Si Europa persiste en su intento de infligir una derrota estratégica a Rusia, cavará su propia tumba, porque una potencia nuclear no puede ser derrotada".

Esta advertencia, formulada con la contundencia que caracteriza la diplomacia rusa, fue lanzada por el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Ryabkov, durante su intervención en la Conferencia Internacional de Seguridad celebrada en Moscú el pasado 27 de mayo de 2026. Así lo consignó el periodista Bill Jones en su cobertura para EIR el mismo día, y es desde esa fuente desde donde conviene extraer la materia prima de un análisis que no solo informa, sino que invita a la reflexión sobre el precario equilibrio geopolítico contemporáneo. Ryabkov, figura central en la arquitectura de seguridad rusa, no empleó metáforas gratuitas: al afirmar que Europa cavará su propia tumba si mantiene su rumbo de confrontación, el viceministro articuló una doctrina que combina realismo nuclear con una lectura muy particular del momento histórico, aquel en que una potencia atómica no puede ser reducida por medios convencionales ni mediante asfixia estratégica.

La declaración de Ryabkov se inscribe en un contexto de creciente tensión entre Rusia y el bloque occidental, pero con un matiz distintivo: mientras que las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, aunque “extremadamente complejas”, muestran signos de avance -lentos, viscosos, “a cucharaditas”, según la gráfica expresión del diplomático-, los europeos parecen haber quedado atrapados en un embudo autodestructivo. “El tiempo dirá en qué medida esta bacanal antirrusa ayuda a Europa a encontrarse a sí misma y a formar parte de cierta figura geométrica, en lugar de ser absorbida por un embudo”, sentenció Ryabkov. Esta imagen del embudo es particularmente elocuente: sugiere una fuerza centrípeta que arrastra al Viejo Continente hacia un vacío de sentido estratégico, lejos de los centros de decisión globales que hoy se configuran en torno a nuevos ejes, entre los cuales la relación ruso-china ocupa un lugar sobresaliente. Ryabkov elogió este vínculo bilateral como una alianza “sin análogos, creo, ni siquiera en la historia”, palabras que no deben leerse como un simple formalismo protocolar, sino como la constatación de un realineamiento tectónico.

Lo más inquietante del discurso de Ryabkov, sin embargo, no es la advertencia explícita -Europa cavará su propia tumba- sino la subyacente certeza de que el único camino para desactivar la lógica de guerra pasa por estabilizar la relación entre Rusia y Estados Unidos. De ahí la importancia simbólica del “espíritu de Anchorage”, ese clima de confianza que, según el viceministro, existió entre los dos presidentes cuando se reunieron en Alaska. Ryabkov reveló también que la posición rusa sobre Ucrania fue transmitida al presidente Donald Trump a través del secretario de Estado, Marco Rubio, y que este último “prestó cuidadosa atención a todas las señales enviadas por nuestro ministro”. El comunicado del Departamento de Estado, aunque calificado por Ryabkov como “más bien protocolar”, confirmó que se abordó el conflicto en Ucrania, si bien sin detalles sustanciales. Esa opacidad, lejos de ser un defecto, constituye quizás la prueba más elocuente de que las negociaciones reales avanzan por canales que la opinión pública apenas atisba.

La idea de que Europa cavará su propia tumba al insistir en la derrota estratégica de Rusia descansa sobre un postulado nuclear inquebrantable: una potencia atómica no puede ser derrotada en el sentido militar clásico sin desencadenar una catástrofe de proporciones civilizatorias. Ryabkov no está predicando un triunfalismo vacío, sino señalando un límite ontológico de la guerra moderna. Para el lector europeo, la advertencia resuena con una crudeza incómoda: ¿acaso las capitales del continente están dispuestas a cavar su propia tumba por un conflicto cuya resolución última no depende de ellas, sino del pulso entre Washington y Moscú? La respuesta, según la lógica del viceministro ruso, es un silencio ensordecedor. Porque mientras los europeos se entregan a una “bacanal antirrusa”, los verdaderos actores geopolíticos -Rusia, China y Estados Unidos- negocian a cucharaditas el armisticio de un mundo que aún no sabe si saltará o se desarmará. En esa incertidumbre, la frase de Ryabkov se erige no solo como una predicción, sino como un epitafio anticipado para una Europa que, de no rectificar, podría encontrarse, en efecto, cavando su propia tumba bajo el peso de sus propias contradicciones estratégicas.

(Visto en https://mentealternativa.com/)

ALEMANIA: FÍATE DE TU GOBIERNO (Y NO CORRAS)


CUANDO SE HA IDO DEMASIADO LEJOS



El ministro de Justicia de Francia, Gérald Darmanin, ha planteado la posibilidad de suspender durante tres años la entrada de inmigrantes, incluso de manera legal, porque considera que el país ha llegado a su «límite» en «capacidad de integración y asimilación».

(https://theobjective.com/)

jueves, 11 de junio de 2026

DE LA HEGEMONÍA UNIPOLAR A LA MULTIPOLARIDAD: LECCIONES DE LA GUERRA DE IRÁN



El Club Internacional de Debate Valdai de Rusia publicó recientemente un artículo analítico titulado "De la hegemonía unipolar a un orden multipolar: lecciones, resultados, impacto y tendencias futuras del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán de 2026".

El artículo sostiene que este conflicto no fue en absoluto una guerra tradicional entre Estados, sino más bien un momento crucial en la transformación de las estructuras de seguridad regionales y globales. Destaca que su esencia radica en una confrontación integral y multidimensional que abarca dimensiones militares, económicas, cibernéticas, psicológicas, cognitivas y mediáticas. El autor argumenta que este conflicto no solo aceleró los cambios estructurales en el sistema internacional y sacudió la «hegemonía absoluta» de Estados Unidos, sino que también puso de relieve la importancia de la disuasión asimétrica y la resiliencia estratégica en la competencia geopolítica contemporánea.


El artículo desarrolla su argumento en cuatro dimensiones: primero, las lecciones clave que surgen del conflicto; segundo, los logros estratégicos alcanzados por Irán; tercero, las repercusiones regionales e internacionales; y cuarto, la trayectoria futura de las relaciones entre Estados Unidos e Irán y la seguridad regional. Su argumento central es que la guerra ha refutado el papel decisivo de la mera superioridad militar, ha confirmado el papel fundamental del capital social y la cohesión interna en la confrontación moderna, y ha reafirmado la influencia de la ubicación geográfica, los corredores energéticos y la guerra cognitiva en la configuración de los resultados estratégicos.

El estudio también señala que el orden internacional de la posguerra adoptará cada vez más la forma de multipolaridad, competencia estratégica, inestabilidad controlada y disuasión híbrida. La futura arquitectura de seguridad de Oriente Medio probablemente estará entrelazada con la confrontación, la cooperación selectiva y las persistentes tensiones geopolíticas.

I. Introducción

El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán de 2026 se considera uno de los puntos de inflexión geopolíticos más importantes de principios del siglo XXI, que estalla en un contexto de creciente competencia global, una reestructuración de la dinámica de poder y desacuerdos cada vez más agudos sobre las reglas del sistema internacional.

A diferencia de las guerras tradicionales, caracterizadas por líneas de frente claras y objetivos militares definidos, este conflicto adoptó la forma de una confrontación híbrida clásica. Las operaciones militares convencionales se entrelazaron profundamente con la guerra cibernética, las sanciones económicas, la presión energética, la infiltración de inteligencia, la guerra psicológica y extensas batallas mediáticas. Reflejaba la tendencia hacia la totalización de la guerra moderna, en la que los límites entre guerra y paz, militar y civil, y nacional e internacional se difuminan cada vez más.


En esencia, el conflicto es un choque entre dos orientaciones estratégicas: Estados Unidos e Israel persiguen un enfoque de dominio coercitivo, con el objetivo de mantener la superioridad regional, obligar al adversario a someterse y remodelar el entorno estratégico mediante el uso de la fuerza; Irán, por su parte, se adhiere a una estrategia de supervivencia y defensa, cuyos objetivos principales se centran en salvaguardar la soberanía, la disuasión asimétrica, la resiliencia social y la capacidad de resistir la presión.

Esta guerra no solo ha transformado el equilibrio de poder regional, sino que también ha catalizado profundos cambios estructurales en el sistema global, que se manifiestan principalmente en el declive de la hegemonía unipolar, el surgimiento de un panorama multipolar, el auge de la disuasión asimétrica y la creciente tendencia hacia la instrumentalización de las herramientas económicas y de la información como armas.

II. Lecciones clave

1. La naturaleza multidominio de la guerra moderna


La principal lección del conflicto radica en la confirmación de la naturaleza multidominio de los conflictos contemporáneos. La guerra ya no se limita al ámbito militar, sino que se extiende profundamente a múltiples esferas interconectadas, incluyendo los sistemas económicos, la infraestructura cibernética, el ecosistema mediático, las operaciones psicológicas y la percepción cognitiva.

El curso de las hostilidades demuestra que el éxito o el fracaso de los conflictos modernos no solo depende de las victorias en el campo de batalla, sino también de la capacidad integral para moldear narrativas, manipular percepciones, perturbar los sistemas financieros y gestionar la resiliencia social. Si bien el poder militar sigue siendo importante, ya no basta por sí solo para garantizar la victoria.

2. La división entre dominio y supervivencia

El conflicto pone de relieve la división fundamental entre las dos orientaciones estratégicas de "dominio" y "supervivencia". Las grandes potencias dominantes suelen buscar una victoria rápida destinada a reestructurar los sistemas políticos de sus oponentes, mientras que los estados orientados a la supervivencia priorizan la resistencia, la resiliencia y el desgaste a largo plazo.

Estados Unidos y sus aliados persiguen estrategias de transformación forzada y cambio de régimen, mientras que Irán caracteriza el conflicto como una lucha por la supervivencia. Esta asimetría en la percepción estratégica no solo ha condicionado el curso de la guerra, sino que también ha provocado el fracaso total de los objetivos basados ​​en intenciones de dominación.

3. Los pilares fundamentales del capital social

El conflicto ha puesto de relieve el valor estratégico del capital social. La cohesión nacional, la identidad colectiva, la confianza política y la solidaridad social se han convertido en los pilares fundamentales de la resiliencia estratégica.

Para Irán, la unidad interna ha tenido un efecto multiplicador significativo. La cohesión social no solo ha frustrado eficazmente los intentos externos de subversión al estilo de las "revoluciones de colores", sino que también ha mantenido la continuidad y la estabilidad de las operaciones del sistema bajo la intensa presión de la crisis. Esto indica que el resultado de la guerra moderna depende cada vez más de la profundidad de la resiliencia social, más que simplemente del agotamiento de las reservas de poder militar de una nación.

4. La ventaja de la guerra asimétrica en términos de rentabilidad

El conflicto ha puesto de relieve la importancia de la autonomía estratégica y la autosuficiencia en la defensa nacional. Mediante el fortalecimiento de las capacidades internas, la construcción de una arquitectura de defensa distribuida y la adopción generalizada de tecnologías militares de bajo costo, Irán ha demostrado con éxito la viabilidad de utilizar medios asimétricos para contrarrestar a adversarios de alta tecnología.

En particular, los sistemas de ataque de producción masiva, como los drones, los misiles balísticos y los escuadrones de lanchas rápidas de ataque, han desempeñado un papel decisivo en la reconfiguración de la estructura de costos de los conflictos. El conflicto ha demostrado que, si bien la complejidad técnica individual de estos sistemas puede no igualar la del equipo de combate principal del adversario, pueden, gracias a sus costos de despliegue y desgaste extremadamente bajos, obligar a adversarios tecnológicamente avanzados a asumir gastos de defensa desproporcionados, logrando así un desgaste estratégico contra un enemigo poderoso a nivel macro.

5. La ventaja fundamental de los factores geoespaciales

A pesar de los rápidos avances en la tecnología militar, el entorno geoespacial sigue siendo un requisito indispensable para determinar el curso de la batalla. El terreno, la profundidad estratégica, el despliegue disperso y las condiciones meteorológicas limitan constantemente el pleno desarrollo de las capacidades de combate.

Aprovechando el complejo terreno montañoso, las fortificaciones subterráneas y la infraestructura defensiva descentralizada, Irán ha mejorado significativamente su capacidad de supervivencia en el campo de batalla y su resiliencia operativa. Este enfoque refuta contundentemente la noción de «determinismo tecnológico» y demuestra, una vez más, la vigencia de los principios geopolíticos clásicos en la guerra híbrida moderna.

6. El papel estratégico del dominio cognitivo

El conflicto ha consolidado aún más el dominio cognitivo como un campo de batalla independiente. La construcción narrativa, la guía cognitiva y el flujo de información se han integrado profundamente en todo el proceso de competencia estratégica. Todas las partes intentan monopolizar el derecho a definir el discurso sobre la legitimidad, la determinación de la victoria o la derrota y la justicia. Perder el control de la narrativa anulará directamente las ventajas tácticas militares, mientras que una gestión cognitiva exitosa puede potenciar significativamente la eficacia estratégica.

III. Logros estratégicos de Irán

1. La estabilidad de la supervivencia del régimen


Durante el conflicto, el principal logro de Irán fue mantener la estabilidad de su régimen e instituciones. Ante una presión constante e intensa, el Estado no solo conservó el funcionamiento normal de su maquinaria administrativa y la estabilidad interna básica, sino que también garantizó la integridad de sus funciones de gobierno fundamentales. Los complots subversivos orquestados por fuerzas externas fracasaron, y su marco político institucional se mantuvo estable bajo una presión extrema, sin mostrar signos de fractura ni colapso.

2. La complejización del marco de disuasión

El conflicto obligó a Irán a perfeccionar su compleja arquitectura de disuasión. Esta arquitectura ha trascendido los parámetros militares tradicionales, integrando capacidades de guerra cibernética, capacidades de negación marítima, sistemas de ataque con misiles, una red de aliados regionales y medidas de disuasión cognitiva. La naturaleza de la disuasión ha experimentado, por tanto, una transformación cualitativa, evolucionando de una mera demostración de fuerza militar a un sistema complejo que integra profundamente contramedidas económicas, manipulación de la información y maniobras geopolíticas.

3. El poder de negociación del estrecho como activo estratégico.

El estrecho de Ormuz se ha convertido en el principal activo estratégico de Irán en este conflicto. Como punto estratégico para el suministro energético mundial, su valor geopolítico aumenta significativamente en tiempos de guerra. El control de las rutas marítimas y el transporte de energía otorga a Irán mayor poder de negociación en la competencia estratégica regional y global.


4. La eficacia de la imposición de costos

Irán empleó tácticas asimétricas para imponer costos efectivos a un adversario con tecnología superior. El conflicto demostró que la asimetría de costos se ha convertido en una característica definitoria de la guerra moderna, donde los sistemas de ataque de bajo costo son suficientes para forzar a un enemigo poderoso a un ciclo defensivo costoso y reactivo. Este mecanismo llevó el conflicto a un prolongado punto muerto centrado en el desgaste y la resistencia.

5. El efecto cohesivo en la identidad nacional

Más allá de los logros militares tangibles, Irán también ha cosechado importantes beneficios morales y simbólicos. El conflicto ha impulsado la cohesión nacional, fortalecido la identificación pública con el Estado y consolidado la unidad social. Este conflicto ha transformado a Irán en una potencia regional que persigue con firmeza un camino independiente, mostrando al mundo su singular patrimonio histórico y cultural, así como su autonomía estratégica.

IV. Impacto regional e internacional

1. El colapso del orden unipolar

El conflicto desencadenó el colapso del orden unipolar que había prevalecido a finales de la Guerra Fría. El hecho de que ninguna potencia pudiera alcanzar un dominio estratégico decisivo refleja profundamente el cambio fundamental en el equilibrio de poder global.

2. Limitaciones internas a la toma de decisiones de las grandes potencias

Los conflictos han puesto de manifiesto las limitaciones que la dinámica política interna impone a la toma de decisiones en política exterior. La polarización política, las fricciones institucionales y las presiones en torno a la legitimidad del gobierno han reducido significativamente el alcance y la flexibilidad de la toma de decisiones estratégicas entre las grandes potencias.

3. Fisuras internas en el sistema de alianzas

El conflicto ha puesto al descubierto profundas fisuras dentro del sistema de alianzas. Las percepciones erróneas de las amenazas y los intereses estratégicos divergentes entre los aliados han socavado gravemente la cohesión interna y la capacidad de llevar a cabo operaciones coordinadas.

4. La instrumentalización de las herramientas económicas

Medidas como las sanciones, las restricciones comerciales y los embargos energéticos se han convertido en armas fundamentales en la competencia geopolítica. La interdependencia económica, en su sentido tradicional, se está convirtiendo cada vez más en una fuente primordial de vulnerabilidad estratégica.

5. Formación acelerada de un orden multipolar

El conflicto ha acelerado la formación de un sistema internacional multipolar. Este se caracteriza por la coexistencia de múltiples centros de poder, una clara tendencia hacia alianzas diferenciadas y la fragmentación de las estructuras de gobernanza global.

V. Análisis de tendencias

1. Estabilidad mediante el equilibrio basado en la disuasión mutua

Las partes en conflicto han establecido un equilibrio estratégico basado en la disuasión mutua, evitando así el estallido de una confrontación directa a gran escala. Si bien persiste una dinámica competitiva a largo plazo, ambas partes mantienen la escalada del conflicto por debajo de un cierto umbral.

2. Confrontación limitada bajo contención normalizada

La confrontación se consolidará en una nueva normalidad de "lucha sin ceder". Si bien las partes no buscan una reconciliación integral, utilizarán los canales de comunicación y los contactos diplomáticos existentes para establecer barreras de contención en la crisis, evitando que una escalada accidental provoque que la situación se descontrole.

3. Juegos híbridos en la zona gris

La naturaleza de la confrontación se desplazará hacia la zona gris. Recurriendo a actores no estatales, ciberataques y defensas, presión económica y guerra cognitiva, las partes continuarán con juegos indirectos de baja intensidad y alta frecuencia.

4. Compromiso diplomático altamente frágil

En ocasiones pueden producirse concesiones temporales en áreas específicas, pero debido a una profunda falta de confianza mutua y a los cambios políticos internos, cualquier acuerdo alcanzado corre un riesgo extremadamente alto de ser incumplido.

5. Un orden multipolar en transición

Oriente Medio entrará en un prolongado período de transición hacia la multipolaridad. Con el ascenso y la caída de potencias antiguas y nuevas, surgirá un panorama complejo caracterizado por la reestructuración de los equilibrios estratégicos, el debilitamiento de las alianzas y la coexistencia de competencia y cooperación.

VI. Conclusión

El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán en 2026 marcó un hito en la política internacional, anunciando el comienzo de la era posthegemónica. El conflicto no solo desmintió la idea de que la superioridad militar tradicional por sí sola determina la victoria, sino que también puso de manifiesto la importancia fundamental de la disuasión asimétrica, la resiliencia social, la dinámica geoespacial y la guerra cognitiva en los conflictos modernos.


El conflicto ha erosionado los cimientos de la hegemonía unipolar, obligando al sistema internacional a acelerar su evolución hacia la multipolaridad. Revela una cruda realidad: el entorno de seguridad contemporáneo se ha transformado en un sistema complejo donde el poder militar, las estructuras económicas, el ecosistema informativo y la resiliencia social están profundamente interrelacionados e interactúan dinámicamente.

De cara al futuro, es probable que Oriente Medio se caracterice por una «competencia estratégica normalizada, una inestabilidad controlada y una participación diplomática selectiva». Sin embargo, para lograr una verdadera estabilidad y paz a largo plazo, la disuasión y el desgaste por sí solos distan mucho de ser suficientes; en última instancia, el éxito dependerá de la construcción de una arquitectura de seguridad regional inclusiva y una coordinación sostenida entre las principales potencias.

(Fuente: https://chinabeyondthewall.org/; visto en https://www.verdadypaciencia.com/)

OBVIEDADES QUE "DA COSA" TENER QUE RECORDAR


UNA LECTURA JUNGIANA DEL ODIO PROYECTADO HACIA LOS NO INOCULADOS



Y no escribo "no vacunados" porque el enjuague que se inyectó a millones de crédulos no entra en la definición de "vacuna", sino en la de "terapia génica experimental", categoría a la que habría que añadir "sin garantías", visto como se han lavado las manos gobiernos, farmacéuticas y otros peones del gran engaño alegando que aquello era voluntario, que quien se la puso fue porque quiso y, finalmente, evidenciando que la obligación de las autoridades de velar porque productos dañinos para la salud no lleguen al consumidor se aplica de forma intermitente, ... si se aplica. En la interpretación más leve, una dejación de funciones criminal.

Pero no es de eso de lo que va esta entrada, sino de intentar analizar por qué fue tan fácil que una opinión pública que pocas veces se ha mostrado tan analfabeta aceptase tan fácilmente que la culpa de que un tratamiento no funcionase ... era de los que no recurrieron a él.


El odio dirigido a los no inoculados nunca tuvo que ver realmente con ellos.

Jung lo habría sabido al instante, pues dedicó su carrera a estudiar qué sucede cuando los seres humanos no pueden afrontar sus propios miedos. La respuesta siempre es la misma: buscan a alguien en quien depositarlos.

Jung lo llamó proyección: la transferencia inconsciente de un contenido psicológico interno -un miedo, una debilidad, una duda no reconocida- a una figura externa que lo carga en nombre del grupo.

Es uno de los mecanismos más antiguos y fiables de la psicología humana.

Y en 2021, se manifestó a escala civilizatoria.

Pensemos en lo que la pandemia produjo en la mayoría que acató las medidas: un miedo genuino a la muerte, una profunda incertidumbre sobre si las intervenciones que habían aceptado eran realmente seguras, un duelo reprimido por el tiempo perdido, la pérdida de conexión, la pérdida de autonomía, una ansiedad no examinada sobre si habían reflexionado lo suficiente antes de acatar las medidas.

Nada de eso podía afrontarse directamente. Afrontarlo implicaría enfrentarse a la posibilidad de que la certeza fuera falsa, de que el cumplimiento tuviera consecuencias, de que la autoridad fuera imperfecta.

Así que se proyectó.

Los no inoculados se convirtieron en un contenedor de todo aquello que los "vacunados" no podían contener.

Eran egoístas, portadores de la proyección del resentimiento que sentían pero no podían expresar hacia las instituciones que habían restringido sus vidas.

Eran peligrosos, portadores de la proyección del miedo que los "vacunados" aún sentían a pesar de su cumplimiento.

Eran irracionales, portadores de la proyección de la duda que había sido reprimida en lugar de examinada.

La intensidad de la hostilidad no era proporcional al riesgo epidemiológico real que representaban los no vacunados.

Era proporcional a la magnitud de la sombra que proyectaban.

El diagnóstico de Jung sobre esta dinámica fue preciso: cuanto más violentamente insiste una persona o grupo en la maldad del otro, más seguro es que se encuentran con sus propios contenidos rechazados en el espejo.

La solución no es más discusión. No se puede razonar con una proyección. Solo se puede retirar.

Lo que significa que lo más radical que cualquiera de nosotros puede hacer, ahora y en lo que venga después, es mirar honestamente lo que estamos proyectando y por qué.

El enemigo del que más seguros estamos suele ser el más cercano.

Kenny Carmody
(Fuente: https://www.thesap.org.uk/)

miércoles, 10 de junio de 2026

LA U.E. QUIERE CRIMINALIZAR COMO “RACISMO” LAS CRÍTICAS A LA INMIGRACIÓN MASIVA ILEGAL



Europa está siendo devastada por la inmigración descontrolada procedente de regiones culturalmente ajenas. La población lleva mucho tiempo harta de esta situación. La Comisión Europea llega a su propia conclusión: a partir de ahora, calificará las críticas a las políticas de asilo y migración como «racismo estructural» y las combatirá sistemáticamente.

El nuevo documento estratégico «Unión de la Igualdad: Estrategia contra el Racismo 2026-2030» revela cómo Bruselas está reinterpretando la realidad a expensas de la población nativa. Europa se enfrenta a enormes problemas como resultado de la continua migración ilegal. En Viena, la proporción de alumnos musulmanes en las escuelas primarias y secundarias ya supera el 41 por ciento, y la tendencia va en aumento. En las «escuelas problemáticas», los niños musulmanes incluso representan el 90 por ciento o más del alumnado. En 15 años, Viena bien podría estar dominada por la ley islámica, aplicada por jóvenes musulmanes en las calles, en la policía y en el ejército. Un gran número de solicitantes de asilo está sobrecargando los sistemas sociales hasta su colapso, destruyendo la cohesión social y socavando la seguridad nacional, escribe Chris Veber.

La inmensa mayoría de los ciudadanos rechaza este planteamiento. La UE ahora quiere criminalizar el rechazo a la migración masiva ilegal, que muchos perciben como una invasión de asilo. No la migración masiva ilegal en sí misma. El 20 de enero de 2026, la Comisión Europea publicó su «Estrategia contra el racismo 2026-2030». En ella, define el «racismo» como cualquier forma de «odio antimigrante» vinculada al origen étnico, la religión o la nacionalidad. El «racismo estructural» debe combatirse no solo en las escuelas, las agencias gubernamentales y el sector empresarial, sino también en la política exterior, promoviendo la migración. La estrategia prevé la integración de «medidas contra el racismo» en todos los aspectos de la política de la UE, incluido un apoyo financiero masivo a las «ONG» que apoyan la migración.

Los globalistas afirman que Europa es "demasiado blanca" y "demasiado occidental".

Naturalmente, la lucha contra el discurso de odio también debe intensificarse. Quien denuncie las consecuencias negativas de las sociedades paralelas y la desproporcionada tasa de criminalidad de ciertos grupos corre el riesgo de ser tachado de racista y procesado en el futuro. La Comisión planea introducir programas de reeducación en las escuelas, diseñados para generar un sentimiento de culpa respecto a la cultura europea, incluso en los niños, bajo el pretexto de la culpa colonial y la «diversidad». Al mismo tiempo, el documento define específicamente a grupos de víctimas «en peligro», como los «negros» y los «musulmanes». De este modo, los europeos nativos quedan automáticamente en el papel de potenciales perpetradores. Una perversa inversión de la realidad.

La estrategia de la UE criminaliza el debate democrático y crea un clima de miedo en el que no se pueden expresar hechos sobre la integración rechazada, los costes de los solicitantes de asilo o su incompatibilidad cultural. Se debe inyectar más dinero de los contribuyentes en ONG de izquierda que hacen campaña contra la seguridad fronteriza y la remigración, tan necesaria. Los Estados miembros que se resisten son amenazados con recortes en la financiación de la UE a partir de 2028, una forma de chantaje para suprimir la soberanía nacional. La reeducación en las instituciones educativas pretende respaldar propagandísticamente todo esto y erosionar aún más la cohesión de la sociedad autóctona. Al definir toda inmigración como un enriquecimiento intocable, la transformación demográfica de Europa debe garantizarse y acelerarse ideológicamente.


La "nueva normalidad" en la Gran Bretaña multicultural:
un estudiante de Southampton de 18 años fue apuñalado
en la calle por un sij que eligió su víctima al azar. Al 
aparecer la policía el agresor acusó a la víctima de ra-
cismo, por lo que el joven fue esposado en aplicación
de las leyes anti-odio y murió desangrado. En estas ar-
bitrariedades tanto la Europa comunitaria como la 
del Brexit van a la par: el blanco es culpable siempre
Los ciudadanos europeos llevan mucho tiempo sufriendo las consecuencias del supuesto «enriquecimiento» prometido por los políticos a través de la migración. Zonas prohibidas, un aumento vertiginoso de la violencia y las violaciones, y un Estado de bienestar que sirve principalmente a los recién llegados. En lugar de abordar estos problemas y cerrar las fronteras, Bruselas se centra cada vez más en la censura, la propaganda y la persecución de todos los críticos. Bruselas ignora que la verdadera cohesión social solo puede surgir mediante la homogeneidad cultural y una inmigración muy limitada y controlada, no mediante una diversidad forzada a cualquier precio. La Comisión Europea invierte los papeles de víctima y verdugo e ignora que la migración masiva reduce drásticamente la calidad de vida de los ciudadanos nativos. Cualquiera que critique la afluencia masiva de solicitantes de asilo es declarado enemigo de la «Unión de la Igualdad». Está creando una Europa en la que la mayoría nativa (por ahora todavía) debe guardar silencio, mientras que las «minorías» recién llegadas gozan de privilegios y están protegidas de cualquier crítica.

La señora Von der Leyen y sus cómplices ideológicos también pasan por alto (probablemente de forma intencionada) un hecho evidente: no todas las personas son iguales. No todas las culturas son iguales. Aunque pretenda imponer la ideología de la «Unión de la Igualdad» en todos los Estados miembros mediante propaganda, censura, chantaje y justicia sumaria, no puede cambiar la realidad. Quien importa personas de países donde se arroja a los homosexuales desde las azoteas, se apedrea a las mujeres y se masacra a los infieles no importa ni «enriquecimiento» ni «igualdad». Abre las puertas a la barbarie e invita a la destrucción de la propia civilización. La Comisión Europea parece decidida a completar irrevocablemente la destrucción de la cultura y la sociedad europeas.

(Fuente: https://www.frontnieuws.com/; visto en https://www.burbuja.info/)