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miércoles, 12 de octubre de 2022
PFIZER RECONOCE QUE SU "VACUNA" NO SE PROBÓ PARA PREVENIR LA TRANSMISIÓN ANTES DE SU LANZAMIENTO
Otra de las consignas lanzadas por los titiriteros del circo de los horrores y difundida gracias al gregarismo y falta de sentido crítico -no digamos ya de cultura científica- de la población acaba de caer estrepitosamente: una ejecutiva de Pfizer declaró el lunes ante el Parlamento Europeo que ni ella ni otros funcionarios de la compañía sabían, antes de lanzarla al mercado el año pasado, si su vacuna COVID-19 detendría la transmisión Covid.
El eurodiputado neerlandés Rob Roos preguntó durante una sesión de la Comisión Especial para el análisis de la compra de las denominadas vacunas contra el Covid-19 en el Parlamento Europeo: “¿Se probó la vacuna Pfizer Covid para detener la transmisión del virus antes de que se lanzara al mercado? ¿Sabíamos sobre detener la inmunización antes de que entrara al mercado?”
Janine Small, presidenta de mercados desarrollados internacionales de Pfizer, dijo en respuesta: "No... Sabes, tuvimos que... movernos realmente a la velocidad de la ciencia para saber qué está ocurriendo en el mercado".
Así que la premisa de que inyectarse el veneno genético de Pfizer podría impedir la transmisión del Covid resultó ser un engaño de las compañías farmacéuticas y los gobiernos.
“Millones de personas en todo el mundo se vieron obligadas a vacunarse por el mito de que 'lo haces por los demás'”, dijo Roos. “Ahora, esto ha resultado ser una patraña” que “debería exponerse”, señaló el eurodiputado Roos.
¿Recuerdas cuando los covilerdos proclamaban a los cuatro vientos que tenías que "vacunarte" por los demás y que si no lo hacías eras un insolidario? ¿Cuando los más sobreactuados nos acusaban a los novacs de ir matando gente por no acceder a envenenarnos arruinando nuestro ADN? ¿Recuerdas cuando el imbécil de Bergoglio dijo aquello de que "vacunarse es un acto de amor"? Pues ha resultado ser un acto de ignorancia.
La base legal para el pasaporte Covid queda así definitivamente desacreditada. Nunca existió una vacuna que pudiera detener el contagio, y lo que el carnet de esclavo documentaba era solamente la sumisión del titular a la dictadura sanitaria.
¿Ha habido, en realidad, alguna medida tomada durante esta indecente Plandemia que tuviera el menor soporte científico?
(posesodegerasa)
domingo, 9 de octubre de 2022
LA SECTA DE LOS "RESPONSABLES" RETRATADA EN CANCIÓN
José Miguel Alvarado, alias "Apellido Obligatorio", le devuelve la pelota a los que nos han calumniado, marginado y deseado la muerte a los "novacs" porque no saben ir más allá de las consignas que les ordenan los tititeros de todo este circo de los horrores. Y si bien su pronunciamiento no es, precisamente, "diplomático", lo que no puede decirse es que no resulte implacablemente justo.
Resines, Revilla, Enjuanes, Mejide, Losantos ... hay un mensaje para vosotros y para la chusma ignorante que representáis.
sábado, 8 de octubre de 2022
RAZONES PARA NO VACUNARSE
Ahora que Pedro Sánchez ha ordenado al entramado político-mediático-sanitario reactivar el "pánico Covid" para evitar que el descontento social estalle en las calles, como está sucediendo en Bélgica, Alemania, Austria, Chequia y otros países de la U.E. -pese al comprado silencio de los medios, que ocultan esta realidad-, vamos a asistir a nuevos bailes de cifras de contagios y muertes, que pese a darse casi exclusivamente entre los inoculados serán atribuidas a los pura sangres que mantenemos nuestro ADN intacto y sin interferir. Por ello no es mal momento para recordar -hasta que Google censure y retire esta entrada, como ha hecho ya con catorce previas, además de con el blog original- las razones por las cuales lo único inteligente que puede hacer el ciudadano mínimamente informado es abstenerse de ofrecer el brazo al veneno eugenésico.
1.- Porque la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que la tasa de mortalidad del Covid-19 es similar a la de la gripe común
2.- Porque hay más de 70.000 fallecidos y 11.000.000 lesionados por las vacunas del Covid-19, según cifras oficiales notificadas por la Agencia Europea del Medicamento, el sistema británico Yellow Card System, el sistema de monitorización de efectos adversos australiano y la base de datos VigiAccess de la OMS.
3.- Porqué más de 100.000 médicos y sanitarios se han unido en la plataforma 'World Doctors Alliance' para oponerse y advertir de los peligros de estas vacunas
4.- Porque da muy poca confianza que las farmacéuticas busquen (y en bastantes casos consigan) la inmunidad legal frente a los efectos adversos y muertes provocadas por sus vacunas. En resumen, que no se quieran hacer responsables, algo sumamente extraño, ya que "son totalmente seguras".
5.- Porque gran cantidad de médicos están rechazando vacunarse, en Francia por ejemplo, más de la mitad, y en EE.UU., el 60%
6.- Porque según la FDA (el organismo regulador estadounidense) las vacunas del Covid-19 -en este caso la de Pfizer/BioNTech, la "buena", para entendernos- pueden causar los siguientes efectos adversos: Síndrome de Guillain-Barré, encefalomielitis diseminada aguda, mielitis transversa, encefalitis / mielitis / encefalomielitis, meningoencefalitis / meningitis / encefalopatía, convulsiones, accidentes cerebrovasculares, narcolepsia y cataplejía, anafilaxia (mortal), infarto agudo de miocardio, miocarditis / pericarditis, enfermedad autoinmune, Muertes, resultados del embarazo y el parto, otras enfermedades desmielinizantes agudas, reacciones alérgicas no anafilácticas, trombocitopenia, coagulación intravascular diseminada, tromboembolismo venoso, artritis y artralgia / dolor articular, enfermedad de Kawasaki, Síndrome inflamatorio multisistémico en niños, enfermedad potenciada por la vacuna, y así hasta 1291 efectos secundarios que los fabricantes han pretendido ocultar, y que solo gracias a una sentencia judicial han salido a la luz.
7.- Porque hay tratamientos más seguros y eficaces, como las Vitaminas C y D, la planta artemisia annua o el dióxido de cloro, avalado por más de 5.000 médicos y sanitarios pertenecientes a la COMUSAV.
8.- Porque el premio Nobel de medicina Luc Montagnier calificó esta vacunación de 'error inaceptable' y pronosticó que tras la curva de vacunación vendría la curva de muertes.
9.- Porque gran parte de los 'expertos' que sacan en las televisiones para promocionar la vacuna a menudo pertenecen a asociaciones, laboratorios o think-thanks con conflicto de intereses, mientras que los profesionales libres suelen estar censurados
10.- Porque estas vacunas NO están aprobadas: tienen una autorización de uso de emergencia, pero NO han pasado por los controles necesarios para que les den la aprobación. NO ESTÁN APROBADAS. Por mucho que te quieran decir, en tan poco tiempo NO se puede desarrollar una vacuna, y menos si encima pruebas con tecnologías experimentales como el ARNm (solo hay que recordar que las vacunas convencionales, habiéndose testado, siguen teniendo muchos problemas de seguridad)
11.- Porque en el documento que la propia Pfizer presenta a la FDA para pedir la autorización por uso de emergencia pone que NO se han evaluado los efectos de la vacuna en población de riesgo, NO se asegura la efectividad del fármaco (dice que "se cree" que lo pueda ser), se dice que NO han evaluado la eficacia a largo plazo, se dice que la eficacia contra la mortalidad será evaluada TRAS LA VACUNACIÓN, ¡NO ANTES!, se dice que los RIESGOS son desconocidos y se reconoce expresamente que en jóvenes es MAYOR la MORTALIDAD de la VACUNA que la del supuesto virus:
12.- Porque estas vacunas todavía están en fase experimental, los ensayos clínicos de fase tres acaban, en el caso de la de Pfizer en abril de 2023, en la de AstraZeneca en febrero de 2023 y en la de Moderna en octubre de 2022. Hasta en los medios oficiales se han colado casos de afectados por efectos adversos y fallecidos por la vacuna y casos de contagios tras inyectársela, lo cual demuestra su ineficacia.
13.- Porque la conocida revista médica 'The Lancet' publicó un estudio revisado por pares que situaba la efectividad real de la vacuna en un porcentaje menor al 1%. 14.- Porque las multinacionales farmacéuticas que fabrican estas vacunas han sido multadas muchas veces por sus prácticas y porqué estas están financiadas por los dos fondos de inversión más grandes del mundo: BlackRock y Vanguard, y también por la Fundación Bill y Melinda Gates, cuyo jefe aseguró en 2011 que con las vacunas se podría reducir entre un 10 y un 15% la población mundial
15.- Porque NINGUNA VACUNA ES OBLIGATORIA, así lo confirma el propio Gobierno y así lo dictaminó el Consejo de Europa el 27/01/2021.
16.- Porque el Gobierno reconoció actuar sin el consejo de los expertos, mientras miles de médicos y premios Nobel aconsejaban detener la vacunación y eliminar las medidas. Al Gobierno no lo avala NADIE más allá de corruptos think-thanks como ISGlobal.
17.- Porque las vacunas han causado gran cantidad de enfermedades crónicas. Porque NO han sido lo que acabó con anteriores pandemias, ni la causa de que vivamos más, como se nos repite en los medios, por ejemplo, en el caso de la polio, que se vende como un éxito de la vacunación, en 2020 la propia vacuna de la polio causó un rebrote de la enfermedad. Y eso hablando de una vacuna tradicional, ni siquiera de estas que son experimentales, genéticas y que no han concluido sus ensayos clínicos
18.- Porque aplico el principio de precaución, que es el que deberían haber adoptado todas las autoridades
19.- Porque suelen contener metales pesados como el neurotóxico timerosal (mercurio) o aluminio
20.- Porque hasta los medios oficiales reconocen que los países líderes en vacunación son los que más casos de Covid-19 están reportando.
21.- Porque hasta uno de los inventores de las vacunas de ARNm, el científico Robert Malone, ha advertido que estas vacunas no son seguras
22.- Porque la revista médica Acta Sanitaria publicó el 30/07/2021 que "Las vacunas no han mejorado la situación del Covid-19 en España"
23.- Porque la Agencia Española del Medicamento relaciona las vacunas de Pfizer/BioNTech y Moderna con problemas cardíacos como miocarditis y pericarditis.
24.- Porque no quiero dejar que experimenten conmigo, tengo un sistema inmunológico innato que se puede potenciar naturalmente
25.- Porque la autorización para el uso de estas inoculaciones especifica que deben administrarse con receta médica, y ningún médico quiere asumir la responsabilidad de firmar un volante que las prescriba, haciéndose así responsable de los efectos que produzca.
26.- Porque, como con todo tratamiento médico, el usuario tiene derecho legal al consentimiento informado, imposible en este caso al ser secretos algunos de los componentes de los viales.
27.- Porque durante el desarrollo de estas supuestas vacunas la fase de experimentación con animales fue cancelada al descubrirse que morían con rapidez. Por ello, la función de las cobayas ha sido asumida por los vacunados.
28.- Porque el ARN mensajero de las inyecciones puede ingresar en nuestro núcleo celular y modificarnos genéticamente de forma irreversible, alterando nuestra naturaleza y convirtiéndonos, literalmente, en organismos genéticamente modificados
29.- Porque a través de la llamada "amplificación dependiente de anticuerpos" (A.D.E.) estas "vacunas" favorecen la replicación del antígeno en las células, causando una infección más agresiva que si uno no se hubiera vacunado.
30.- Porque la supuesta protección que proporcionan estas inoculaciones va descendiendo con el tiempo, pasando, al cabo de unos meses a negativa, es decir, dejando al receptor menos protegido de lo que lo estaría si no se hubiera "vacunado".
31.- Porque la información de los medios sobre la necesidad, eficacia y uso de estas "vacunas" ha resultado de lo más contradictoria -primero, que las vacunas deben conservarse a -70º, luego que da igual a qué temperatura se almacenen, al principio, que no se deben mezclar marcas de vacunas, luego que da igual y que te pinches la disponible, y así con todo-, lo que la convierte en escasamente fiable.
32.- Porque llamar vacunas a estas inoculaciones es una mera estrategia comercial, dado que propiamente son terapias génicas, inserciones de ácidos nucleicos en las células de un paciente. Esta forma de experimentación está prohibida por numerosos tratados internacionales.
33.- Porque las instrucciones que le da al organismo el ARN mensajero estimulan a las células a producir la proteína de pico, tóxica de suyo, y esto requiere de un equilibrio muy delicado que las escasas pruebas de fiabilidad seguridad y eficacia realizadas no garantizan adecuadamente: si se producen demasiados anticuerpos se desata una tormenta inmunológica (la conocida "tormenta de citoquinas"), si no se producen suficientes anticuerpos la inmunidad desencadenada es insuficiente, y por tanto inútil.
34.- Porque la proteína de pico tiene toxicidad reproductiva, y, a pesar de ello, Pfizer no realizó ninguna prueba de Toxicología reproductiva.
35.- Porque a estas alturas parece ya bastante claro que estas inoculaciones no previenen la infección ni la previenen la transmisión del Covid. En cambio provocan reacciones autoinmunes que pueden agravar enfermedades previas, como el cáncer.
36.- Porque países donde no hubo muertes por Covid (Seychelles, Mongolia, ...) antes de la vacunación han visto dispararse la tasa de infecciones y fallecimientos al implementarse ésta.
(Fuente: https://elpacifico.webador.es/)
EL LAPSUS DE PEDRO SÁNCHEZ: RECONOCE QUE EL COVID NO ES MÁS QUE UNA GRIPE
El presidente de gobierno admite ante los micrófonos lo que las voces de la contrainformación llevamos diciendo desde la famosa "desaparición" de la gripe hace dos temporadas, suplantada por una patología que tiene los mismos síntomas, causa los mismos efectos y se desarrolla en el mismo periodo de tiempo. Ya sabes: si tiene forma de pera, huele a pera y sabe a pera ... ¿qué puede ser?
Lo que ahora debería explicar este fantoche es por qué ha promocionado un experimento masivo sin garantías y qué sentido tiene obligar a los usuarios del transporte público a ir embozalados, todo por una simple gripe.
La mentira tiene las patas muy cortas, y los títeres del NOM la lengua muy larga.
jueves, 6 de octubre de 2022
EL DECLIVE DE LA RAZÓN EN OCCIDENTE
Hace muchos años preguntaron al Premio Nobel Albert Schweitzer en una entrevista: “Doctor, ¿qué le ocurre al hombre de hoy?” Tras meditar unos segundos, Schweitzer respondió: “El hombre de hoy simplemente no piensa”. Si ésta era la respuesta hace décadas, me pregunto cómo sería hoy cuando el móvil ha reducido nuestra capacidad de atención al nivel de un simio.
Porque saber en tiempo real todo lo que acontece o repetir como un papagayo lo que oímos de otros no es pensar. Como escribe el gran filósofo colombiano Nicolás Gómez Dávila, “en un siglo donde los medios de publicidad divulgan infinitas tonterías, el hombre culto no se define por lo que sabe sino por lo que ignora”.
Pensar es formar y combinar ideas en la mente tras atenta reflexión, y eso exige detenimiento, tiempo y esfuerzo. Cotorrear, sin embargo, no exige nada de eso, motivo por el que es una actividad más popular. Pero pensar tiene otro atributo adicional: es el escudo que protege nuestra libertad.
Por este motivo, los yonquis del poder intentan disuadir al hombre para que no piense por sí mismo, pues no quieren individuos pensantes sino clones obedientes, al igual que no desean hombres libres e independientes sino hombres-masa, dependientes y controlables.
Para lograrlo, lo primero que hacen es enardecer sus pasiones, puesto que éstas entorpecen a la razón, e inclinarles hacia el vicio, que siempre esclaviza (del mismo modo que la virtud libera). En efecto, raro es que un político proponga a los votantes sacrificio, generosidad, esfuerzo, responsabilidad, cumplir con la palabra dada, veracidad o respeto a quien opina diferente.
Más bien les enseñará a temer (y, por tanto, a detestar) al adversario político, fomentará la envidia y la codicia de los bienes ajenos (bajo la coartada de la “solidaridad”) y prometerá fantasías como vivir sin trabajar (o sea, del trabajo de otros) evitando asumir ninguna responsabilidad, que asumirá el Estado Leviatán, carcelero benevolente. En palabras de Gómez Dávila, “aun sin querer la tiranía, el pueblo quiere fines que la implican”.
Por lo tanto, el sistema de incentivos perverso de las elecciones en las democracias “del Bienestar” conlleva el paulatino debilitamiento moral del individuo y, como moral y libertad son conceptos indisolublemente ligados, la pérdida de moral conduce a la servidumbre.
El poder del miedo
Los yonquis del poder conocen bien un atajo para lograr que el hombre deje de pensar, se deje dominar por las pasiones y acepte la servidumbre. Se trata del miedo.
El miedo puede ser una táctica de control para dirigir nuestras pasiones (generalmente la ira) hacia terceros: se crea un miedo, real o ficticio; se señala un culpable, real o inventado; y “los salvadores” se postulan para protegernos y devolvernos nuestra seguridad a cambio de entregarles nuestra libertad. Miedo y libertad, por tanto, acaban siendo incompatibles.
Pero el miedo también puede ser utilizado para doblegar voluntades de forma más directa. No olviden que el poder trata siempre de someter la voluntad de los demás utilizando su capacidad de modificar su situación mediante la administración de premios y castigos.
Un modo eficaz de intimidar es mediante la presión de grupo. ¿Cómo funciona? Por un lado, confunde la opinión de la mayoría con la verdad, confusión facilitada por la ficción democrática. Es fácil que el hombre, animal gregario y social, crea que si toda la manada se dirige hacia un lugar, allí debe haber comida y agua (aunque sea un despeñadero). No es estrictamente necesario que la mayoría real piense de un modo; basta con que el individuo así lo crea, y esto lo logran los yonquis del poder a través del martilleo mediático.
Asimismo, esa misma naturaleza social hace que el ser humano considere peligroso ir contracorriente y arriesgarse a ser estigmatizado y condenado al ostracismo, pues la soledad le asusta y frecuentemente construye su opinión sobre sí mismo en función del aplauso ajeno.
No olviden que enfrentarse a la masa requiere mucho valor. Como nos recuerda Hannah Arendt en Los Orígenes del Totalitarismo, “han existido hombres capaces de resistir a los más poderosos monarcas y de negarse a someterse ante ellos, pero ha habido pocos que resistieran a la multitud, que permanecieran solos ante las masas manipuladas atreviéndose a decir no cuando se le exigía un sí”.
El último instrumento de manipulación que quiero comentar es el abuso del principio de autoridad. Antaño la autoridad podía ser política, militar o religiosa, pero dado el descrédito de la política, la preterición de lo militar y el declive en las creencias religiosas, los yonquis del poder han decidido convertir a la Ciencia (con mayúscula) en el nuevo dios y a los científicos en los nuevos sumos sacerdotes, siervos útiles del poder. Lo dice “la Ciencia”, así que no discutan: obedezcan.
Naturalmente, todo esto está inventado desde hace milenios y los estudiantes de siglos anteriores, más inteligentes que los de hoy (pues carecían de móviles), lo estudiaban en cualquier curso de lógica antes de cumplir los 16: es la falacia ad verecundiam, que defiende algo únicamente porque alguien considerado una autoridad lo ha afirmado, la falacia ad hominem, que en lugar de argumentar desacredita a la persona que defiende la postura contraria, y la falacia ad populum, que defiende que algo es verdad sólo porque así lo opina una mayoría o la “opinión pública”.
Finalmente, cuando la intimidación blanda falla, el poder aumentará la presión a través del silenciamiento del disidente mediante la censura o la persecución judicial, y llegados al extremo, utilizará su privilegio de la violencia física, por ejemplo, arrestando al individuo en cuestión, legal o ilegalmente.
Hemos recorrido así el camino por el que los yonquis del poder manipulan, engañan e intimidan al hombre para que no piense y le controlan a través del miedo.
Resulta irónico que esta destrucción de la razón se haya dado precisamente en nombre de la diosa Razón en sociedades que, habiendo abandonado la idea de Dios y el sentido de la trascendencia, se sentían por fin liberadas para alcanzar la iluminación a través de un cientificismo que prometía ser la cúspide de la civilización: el hombre, por fin, se había declarado dios, definidor del bien y del mal y dueño de la vida y la muerte.
“Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra; elegisteis el deshonor, y tendréis la guerra”, espetó un premonitorio Churchill tras el infame acuerdo de Chamberlain con Hitler. Utilizando una paráfrasis, podría decirse de las sociedades occidentales: “Os dieron a elegir falazmente entre fe y razón. Elegisteis perder la fe, y acabareis perdiendo la razón”. Como católico no puedo dejar de admirar la clarividencia de Juan Pablo II cuando defendía en Fides et Ratio que “fe y razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad”.
El declive de la razón se ha acelerado en la última década, como muestran la ideología de género o el ecologismo radical que adora a la Madre Tierra como en épocas primitivas, pero voy a centrarme en dos cuestiones: el relato oficial sobre el covid y su paralelismo con la religión climática, cuyo principal punto en común es el control a través del miedo. En ambos casos se nos ordena que aparquemos la razón y confiemos ciegamente en la autoridad (“científica”, naturalmente).
Terror y mentiras covid
El SAR-CoV-2 apareció a finales del 2019 en una ciudad china en la que un laboratorio (parcialmente financiado por instituciones norteamericanas) estaba investigando o más bien modificando genéticamente ese patógeno en concreto.
Imaginen que se produce un vertido de cacao en un pueblo donde hay una fábrica de chocolate. Como comprenderán ustedes, la probabilidad de que, de todos los lugares de la Tierra, de decenas de miles de ciudades de 195 países de cinco continentes, la epidemia del coronavirus surgiera precisamente en una ciudad donde existía un laboratorio que trabajaba con ese coronavirus sin que el origen sea ese laboratorio es ínfima. Podía haber surgido en cualquier lugar, pero lo hizo precisamente en Wuhan. Fíjense qué puntería.
Luego la razón sugiere claramente que el origen del coronavirus fue una filtración accidental de dicho laboratorio. Digo accidental porque obviamente si el gobierno chino hubiera querido desatar una epidemia no lo habrían hecho en China, sino en EEUU.
A pesar de ello, los medios enseguida se hicieron eco de la versión oficial chino-norteamericana respecto al origen supuestamente zoonótico de un pangolín que aún sigue en busca y captura. La irracional e improbable explicación de un salto accidental de animal a humano prevaleció sobre la racional y probable explicación de una negligencia en un laboratorio utilizando la falacia ad verecundiam (algo es verdad porque una autoridad lo dice), y a los que osaban discutir la versión oficial se les tildó de paranoicos de teorías de la conspiración (falacia ad hominem, criticando a la persona y no el argumento).
Tras esta cortina de humo, vino el control a través del miedo: el contubernio político-mediático-farmacéutico puso en marcha una campaña de terror sin precedentes para que la población aceptara alucinantes restricciones a su libertad y se inyectara unas “vacunas” y terapias genéticas en gran medida experimentales.
Este pánico artificialmente creado permitió escenarios propios de dictaduras, como abusos policiales, toques de queda y confinamientos, mientras aparecía la figura del colaboracionista, típica de regímenes totalitarios, que denunciaba a sus vecinos.
La clave de la campaña de terror fue la ocultación de un dato esencial: desde mediados del 2020 se sabía que el covid sólo era una enfermedad peligrosa para una minoría de la población de riesgo, definida por edad y cuatro patologías concomitantes: obesidad, diabetes, hipertensión y cardiopatías. Para el resto el covid era una enfermedad estadísticamente leve, como pusieron de manifiesto numerosos estudios epidemiológicos realizados en muchos países, España incluida.
Medidas absurdas, despóticas y arbitrarias
Las medidas liberticidas e irracionales se sucedieron una tras otra. Los ilegales confinamientos fueron un completo desastre que arruinaron mental y económicamente a decenas de miles de personas sin beneficio epidemiológico alguno, llegando a la barbarie de condenar a nuestros mayores a morir solos.
Tras negar la utilidad de las mascarillas nos las impusieron caprichosamente hasta en el campo y en la playa, algo tan ridículo que da vergüenza recordarlo. En interiores la obligatoriedad de las mascarillas también constituyó un rotundo fracaso (salvo para los comisionistas), pues no impidió que se sucedieran ola tras ola de contagios. Lo que sí logró la maldita mascarilla fue crear una permanente sensación de peligro que convertía al otro en una potencial amenaza para la salud, contribuyendo a la hipocondría, a la discordia y al aislamiento.
El disparate llegó a obligar a familias que vivían juntas y viajaban en un mismo coche a sentarse separadas en un restaurante, ¿lo recuerdan?
Otro ejemplo de irracionalidad fue la negación de la inmunización natural de mano de quienes sin embargo glorificaban unas terapias genéticas experimentales incluso antes de ser desarrolladas, un acto de fe muy poco científico y una contradicción flagrante, pues casi siempre pasar una enfermedad infecciosa genera una respuesta inmunológica natural más potente y duradera que vacunarse contra ella.
Quizá la mayor irracionalidad fue la imposición del pasaporte covid. Las vacunas y terapias genéticas covid nunca previnieron el contagio ni la transmisión de la enfermedad, pero el contubernio político-mediático-farmacéutico, con el único fin de promover torticeramente la vacunación y a sabiendas de la falsedad del argumento, hizo creer que los vacunados estaban protegidos y desató una caza de brujas contra los no vacunados, acusándoles falsamente de propiciar la continuación de la epidemia. Así se completaba la tríada necesaria: un miedo, un culpable, un salvador.
Aunque los vacunados continuaron contagiándose a mansalva y muriendo por covid, se siguió proponiendo nuevas dosis de unas inyecciones que no sólo no funcionaban, sino que causaban un nivel de efectos adversos sin precedentes.
Por último, a quienes denunciaban estas contradicciones basándose en datos se les tildaba de “negacionistas” (crítica ad hominem) y se censuraban sus escritos. Mientras, los colegios médicos amenazaban a los pocos facultativos valientes que osaban alzar su voz en defensa de la evidencia científica. “Limítense a obedecer”, era la consigna. Todo muy científico.
Terror y mentiras climáticas
El experimento totalitario del covid tiene muchos paralelismos con la manipulación climática. Es incluso probable que sus autores intelectuales sean los mismos (malos, pero poco creativos), pues no por casualidad el término denigratorio “negacionista”, elegido para etiquetar a quien no aceptaba comulgar con las ruedas de molino del covid, es el mismo término utilizado para criticar a quienes ponen en duda la teoría del calentamiento global antrópico.
Al igual que con el covid, el fanatismo climático ha construido un Himalaya de falsedades partiendo de algunas premisas reales, como el aumento de CO2 en la atmósfera y el ligero calentamiento global de 0,14°C por década desde 1979. Los datos, sin embargo, desmontan sus eslóganes fetiche, de modo que la letanía catastrofista se ha convertido ya en una cansina reiteración de necedades.
¿Sabían que la población de osos polares está aumentando, el coral en la Gran Barrera australiana está en máximos de los últimos 35 años y la superficie de bosques del planeta crece?
El hielo del Ártico, sujeto a enormes variaciones estacionales e influido por fenómenos poco comprendidos como las corrientes oceánicas, está revirtiendo su anterior tendencia y lleva varios años creciendo: 2021 marcó el segundo año con más hielo desde 2003. Además, como flota y ocupa ya un volumen, su derretimiento no supondría un aumento del nivel del mar. Echen hielo a un vaso de agua, esperen a que se derrita y compruébenlo.
Dado que la Antártida contiene 1.250 veces más hielo que el Ártico, el hielo que debería preocuparnos es el antártico, pero la Antártida se ha enfriado ligeramente desde 1979, lo que quizá explique que esté estable o ganando hielo. De hecho, en 2021 vivió los seis meses más fríos jamás registrados.
La tranquilizadora realidad es que el nivel de los océanos ha aumentado unos 120 metros desde la última glaciación y en el último siglo ha aumentado entre 1 y 3mm anuales, un ritmo despreciable y normal en una época interglaciar.
Asimismo, los huracanes están disminuyendo en número e intensidad al menos desde 1990, la superficie total quemada por incendios forestales a nivel global ha descendido un 25% en las últimas dos décadas y “sigue sin haber evidencia a nivel global respecto al signo de la tendencia, magnitud y frecuencia de las inundaciones y de las sequías desde mediados del s. XX” (IPCC, AR5, WG I, capítulo 2.6, p. 214-217).
Con estos datos en la mano, cuando las generaciones venideras estudien las histerias colectivas del s. XXI se preguntarán cómo las sedicentes “élites” occidentales decidieron empobrecer a su población en nombre de una excéntrica teoría sustituyendo fuentes de energía baratas, eficientes y fiables por otras que son caras, ineficientes e intermitentes (alias “renovables”), que sólo funcionan en determinadas latitudes, cuando luce el sol o cuando sopla el viento. Alucinante.
Covid y cambio climático: la anti-ciencia
El contubernio político-mediático primero nos dice de qué debemos asustarnos. Luego busca un culpable: los no vacunados, los “irresponsables” jóvenes o los combustibles fósiles. Seguidamente, nos intimida mediante la presión de grupo y figuras de autoridad (los famosos “expertos”).
Se niega el debate, se censura cualquier información que no coincida con la mentira oficial y quienes osan mostrarse escépticos son tachados de “negacionistas”. Evidentemente, esto no es ciencia sino la antítesis de la ciencia, un dogma de obligada creencia que no está permitido discutir ni puede ser sometido al escrutinio de los datos.
Como es bien sabido, el método científico (o la inferencia de teorías a partir de hechos observados) tiene una parte inductiva, en la que de un número limitado de observaciones se intentan extraer leyes, reglas o principios generales que permiten hacer predicciones, y una parte deductiva en la que se aplica la teoría general y se observa si los datos reales validan la hipótesis.
Tanto con el covid como con el cambio climático el proceso de deducción ha fallado, por lo que si el proceso fuera científico dichas hipótesis habrían sido desechadas.
En el caso del covid, las intervenciones no farmacéuticas (confinamientos, mascarillas, etc.) no han funcionado: Suecia, que no hizo nada, ha tenido un exceso de mortalidad muy inferior a la mayoría de países que sí tomaron dichas medidas, España incluida, y en EEUU, estados que no tomaron medida coercitiva alguna (como Dakota del Sur) han tenido similar o menor mortalidad que otros estados que sí las adoptaron.
Por otro lado, las “vacunas” y terapias genéticas no sólo han resultado ineficaces para acabar con la epidemia, sino que han causado efectos secundarios adversos sin precedentes (no hay más que ver el “inexplicable” exceso de mortalidad).
En el caso del cambio climático, los modelos de circulación general en cuyas proyecciones se basan las predicciones catastrofistas llevan 30 años fracasando en sus previsiones de un apocalipsis que nunca llega. Si se tratara de ciencia, un historial predictivo tan lamentable hace tiempo habría desautorizado la hipótesis de origen.
En realidad, el hombre aún ignora en gran medida el porqué de las variaciones climáticas, de modo que “los modelos matemáticos simplifican una realidad tremendamente compleja, caótica, en aras a realizar proyecciones – a treinta, cincuenta, setenta años – que carecen de robustez[”.
Una realidad orwelliana
En su novela 1984, George Orwell describe una distopía totalitaria en la que un Estado todopoderoso y opresivo tiraniza a la población mediante una vigilancia masiva y una represión implacable.
Parte importante del sistema es el control del pensamiento mediante la perversión del lenguaje, de modo que el significado real de las palabras sea el opuesto al que le corresponde. Así, el Ministerio del Amor se ocupa de administrar los castigos y la tortura, el Ministerio de la Paz se encarga de lograr un estado de guerra perpetua (¿epidemia perpetua?), el Ministerio de la Abundancia está encargado de conseguir que la gente viva siempre al borde de la subsistencia mediante un duro racionamiento (¿de la electricidad?) y el Ministerio de la Verdad se dedica a engañar constantemente (¿a través de los medios?).
¿Estamos viviendo el comienzo de esta pesadilla distópica? A la superstición la llaman ciencia; a la censura, libertad; a la envidia y la codicia de los bienes ajenos, solidaridad; a la histeria, sensatez; a un totalitarismo creciente, democracia; a los que ofrecen datos, “negacionistas”, y a los que los niegan, “científicos”; a los que aplican razonamientos lógicos, “paranoicos de la conspiración”, pero los que repiten la consigna como papagayos, ciudadanos ejemplares.
Tanto la Cultura del Miedo como el declive de la razón, que difumina los contornos que separan la verdad de la mentira, son incompatibles con la libertad. Como nos advierte Hannah Arendt, filósofa judía alemana superviviente del nazismo, “el objeto ideal de la dominación totalitaria no eran el nazi o el comunista convencidos, sino las personas para quienes ya no existía la distinción entre el hecho y la ficción, entre lo verdadero y lo falso”.
Querido lector: yo quiero interpelarle directamente. Cuando llegue el nuevo totalitarismo encontrará dos grupos de personas. El primero, mayoritario, estará compuesto por personas aborregadas, supersticiosas, esclavizadas por el miedo y las adicciones y corrompidas por las promesas de los demagogos. Éstas recibirán a los nuevos tiranos entre vítores, pues los considerarán sus salvadores.
El segundo grupo, minoritario, estará formado por los centinelas de la verdad y de la libertad, personas sobrias, libres, valientes y pensantes que le plantarán cara. Constituirán la última línea de defensa, y yo le pregunto: ¿a qué grupo se unirá usted?
Fernando del Pino Calvo-Sotelo
(Fuente: https://www.fpcs.es/)
IN MEMORIAM JESÚS QUINTERO, "EL LOCO DE LA COLINA" (1940-2022)
"Se pasan la vida asustándonos como el coco como si fuésemos niños, porque saben que es más fácil gobernar una sociedad asustada, que pide policías y ejércitos para que nos defiendan de todos los enemigos que ellos fabrican"
"La televisión es mentira. La publicidad es mentira, la política es mentira. Vivimos revolcados en la mentira".
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También supo ser el último dandy en una Andalucía en la que la pose es un valor monopolizado por señoritos que nunca le tuvieron por uno de los suyos |
"La vida me ha llevado a saber que sin comida para todos no es posible la paz"
"Pienso como Oliver Stone: la masa es un monstruo de mil cabezas pero con muy poco cerebro"
"Perdemos la juventud el día que dejamos de soñar con el paraíso en la tierra; el día que empezamos a llamar con desprecio utópicos a los que siguen soñando; el día que se nos despierta el sentido práctico y entramos en el juego y aceptamos las reglas"
"Nunca seremos iguales, ni falta que hace. No hay nada más aburrido que la igualdad. Lo que hace falta es que nos respetemos y respetemos nuestras diferencias. Que nos sintamos solidarios y unidos. Que nadie explote a nadie. Que nadie desprecie a nadie, lo avasalle o lo humille. Que nadie se crea superior. Que no seamos iguales no quiere decir que seamos mejores ni peores, sólo diferentes".
"Piensa. El pensamiento está libre de impuestos. Por lo menos, mientras no lo publiques ni ganes dinero con él. Piensa por el placer de pensar, por el lujo de poner en movimiento la complicada máquina del cerebro, por hacer honor a tu condición de animal racional. Piensa, porque si tú no piensas siempre habrá quien piense por ti, y eso es chungo. Piensa, porque para eso está el coco, ni para dar cabezazos ni para ponerse la gorra. Piensa, a ser posible bien, aunque no aciertes".
"Analfabetos siempre ha habido, pero la incultura y la ignorancia se habían vivido como una vergüenza. Nunca como ahora la gente había presumido de no haberse leído un puto libro en su jodida vida, de no importarle nada que pueda oler levemente a cultura o que exija una inteligencia mínimamente superior a la del primate"
"Alguien dijo que todos somos geniales hasta los siete u ocho años, pero que luego tratamos de parecernos a los otros. Buscamos la mediocridad y casi siempre acabamos lográndola. No te empeñes en ser mediocre si puedes ser genial, procura ser tú mismo, no hagas lo que todos, no digas lo que todos, no pienses lo que todos"
miércoles, 5 de octubre de 2022
NUEVA VUELTA DE TUERCA AL CULEBRÓN DE LOS GASODUCTOS DEL MAR BÁLTICO
Después de la materialización del evento "cisne negro" anunciado (con dos días de retraso respecto a las previsiones que hicimos diversos medios alternativos) en forma de atentado contra los gasoductos Nord Stream, lo que parecía condenar a Europa Central -en particular, Alemania- a un invierno de frío y penalidades, Rusia acaba de anunciar que es posible reanudar el suministro gracias a que un ramal del Nord Stream 2 podría estar operativo en breve (tras una revisión en profundidad -nunca mejor dicho- que Noruega, Suecia y Dinamarca están obstaculizando por todos los medios a su alcance):
Ahora la pelota está en el tejado de Alemania (y Europa), que lleva todos estos días acusando a Rusia de querer bloquear la entrega de gas al viejo continente (hasta el punto de autosabotear sus carísimas instalaciones ... ).
¿Se avendrá la U.E. a negociar con el "demonio" ruso o preferirá dejar a sus ciudadanos a merced del severo invierno? Se admiten apuestas.
(Fuente: https://www.elindependiente.com/)
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