viernes, 31 de julio de 2026

ESPAÑA EN CAÍDA LIBRE



Por primera vez en los quince años de existencia intermitente de este blog mañana, primero de mes, no habrá entradas positivas, ni humor. La gravedad de los sucesos a los que estamos asistiendo desaconseja toda distraccion en un momento en que toca mirar a los ojos a la historia. No encuentro motivos para otra cosa que no sea denunciar la tormenta perfecta que se abate sobre una España que muestra su naturaleza de estado fallido, y que se rasga por las costuras de un sistema que colapsa bajo el peso de su cobardía, su corrupción y su dejadez. Cuando una nación no tiene quien la defienda ha caído.

¿Cómo hemos llegado a esto?

Hay una larga cadena de despropósitos, traiciones y complicidades. Y sus protagonistas tienen nombre, apellidos y cargos de los que son manifiestamente indignos. Tanto los heredados como los adjudicados por esta oligarquía de partidos mafiosos que nos presentan como "democracia" están dejando claro que no saben estar a la altura de los acontecimientos, y que ser español es, con su abyecto consentimiento, estar a merced de los criminales a los que cuidan con incomprensible solicitud, y que nuestros bienes, integridad y supervivencia son bagatelas que ninguna "autoridad" defiende. Por ello ...

Yo acuso a Felipe VI, el "preparado", de ser un fantoche incapaz de asumir su responsabilidad claramente establecida por la Constitución en su artículo 8.1: "Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional". Como mando supremo del ejército su dejadez es inexcusable.

Acuso al despreciable chuloputas Pedro Sánchez Castejón de haber vendido España a sus enemigos, anteponiendo su supervivencia política a las necesidades de un país al que desprecia profundamente y al que ha tomado la medida perfectamente. Espero que algún día sepamos cuáles son los secretos inconfesables mediante los cuales Marruecos le ha chantajeado durante estos años para llevarle a anteponer los intereses de la codiciosa teocracia marroquí a los de los ciudadanos españoles.


Acuso al hipócrita anti-Papa León XIV de favorecer la invasión de los bárbaros del sur con su sensiblera llamada a la acogida de una inmigración de barra libre que está severamente penalizada en el Estado Vaticano del cual es gobernante. Su deriva de pastor de almas a agente del reemplazo de la población occidental a través de la inmigración expone su carácter de alimaña (no voy a hacer de menos al noble lobo) con piel de cordero.

La visita de este Anticristo a nuestro país no fue casual ni en cuanto a fechas ni en
cuanto a contenidos: formaba parte de una agenda precisa que preparaba el terreno
 a la gran traición consumada ayer

Acuso al Tribunal Supremo de haber actuado con una frivolidad rayana en lo irresponsable al prohibir las devoluciones de personas que acceden a nado a nuestro territorio, garantizando así un "derecho" que ha envalentonado a la jauría invasora.



Acuso a los mandos del ejército y de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado de haber prostituido su función, ejerciendo como represores de la ciudadanía y poniéndose de perfil ante las amenazas a nuestra seguridad y a nuestra integridad territorial. Si tuvieran honor liderarían la respuesta a la emergencia nacional que vivimos, pero sus culos gordos no se van a mover mientras no se lo ordenen los que han vendido a España.

Dí que sí, guapi, no sea que te llamen "racista" o "facha" y te hagan llorar


Para ciscaros ilegalmente en el derecho constitucional a la libre circulación duran-
te la Plandemia sí teníais medios y capacidad de respuesta inmediata, ¿verdad?

Acuso a los partidos PSOE y PP de complicidad con la ruina de una España que han tratado durante décadas como su cortijo privado, lucrándose con la extorsión de unos impuestos cuyo retorno no se da en términos de mejora de la sanidad, educación, servicios, ... sino de corruptelas, enriquecimiento ilícito, comisiones y latrocinio generalizado. Y acuso a sus votantes de ser cómplices necesarios de todo ello, al legitimar el juego de unos trileros que se limitan a exprimir a un país que antes de la llegada de la Santa Transición (más bien transacción) y del nefasto Régimen del 78 era la octava economía del mundo, y no el hazmerreír del mundo.


Acuso a los vendidos medios de comunicación oficialistas de escamotear el necesario debate sobre cuánta inmigración podemos soportar sin quebrar la estabilidad del país.



Un guardia fronterizo marroquí abre la valla fron-
teriza para que pasen los marroquíes a España

Acuso a las ONG buenistas y falsamente caritativas, en particular al socio de las mafias de trata de personas "Open Arms", de facilitar la invasión, trayendo a nuestro suelo a personas cuyos antecedentes, situación sanitaria y respeto por nuestra legalidad y cultura desconocemos.

Acuso a los chiringuitos, partidos de izquierda iletrada, asociaciones de acogida, Cruz Roja y demás mercenarios de ponerse al servicio de la sustitución de la población autóctona por una marea informe que está reventando nuestras fronteras, en una muestra de estupidez, ceguera suicida e ignorancia irresponsable que van a pagar con sus vidas familias españolas sometidas a saqueos, humillación y ocupación de sus casas y negocios.


Ceuta es española -por libre decisión de sus habitantes- desde 1580. Melilla desde 1497. Marruecos existe como tal desde 1956. Lo ocurrido ayer es una operación geopolítica de la que muchos llevaban avisando desde que en 2021 quedó patente que la inmigración es un mecanismo de presión contra nuestra soberanía. Así lo documentó el Centro de Investigación de Políticas Internacionales (CIDOB): "Con la entrada irregular en Ceuta de más de 8.000 personas, el gobierno marroquí ha querido poner en evidencia qué pasaría si el gobierno español no contara con su cooperación en materia migratoria. Es un ejemplo más de cómo las migraciones se utilizan como arma política."

En 2021 Pedro Sánchez cedió a la presión de Marruecos y dejó en la estacada al pueblo saharahui, sometiéndose al chantaje de Mohamed VI. Ahora asistimos a la reedición de la misma política de chantaje cuando ha habido un acercamiento de España a Argelia, algo que no ha gustado al sátrapa marroquí. Y su gendarmería, entrenada y equipada por España, ha pastoreado a la horda de invasores hasta la frontera y allí la ha soltado. Con 18 jóvenes ahogándose en la playa del Tarajal mientras intentaban acceder a nuestro territorio. Vidas que no le importan a su monarca. "Daños colaterales" de la celebración del vigésimo séptimo aniversario de la subida al trono del tirano.

¿Cuál será esta vez el precio a pagar por reconducir la situación? ¿Se conformará el autócrata marroquí con la cesión de la final del Mundial 2030 a Rabat o visto lo fácil que es invadir una ciudad autónoma querrá autoregalársela? ¿Tensará la situación hasta el extremo de arriesgarse a que su perrito fiel sufra una moción de censura y tenga que buscar la forma de chantajear a su sucesor o preferirá seguir contando con su particular "conde don Julián" para el próximo enjuague que le venga en gana?


Confiar en que la resolución pacífica de esta situación venga de la acrisolada costumbre de Sánchez de ceder ante delincuentes, llaménse estos Bildu, Puigdemont o Mohamed, no deja de tener un punto de surrealista ironía.



Mientras desde los despachos se asiste al colapso absoluto de nuestra soberanía, el presidente de gobierno afirma que “no se dan las condiciones para decretar la emergencia nacional”. Igual hay que esperar a que corra la sangre.


Si entras ilegalmente a Tailandia, la pena aplicada de forma inmediata son diez años de prisión.

Si entras ilegalmente a Arabia Saudí, cinco años de prisión y flagelación

Si entras ilegalmente a Rusia, cinco años de prisión, igual que en Japón

Pero si entras ilegalmente a España, sanidad gratuita, hogar si te declaras menor y comienza a correr el calendario para obtener la nacionalidad.


Somos un chiste.

El hazmerreir del mundo civilizado.



¿Quién va a respetar a una nación empeñada en su ruina y bancarrota? Una nación antaño temida y que hoy solo concita el desprecio de sus teóricos "socios".

¡Pobre España! Sola y gobernada por los peores.

(posesodegerasa)

ESCUELA DE CALOR 2026



Publicar bajo este título un artículo sobre cambio climático en plena canícula veraniega se ha convertido en una tradición. Así combatimos la habitual campaña de alarmismo estival, que hiberna como los osos para resurgir con fuerza cada verano aprovechando las olas de calor propias de la estación (verano: «época más calurosa del año») y que sigue siempre el mismo patrón: temperatura del mar, insectos amenazantes, sofocantes olas de calor e incendios forestales supuestamente ligados al calentamiento global. Dada la magnitud de los incendios de este verano, en este artículo me centraré en esta última cuestión.

Incendios forestales

El grave incendio de Ávila y Madrid, que por producirse en zona poblada ha afectado a decenas de miles de personas, se suma al sufrido hace pocas semanas en Andalucía, cuya gravedad fue determinada por la trágica pérdida de vidas humanas. En aquel momento, la reacción de las autoridades políticas -el presidente del gobierno y el de Andalucía- consistió en activar el escudo deflector para evitar asumir responsabilidad alguna y en un pacto de silencio tácito para no culparse mutuamente.

Así, primero culparon a las pobres víctimas, que ya no pueden defenderse y que actuaron como mejor supieron en una situación extrema, y luego ambos aludieron, cómo no, al cambio climático. En sus comparecencias, Sánchez y Moreno también hicieron una llamada a los ciudadanos para avisar con mayor antelación, trasladando de nuevo sibilinamente la responsabilidad a otros. Sin embargo, los datos del propio gobierno muestran que los ciudadanos son mucho más diligentes que el Estado en alertar de estos desastres, pues, en el 67% de los casos, quienes avisan de los incendios son las llamadas de particulares.

Por el contrario, ninguno de los dos responsables políticos dijo una sola palabra de las inversiones que deberían haberse acometido en medios de extinción: España, por ejemplo, cuenta con sólo 7 viejos aviones apagafuegos operativos, frente a los 18 de que dispone Italia con una superficie forestal un 50% inferior a la nuestra. Sánchez y Moreno tampoco dijeron nada sobre protocolos de prevención, actuación y respuesta rápida, o sobre gestión forestal y limpieza de los montes, dificultada por la dictadura ecologista de la UE y por la incompetencia de nuestra clase política.

Sin embargo, aunque a casi nadie le sorprenda el cinismo de los políticos, la gente sigue cayendo víctima del sensacionalismo de los medios, que aprovechan la natural empatía que sentimos hacia las pobres familias que han perdido su hogar para crear histerias colectivas basadas en relatos catastrofistas (incendios «inextinguibles»).

Disociando los incendios de la temperatura ambiente

En este sentido, la fuerza de la propaganda climática es tal que logra hacernos creer que la temperatura ambiente contribuye enormemente o incluso puede ser responsable de un incendio de estas características. Lógicamente, esto no es sí. En efecto, para que haya una combustión hacen falta tres elementos: un combustible (en este caso, madera seca), un comburente (el oxígeno del aire) y una fuente de calor, que debe ser intensísima. Por eso, si juntan unas ramitas secas en el porche de su casa o en la acera de su calle en pleno mes de julio al sol de mediodía, aquello no arderá por combustión espontánea, aunque el termómetro alcance 50°. Sin embargo, si hacen la misma prueba un día nublado de otoño o invierno, pero, en esta ocasión, prenden las ramitas secas con una cerilla -que puede alcanzar entre 600° y 800°C de temperatura-, aunque haga frío, aquello arderá como una tea. En efecto, la fuente de calor necesaria para que se produzca fuego sólo puede provenir de la acción humana (causante de más del 90% de los incendios) o de un rayo.

Por lo tanto, una elevada temperatura ambiente no es condición necesaria para desencadenar un incendio. En el caso de España, el hecho de que la región con más hectáreas quemadas con respecto a su superficie forestal haya sido tradicionalmente la fresca y húmeda Galicia también es un indicio de que la temperatura ambiente no es un factor relevante. Naturalmente, el factor primordial para que un incendio se extienda es el viento, que aumenta tanto el combustible -por propagación de las fuentes de calor- como el comburente.

Pongamos otros ejemplos. En Canadá -donde este año se han quemado 3 millones de hectáreas- hay en este momento activos grandes incendios forestales en zonas de British Columbia que tienen estos días temperaturas máximas en torno a 20° y mínimas de sólo 7°C. Y en el sur de África la temporada alta de incendios forestales coincide con el invierno austral, cuando las temperaturas mínimas rondan los 8°C, pues es entonces cuando se produce la estación seca. Dicho de otro modo, los montes no arden porque haga calor, sino porque la maleza está seca; en muchas regiones del mundo -como es el caso de Europa-, la estación cálida y la estación seca coinciden en el tiempo, pero en otras regiones del globo ocurre lo contrario.

En nuestro país, cerca del 60% del total de incendios cuya autoría se conoce son incendios provocados (no sólo maliciosos), mientras que el 34% son consecuencia de accidentes o negligencias y un 6% son debidos a la acción de los rayos. En EEUU estas cifras son similares, aunque en la despoblada Canadá cerca del 50% de los incendios son causados por los rayos.

Las principales negligencias y accidentes tienen que ver con quemas agrícolas, chispas provenientes de motores y máquinas, fallos de líneas eléctricas, trabajos forestales, colillas indebidamente apagadas, hogueras, barbacoas o eliminación de basuras.

No es el cambio climático

Por lo tanto, ligar un incendio forestal al calentamiento global es un insulto a la inteligencia, como cada vez perciben más ciudadanos. En efecto, desde 1979, el aumento de temperaturas en el planeta ha sido de 0,16ºC por década, es decir, de pocas centésimas de grado por año. Como es obvio, esta diferencia de medición -tan ridículamente exacta como los cálculos de crecimiento del PIB- resulta imperceptible. Este ligero aumento de temperatura global tampoco ha producido un aumento detectable en la frecuencia y severidad de las sequías, como reconoce hasta el IPCC.

Pero es que, además, en las últimas décadas ha disminuido la superficie quemada por incendios forestales en el planeta. Han leído bien: cada vez arden menos hectáreas debido a incendios forestales. La FAO, por ejemplo, realiza un análisis por continentes (2007-2019) que ofrece el siguiente resultado:


En el mismo sentido, un estudio publicado en la revista Science concluyó que la superficie quemada en el planeta había descendido un 25% desde 1999 hasta 2017. En la misma línea, otro estudio más reciente reitera que «el número e intensidad de incendios a nivel mundial, y la superficie quemada, han disminuido en las últimas dos décadas». España no ha sido una excepción, y la superficie quemada por incendios en los últimos 50 años también ha disminuido, según el propio Ministerio de Transición Ecológica:


Este dato nos invita a realizar una reflexión: en efecto, el ligero aumento de temperaturas globales ha coincidido con la disminución en la superficie quemada en el planeta, pero eso no significa que cuanto más calor haga, menos incendios habrá: correlación no implica causalidad. Asimismo, que el ligero aumento de temperaturas globales de las últimas décadas haya coincidido con un aumento de CO2 en la atmósfera no significa necesariamente que haya sido el CO2 el causante de dicho aumento de temperatura, pues hablamos de sistemas multifactoriales, complejos y caóticos que eluden explicaciones simplistas. Lo mismo ocurre con los incendios, en los que influyen la pluviosidad primaveral, la sequía estival, los vientos, la orografía, la capacidad de medios de extinción y el mantenimiento y limpieza de los montes.

Cabe añadir que la disminución de incendios forestales, la reforestación y el incremento del necesario CO2 (alimento por antonomasia de árboles y plantas), que ha aumentado significativamente el verdor del planeta, ha provocado que la deforestación haya dejado de ser un problema a nivel global. En efecto, un análisis de 35 años de datos de satélite durante el período 1982-2016 publicado en su día en la revista Nature, concluyó que «la superficie forestal mundial había aumentado en 2,24 millones km2 (un 7% más)». España no ha sido una excepción: siendo el tercer país con mayor masa forestal de Europa, ha visto aumentar sus bosques un 32% desde 1990.

Olas de calor

La otra cuestión que querría tratar brevemente en este artículo son las olas de calor. En efecto, el anticiclón de las Azores, principal controlador de nuestro clima, cambia periódicamente de extensión y posición (latitud y longitud) y permite -junto a otros factores- que masas de aire africano nos invadan por el sur y conviertan grandes partes de la Península en un horno. Como afirmaba el exdirector del Instituto Nacional de Meteorología (hoy AEMET) Inocencio Font en su magna obra Climatología de España y Portugal, «puede haber períodos anormalmente calientes en cualquier mes, aunque junio es en este aspecto el más anómalo, ya que por término medio una vez cada tres años tienen lugar durante dicho mes intensas olas de calor».

Font indica que en la estación veraniega en su conjunto las grandes olas de calor se producen de media una vez cada cuatro años. Estas afectan más a la mitad sur de la Península, aunque ocasionalmente también pueden afectar al norte: San Sebastián, 38° (31-7-75), La Coruña, 40° (28-8-61) o Bilbao, 42° (7-9-1987) son claros ejemplos. Finalmente, Font hace una afirmación reveladora: «De todas las olas de calor registradas en la Península, la más importante tuvo lugar entre julio y agosto de 1876 [hace 150 años], cuando en Sevilla se llegaron a alcanzar los 51°».


En julio de 1995 hubo otra gran ola de calor en España y se registraron 47° en Córdoba y Sevilla, pero también el norte sufrió altísimas temperaturas: Orense alcanzó los 42°, y Zamora, los 41°. En aquella época la ideología climática aún no había corrompido las instituciones científicas, por lo que un informe del Instituto Nacional de Meteorología criticaba el sensacionalismo mediático (en vez de alimentarlo, como hace hoy la AEMET): «Cuando se presentan fenómenos meteorológicos extremos de esta naturaleza, es frecuente leer o escuchar comentarios en los medios de difusión (prensa, radio, etc.) que valoran el fenómeno como excepcional». Para contrarrestar dicho sensacionalismo, los autores del informe llegaron a la conclusión de que los 47° registrados en 1995 en Sevilla «se presentaban por término medio una vez cada 50 años, lo que supone que la ola de calor que produjo tal temperatura no es muy frecuente, pero no es un fenómeno excepcional». De hecho, los autores recalcaban que valores superiores a los 46° también se habían registrado, por ejemplo, en julio de 1901, en agosto de 1909 y en agosto de 1949.

En 2003 España (y con ella toda Europa) sufrió también una ola de calor veraniego insoportable que superó en duración y extensión a la de 1995, pero en aquella época la revista oficial del entonces Instituto Nacional de Meteorología no mencionaba en absoluto el calentamiento global, limitándose a titularlo "Ola de calor excepcional".

Conclusión

Para rematar la cuestión de las temperaturas estivales, debo añadir que la propia AEMET reconoce en su Informe sobre el estado del clima en España 2025 que el gráfico de temperaturas medias máximas correspondiente al día más cálido «no presenta ninguna tendencia significativa» desde 1975:


En la misma línea, el propio IPCC se vio obligado a reconocer en su AR5 (2013) que sólo tenía una «confianza media» en la afirmación de que la duración y frecuencia de olas de calor hubieran aumentado desde mediados del siglo XX a nivel global, mientras que «existía evidencia de que algunas regiones del globo habían tenido más olas de calor en períodos anteriores a 1950 (por ejemplo, EEUU en los años 30)».

Siempre ha habido y siempre habrá olas de calor e incendios forestales. Estos fenómenos, completamente normales, serán en algunos años especialmente severos. Es en estas ocasiones cuando más alerta debemos estar para no dejarnos arrastrar por la cultura del miedo que nos inculca el sensacionalismo mediático, y también para ignorar las cortinas de humo de nuestros políticos culpando a una inexistente emergencia climática para encubrir su incompetencia y corruptelas: es a estos mismos políticos a quienes debemos exigir, por el contrario, que dejen de mentir y pongan los medios necesarios para mitigar el daño producido por dichos fenómenos.

A la carencia de medios para extinguir incendios se suman los apagones generales causados por el mismo fanatismo ecologista que impide limpiar los montes, los descarrilamientos de trenes o las carreteras llenas de baches, por lo que la pregunta es: ¿cambio climático o incompetencia supina de una panda de caraduras?

Fernando del Pino Calvo-Sotelo
(https://www.fpcs.es/)

EL SISTEMA DE CRÉDITO SOCIAL, OBJETIVO FINAL DE LA ÉLITE TECNOCRÁTICA



Yuval Harari, asesor principal de Klaus Schwab y del Foro Económico Mundial, ha revelado el objetivo final de la élite tecnocrática, el "Sistema de Crédito Social".

En una explicación escalofriante, describió este sistema no como una fantasía distópica, sino como la evolución lógica del dinero y el sistema más totalitario de la historia de la humanidad.

La capacidad para conseguir un trabajo, obtener un préstamo o incluso viajar dependería de tu puntuación de cumplimiento, dictada por un algoritmo irresponsable.

Pero lo más alarmante de su admisión es el cómo, ya que señala correctamente que dictaduras pasadas, como la KGB soviética, fracasaron en la vigilancia total por falta de recursos, y que hoy, esa barrera ha desaparecido.

Han convertido a la gente en los agentes de su propia vigilancia, los teléfonos inteligentes, cámaras, micrófonos y drones proporcionan el flujo constante de datos, y las apreciadas IA del FEM proporcionan el análisis.

Esto crea, por primera vez en la historia, la capacidad tecnológica para una verdadera vigilancia total. Harari y el FEM no solo predicen este futuro, lo están diseñando activamente.

No se trata de "reconstruir mejor", sino de construir la prisión perfecta y convencernos de que paguemos por las rejas y por nuestra esclavitud, porque "todo es por nuestro bien".

Los talmúdicos saben que la inmensa mayoría de goyim son estúpidos cuya atención está ocupada por el trabajo de esclavo y por el entretenimiento talmúdico (fútbol, series y demás idioteces). Por eso se permiten hablar con tanta claridad, porque el goy oye, pero no escucha, ni procesa, ni actúa.

(https://t.me/ElAdeptoIniciado/)

jueves, 30 de julio de 2026

ESPAÑA ESTÁ SIENDO INVADIDA ANTE LA COLABORACIÓN PASIVA DE LAS AUTORIDADES



Ni los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, ni el ejecutivo, ni el ejército, cuya máxima autoridad es el Rey Felipe VI, parecen darse por aludidos mientras 30.000 marroquíes violan la frontera de Ceuta y entran por la fuerza en nuestro territorio, como hicieron en 1975 en el Sahara español, entonces una provincia más de nuestro territorio.

Cada vez que estos chacales huelen la debilidad aprovechan para ejercer la rapiña. Saben que España es débil y que su gobierno está copado por traidores.

Si el ejército no toma las calles de la ciudad y se impone el estado de sitio de forma inmediata, esta situación será irreversible. Recordaremos durante décadas el día de la vergüenza.

(posesodegerasa)

LAS CIFRAS DEMUESTRAN QUE LA VORACIDAD DE LA IA EN CUANTO A CONSUMO DE RECURSOS SUPERA LA DE PAÍSES ENTEROS



Un nuevo informe de la ONU advierte que el rápido crecimiento de la inteligencia artificial tendrá un fuerte impacto sobre el consumo de agua, energía y suelos, además de profundizar desigualdades ambientales entre países.


Mapa global de todos los centros de datos en construcción o planificados para su construc-
ción. Muestra la asombrosa cantidad de 3000 a 3500 centros de datos en construcción o ya
anunciados para su construcción. Juntos, representan una demanda de energía anunciada
 de alrededor de 190 gigavatios, consumiendo hasta 1,500 teravatios hora de electricidad
y más de 5.000 millones de litros de agua al año

Un informe del Instituto de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU-INWEH, por sus siglas en inglés) advirtió que la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento de la inteligencia artificial (IA) consumirá para 2030 un volumen de agua equivalente a las necesidades domésticas básicas de 1.300 millones de personas en África subsahariana. Además, requerirá 945 teravatios-hora de electricidad al año, casi el triple del consumo combinado anual de Pakistán, Bangladesh y Nigeria.

El estudio, publicado el pasado mes de junio, sostiene que los costos ambientales de la IA están siendo subestimados porque la mayoría de los análisis se concentran únicamente en las emisiones de carbono. Los investigadores evaluaron también el uso de agua y suelos asociado a los centros de datos, los sistemas de refrigeración y la generación eléctrica que alimentan esta tecnología.


"Este informe no es un alegato contra la inteligencia artificial", afirmó Kaveh Madani, director de UNU-INWEH y líder de la investigación. "Es un llamado a utilizarla de manera responsable y abordar proactivamente sus impactos no deseados, para hacerla sostenible y equitativa".

Los científicos estiman que los centros de datos consumieron 448 teravatios-hora de electricidad en 2025. Si fueran un país, habrían ocupado el undécimo lugar mundial en consumo eléctrico, por detrás de Francia y por delante de Arabia Saudita.


"Inferencia"


El informe también señala que la mayor parte del gasto energético ya no proviene del entrenamiento de los modelos, sino de su uso cotidiano. Entre 80 % y 90 % de la energía asociada a la IA corresponde a la denominada "inferencia", es decir, el procesamiento de las consultas realizadas por millones de usuarios cada día.

Según los autores, las tareas más complejas generan una huella ambiental significativamente mayor. Mientras una consulta conversacional estándar consume unas 200 veces más energía que una simple clasificación de correos electrónicos, la generación de imágenes puede requerir 1.450 veces más recursos, y un video creado por IA hasta 200.000 veces más.

La investigación advierte sobre la desigual distribución de los costos y beneficios de la IA. Actualmente, solo 32 países albergan centros de datos especializados para esta tecnología y 90 % de esa capacidad se concentra en dos naciones, EE.UU. y China. Al mismo tiempo, comunidades de distintas regiones enfrentan presiones sobre sus recursos hídricos, energéticos y territoriales, mientras gran parte de los beneficios económicos y tecnológicos se concentran en pocos actores globales.

(Fuente: https://actualidad.rt.com/; visto en https://es.sott.net/)

ASÍ ACTÚA EL CAMBIO CLIMÁTICO



¿Cómo evitarlo?

Ya sabe: renuncie a su vehículo diesel, pague su tasa de carbono, no use el aire acondicionado, recicle ... y el pirómano lo deja para otro día.

Sea usted ecologista: si le toman por imbécil, confírmelo sin dejar el menor resquicio a la duda.

Y no se olvide de votar PPSOE.

Ya sabes: España arde debido a las altas temperaturas.
Si el África meridional, con temperaturas aún más al-
tas, no arde, pues, eehhh, ¡España campeona del mundo!




CARTA AL FUTURO



Estimado señor Futuro,

De mi mayor consideración:

Le estoy escribiendo esta carta para pedirle un favor. Usted sabrá disculpar la molestia.

No, no tema, no es que quiera conocerlo. Ha de ser usted un señor muy solicitado, habrá tanta gente que querrá tener el gusto; pero yo no. Cuando alguna gitana me atrapa la mano para leerme el porvenir, salgo corriendo despavorido antes de que ella pueda consumar semejante crueldad.

Y, sin embargo, usted, misterioso señor, es la promesa que nuestros pasos persiguen queriendo sentido y destino. Y es este mundo, este mundo y no otro mundo, el lugar donde usted nos espera. A mí, y a los muchos que no creemos en los dioses que nos prometen otras vidas en los lejanísimos alojamientos del Más Allá.

Y ahí está el problema, señor Futuro. Nos estamos quedando sin mundo. Los violentos lo patean, como si fuera una pelota. Juegan con él los señores de la guerra, como si fuera una granada de mano; y los voraces lo exprimen, como si fuera un limón. A este paso, me temo, más temprano que tarde el mundo podría no ser más que una piedra muerta girando en el espacio, sin tierra, sin agua, sin aire y sin alma.

De eso se trata, señor Futuro. Yo le pido, nosotros le pedimos, que no se deje desalojar. Para estar, para ser, necesitamos que usted siga estando, que usted siga siendo. Que usted nos ayude a defender su casa, que es la casa del tiempo.

Háganos ese favor. A nosotros y a los otros: a los otros que vendrán después, si tenemos después.

Le saluda atentamente,

Un terrestre
Eduardo Galeano
(Visto en la Red)

miércoles, 29 de julio de 2026

LA GANGRENA



Los imperios nunca se rinden: se pudren; no hay imperio sin final. Tenemos la rara oportunidad de ver al imperio gringo volverse escoria cuando aún conserva un enorme poder militar. Pero ese poder no le vale. La gangrena avanza y va carcomiendo el cuerpo que la padece. Los signos de la gangrena son Trump, Marco Rubio, Pete Hegseth, JD Vance, Kristi Noem, Rusell Vought, Elon Musk, Peter Thiel, Larry Page, Mark Zuckerberg, Bill Gates y sus numerosos congéneres. Los imperios muestran su descomposición en la corrupción de sus élites dirigentes, en el desgaste inevitable de las ideas con las que un día produjeron consensos en su rededor, en las crisis y brutalidades que su economía causa en las sociedades dominadas, y en un destino ineluctable: el que mucho abarca, poco aprieta …, los imperios anhelan con vehemencia abarcar, siempre abarcar más y más, territorios, sociedades, riquezas.

El Imperio romano terminó con una inflación masiva, un gasto militar que no paró de crecer, una necesidad apremiante de contar con más, siempre con más, esclavos. A esta potencia la debilitó la división política entre el Imperio de Oriente y el de Occidente; la debilitaron las guerras civiles y las intrigas palaciegas por el poder del trono. El Imperio español terminó en la bancarrota financiera, la inflación galopante provocada por la riqueza saqueada en las colonias americanas, y su participación interesada en guerras como la de los Treinta Años, que secaron sus arcas; también fue una economía parasitaria que evitó crear industrias propias confiando en un saqueo infinito del oro y la plata de las colonias; y al final la pérdida de la gallina de los huevos de oro: las colonias se independizaron. El Imperio británico murió ahogado por dos guerras mundiales que fueron su bancarrota total, al lado de los movimientos de descolonización, entre otros el de la India. Mientras el imperio se ahogaba, surgían Estados Unidos y la URSS como nuevas potencias, ambas radicalmente opuestas al viejo colonialismo de base territorial del Imperio británico. Este imperio no cesó en su intento de abarcar más y más; llegó a dominar y gobernar cerca de la cuarta parte del planeta: un intento lunático para una islita exhausta.


Allá va el imperio gringo. Con la muerte de la URSS, creyó que podía abarcar, mediante instrumentos económicos y financieros –como la estructura internacional que mantiene el dólar–, un dominio absoluto sobre el planeta entero. Creyó que con unas fuerzas armadas sin paralelo podría someter a cualquier insubordinado. Pensó que la ideología Hollywood, más su impronta industrial y su gran capacidad para innovar, dominaría por siempre. Se equivocó de medio a medio.

La ideología Hollywood es despreciada por capas cada vez más amplias de todos los continentes. La fuerza de las bombas, con sus barcos, submarinos, aviones y toda su parafernalia, van en camino de volverse chatarra. La primera gran muestra de esa tendencia es su guerra impotente con Irán. El costo mil millonario de los bombazos gringos sirve para un carajo. Su presupuesto militar no hace sino aumentar e impactar cada vez en mayor medida la deuda interna.

Las monedas son piezas decisivas en la conformación de los es-tados. Se sostienen sobre estructuras institucionales y legales complejas. Las monedas de los imperios tienen un rol central en el comercio internacional y, por ende, tienen un rol prominente en el juego geopolítico. La libra esterlina continuó como la principal moneda internacional años después del apogeo geopolítico de Gran Bretaña. Algo similar puede ocurrir con el dólar.

El acuerdo entre Estados Unidos y Arabia Saudita de 1974, por el cual el petróleo se comercializaría internacionalmente sólo en dólares, duró 50 años. Ese acuerdo creó el superdólar y el mundo árabe ya no lo renovó. El dólar entró en una senda de debilitamiento, aumentada por la desconfianza internacional en los bonos del Tesoro, debido a una deuda pública federal de Estados Unidos equivalente a 122.5 por ciento del PIB. La industria, que catapultó a Estados Unidos como máxima economía mundial, está en picada. El valor añadido de la industria manufacturera como porcentaje del PIB siguió un declive secular. En los años 50, representaba entre 21 y 28 por ciento del PIB. Hoy en día, esta proporción se ha reducido a 9.5 por ciento.

En tanto, China crece y brilla. Más de un tercio de la producción manufacturera mundial se origina en China. Numerosas ciudades relucientes por su limpieza y modernidad contrastan vívamente con la decadencia y la suciedad de las ciudades gringas. Por ejemplo: Shenzhen es un centro manufacturero de innovación tecnológica de primer orden; presume su Estación Shenzhen Norte de trenes y Metro, que tiene el alucinante aspecto de una estación espacial; Nueva York, la ciudad más importante de Estados Unidos, tiene un Metro que apesta a mierda y marihuana.

Estados Unidos, para revivir su declinante existencia, se dispone a acabar con el comunismo: hallará lo que no existe. Rubio ha sido destacado para cazar a las izquierdas de todas partes porque son el diablo. Caput.

José Blanco
(Fuente: https://www.jornada.com.mx/)

EL INCOMPRENSIBLE ENTUSIASMO POR SER EL PRIMERO EN IR AL MATADERO


"NO ENTREGUES EL CONTROL"


"NO ENTREGUES EL CONTROL" no es solo una canción. Es una advertencia. Habla de lo que ocurre cuando el dinero, la identidad, los movimientos y las decisiones dependen de una pantalla, una cuenta y una autorización externa. Cuando todo queda conectado, también puede quedar condicionado.

VIDAS QUE HAY QUE PROTEGER



A ras de tierra hay decenas de miles de episodios que muestran cómo la devastación desatada por los mamporreros de la Agenda 2030 destruye el hábitat, la salud y la vida de criaturas a los que deberíamos cuidar y proteger. Malditos sean los demonios sin alma que queman el monte y malditas sean las bocas que pregonan la excusa de un cambio climático que no existiría sin su ineresada acción. Y benditas sean las manos que cuidan de los inocentes.



P.D.: Ignoro si el video que comparto ha sido hecho con IA o es real. Desde mi punto de vista, que se tratase de una recreación no restaría valor al afán de testimoniar el sufrimiento animal. Por supuesto, y adelantándome a las críticas, acepto que otros no lo consideren así.

martes, 28 de julio de 2026

LA TECNOCRACIA GLOBALISTA RECLAMA, A TRAVÉS DE LA ONU, LA EXCLUSIVIDAD SOBRE EL AGUA, A LA VEZ QUE PROCLAMA LA BANCARROTA HÍDRICA



Tanto las energías renovables, como la solar, como los centros de datos,“dependen” del
agua. Por eso los tecnócratas buscan terrenos con recursos hidrológicos de los que se
 apropian, disfrazando el expolio de ecologismo y cuidado del medio ambiente

La ONU acaba de declarar la Bancarrota Global del Agua: no una crisis, sino un estado permanente que requiere una vigilancia global, límites obligatorios y una reestructuración de los derechos sobre el agua. Todo esto mientras sus centros de datos consumen miles de millones de galones sin ninguna transparencia ...

En 2005, el director ejecutivo de Nestlé (socio del Foro Económico Mundial) declaró que el agua no era un derecho humano.

Tras anunciar sus intenciones, los tecnócratas se dedicaron a construir una narrativa de crisis para controlar este valioso recurso.

Este año -coincidiendo no por casualidad con los anuncios de la ONU y el Foro Económico Mundial sobre la entrada en una crisis alimentaria y la necesidad de adoptar cultivos transgénicos-, esa retórica de crisis se ha intensificado al máximo.

En un informe de enero de 2026, el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH) declaró la «bancarrota mundial del agua». Mucho peor que una simple crisis hídrica, la «bancarrota del agua» describe un estado persistente posterior a la crisis en el que la extracción humana a largo plazo de aguas superficiales y subterráneas supera los caudales, provocando una «degradación prácticamente irreversible» del capital hídrico.

El término “bancarrota” en sí mismo delata su intención de apoderarse de todo, presentando a la sociedad como insolvente y sometiendo nuestro suministro de agua a administración judicial para que los tecnócratas puedan tomar el control del recurso.

Como era de esperar, la UNU-INWEH se mostró entusiasmada y calificó la necesidad de una forma de gobernanza global para la «gestión de la bancarrota» como una «oportunidad que no puede pasarse por alto». Anhelan abiertamente la posibilidad de convertir sus medidas temporales de crisis en una supervisión tecnocrática permanente. En concreto, señalan la necesidad de:

- una contabilidad y un seguimiento transparentes del uso del agua, así como límites de obligado cumplimiento para dicho uso;

- la protección del «capital natural relacionado con el agua»;

- transiciones centradas en la equidad que protejan a los grupos vulnerables (pequeños agricultores, mujeres, comunidades indígenas y poblaciones de bajos ingresos);

- y un reequilibrio de la demanda, una reestructuración de los derechos y una reorientación de las infraestructuras, la tecnología, las finanzas y el comercio.

Analicemos cada uno de estos puntos.

Hasta la última gota

Aunque la «contabilidad transparente del agua» es un requisito clave establecido en el informe -un seguimiento centralizado de hasta la última gota, descrito explícitamente como la integración de la observación satelital y la medición con modelos de IA-, no se dice nada sobre quién es el propietario de los datos ni quién define los niveles «seguros» de agotamiento. Simplemente se da por sentado que es necesaria una infraestructura de vigilancia para un racionamiento eficaz de los recursos.

Los «límites exigibles» implican nuevas capas de burocracia creadas para establecer topes, otorgar permisos y restringir el uso del agua. Es probable que los agricultores independientes, los colonos y las comunidades rurales se vean presionados, mientras que la agroindustria -y los centros de datos- obtienen exenciones o pueden comprar créditos de compensación.

La «protección del capital natural relacionado con el agua» -definido como acuíferos, humedales, ríos y glaciares- justifica nuevas restricciones al uso de tierras privadas. Esto traza un nuevo enfoque para reservar más tierras y recursos hídricos con miras a la iniciativa «30x30», adoptada formalmente en la COP15 de 2022, la cual contempla destinar el 30 % de la tierra y el agua a la «renaturalización».

El concepto de «reequilibrar la demanda y reestructurar los derechos» aboga clara y explícitamente por una reforma radical de los derechos de propiedad y por redibujar el mapa de acceso a los recursos hídricos. Aquí reside el núcleo de la toma de control tecnocrática: el agua deja de ser un recurso local o soberano para convertirse en un activo «tokenizado» y gestionado por ONG no elegidas democráticamente y marcos supranacionales, en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU y la agenda de descarbonización.

¿Creía que tenía derechos de agua sobre sus tierras agrícolas? ¿No quiere renunciar a su arroyo? Pues bien, entonces usted es un racista que obstaculiza las «transiciones centradas en la equidad» destinadas a proteger a los «grupos vulnerables»...

Pero … ¿qué hay de los centros de datos?

¿Por qué ahora? El informe se apresura a culpar a la agricultura, a la superpoblación y a las «extracciones humanas». La culpa es tuya. Sin embargo, guarda un silencio pasmoso sobre las enormes demandas de los centros de datos de los tecnócratas, instalaciones que, por supuesto, son necesarias para gestionar la vigilancia y las restricciones impuestas a los ciudadanos particulares.

El Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley estima que menos de un tercio de los propietarios de centros de datos en EE. UU. miden su consumo de agua. Simplemente no quieren saberlo. ¡Menuda transparencia en la rendición de cuentas! Según el informe *AI Data Center Ecology Report* de 2026 -elaborado por Hakeem Anwar para AIDataCenterMap.org-, los proveedores de hiperescala como Google reportan su consumo de agua basándose en estimaciones derivadas de métodos propietarios de «caja negra», lo que impide cualquier verificación por parte de terceros.

La hipocresía resulta absolutamente pasmosa bajo esa fachada de justicia social y ambiental que no es más que un lavado de imagen «verde».

En resumen

Esta «quiebra hídrica mundial» constituye una toma de control hostil del agua por parte de los tecnócratas, utilizando el mismo guion que están aplicando a la alimentación y la energía: crear escasez, centralizar el control y priorizar su propia infraestructura. La nueva vigilancia y las limitaciones sobre el agua se utilizarán para obligar a los agricultores a utilizar la "irrigación de precisión" y cultivos genéticamente modificados para ser "resistentes al clima".

El informe omite por completo cualquier solución real y descentralizada. La captación de agua de lluvia para uso privado puede tener un impacto enorme. Aumentar la materia orgánica del suelo puede mejorar drásticamente su capacidad de retención de agua, reforzando así la resiliencia de las explotaciones agrícolas e incluso eliminando la necesidad de riego. Si la resiliencia agrícola fuera realmente una prioridad -como afirman-, se fomentarían estos métodos regenerativos, en lugar de un sistema global de vigilancia del consumo de agua que requiere centros de datos con un consumo hídrico extremo.

La verdadera prioridad es el control

¿Qué se puede hacer?

Difundir el mensaje, compartiendo esta publicación en redes sociales y en grupos dedicados a la agricultura o la vida autosuficiente. Cuantas más personas comprendan la verdadera agenda, más difícil será implementarla.

Infórmate y documenta tus derechos de agua ahora: obtén documentación formal de tus derechos hídricos cuanto antes, antes de que los marcos de «gestión de quiebras» los restrinjan u oculten.

Desarrolla resiliencia personal: recolectar agua de lluvia, incluso desde un tejado pequeño, puede llenar rápidamente una reserva considerable para uso doméstico o en el jardín. (Además, el agua de lluvia contiene nitrógeno -excelente para las plantas- y carece de los sólidos disueltos o productos químicos presentes en el agua del grifo).

Hazte oír: exige explicaciones sobre por qué los centros de datos obtienen exenciones mientras las familias se enfrentan a nuevas medidas de control de consumo y restricciones.

Apoya a las voces independientes: da difusión a investigadores, agricultores y medios que sacan a la luz estas agendas (como AIDataCenterMap.org). Ayuda a privar a su propaganda de espacio de difusión y asegúrate de que no quede sin cuestionamiento.

Rechaza el intento de los tecnócratas de controlar nuestros alimentos y nuestra agua. La propiedad soberana de estos recursos a nivel local ES un derecho humano básico, y debemos defenderlo.

(Fuente: https://unshadowed.substack.com/; traducción: Astillas de Realidad)

ESTRATEGIAS DE GUERRA Y MODIFICACIÓN DEL COMPORTAMIENTO EN LA ERA DE LA INFORMACIÓN


Beaudoin, experto en estrategias de marketing, cuestiona el por qué solo se habla de determinados puntos comprometidos relacionados con las "vacunas" Covid, pero no de otros que tal vez sean más problemáticos desde la base que no se reconoce que la inoculación, encapsulamiento y la transfección genética hacen el medicamento esencialmente nulo, y analiza la aplicación a la psicología social de la logística de la guerra.

EL PIRÓMANO MÁS PELIGROSO: EL PPSOE GLOBALISTA Y SUS ESBIRROS



En 1975, sin UME, sin helicópteros y con 1/4 de los bomberos y vehículos 4x4 actuales, el tiempo medio de extinción de los grandes incendios forestales era inferior a 2 días.

Hoy supera los 8 días.

La causa no es el cambio climático, sino el cambio político.

Antes se gestionaban recursos escasos con eficiencia.

Hoy se gestionan recursos enormes con la intención de aumentar el daño.

Antes se permitía la quema controlada de rastrojos, la retirada de leñas muertas y el desbroce, porque un monte limpio arde mal.

Hoy se multa la recogida de una simple piña, porque un monte sucio es un combustible excelente.

Al pastoreo se le pone todo tipo de trabas, porque "hay que conservar la biomasa", es decir, leña caída, matorral seco, y todo lo que arde con facilidad.

A esto llaman "proteger el medio ambiente", y a esta "protección" se dedica el SEPRONA, toda la Guardia Civil y los guardas rurales, obedeciendo bien y fielmente al enemigo interno.

La mentira tiene las patas muy cortas, pero la estupidez humana es infinita.

(https://t.me/GaloDabouza/)


lunes, 27 de julio de 2026

LA NUEVA PSEUDOCIENCIA DE LA ATRIBUCIÓN CLIMÁTICA: CÓMO LOS MODELOS INFORMÁTICOS ESTÁN REEMPLAZANDO LA OBSERVACIÓN



Cada vez que un huracán toca tierra, un incendio forestal arrasa la zona o lluvias torrenciales provocan inundaciones, los titulares siguen un guion conocido. Se nos dice que el cambio climático hizo que el evento fuera "el doble de probable", "35 veces más probable" o "prácticamente imposible sin la influencia humana". Políticos, periodistas y activistas repiten estas cifras como si fueran observaciones científicas directas.

No lo son. Son el resultado de modelos informáticos.

Esta distinción es importante porque la política climática moderna se basa cada vez más no en la evidencia observada, sino en realidades simuladas generadas por modelos matemáticos. El creciente campo de la «atribución de fenómenos meteorológicos extremos» ilustra perfectamente esta transformación. En lugar de simplemente estudiar los eventos meteorológicos después de que ocurren, los estudios de atribución intentan calcular cuánto más probable se volvió un evento debido a las emisiones humanas de CO2. Las cifras parecen precisas y autorizadas, pero se basan en supuestos que merecen un escrutinio mucho mayor del que suelen recibir.

La atribución de fenómenos meteorológicos extremos no surgió de forma aislada. Representa la siguiente etapa del mismo paradigma de modelización que generó escenarios de emisiones especulativos como el RCP 8.5. Una vez aceptados estos escenarios como descripciones plausibles del futuro, fue posible utilizar técnicas de modelización similares para atribuir eventos meteorológicos individuales a las emisiones humanas con una precisión numérica aparentemente exacta. En otras palabras, la ciencia de la atribución no se aparta de la modelización climática, sino que es su extensión lógica.

La mayoría de la gente supone que estos estudios comparan el clima actual con observaciones históricas. En realidad, comparan el mundo actual con un mundo hipotético que nunca existió: una versión generada por computadora del clima de la Tierra en la que nunca se produjeron emisiones industriales de dióxido de carbono. La diferencia entre ambas simulaciones se presenta entonces como la contribución humana al evento.

Cuando los titulares afirmaban que la ola de calor de 2024 en el suroeste de Estados Unidos, México y Centroamérica era "35 veces más probable" debido al cambio climático, la mayoría de los lectores asumieron que esta cifra provenía de observaciones directas. No fue así. La estimación se derivó de conjuntos de modelos climáticos que compararon el clima actual con una simulación de un mundo preindustrial.

Eso suena científico hasta que uno se hace una pregunta sencilla: ¿cómo sabemos que el modelo representa con precisión un clima que nadie ha observado jamás?

Los modelos climáticos llevan mucho tiempo teniendo dificultades para reproducir con precisión los registros de temperatura observados, y muchas proyecciones divergen significativamente de otros conjuntos de datos de observación. Tienen problemas para reproducir patrones climáticos regionales importantes, y una de sus pruebas más importantes —la retrospectiva, o reproducción de los cambios climáticos históricos conocidos— sigue siendo problemática. Si un modelo no puede reproducir el pasado de forma fiable, la confianza en su simulación de un clima preindustrial hipotético debería ser limitada. Sin embargo, los estudios de atribución dependen precisamente de esta capacidad.

La creciente dependencia de los estudios de atribución refleja una tendencia más amplia dentro de la ciencia climática moderna. Durante años, escenarios de emisiones especulativos como RCP 8.5 y su sucesor SSP5-8.5 influyeron en miles de estudios de impacto climático, informes de políticas y narrativas mediáticas, a pesar de las reiteradas críticas que señalaban que no representaban trayectorias futuras realistas. Más recientemente, los científicos responsables del diseño de la próxima generación de escenarios climáticos reconocieron que estas trayectorias de máximas emisiones se habían vuelto inverosímiles. Sin embargo, las proyecciones derivadas de ellos ya habían influido en litigios climáticos, políticas de cero emisiones netas y la percepción pública a nivel mundial. La ciencia de la atribución extiende este mismo paradigma de modelado mediante el uso de climas simulados para asignar probabilidades numéricas a eventos meteorológicos individuales. La cuestión no es si los modelos informáticos tienen valor científico, sino si los resultados de modelos cada vez más especulativos se están tratando como evidencia empírica en lugar de como hipótesis sujetas a verificación y revisión.

En un artículo reciente, analicé cómo escenarios de emisiones poco realistas, como el RCP 8.5, se han presentado repetidamente como futuros plausibles a pesar de las críticas de numerosos científicos. Sin embargo, el problema de la modelización es mucho más profundo. Hoy en día, la nueva rama de la ciencia climática -conocida como atribución de fenómenos meteorológicos extremos- afirma poder determinar en qué medida una inundación, un incendio forestal, una sequía o un huracán se volvieron más probables debido a las emisiones humanas de CO₂. Estas afirmaciones dominan ahora la cobertura mediática de los fenómenos meteorológicos extremos, pero se basan en muchos de los mismos supuestos de modelización que ya han demostrado ser controvertidos.

La cuestión fundamental es si el dióxido de carbono es el principal determinante del clima, como afirma el IPCC, y si los modelos climáticos actuales son capaces de aislar su influencia con la extraordinaria precisión que implican los estudios de atribución modernos. Si los propios modelos siguen siendo muy inciertos, entonces la confianza depositada en las afirmaciones de atribución se vuelve igualmente cuestionable.

Muchos científicos altamente cualificados sostienen que el CO2 no es el principal factor determinante del clima y que la variabilidad natural desempeña un papel mucho más importante del que se suele reconocer.

Otro problema es que el clima en sí mismo es extraordinariamente variable. Inundaciones, sequías, huracanes, olas de calor e incendios forestales siempre han existido. Los extensos registros históricos suelen revelar ciclos, agrupaciones y fluctuaciones naturales que se extienden a lo largo de los siglos. En muchos casos, la evidencia no muestra las simples tendencias ascendentes que se presentan en los medios de comunicación. Los conjuntos de datos históricos presentados durante investigaciones recientes sobre la ciencia de la atribución muestran poco o ningún aumento a largo plazo en muchas categorías de clima extremo, mientras que algunos registros incluso muestran tendencias descendentes durante los períodos examinados.

Esto no significa que el clima nunca cambie. Por supuesto que cambia. El clima de la Tierra siempre ha cambiado. La cuestión es si los estudios de atribución modernos pueden separar con seguridad la variabilidad natural de la influencia humana en el extraordinario grado que se afirma.

Consideremos cómo se informan los estudios de atribución. Un estudio puede concluir que un evento se volvió "el doble de probable" debido al cambio climático. Los medios casi nunca explican que esta conclusión depende de docenas de modelos climáticos, numerosas suposiciones sobre temperaturas históricas, métodos estadísticos e intervalos de confianza que pueden abarcar una amplia gama de resultados posibles. En cambio, el público recibe una única cifra impactante, desprovista de su incertidumbre.

Esto crea la ilusión de certeza donde aún existe una considerable incertidumbre.

Quizás aún más revelador sea cómo la ciencia de la atribución ha llegado a desempeñar un papel cada vez más importante en la política climática, el discurso público y los litigios. Esta disciplina no surgió simplemente de la curiosidad científica sobre tormentas individuales. A medida que los estudios de atribución se volvieron más sofisticados, también adquirieron una importancia política, regulatoria y legal significativa. Si ciertos eventos meteorológicos pudieran atribuirse a las emisiones de combustibles fósiles, entonces los litigios contra las compañías de energía de combustibles fósiles adquirirían una base aparentemente científica. Establecer la causalidad es fundamental para la responsabilidad, y los estudios de atribución intentan proporcionar precisamente ese vínculo.

Más allá de las implicaciones legales, los estudios de atribución también refuerzan una agenda tecnocrática más amplia. Las organizaciones internacionales, los gobiernos y los organismos reguladores justifican cada vez más políticas energéticas, financieras, industriales y sociales de gran alcance apelando a modelos climáticos que se presentan como ciencia establecida, en lugar de hipótesis científicas en evolución, sujetas a verificación, revisión y debate.

Que estas demandas tengan éxito o no es casi irrelevante. Una vez que se le repite al público que cada incendio forestal, inundación o huracán deja una huella de carbono cuantificable, el discurso político comienza a reforzarse. Los gobiernos exigen mayor intervención. Los periodistas publican conclusiones cada vez más alarmantes. La financiación de la investigación sigue la misma tendencia. Se crea un círculo vicioso en el que los modelos generan titulares, los titulares generan políticas y las políticas exigen más modelos.


Este patrón va mucho más allá de la investigación climática. Cada vez vivimos más en un mundo regido por simulaciones informáticas. Los modelos económicos dan forma a la política monetaria. Los modelos epidemiológicos justificaron los confinamientos sin precedentes durante la pandemia de COVID-19. Los sistemas de inteligencia artificial guían cada vez más la contratación, los préstamos, la vigilancia policial e incluso el diagnóstico médico. En todas partes, los modelos matemáticos están empezando a sustituir la observación directa y el juicio humano.

La historia demuestra repetidamente lo contrario. El progreso científico depende de cuestionar los modelos cuando las observaciones los contradicen. Los modelos deben estar al servicio de la evidencia, nunca ser sus amos.

Quizás esa sea la lección más importante del debate actual sobre la atribución de fenómenos meteorológicos extremos. Las políticas públicas que afectan a billones de dólares y miles de millones de vidas se basan cada vez más en simulaciones de mundos hipotéticos que no pueden observarse directamente ni verificarse experimentalmente. Estos modelos merecen un examen minucioso, una crítica abierta y pruebas continuas, no una aceptación acrítica simplemente porque produzcan cifras que parezcan impresionantes.

La ciencia real avanza mediante la observación, la replicación y el escepticismo. Acoge la incertidumbre porque esta es el motor del descubrimiento. La pseudociencia, en cambio, suele mostrar una seguridad que excede la evidencia disponible, a la vez que desalienta la disidencia.

A medida que la política climática continúa transformando los sistemas energéticos, las economías y las libertades individuales, la carga de la prueba debe seguir estando donde siempre ha correspondido: sobre quienes hacen afirmaciones extraordinarias.

Los modelos informáticos son herramientas científicas valiosas. Sin embargo, siguen siendo herramientas, no evidencia en sí mismas. Las políticas públicas deben guiarse, en primer lugar, por la observación empírica y solo en segundo lugar por la simulación. Cuando los modelos adquieren mayor autoridad que la realidad que pretenden representar, la ciencia corre el riesgo de convertirse en ideología en lugar de investigación.

Mark Keenan
(Fuente: https://markgerardkeenan.substack.com/; visto en https://www.verdadypaciencia.com/)