domingo, 2 de agosto de 2026

LA RESPONSABILIDAD DE EE.UU. E ISRAEL EN LA CRISIS DE CEUTA



El bocazas de Donald Trump había anunciado represalias contra España por su falta de colaboración en la agresión a Irán. Con su chulesco estilo de matón de barrio declaraba el pasado 2 de julio:


La referencia al desastre de 1898 no es baladí: el gorila naranja señalaba a la pérdida de territorios, anunciando una crisis que el pasado jueves vimos desatarse en toda su crudeza. Está claro que la iniciativa de Marruecos de inundar las ciudades autónomas con una masa humana nunca se hubiera llevado a cabo sin el visto bueno del zanahorio.

Por parte israelí también se ha pretendido justificar la invasión, con unas torticeras declaraciones del representante de Israel en la ONU llamando "colonia" a Ceuta, y argumentando que España no puede dar lecciones a Israel mientras mantiene "colonias" en territorio marroquí.

La muestra de (interesada) ignorancia del diplomático coincide con las nada veladas amenazas que vienen haciendo diversos mandatarios israelíes -y familia- ante la denuncia española de la limpieza étnica emprendida por el estado judío en Gaza.




Una vez más, y es soprendente dada la cantidad de asesores con que cuenta la presidencia del gobierno español, ninguno parece haberle sugerido al Saunas que la batalla del relato debe ganarse, y que en estos tiempos de post-verdad le está faltando a la diplomacia española la pedagogía con que explicar que no se puede descolonizar lo que nunca fue colonia, y que Ceuta confirmó su adhesión a la corona española por libre decisión de sus habitantes en 1668, y es tan "colonia española" como Cuenca, Betanzos o la Almunia de doña Godina. Digitalícese el artículo que ayer publicaba este blog y remítase a todas las cancillerías, embajadas y legaciones del planeta. No es una operación particularmente cara ni complicada. Yo mismo me ofrezco para, gastos pagados mediante, entregarlo en octavillas a los asistentes a la próxima sesión plenaria de la ONU en Nueva York.


Y me voy a lo chusco porque también ha faltado el humor en como encarar la fanfarronería de la dupla Israel-EE.UU. Cuando el presidente con nombre de pato reclama mayor inversión militar por parte de nuestro país, alguien debería contestarle que la cifra que reclama la descuente de la factura que nos debe su país por la venta de Florida, transacción que nunca llegamos a cobrar.

Lo que nadie puede dudar a estas alturas es que los matones del patio del colegio no nos amenazan en balde, y que la invasión multitudinaria se repetirá, y la próxima vez con armas. A lo que hemos asistido es a un test sobre cuál iba a ser la respuesta española, que calificaría de ridícula si no fuera porque, sensu stricto, no ha habido respuesta alguna. Le queda al ejecutivo la patata caliente de si seguir poniéndose de perfil o empezar a trabajar ya mismo en un plan de contingencia para la "Marcha Verde 2.0" que Marruecos sí está preparando minuciosamente.

No será porque nos pille por sorpresa. El Coronel Pedro Baños lo clavó hace tiempo:


Una última observación: la avalancha marroquí ha causado, según el último cómputo, 67 muertos, la mayoría ahogados en el Tarajal. No se si esas vidas le importan a alguien, pero manejar a las masas como a un rebaño conduce frecuentemente a estas tragedias. Y no he escuchado el pésame de Trump, Netanyahu o de Mohamed VI. Ni de Pedro Sánchez, que, en cambio, sí ha compartido en X su "playlist para verano".

¡Que salao!


¿Ahogada en el Tarajal o víctima quizá de alguna de las docenas de apuñalamien-
tos
que se han dado en la Ciudad Autónoma entre la ralea que se ha desperdiga-
do por las calles, un hecho que la prensa oculta, pero del que los servicios de ur-
gencia de los hospitales ceutíes tendrían mucho que decir? 

(posesodegerasa)


Y la imagen que retrata a nuestro "fiable socio": fuerzas de la gendarmería marroquí lanzan piedras sus propios conciudadanos cuando estos pretendían volver a su territorio desde Ceuta, frustrando la intención de Mojamé VIH de que se quedaran ilegalmente en suelo español. Bestias con uniforme al servicio de un tirano que debería ser llevado ante la Corte Penal Internacional y que ha organizado un sacrificio humano en masa para celebrar el aniversario de su entronización:

sábado, 1 de agosto de 2026

¿ACASO SON LOS CIUDADANOS DE CEUTA ESPAÑOLES DE SEGUNDA CATEGORÍA?



Imagina esta avalancha humana en tu ciudad. 40.000 invasores, hombres
en edad militar imponiendo su ley en tus calles. Imagina tu impotencia y
tu miedo, sabiendo que tu propio gobierno te calificará de nazi y de ul-
traderechista si intentas defenderte de ellos. ¿Qué sentirías?

En las últimas horas hemos escuchado declaraciones, cifras, análisis y debates sobre la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta. Se habla de derechos. Se habla de acogida. Se habla de cooperación internacional. Se habla de legislación. Pero hay una pregunta que apenas escucho formular. ¿Y los españoles de Ceuta? ¿Acaso son ciudadanos de segunda? ¿No tienen derecho a que el Estado garantice su seguridad, proteja sus barrios y preserve la normalidad de su vida cotidiana?

- Siempre hablamos -y es lógico que así sea- de los derechos de quienes llegan. España es un Estado de Derecho y toda actuación debe respetar la dignidad de las personas. Pero un Estado también tiene deberes. Y el primero de todos es proteger a sus propios ciudadanos.

Porque quienes viven en Ceuta no son un dato estadístico.

Son familias que llevan generaciones allí. Son comerciantes que levantan cada mañana la persiana de su negocio.

- Son policías, sanitarios, profesores, hosteleros, funcionarios, trabajadores y niños que simplemente quieren vivir con tranquilidad en una ciudad española. Y tienen exactamente el mismo derecho que cualquier vecino de Madrid, Sevilla, Valencia o La Coruña a sentirse protegidos por su Gobierno.

- Me preocupa que hayamos llegado a un punto en el que parece que defender una frontera haya dejado de ser una obligación del Estado para convertirse casi en un motivo de disculpa. No. Las fronteras existen por una razón. No son un símbolo. No son un capricho. Son el límite que define la soberanía de un país y permiten que sea el propio Estado quien decida, conforme a sus leyes, quién entra, quién permanece y en qué condiciones.

- Y si las leyes actuales no permiten responder con eficacia a una situación extraordinaria, entonces el deber de cualquier Gobierno es promover los cambios necesarios. Porque las leyes no son textos sagrados. Se modifican constantemente para adaptarlas a una realidad que cambia. Lo que no puede cambiar nunca es la obligación de proteger a los ciudadanos.

- Y hay otra pregunta que muchos españoles se hacen.

¿Dónde está el Ejército?

España mantiene a miles de militares desplegados en misiones internacionales. Hombres y mujeres que sirven con enorme profesionalidad allí donde España considera necesario defender sus intereses o cumplir sus compromisos internacionales. Todos ellos merecen nuestro reconocimiento.

- Precisamente por eso resulta inevitable hacerse una pregunta.

¿Cómo es posible que siempre encontremos recursos para desplegar militares a miles de kilómetros de nuestras fronteras y, sin embargo, cuando una parte del territorio nacional vive una situación extraordinaria, ni siquiera exista un debate público sobre si el Estado está utilizando todos los medios de que dispone para apoyar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y garantizar la protección de sus ciudadanos?

- No hablo de sustituir a nadie. Hablo de que el Estado utilice todos los recursos legales de los que dispone para proteger una parte de España cuando esa parte de España se siente desbordada. Porque las Fuerzas Armadas existen, ante todo, para servir a España. Y muchos ciudadanos tienen hoy la sensación de que Ceuta está afrontando prácticamente sola una situación que desbordaría a cualquier ciudad de apenas 80.000 habitantes.

- No se trata de enfrentar a unas personas con otras. Se trata de recordar cuál es la primera responsabilidad de cualquier Gobierno. Proteger a sus ciudadanos. Porque si un Estado deja de transmitir esa seguridad, la pregunta ya no es únicamente qué está ocurriendo en la frontera. La verdadera pregunta es otra.

¿Quién está defendiendo hoy a los españoles de Ceuta?

Domingo Martín




MÁS ALLÁ DE LAS SIMPLEZAS DEL ECOLOGETA URBANO


POR QUÉ CEUTA ES IGUAL DE ESPAÑOLA QUE CÁDIZ U OVIEDO (O INCLUSO MÁS)



Ceuta está vinculada a España desde tiempos de Roma, cuando el 
emperador Diocleciano la agregó a la Diócesis de Hispania.

¿De dónde viene su soberanía? ¿Tienen algún fudamento legítimo las reclamaciones de Marruecos?

Comencemos con las fechas. Ceuta entró en la esfera ibérica el 21 de agosto de 1415, cuando el rey Juan I de Portugal capturó la ciudad junto a sus hijos, incluido el príncipe Enrique el Navegante, en la campaña que a menudo se considera el inicio de la expansión europea ultramarina. En 1580, con la unión de las coronas portuguesa y española bajo Felipe II, Ceuta pasó a formar parte de la Monarquía Española, al igual que Lisboa y Oporto. Eso podría haber sido el final de la historia en 1640, cuando Portugal se rebeló bajo la Casa de Braganza y recuperó su independencia.

Aquí viene la parte interesante: Ceuta fue el único territorio en todo el Imperio Portugués que eligió permanecer con España. No fue conquistada ni ocupada por un ejército español. Más bien, fue la propia guarnición e habitantes de Ceuta quienes juraron lealtad a Felipe IV. Ese acto de lealtad le valió a la ciudad el título de «Fidelísima», que aún aparece en su escudo de armas.

El Tratado de Lisboa (1668) -el mismo tratado en el que España reconoció la independencia de Portugal- hizo explícita esta excepción. Todas las posesiones portuguesas revertían a Portugal excepto Ceuta, que permaneció bajo soberanía española, como ya lo había estado durante veintiocho años por su propia elección. Incluso hoy, la bandera de Ceuta preserva esta herencia: es el pendón gironado negro y blanco de Lisboa con las quinas portuguesas en su centro, un recordatorio de los orígenes de la ciudad que ondea sobre una urbe española.

Ninguna otra ciudad en España puede reclamar exactamente la misma distinción: ser española porque eligió conscientemente serlo, una decisión documentada por escrito y respaldada por seis siglos de historia ibérica continua.

Ahora miremos al otro lado del Estrecho.

La dinastía alauí, que aún reina en Marruecos hoy, llegó al poder cuando Mulay Rashid entró en Fez en 1666, dos años antes del Tratado de Lisboa. En otras palabras, la soberanía de España sobre Ceuta es tan antigua como el Estado marroquí que ahora la reclama, mientras que la presencia ibérica en la ciudad precede a ese Estado por aproximadamente dos siglos y medio.

Los alauíes también intentaron repetidamente tomar la ciudad por la fuerza. El sultán Mulay Ismail sitió Ceuta a partir de 1694, manteniendo el asedio -con interrupciones- hasta 1727, un total de treinta y tres años, a menudo citado como uno de los sitios más largos de la historia. Sin embargo, la ciudad nunca cayó.

El hecho histórico es sencillo: la dinastía que reclama Ceuta hoy nunca la ha gobernado ni un solo día en su historia. Cuando Marruecos obtuvo la independencia en 1956, Ceuta ya había estado bajo soberanía española formal durante 288 años, y había disfrutado de 541 años consecutivos de dominio ibérico.

Por eso Ceuta nunca formó parte del Protectorado Español de Marruecos (1912–1956). Su estatus como territorio español precedía al protectorado y fue explícitamente excluido de él. También es por eso que Ceuta no aparece en la lista de la ONU de Territorios No Autónomos pendientes de descolonización.

(Visto en https://t.me/rafapalreal/)

viernes, 31 de julio de 2026

ESPAÑA EN CAÍDA LIBRE



Por primera vez en los quince años de existencia intermitente de este blog mañana, primero de mes, no habrá entradas positivas, ni humor. La gravedad de los sucesos a los que estamos asistiendo desaconseja toda distraccion en un momento en que toca mirar a los ojos a la historia. No encuentro motivos para otra cosa que no sea denunciar la tormenta perfecta que se abate sobre una España que muestra su naturaleza de estado fallido, y que se rasga por las costuras de un sistema que colapsa bajo el peso de su cobardía, su corrupción y su dejadez. Cuando una nación no tiene quien la defienda ha caído.

¿Cómo hemos llegado a esto?

Hay una larga cadena de despropósitos, traiciones y complicidades. Y sus protagonistas tienen nombre, apellidos y cargos de los que son manifiestamente indignos. Tanto los heredados como los adjudicados por esta oligarquía de partidos mafiosos que nos presentan como "democracia" están dejando claro que no saben estar a la altura de los acontecimientos, y que ser español es, con su abyecto consentimiento, estar a merced de los criminales a los que cuidan con incomprensible solicitud, y que nuestros bienes, integridad y supervivencia son bagatelas que ninguna "autoridad" defiende. Por ello ...

Yo acuso a Felipe VI, el "preparado", de ser un fantoche incapaz de asumir su responsabilidad claramente establecida por la Constitución en su artículo 8.1: "Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional". Como mando supremo del ejército su dejadez es inexcusable.

Acuso al despreciable chuloputas Pedro Sánchez Castejón de haber vendido España a sus enemigos, anteponiendo su supervivencia política a las necesidades de un país al que desprecia profundamente y al que ha tomado la medida perfectamente. Espero que algún día sepamos cuáles son los secretos inconfesables mediante los cuales Marruecos le ha chantajeado durante estos años para llevarle a anteponer los intereses de la codiciosa teocracia marroquí a los de los ciudadanos españoles.


Acuso al hipócrita anti-Papa León XIV de favorecer la invasión de los bárbaros del sur con su sensiblera llamada a la acogida de una inmigración de barra libre que está severamente penalizada en el Estado Vaticano del cual es gobernante. Su deriva de pastor de almas a agente del reemplazo de la población occidental a través de la inmigración expone su carácter de alimaña (no voy a hacer de menos al noble lobo) con piel de cordero.

La visita de este Anticristo a nuestro país no fue casual ni en cuanto a fechas ni en
cuanto a contenidos: formaba parte de una agenda precisa que preparaba el terreno
 a la gran traición consumada ayer

Acuso al Tribunal Supremo de haber actuado con una frivolidad rayana en lo irresponsable al prohibir las devoluciones de personas que acceden a nado a nuestro territorio, garantizando así un "derecho" que ha envalentonado a la jauría invasora.



Acuso a los mandos del ejército y de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado de haber prostituido su función, ejerciendo como represores de la ciudadanía y poniéndose de perfil ante las amenazas a nuestra seguridad y a nuestra integridad territorial. Si tuvieran honor liderarían la respuesta a la emergencia nacional que vivimos, pero sus culos gordos no se van a mover mientras no se lo ordenen los que han vendido a España.

Dí que sí, guapi, no sea que te llamen "racista" o "facha" y te hagan llorar


Para ciscaros ilegalmente en el derecho constitucional a la libre circulación duran-
te la Plandemia sí teníais medios y capacidad de respuesta inmediata, ¿verdad?

Acuso a los partidos PSOE y PP de complicidad con la ruina de una España que han tratado durante décadas como su cortijo privado, lucrándose con la extorsión de unos impuestos cuyo retorno no se da en términos de mejora de la sanidad, educación, servicios, ... sino de corruptelas, enriquecimiento ilícito, comisiones y latrocinio generalizado. Y acuso a sus votantes de ser cómplices necesarios de todo ello, al legitimar el juego de unos trileros que se limitan a exprimir a un país que antes de la llegada de la Santa Transición (más bien transacción) y del nefasto Régimen del 78 era la octava economía del mundo, y no el hazmerreír del mundo.


Acuso a los vendidos medios de comunicación oficialistas de escamotear el necesario debate sobre cuánta inmigración podemos soportar sin quebrar la estabilidad del país.



Un guardia fronterizo marroquí abre la valla fron-
teriza para que pasen los marroquíes a España

Acuso a las ONG buenistas y falsamente caritativas, en particular al socio de las mafias de trata de personas "Open Arms", de facilitar la invasión, trayendo a nuestro suelo a personas cuyos antecedentes, situación sanitaria y respeto por nuestra legalidad y cultura desconocemos.

Acuso a los chiringuitos, partidos de izquierda iletrada, asociaciones de acogida, Cruz Roja y demás mercenarios de ponerse al servicio de la sustitución de la población autóctona por una marea informe que está reventando nuestras fronteras, en una muestra de estupidez, ceguera suicida e ignorancia irresponsable que van a pagar con sus vidas familias españolas sometidas a saqueos, humillación y ocupación de sus casas y negocios.


Ceuta es española -por libre decisión de sus habitantes- desde 1580. Melilla desde 1497. Marruecos existe como tal desde 1956. Lo ocurrido ayer es una operación geopolítica de la que muchos llevaban avisando desde que en 2021 quedó patente que la inmigración es un mecanismo de presión contra nuestra soberanía. Así lo documentó el Centro de Investigación de Políticas Internacionales (CIDOB): "Con la entrada irregular en Ceuta de más de 8.000 personas, el gobierno marroquí ha querido poner en evidencia qué pasaría si el gobierno español no contara con su cooperación en materia migratoria. Es un ejemplo más de cómo las migraciones se utilizan como arma política."

En 2021 Pedro Sánchez cedió a la presión de Marruecos y dejó en la estacada al pueblo saharahui, sometiéndose al chantaje de Mohamed VI. Ahora asistimos a la reedición de la misma política de chantaje cuando ha habido un acercamiento de España a Argelia, algo que no ha gustado al sátrapa marroquí. Y su gendarmería, entrenada y equipada por España, ha pastoreado a la horda de invasores hasta la frontera y allí la ha soltado. Con 18 jóvenes ahogándose en la playa del Tarajal mientras intentaban acceder a nuestro territorio. Vidas que no le importan a su monarca. "Daños colaterales" de la celebración del vigésimo séptimo aniversario de la subida al trono del tirano.

¿Cuál será esta vez el precio a pagar por reconducir la situación? ¿Se conformará el autócrata marroquí con la cesión de la final del Mundial 2030 a Rabat o visto lo fácil que es invadir una ciudad autónoma querrá autoregalársela? ¿Tensará la situación hasta el extremo de arriesgarse a que su perrito fiel sufra una moción de censura y tenga que buscar la forma de chantajear a su sucesor o preferirá seguir contando con su particular "conde don Julián" para el próximo enjuague que le venga en gana?


Confiar en que la resolución pacífica de esta situación venga de la acrisolada costumbre de Sánchez de ceder ante delincuentes, llaménse estos Bildu, Puigdemont o Mohamed, no deja de tener un punto de surrealista ironía.



Mientras desde los despachos se asiste al colapso absoluto de nuestra soberanía, el presidente de gobierno afirma que “no se dan las condiciones para decretar la emergencia nacional”. Igual hay que esperar a que corra la sangre.


Si entras ilegalmente a Tailandia, la pena aplicada de forma inmediata son diez años de prisión.

Si entras ilegalmente a Arabia Saudí, cinco años de prisión y flagelación

Si entras ilegalmente a Rusia, cinco años de prisión, igual que en Japón

Pero si entras ilegalmente a España, sanidad gratuita, hogar si te declaras menor y comienza a correr el calendario para obtener la nacionalidad.


Somos un chiste.

El hazmerreir del mundo civilizado.



¿Quién va a respetar a una nación empeñada en su ruina y bancarrota? Una nación antaño temida y que hoy solo concita el desprecio de sus teóricos "socios".

¡Pobre España! Sola y gobernada por los peores.

(posesodegerasa)

ESCUELA DE CALOR 2026



Publicar bajo este título un artículo sobre cambio climático en plena canícula veraniega se ha convertido en una tradición. Así combatimos la habitual campaña de alarmismo estival, que hiberna como los osos para resurgir con fuerza cada verano aprovechando las olas de calor propias de la estación (verano: «época más calurosa del año») y que sigue siempre el mismo patrón: temperatura del mar, insectos amenazantes, sofocantes olas de calor e incendios forestales supuestamente ligados al calentamiento global. Dada la magnitud de los incendios de este verano, en este artículo me centraré en esta última cuestión.

Incendios forestales

El grave incendio de Ávila y Madrid, que por producirse en zona poblada ha afectado a decenas de miles de personas, se suma al sufrido hace pocas semanas en Andalucía, cuya gravedad fue determinada por la trágica pérdida de vidas humanas. En aquel momento, la reacción de las autoridades políticas -el presidente del gobierno y el de Andalucía- consistió en activar el escudo deflector para evitar asumir responsabilidad alguna y en un pacto de silencio tácito para no culparse mutuamente.

Así, primero culparon a las pobres víctimas, que ya no pueden defenderse y que actuaron como mejor supieron en una situación extrema, y luego ambos aludieron, cómo no, al cambio climático. En sus comparecencias, Sánchez y Moreno también hicieron una llamada a los ciudadanos para avisar con mayor antelación, trasladando de nuevo sibilinamente la responsabilidad a otros. Sin embargo, los datos del propio gobierno muestran que los ciudadanos son mucho más diligentes que el Estado en alertar de estos desastres, pues, en el 67% de los casos, quienes avisan de los incendios son las llamadas de particulares.

Por el contrario, ninguno de los dos responsables políticos dijo una sola palabra de las inversiones que deberían haberse acometido en medios de extinción: España, por ejemplo, cuenta con sólo 7 viejos aviones apagafuegos operativos, frente a los 18 de que dispone Italia con una superficie forestal un 50% inferior a la nuestra. Sánchez y Moreno tampoco dijeron nada sobre protocolos de prevención, actuación y respuesta rápida, o sobre gestión forestal y limpieza de los montes, dificultada por la dictadura ecologista de la UE y por la incompetencia de nuestra clase política.

Sin embargo, aunque a casi nadie le sorprenda el cinismo de los políticos, la gente sigue cayendo víctima del sensacionalismo de los medios, que aprovechan la natural empatía que sentimos hacia las pobres familias que han perdido su hogar para crear histerias colectivas basadas en relatos catastrofistas (incendios «inextinguibles»).

Disociando los incendios de la temperatura ambiente

En este sentido, la fuerza de la propaganda climática es tal que logra hacernos creer que la temperatura ambiente contribuye enormemente o incluso puede ser responsable de un incendio de estas características. Lógicamente, esto no es sí. En efecto, para que haya una combustión hacen falta tres elementos: un combustible (en este caso, madera seca), un comburente (el oxígeno del aire) y una fuente de calor, que debe ser intensísima. Por eso, si juntan unas ramitas secas en el porche de su casa o en la acera de su calle en pleno mes de julio al sol de mediodía, aquello no arderá por combustión espontánea, aunque el termómetro alcance 50°. Sin embargo, si hacen la misma prueba un día nublado de otoño o invierno, pero, en esta ocasión, prenden las ramitas secas con una cerilla -que puede alcanzar entre 600° y 800°C de temperatura-, aunque haga frío, aquello arderá como una tea. En efecto, la fuente de calor necesaria para que se produzca fuego sólo puede provenir de la acción humana (causante de más del 90% de los incendios) o de un rayo.

Por lo tanto, una elevada temperatura ambiente no es condición necesaria para desencadenar un incendio. En el caso de España, el hecho de que la región con más hectáreas quemadas con respecto a su superficie forestal haya sido tradicionalmente la fresca y húmeda Galicia también es un indicio de que la temperatura ambiente no es un factor relevante. Naturalmente, el factor primordial para que un incendio se extienda es el viento, que aumenta tanto el combustible -por propagación de las fuentes de calor- como el comburente.

Pongamos otros ejemplos. En Canadá -donde este año se han quemado 3 millones de hectáreas- hay en este momento activos grandes incendios forestales en zonas de British Columbia que tienen estos días temperaturas máximas en torno a 20° y mínimas de sólo 7°C. Y en el sur de África la temporada alta de incendios forestales coincide con el invierno austral, cuando las temperaturas mínimas rondan los 8°C, pues es entonces cuando se produce la estación seca. Dicho de otro modo, los montes no arden porque haga calor, sino porque la maleza está seca; en muchas regiones del mundo -como es el caso de Europa-, la estación cálida y la estación seca coinciden en el tiempo, pero en otras regiones del globo ocurre lo contrario.

En nuestro país, cerca del 60% del total de incendios cuya autoría se conoce son incendios provocados (no sólo maliciosos), mientras que el 34% son consecuencia de accidentes o negligencias y un 6% son debidos a la acción de los rayos. En EEUU estas cifras son similares, aunque en la despoblada Canadá cerca del 50% de los incendios son causados por los rayos.

Las principales negligencias y accidentes tienen que ver con quemas agrícolas, chispas provenientes de motores y máquinas, fallos de líneas eléctricas, trabajos forestales, colillas indebidamente apagadas, hogueras, barbacoas o eliminación de basuras.

No es el cambio climático

Por lo tanto, ligar un incendio forestal al calentamiento global es un insulto a la inteligencia, como cada vez perciben más ciudadanos. En efecto, desde 1979, el aumento de temperaturas en el planeta ha sido de 0,16ºC por década, es decir, de pocas centésimas de grado por año. Como es obvio, esta diferencia de medición -tan ridículamente exacta como los cálculos de crecimiento del PIB- resulta imperceptible. Este ligero aumento de temperatura global tampoco ha producido un aumento detectable en la frecuencia y severidad de las sequías, como reconoce hasta el IPCC.

Pero es que, además, en las últimas décadas ha disminuido la superficie quemada por incendios forestales en el planeta. Han leído bien: cada vez arden menos hectáreas debido a incendios forestales. La FAO, por ejemplo, realiza un análisis por continentes (2007-2019) que ofrece el siguiente resultado:


En el mismo sentido, un estudio publicado en la revista Science concluyó que la superficie quemada en el planeta había descendido un 25% desde 1999 hasta 2017. En la misma línea, otro estudio más reciente reitera que «el número e intensidad de incendios a nivel mundial, y la superficie quemada, han disminuido en las últimas dos décadas». España no ha sido una excepción, y la superficie quemada por incendios en los últimos 50 años también ha disminuido, según el propio Ministerio de Transición Ecológica:


Este dato nos invita a realizar una reflexión: en efecto, el ligero aumento de temperaturas globales ha coincidido con la disminución en la superficie quemada en el planeta, pero eso no significa que cuanto más calor haga, menos incendios habrá: correlación no implica causalidad. Asimismo, que el ligero aumento de temperaturas globales de las últimas décadas haya coincidido con un aumento de CO2 en la atmósfera no significa necesariamente que haya sido el CO2 el causante de dicho aumento de temperatura, pues hablamos de sistemas multifactoriales, complejos y caóticos que eluden explicaciones simplistas. Lo mismo ocurre con los incendios, en los que influyen la pluviosidad primaveral, la sequía estival, los vientos, la orografía, la capacidad de medios de extinción y el mantenimiento y limpieza de los montes.

Cabe añadir que la disminución de incendios forestales, la reforestación y el incremento del necesario CO2 (alimento por antonomasia de árboles y plantas), que ha aumentado significativamente el verdor del planeta, ha provocado que la deforestación haya dejado de ser un problema a nivel global. En efecto, un análisis de 35 años de datos de satélite durante el período 1982-2016 publicado en su día en la revista Nature, concluyó que «la superficie forestal mundial había aumentado en 2,24 millones km2 (un 7% más)». España no ha sido una excepción: siendo el tercer país con mayor masa forestal de Europa, ha visto aumentar sus bosques un 32% desde 1990.

Olas de calor

La otra cuestión que querría tratar brevemente en este artículo son las olas de calor. En efecto, el anticiclón de las Azores, principal controlador de nuestro clima, cambia periódicamente de extensión y posición (latitud y longitud) y permite -junto a otros factores- que masas de aire africano nos invadan por el sur y conviertan grandes partes de la Península en un horno. Como afirmaba el exdirector del Instituto Nacional de Meteorología (hoy AEMET) Inocencio Font en su magna obra Climatología de España y Portugal, «puede haber períodos anormalmente calientes en cualquier mes, aunque junio es en este aspecto el más anómalo, ya que por término medio una vez cada tres años tienen lugar durante dicho mes intensas olas de calor».

Font indica que en la estación veraniega en su conjunto las grandes olas de calor se producen de media una vez cada cuatro años. Estas afectan más a la mitad sur de la Península, aunque ocasionalmente también pueden afectar al norte: San Sebastián, 38° (31-7-75), La Coruña, 40° (28-8-61) o Bilbao, 42° (7-9-1987) son claros ejemplos. Finalmente, Font hace una afirmación reveladora: «De todas las olas de calor registradas en la Península, la más importante tuvo lugar entre julio y agosto de 1876 [hace 150 años], cuando en Sevilla se llegaron a alcanzar los 51°».


En julio de 1995 hubo otra gran ola de calor en España y se registraron 47° en Córdoba y Sevilla, pero también el norte sufrió altísimas temperaturas: Orense alcanzó los 42°, y Zamora, los 41°. En aquella época la ideología climática aún no había corrompido las instituciones científicas, por lo que un informe del Instituto Nacional de Meteorología criticaba el sensacionalismo mediático (en vez de alimentarlo, como hace hoy la AEMET): «Cuando se presentan fenómenos meteorológicos extremos de esta naturaleza, es frecuente leer o escuchar comentarios en los medios de difusión (prensa, radio, etc.) que valoran el fenómeno como excepcional». Para contrarrestar dicho sensacionalismo, los autores del informe llegaron a la conclusión de que los 47° registrados en 1995 en Sevilla «se presentaban por término medio una vez cada 50 años, lo que supone que la ola de calor que produjo tal temperatura no es muy frecuente, pero no es un fenómeno excepcional». De hecho, los autores recalcaban que valores superiores a los 46° también se habían registrado, por ejemplo, en julio de 1901, en agosto de 1909 y en agosto de 1949.

En 2003 España (y con ella toda Europa) sufrió también una ola de calor veraniego insoportable que superó en duración y extensión a la de 1995, pero en aquella época la revista oficial del entonces Instituto Nacional de Meteorología no mencionaba en absoluto el calentamiento global, limitándose a titularlo "Ola de calor excepcional".

Conclusión

Para rematar la cuestión de las temperaturas estivales, debo añadir que la propia AEMET reconoce en su Informe sobre el estado del clima en España 2025 que el gráfico de temperaturas medias máximas correspondiente al día más cálido «no presenta ninguna tendencia significativa» desde 1975:


En la misma línea, el propio IPCC se vio obligado a reconocer en su AR5 (2013) que sólo tenía una «confianza media» en la afirmación de que la duración y frecuencia de olas de calor hubieran aumentado desde mediados del siglo XX a nivel global, mientras que «existía evidencia de que algunas regiones del globo habían tenido más olas de calor en períodos anteriores a 1950 (por ejemplo, EEUU en los años 30)».

Siempre ha habido y siempre habrá olas de calor e incendios forestales. Estos fenómenos, completamente normales, serán en algunos años especialmente severos. Es en estas ocasiones cuando más alerta debemos estar para no dejarnos arrastrar por la cultura del miedo que nos inculca el sensacionalismo mediático, y también para ignorar las cortinas de humo de nuestros políticos culpando a una inexistente emergencia climática para encubrir su incompetencia y corruptelas: es a estos mismos políticos a quienes debemos exigir, por el contrario, que dejen de mentir y pongan los medios necesarios para mitigar el daño producido por dichos fenómenos.

A la carencia de medios para extinguir incendios se suman los apagones generales causados por el mismo fanatismo ecologista que impide limpiar los montes, los descarrilamientos de trenes o las carreteras llenas de baches, por lo que la pregunta es: ¿cambio climático o incompetencia supina de una panda de caraduras?

Fernando del Pino Calvo-Sotelo
(https://www.fpcs.es/)

EL SISTEMA DE CRÉDITO SOCIAL, OBJETIVO FINAL DE LA ÉLITE TECNOCRÁTICA



Yuval Harari, asesor principal de Klaus Schwab y del Foro Económico Mundial, ha revelado el objetivo final de la élite tecnocrática, el "Sistema de Crédito Social".

En una explicación escalofriante, describió este sistema no como una fantasía distópica, sino como la evolución lógica del dinero y el sistema más totalitario de la historia de la humanidad.

La capacidad para conseguir un trabajo, obtener un préstamo o incluso viajar dependería de tu puntuación de cumplimiento, dictada por un algoritmo irresponsable.

Pero lo más alarmante de su admisión es el cómo, ya que señala correctamente que dictaduras pasadas, como la KGB soviética, fracasaron en la vigilancia total por falta de recursos, y que hoy, esa barrera ha desaparecido.

Han convertido a la gente en los agentes de su propia vigilancia, los teléfonos inteligentes, cámaras, micrófonos y drones proporcionan el flujo constante de datos, y las apreciadas IA del FEM proporcionan el análisis.

Esto crea, por primera vez en la historia, la capacidad tecnológica para una verdadera vigilancia total. Harari y el FEM no solo predicen este futuro, lo están diseñando activamente.

No se trata de "reconstruir mejor", sino de construir la prisión perfecta y convencernos de que paguemos por las rejas y por nuestra esclavitud, porque "todo es por nuestro bien".

Los talmúdicos saben que la inmensa mayoría de goyim son estúpidos cuya atención está ocupada por el trabajo de esclavo y por el entretenimiento talmúdico (fútbol, series y demás idioteces). Por eso se permiten hablar con tanta claridad, porque el goy oye, pero no escucha, ni procesa, ni actúa.

(https://t.me/ElAdeptoIniciado/)