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martes, 14 de julio de 2026
LAS OLAS DE CALOR NO DEPENDEN DEL CO₂
Nos presentan las olas de calor como una nueva y horrible realidad del cambio climático, olvidando los 47 grados en Jaén en 1939, ni de los 36 que alcanzó Londres en 1976. El calor muy fuerte ya ha afectado a Europa en el pasado debido a una situación atmosférica denominada "cúpula de calor".
Las "cúpulas de calor" se refieren a situaciones de alta presión duradera, que bloquean la atmósfera y atrapan el aire caliente. Estas configuraciones siempre han tenido lugar. A partir de las fechas de la vendimia, las crónicas, las cosechas o la mortalidad, el científico francés Le Roy Ladurie, ha documentado grandes olas de calor en Francia entre los siglos XV y XVIII, en un clima en el que las concentraciones de CO₂ eran mucho más bajas que en la actualidad. Su estudio está publicado en la revista Comptes Rendus Biologies.
El año 1540 sigue siendo uno de los grandes casos históricos europeos, cuando se produjeron un calor y una sequía excepcionales, superiores a los del s XXI. Los veranos muy calurosos de 1718-1719, también estuvieron asociados a una fuerte mortalidad.
Estas olas de calor se deben a un fenómeno atmosférico aleatorio recurrente y siempre se han producido. Para poder decir que su frecuencia aumenta, los alarmistas climáticos las referencian a las temperaturas del siglo pasado (1961-90), cuando el clima era más frío. Si su nivel de referencia fueran las temperaturas de este siglo no se observarían cambios en su frecuencia.
(https://t.me/rvnesaragesaracovid19/)
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HAARP y sus derivados.
ResponderEliminarSi pongo elefantes en la tela de la araña es para que se caigan
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