Hay decisiones políticas que uno puede considerar equivocadas, otras que parecen fruto de la incompetencia y algunas, mucho más selectas, que alcanzan esa categoría superior en la que el ciudadano termina preguntándose si quienes gobiernan han perdido el juicio o simplemente consideran que la prudencia es una antigualla burguesa. Lo de Ceuta empieza a pertenecer a esta última especie, porque después de una entrada masiva que puso patas arriba la ciudad, después de informes policiales, advertencias de inteligencia, sospechas sobre radicales y posibles infiltrados y una situación de seguridad que continúa lejos de ser normal, al Gobierno no se le ocurre mejor idea que alojar a miles de esas personas en terrenos próximos a instalaciones militares donde, pequeño detalle sin importancia para algún lumbreras de despacho, existen dieciséis búnkeres destinados al almacenamiento de explosivos.
Uno de los campos, citando fuentes militares, se encuentra a unos 150 metros del polvorín. Ciento cincuenta metros. No quince kilómetros ni detrás de siete controles de seguridad, sino una distancia que cualquiera recorre dando un paseo después del café. Y todo ello mientras esas mismas fuentes militares expresan su preocupación porque entre quienes entraron en Ceuta se ha detectado presencia de radicales yihadistas y existen sospechas sobre posibles agentes marroquíes infiltrados. No significa que cada persona allí alojada sea una amenaza, naturalmente; significa algo mucho más elemental y que debería comprender hasta el más obtuso de los asesores monclovitas: cuando no sabes exactamente quién tienes delante, no lo instalas al lado de un polvorín.
Pero aquí hemos alcanzado ese prodigioso estadio del sanchismo en el que lo evidente necesita una comisión, la prudencia requiere un informe de cincuenta páginas y el sentido común debe solicitar audiencia previa en Presidencia. Mientras tanto, Ceuta sigue soportando las consecuencias de aquella entrada masiva y el Gobierno improvisa alojamientos como quien reparte mesas en una boda, con la diferencia nada desdeñable de que aquí alrededor hay instalaciones militares sensibles y explosivos del Ejército.
Y por eso la pregunta resulta inevitable. Si nuestros servicios de seguridad y nuestras Fuerzas Armadas están advirtiendo de riesgos, si todavía existen problemas de identificación y si las propias fuentes militares consideran especialmente delicada la ubicación escogida, ¿qué demonios hace el Gobierno colocando allí estos campamentos?
Sólo encuentro dos explicaciones y ninguna tranquiliza. O estamos gobernados por una colección de incompetentes capaces de convertir una cuestión elemental de seguridad nacional en una tómbola administrativa, o existen razones políticas tan importantes para Pedro Sánchez y su Gobierno que están dispuestos a asumir riesgos que ningún gobernante sensato debería aceptar.
Entre la estupidez y la temeridad todavía debería quedar algún rincón para el sentido común.
Y tratándose de explosivos, convendría encontrarlo antes de que alguien tenga que explicarnos, otra vez, que nadie podía haberlo previsto.
| Art. 102 de la Constitución Española: La responsabilidad cri- minal del Presidente y los demás miembros del Gobierno será exigible ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo |
Domingo Martin
Si cuenta youtube, que están entrando más, que les han preparado las 12 uvas y mantecados halal, sin manteca de cerdo. Y los campamentos, improvisados crecerán con el tiempo. Que el objetivo es aburrir a los ceutíes, para que vengan a la Península a comprar propiedades, y que cuando la población marroquí sea del 60 al 70%, plantear la coso Betania compartida de las dos ciudades; y que esto ya se pacto en 2022,... En una de las visitas que Pedro Sánchez hizo a Marruecos, la bandera española, estaba colocada del revés. Colocar una bandera nacional al revés o boca abajo se considera generalmente un error protocolario o, en un sentido simbólico e histórico, una señal de desprecio, humillación o rendición.
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ResponderEliminarEn otros comentarios y en uno en particular expuse que este "hombre" tenía posiblemente un problema mental, la causa, su excesivo ego y querer pasar a la posteridad como el mejor presidente de la democracia en España, viendo que no hay manera de conseguirlo, es verdad que en su mandato ha pasado de todo, volcán, Dana, fuegos, "amigos" íntimos que les dio cargos y le han traicionado, etc... comprando este discurso lo que me cabrea y creo que a otros por lo menos con otros que hemos hablado, lo que cabrea es que nos trata de idiotas, porque lo que queremos y más los que les votan, es que nos hable como "adultos" y... saber gestionar todo aunque no sea provocado por él, así de sencillo, si nos cuenta que Marruecos tiene que ser un socio fronterizo y que no se debe ni se puede hacer enfadar porque su arma es abrir fronteras, habría que ser muy ignorante para no entenderlo porque hasta mi perro lo sabe que es así como actúa esa dictadura mora. La Dana, es una catástrofe natural de la cual no se puede evitar pero si hacerse cargo como problema nacional y ponerse al frente para ayudar a sus compatriotas, tiene que ser un buen HDLGP no hacerlo y encima decir si quieren ayuda que la pidan, en Canarias aún hay españoles viviendo en contenedores-vivienda, por eso digo, o está enfermo de la cabeza o es un HDLGP de nacimiento, porque aún siendo todo eso junto, si hubiera actuado como digo, son votos para su gestión, aunque solo fuera por el interés ¿Cómo es posible que nadie incluso él viera las ventajas electorales actuando como un presidente de todos? ¿Y porque esa manía o malas maneras de no tratarnos como personas y decir las cosas claras y que unos cuantos vemos? Desclasificar documentos secretos, dando pistas a otros SS, para descubrir que ellos mienten desde el principio, o es para vacilar a las personas o no está en su sano juicio, pero las cosas son así, desclasifica datos que le rompen el discurso durante 45 días... y seguimos con ello, incluso podría decir a las claras lo que todos sospechamos, el rey moro le tiene cogidos de los "lacasitos"... porque se van a llevar incluso la final del mundial de futbol, en fin, cuando las cosas no cuadran o se cosen mal, todos ven los defectos, quien quiera verlo claro, que eso es otra cuestión, por otra parte no hay nada más "democrático" que; no convoco elecciones porque no hay "alternativas", o yo o la nada, para los creyentes que votan, pues nada, ¡¡¡Viva la democracia!!!. Dentro de mi ignorancia una pregunta, ¿en un país democrático, la alternativa no la elige el pueblo? Luego algunos me cuestionan que no voto... Solo digo que si todos nos trataran como personas adultas que nos digan lo que vemos y leemos, siendo lo más honrado dentro de lo posible, a lo mejor, solo a lo mejor, podríamos tener algo de confianza en los que nos dicen, quienes nos representan, pero se empeñan en decirnos, créeme a mi y no a tus ojos.
Hablando de fe, hoy, 11S, el día que cambió todo y así nos vemos desde entonces... Cuando la mentira es la base de todo, solo nos queda discrepar, buscar y con suerte, entender lo que nos rodea.
¿Cuántas mentiras más podemos soportar como humanidad?
En su obra El conocimiento inútil (1988), el filósofo y periodista francés Jean-François Revel sostiene que la primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira porque, a diferencia de lo que solemos creer, la humanidad no busca la verdad por encima de todo. Al contrario, el ser humano tiene una tendencia natural a rechazar los hechos reales cuando estos contradicen sus creencias, ideologías o intereses.Revel argumenta esta idea a través de varios pilares fundamentales:La selección de la información: Vivimos en sociedades con un acceso sin precedentes a la información (el "conocimiento"). Sin embargo, las personas y los gobiernos deciden ignorar los datos reales si estos arruinan sus prejuicios políticos o morales. De ahí el título del libro: el conocimiento se vuelve "inútil" porque decidimos no usarlo.La comodidad de la ideología: La mentira y la propaganda ofrecen explicaciones simples y reconfortantes a problemas complejos. Aceptar la verdad suele requerir autocrítica, esfuerzo y la dolorosa necesidad de cambiar de opinión, algo que la mayoría de las personas prefiere evitar.La complicidad del engañado: Revel afirma que la mentira política o mediática no triunfa por la ignorancia de las víctimas, sino por su propia complicidad. El público exige que le mientan para poder seguir manteniendo sus ilusiones.En resumen, para Revel la mentira es la fuerza motriz del mundo porque el deseo de la verdad es mucho más débil que el deseo de tener razón. Preferimos acomodar la realidad a nuestros deseos antes que adaptar nuestros deseos a la realidad.
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