Contrainformación que no encontrarás en los medios oficiales y pistas que ayuden al despertar ciudadano y espiritual
sábado, 3 de febrero de 2024
LA RAZÓN POR LA QUE "ASTILLAS DE REALIDAD" HA SIDO CANCELADA POR BLOGGER
... explicada en el tortuoso lenguaje de estos maníacos genocidas, en el cual cada palabra significa su contrario (mentiras=verdades, teorías de la cospiración=hechos evidentes sacados a la luz, etc.). La misma razón por la que retirarán esta continuación de la red: que se les arranque su máscara expone la cruda realidad de que son nuestros enemigos confabulando contra la humanidad.
viernes, 2 de febrero de 2024
CADA VEZ MÁS LOS CIENTÍFICOS EMPIEZAN A DENUNCIAR EL FRAUDE CLIMÁTICO
El cofundador de Greenpeace, Patrick Moore, destruye toda la (falsa) narrativa del calentamiento global y el CO2 mortal en un sólo minuto.
PESTICIDAS Y PARKINSON, UNA CONEXIÓN FUERA DE TODA DUDA
Últimamente la enfermedad de Parkinson está experimentando un crecimiento acelerado. Entre 1990 y 2015, la cantidad de pacientes que sufren este trastorno neurodegenerativo se duplicó, superando los 6 millones. Y se estima que este número volverá a multiplicarse por dos en 2040, cuando previsiblemente haya más de 12 millones de personas afectadas.
La pérdida gradual de neuronas en el cerebro está vinculada al mal plegamiento y agrupación de la proteína alfa-sinucleína. Estos agregados tóxicos promueven el daño de las neuronas dopaminérgicas, que están especializadas en la producción del neurotransmisor dopamina y se ubican en la sustancia negra del cerebro. La pérdida de esas células es la responsable de los síntomas del párkinson.
Peligro en el ambiente
En cuanto a las causas, aproximadamente el 15 % los pacientes tienen antecedentes familiares. Estos casos pueden ser causados por variantes hereditarias (también llamadas mutaciones) en los genes LRRK2, PARK7, PINK1, PRKN o SNCA y por alteraciones genéticas que no han sido identificadas todavía.
Sin embargo, la mayoría de los casos se atribuyen a desencadenantes ambientales, factores de riesgo prevenibles que desempeñan un papel crucial en las probabilidades de sufrir párkinson. Entre los más destacados se encuentran los golpes repetidos en la cabeza, asociados con actividades como el fútbol americano, y la exposición a herbicidas y pesticidas. A continuación nos centraremos en estos últimos.
Una de las pruebas incriminatorias es que los agricultores son más susceptibles de padecer la dolencia en comparación con la población en general. De todos modos, tengamos en cuenta que aunque existan muchas personas expuestas de manera regular a pesticidas, solo tendrán papeletas de contraer párkinson las que estén genéticamente predispuestas.
Tras la pista de la microbiota
Además de controlar las plagas, los pesticidas pueden dañar no solo los cultivos, sino también a los animales y las personas. Los científicos han identificado diez productos –incluidos insecticidas, fungicidas y herbicidas– que deterioran significativamente las neuronas implicadas en el desarrollo de la enfermedad de párkinson.
¿Y qué mecanismos desencadenan estos efectos neurotóxicos? Parece ser que la presencia de los productos antes citados puede perturbar la microbiota, propiciando la acumulación de metabolitos tóxicos y la forma alterada de la alfa-sinucleína en los intestinos. Se ha demostrado que esta proteína mal plegada puede ser transportada desde las células enteroendocrinas (las encargadas de regular la ingesta de alimentos y el metabolismo) a través del nervio vago hasta el cerebro. Aquí se agregan para formar cuerpos de Lewy, depósitos asociados con la enfermedad de Parkinson.
Lista de cargos contra los pesticidas
A continuación explicaremos cómo actúan algunos de los pesticidas y herbicidas que producen toxicidad en las neuronas a la luz de las últimas investigaciones.
- El glifosato, el herbicida más utilizado en todo el mundo, perturba el equilibrio de las bacterias beneficiosas que colonizan los intestinos humanos. También promueve el aumento de bacterias como los clostridios, que producen niveles elevados de metabolitos perjudiciales para el cerebro. Este fenómeno podría contribuir al desarrollo de enfermedades neurológicas. Varios experimentos con animales han demostrado que el glifosato provoca cambios en las sustancias transmisoras en el cerebro, reacciones inflamatorias, alteraciones del sistema energético de las células y estrés oxidativo. Además, la exposición a este compuesto se asocia con niveles más altos de proteína ligera de neurofilamento urinario, un indicador de daño neuronal en enfermedades neurodegenerativas.
- Otro pesticida clásico, la rotenona, ha sido relacionado con la acumulación de la proteína alfa-sinucleína en el cerebro. La exposición breve a a este producto puede causar manifestaciones similares a las del párkinson. Estos síntomas empeoran poco a poco con el tiempo e incluyen cambios en la forma de actuar y problemas neurológicos. En un estudio con ratones, los investigadores inyectaron rotenona en el colón de los animales. Meses después, se evidenció un aumento en la producción de una forma perjudicial de alfa-sinucleína (denominada pS129) en los nervios primarios que abastecen el tracto digestivo y la sustancia negra del cerebro. Esto generó una degeneración de las neuronas dopaminérgicas y la función motora. Adicionalmente, los análisis de secuenciación microbiana revelaron que la rotenona alteró la proporción de bacterias Firmicutes y Bacteroidetes. Otro estudio corroboró este fenómeno al demostrar que los animales presentaban anomalías motoras meses después de la exposición a la rotenona, con una pérdida significativa de neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra y una respuesta neuroinflamatoria.
- La deltametrina es otro insecticida capaz de perturbar la señalización de dopamina. Los ratones en contacto con este compuesto experimentaron alteraciones en las vías de dopamina, pérdida de la capacidad motora y cambios cognitivos. Estos resultados indican que la ingesta de deltametrina en la edad adulta puede producir modificaciones en el intestino y el cerebro relevantes para el desarrollo del párkinson.
- Finalmente, el fungicida benomyl se ha vinculado con un aumento en el riesgo de sufrir la enfermedad que nos ocupa al inhibir la enzima aldehído deshidrogenasa, con consecuencias nocivas para el cerebro. Normalmente, dicha enzima es responsable de metabolizar grasas, proteínas y toxinas como el alcohol.
Una regulación controvertida
Es crucial comprender los mecanismos involucrados en la toxicidad de los pesticidas y herbicidas para encontrar nuevas estrategias preventivas y tratamientos. A pesar de que las agencias reguladoras minimizan los riesgos para la salud –la Comisión Europea acaba de extender la autorización de uso del glifosato por un período de diez años–, investigaciones adicionales respaldan sus efectos nocivos, tanto neurológicos como cancerígenos.
(Visto en https://theconversation.com/)
BIÓLOGOS DE STANFORD DICEN DESCUBRIR LO QUE YA SABÍAMOS
Esto van a publicar, veremos a qué juegan esta vez.
A medida que recopilan y analizan cantidades masivas de secuencias genéticas de plantas, animales y microbios, los biólogos siguen “encontrando sorpresas”, dicen (impresionante la cara dura). La última es la que se informó esta semana en un preprint de un artículo científico, un nuevo tipo de entidad parecida a un “virus” que habita en bacterias de la boca y el intestino humanos. Estos "obeliscos", como los llama el equipo de la Universidad de Stanford, tienen genomas de ARN.
"Es una locura", dice Mark Peifer, biólogo celular y del desarrollo de la Universidad de Carolina del Norte, “Cuanto más miramos, más locuras vemos".
Desde luego querido. “Aún no se sabe si los obeliscos afectan la salud humana”, afirma Matthew Sullivan, biólogo de la Universidad de Ohio, pero podrían alterar la actividad genética de sus huéspedes bacterianos, lo que a su vez podría afectar a los genes humanos. Ya tienen la excusa.
La gente conoce al ARN como el alter ego del ADN: transporta recetas de producción de proteínas codificadas en un gen basado en el ADN a “cocinas” moleculares fuera del núcleo celular que unen los aminoácidos de una proteína. Pero más de 200 “virus” tienen “genomas” compuestos únicamente por ARN. A principios del siglo XX, los biólogos se encontraron con los viroides, básicamente un bucle de ARN sin la cubierta proteica. Al parecer, los genomas de viroides no codifican ninguna proteína. Los viroides han despertado mucho interés porque interactúan con los genomas de las plantas, a veces de manera devastadora: provocan retraso del crecimiento y deformación en patatas, crisantemos y otros cultivos, por ejemplo.
Durante mucho tiempo se pensó que los viroides se limitaban a las plantas, pero recientemente ha habido alguna evidencia de genomas de ARN circulares similares a los viroides en bases de datos de secuencias de animales y bacterias. En una nueva búsqueda de genomas de ARN no descubiertos, el biólogo de Stanford Andrew Fire y sus colegas desarrollaron un software para analizar catálogos de genes activos de microbios que viven en humanos en busca de secuencias de ARN que se predice que formarán círculos: la estructura del material genético tanto en “virus” como en viroides. "Estoy realmente impresionado por el enfoque", dice el biólogo computacional Simon Roux del Joint Genome Institute en el Lawrence Berkeley, quien trabajó en un artículo de 2023 que insinuaba que las bacterias podrían contener viroides o entidades similares.
La búsqueda de Stanford arrojó casi 30.000 círculos de ARN predichos, cada uno de los cuales constaba de unas 1.000 bases y probablemente representaba un obelisco distinto. El equipo concluyó que era poco probable que fueran “virus auténticos”, porque los “virus” de ARN suelen tener muchas más bases. Pero algunas de las secuencias del obelisco codificaban proteínas implicadas en la replicación del ARN, lo que las hacía más complejas que los viroides estándar. Sin embargo, al igual que los viroides, los obeliscos no parecen codificar proteínas que forman una concha. Roux dice que se necesita más trabajo para ver qué tan distintos son los obeliscos de los viroides y otras partículas similares a los viroides. Entre las bases de datos microbianas humanas examinadas, se encontraron secuencias de obelisco en el 7% de las bacterias intestinales humanas y en la mitad de las bacterias de la boca humana. Y los obeliscos en los microbios de diferentes partes del cuerpo tienen secuencias distintivas, informan Fire y sus colegas en su preimpresión, que se publicó el 21 de enero en bioRxiv.
Los obeliscos contienen genes que no se parecen a ninguno de los descubiertos hasta ahora en otros organismos, "comprenden clases de ARN que han colonizado y pasado inadvertidos en los microbiomas humanos y globales", escribe el equipo. "Creo que este trabajo es una indicación más clara de que todavía estamos explorando las fronteras de este universo viral", dice Roux, quien también está buscando nuevos tipos de entidades similares a “virus” y ha ayudado a compilar una base de datos de más de 15 millones. Lo que me parece alucinante, es que sigan dándole vueltas al concepto obsoleto de “virus”, mientras descubren exactamente lo que explico en mi libro “Yo, Negacionista”, que tales entes no son sino partes de nosotros mismos, exosomas mensajeros. Ahora fingen “descubrir” obeliscos, los rebautizan como algo nuevo en lugar de reconocer el inmenso error que arrastran casi dos siglos. No hay tales virus, ni llamen obeliscos a lo que sabemos que existía hace mucho. En el fondo es otra victoria, reconocen que somos esos “virus”, nada más que información genética trasponible. Pero como siempre digo, algo existe si lo nombras, crean nuevo palabro para lo que ya se sabía.
Fernando López-Mirones
(https://t.me/elaullido)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










