jueves, 1 de octubre de 2026

IIDENTIFICAN EN BOLIVIA AL PRIMER FELINO NUEVO PARA LA CIENCIA EN MÁS DE UN SIGLO



Un equipo internacional documentó en la jungla boliviana al "leopardus tilcayo", la primera especie de gato salvaje descrita formalmente desde 1923, según reportó National Geographic.

La historia del tilcayo no comenzó en una expedición, sino en un hogar boliviano. Hacia 2017, una familia de los Yungas entregó a un felino que mantenía como mascota a un centro de rescate, convencida de que se trataba de un ejemplar doméstico con comportamientos extraños. El animal, bautizado después como "Tigrino", quedó bajo resguardo del refugio Senda Verde, en La Paz, clasificado durante años simplemente como Leopardus tigrinus, o tigrillo.

Según la información difundida por National Geographic, la bióloga boliviana Paola Nogales Ascarrunz conoció al ejemplar mientras colaboraba como voluntaria en el santuario, un encuentro que terminaría por destapar una revisión completa de la clasificación de los gatos tigre sudamericanos.

Un equipo liderado por Eduardo Eizirik, Jonas Lescroart y la propia Nogales Ascarrunz secuenció 38 genomas completos de felinos del género Leopardus, procedentes de ocho países latinoamericanos. Los resultados, publicados en la revista Current Biology, mostraron que el grupo considerado una sola especie ampliamente distribuida corresponde en realidad a cinco linajes distintos.

Entre ellos apareció uno sin nombre científico previo. Los investigadores decidieron llamarlo Leopardus tilcayo, en honor al término que las comunidades locales de los Yungas usaban para referirse al animal, como reconocimiento al conocimiento ancestral de esa región.


El tilcayo es más pequeño que un gato doméstico. Su cuerpo mide entre 42.5 y 50.5 centímetros, a los que se suma una cola de 25 a 26.5 centímetros, con un peso aproximado de 1.3 a 1.4 kilogramos. Su pelaje presenta un tono marrón claro, más oscuro en la línea dorsal y más pálido hacia las extremidades, cubierto de rosetas grandes e irregulares en tonos marrón oscuro a negro, un patrón que los científicos describen como distinto al del resto de los felinos del género.

El hallazgo también permitió validar formalmente otras cuatro especies del grupo de los gatos tigre (L. guttulus, L. emiliae, L. pardinoides y L. tigrinus) e identificar una nueva subespecie peruana, L. tigrinus antisuyo.

Pese al hallazgo, el tilcayo sigue siendo un misterio en libertad. Tigrino es, hasta ahora, el único ejemplar conocido que vive bajo cuidado humano, y los investigadores carecen de estimaciones sobre el tamaño de su población silvestre. Lescroart advirtió que resulta urgente un trabajo de campo intensivo para evaluar el riesgo de extinción de la especie y diseñar medidas de conservación antes de que sea tarde.

Yael Zárate Quezada
(Fuente: https://pijamasurf.com/)

LOS DESTERNILLANTES DOBLAJES DE KORAH















EL ANTECEDENTE REAL DE "UP"



El 2 de julio de 1982, varios pilotos comerciales que se aproximaban a Los Ángeles comunicaron algo difícil de creer: a unos 4.880 metros de altura había un hombre sentado en una silla de jardín, flotando entre decenas de globos y sosteniendo una pistola de aire comprimido. No era una alucinación. Se llamaba Larry Walters.

Walters tenía 33 años y llevaba mucho tiempo soñando con volar. No podía convertirse en piloto militar debido a su vista, pero había concebido una alternativa aparentemente sencilla: atar grandes globos meteorológicos llenos de helio a una silla de aluminio, elevarse sobre su barrio durante un rato y descender poco a poco reventando algunos globos con una pistola de perdigones.

El aparato era tan rudimentario como suena. Utilizó una silla de jardín de aluminio, numerosos recipientes de agua como lastre, un paracaídas, una radio y 42 globos meteorológicos. El Smithsonian conserva actualmente la propia silla y documenta todavía los trece recipientes plásticos y las cuerdas fijadas a su estructura.

Walters esperaba elevarse solo modestamente. Cuando se liberaron las sujeciones ocurrió algo completamente diferente: la silla ascendió con enorme rapidez. En poco tiempo estaba a unos 16.000 pies, 4.880 metros, dentro del espacio aéreo controlado de Los Ángeles. Pilotos de aviones comerciales lo vieron desde sus cabinas y notificaron a control aéreo que había un hombre flotando sobre la ciudad sentado en una silla.

A aquella altura hacía frío y el oxígeno era menor. Walters comenzó a utilizar la pistola para reventar globos y provocar un descenso controlado, aunque terminó perdiéndola. Compensó parte del descenso liberando agua del lastre. Finalmente bajó sobre Long Beach, donde algunos de los cables del sistema quedaron enganchados en líneas eléctricas y provocaron un corte temporal.

Sobrevivió sin sufrir una gran catástrofe, aunque la Administración Federal de Aviación tuvo después algunas preguntas bastante razonables sobre por qué un hombre sin aeronave certificada había aparecido a casi cinco kilómetros de altura dentro de un corredor aéreo.

La silla no desapareció. Años después llegó al National Air and Space Museum, donde sigue siendo la prueba material de que la historia ocurrió realmente.

Larry Walters quería flotar tranquilamente sobre su casa. Calculó tan mal la sustentación que terminó a la altura a la que vuelan algunos aviones, mientras pilotos profesionales informaban por radio de que acababan de cruzarse con un hombre sentado en una silla de jardín.


(Visto en la Red)

HUMOR EN LA RED