sábado, 20 de junio de 2026

EL ENCUBRIMIENTO DE CENTENARES DE MILES DE VIOLACIONES REVELA LA TRAICIÓN DE LOS DIRIGENTES DE REINO UNIDO A LA CIUDADANÍA




La tolerancia y pasividad de las autoridades británicas con las bandas de violadores va más allá de la dejación de funciones para incurrir directamente en la colaboración. La policía del Reino Unido estaba más interesada en hacerse fotos para promocionar "la diversidad" con las propias bandas de violadores pakistaníes que en perseguir los delitos contra y niñas indefensas:


Puestos a elegir entre la corrección política "woke", con su ceguera ante la violencia sexual de importación y el miedo a ser tachados de racistas, y la protección de la integridad y la inocencia de los menores, la elección de políticos y miembros de las fuerzas del orden ha sido la observancia de lo primero y el desprecio más absoluto e inhumano hacia lo segundo. La policía de Reino Unido ignoró denuncias reiteradas, criminalizó a las víctimas en lugar de a los perpetradores, destruyó pruebas y permitió que violadores conocidos quedaran en libertad bajo fianza

El informe de 218 páginas el diputado Rupert Lowe sobre la explotación sexual organizada, la trata, torturas y homicidios de menores por parte de al menos 150 bandas musulmanas, habla de al menos 250.000 víctimas en todo el país.


Entre los crímenes mencionados en la investigación independiente (Lowe no está adscrito a ningún partido) constan atrocidades dignas de la más desquiciada pesadilla:

- a un bebé le apagaron cigarrillos mientras obligaban a la madre a mirar; después el bebé fue asesinado;
- quemaron vivas a menores;
- a niñas las enviaban a "habitaciones rojas" para ser torturadas; algunas de ellas fueron asesinadas, lo que era retransmitido en directo;
- una niña fue violada por un perro mientras unos hombres apostaban si la violaría por vía vaginal o anal;
- a niñas las obligaban a abortar con agujas de tejer;
- las violaban con botellas de vidrio, llaves, bates de béisbol y otros objetos;
- eran golpeadas, estranguladas, les mantenían la cabeza bajo el agua, eran torturadas, pateadas, azotadas, colgadas boca abajo, asfixiadas y orinadas encima;
- una niña muy pequeña, de aproximadamente cinco o seis años, estaba atada;
- a las niñas las encerraban en jaulas para perros;
- un perpetrador llamado Muhammad marcó a su víctima con la letra "M" como señal de propiedad;
- les amenazaron con que podían cortarlas en pedazos y darlas de comer a los cerdos;
- se burlaban de ellas por llevar una cruz y les decían que "su fe cristiana no le ofrecía ninguna protección"; los agresores sugerían regularmente que "su Dios la había abandonado".

Según el informe, entre el 87 y el 95 % de los violadores pederastas eran predominantemente de fe musulmana, una fe que, pese a las maravillas que la progresía nos cuenta de ella, no parece ejercer de freno a los sádicos instintos de sus practicantes. 


Este HDLGP está hablando de una niña de 13 años, a la que nunca con-
sideró digna de compasión o apoyo, sino mera carne disponible para  el
desahogo de los bajos instintos de su despreciable "retoño".

Los factores demográficos y culturales son claros. Los perpetradores de origen musulmán pakistaní y de otros entornos musulmanes (egipcios, afganos y kurdos) actuaban bajo un código de clan basado en el honor y la vergüenza, que trataba a las niñas no musulmanas, especialmente a las niñas blancas de clase trabajadora, como propiedad disponible para uso sexual.

Además, precisa que los mismos "crímenes indecibles" ocurrieron en al menos 149 distritos, lo que supone cerca del 40 % de todos los distritos del Reino Unido.


La investigación recogió testimonios estremecedores de supervivientes y de sus familias sobre un patrón reiterado de captación y explotación de menores. Niñas de tan solo 11 años eran primero abordadas por un joven musulmán que entablaba una relación de confianza con ellas y luego comenzaba a tratarlas como si fueran adultas, proporcionándoles alcohol, drogas y cigarrillos.

Después de algunos meses, las menores eran recogidas en las salidas de la escuela, en hogares de acogida o en la calle, a menudo en taxis. Posteriormente eran llevadas a casas, pisos, restaurantes y hoteles, donde eran violadas repetidamente por grupos de hombres -existe el testimonio de una niña que fue violada por más de 600 hombres a lo largo de tres años-, torturadas, grabadas para chantajearlas y humilladas con expresiones como "basura blanca" o "kuffar", un término que se traduce como 'infiel' o 'no creyente', presentándolas como personas que merecían castigo.

Muchas quedaron embarazadas siendo todavía niñas. Algunas sufrieron abortos espontáneos a causa del trauma, otras soportaron abortos forzados y algunas dieron a luz a hijos que más tarde les fueron retirados por el Estado.

Además, las supervivientes describieron violaciones diarias, tortura extrema, trata entre ciudades y una incredulidad institucional que agravó su sufrimiento. Algunas niñas incluso fueron traficadas a Oriente Medio, donde fueron sometidas a matrimonio islámico.

"Todas y cada una de nuestras instituciones les fallaron de manera catastrófica. Las fuerzas policiales ignoraron denuncias reiteradas, criminalizaron a las víctimas en lugar de a los perpetradores, destruyeron pruebas y permitieron que violadores conocidos quedaran en libertad bajo fianza. Los servicios sociales socavaron a los padres protectores, colocaron a menores en centros de trata dentro de hogares infantiles, cerraron casos a pesar de claros indicios de explotación y tomaron represalias contra denunciantes", denuncia el reporte. Incluso hubo víctimas que fueron arrestadas por "consentir"

El temor de las instituciones a ser tachadas de racistas si investigaban las atrocidades ocurridas dio vía libre al racismo étnico-religioso de los perpetradores.


Que la implicación de la clase política inglesa es absoluta desde su misma cúspide es evidente cuando recordamos que el actual primer ministro británico Keith Starmer fue el responsable de los menores tutelados por el Estado durante 15 años y por lo tanto está directamente involucrado en el encubrimiento de los cientos de miles de violaciones perpetradas por bandas organizadas. Uno de sus predecesores como primer ministro, Gordon Brown, quien aparece mencionado en los archivos de Espstein, ordenó a todas las fuerzas policiales del Reino Unido que no investigaran a las bandas de violadores de menores.

Y no solo eso, Starmer ha nombrado a Harriet Harman como su asesora para mujeres y niñas, la misma mujer que trabajó en el Consejo Nacional para las Libertades Civiles (NCCL) a finales de los años 70, abogando por legalizar la pederastia.

(Fuentes: https://esrt.space/; https://gaceta.es/)

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