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miércoles, 16 de septiembre de 2026
EL REY PUSILÁNIME
Gracias, Majestad. Después de 47 días de invasión, desprecio, avasallamiento y desesperación, los ceutíes han recibido las palabras exactas que retratan lo que pueden esperar de una institución como la que encarnáis: unas palmaditas en la espalda y una indisimulada condena a seguir aguantando.
¿No os queda nada más por añadir?
Para tan calculado ejercicio de equidistancia más valía haber mantenido vuestra regia boca cerrada. Total, España ya se ha acostumbrado a tener un monarca de piedra: silencioso, frío, distante, ...
Ceutíes, sois un ejemplo -dice el rey pusilánime- de soportar lo insoportable, la amenaza constante, los machetes, las peleas, los saqueos y violaciones, los robos y agresiones ... Vuestra mansedumbre es un ejemplo que nos conforta a los mediocres, a los derrotistas y a los que piensan -pero se guardan bien de expresar- "mejor a tí que a mí".
Como quiere el traidor que está fraguando la ruina del reino, parece que la bárbarie que se ha instalado en una plaza inequívocamente española no demanda ninguna respuesta solidaria, ninguna acción rotunda, ningún golpe en la mesa. Solo el altivo y fatuo comentario de quien puede presumir de unos vasallos que, por contra, en modo alguno pueden considerarse amparados por un señor, no ya bueno, sino al menos cumplidor de sus obligaciones. Porque del contrato firmado por vuestro padre el 27 de diciembre de 1978 no queda sustancialmente nada. La estirpe borbónica vuelve a ponerse de perfil y a dejar que los acontecimientos sigan su curso, manteniéndose ajena. La jefatura de unas fuerzas armadas que tienen encomendada la defensa de la integridad territorial del reino debe ser fatigosa ... si se está a la altura, claro.
No es vuestro caso.
El juicio de la historia será inapelable con vuestra pasividad.
El de este comentarista de la actualidad no puede ser más desfavorable.
Porque las emergencias, sobre todo las que como la espada de Damocles llevan pendiendo sobre nuestras cabezas tanto tiempo, no demandan "flexibilidad", sino su contrario: carácter, decisión y valor, cualidades que no se pueden improvisar, como es notorio.
Espero que al menos vuestra conciencia esté plenamente lúcida, y no deje de recordaros ni un solo día que supistéis lo que las circunstancias exigían y fuísteis incapaz de estar a la altura.
(posesodegerasa)
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