martes, 24 de junio de 2025

HACIA LA DESPOBLACIÓN PROGRAMADA



Cuentan que en la India, en la época colonial, había una gran abundancia de cobras. Para solucionar el problema, las autoridades tuvieron la ocurrencia de recompensar económicamente a cualquier ciudadano que entregase una cobra muerta. En principio la medida funcionó, hasta que apareció la picaresca. Y es que, pasado un tiempo, algunos se dieron cuenta de que criar cobras para luego matarlas y cobrar la recompensa era muy rentable. Pero cuando las autoridades descubrieron el fraude inmediatamente retiraron la medida. Y, claro está, ante esta nueva situación los criadores de cobras se deshicieron de ellas liberándolas. Así pues, el problema no solo no se solucionó, sino que se agravó. Desde entonces a esto se le conoce como el “efecto cobra”.

Hoy en día el “efecto cobra” se reproduce o todos los niveles. Así, tenemos que para paliar el desempleo se han creado una serie de ayudas y subsidios que disuaden al trabajador de buscar empleo. Otro, es que para garantizar la igualdad de los ciudadanos se les divide en grupos con las mismas creencias (conservadores, progresistas, homosexuales, heterosexuales,..) lo cual agrava aún más la desigualdad entre los distintos grupos. O que para proteger la salud de los niños se les someta a todo tipo de vacunas que, en la mayoría de los casos, suele empeoran su salud posteriormente, haciéndoles dependientes de por vida de la industria farmacéutica. Y así podíamos seguir enumerando una larga lista interminable.

Pero el “efecto cobra” más absurdo es la imposición de la “ideología verde”, que presenta a los humanos como una plaga que está destruyendo el planeta. Según las cabezas pensantes de esta ocurrencia, para salvar el planeta hay que deshacerse de los humanos. Y digo yo, ¿para qué queremos un lindo y sano planeta sin nosotros?

Todas las políticas de la “agenda verde” son un disparate tras otro. El primero, y más aberrante, es el de aglutinar a la población en “ciudades inteligentes”. Pero, ¿qué clase de “agenda verde” es está que quiere a la población en ciudades cibernéticas de hormigón? Otro, es la de talar olivos y naranjos para instalar placas solares (como si no hubiera campo baldío). ¡Señores! ¿De qué nos sirve tener energía “limpia” si no tenemos qué comer?

Todo lo que estamos viviendo últimamente (pandemias, guerras, calentamiento global, incendios, inundaciones, inflación, apagones y, sobretodo, pobreza) no es más que la estrategia de los globalistas para hacer creer a la gente que el sufrimiento que padece es consecuencia de la superpoblación. Su pensamiento es: “si lo sufren, entonces apoyarán todas las intervenciones distópicas que propongamos. Y amén que lo están consiguiendo.

La agenda de despoblación no es ninguna teoría de la conspiración, sino una verdadera conspiración contra la humanidad (de hecho, una de las conferencias del Club Bilderberg de este año ha sido “Despoblación e inmigración”). Los datos revelan que más de la mitad de los países occidentales presentan actualmente un crecimiento negativo. Sin embargo, aunque el número de nacimientos disminuye constantemente su población aumenta debido a la inmigración masiva descontrolada. Esta inmigración es la que se utilizará para sembrar el caos cuando los arquitectos de esta estrategia lo consideren oportuno (acabamos de ver recientemente este tipo de cosas en Francia y en EEUU, cuya función es justificar el aumento de la vigilancia con IA y la transición a la gobernanza totalitaria).

En España, las cifras de nacimientos y defunciones en 2023 fueron las siguientes: 320.656 nacimientos por 436.124 defunciones, lo que supone un saldo poblacional negativo de 115.468 (nada que ver con los 663.667 nacimientos y 280.170 defunciones de 1970).

El siguiente gráfico, muestra claramente cómo se han invertido las tendencias a partir del año 2015, donde se produce cada vez un menor número de nacimientos y un mayor número de defunciones.

(Hacer click sobre la imagen para ampliar)

Paradójicamente, la población de España no deja de crecer de una manera desenfrenada, pasando de los 40 millones en el año 2000 a los 49 millones en el año 2025. Esto supone un incremento del 22,5% en tan solo 25 años. Lo que demuestra la cantidad de inmigración masiva descontrolada que está entrando en nuestro país. Hay estudios que dicen que de seguir con esta tendencia en el año 2045 habrá más extranjeros que autóctonos.

Pero en el actual sistema –diseñado para crecer constantemente-, ¿qué significa para un país la pérdida de población?

Cuando un país pierde población; es decir, cuando su número de habitantes disminuye por factores como baja natalidad, alta emigración o envejecimiento, se enfrenta a varias desventajas económicas, sociales y estructurales, como menor productividad y decrecimiento económico.

El envejecimiento de la población reduce la población activa y aumenta el peso de la población inactiva, lo que supone menos contribuyentes y mayor número de jubilados. Por otro lado, menos población significa menos consumo, lo que puede generar una contracción económica prolongada afectando a empresas, inversiones y empleo. Evidentemente, la pérdida poblacional incluye también la pérdida de jóvenes cualificados, frenando así el desarrollo del país.

No hay que tener un máster en economía para saber que una drástica reducción poblacional equivale a un declive económico, ya que a medida que las tasas de natalidad se desploman y las sociedades envejecen los cimientos económicos se desmoronan. Porque no lo olvides: el mayor activo de un país es su población.

España, a pesar del crecimiento poblacional, impulsado por la inmigración masiva, no es inmune a esta nueva realidad: las tasas de fertilidad han caído muy por debajo del nivel de repoblación; la ocupación laboral es muy inferior a la de los países europeos de su entorno; la pérdida de cerebros es constante, pues los jóvenes talentos no tienen oportunidades para desarrollarse profesionalmente en su país; y, paradójicamente, las empresas no encuentran personal para ocupar los puestos de trabajo más cualificados, dado que la inmigración es casi toda marginal y no ha venido a solucionar el problema, sino a incrementarlo. Esto está llevando al país a empobrecerse más y más cada día (es la primera vez en la historia de España que los hijos viven peor que sus padres).

Nos hacen creer que la pobreza es un problema económico, pero no es así, ya que si lo fuera tendría fácil solución. También, que es causada por la de escasez de recursos; pues tampoco, ya que cada día se tiran toneladas de alimentos y otros bienes. Y todo para que lleguemos a la conclusión de que la pobreza es un problema causado por la superpoblación del planeta. Y cuando estas falsas teorías son apoyadas por una organización “filantrópica” no gubernamental como es Oxfam Intermón, pues vamos y nos lo creemos.

Dicho esto, y siguiendo su lógica, sólo hay dos mareras de terminar con la pobreza: aumentar los recursos o reducir la población. Evidentemente, se han decantado por la segunda opción.

Todas esas medidas, como favorecer el aborto, los métodos anticonceptivos, la eutanasia, el suicidio (especialmente entre jóvenes y ancianos), la introducción de sustancias nocivas para la salud en los alimentos, la promoción de pandemias como el Covid-19, la implementación de más y más vacunas o las crisis económicas que llevan a la pobreza y a la desesperación de las personas, están encaminadas a reducir la población.

Estamos anclados a un sistema financiero depredador que se basa en obtener el máximo beneficio en el menor tiempo posible. Este sistema sólo favorece a una pequeña élite de multimillonarios, que lo son porque explotan a 8.000 millones de personas en todo el mundo. Pero ahora tienen la tecnología y la IA y ya no nos necesitan, por consiguiente se están deshaciendo de nosotros: reducen la población, incrementan la inmigración para crear conflicto, ahogan la economía y la pobreza acaba con más población. ¡Si es que es de manual! Vamos, un “efecto cobra” de libro.

(https://pepeluengo2.blogspot.com/)

ESTO NO VA DE ENERGÍAS LIMPIAS


COVID, LA OPERACIÓN MILITAR QUE NO SE HA DETENIDO



En esta charla, la ex ejecutiva farmacéutica y empresaria Sasha Latypova sostiene que COVID-19 no tiene nada que ver con una pandemia. Se trata de una operación militar en curso en todo el mundo con patrones reconocibles, una combinación de estructura legal e incentivos financieros.

Es un crimen cometido por los gobiernos de todo el mundo y un ataque a la población desde múltiples aspectos, no sólo médicos, psicológicos y económicos.

Sasha comenzó su presentación diseccionando la estructura pseudo-legal que el gobierno de EE.UU. implementó para cometer los crímenes de COVID-19:

1. Una declaración de "emergencia de salud pública" deja en suspenso la constitución y otorga el control total al Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS).

2. Utilizar contramedidas de Autorización de Uso de Emergencia (EUA) para imponer el uso de «vacunas», que son el arma real. Todos los productos relacionados con COVID son contramedidas EUA, que están excluidas de todas las regulaciones farmacéuticas y de la responsabilidad del fabricante, y fueron financiadas por el Departamento de Defensa.

3. La Declaración de la Ley PREP, a modo de escudo, protege legalmente a quienes imponen y aplican las contramedidas, siempre que hagan lo que digan las «autoridades sanitarias».

Esta estructura pseudojurídica sigue existiendo hoy en día, ya que la Declaración de la Ley PREP para las Contramedidas Médicas contra COVID-19 se ha prorrogado hasta el 31 de diciembre de 2029. Muchos países han adoptado una estructura jurídica similar.

Sasha también expresó su preocupación por la política MAHA (Make America Healthy Again).

En su opinión, al centrarse en cuestiones sanitarias menores o irrelevantes, el informe de la comisión MAHA sirve para:

1. Distraer la atención del público de las cuestiones más acuciantes, como las vacunas de ARNm. Resulta descorazonador observar que la UE y Japón han aprobado las "vacunas" de ARNm autoamplificadoras más nocivas contra el SRAS-CoV-2, y que Estados Unidos lo hará este año.

2. Imponer más regulaciones a los sectores agrícola y alimentario, que pondrán en peligro económico preferentemente a las explotaciones pequeñas e independientes.

Al final de su discurso, Sasha criticó la recomendación recientemente actualizada de los CDC (Centros para el Control de Enfermedades) sobre las vacunas de ARNm COVID-19, calificándola de "médicamente disparatada y deliberadamente perjudicial".

lunes, 23 de junio de 2025

LA SITUACIÓN TRAS EL ATAQUE AÉREO DE EE.UU. CONTRA IRÁN



Trump había hecho su campaña en la contradicción entre “no quiero estas guerras insensatas”, por un lado, y por otro luciendo un apoyo completo a Israel, que para entonces ya venía llevando adelante con intensidad su limpieza étnica en Gaza y Cisjordania. El ataque israelí por sorpresa el viernes 13 generó una nueva guerra, y en ella Israel espera que Estados Unidos sea forzado a intervenir decisivamente para generar un cambio de régimen en Irán, que es el objetivo declarado. Sin embargo, luego de diez días, lo que parece que tenemos es una guerra de desgaste de largo aliento, en la que Israel está siendo destruido sistemáticamente por oleada tras oleada de misiles iraníes que los sistemas israelíes no son capaces de detener. Esto sigue siendo así aun después de la extraña intervención norteamericana de la madrugada del domingo. El mensaje que surge de los EEUU parece ser “ya intervinimos. Esto es todo”. ¿Será así? Y si es así, ¿cuáles son las opciones que tiene Israel, aparte de lanzar ellos mismos un ataque nuclear -la llamada “Opción Sansón”- contra Irán?

En su ataque de anteayer, 21 de junio, Estados Unidos empleó -esto aun no confirmado- dos tipos de material: aparentemente 14 bombas de penetración profunda de Northrop Gruman, técnicamente GBU-57 Massive Ordnance Penetrators (más conocidas como bunker-buster bomb, a costo de 2000 millones de dólares cada una) contra los sitios de Fordow y Natanz, lanzados desde bombarderos B2 que partieron de territorio continental norteamericano para volar 18 horas seguidas (con aprovisionamiento de combustible en vuelo), y entre 24 y 30 misiles Tomahawk lanzados desde submarinos norteamericanos, dirigidos al otro sitio (Isfahan, ya golpeado antes en este conflicto por parte de Israel).

El temor principal era que estos ataques generasen un episodio de radiación que podría haber impactado toda la región. Sin embargo, Irán comunicó a su población que, dado que había trasladado el material radiactivo de esas instalaciones antes de los ataques, no habría que temer contaminación radiactiva al producirse estos. Asimismo, los sitios estaban evacuados, por lo que no hay pérdidas humanas significativas en este caso. Esta mañana Arabia Saudita, y la IAEA confirmaron que no hay aumento de radiactividad como consecuencia de las acciones norteamericanas.


Un comentarista conocedor de detalles de infraestructura nuclear ha comentado con escepticismo: “Si Fordow hubiera desaparecido, se habrían visto cráteres, rupturas electromagnéticas, evacuaciones aéreas de emergencia, sismógrafos disparándose y bengalas infrarrojas bajo la montaña. En cambio, recibimos un tuit de una cuenta gestionada desde el norte de Israel que gritaba «Fordow ha desaparecido». Por ahora, no hay confirmación SAR. No hay agrupación de cráteres. No hay análisis multiespectral de destellos. No hay indicios de fuego subterráneo. No hay bucle BDA. Si Fordow sigue funcionando mañana, Washington habrá llevado a cabo la operación de propaganda más cara de la historia en materia de destrucción de búnkeres, solo para ver cómo Teherán sube sin daños por la escalera de la escalada..“

Trump llevó adelante esto sin pedir autorización al Congreso, lo cual agrega un elemento más a la completa ilegalidad -tanto nacional como internacional- del asunto.

El panorama del conflicto es hasta aquí el siguiente. En el marco de conversaciones que se venían manteniendo entre EEUU e Irán con el fin de obtener un nuevo acuerdo relativo al enriquecimiento de uranio en el país asiático, Israel irrumpió el día viernes 13 de junio con ataques coordinados que fueron muy efectivos en ese momento. El objetivo israelí fue eliminar la posibilidad de un acuerdo entre Trump e Irán, forzar un cambio de régimen en Irán, y comprometer a EEUU en entrar materialmente en guerra con Irán.

Así, Israel montó un ataque sorpresivo el día 13, combinando ataques de su aviación a objetivos infraestructurales y también civiles en varios puntos del país, a lo que se sucedió el uso de gran cantidad de drones montados por agentes israelíes dentro del propio Irán, dirigidos contra los principales jerarcas del gobierno y el ejército, así como científicos del programa nuclear iraní. También hubo acciones de comandos israelíes sobre el terreno en la propia Teherán, que fueron a asesinar a figuras clave del poder en Irán. El resultado fue un gran caos en la dirección iraní: el país estuvo en una confusión y parálisis que duró unas 12 horas.

Luego de eso, los iraníes, que evidentemente se habían preparado durante mucho tiempo para una situación de guerra abierta con Israel, comenzaron una respuesta sistemática.

El resultado de la respuesta iraní ha puesto de manifiesto una situación nueva, inédita hasta ahora, que se compone de los siguientes elementos:

(a) los sistemas de defensa antiaérea israelí han ido siendo cada vez menos eficaces a medida que pasaban las horas y los días. Irán empleó una táctica de sobresaturación, enviando primero nubes de drones y de misiles señuelo, que desataron una intensa respuesta de los sistemas de defensa antimisiles israelíes. Esto fue desgastando rápidamente la capacidad defensiva, puesto que la capacidad de reposición de estos sistemas se ha demostrado menor que la capacidad iraní de lanzar olas sucesivas de ataques. Como resultado, ya desde el principio algunos de los proyectiles iraníes pasaron la defensa e impactaron. Este fenómeno solo se ha incrementado, muy visible y agudamente, con el paso de las horas y días. Al noveno día de conflicto, ayer domingo 22 de junio que preparo este breve reporte, 27 misiles iraníes impactaron la zona portuaria de Haifa, zona de por sí ya extensamente dañada en los días previos. Lo mismo ocurrió por la mañana en Tel Aviv, y en general en distintos puntos de Israel, que luce extremadamente dañado. Pese al control de la información que intenta el régimen de Netanyahu, los videos caseros filmados con teléfonos celulares, y algunos reportes autorizados, así lo vienen mostrando con mucha elocuencia.

(b) El impacto político en la interna israelí es potencialmente grande. Israel no está acostumbrado a recibir este nivel, intensidad y extensión de agresión. Es muy distinto el estado de atención provocado por los pequeños misiles esporádicos durante décadas de conflicto con Hamas o similares, a enfrentar un ataque sistemático, con armas pesadas, por parte de una potencia regional que cuenta con un arsenal que viene mostrándose muy importante, y que no muestra señales de terminar pronto. ¿Cuál sería el impacto sobre el gobierno Netanyahu una continuación de este nivel de daño al funcionamiento de la sociedad en Israel? Al contrario de esto, la dirigencia iraní parece segura en su puesto, y la noción de un “cambio de régimen”, agitada por Israel y EEUU como el objetivo central que buscaron con el ataque del 13 de junio, no parece estar siendo exitosa.

(c) La imagen israelí en el mundo sigue deteriorándose. Pese a que los medios de comunicación controlados por Occidente intentan montar la narrativa de siempre, la misma que agitaron antes de agredir a Irak, Libia, Siria, etc. (“Irán es un hub terrorista”; “Irán está a punto de conseguir armas de destrucción masiva. Es preciso detenerlos antes de que las usen”), no hay la menor duda de que Israel ha cometido una agresión no provocada que va contra todo el derecho internacional. En un tiempo como este donde mucha información circula por fuera de los canales controlados por el poder de Washington-Londres-Tel Aviv, estas violaciones resultan más evidentes. Esta guerra la comenzó Israel, luego de haber estado casi dos años cometiendo un genocidio y una limpieza étnica en Gaza. La suma de ambas cosas ha sido demasiado, y resulta extremadamente difícil defender a Israel hoy en cualquier perspectiva.

(d) Los hechos militares van tomando la forma de una “guerra de desgaste” o “war of attrition” en el uso anglosajón más común. En este esquema, dado que la ocupación del terreno en Irán por fuerzas militares no parece una opción posible (ni EEUU lo ha presentado como posible, ni lo es para el pequeño ejército de Israel), lo que queda es una continuación de la situación actual, con variantes eventuales de detalle. Esto no favorece a Israel, que tiene muchísimo menos territorio, diez veces menos población, y menos capacidad de reposición de su arsenal que Irán. Esto último debido a la fuerte dependencia del ejército israelí de la producción norteamericana, cuya capacidad instalada y productividad es mucho más baja de por sí en las últimas décadas de lo que fue, por ejemplo, en tiempos de la Segunda Guerra y de la Guerra Fría, y está además atendiendo la demanda de la guerra en Ucrania, donde cantidades importantes de material norteamericano están siendo destruidos por el esquema de guerra de desgaste a largo plazo impuesto por Rusia. Irán, en cambio, es autónomo en su producción militar, y tiene abundantes recursos para continuar incrementándola en el futuro.

(e) Estados Unidos tienen su fuerza militar diseñada para la agresión empleando fuerza aérea, en operaciones de gran intensidad pero corto aliento, y no tiene posibilidad de desplegar una gran fuerza de tierra durante un tiempo sostenido sin sufrir grandes bajas. Esto ha quedado evidenciado en las intervenciones en Irak, Afganistán, y otras, en donde a un inicio decisivo, siguió una ocupación inefectiva y endeble que terminó en retirada, en el caso de Afganistán de modo ignominioso. Las naciones así intervenidas (incluyendo Libia y Siria) terminan en un estado fallido y caos. En el caso de Israel, esto es aun más marcado. Israel no tiene un ejército capaz de intervenir con éxito en el terreno en sentido convencional, sino una fuerza de defensa, una fuerza de inteligencia sofisticada, y una fuerza aérea relativamente poderosa, además de algún poder submarino. Y un arsenal nuclear clandestino que se calcula importante. Con estos atributos, una guerra de desgaste de largo aliento no favorece a Israel. De ahí que desde el comienzo los israelíes hayan estado implorando a EEUU que intervenga decisivamente, y también han mencionado la impensable opción de agredir nuclearmente a Irán. Esto lleva al penúltimo componente de la situación.

(f) Los Estados Unidos han intervenido. El nivel de destrucción es desconocido aún. Algunos analistas afirman que el ataque ha procedido de un modo mayormente inefectivo, al bombardear los sitios nucleares de Irán de modo aparentemente superficial -esto es, generando gran daño en la superficie, pero dejando sin afectar los niveles más profundos bajo tierra que alcanzan estas instalaciones. Por lo demás, Irán estuvo claramente advertida de estos ataques, había tomado previsiones para proteger su programa nuclear, y no se registra radiación según confirmaron -como dijimos- los saudíes y la IAEA. Luego de este golpe, CBS informó que la diplomacia norteamericana había estado en contacto con Irán previamente, que esta sería la única intervención norteamericana, y que ahora Irán debía negociar el fin del conflicto, no estando en los objetivos norteamericanos el “cambio de régimen” iraní: “The U.S. reached out to Iran diplomatically Saturday to say the strikes are all the U.S. plans and that regime change efforts are not planned, the sources said.”

Esto plantea la interrogante sobre el verdadero objetivo que Trump tiene al obrar de este modo. ¿Está realmente respaldando a Israel de modo eficaz, o ha actuado de un modo que permite a Irán seguir con su guerra de desgaste, mientras Israel va quedando cada vez con menos opciones, viendo su propio territorio destruido a niveles inconcebibles hace un par de semanas? Es clara la estrategia de largo plazo de EEUU (liquidar Irán con el fin de seguir intentando aislar China y Rusia, y la perspectiva de un mundo multipolar en general). Demostrando la inefectividad del ataque de anoche respecto al escenario de “guerra de desgaste”, la respuesta de Irán ha sido redoblar sus lanzamientos sobre Israel, empleando ahora -se cree que por primera vez- misiles Khorramshahr -4 (o Kheibar), de 1.5 toneladas de explosivos, que continuan la demolición de infraestructura y sitios estratégicos en Israel. Finalmente, el escenario sigue abierto, luego de los ataques norteamericanos, y el panorama es igual o peor, para Israel, de lo que era antes de ellos.

Finalmente, del lado israelí, está la opción de ir a fondo contra la infraestructura petrolera de Irán. Esto, de llegar a niveles críticos -conjunto a un posible cierre de las vías de abastecimiento de crudo al mundo en el Golfo por parte de Irán, con las que ha amenazado- causaría un importante daño a China, cuya economía depende ampliamente de ese recurso. ¿Cuáles serían las medidas a tomar por China y por alguno de sus aliados (Rusia, por ejemplo), en este caso?

Como corolario, tenemos lo que siempre se supo y ha sido denunciado desde estas páginas ya muy repetidamente. A saber: la completa insignificancia de las Naciones Unidas. La completa irrelevancia del “orden internacional basado en reglas”. Puesto que si ante una agresión no provocada e injustificada las Naciones Unidas son totalmente ineficaces, y además si la IEAE, que ha estado supervisando Irán, con inspectores en el terreno, ha informado que Irán no tiene un programa de desarrollo de armas nucleares, y esto no alcanza para proteger esas instalaciones … Entonces toda la legitimidad de la IAEA cae. Lo mismo podría decirse del resto de mecanismos montados y controlados por Occidente luego de la Segunda Guerra Mundial. Estos días, como ha sido anunciado en esta revista, estamos viendo el fin completo de la legitimidad de un orden ya completamente vaciado de contenido. Solo los mainstream media siguen haciendo esta clase de discurso zombi, que solo continuará haciendo que pierdan aun más credibilidad.

Salvador Gómez
(Visto en https://extramurosrevista.com/)

EL PELIGRO DE LAS INYECCIONES DE ARNm



Las «vacunas» ARNm contra Covid no son seguras de acuerdo a estudios realizados que incluyen 184 millones de personas.

Los 4 estudios que así lo demuestran son:

FAKSOVA et al (n=99 millones):

• Miocarditis (+510% después de la inyección de ARNm)
• Encefalomielitis diseminada aguda (+278% después de la inyección de ARNm)
• Trombosis del seno venoso cerebral (+223% después de la inyección del vector viral)
• Síndrome de Guillain-Barré (+149% tras la inyección del vector viral)

RAHELEH et al (n= 85 millones):

• Ataque cardíaco (+286% después de la segunda dosis)
• Accidente cerebrovascular (+240% después de la primera dosis)
• Enfermedad de la arteria coronaria (+244% después de la segunda dosis)
• Arritmia cardíaca (+199% después de la primera dosis)

HULSCHER et al (n= 325 autopsias):

Se demostró un vínculo causal entre las inyecciones contra la COVID-19 y la muerte a través de múltiples sistemas orgánicos.

ALLESSANDRIA et al (n=290.727):

Los sujetos vacunados con 2 dosis perdieron el 37% de la esperanza de vida en comparación con la población no vacunada durante el seguimiento.

La retirada inmediata del mercado de las inyecciones de ARNm de COVID-19 es esencial para evitar más pérdidas de vidas entre millones personas que aún están inyectando.

(Fuente: https://cienciaysaludnatural.com/)

LAS REGLAS QUE SOLO APLICA ISRAEL



Ahora que Israel ha iniciado una nueva guerra "preventiva" contra un enemigo que no le había atacado previamente, repasemos las reglas que es el único país del mundo en aplicar:

Regla 1: Israel nunca es el agresor. Si Israel ataca a alguien, es ya sea en respuesta a una agresión ocurrida en el pasado o como un ataque preventivo para frustrar una agresión inminente en el futuro.

Regla 2: La historia se reinicia automáticamente en la fecha del último acto de agresión contra Israel. Si alguien ataca a Israel, fue totalmente sin provocación, porque nada ocurrió antes del ataque a Israel.

Regla 3: Cualquier cosa mala que haga Israel está justificada por la Regla 2. Esto es cierto incluso si hace cosas que serían consideradas completamente injustificables si las hiciera una nación como Rusia o China.

Regla 4: Israel tiene derecho a defenderse, pero nadie más lo tiene.

Regla 5: Israel nunca bombardea a civiles, bombardea a los Malos. Si mueren cantidades alarmantes de civiles es porque eran Malos, o porque los Malos los mataron, o porque un Malo estaba demasiado cerca a ellos. Si ninguna de estas razones aplica, entonces es por alguna otra razón misteriosa que aún estamos esperando que las FDI investiguen.

Regla 6: Criticar cualquier cosa que haga Israel significa odiar al pueblo judío. No hay otra razón posible para oponerse a actos de masacre militar masiva que un odio ferviente y obsesivo hacia una pequeña fe abrahámica.

Regla 7: Nada de lo que hace Israel es tan malo como las críticas odiosas descritas en la Regla 6. Las críticas a las acciones de Israel siempre son peores que las acciones de Israel en sí, porque quienes las critican odian a los judíos y desean cometer otro Holocausto. Prevenir esto debe consumir el 100 % de nuestra energía y atención política.

Regla 8: Los israelíes son solo víctimas, nunca victimarios. Si los israelíes matan a iraníes, es porque los iraníes odian a los judíos. Si los iraníes matan a israelíes, es porque los iraníes odian a los judíos. Israel es un corderito inocente que solo quiere ocuparse de sus propios asuntos en paz.

Regla 9: El hecho de que Israel esté literalmente siempre en estado de guerra con sus vecinos y con las poblaciones indígenas desplazadas debe interpretarse como prueba de que la Regla 8 es verdadera, en lugar de prueba de que la Regla 8 es una tontería ridícula.


Regla 10: La vida de las personas en los países musulmanes es mucho menos importante para nosotros que la de los occidentales o la de los israelíes. Nadie debe reflexionar demasiado sobre las razones de esto.

Regla 11: Los medios de comunicación siempre dicen la verdad sobre Israel y sus diversos conflictos. Si dudas de esto, probablemente esté infringiendo la Regla 6.

Regla 12: Las afirmaciones sin fundamento que retratan a los enemigos de Israel de forma negativa pueden presentarse como noticias veraces sin verificación ni aclaración alguna, mientras que los antecedentes ampliamente documentados de la criminalidad israelí deben reportarse con extremo escepticismo y con calificativos dudosos como "Irán afirma", "Hezbolá dice" o "según el Ministerio de Salud dirigido por Hamás". Es importante hacerlo, ya que, de lo contrario, podría ser acusado de propagandista.

Regla 13: Israel debe seguir existiendo en su forma actual, cueste lo que cueste o cuántas personas tengan que morir. No es necesario presentar razones lógicas ni moralmente fundamentadas para ello. Si lo cuestiona, probablemente esté infringiendo la Regla 6.

Regla 14: El gobierno de Estados Unidos nunca ha mentido sobre nada y siempre está del lado correcto en cualquier conflicto.

Regla 15: Israel es el último bastión de la libertad y la democracia en Medio Oriente y, por lo tanto, debe ser defendido, no importa cuántos periodistas tenga que asesinar, no importa cuántas instituciones de prensa tenga que cerrar, no importa cuántas protestas tengan que desmantelar sus partidarios, no importa cuánta libertad de expresión tenga que eliminar, no importa cuántos derechos civiles tengan que borrar sus partidarios occidentales y no importa cuántas elecciones tengan que comprar sus grupos de presión.

(Fuente: https://caitlinjohnstone.com.au/; visto en https://www.verdadypaciencia.com/)

domingo, 22 de junio de 2025

OCCIDENTE ESCALA SU GUERRA MUNDIAL



Hay dos enfoques sobre lo que está pasando. El optimista afirma que los conflictos a los que asistimos, la masacre de Gaza, la guerra de Ucrania, y la guerra contra Irán, son choques separados e independientes, cada uno con su particular lógica y motivación, la “seguridad europea”, los embrollos de Oriente Medio, el colonialismo israelí ... Por desgracia, la realidad sugiere otra cosa: los tres choques están relacionados y forman parte del mismo proceso. Se trata de la guerra contra los adversarios de Occidente: contra todos aquellos que objetan su menguante dominio mundial y representan la posibilidad de una administración planetaria colegiada y plural entre potencias. No es un orden ideal, pero es diferente del hegemonismo irrespetuoso con las diferentes civilizaciones.

En relaciones internacionales, la divisoria no es entre democracia y autocracia, sino entre hegemonismo y pluralismo multipolar. La alternativa hegemonismo/multipolaridad es a las relaciones internacionales lo mismo que la alternativa dictadura de partido único/ pluralismo-división de poderes en un régimen nacional. Los mayores dictadores están en lo que antes se autodenominaba “mundo libre”. La simple realidad es que los adversarios de Occidente y sus denostados regímenes, la teocracia iraní, el régimen ruso con su combinación de autocracia, aspectos liberales y tradicionalismo eslavo, o la benevolente dictadura china con su buena gobernanza, son mucho más responsables y prudentes en su comportamiento exterior. Y a diferencia de los tiempos de la conferencia de los no alineados en Bandung (1955), la fuerza de gravedad de la potencia de la economía china convierte ahora esa alternativa en algo serio que atrae a la mayoría del mundo y le permite formar un gran polo, lo que en Occidente se vive como amenaza. Ante esa amenaza, el imperio está dispuesto a quemar el mundo para salvar su trono, en palabras del comentarista vietnamita Sony Thang. Gaza fue el anuncio, Ucrania el tanteo, Irán la escalada, pero Rusia y China son la traca y el objetivo final.

Vemos muestras de la unidad político-militar del bloque occidental en las dos guerras por Estado interpuesto, contra Rusia e Irán, vía Ucrania e Israel. Los mismos drones que atacaron bases estratégicas rusas el 1 de junio, se usaron el viernes 13 en Irán para eliminar a veinte dirigentes político-militares de primer nivel, además de a científicos nucleares. En ambos casos, el apoyo militar y financiero de la OTAN (Estados Unidos más la Unión Europea) y su cobertura política es manifiesto. La “agresión rusa no provocada” y el “derecho de Israel a defenderse”, forman parte del mismo relato. Lo mismo puede decirse del engaño concertado. El Times of Israel explicaba el mismo día 13 que haciendo ver que estaba negociando, Estados Unidos ayudó a que Irán bajara la guardia de tal forma que Israel pudiera ejecutar su ataque sorpresa. Ese engaño es de la misma factura que aquel “proceso de Minsk” sobre el que Angela Merkel y François Hollande admitieron que solo era una comedia para entretener a Rusia y ganar tiempo, mientras la OTAN fortalecía al ejército ucraniano. “Permitir a Netanyahu atacar Irán cuando los enviados estadounidenses estaban negociando con Teherán, sitúa a la Presidencia de Estados Unidos al mismo nivel de credibilidad que Al Capone”, dice el director del MidleEast Eye, David Hearst. ¿Quién volverá a fiarse de una negociación con Estados Unidos?

Todos los imperios utilizan la violencia al toparse con su declive, pero Estados Unidos es un caso especial. No tiene memoria de guerra en su propio territorio –su guerra civil queda muy lejos–, solo experiencia de guerras lejanas y fáciles de fusiles contra lanzas o de alta tecnología contra morralla predigital. Allí donde no ganaron, en Corea, en Vietnam y en los desastres de la guerra continua de los últimos treinta años, la catástrofe nunca la sufrieron ellos. Ese dato biográfico de Estados Unidos hace particularmente peligroso su proceso de ir a menos. Como en su día Boris Yeltsin en la URSS, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es un acelerador del decreciente poder occidental.

Decadencia tardo-romana

Cuando asistimos en los noventa a la dramática quiebra soviética, nos vino a la cabeza la idea de que solo una quiebra del imperio occidental podría emularla en intensidad. Estamos en ello. En Estados Unidos estamos asistiendo a lo que parecen los inicios de un grandioso y peligroso espectáculo. Ante nosotros, un cuadro completo de decadencia tardo-romana. Al frente del imperio hemos visto a un presidente senil, Joe Biden, asistido por ayudantes con nivel de becario (los secretarios de Estado y seguridad nacional, Blinken y Sullivan), que ha sido relevado por un sociópata narcisista. A los pocos meses en el cargo, su íntimo socio, el hombre más rico del mundo, le ha acusado de formar parte de una red pederasta cuyo organizador –Jeffrey Epstein, con pedigrí de chantajista del Mossad– fue suicidado en prisión. Su Administración está dividida sobre contra quién hacer la guerra, los responsables saltan de los cargos y el secretario de Estado, Marco Rubio, asume funciones del Consejo de Seguridad Nacional, un aparato enorme descabezado que no se sabe quién dirige. El presidente ha defendido un proyecto inmobiliario-genocida para Gaza, un día dice una cosa y al siguiente lo contrario, su maltrato comercial de socios y adversarios anuncia graves perjuicios a la economía popular de su país, su política de emigración y sus excesos autocráticos provocan levantamientos “contra el rey”.

Trump que alardeaba con desafiar al “Estado profundo”, sufrió dos atentados en su campaña electoral y ya no parece capaz de mantener su promesa electoral de no meter a su país en nuevas guerras, lo que rompe su base popular. Esta especie de Nerón leyó en mayo en Riad, Arabia Saudí, un discurso anunciando un giro pacífico y no intervencionista en Oriente Medio y un mes después está llamando a los más de diez millones de habitantes de Teherán a evacuar la ciudad y a sus dirigentes a una “rendición incondicional” … No sabía nada de Ucrania cuando prometió acabar con la guerra en veinticuatro horas y ahora confirma que no tiene ni idea de lo que es Irán.

Ignorando el informe de sus agencias de seguridad, que en marzo confirmaron que Irán “no está construyendo el arma nuclear y que su líder supremo no autorizó tal programa que fue suspendido en 2003”, Trump se ha rendido a la tesis israelí, defendida desde los años noventa, de que Teherán está “a punto” de hacerse con la bomba. Se repite el esquema utilizado con Irak en 2003. Irán no ha atacado a nadie y defiende desde hace décadas la creación de una zona desnuclearizada en Oriente Medio. Sin embargo, Israel –único poseedor de arsenales nucleares, químicos y biológicos en la región, que ha atacado a todos sus vecinos sin excepción– lo presenta como el gran peligro regional, con la falsedad de las armas de destrucción masiva. La misma semana que comenzó su ataque contra Irán, con la colaboración de Estados Unidos y las potencias europeas, Israel masacraba a gazatíes hambrientos en los puntos de distribución de comida a razón de varias decenas al día, bombardeaba Siria y Líbano, atacaba el puerto de Hodeidah en Yemen y secuestraba en aguas internacionales el barco en el que iba Greta Thunberg y otros once activistas que intentaban llegar a Gaza.

La Agencia Internacional de la Energía Atómica, controlada por potencias occidentales hostiles, que se negó a decir quién bombardeaba la central nuclear ucraniana de Zaporiyia ocupada por los rusos, ha desempeñado en Irán el mismo papel de espionaje de las instalaciones iraníes que los inspectores de la ONU realizaron en Irak por cuenta de los servicios secretos occidentales. El imperio quiere hacer con Irán los mismo que hizo con Irak, Siria o Libia, de acuerdo con el conocido guion neoconde septiembre de 2001 revelado por el General Wesley Clark en 2011: destruir siete países en cinco años: Irak, Líbano, Siria, Somalia, Libia, Sudán e Irán. Todo se repite y al mismo tiempo es muy diferente.

Los medios de comunicación y el establishment político occidental han asistido con comprensión al “Pearl Harbor” iraní, sin caer en la cuenta de que aquello concluyó con una derrota del atacante, como si fuera normal la agresión contra un país en medio de una negociación, con la eliminación de toda una plana mayor, incluido el jefe negociador iraní, Alí Shamjaní, matando de paso a decenas de civiles. Ante todo esto, el presidente francés, Emmanuel Macron, condena el “programa nuclear iraní” y reafirma “el derecho de Israel a defenderse y garantizar su seguridad”. El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, ha ido más lejos al “condenar enérgicamente” a Irán por “atacar indiscriminadamente territorio israelí”, antes incluso de que Teherán lanzara sus primeros misiles de respuesta, de momento sin gran impacto. Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha reiterado “el derecho de Israel a defenderse” con alguna llamada “a las dos partes” a la contención. Pero ha sido un tercer alemán, el canciller Friedrich Merz, el autor de la declaración más exacta y más vergonzosa: “Israel está haciendo el trabajo sucio por todos nosotros”.

Lo que pasará

Lo que va a pasar a partir de ahora en Irán depende de cinco preguntas para las que no tenemos respuesta.

Desde que Donald Trump matara al principal militar iraní, el general Gasem Soleimani, en enero de 2020, la moderación de Irán ha sido extraordinaria. En abril de 2024, Israel atacó con gran mortandad la embajada iraní en Damasco. Irán respondió con un ataque simbólico. El 19 de mayo, Israel mató al presidente de Irán, Ebrahim Raisi, y a su ministro de Exteriores, Amir Abdolahian. Irán prefirió encubrir el atentado y presentarlo como un accidente de helicóptero. Los dos últimos días de julio de 2024, Israel asesinó al jefe militar de Hezbolá, Fuad Shukr, y al líder de Hamás, Haniyeh, cuando éste se encontraba invitado en Teherán. Se anunciaron respuestas, pero Irán acabó comprando el collar de cuentas que le ofreció la administración de Biden, prometiendo un alto el fuego permanente en Gaza si no había represalias. No hubo alto el fuego. En septiembre, Israel inició los bombardeos de Beirut, declarados “linea roja”, y el 17 y 18 de ese mes descabezó a la cúpula de Hezbollah en Líbano con la explosión de los dispositivos personales pager. No hubo respuesta, así que el día 27 asesinaron al líder de Hezbolá, Nasrallah. La respuesta fue la operación “Promesa verdadera 2”, que causó daños en Israel, pero que no llegaron, ni de lejos, a los sufridos por el “eje de la resistencia”. Esta prudente moderación es, seguramente, lo que ha dado alas al actual ataque directo contra Irán. Por eso, la primera pregunta cuya respuesta desconocemos es:

¿Cuantos misiles tiene Irán? Tras los ataques de los últimos seis días, ¿conserva capacidad ofensiva para dañar a Israel de forma significativa y hacer creíble su disuasión? Irán está lanzando menos misiles contra Irán conforme pasan los días. ¿Es verdad que cuanto más se desgaste la defensa antimisiles israelí, los iraníes les lanzarán misiles cada vez más potentes? ¿Tienen misiles de reserva para la eventualidad de una participación militar de Estados Unidos?

Segunda: China y Rusia, ¿van a ayudar a Irán? Irán ayudó a Rusia en Ucrania. Ahora a Rusia le viene bien que Occidente diversifique su acción militar fuera de Ucrania. Rusia tiene una relación ambigua con Israel, donde viven más de un millón de exciudadanos de la URSS. ¿Enviará Rusia baterías antiaéreas de última generación que hasta ahora han sido negadas por el Kremlin y que Moscú necesita en su propio terreno, más aún ante la posibilidad de un segundo frente contra países de la OTAN en el Báltico y el norte de Rusia? Respecto a China, es el principal receptor de petróleo iraní. Irán es un elemento esencial en la gran estrategia china de integración euroasiática de la nueva Ruta de la Seda. Los tres países mantienen alianzas firmadas. ¿Van a hacer algo? Si no lo hacen, ¿qué respeto merecerá su alianza, la Organización de Seguridad y Cooperación de Shanghai, los BRICS, etc?

Tercera: ¿El “eje de la resistencia” tiene fuelle todavía, en Líbano, en Irak, en Yemen, para atacar a Israel, por ejemplo con acciones desde el sur de Líbano, mayor hostigamiento a la navegación en el Mar Rojo y eventuales ataques a bases americanas en el Golfo?

Cuarta: ¿Participarán los Estados Unidos en la guerra? Evidentemente, ya lo hacen, pero ¿lo harán directa y abiertamente, usando su ejército? En caso afirmativo, ¿cómo y con qué intensidad?

Quinta: ¿Los países del Golfo permitirán a Estados Unidos usar sus bases para atacar Irán, con la certeza de que Irán las atacará?

Sea como fuere, es obvio que Irán no es Irak. La implicación directa de Estados Unidos provocará un desastre de grandes proporciones, al lado del cual lo de Irak será un juego de niños. El eventual cierre del estrecho de Ormuz tendrá graves repercusiones en la economía mundial y los precios del petróleo. A largo plazo, el suicidio de Israel está servido, pero el suicidio de un Estado, colonial y genocida, que además es potencia nuclear, es sumamente inquietante. No hay nada más peligroso que un suicida fanático.

Rafael Poch
(https://ctxt.es/)