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lunes, 31 de agosto de 2026
GUERRA DE IRÁN: EL PROBLEMA NO TERMINA CUANDO REABRAN ORMUZ
Supongamos que mañana el estrecho de Ormuz vuelve a funcionar completamente.
Los petroleros regresan.
El crudo vuelve a circular.
Los mercados respiran.
¿Problema resuelto?
No necesariamente.
El analista Peter Boockvar señala un detalle que puede ser mucho más importante que la propia reapertura: las reservas de petróleo que el mundo ha consumido durante los últimos seis meses no se recuperan de la noche a la mañana.
Países y empresas han tenido que recurrir a sus inventarios estratégicos y comerciales para compensar la interrupción del suministro.
Y reconstruirlos podría llevar mucho tiempo.
Según el cálculo planteado por Boockvar a partir de los comentarios de Saudi Aramco, incluso si el tráfico marítimo regresara completamente a los niveles anteriores a la guerra, podrían hacer falta alrededor de 18 meses de suministro adicional para volver a reconstruir los inventarios perdidos.
Y eso antes de considerar algo todavía más importante:
después de vivir una crisis de esta magnitud, muchos países probablemente querrán acumular reservas todavía mayores.
Es decir, la demanda no desaparecería inmediatamente aunque Ormuz vuelva a abrir.
Primero habría que llenar nuevamente los tanques.
Y eso podría mantener la presión sobre el mercado durante meses.
De ahí surge la advertencia de Boockvar:
si el mercado vuelve a percibir una escasez estructural, el petróleo podría superar rápidamente los 100 dólares por barril.
Pero aquí aparece la parte más delicada.
El verdadero problema no es solamente cuánto petróleo existe.
Es cuánto petróleo puede salir del Golfo de manera segura y constante.
Porque el estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los puntos más vulnerables del sistema energético mundial.
Un canal puede estar abierto.
Pero si las navieras consideran que existe riesgo de minas, drones, misiles o ataques contra sus buques, las aseguradoras pueden aumentar las primas y los operadores simplemente decidir no pasar.
Por eso “abrir Ormuz” y “normalizar Ormuz” son dos cosas completamente diferentes.
Y mientras tanto, Arabia Saudita enfrenta su propio dilema.
Riad necesita estabilidad para vender petróleo.
Pero también necesita evitar quedar atrapada en una guerra regional que pueda volver a poner sus instalaciones energéticas bajo amenaza.
Irán, por su parte, ha demostrado que el estrecho puede convertirse en una enorme carta de negociación.
Y esa es precisamente la razón por la que esta crisis podría dejar una consecuencia que vaya mucho más allá de los seis meses de guerra:
el mundo podría comenzar a acumular mucho más petróleo simplemente por miedo a volver a quedarse sin él.
Eso significa más demanda.
Más inventarios.
Más presión sobre el mercado.
Y potencialmente, precios estructuralmente más altos durante mucho tiempo después de que termine la guerra.
La guerra eventualmente terminará.
Pero el agujero que dejó en las reservas no desaparecerá con ella.
Y aquí está la pregunta incómoda:
¿Qué pasa si Ormuz vuelve a abrir mañana … pero el petróleo que el mundo necesita para reconstruir sus reservas simplemente no está disponible al precio de antes?
Porque entonces la crisis no terminaría cuando termine la guerra.
La escasez tendría cola.
Y podría durar otros 18 meses.
(La Granja Humana)
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