Contrainformación que no encontrarás en los medios oficiales y pistas que ayuden al despertar ciudadano y espiritual
martes, 30 de junio de 2026
LOS CUNEROS Y LOS LÁZAROS
Entre 1875 y 1923 las elecciones generales, en España, las decidían los caciques con cinco maneras irregulares de obtener el voto: clientelismo, amenazas, pucherazo, voto doble y voto Lázaro. Veamos cada una:
1-Clientelismo: el cacique compraba el voto con dinero o con favores. A ti te doy una peseta, a ti te ofrezco un jornal, a ti te compro la burra, a tu hijo lo contrato de aparcero, a ti te perdono la contribución, a ti te dejo vivir, etcétera, etcétera, etcétera. Entre 1978 y 2023 este sistema volvió a ponerse de moda en Galicia, Extremadura, Andalucía y otras regiones de España. Y aún colea. A ti te llamo para el PER, a ti te recalifico un terreno, a tu hijo lo apunto a un falso ERE, etcétera, etcétera, etcétera. Un problema irresoluble que explica, por ejemplo, que Pedro Sánchez tenga todavía a millones de personas dispuestas a perdonarle el nepotismo y la corrupción.
2-Amenazas: el cacique y sus matones (escopetas incluidas) atemorizaban al votante. A ti te doy una paliza, a ti te subo los impuestos, a tu hijo no lo contrato, etcétera, etcétera, etcétera. Ahora no existe violencia, pero en muchas aldeas y pueblos de España todavía le hacen la vida imposible a quien no vota a los “suyos”. Se me ocurre Marinaleda. Y alguno más. Pero me voy a callar, que calladito estoy más guapo.
3- “Pucherazo”: la palabra proviene de usar un puchero como urna. Acabada la jornada electoral, el puchero se llevaba a la casa del alcalde o del cacique para que el hijo de la gran puta, sin testigos ni controles, sacara las papeletas, las quemara y anunciara los resultados que le salieran de los cojones. Como los viajes temporales al siglo XIX están prohibidos por la Relatividad General, el lector lo tendrá más claro si visualiza la reciente imagen en la sede del PSOE: una urna escondida en un habitáculo esperando a que Sánchez y sus secuaces proclamaran los resultados. Esto, en la España de 2026, en unas elecciones generales, sería imposible: los votos metidos en las urnas se cuentan ante apoderados de todos los partidos, se llevan las actas ante los jueces y, finalmente, INDRA suma los resultados de las actas en tiempo real. Incluso si Tezanos, Koldo, Cerdán y Ábalos controlasen personalmente INDRA les sería imposible realizar un fraude: minutos después de anunciar el disparate, los jueces del Tribunal Supremo y los partidos políticos sabrían que todo es mentira. Insisto: no lo veo posible en España, aunque fue el sistema utilizado por Maduro en Venezuela para robar las últimas elecciones. En el chavismo ocurrió el pucherazo porque los jueces del Tribunal Supremo de Venezuela están nombrados a dedo por Maduro. Ah. Y porque Zapatero actuaba de “observador neutral”. Qué cabrón. Digo Maduro. No Zapatero.
4-Voto doble: este fraude, conocido en el siglo XIX como los “votos cuneros”, usaba hombres a sueldo que, tras votar en sus auténticas circunscripciones, viajaban todo el día por la comarca para repetir sufragio en distintos pueblos. De la forma que lo cuento, el voto cunero sería imposible hoy en día. Sin embargo, podrían darse dos estafas que se le aproximan bastante: el DNI electrónico y el voto por correo.
4A-Votar con un DNI electrónico, tal como el Gobierno de Sánchez pretendía hasta hace pocas semanas, se prestaba al voto doble y al voto por suplantación. Tras varias denuncias periodísticas (demostradas con ejemplos reales), la Junta Electoral lo acaba de prohibir. Pero que lo haya intentado Sánchez ya dice mucho de él.
4B-Votar por correo, perfectamente legal en la actualidad, sería un equivalente aproximado al antiguo voto cunero: alguien, el día de las elecciones, no está físicamente en su ciudad … pero ha votado desde otra. El voto por correo se presta a dos estafas: la primera es que todos los partidos políticos poseen los datos exactos de las personas que se han abstenido en las pasadas elecciones y, si quisieran, podrían utilizar a los absentistas crónicos para votar en su nombre. La segunda estafa afecta a la cadena de custodia del voto por correo: oficinas locales de pueblos, ciudades y la sede Central de Correos en Madrid. En este sentido, yo animo a mis lectores a no desconfiar: piensen que en las últimas elecciones generales fue la mismísima fontanera Leire Díez, cloaquera de Ferraz, como subdirectora de Correos, y tal como ella ha reconocido, la responsable de custodiar el voto por correo de todos los españoles. ¿Qué pudo haber salido mal?
5-Voto Lázaro: este voto de “resucitados” era, ni más ni menos, una burda adulteración del censo electoral. Los “lázaros” del siglo XIX –fallecidos en los cinco últimos años y cuyos nombres aún perduraban en las listas de los Ayuntamientos– bajaban milagrosamente del cielo el día de las elecciones para introducir sus papeletas en las urnas de la mano del cacique. Y este voto Lázaro es, justamente, el que acaba de descubrir Pedro Sánchez (rebautizándolo como Ley de Nietos) para que los republicanos ya muertos en el exilio puedan introducir su papeleta en las urnas a través de las manos de sus hijos, nietos, biznietos, o vete tú a saber. Ya van 2.708.803 ciudadanías españolas otorgadas a personas que, probablemente, no saben ubicar España en un mapa ni van a venir nunca a vivir aquí, pero que votarán el año que viene al Partido Socialista o a Sumar en memoria de unos supuestos antepasados que nadie tiene ni idea de si son reales o inventados. Pondré un ejemplo escandaloso de ciudadanía española inventada en aplicación de la Ley de Nietos: el 21 de abril de 2025, anteayer como quien dice, el ministro Bolaños, de su puño y letra, tras la intermediación de Leire Díez y de la cloaca de Ferraz, otorgó la nacionalidad española al viceministro chavista Nervis Villalobos, investigado por corrupción, cohecho y asociación criminal en múltiples causas internacionales, y con cuentas corrientes nada corrientes en Liechtenstein. Este tipejo carece de antepasados exiliados por la guerra civil (que es lo único que recoge la Ley de Nietos): sus padres se marcharon de España ANTES de la guerra, por motivos económicos. Y si todo esto lo hemos podido conocer gracias a que el beneficiado es, ni más ni menos, que un viceministro chavista, ya me dirán ustedes qué goles nos estará metiendo Sánchez con las personas anónimas. Porque la famosa Ley de Memoria Democrática (ahora lo sabemos) no va de desenterrar republicanos en las cunetas, sino de otorgar el voto a sus descendientes para modificar el censo.
En fin: nada nuevo bajo el Sol. Todas las maldades electorales están ya inventadas desde la época de los caciques. Por eso se llaman cacicadas. Y nuestro nuevo cacique las copia, las moderniza y las actualiza.
Juan Manuel Jimenez Muñoz
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




No hay comentarios:
Publicar un comentario