sábado, 27 de junio de 2026

PFIZER ENMASCARÓ UNA SUSTANCIA TÓXICA DENTRO DE LA "VACUNA" DE ARNm COVID-19




El bioquímico italiano Gabriele Segalla ha publicado un artículo de investigación sobre las nanopartículas incorporadas a la terapia génica de Pfizer contra el Covid-19 (tratamiento que, según un estudio de Science, resultó ineficaz y, según cientos de otros artículos médicos, altamente peligroso), un componente que fue de los primeros en calificar de "tóxico" para los humanos, con el riesgo, posteriormente respaldado por decenas de estudios, de causar inflamación muscular, particularmente en el tejido cardiaco, como causante de miocarditis o pericarditis.

Dada la naturaleza altamente técnica de la investigación publicada tras revisión por pares en la revista especializada estadounidense International Journal of Vaccine, Theory, Practice, and Research el 18 de mayo con el título ALC-0315 Metabolitos tóxicos: Aspectos farmacocinéticos y regulatorios críticos en una vacuna de ARNm contra la COVID-19, le pedimos al Dr. Segalla, que nos proporcionara una breve explicación simplificada.

«En el centro del estudio se encuentra una importante discrepancia química. Para rastrear cómo se degrada la capa protectora de grasa de la vacuna (el lípido ALC-0315) en las pruebas preclínicas, los archivos oficiales se basaron en una molécula "fantasma" llamada ácido 6-hexildecanoico, una sustancia que ni siquiera existe en las bases de datos químicas internacionales. En realidad, la vacuna se degrada en una molécula completamente diferente, el ácido 2-hexildecanoico, que está clasificado mundialmente como altamente tóxico y persistente».

El estudio define este cambio como una «falsificación técnica» que ocultó el hecho de que estos ingredientes tóxicos permanecen atrapados dentro de las células humanas en lugar de ser eliminados de forma segura.

«El metabolito auténtico, el ácido 2-hexildecanoico, ocultado por Pfizer y disfrazado de ácido 6-hexildecanoico, tiene una clasificación H410 (muy tóxico para la vida acuática con efectos duraderos), mientras que el isómero 6-hexilo “fantasma” carece de cualquier clasificación de peligrosidad y se presenta como teóricamente más degradable. En un estudio preclínico fundamental que respalda la Autorización de Comercialización Condicional (ACC), la sustitución del 2-hexilo por un isómero 6-hexilo no clasificado compromete sustancialmente el control de calidad, la trazabilidad y cualquier alegación defendible de validación según las Buenas Prácticas de Laboratorio (BPL) para la vacuna de Pfizer».

Dicho de modo más sencillo, Pfizer enmascaró un componente tóxico de su pretendida "vacuna" declarando otro inocuo, por lo que en la autorización recibida de los organismos reguladores existe un fraude de base que solo puede ser calificado de ocultación criminal, puesto que la molécula ácido 2-hexildecanoico desencadena un efecto dominó de graves daños biológicos:

- "Apagón energético": Desactiva las centrales energéticas de la célula (mitocondrias), agotando la energía necesaria para reparar nuestro ADN.

- Debilitamiento de las defensas celulares: Otro subproducto actúa como un detergente químico agresivo, eliminando la capa protectora del núcleo celular y aumentando el riesgo de inestabilidad genómica.

- Sabotaje de la fábrica de proteínas: Provoca fallos en las fábricas internas de la célula (ribosomas). Este "error de fábrica" obliga al cuerpo a producir proteínas deformadas y artificiales, lo que puede provocar una respuesta inmunitaria errónea y el ataque a los propios tejidos, con el consiguiente riesgo de inflamación cardíaca, como miocarditis y pericarditis.

Si la información sobre el metabolito producido por ALC-0315 en el cuerpo humano hubiera sido admitida honestamente, la "vacuna" de Comirnaty nunca habría recibido la aprobación de los organismos competentes responsables de supervisar el proceso de autorización de medicamentos (FDA, EMA, AIFA, Ministerio de Sanidad, etc.).

El bioquímico italiano se sorprende de que la EMA no detectara esta enorme discrepancia, dado que, en un estudio anterior, el propio Segalla había demostrado que la EMA no podía desconocer la toxicidad de estas nanopartículas, que son altamente inflamatorias

Invocando el principio de precaución y el artículo 10 del Código de Núremberg, el estudio exige la revocación inmediata de la autorización de comercialización de la vacuna y solicita una revisión internacional urgente de la seguridad de la nanotecnología de ARNm.


(Fuente: https://gospanews.net/)

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