viernes, 20 de marzo de 2026

CONSIDERACIONES EN TORNO A LA RESPUESTA IRANÍ A LA AGRESIÓN JUDEO-ESTADOUNIDENSE



La resistencia de los iraníes ante el ataque ilegal de Israel y Estados Unidos contra su país está sacando a la luz las debilidades del “tigre de papel”. En estas tres semanas, los iraníes han demostrado que el armamento sofisticado y costoso de Estados Unidos no se adapta al tipo de guerra que Teherán ha logrado poner en práctica: han desorganizado el mercado mundial del petróleo –que sostenía el dólar estadounidense– y están mostrando un nuevo modelo a todos los adversarios de la dominación anglosajona.

Un dron Shahed vale unos 35 000 dólares. Para derribarlo, Estados Unidos tiene que lanzar 2 misiles Patriot, que cuestan cada uno 3,3 millones de dólares. Si la defensa estadounidense “permite” que el dron Shahed alcance su blanco –sea cual sea la importancia de ese blanco– la conclusión lógica es que esa defensa es incapaz de cumplir su misión y que Estados Unidos es incapaz de proteger a sus aliados. Cada vez que lanza un dron, Irán tiene la garantía de que está obligando a Estados Unidos a desembolsar 6,6 millones de dólares, o sea cerca de 188 veces el costo del arma atacante.

Estados Unidos dispone del sistema antidrones Merops. Pero ese sistema de defensa antidrones está sólo en fase de pruebas, desde hace año y medio, en Ucrania. A pesar de eso, Estados Unidos lo ha puesto en servicio en las fronteras de Polonia y Rumania. Ahora, el Pentágono estadounidense ha decidido dejar a descubierto el frente oriental de la OTAN para enviar sus Merops al golfo Pérsico.

Por otro lado, hace años que Estados Unidos viene haciendo experimentos para utilizar sistemas laser en la defensa antidrones. Es una solución extremadamente económica pero todavía nadie sabe cómo utilizar un laser contra un dron, y menos aún cómo fabricar en serie ese tipo de arma. Todo indica que pasarán años antes de que el Pentágono logre desarrollar ese tipo de sistema y desplegarlo en el campo de batalla.

Mientras tanto, la reserva de misiles interceptores Patriot disminuye muy rápidamente. El Pentágono mantiene en secreto la cantidad disponible pero está dejando al descubierto todos los demás “frentes” para enviar los interceptores Patriot al Medio Oriente. Sólo se sabe que el complejo militar-industrial de Estados Unidos no puede fabricar más de 700 al año … mientras que Irán ya ha lanzado varios miles de drones Shahed.

Hasta aquí, hemos mencionado sólo la defensa contra los drones Shahed. Pero el problema que Estados Unidos e Israel están enfrentando en el plano de la defensa contra misiles de largo alcance ya no es sólo de orden financiero. Ahora se ven también ante el peligro, a muy corto plazo, de quedarse sin misiles interceptores THAAD, de los que se fabrican no más de una decena por semana.


En todo caso, sólo en los dos primeros días de su agresión contra Irán, Estados Unidos gastó oficialmente 5.600 millones de dólares en municiones. A esa suma, ya astronómica, se sumaban en los ocho días siguiente 11.300 millones de dólares más, según reconoció oficialmente el Pentágono ante el Congreso el pasado 10 de marzo (extrapolando estas cifras a la fecha de hoy, y sumándole el despliegue y mantenimiento de tropas en Medio Oriente, la reposición de aviones o drones perdidos, la atención médica y la logística militar, la reposición de arsenales utilizados, etc. tenemos que el monto total de la operación podría superar en estos momentos los 25.000 millones de dólares, nota del blogger"). El 12 de marzo el ministerio de Salud de Irán anunció que hasta ese momento 1.444 iraníes habían muerto bajo los bombardeos. Eso implica un gasto aproximado de ¡8 millones de dólares por cada vida humana! Ya estamos ante la guerra más costosa de toda la Historia.

En carta dirigida al Consejo de Seguridad de la ONU, Irán sorprendió al recordar a las potencias occidentales el contenido de la resolución 3314 (XXIX), del 14 de diciembre de 1974. Esa resolución, adoptada, sin voto, por la Asamblea General de las Naciones Unidas, precisa el concepto de “agresión” que se menciona en la Carta de San Francisco. La prensa internacional, bajo control de los anglosajones se ha autoconvencido de que el derecho internacional prohíbe que un Estado incursione en el territorio de otro Estado y utilizó esa creencia para condenar la operación militar especial de Rusia en Ucrania. Pero Irán acaba de poner ante los ojos de todos aquella resolución “olvidada”.

Ese texto autoriza el uso de la fuerza para prestar ayuda a los «pueblos sometidos a regímenes coloniales o racistas», lo cual justifica la intervención rusa en ayuda de la repúblicas populares del Donbass (artículo 7), pero prohíbe no sólo la agresión de Israel y Estados Unidos contra Irán sino también la actitud permisiva de los terceros Estados que acogen las bases militares israelíes o estadounidenses que sirven de trampolín a la agresión contra Irán. Y también prohíbe que esos terceros Estados utilicen la fuerza contra Irán. Eso significa que Irán tiene derecho a responder militarmente en los territorios de los Estados del golfo Pérsico y del Levante.

Ahora es visible la confusión de esos Estados ante la respuesta militar de Irán, que paraliza sus economías. Esos Estados, principalmente los del golfo Pérsico, son importantes productores de petróleo y ahora buscan cómo liberarse de Israel y de Estados Unidos, que supuestamente garantizaban su seguridad pero que ahora son los causantes de sus problemas. Si esa nueva voluntad de independizarse los lleva a vender su petróleo no en dólares estadounidenses sino en otras monedas, el valor del dólar puede desmoronarse, ya que no es el PIB de Estados Unidos lo que sostiene el valor del dólar, sino el mercado internacional de los hidrocarburos.

(Artículo completo en https://www.voltairenet.org/)

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