Contrainformación que no encontrarás en los medios oficiales y pistas que ayuden al despertar ciudadano y espiritual
miércoles, 30 de septiembre de 2026
EL NEGOCIO DE LA FRONTERA: ESPAÑA, LA U.E. Y EL FRAUDE DE LA CONTENCIÓN MIGRATORIA
Lo ocurrido en Ceuta no fue un accidente, fue la consecuencia lógica de una política fallida y, sobre todo, hipócrita. Mientras España se rasga las vestiduras y la Unión Europea finje indignación, lo que realmente está ocurriendo en el norte de África es un espectáculo de chantaje y sumisión disfrazado de cooperación internacional.
España, con su reciente oferta de amnistía y sus vaivenes judiciales, ha enviado una señal clara: la frontera es un colador y quien llegue, aunque sea a costa de su vida o de la de otros, tendrá una oportunidad. Pero no nos engañemos, el verdadero problema no es solo la decisión de Pedro Sánchez, sino el modus operandi de toda la maquinaria europea.
Bruselas lleva años pagando facturas millonarias para que terceros países hagan su trabajo sucio. Entre 2014 y 2022, la UE ha desembolsado más de 2.700 millones de euros a Marruecos para que contenga su propia emigración. Y el resultado es este: cuanto más caos generan, más dinero reciben. Es el perverso incentivo de un bombero que cobra extra por cada casa que se quema o de un vigilante de seguridad que permite los robos para justificar su salario. Turquía lo hizo con Erdogan, Libia con sus milicias, y ahora Marruecos sigue el mismo manual: aprietan el grifo migratorio y Bruselas corre a firmar otro cheque.
Pero la gran mentira de la UE es su discurso de «fronteras abiertas» y «derechos humanos». Porque mientras predican bondad en los foros, subcontratan la dureza a países sin escrúpulos, pagándoles para que ejerzan la mano dura que ellos no tienen valor para aplicar. Esa es la verdadera hipocresía europea: querer parecer progresistas mientras financian la represión en el extranjero.
¿La solución? Los europeos deberían dejar de mirarse el ombligo y aprender de quien realmente ha resuelto el problema. Estados Unidos, con su Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), ha demostrado que la única vía efectiva es la disuasión real. No se trata de muros únicamente, sino de acuerdos bilaterales con países de origen y tránsito para establecer campos de asentamiento provisional y procesos de devolución exprés. El modelo de «terceros países seguros» ya funciona en el hemisferio occidental: quien llega ilegalmente, es retenido, procesado y devuelto. Sin pamplinas, sin cheques en blanco y sin pagar para que otros hagan el trabajo que la propia UE debería hacer en sus fronteras.
Eso sí funciona. No es bonito, no es «políticamente correcto», pero es efectivo. España y la UE llevan años pagando por fracasos. Ha llegado la hora de dejar de subvencionar el chantaje y empezar a aplicar políticas de sentido común: o controlamos nuestras fronteras con nuestras propias leyes y recursos, o dejamos de quejarnos cuando el caos llama a nuestra puerta. El artículo es duro, pero pretende levantar escamas y pisar callos. Porque el problema no es Marruecos ni Turquía; el problema es la cobardía de una Europa que prefiere pagar para no mancharse las manos antes que asumir su responsabilidad soberana.
EL REPORTER TRIBULETE
(https://acratasnet.wordpress.com/)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Al paso que vamos el XXI será el de la Falsificación
ResponderEliminarY para colmo, ayer se movilizaron dos cazas f 18 ejjpañoles para defender la frontera rumana por aproximación de drones rusos en la frontera con Ucrania. No podemos tener un desgobierno más indecente, traidor y desleal a los intereses patrios. Allí tenemos desplegados 200 militares, 7 aviones f 18 , un avión de carga militar y un radar.
ResponderEliminarA. S