miércoles, 19 de marzo de 2025

LOS PELIGROS OCULTOS DE LA INYECCIÓN COVID Y SUS RIESGOS GENÓMICOS A LARGO PLAZO



Muchos médicos, entre ellos el Dr. Peter McCullough, el Dr. Roger Hodkinson, la Dra. Jessica Rose y yo, hemos destacado los problemas relacionados con el contenido revelado y no revelado de las inyecciones de la "vacuna" contra el COVID-19. Los daños que han provocado estas inyecciones no tienen precedentes y probablemente continuarán durante años.

Impurezas genómicas y riesgos de integración del ADN

Los fragmentos de 40 virus simios inyectados genéticamente contra el COVID-19, promotores potenciadores y orígenes de inserción, parecen capaces de integrarse en las células humanas, lo que podría causar alteraciones permanentes en el genoma. La posibilidad de un cambio genético duradero, junto con el riesgo de efectos secundarios no deseados, ha alarmado tanto a los médicos como a los investigadores, lo que ha provocado que se pidan nuevos análisis urgentes de los protocolos de seguridad.

Preocupaciones sobre el ARN mensajero y la proteína Espiga

Un área importante de preocupación es la tecnología de ARN mensajero empleada por Pfizer y Moderna en sus formulaciones de "vacunas" contra el COVID-19. Ahora hay informes de que el ARNm inyectado no se está degradando, sino que sigue produciendo proteínas espigas, los mismos componentes responsables de los graves efectos virales. Estas proteínas espigas, producidas en grandes cantidades, se han relacionado con resultados adversos graves, como daño cardíaco, paro cardíaco y coágulos sanguíneos. La presencia persistente de ARNm y su traducción continua en proteínas espigas plantea importantes preguntas sobre la seguridad a largo plazo y el posible impacto biológico de estas inyecciones de "vacunas".

Observaciones clínicas y efectos secundarios emergentes

En el ámbito clínico, ha surgido una tendencia preocupante entre los pacientes que recibieron inyecciones de la "vacuna" contra el COVID-19 a principios de 2021. Entre los efectos secundarios emergentes, notificados hasta 2024, se encuentran complicaciones cardíacas, trombosis y otras afecciones graves. Un caso notable es el de una actriz destacada que en su día promocionó la "vacuna" públicamente, pero luego sufrió complicaciones durante el embarazo relacionadas con coágulos sanguíneos. Estos casos, respaldados por estudios revisados ​​por pares, sugieren que los eventos adversos no son incidentes aislados, sino que pueden representar un problema de salud pública más amplio y generacional. Los testimonios ante organismos gubernamentales han subrayado la posibilidad de que estos efectos persistan durante años.

Fraude científico y negligencia regulatoria

Muchos han señalado importantes fallos en los ensayos clínicos y los estudios de investigación que llevaron a la aprobación de las inyecciones de la "vacuna" contra el COVID-19. Han surgido pruebas contundentes que sugieren un fraude científico, ya que empresas como Pfizer parecen haber manipulado los datos y tergiversado los beneficios. Los cambios engañosos en las definiciones también hicieron que las personas que experimentaron reacciones adversas fueran clasificadas como "no vacunadas", lo que ocultó el verdadero impacto de estas inyecciones. Los organismos reguladores están perpetuando continuamente información engañosa. Esta falta de transparencia ha socavado la confianza pública y ha planteado graves cuestiones jurídicas y éticas.

Llamamiento a la acción y futuras estrategias de desintoxicación

Ante la creciente evidencia de los posibles daños, muchos médicos honestos piden ahora que se detengan de inmediato las inyecciones de la "vacuna" contra el COVID-19. Además de suspender su uso, abogan por la investigación de protocolos de desintoxicación que puedan neutralizar el ARNm persistente y las proteínas espigas. Esas estrategias pueden ayudar a contrarrestar las respuestas autoinmunes y mitigar los riesgos para la salud a largo plazo. La urgencia de una investigación transparente y una intervención regulatoria decisiva nunca ha sido mayor, ya que el posible impacto generacional se hace cada vez más evidente.


Es urgente reevaluar la seguridad de las inyecciones de la “vacuna” contra el COVID-19. Desde las impurezas genómicas y la actividad persistente del ARNm hasta los efectos secundarios clínicos emergentes, la evidencia exige una acción inmediata. Solo a través de una investigación transparente y la rendición de cuentas se puede restablecer la confianza pública.

(Fuente: https://www.drtrozzi.news/; visto en https://www.verdadypaciencia.com/)

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