jueves, 20 de noviembre de 2025

RETABLO DEL ALGUACIL ALGUACILADO



¿Quién va a pedir disculpas, plantea el hombre de la cara de cemento? Bueno, este humilde forero no quiere ponerse de perfil ante la pregunta del presi. Pido, pues, disculpas:

- Disculpe, sr. García Ortiz, por haberme tomado su caso como uno más de la corrupción generalizada que rodea al gobierno, y no haber reparado en la extrema gravedad de que alguien de su posición use sus privilegios para enlodar la vida política del país. Mi abulia merece la más severa reprensión. Ha sido usted un fantoche y un epítome de la indignidad, cuando yo le rebajaba a mero mamporrero del ejecutivo.

- Mis más sinceras condolencias por verse a los pies de los caballos cuando todos sabemos que hay otro que tiraba de sus hilos como de un disciplinado guiñol. Haciéndolo, además, sin el menor disimulo. "¿De quien depende la fiscalía?". De quien no asume su responsabilidad y le ha tomado por un trapo de usar y tirar.

- Finalmente, mis disculpas por no haber encontrado la forma de hacerle llegar un mensaje claro: "No sea usted la cortina de humo con que el gran prestidigitador juega a confundir al público y tire de la manta". Su lealtad al chico de las saunas es digna de mejor causa. Pero descuide, con tal concentración de tontos útiles dispuestos a servir de parapeto al "superviviente" pronto no será usted más que uno más de la inmensa nómina.


(posesodegerasa)

6 comentarios:

  1. Que el máximo responsable de garantizar la ley haya vulnerado la ley no es un episodio aislado: es la evidencia de que la justicia en España lleva demasiado tiempo acostumbrándose a inclinarse ante el poder.

    La ejemplaridad se exige al ciudadano, pero las instituciones se permiten justo aquello que castigan. Esa es la grieta que descompone un Estado: cuando quienes deben proteger la ley actúan como si estuvieran por encima de ella.

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  2. ¡Vaya papeleta la del ricitos con toga! Para perseguir el delito ahora tiene que perseguirse a sí mismo.

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  3. Buscador
    El galgo de Paiporta es listo, una cualidad que no debemos menospreciar, se rodea de "muñecos" sin personalidad ni amor propio hacia ellos mismos y caen, pagan con su reputación, puesto de trabajo y trayectoria profesional, por una ideología "progresista" la cual el felón, el ocupa, el HDLP, carece, este payaso cogió las siglas de un partido con 140 años de historia y junto con Bambi Zapatero, se la están cargando, aquellos miedosos que proclaman contra los ultras, otros mierdas del sistema, les están haciendo la campaña gratis, ellos callados y solo viendo como los dos "grandes" partidos se despedazan, pagando nosotros las facturas, mientras los ultras se mantienen al margen, luego vendrán "las madres mías", los "como hemos llegado a esto", o, "como un país democrático tiene en el gobierno a los ultras". Este personaje sacado de un meme de si mismo, ha sido, es y será la ruina de este país con el respaldo de los lameculos de todos los sectores porque les llena el bolsillo de subvenciones, que pagamos todos nosotros, borregos y no borregos, y sigue en el "poder", es un gobierno ilegitimo, repito, ILEGITIMO, sin presupuestos como manda la Constitución, artículo 134. Debo añadir y es opinión personal que no hay mayor lameculos de este gobierno que aquel que aún trabajando no llega a fin de mes y cree que este es su gobierno, que un hijo no se pueda independizar y sigas creyendo que eres "progresista", que este felón tenga un hermano que trabajaba de músico sin saber tocar una flauta, cotice el Portugal mientras vivía en la Moncloa que pagamos todos, si eso es "progreso", querido lameculos, háztelo mirar pero ya... y ahora vas y le votas de nuevo, "creyente". Las nóminas de todos estos, de todos los colores, las pagamos nosotros, los que votáis como focas y los que nunca hemos votado, las pagamos todos y sumando, esto no acaba con la sentencia del ricitos cara bobo.

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    1. Querido Buscador, hay días que no llegas, pero otros eres genial, buen comentario.

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  4. Hay que haber vivido este último año en los mundos de Yupi, o haber leído durante meses sólo a los medios sanchistas, para haberse autoconvencido de que era imposible una condena judicial a don Alvarone, el fiscal mayordomo de Sánchez. Y ahora, tras la sentencia condenatoria del Tribunal Supremo, cual personajes sacados de una mala tragicomedia, ladran las huestes sanchistas y se mesan los cabellos arrojándose ceniza.

    Horroroso, lector. Horroroso.

    Como si el mundo se hubiese acabado, como si los españoles no tuviésemos otra cosa en qué pensar más que en los amiguetes de Sánchez, aquí andamos otra vez enredados en consignas. Aunque, quizá, de lo que se trata es de izar otra bandera que unifique voluntades en la marchita y desnortada izquierda. Las mentirosas promesas sobre la vivienda se les han vuelto en contra, la corrupción que venían a solucionar se ha instalado entre sus filas, Franco ya no funciona, el discurso anti-OTAN ha perdido seguidores, la bufanda palestina ya no se lleva, la flotilla humanitaria se ha desinflado, ya no es obligatorio repetir la palabra "genocidio", la defensa de los saharauis pasó de moda, el discurso feminista se marchó con Errejón y con las putas de Ábalos, ya no hay vuelta ciclista que joder, Milei no le importa a nadie, el chavismo va caer … En consecuencia, hay que inventar otra causa para los permanentemente indignados, para los que viven de la indignación perpetua, para los que comen de la indignación, para los que medran en la indignación, y esta vez han decidido que el mensaje sea muy simple. Ya lo dijo Goebbels, el ministro de propaganda nazi: “la idea a comunicar ha de estar al nivel del más estúpido de los oyentes”. Y en esta ocasión, la idea a transmitir (muy simple, pero muy guerracivilista) es la siguiente:

    “Los malvados jueces de España son golpistas y terroristas, fascistas con toga que condenan a las personas de izquierda sin prueba ninguna, a capricho; y por eso, aunque la Justicia haya condenado a nuestros correligionarios, desde el Gobierno los seguiremos considerando inocentes”.

    Tremendo, lector. Tremendo. Que el poder Ejecutivo diga semejante cosa (y ayer aparecieron manifestantes portando carteles con esas palabras exactas) no se ha visto en parte alguna. Esa cancioncilla la puso de moda Podemos el año mismo de su aparición (2014). Lo copiaron luego los partidos separatistas catalanes con el anglicismo de “lawfare”, y finalmente recaló el concepto en el sanchismo cuando el PSOE se podemizó. Es otra cosa más que debemos agradecer al venenoso Pablo Iglesias, junto a mentar a la Transición Democrática con el despectivo nombre de “Régimen del 78”.

    Como dije antes, era imposible imaginar que el Tribunal Supremo condenara a Don Alvarone, fiscal borrador del Estado. Imposible. Ese hombre orondo, pelicrespo, risueño y aseado, se ha convertido de la noche a la mañana en un vulgar delincuente por obra y gracia del franco-fascismo. Era imposible de imaginar, amigo lector. Imposible. Y menos todavía desde que Pedro Sánchez ya hubiese emitido el veredicto de inocencia tres días antes de pronunciarse el Tribunal. Y menos aún desde que el ministro de Justicia, Félix Apaños, ya se hubiese pronunciado en el mismo sentido. Y menos aún desde que Sarah Santaolalla, Xabier Fortes, Pepa Bueno, Jesús Cintora y Silvia Intxaurrondo, el equipo de Opinión Sincronizada de Televisión Espantosa, nos hubiesen explicado con pelos y señales lo saludable que resulta para la democracia que un funcionario público entrecomille en un comunicado de prensa los secretos de un particular para hacer daño a un adversario político. Cachis en la mar.

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  5. Aunque a mí, la que verdaderamente me tenía convencido de la inocencia de Don Alvarone era La Secta, esa televisión imparcial donde el Gran Wyoming había loado las andanzas del fiscal. Y no te digo nada de cómo me influyeron Ana Pastor y Ferreras: ambos, semanas antes de que el Supremo se pronunciase, ya habían dictaminado la inocencia del fiscal y la imposibilidad de condenarlo.

    Era imposible, lector. Era imposible. Era imposible que fuese culpable un hombre honesto, un hombre cabal, un hombre al que había defendido Miguel Ángel Campo desde La Ser (o no Ser, he ahí el dilema), Nieves Concostrina desde Radio Plurinacional, Jorge Javier Vázquez desde Telecinco, por el culo te la hinco, Óscar Puente desde la reserva de orangutanes de Sumatra, Rufián desde el rufianismo, Ana Belén desde Agapimú, Arnaldo Otegi desde un zulo vascongado, Pedro Almodóvar desde el paraíso fiscal de Panamá, Oriol Junqueras desde General Óptica, Baltasar Garzón desde su inhabilitada jubilación prevaricadora, Carles Puigdemont desde el maletero de un coche, Marichús Montero desde la Unidad de Quemados de La Paz, Unai Sordo desde el cocedero de mariscos de Comisiones Obreras, Pepe Álvarez desde una fábrica de caviar, Patxi López desde la ignorancia, Miguel Ríos desde el Imserso y Pablo Iglesias desde su bar. Era imposible, lector. Era imposible. A mí, desde luego, toda esta gente me tenía convencido de que Don Alvarone era inocente, y mi sorpresa, pues, ha sido monumental, monstruosa, descomunal, ciclópea, apoteósica, inmensa, mastodóntica, chiripitifláutica y colosal.

    Probablemente, eso sí, una muy pequeña parte de culpa de esta sentencia condenatoria la tenga don Alvarone: hay que ser torpe para borrar de tu móvil, inadvertidamente, todas las pruebas de tu inocencia. Ya te digo: un poco de culpa la tiene el fiscal, por distraído. Pero nada comparable a la Justicia franquista del fango fachosférico que campa por sus respetos en la carrera judicial.

    Por cierto. En esto de la indubitable inocencia del fiscal, ¿qué dicen Ione Belarra e Irene Montero, las podemitas gemelas de “El Resplandor”? Directamente, y en términos amabilísimos, sostienen que “hay que reventar a la derecha” y que los Tribunales de Justicia españoles son una mierda. Bueno. No nos extrañemos. Ya se sabe que a esta gente podemita le mola muy poco un juez con estudios gigantescos y oposiciones formidables. Ellos son más de Tribunales Populares y de checas.

    Sin embargo, la prueba definitiva de la inocencia de don Alvarone la ha dado hoy Yolanda Díaz, vicepresinadie del Gobierno de España, lideresa de Restar, faro intelectual de Occidente, catedrática de oratoria por la Universidad de Tucán (Méjico), y licenciada en Ningunología por la Universidad de Ninguna Parte: acaba de llamar Yolanda a sus huestes sumatorias (quince o veinte personas) para manifestarse en la calle contra la sentencia del Supremo. No contra la subida de precios, lector. Qué va. Contra el Supremo.

    La hora de la algarada no la ha especificado Yolanda, pero se sobreentiende que será después de la peluquería.

    Cagoentóloquesemenea y mitad del cuarto más.

    Juan Manuel Jimenez Muñoz.

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