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domingo, 19 de abril de 2026
"DEATHBOTS": CUANDO LA I.A. RECREA A PERSONAS MUERTAS
En febrero de 2020, la cadena surcoreana MBC emitió un documental titulado “I Met You”. En él, una madre se “reencontraba” con su hija fallecida. La niña, Nayeon, murió en 2016 con solo 7 años a causa de un cáncer hematológico, apenas un mes después del diagnóstico.
A esto le llaman hoy "deathbots" o IA del duelo. Aquella desgracia fue el origen del programa de TV. Tres años después del fallecimiento de Nayeon, un equipo técnico liderado por Viv Studio tardó 8 meses en reconstruirla digitalmente usando fotografías familiares, vídeos domésticos, grabaciones de voz y análisis de gestos y comportamiento. El resultado fue un avatar hiperrealista en realidad virtual. La madre, equipada con gafas VR y guantes hápticos, podía verla, escucharla … e intentar abrazarla.
El encuentro se produjo en una recreación del parque favorito de la niña. Incluso celebraron su cumpleaños. La simulación incluía frases como “mamá” y una despedida diseñada para calmar el dolor: “no llores más”. El vídeo se volvió viral. Millones de personas emocionadas. Titulares hablando de “milagro tecnológico”.
Pero poco se habló de lo que suponía algo así y de las repercusiones éticas. Hoy se habla mucho de "recuperar" a personas que ya no están, pero esto no es auténtico. Esto es reconstrucción artificial del vínculo emocional.
No estás reencontrándote con alguien. Estás interactuando con una simulación entrenada para parecer esa persona. La cuestión es si con eso alguien puede sentir que es suficiente para superar su dolor.
Lo más relevante es que no fue un experimento aislado. Después del impacto global el formato continuó recreando a otros fallecidos. Surgieron proyectos de chatbots que imitan a personas muertas y se empezó a hablar abiertamente de una nueva industria: la “grief tech” (tecnología del duelo).
La narrativa oficial dice que fue positivo. La madre afirmó que fue como “cumplir un sueño” y que le ayudó a despedirse. Y puede ser cierto pero no hay datos claros de como ha evolucionado esa mujer.
El problema no es tecnológico. Es filosófico. El duelo siempre ha sido un proceso humano, interno e irreversible. ¿Qué pasa si empieza a ser externalizado, programable y potencialmente monetizable?
(https://t.me/marcvidal_telegram/)
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