domingo, 26 de abril de 2026

INCONCEBIBLE



Inconcebible. Inaudito. Insoportable. Impresentable. Me faltan calificativos para adjetivar las intenciones del Partido Popular y de Vox en el sentido de priorizar a los españoles sobre los extranjeros a la hora de adjudicar ayudas sociales o viviendas públicas. Horroroso, lector. Horroroso. Me faltan palabras para expresar mi indignación y mi asco sobre ese deseo tan fascista de primar a los que viven en España (desde hace al menos dos lustros) sobre los que acaban de llegar. ¿En qué cabeza cabe semejante cosa? ¿Cómo se le puede ocurrir a estos franquistas que haber nacido en España, o tener un largo arraigo en territorio español, o haber adquirido la nacionalidad española hace años, pueda otorgar ventajas sobre cualquier beduino recién llegado de Argelia, o sobre cualquier mongol de Mongolia, o sobre cualquier chino recién llegado de Pekín? Hay que ser retrógrado, miserable e insolidario, para pretender que, en España, el DNI español pudiera otorgar ventaja alguna sobre un pasaporte zulú a la hora de asignar una guardería, una casa, un colegio, una pensión no contributiva o una prótesis de cadera. Hay que ser fascista. Muy fascista. Y por eso creo, honestamente, que PP y Vox están pidiendo a gritos su ilegalización. Por canallas, por absurdos y por poco chiripitifláuticos.


Sin duda alguna, lector, estamos progresando progresivamente cuando vemos esas colas de extranjeros ilegales para obtener los papeles. Unas colas colosales, es verdad. Unas colas kilométricas, cierto es. Unas colas gigantescas, mastodónticas, hiperbólicas. Pero unas colas que nos enriquecen como país y como seres humanos. Sí, sí, lector. Pensarás en estos momentos que, esas mismas colas que ahora vemos en televisión delante de los consulados y de las comisarías para obtener los permisos, serán las mismas colas que, dentro de medio año, aparecerán también en las urgencias de los hospitales y de todos los servicios públicos. Mentira. Mentira podrida. Bulos de la fachosfera. El Gobierno progresista del progresismo que progresa ha tomado cartas en el asunto para evitar tales males: ha quintuplicado el número de médicos, sextuplicado el de maestras, septuplicado el de enfermeras y octuplicado el de concejales de urbanismo. Fascista. Que eres un fascista.

Pero en España hacen falta más regularizaciones, amigo lector. Muchas más. A los ilegales libres y sin delitos, por supuesto que sí. Va de suyo. Y si no pueden conseguir un certificado de penales que demuestre su bondad, no hay problema: hacemos la vista gorda, porque un mal día lo puede tener cualquiera. Pero ¿qué decir de los ilegales que están ahora en la cárcel pendientes de juicio por haber sido detenidos asaltando un Banco, estafando a una ancianita o violando a una mujer? Esos extranjeros encarcelados, con antecedentes policiales pero no penales, son personas, personos y persones que merecen también nuestro respeto y el beneficio de la duda. Es verdad que los pillaron infraganti arrancando el cobre de la catenaria. Pero tienen el beneficio de la duda. Porque una mala semana la tiene cualquiera. Y un mal mes. Y un mal año. Y un mal siglo. Y ponerse tiquismiquis por un quítame allá esas pajas (con perdón de los onanistas) es tener muy mala baba. Como Franco.

Al fascismo, amigo lector, se le combate con hechos: con pitadas al himno nacional en todos los campos de fútbol, con regularizaciones masivas de inmigrantes ilegales, con papeles para todes, con certificados de penales bien limpitos a doscientos euros cuarto y mitad, o con argentinos biznietos de republicanos a los que otorgamos la nacionalidad española sin que sepan, por ejemplo, que la ciudad de Albacete linda con Las Canarias y se ubica en Guadalajara entre Gerona y Teruel. Al fascismo, amigo lector, se le combate con hechos: con etarras liberados en las calles del País Brusco sin haber cumplido sus condenas, con tornillos que violan a las tuercas y gallinas violadas por los gallos, con viviendas okupadas por pakistaníes sin que el propietario español las pueda desokupar, con inquiokupas rumanos que no pagan y te destrozan la casa tras dos años de calvario judicial.

Luchar contra el fascismo, amigo lector, no es construir vivienda pública nueva para el que la necesita, sino maldecir y demonizar al tipo que compró o heredó dos o tres casas, freírlo a impuestos, limitar el precio del alquiler y llamarle especulador. O sea: trasladar al propietario, y no al Estado, la responsabilidad de ejecutar el derecho constitucional a una vivienda digna para todos los españoles y, especialmente, para todos los magrebíes que acaban de llegar en patera o en avión procedentes de Marruecos. Vuelvo a pedir, desde estas líneas, la ilegalización de Vox y del Partido Popular. Por franquistas, por fascistas, por racistas, por machistas, por xenófobos y por poco guais. Ah. Y por no decir en el Congreso de los Diputados lo mismo que dijo el miércoles Pedro Sánchez con el desahogo, la valentía y el patriotismo que lo caracterizan: que Cataluña y España son países diferentes.

Cagoentóloquesemenea y mitad del cuarto más.

Firmado:
Juan Manuel Jimenez Muñoz.
Tipo malísimo.

1 comentario:

  1. Todo el Régimen del 78 ha destruido España. Si nuestros abuelos levantaran la cabeza, y vieran lo que hemos permitido, nos correrían a gorrazos.

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