A los palmeros del ministro Puente se les ha acabado la poca mecha del argumento de que hay que esperar a las conclusiones de la investigación, que es pronto para saber qué ocurrió exactamente y -también se ha dicho, y mira que tiene narices la ocurrencia- que Óscar Puente no conducía el tren (tampoco lo hacía el ministro de transportes griego que dimitió tras el choque de trenes que dejó 57 muertos, pero la insidiosa sugerencia de fondo, que la culpa recae sobre el conductor, ahí queda): la rotura de una soldadura de la vía en el kilómetro 318,7, concretamente la L-10717 número 23117, es la causa del descarrilamiento del tren Iryo 6189. Así lo corroboran los investigadores y así lo publicaba la tarde de ayer la agencia Reuters.
Pocas dudas quedan ya de que el trozo de vía roto en Adamuz tenía un desgaste excesivo, que se fue agravando a medida que los trenes continuaban pasando. Investigadores señalan que una junta rota y el desgaste progresivo en la unión entre secciones de rieles provocaron un hueco que se ensanchó con la circulación de trenes, lo que a la larga fue la causa del descarrilamiento ocurrido. El argumento de Adif de que las vías se renovaron en mayo no supone una objeción seria a este deterioro, dado que el acero de las nuevas vías era de una calidad muy inferior al recomendable, hecho que en seguida abordaré.
La única tesis alternativa que los expertos están considerando como posible explicación a la tragedia deja también en muy mal lugar a las autoridades, puesto que apuntan a "soldaduras" manuales -más baratas- y no eléctricas en el cambio de agujas del tramo donde se produjo el siniestro, que, recordémoslo, era una recta, y no una curva como en el accidente ferroviario de accidente de Angrois, producido el miércoles 24 de julio de 2013 cuando un tren Alvia, que viajaba de Madrid a Ferrol, descarriló en la curva A Grandeira, a tres kilómetros de Santiago de Compostela, causando 80 muertes. En aquella ocasión se responsabilizó al conductor del convoy, algo que sin duda se intentará en este caso pese a las evidencias de que los fallos fueron otros. Fuentes de la investigación revelan que el descarrilamiento del Iryo pudo deberse al "mal embridamiento de la vía" y que el "enclave Adamuz" es uno de los que más quebraderos de cabeza ha dado a Renfe y Adif.
| La más elemental lógica descalifica las disparatadas declaraciones de Oscar Puente, quien ha llegado a afirmar que si no hubiera pasado otro tren al tiem- po que el Iryo descarrilaba no se habría producido muerte alguna. Su incapa- citante oligofrenia le hace pensar que un descarrilamiento a más de 200 km/h es poco menos que inocuo. |
La junta rota y la soldadura chapucera, unidas o por separado, tiran por tierra las explicaciones iniciales del ministro twittero, que se ha pasado ahora a aferrarse como a un clavo ardiendo al último subterfugio que le queda para echar balones fuera y no asumir su responsabilidad: "Hay que ver si la rotura de la vía es causa o consecuencia del descarrilamiento". Lo que sea con tal de no conectar lo sucedido con un insuficiente mantenimiento de las infraestructuras o con que del presupuesto de Adif parece haberse priorizado la contratación de amiguitas del ex-secretario de organización del PSOE o los negocietes con afines antes que la inversión en seguridad de los viajeros.
Tampoco podemos aislar lo ocurrido en Adamuz con un deterioro general del ferrocarril en España coincidente con el desempeño del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible del singular Óscar Puente, que por mucho que lleve las infraestructuras hasta en su apellido no parece haber sido el mejor gestor de las mismas. Su aval consiste en 250 accidentes, 50 descarrilamientos, casi 1.000 averías técnicas y hasta 45.000 retrasos graves de trenes en 26 meses, cifras que convierten el ferrocarril de Zimbabue en un referente envidiable.
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(Sin comentarios) |
No se trata solo del deficiente mantenimiento de las vías existentes, fiables en general pero sometidas al envejecimiento y a la fatiga de materiales, sino de que las recientes se han planificado desde la búsqueda de un ahorro que a la larga resulta contraproducente, por no decir suicida. Justo cuando la recaudación de Hacienda rompe records, los responsables (es un decir) están comprando rieles de acero sin templar a China, rieles que una vez instalados se parten bajo la presión, en vez de doblarse. Tal como explica Eladio Fernández en su imprescindible blog:
"Los rieles chinos miden 12 mts frente a los europeos que miden de entre 18 a 28 mts. porque estos son templados, mientras que la ductilidad de los chinos descansan en las grapas. Por eso el traqueteo que no se conocía antes de la llegada del ministro Oscar Puente y Koldo, y sus contratos basura con basura china".
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Lo barato siempre acaba por salir caro, pero cuando el precio se paga en vidas humanas los mercaderes respiran aliviados |
"El acero correctamente fabricado lleva una aleación y tratamiento de carbono, manganeso, molibdeno, y cromo, silicio, fósforo, azufre. El acero chino no lleva prácticamente nada más que en cantidades despreciables, solo hierro. Con el templado de agua (pueden ser una, y si tiene más calidad hasta dos y tres veces sumergido en agua y vuelto a calentar al rojo vivo), las limaduras y partículas de hierro no se alínean con lo cual se parte como el chocolate, no se dobla".
Mezquino ahorro al coste de vidas humanas, pero hay mucho gasto que asumir, aunque no sea para beneficio ninguno de los españoles: los 1.000 millones con que Pedro Sánchez sufraga el estadio que acogerá el Mundial de Marruecos, por ejemplo, no salen de un caldero mágico. Sin olvidarnos de las putas y la coca. Ser gobernados por una mafia de corruptos, mangantes y criminales entraña peligros de los que algunos no quieren enterarse.
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Que no se diga que el gobierno no hace todo lo posible por mejorar la red de ferrocarriles ... de África |
Y cuanto más vamos sabiendo de cuanto rodea a este trágico accidente más van apareciendo los nombres de personajillos que ponen cara -bien dura- a la corrupción sistémica instalada en el gobierno Sánchez: el inefable Koldo García, ex-portero de prostíbulo, fue asesor de la empresa temporal que consiguió la obra de mantenimiento de ese tramo (6.000€/mes más comisiones por obra conseguida); Isabel Pardo de Vera, exdirectora de la entidad, se encuentra imputada por cinco delitos, incluidos cohecho y organización criminal; ... pero la mafia de las saunas sigue instalada en la Moncloa, parece que a perpetuidad.
Tristemente, ha tenido que ocurrir la tragedia de Adamuz para que sea patente que la corrupción mata. Una realidad que deberían plantearse quienes sostienen este sistema con su voto.
(posesodegerasa)


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Entretanto, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) dispone de hasta un año, de acuerdo con la normativa, para publicar el informe final de la investigación, tiempo con el que cuenta el gobierno para que la indignación remita, el dolor se aplaque y las indemnizaciones compren conciencias. Es el proceder habitual para que al final nadie sepa a ciencia cierta por qué ocurrió lo que ocurrió. Es lo mismo que pasó con el apagón de abril, desaparecido ya de la mente de la mayoría.
ResponderEliminarEL GOBIERNO NO TARDARÁ EN ALIMENTAR LA TEORÍA DEL SABOTAJE PARA EVITAR SU RESPONSABILIDAD POR NEGLIGENCIA EN LA FALTA DE MANTENIMIENTO Y EL CESE DE OSCAR PUENTE.
ResponderEliminar- La causa, según ha reconocido el maquinista del tren que iba detrás, ha sido una rotura de la soldadura de carril en las agujas de entrada.
- Ni el Iryo ni el Alvia tenían parada prescrita, ni técnica, ni comercial en Adamuz. El LZB es un sistema de protección de supervisión continua que no permite excesos de velocidad ante un incidente, por lo que todo apunta a un fallo en la infraestructura de ADIF: el cambio de entrada en Adamuz de vía 1 que provoca el descarrile de los últimos coches de la composición, por rotura de la soldadura de una vía, invadiendo el gálibo de la vía contraria. Queda por determinar la hora exacta del descarrile, la hora del fallo de la protección de emergencia de LZB y la hora del impacto. Es muy probable que la situación de desencadenara en un corto espacio de tiempo y de ahí las terribles consecuencias.
- Esta es una de las consecuencias de la liberalización que ya se conocían y de la falta presupuestaria para el mantenimiento de las infraestructuras. Mayor número de trenes en circulación, menor ocupación media en dichos trenes, mayores costes de explotación, mayor mantenimiento de la infraestructura sin atender y mayores riesgos de accidentes.
- Los trabajadores de ADIF hablaban de la “degradación profunda y acelerada del material” y pedían actuar de inmediato.
Un comunicado de los maquinistas en agosto alertó a Adif de los “baches” y “garrotes” de la línea de Adamuz pero Transportes lo ignoró.
- Hace un par de semanas varios maquinistas comentaron que tenían la sensación de que cualquier día iba a pasar algo grave por el estado del material, los trenes y la infraestructura, y cuando llegan las obras quien ejecuta la obra o el mantenimiento es una contrata de una subcontrata de la empresa que se adjudicó la obra, sin control ninguno de calidad ni mayor supervisión. Desde 2022 ADIF había acumulado más de 20 incidentes en el mismo tramo.
- Una pasajera en noviembre grabó un video en el que se perciben perfectamente las vibraciones y los baches de la línea a su paso por el punto del accidente.
- Tendrían que explicar también por qué somos el único país de la UE donde se ha llevado a cabo esta liberalización, por qué si los costes de mantenimiento de la infraestructura se multiplican, el gobierno bajó los canones de explotación de la infraestructura AVE a los operadores privados y los dejó sin atender, sin infraestructuras ni presupuestos. Todo bajo el gobierno de Pedro Sánchez y la inoperancia y NEGLIGENCIA de su ministro, Oscar Puente.
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ResponderEliminarLos gobiernos, en general, suelen escudarse en sistemas complejos, como el ferroviario o el energético en su momento, las responsabilidades están fragmentadas entre varios entes, ministerio, organismos reguladores, empresas públicas o privadas, etc. Y todo ello facilita que cada parte pueda eludir culpas. Reconocer un error es caro y para el Gobierno implicaría erosionar su credibilidad. (Más aún).
Los "expertos" en comunicación de crisis coinciden en que en toda catástrofe lo primero son las víctimas; lo segundo es explicar qué ha pasado. Es decir, todo lo que se sepa hasta ese momento. Lo tercero es contar qué es lo que se está haciendo, o sea, qué está en la mano del Gobierno, qué medidas está tomando o ya ha tomado. Toda investigación se alarga en el tiempo, inevitablemente, todos tienen que poner lentejas en la mesa.
Como en el caso del apagón, NUNCA se sabrá las causas, si perjudican a servicios del gobierno.
(Por respeto a los fallecidos y sus familias, he sido MUY comedido en mi lenguaje de hoy a muy pesar mío cuando dedico unas palabras que nunca se merecen a esta caterva de "seres" tan queridos por sus "votontos" que confunden democracia con tiranía).