jueves, 15 de enero de 2026

¿POR QUÉ HA ARDIDO LA PATAGONIA?



Cuando las llamas se apagan, quedan preguntas que nadie responde.

En la Patagonia, muchos damnificados no solo perdieron casas y paisajes: perdieron la sensación de protección.

Entre cenizas y escombros, surge una sospecha recurrente en distintas partes del mundo: cuando el territorio se destruye, aparecen intereses que antes no podían avanzar.

Los incendios no solo arrasan bosques; también despejan el camino para negocios, reordenamientos de tierras y decisiones tomadas lejos de quienes habitan esos lugares.

Oficialmente todo se explica como desastre natural o fatalidad, pero en el terreno la percepción es otra: el paraíso no se quema solo.

Hay historias que rara vez ocupan titulares, pero se repiten una y otra vez


(https://t.me/Despertadordelamatrix/)

Los "loritos sistémicos", en acertada expresión de Juan Manuel de Prada, repetirán una y otra vez que el Plan Andinia (la compra de tierras a precio de saldo para instalar asentamientos judíos en Sudamérica) es una teoría de la conspiración que solo convence a locuelos con gorro de aluminio. Sin embargo, las pruebas de dicho plan son abrumadoras:


La Patagonia es un territorio poco protegido con recursos naturales de primer orden. La legislación flexible y la inexistente rendición de cuentas han puesto sus riquezas al alcance de la codicia extranjera. Tras el fuego llegan el cambio de uso del suelo, la especulación, la reordenación jurídica y la entrada de capital judío.


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