Tal y como afirmó categóricamente este blog hace ya una semana, la causa del descarrilamiento de Adamuz fue el mal estado de la vía. Y hoy puedo afirmar con rotundidad que la búsqueda del abaratamiento de los materiales es lo que ha conducido a ese estado.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, reconocía hoy mismo que la renovación del tramo por Adamuz no sustituyó la vía en su totalidad, sino que hubo partes donde se mantuvieron "tramos del material original", y que fue la soldadura de uno de los raíles "reciclados" con una parte de carril nuevo lo que se rompió, provocando el trágico accidente ferroviario del pasado 18 de enero. Ni culpa del Iryo, ni "fatalidad imprevisible", ley de causa y efecto.
Tras porfiar con medios que dudaban de su afirmación de que la vía se había renovado "de punta a punta", terminó por aclarar que eso no quiere decir "en todos sus elementos".
La admisión de dicha circunstancia debería haber provocado la dimisión o el cese fulminante del ministro, quien lleva desde el momento mismo de la catástrofe echando balones fuera, difundiendo medias verdades e intentando desacreditar, con unas maneras propias de un gañán, las investigaciones tanto periodísticas como técnicas. Su patético recurso a especular sobre un sabotaje solo conduce a una conclusión inapelable: él es el saboteador.
También hemos sabido que en el tramo accidentado se vulneró la normativa vigente, que exige soldar carriles del mismo tipo y grado de acero o, en caso contrario, adaptarse al de menor dureza.
En Adamuz, se soldaron un carril antiguo (R260) y otro moderno (R350HT) sin respetar las pautas técnicas. Como consecuencia, la soldadura de la vía que causó el accidente de Adamuz por el descarrilamiento del Iryo 6189 no tenía el "rango de dureza" que exige la normativa de Adif.
La norma técnica NAV 3-3-2.1 de Adif en su 3ª versión redactada en julio de 2018, y en su actualización de octubre de 2024, establece que el trabajo de soldadura entre carriles de diferente "rango de dureza" se llevara a cabo adaptándose al material menos resistente. En la "renovación" de la vía de Adamuz se hizo justamente lo contrario, tratándose como si fuera nuevo un carril que llevaba 37 años soportando el paso de trenes.
Los tibios -por no llamarles otra cosa- que decían que había que esperar a los informes técnicos antes de acusar a nadie, ¿tienen algo que decir ahora que sabemos que las peores expectativas han sido superadas por los hechos?
Las prioridades de este mamarracho narcisista están claras como el agua: sus intereses egoícos antes que las necesidades del ciudadano. |
(posesodegerasa)
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En España se pagan impuestos como en el primer mundo para tener servicios tercermundistas. Somos un estado fallido.
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