| Los que las provocaron con su criminal negligencia son los mis- mos que pretenden aleccionarte acerca del respeto a las víctimas |
En alguna ocasión anterior hemos advertido cómo el fanatismo y cretinización de las masas alcanzan cumbres tales como creer que los gobernantes pueden contener el cambio climático y en cambio no pueden contener el precio de los alimentos básicos. Y son muchos millones de personas las que, en volandas del fanatismo y la cretinización, creen sinceramente tal delirio. Se nos olvidó añadir que también creen sinceramente algo aún más desquiciado: creen que, para que nuestros gobernantes puedan detener el cambio climático, nosotros tenemos que dejar de comer carne de ternera. Se trata, desde luego, de un pensamiento mágico que sólo pueden aceptar los cerebros hechos papilla (y conviene siempre recordar que la gente que acepta tales humillaciones de la razón vota); pero también una maligna forma de disciplinar a las masas cretinizadas en la 'resiliencia' y la asunción de culpas que no les corresponden, a la vez que acatan sin rechistar las injusticias más clamorosas. Así, el pobre diablo que no puede comer un filete de ternera porque su sueldo birrioso le obliga a conformarse con una pizza recalentada o una porquería del chino puede hacerse la ilusión de que colabora con sus gobernantes en la lucha contra el cambio climático.
Siniestros como el descarrilamiento de Adamuz nos permiten estudiar otra variante de este pensamiento mágico instilado en los cerebros hechos papilla. Han logrado que asumamos que el cambio climático es culpa nuestra, porque comemos demasiada carne de ternera o nos resistimos a desprendernos de nuestro coche con motor de combustión; pero, en cambio, hemos de aceptar que un apagón, un tren que descarrila o un túnel que se derrumba son catástrofes que no se pueden impedir ni prevenir. Y que tratar de dilucidar sus causas y atribuir responsabilidades es propio de gentes despiadadas y sin escrúpulos. Lo acaba de decir el mariachi del doctor Sánchez más comprometido por la muerte de cuarenta y cinco compatriotas: «Hablar de causas es poco respetuoso con las víctimas». Se trata de la misma estrategia que adoptaron con el apagón, cuando mearon sobre nuestras jetas tratando de ocultar la causa evidente (que siguen ocultando, nueve meses después); sólo que ahora, además, mean sobre los cadáveres de cuarenta y cinco compatriotas muertos y sobre quienes los lloran, desconsolados. Hablar de causas es una muestra de respeto hacia las víctimas; en realidad, es lo más respetuoso que se pude hacer por esas víctimas, después de rezar por sus almas.
Pero el fanatismo y la cretinización de las masas acepta con naturalidad que no deben buscarse causas a los siniestros; a la vez que acepta que las aturdan con mentecateces sobre fenómenos naturales cuyas causas permanecen ignotas o sólo podemos explicar especulativamente. Y, en todo caso, para penetrar en la causa del siniestro, hay que esperar el comunicado oficial del Gobierno, como ocurría en aquella obra de Ionesco, 'Las sillas', en la que una pareja de ancianos que no hacen sino invocar recuerdos distorsionados y formular frases repetitivas preparaban decenas de sillas para una multitud de invitados invisibles, mientras aguardaban la llegada de un orador encargado de transmitir a la humanidad un mensaje trascendental; y cuando el orador finalmente llegaba, resultaba ser un sordomudo que sólo emitía sonidos ininteligibles o garrapateaba garabatos en una pizarra. Aquí el papel del orador lo encarnan esas cacatúas y loritos sistémicos (para que luego se diga que no empleamos el lenguaje inclusivo) que pretenden hacernos creer, desde sus púlpitos mediáticos, que el siniestro es una «tragedia fortuita» o, en el mejor de los casos, una jeroglífica «concatenación» de causas cuya mera formulación se convierte en un galimatías (de ahí que sea preferible ni siquiera formularlas, no sea que los cerebros hechos papilla estallen). Todo lo demás es bulo, fango y fachosfera.
Pero las causas de este siniestro son diáfanas y sencillísimas. Nuestra red ferroviaria está hecha una piltrafa porque no se invierte en su reparación y mejora, dado que nuestros gobernantes destinan el dinero procedente de las exacciones a las que estamos sometidos a atender las exigencias de la industria armamentística (recordemos que se han destinado miles de millones para la adquisición de armas que son convertidas en chatarra carbonizada tan pronto como cruzan la frontera ucraniana) o farmacéutica (recordemos que se han destinado miles de millones para la adquisición de 'vacunas' que se están pudriendo en sótanos). Nuestra red ferroviaria –una red que los españoles hemos sufragado durante generaciones– está hecha una piltrafa porque un Gobierno cipayo permite que grandes compañías extranjeras la utilicen de forma indiscriminada, sometiéndola a un trasiego insoportable de trenes que la crujen y desbaratan, a la vez que la propaganda sistémica incita a las masas cretinizadas al turismo bulímico y al frenesí viajero. Nuestra red ferroviaria está hecha una piltrafa porque, como nos enseñaba Belloc, en las antiguas formas de despotismo el Estado se adueñaba de las grandes compañías; mientras que, en las nuevas formas de despotismo, son las grandes compañías las que se adueñan del Estado y le imponen sus reglas.
Y en España estamos en manos de una chusma que está entregando los bienes de dominio público y favoreciendo el desmantelamiento o deterioro de las infraestructuras para que las grandes compañías extranjeras hagan su agosto, mientras ellos desvían millonadas obedeciendo mandatos plutocráticos. Es todo sencillísimo y extraordinariamente diáfano; y hay que decirlo por respeto a las víctimas, aunque por decirlo esta chusma nos estigmatice y decrete nuestra muerte civil.
Juan Manuel de Prada
Estoy harta de los tertulianos que, con voz grave y ceja fruncida, repiten el mismo mantra: “es importante que se investigue el accidente de Adamuz y se depuren responsabilidades”.
ResponderEliminar¿Pero en qué país viven? Si ahí tienen el juicio del accidente de Angrois. Investigado, juzgado y sentenciado.
Sin resonancia mediática.
¿Y qué responsabilidades políticas han exigido?
Ninguna.
¿Y qué parte no entienden de lo que pasó, si hablamos de una tragedia con el doble de víctimas que Adamuz?
El sistema de seguridad ferroviaria fallaba y provocaba retrasos. Un año antes del accidente, siendo ministra de Fomento Ana Pastor, se autorizó la desconexión del sistema ERTMS embarcado en los trenes Alvia. No para arreglar los fallos, sino para quitárselos de encima. Apagar la alarma en lugar de arreglar el incendio.
En julio de 2024 llegó una sentencia (recurrida y aún no firme): condena de dos años y medio de prisión tanto al maquinista como al exdirector de Seguridad de Adif, por 79 homicidios y 143 lesiones por imprudencia profesional grave.
Un detalle nada menor: el fiscal cambió de criterio al final del juicio y decidió acusar solo al maquinista.
Así que ya tenemos las causas probadas en un juicio.
Y ahora, ¿qué?
Insisto, ya tenéis las causas del accidente, Y ahora, ¿qué?
El conductor se despistó, sí. Pero el sistema no estaba diseñado para proteger frente a un error humano perfectamente previsible.
Durante todos estos años, Francisco José Garzón el conductor ha sido el villano perfecto.
Es fácil señalar al hombre que iba al mando. Es cómodo culpar al dedo que no pulsó el botón a tiempo.
Pero reducir Angrois a un “despiste del maquinista” no es solo injusto: es una cortina de humo.
Garzón no era un temerario, ni un borracho, ni un suicida. Era un profesional con experiencia que cometió el error más humano posible: distraerse.
Atendió una llamada de servicio de un compañero, una práctica habitual y no prohibida entonces.
En cualquier sistema de alta velocidad real, un despiste así se corrige solo: una alerta sonora, un frenado automático. Para eso existe la tecnología: porque las personas fallan.
Pero en la curva de Angrois, la tecnología no estaba, la quitaron porque producía retrasos.
A Garzón lo lanzaron a un auténtico túnel de la muerte: pasar de más de 200 km/h a 80 en segundos, sin balizas de protección y con el ERTMS desconectado por decisiones burocráticas y políticas.
Se le exigió infalibilidad en una vía que no perdonaba ni un segundo de error.
La ingeniería de seguridad moderna se basa en una idea elemental: el sistema debe ser más inteligente que el operario.
Si la vida de 200 personas depende de que una sola persona no parpadee en el momento equivocado, el problema no es la persona. Es el diseño.
Garzón ha sido condenado por la justicia. Pero su verdadera condena empezó el mismo día que salió de entre los hierros, cargando para siempre con el peso de 80 muertos.
Fue el último eslabón de una cadena que ya estaba rota mucho antes, en despachos donde se decidió inaugurar una línea incompleta y apagar sistemas de seguridad.
Francisco José Garzón fue la mano que ejecutó el accidente.
Pero la tragedia la diseñaron otros.
Así se protegen los políticos en este país: cuando todo funciona, se apuntan la medalla; cuando todo falla, nunca tienen responsabilidad.
Para eso tienen a las cloacas mediáticas que pagan con el dinero de todos, para silenciar Angrois y amplificar Adamuz.
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ResponderEliminarComo siempre De Prada no defrauda, he leído artículos de opinión atizando a toda esta chusma política que nos rodea, alguno lo puede tachar de "derechas", pero en la Dana, en una comunidad de "derechas", les puso tiernos a todos. Importa muy poco donde uno coloca su inútil papeleta, a los partidos vuestra opinión final les importa una mierda, pero repito que importa poco a quien uno vote o del equipo que sea cada pobre criatura que nos rodea, el 99% sin ir más lejos, lo que me sorprende en los tiempos que corren no ver o no querer ver cuando algo, de los tuyos, lo hace mal, rematadamente mal con incluso muertos, esos muertos que hoy no son cercanos vuestros posiblemente lo sean en un futuro viendo como manejan estos mierdas las infraestructuras que todos tenemos que usar SI o SI, cada día. No se puede ni se debe defender un penalti que comete tu equipo contra el eterno rival, llevar la camiseta comprada en los chinos o en manteros no te hace mejor aficionado, mejor "hincha", no puedes defender a los tuyos porque gobiernen ahora cuando todo lo que gestionan lo hacen mal y como respuesta sea el insulto fácil, como los niños en el recreo que le dice uno a otro tonto y respondes, y tú más. Robas, y tú más... el dinero de nuestros impuestos es malgastado o mal gestionado... y tú más. Con este nivel de debate ya se seas político o gilipollas en la barra del bar, no llegamos a nada mucho menos como sociedad con un nivel mínimo de criterio, con este nivel de debate NADIE nos hace caso y nadie nos toman en serio fuera de este mierda de país. Estamos ahora mismo que nos vacilan todos, Trump, Macron, incluso Meloni que tiene sin tener, más huevos que muchos "presidentes".
Han muerto 45 personas que no solo son 45 personas, detrás hay todos sus seres queridos y esto no va a acabar bien si no se invierte, de verdad, en los medios que nos es necesario, repito, han muerto 45 personas que se han quedado sin vida, sin futuro y no solo se pierden lo que han vivido, se pierden lo que podrían vivir.
Si defiendes la gestión de este gobierno en concreto en todos los sentidos, ¿que dice esto de ti? ¿que eres tú, complice, borrego, cretino como dice De Prada? Imagino que de esos 435 afectados ninguno es de tu sangre, espero que nunca lo sean, mi manera de opinar es porque nunca he necesitado ser parte de ningún rebaño sectario, ya sea en búsqueda de dioses inventados o ya sea en organizaciones que dicen que trabajan o se dejan la piel por mi bienestar o donde tengo que votar lo que me obligue el líder, por muy guapo que sea o le queden bien los trajes, tengo mi propio criterio porque no me debo a nadie ni a "ideologías" absurdas donde un panfleto me tiene que decir como tengo que actuar o pensar, este gobierno lo está haciendo mal y nos matan por su negligencia continuada en el tiempo, en Canarias por ejemplo aún hoy día siguen vecinos viviendo en contenedores, cuando esta basura humana dice que está al lado de las victimas, os toman literalmente el pelo, se os mea en la cara y tú votante progresista miras al cielo y dice que es lluvia, porque el "meado" que te has tragado, lo ha soltado la polla de uno de los "tuyos". Es cierto que en los tiempos que corren ser honrado, sobre todo con uno mismo, es muy difícil, y más cuando dentro de la cabeza, no hay nada. Siguiendo el hilo del excelente comentario anterior, ya digo desde aquí que el culpable final de esta desgracia, recaerá en el operario que con su soldadura, unión un tramo de vía, le caerá todo el peso de la "ley". Y nadie dimitirá porque en España esa palabra no está en la RAE, por lo tanto nadie sabe de su significado y lo que ello conlleva.
YO MISMO:
ResponderEliminar- Cada vez tengo mas claro que ha sido un atentado, ya no se habla de corrupción.
Hace un par de meses en expediente Royuela publicaron una carta donde Zapatero mostraba su preocupación por que Sánc-hez era capaz de montar un evento de falsa bandera. Esto unido al interés de las élites por las ciudades de 15 minutos de las que no quieren que salgamos crea el caldo de cultivo perfecto para que este pasando todo esto. Objetivo num. 1 que no se hable de corrupción, objetivo num.2 que ka gente coja miedo a desplazarse en tren, objetivo num. 3 acabar con el turismo (motor económico de España).
Nada es casualidad, 1 saludo.