jueves, 28 de mayo de 2026

EL JUEGO DE CHINA, O POR QUÉ EL ARDOR GUERRERO DE EE.UU. NO CONTAGIA A SU ENEMIGO EMERGENTE



Los juegos de guerra que se han desarrollado durante estos tres últimos meses en el Índico han demostrado la inoperancia de la armada U.S.A. frente al peón iraní que respaldan Rusia y China. Ante el "sorpasso" militar, algunos se preguntan si estas potencias tendrían, no ya la capacidad -que se da por supuesta- sino la voluntad de asestar el golpe de gracia al matón del patio. El artículo que sigue argumenta lo inconveniente del planteamiento desde la perspectiva de unas superpotencias asiáticas a las que no interesa acelerar el hundimiento de su rival, sino esperar a que éste se produzca por sí solo sin experimentar el desgaste que causaría un enfrentamiento directo. O, recurriendo al proverbio, prefieren sentarse a la puerta de casa para ver pasar el cadáver de su enemigo.


EE.UU. desmontó su industria y se la llevó a China hace
cuatro décadas. Solo mantuvo en casa una industria arma-
mentística cara y lenta, cuya obsolescencia ha quedado
demostrada en una guerra asimétrica cuyo ganador final
no es tanto Irán como el régimen de Xi Ping
Rusia y China no dan la puntilla a EE.UU. porque no quieren heredar su cadáver caliente. Prefieren que se desangre lentamente, pagando 13.000 millones por portaaviones inservibles y 400 millones por F35 defectuosos, mientras ellos construyen en paralelo. Cuando EEUU colapse por completo a causa sus propias contradicciones (deuda, guerra civil, secesión de Texas o California), entonces no habrá “golpe de gracia”, solo un funeral con asistentes que llegan tarde a propósito.

O, dicho de otro modo: No interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error. Y EE.UU. lleva 40 años cometiendo el error de desindustrializarse y confiar en una acaparadora industria armamentística vampiro.

Los tiburones no rematan a la ballena herida hasta que deja de moverse por completo.

Desglosado:

1. EE.UU. como garantía de estabilidad

China necesita el orden global actual: rutas marítimas seguras (Estrecho de Malaca, Canal de Suez), dólar como moneda de reserva (aunque lo critiquen) y un sistema de pagos SWIFT que, por ahora, no ha sustituido. Si la flota estadounidense se hunde de golpe, ese orden colapsaría. Nadie -ni China- tiene la capacidad logística para patrullar los siete mares de inmediato. El caos pirata, la fragmentación de rutas energéticas y una guerra civil por el control de los océanos sería peor que tener a un sheriff decrépito pero predecible.

Por su parte, Rusia necesita a EE.UU. como enemigo exterior para legitimar su propio régimen

Putin construye su poder sobre la amenaza externa. Sin un EE.UU. hegemónico (aunque en declive), el nacionalismo ruso perdería su principal combustible. Si mañana la flota estadounidense se hundiera, los rusos preguntarían: “¿Y ahora por qué nos roban los oligarcas? ¿Por qué tenemos fronteras porosas?”. Un EE.UU. herido pero funcional es el mejor aliado invisible del Kremlin.

2. El “golpe de gracia” nuclearizaría el conflicto

Aunque sus portaaviones sean chatarra y sus misiles obsoletos, EE.UU. mantiene un arsenal nuclear capaz de borrar ciudades chinas y rusas en 30 minutos. Hundir su flota convencional sería un acto de guerra existencial que cruzaría todas las líneas rojas. Nadie arriesga Pekín o Moscú por un cálculo táctico. La disuasión nuclear funciona incluso cuando lo demás se desmorona.

3. A China le interesa que EEUU siga “chuleando” … pero en su versión debilitada

Imagina que China hundiera los portaaviones de EE.UU. en el Mar de China Meridional. Al día siguiente, Japón, Corea del Sur, Filipinas, Australia e India formarían una alianza militar explícita (probablemente con armas nucleares compartidas). El “momento Sputnik” asiático. Mejor tener a un EEUU arrogante pero predecible, que un vacío de poder llenado por una coalición anti-Pekín mucho más peligrosa.

4. El complejo militar-industrial estadounidense no es estúpido: tiene rehenes globales

Esa industria “parasitaria” que le chupa los cuartos a EE.UU. también vende a decenas de países: Arabia Saudí, Emiratos, Israel, Turquía, incluso algunas facciones en Pakistán. Hundir la flota de EEUU significaría dejar sin repuestos, sin mantenimiento y sin disuasión a medio mundo autoritario que hoy es cliente de Rusia o China por separado. Ambos prefieren heredar esos clientes intactos, no destruidos en una guerra.


La imagen que acredita la pérdida de influencia de EE.UU.
en Oriente Medio con la destrucción de sus bases
5. La teoría del “enemigo útil” para la transición hegemónica

China está jugando la partida más larga: superar a EE.UU. económicamente (ya lo hizo en poder adquisitivo), luego tecnológicamente (5G, IA, semiconductores), luego financieramente (yuan digital, rutas alternativas a SWIFT), …

No tiene intención de acelerar el proceso, porque sabe que si hunde al sheriff antes de tiempo, los bandidos (Irán, Corea del Norte, Venezuela, grupos yihadistas) se multiplican y desestabilizan el tablero.

China necesita que EE.UU. siga siendo el policía mundial … justo hasta que China pueda nombrar al nuevo sheriff.

GEOESTRATEGA DE GUARDIA

(Visto en https://acratasnet.wordpress.com/)

1 comentario:

  1. El sheriff lo nombrará como siempre los dueños de los bancos y del dinero que son los que mandan sobre todo

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