A nivel mundial, las vacunas son un negocio multimillonario, y la industria de la pandemia, liderada por GAVI, CEPI, la OMS y Bill Gates, parece haber encontrado en ellas -o en lo que presentan en sociedad como vacunas- un modelo de negocio infalible al que no piensa renunciar.
El último virus que podría llevar a la OMS a declarar una pandemia es el ébola. Pero el patrón se está volviendo predecible. En 2021, GAVI planteó que el ébola podría ser la causa de la próxima pandemia. En mayo de 2026, la OMS declaró la enfermedad como una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII).
Anteriormente, CEPI había establecido alianzas estratégicas con la Universidad de Oxford (en 2023) y con Merck (en enero de 2026) para desarrollar una nueva vacuna contra el ébola.
GAVI, (Global Alliance for Vaccines and Immunization, Coalición global para las vacunas y la inmunización) es una alianza público-privada mundial fundada en 2000 y con sede en Ginebra, Suiza. Se financia con fondos de gobiernos donantes, fundaciones y entidades privadas. Los países industrializados son los principales donantes, aportando aproximadamente tres cuartas partes de la financiación total, siendo históricamente el Reino Unido, la Fundación Bill y Melinda Gates (actualmente Fundación Gates) y EE.UU. los mayores contribuyentes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), junto con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Fundación Gates, es uno de los miembros fundadores y socios estratégicos de GAVI. La Fundación Gates ha sido durante mucho tiempo el segundo mayor donante de la OMS.
«Gavi contribuye a vacunar a más de la mitad de los niños del mundo», afirmó el Fondo Mundial en un informe de 2024.
El Fondo Mundial, o Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, se financia principalmente con fondos de gobiernos donantes. Sin embargo, entre el 4 % y el 6 % de su financiación proviene del sector privado, incluyendo la Fundación Gates, el mayor contribuyente privado del Fondo. Fue creado para ser una importante fuente de financiación en el impulso hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de la ONU. Los ODM eran un conjunto de ocho objetivos establecidos en el año 2000 con fecha límite en 2015. Fueron sucedidos por los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.
Habrán notado que existen dos características comunes entre las organizaciones mencionadas. En primer lugar, Bill Gates. En segundo lugar, los objetivos globales de la ONU.
Actualmente, GAVI coordina una respuesta internacional al brote del virus del Ébola en Bundibugyo, en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda.
«GAVI está coordinando activamente con la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI), la OMS, el Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC), UNICEF, el Banco Mundial, el Fondo para la Prevención de Pandemias y otros socios, así como con los países afectados, para evaluar las necesidades y definir la mejor manera de apoyar los esfuerzos de respuesta al brote y ayudar a los países a salvaguardar los servicios esenciales de salud pública, como la inmunización de rutina», afirma la asociación en un comunicado de prensa.
GAVI también colabora con la OMS y la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI) para evaluar las vacunas candidatas contra el ébola.
Con la participación de CEPI, se mantiene el patrón de financiación de Bill Gates y control de la ONU. CEPI es una alianza global lanzada en enero de 2017 en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza. Está financiada por una coalición de organizaciones públicas, privadas y filantrópicas, entre las que se incluyen la Fundación Gates, Wellcome Trust y los gobiernos de Noruega, India, el Reino Unido y la Unión Europea.
CEPI se creó para acelerar el desarrollo de vacunas. Se centra en los patógenos identificados por la OMS como enfermedades prioritarias, entre ellos el MERS, la fiebre de Lassa, el virus Nipah, la fiebre del Valle del Rift, el chikungunya y la hipotética "Enfermedad X". Desempeñó un papel fundamental en el sospechosamente rápido desarrollo de las vacunas contra la COVID-19. Un elemento central del plan de CEPI para combatir la pandemia es la "Misión de los 100 Días", una iniciativa liderada por el G7, encabezada por el Reino Unido, para desarrollar una vacuna en un plazo de 100 días desde que la OMS identifique una amenaza de pandemia.
Las dos vacunas candidatas contra el ébola que la OMS ha propuesto y que GAVI/CEPI está evaluando actualmente son:
- Una variante de la vacuna rVSV-ZEBOV (nombre comercial Ervebo), cuyo desarrollo fue impulsado por una colaboración entre Merck y la Agencia de Salud Pública de Canadá (PHAC). En enero de 2026, Merck firmó una alianza estratégica con CEPI para desarrollar una nueva versión de su vacuna contra el ébola, Ervebo.
- Una vacuna desarrollada mediante la plataforma ChAdOx (utilizada para las vacunas contra la COVID-19 comercializadas por AstraZeneca), desarrollada por el Instituto Jenner de la Universidad de Oxford y el Grupo de Vacunas de Oxford. En 2023, la Universidad de Oxford y CEPI firmaron una alianza estratégica para acelerar el desarrollo de vacunas que permitan contrarrestar la amenaza de futuras pandemias.
Además, GAVI está financiando actualmente la implementación de campañas de vacunación oral contra el cólera en la República Democrática del Congo, que comenzaron a finales de marzo de 2026. Presumiblemente, esto se relaciona con lo que GAVI denomina "ayudar a los países a salvaguardar servicios esenciales de salud pública, como la inmunización rutinaria". Cabe preguntarse qué contienen las "inmunizaciones rutinarias" que GAVI está imponiendo a la mitad de la población infantil mundial, y a otros niños, y qué efectos adversos están causando estas vacunas.
Un brote de ébola no debió sorprender a GAVI. En marzo de 2021, GAVI destacó el potencial de que la "próxima pandemia" fuera causada por el virus del ébola.
«Hasta el momento, el ébola solo ha afectado a países africanos, y los casos aislados fuera del continente se han contenido rápidamente. Sin embargo, el virus podría mutar y propagarse con mayor facilidad entre personas, lo que lo convertiría en una amenaza de pandemia mayor», declaró GAVI el 19 de marzo de 2021.
En enero de 2026, Merck y CEPI firmaron un acuerdo estratégico para una nueva vacuna contra el ébola. El 15 de marzo de 2026, se notificaron los primeros casos confirmados de un nuevo virus del ébola. Dos días después, el 17 de marzo, la OMS declaró el brote como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII), casi exactamente cinco años después de que GAVI sugiriera por primera vez esta posibilidad.
El ébola no es la única pandemia futura sobre la que GAVI escribió. Durante el trimestre comprendido entre marzo y mayo de 2021, GAVI también destacó que varios otros brotes virales tenían potencial pandémico: hantavirus, otro coronavirus, la fiebre de Lassa, la fiebre amarilla, el virus de Marburgo, la gripe H5N1 y H7N9, el virus de Nipah, el Chikungunya, la fiebre del Valle del Rif y la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.
Comparar la lista de GAVI con la «Lista de Agentes y Toxinas Selectos» de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. resulta, quizás, revelador.
La lista de los CDC comprende «agentes biológicos y toxinas que se ha determinado que tienen el potencial de representar una grave amenaza para la salud humana y animal, la sanidad vegetal o los productos animales y vegetales». En otras palabras, agentes y toxinas con potencial para ser utilizados como armas biológicas y químicas. La lista incluye:
Virus del Ébola
SARS (es decir, coronavirus)
Virus de la fiebre de Lassa
Virus de Marburgo
Virus de la gripe aviar (es decir, incluye H5N1 y H7N9)
Virus del Nipah
Virus de la fiebre del Valle del Rift
Virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo
Solo tres de las posibles causas de la "próxima pandemia" de GAVI no figuran en la lista de armas biológicas de los CDC: la fiebre amarilla y el chikungunya, enfermedades transmitidas por mosquitos, de las cuales, si se desatara una "pandemia", el Fondo Mundial y otras organizaciones sin duda obtendrían enormes beneficios y el hantavirus, que debería estar en la lista de los CDC, según la Dra. Meryl Nass, ya que el ejército estadounidense lleva 40 años experimentando con hantavirus.
Es fácil comprender lo que está sucediendo. Las vacunas son un gran negocio. Si quieren o necesitan más dinero para financiar sus planes, se provocará una pandemia -liberando un virus (arma biológica) en una población o creando la idea de una pandemia mediante una operación psicológica- para vender más vacunas.
Rhoda Wilson
(Fuente: https://expose-news.com/; traducción: Astillas de Realidad)
| Otra vez se repite la misma ocultación que la OMS (Organización de Mentirosos Sa- tánicos) llevó a cabo con la ivermectina en el caso del Covid: cuando existe un tra- tamiento de probada eficacia contra una enfermedad emergente, se silencia y demo- niza para poder aprobar otros más lucrativos, aunque en el proceso decenas de miles de personas tengan que sufrir innecesariamente. Se hizo en 2014, fecha en que tam- bién la OMS canceló un ensayo en una sala de aislamiento del ébola donde las auto- dades sanitarias locales debían comenzar a administrar la plata, que el gobierno de Estados Unidos demostró que es altamente eficaz contra el ébola. La OMS ordenó que NO se llevara a cabo el ensayo a pesar de que anteriormente había expresado su apoyo a los tratamientos experimentales. |
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